17 Dic 2007

El palo tutor

Escrito por: Fernando Solera el 17 Dic 2007 - URL Permanente

La semana pasada regresó al Congreso de los Diputados, tras su rechazo en el Senado, la ley que pretende modificar el Código Civil, para suprimir los cachetes del catálogo de atribuciones paternas. No sería de extrañar que en una hipotética clase de Educación para la Ciudadanía, pueda acontecer un hecho como éste: “Si como todo el mundo sabe Aznar debería ser juzgado como criminal de guerra, los votantes de su partido deberían tener como penitencia, al menos, una hostia. Por eso, como ejercicio práctico para mañana, tenéis que averiguar a qué partido votan vuestros padres. Si apoyan al PP les dais una hostia, pero si votan al PSOE pueden irse en paz sin comulgar, demos gracias a Zapatero”.

Como ya han conseguido que nos vaya fenomenal la cosa de los dineros, nuestros gobernantes ahora se han propuesto solucionar nuestras relaciones familiares. Han comenzado por legislar los cachetes paterno-filiales, pero deberían regular igualmente los pellizcos en el trasero de la parienta, así como los decibelios producidos por los ronquidos y las broncas maritales, con un apartado especial para los cónyuges con problemas de meteorismo. Todo sea por el bienestar de la familia. Lejos queda el antiguo y obsoleto modelo familiar, cuando los padres y las madres zurraban la badana a sus churumbeles cuando éstos sacaban los pies del tiesto. Ahora son sus hijos quienes pueden enterrarlos en el ficus, también con los pies fuera del tiesto, para que boca abajo puedan ejercer de palo tutor, y la planta no se tuerza. Una idea de las más de mil de Zapatero: no te dejaremos enderezar a tus hijos, pero sí a una planta. Esto es un país ecologista y de paz.

Podremos tener los estudiantes más burros de Europa, sí, pero también a los más felices. Ni un alumno más traumatizado por suspensos que impidan pasar de curso, o por mandobles que impongan disciplina paterna. Es una gentileza de la vastísima sapiencia de los pedagogos, psicólogos y demás patulea de expertos que moran en diversas instituciones públicas. Tanto han cambiado los tiempos, que gracias a estas políticas para el bienestar de nuestros jóvenes, podrán emanciparse sin que la carestía de la vivienda suponga obstáculo alguno. Cuando los hijos deseen vivir solos, podrán poner a sus padres de patitas en la calle, y que ni se les ocurra rechistar, que ya han disfrutado de la casa bastante. Así que dejad de criticar a la Ministra de Vivienda y futura mamá, pues bastante tiene con engañar junto al resto de su casta a los padres españoles. Gane quien gane en marzo, nuestros tutores políticos seguirán infligiendo a los progenitores presentes y venideros cuantos palos hagan falta, que jamás serán regulados en el Código Civil.

27 comentarios · Escribe aquí tu comentario

casajuntoalrio dijo

Con nuestros hijos debería imperar el cariño más la firmeza. El cariño es substituido por los regalos del Corte ingles y la firmeza por un inexistente sistema educativo ´solo apto para crear torneros una vez anulada toda creatividad. La violencia social y cultural en la manera de contraenseñar en las escuelas no son cachetes (¿Como puede el senado rechazar esa propuesta?)sino cuchilladas en el espirítu. Una vez desangrados y con los ojos de yeso los niños ---nosotros--acuden al "sistema productivo" vacíos y acríticos. Se les ha robado el pensamiento, la crítica y la vida en sí.Se les dota de tantos números,codigos y claves sociales cuanto mayor es la anulación del pensamiento y su capacidad de integración ecónomica. Al fin y al cabo que les den de bofetadas sus padres los aconstumbrá a la frustración--estímulo--frustración permanente que se ofrece.
Yo, haría callar al rey, repartiría (con consenso y tal vez participada) una mano de hostias de las de dejar los cinco dedos marcados a el 90 % del arco parlamentario. Por supuesto el sistema educativo lo cambiaría de arriba a abajo.
Abrazos

Luna

Luna dijo

Me parece una auténtica barbaridad que intenten promulgar esa ley. Un par de cachetes bien dados a tiempo deja las cosas en su sitio a todo el mundo. La ausencia de ellos está haciendo que esta sociedad camine hacia una especie de anarquía en todo lo relativo a los modos, formas y sociabilidad, que nos aboca a la catástrofe. El respeto por el ser humano es muy importante, pero también el saber cuando hay que meter o sacar los pies del tiesto, como muy bien dices.

casajuntoalrio dijo

Si tu le das un cachete a un niño de tres años estás transmitiéndole el permiso para agredir a otro. Es el primer grado para cualquier violencia posterior (de género, de vecinos, de armas, de guerras...). El principal problema es que el sistema educativo (como casi todo),esta adaptado al sistema económico y no a los niños.No hay que dar cachetes ni ser victoriano. Tampoco la no-enseñanza y la permisividad son soluciones. Habría que buscar un intermedio entre la firmeza no-violenta y cierta disciplina (aprehender) y, por otra parte, el estímulo de la creatividad sin límites y el desarrollo personal que ni se contempla.
Abrazos

corsgentil dijo

Yo estoy muy de acuerdo con casajuntoalrio en este último comentario pero tengo que decir que hoý dia se protege demasiado, diría yo, la integridad física de los niños. Y a los padres quien los cuida? Recuerdo un día, hace un año, que mi hijo Victor salió escopeteado de mi lado y no le atropelló un coche de milagro. Yo llevaba a Sara en el carrito con lo que me era difícil ir tras él por lo que salí yo tambíén corriendo tras él y le cogi fuertemente del hombro para impedir que cruzara, sin darme cuenta que en ese intento, le clavé mis largas uñas en el cuello. En ese momento ibámos al colegio. Cuando salío a la tarde, me llamó la maestra para interrogarme sobre lo que le había yo hecho a mi niño. Mi hijo le había dicho a la profesora que YO le pegaba. Salí llorando, impotente, y con un no sé qué en el cuerpo porque lo único que había hecho era impedir que un coche matara a mi hijo. Con eso os lo digo todo. Lo pasé fatal porque no soy partidaria de pegar a mis hijos pero en todo caso la prueba de mi delito estaba allí y quién no me dice que mi hijo me hubiera podido denunciar por maltrato? Esto creo que es demasiado...

casajuntoalrio dijo

corsgentil es mejor que alguien lo pase fatal que un caso de maltrato pase por alto.
.

Padre

Padre dijo

Yo creo que hay niños que abusan descaradamente de esta situación. Hay niños que no paran de hacer trastadas, algunas de ellas peligrosas, y si les pones la mano encima te amenazan con el defensor del menor. Estamos creando una infancia tirana, por una permisividad excesiva a mi juicio. Saludos.

Luna

Luna dijo

Estoy totalmente de acuerdo con Padre. Con tanta permisividad, se está educando una infancia tirana. Mis madre me dio algún que otro sopapo de niña, y por eso no he crecido violenta en ningún sentido, Casajuntoalrío. Más bien diría que al reves. Creo que a veces se confunde el tocino con la velocidad.

Luna

Luna dijo

Por cierto, Casajuntoalrío, no me considero victoriana por darle un cachete en un momento oportuno a mi hijo. Quizá sea tu forma de verlo, pero no es la mía.

emi

emi dijo

Fernando, siempre leo tus artículos (aunque no siempre deje un comentario) y me suelen gustar mucho, pero hoy me ha gustado muchísimo.

Es ultrajante que el gobierno, no contento con querer hacer obligatoria la indoctrinación de la Educación para la Ciudadanía, ahora se proponga meterse en nuestros hogares también para decirnos cómo llevar la educación cotidiana de nuestros hijos.

Es un atentado contra la razón querer equiparar el cachete con el abuso de menores. Así nos luce la generación que se está levantando.

Me solidarizo con corsgentil y estoy muy de acuerdo con Luna y con Padre.

celia-lor dijo

lo primero es diferenciar entre mal trato y una regañina o cachetada, creo como en general los que son padres que un cachete a tiempo ayuda , yo pienso como Luna mi madre de pequeña alg´nzapatillazo me dió, hoy me acuerdo y me río porque mi mama tiene la zapatilla teleridirigida, la lanza y da la vuelta a la esquina, mi padre solo me solto una bofetada un día pero me la había ganado con creces y nunca mas lo necesito, no soy una persona agresiva en absoluto, pero me encuentro con adolescentes a los que sus padres les dejan hacer de todo, sin valores de ningun tipo y que ante cualquier critica por parte de un adulto, se te encaran y te amenazan con denunciarte, la disciplina es necesaria, porque un niño consentido, se convierte en un adulto caprichoso y tirano, otra cosa es el mal trato palizas (golpes y mas golpes sin sentido), muchas veces con un por lo que puedas hacer mañana, creo que es necesario que nuestros hijos crezcan felices pero no consentidos, un niño que lo tiene todo y no conoce el no, no esta preparado para reacionar ante una vida que no es de color rosa, y desde luego no creo que nadie tenga que decirnos como educar por ley a nuestros hijos, eso ya me parece desproporcionado, y por supuesto la ley de educación actual tiene que irse por la taza del water. Un biquiño.

emi

emi dijo

Esto es un poco largo, pero es una lectura amena y no me he podido resistir. Es del libro de Alejandra Vallejo-Nágera, "Tribulaciones de una madre sufridora". Cuando lo leí me parecieron tan geniales estos párrafos que los guardé.

"Entre los padres de antaño y los de ahora hay una diferencia abismal: el trato que autorizaban nuestros padres no guarda relación alguna con el que nos dispensan hoy nuestros hijos. A nosotros jamás se nos permitía contestar mal; no se nos pasaba por la cabeza mostrar chulería alguna porque, inmediatamente, nos arreaban una bofetada. Los tortazos constituían un método rápido, del que nuestros progenitores se servían para someter a hijos contumazes e insurrectos. Sin embargo, los expertos de hoy aseguran que es más efectivo hacerse obedecer mediante el razonamiento, el ejemplo, la coherencia y las buenas maneras. En definitiva, explicar con palabras por qué son intolerables determinadas formas de conducta. Al parecer, una frase del tipo “vete a tu cuarto y no salgas hasta que sepas comportarte como un ser humano” es más eficaz, a la larga, que el más sonoro de los bofetones. Lo que ocurre es que, normalmente, estas lecciones orales deben repetirse una y otra vez, porque ya se sabe que la letra sin sangre entra a cámara lenta...

Durante mi infancia, en cambio, la situación era distinta: a los niños se nos dejaba claro a qué debíamos atenernos. Nuestros educadores no hallaban problema alguno a la hora de dibujar líneas definidas y concretas.

- Nena, ¿qué tienes en la cara? - preguntaba cualquier adulto al verte pasar.
- Nada... es que mi madre me ha dado un tortazo.
- ¡Algo habrás hecho!

Hoy, el ataque físico a un menor, la manta de sopapos, el azote, son considerados métodos desdeñables. Ponen de relieve la debilidad de los padres, su falta de recursos, su incapacidad a la hora de controlar una situación adversa. Confusa con este asunto, recurro a la abuela:

- Tú me dabas con la zapatilla - comento reprobadora.
- Era una zapatilla de felpa.
- Ya, pero la mojabas para que hiciese más daño.
- Sí, y mírate ahora - responde encandilada - . ¡Da gloria verte!

Por lo visto, ella demostraba a zapatillazo limpio cuánto le importaba todo lo que yo hiciera o dijese incorrectamente. Su pantunfla de felpa marcaba el terreno, establecía las reglas del juego, evitaba mi extravío, constituía una prueba de amor, aunque en versión más bien brusca, todo hay que decirlo.

- Sin embargo, yo te odiaba cuando me dabas - continúo reprochando.
- ¡Pamplinas! Siempre supiste que te quería de verdad; mantuve un constante apoyo emocional... y además, casi no te hacía daño.
- Las heridas peores son las del orgullo, no las del trasero - respondo altanera.
- Más dolor ocasiona un padre blando, inconstante, que no sirve de guía. Me refiero a ese tipo que enseguida se rinde porque educar bien resulta muy cansado. Por ejemplo, imagina que tu hijo está en medio de un cuarto extraño y oscuro. Siente el impulso de moverse, de explorar el terreno. Sabe que hay paredes, límites sólidos; y le gusta que esa solidez exista. Cuando a ciegas se topa con alguno de los muros, se golpea y le duele el orgullo. Pero es el único peligro que corre. En cambio, sin límites, sin paredes, podría caer al vacío y destrozarse irremediablemente."

arco dijo

Bueno, es misión de las cámaras legislar y las relaciones entre los ciudadanos las regulan las leyes. Por otra parte, quizás me equivoco, de lo que e trata es de suprimir un parrafo del que podría deducirse que los padres pueden recurrir al castigo físico. Como eso puede dar lugar a malas interpretaciones y abusos, mejor será suprimirlo. No todos los padres son ensatos razonables y amorosos en el trato con los hijos.

domingo-puerta dijo

Lo evidente de todo este asunto es que existe una creciente crisis de autoridad y que nadie sabe muy bien cómo atajarla. Yo, ya adelanto, que tampoco. Son diversos los factores y agentes implicados. Es complejo, pero lo único que sé es que las bofetadas no son el camino.

luferura dijo

Hombre Fernando, siempre es mejor premiar que castigar, un cachete debe ser una muy grande excepción. Creo que el problema está en que no premiamos regalamos... y así nos va a los padres.

Un abrazo y muy bonito artículo.

Gabriela

Gabriela dijo

Estoy de acuerdo en las diferencia que existe entre los padres de antes y los de ahora. Una diferencia que hasta cierto punto me parece buena, no hablemos de llegar a los extremos. También es cierto que los niños de ahora se aprovechan de esta situación. Aún asi, no estoy de acuerdo con promulgar esta ley.

Un saludo a la distancia.

Gabriela

Gabriela dijo

Recuerdo algo -quizá- extremo, pero tal era el respeto que se le debía a un padre o en este caso, a mi padre, que con una mirada, sentadita y quietita me quedaba. Con una mirada!

Saludos.

www.bajounalunallena.blogspot.com

canovas dijo

Desde luego, jamás entenderé a esas personas que dicen que darle una cachetada a un niño es maltrato ¡qué cosas! Sinceramente, soy partidario de dar una cachetada a un niño, vamos que a mí me la han dado alguna que otra vez, y con el paso del tiempo, se agradece.
Un saludo.

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

casajuntoalrio:
Totalmente de acuerdo con tu comentario.
El sistema educativo, es una puta mierda.
"Educad a los niños y no habrá que castigar a los hombres", Pitágoras, filósofo y matemático griego.
Se están creando máquinas productivas, y ya se sabe, la máquina obedece al que la crea.
El asunto está en impartir las llamadas asignaturas "maría", a saber: Todas aquellas que casan con las humanidades.

Fernando Blázquez dijo

Las bofetadas como norma no son la solución total, pero una bien dada a tiempo sí es solución parcial. Yo de pequeño me las llevé y nunca entendí que fueran "permiso para agredir a otro", como dice 'casajuntoalrio'.

Y, sí, al paso que vamos los hijos echaremos de casa a los padres... mmm... no lo había pensado... ahora que lo dices...

Fernando Solera dijo

Casajuntoalrio: Atinada reflexión sobre el sistema educativo, sin duda, aunque no estoy de acuerdo en lo que respecta al cachete. Creo que en algunas ocasiones no queda otro remedio.

Luna: Efectivamente, un par de cachetes a veces son imprescindibles, porque hay niños que de lo contrario se te suben a la chepa y luego no hay manera de bajarlos.

Rocío: Lamento que tuvieras que pasar ese mal trago. A estos extremos estamos llegando, y hay muchos niños, que son pequeños pero no idiotas, que están aprovechando la coyuntura para hacer lo que les da la gana. Una cosa es vigilar el maltrato y otra que un hijo pueda tiranizar a sus padres, que de hecho los hay.

Padre: Eso es. Una infancia tirana, como acabo de comentar. No resulta extraño que se estén disparando los casos de violencia escolar, con unos niveles de sadismo de lo más inquietantes. No soy partidario de la violencia, pero a veces no queda otro remedio que una bofetada.

Emi: Me quedo con tu frase: "Así nos luce la generación que se está levantando". Ni más ni menos.

Fernando Solera dijo

Celia: Suscribo de principio a fin tu opinión. Totalmente de acuerdo.

Emi: Muy bueno el texto. Su padre era un auténtico maestro. Gracias por copiarlo aquí.

Arco: Pero una cosa son los malos tratos, que creo que todos rechazamos, y otra cosa muy distinta son los cachetes, que yo al menos no rechazo.

Domingo: Claro que existe una crisis de autoridad, y por supuesto que los cachetes no son el camino, pero menos aún lo es la ausencia de los mismos. Si se pierde la autoridad materna y paterna no tendremos niños, tendremos salvajes. De hecho ya los tenemos.

Luis Fernando: Yo abogo por el diálogo pero, si no queda más remedio, un cachete a veces es la única solución.

Gabriela: Es que a veces no hace falta quitarse la zapatilla, basta con actuar con firmeza, pero algo hay que hacer si el niño es muy díscolo, no mirar hacia otro lado para que el niño no se traumatice. Porque como bien dices, muchos niños se aprovechan, y de qué manera.

Roberto: Totalmente de acuerdo, amigo.

Antonio: Lo del sistema educativo es de aurora boreal, con un desprecio absoluto hacia las humanidades. Es lamentable, la verdad.

Fernando: Pues mejor que no lo pienses... :O)

Gracias a todos por vuestras opiniones en tan controvertido tema. Leyéndoos se constata que la ciudadanía es más sensata que nuestra clase política, con mucha diferencia.

blasftome dijo

No tengo hijos, ni los tendré.
En esta ocasión (EXCEPCIÓN), no me ha gustado mucho tu "post", aunque está claro que entre los "desencatados" tendrás más adeptos.

ahankara dijo

Yo reconozco que en muchas ocasiones he elevado mis plegarias a Herodes con la esperanza de que me librara de la impertinente e insufrible rabieta y proceder de algún infante inaguantable. Creo a estas alturas de mi vida que una “galleta” a tiempo evita problemas y peligros que sino serían de lamentar en algunos casos. Lo cual no quiere decir que deba ser la norma y lo habitual porque ya se sabe que lo que se aplica con fruición y sin criterio ni medida pierde efectividad.

El que los gobernantes quieran legislar sobre esto pienso que va por ahí, aunque personalmente creo que el parlamento debe utilizarse para otros menesteres más generales y serios como para salvaguardar al menor del maltrato, del que tanto silencio guardan nuestros queridos curas y obispos cuando surten de los medios adecuados para la fuga a algún que otro párroco proveedor de “plácidas” caricias a los púberes.

No veo que tiene que ver la educación para la ciudadanía con esto, me parece mezclar churras con merinas, ni veo la relación de esta asignatura con la posibilidad que comentas de que Aznar sea juzgado por crímenes de guerra (que a lo mejor hay fundamentos para ello si nos fijamos en la escasa conciencia y chulería con que se planificó la argumentación de la guerra injusta que tramaron, con los pies encima de la mesa en el rancho del vaquero cretino). Y por supuesto los diputados del PP deberían recibir no una hostia sino dos y suspensión de paga a perpetuidad por el apoyo a tamaña obscenidad moral cuando menos, y creo que soy muy misericordioso.

Yo creo que para adoctrinamiento, el que recibíamos con la aquiescencia de los que ahora se quejan de lo contrario protestando contra la Educación para la ciudadanía, olvidándose de sus silencios ante las “plácidas” bofetadas que recibíamos en la clase de adoctrinamiento en los Principios fundamentales del Movimiento y en las leyes del Fuero de los Españoles por los que, estos sí, prestaban atención a los orígenes ideológicos familiares del alumnado.

Con todo, yo creo que la autoridad se ha perdido en la propia familia con el proceder de muchos padres cuya única relación con sus hijos es el coito que realizaron para engendrarlos. Quizás también porque los ulemas predicadores de los valores de la familia han hecho imposible el ejercicio de los mismos, sometiendo a los padres y madres a horarios de trabajo y salarios leoninos para mantener la producción y nivel de de beneficios de las empresas que curiosamente suele estar en manos de estos próceres.

“Todos los profesores sois unos tocapelotas”. Esta frase se la dijo un padre a un profesor a la puerta de un instituto (en mi presencia) porque dicho profesor había suspendido a su hija repetidamente ante la inoperancia más recalcitrante por parte de la niña que, ante esta situación, fue a quejarse a su padre de la toma de manía que el profesor ejercía sobre ella presuntamente por haber llegado borracha a clase en varias ocasiones, ya ve usted.

Muchos padres de hoy en día derrochan dinero para el consumo de sus hijos y los únicos valores que les enseñan en su casa son los de la indiferencia, la insolidaridad o la depredación, habiendo abdicado de interesarse en las relaciones de sus hijos fuera de casa, menospreciando o minando la autoridad de los profesores sobre los que delegan la educación cívica que deberían impartirles en casa y conviviendo con ellos, creyendo que son unos hijos estupendos ante las miradas de besugo que estos les dirigen para pedirles treinta euros para un juego de la Play, o para las zapatillas “CONVEX ALL STAR”, fabricadas por las manos de algún niño vietnamita al que han pagado cincuenta centimos de euro y al que tienen catorce horas trabajando para Nike y que por supuesto papaíto ha comprado par esta alma cándida de su sangre. No es de extrañar que como tú dices el alma cándida acabe por poner a sus padres en la calle cuando ya no puedan chuparles más con que saciar la educación de consumo con que los han formado en sus casas para que los dejen en paz ver el “furmbol”. Miremos más a lo que hacemos con nuestros hijos y menos echarle las culpas a lo público de forma interesada para cargárselo. Y por supuesto Educación para la Ciudadanía y el civismo ya, pero sobre todo para muchos padres que son tontos del haba. Un abrazo ciudadano y cívicamante fraternal.

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

La LOGSE, ¡ay la LOGSE!. ¡Manda güevos!, que dice mi paisano Trillo.
EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA, llega a destiempo, pero si llega, bienvenida sea.
De la infame Formación del Espíritu Nacional, se pasó a la nada. La infame, era adoctrinadora a tope, pero, se debió dar eso mismo sin adoctrinamiento. Educar para la ciudadanía, es justo y necesario.
La LOGSE, trajo la apertura y la ¿libertad? a las aulas. El maestro o profesor, pasó a ser "amigo" del alumno: "A mi no me digas de usted, pues yo soy tu amigo", solían decir. Al amigo, se le puede mandar a la mierda sin que pase nada. Los padres que ahora cuentan con 40 años, son hijos de la LOGSE. La cosa da para estar debatiendo meses sobre el asunto.
Lo pongo siempre: Nadie puede dar lo que no tiene. Si no se tiene EDUCACIÓN, difícilmente se puede transmitir.
Mi padre me pegó una sola vez en mi vida, merecidamente, claro. Mi madre tenía más ligero el alpargate. Por mucho que mi madre me pegara, no dejaba yo de hacer de las mías. Mi padre con reñirme tenía suficiente. Pero yo no temía a mi padre como algunos de mis compañeros de juegos al suyo. Yo respetaba a mi padre. Lo quería y respetaba.
Yo he pegado 3 veces a mi hijo, en una de ellas, lloré yo más que él (le dejé la suela de la pantufla marcada en el culo). Pero es que si mi hijo me echa los güevos, yo digo: "Pa güevos, los míos". La rabieta no me cuadra y hay que pararles los pies alguna vez.
Lo que pasa es que cuando el legislador ha metido la pata, se hace otra ley restrictiva para paliarlo: Pasa con todo.
Todo para no reconocer la mierda de sistema educativo que tenemos.

Fernando Solera dijo

Blas: Me parece magnífico que no te haya gustado mucho. La próxima vez me esmeraré más :-)

Ahankara: Creo que en esencia estamos de acuerdo, aunque en algunas cosas discrepemos.

Antonio: Tú lo has dicho, Antonio. Una auténtica mierda de sistema educativo.

Jesús

Jesús dijo

Todo esto es inutil, la gente sensata no tiene hijos, si acaso uno. Necesariamente el mundo se ha de llenar de desgraciados. Y eso no lo arregla ni los videos que has puesto abajo, muy optimistas si, pero tan poco realistas. La gente no puede conseguir lo básico y eso que se esfuerza y se mentaliza, va conseguir lo imposible...????

maria stephani

maria stephani dijo

yo creo que tienen que poner el juego de palo porque yo estoi cansada de vuscar es esa mi opinion porfavor ayudemen lpz lacaña tio

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Sobre este blog

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Desafinado

Madrid. 1975. Acuario. Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones de titulación y articulista de vocación. Con escepticismo e ironía, y a veces mordacidad, intento mostrar mi visión de este mundo que nos ha tocado malvivir, pero del que nadie se quiere marchar.

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