10 Ene 2008

Esos locos bajitos

Escrito por: Fernando Solera el 10 Ene 2008 - URL Permanente

El pasado martes, la edición digital del diario EL PAÍS publicó un demoledor artículo sobre los niños con trastorno de hiperactividad (TDAH). Estos escolares hiperactivos, normalmente, son tratados con psicofármacos para paliar sus síntomas. Éstos suelen consistir, básicamente, en que el niño no se adapta a las normas y hace cuanto le viene en gana. Ignora tanto a sus padres como a sus profesores, adultos obstinados en reprimir sus excesivamente individualistas impulsos (aunque ahora los llaman pulsiones, para que suene peor). La medicación se ha convertido en la panacea rápida y eficaz para que estos niños, tanto en casa como en el colegio, dejen de molestar. Sus sufridos padres, desesperados por la conducta rebelde de estos niños, acaban viéndose obligados a aceptar lo que la psiquiatría les dice: “Su hijo tiene un trastorno mental y por su bien hay que medicarlo”.

Ya a tan tempranas edades se les trata como enfermos mentales. Pero no es de extrañar en una sociedad que aniquila a todos los que se atreven a no ser “como todo el mundo”. Tanto la educación como la psiquiatría están empeñadas en la socialización a cualquier precio, aunque éste sea drogar a los niños ‘especiales’. No hay que olvidar que los Estados tienen un objetivo fundamental: que el individuo encaje en la sociedad que han diseñado para dominarlo. Es decir, que tenga su cónyuge, sus hijos, su nómina, su coche, sus tarjetas de crédito, su hipoteca... Un ciudadano ejemplar, vamos. Por ello, cualquier sospecha de individualidad es debidamente tratada, para así evitar que alguien reclame ser ciudadano y no súbdito. Podemos estar orgullosos de que hoy prime el rebaño sobre el individuo, la uniformidad sobre la transgresión, y la mediocridad sobre la genialidad.

Pero a veces, pese a lo que opinan muchos especialistas de salón, es bueno no adaptarse a la sociedad si uno todavía desea preservar la poca cordura que le quede. Sin embargo, al basarse en transmitir información sin plantearse en ningún momento la salud emocional de los escolares, el sistema educativo considera trastornados e inadaptados a los niños hiperactivos. Un sistema, por otra parte, concebido estrictamente para fomentar la inteligencia académica, apisonando por omisión la inteligencia emocional. Así les va a estos niños y a los demás, y al mundo en que malvivimos, claro. Porque para mayor escarnio, el nivel de exigencia académica está a ras de suelo, premiando la mediocridad y castigando el talento. Por ello, si en el 2008 surgiese hipotéticamente un Joan Manuel Serrat, vendería la centésima parte de discos que Melendi, y por supuesto no pasaría ninguno de los castings televisivos creados para mofarse del personal y divertir a su feliz audiencia. Así que ya sabéis, locos bajitos: si queréis hacer felices a padres y profesores, así como al conjunto de la sociedad, no olvidéis tomaros vuestra dosis diaria de soma. No vaya a ser que os dé por ser libres y perseguir vuestra propia felicidad.

32 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Luna

Luna dijo

En este asunto, influye muchísimo el entorno en que se mueven los niños y que condiciona que, después, tengan un comportamiento u otro. Cierto es que hay algo genético que los predispone, pero si crecen en un núcleo familiar alterado y que no se preocupa adecuadamente de ellos y su comportamiento, tanto por exceso como por defecto afectivo, las criaturas sólo sacan a la luz esa bendita anarquía con la que nacemos todos los mortales, la cual ya se encargan de destrozarnos los adultos, drogándonos con sermones sobre los peligros de la vida, los intringulis de la sociedad y lo que ésta espera de nosotros. De esa forma, el terror nos oprime y nos vamos aborregando poco a poco, perdiendo la sana costumbre de la inocencia y el libre albedrío.

Me gustaría seguir siendo una loca bajita, pero la vida me lo ha impedido.

pasharati dijo

Estoy contigo .... recuerdo que cuando hice el CAP ( curso de adaptación Pedagógica ) por gusto más que otra cosa .... discutí largo y tendido con el profesor sobre el tema.

El profesor en cuestión era un "experto" en locos bajitos con problemas de adaptación que es como lo llaman ahora ( así incluyen a estos niños .... y a los que viven en verdaderos infiernos .... y convierten las clases en más de lo que conocen ). En fin ... que en los centros suele haber un psicologo o un pedagogo para estos niños ( o debería ) y cuando se le van de las manos se lo remitian a este Sr. ...... así que "un experto".

Y aunque era bueno, tenía el punto de vista típico .... sino tratan a estos niños ... sufren retraso escolar ....

En fin, yo no estaba de acuerdo .... quizás porque siempre me consideré un poco hiperactivo ... y algo me dura .... Expuse mi punto de vista ... que a veces son niños que necesitan ir cambiando constantemente de estimulos ... que se aburren ... que se plantean todo desde mil puntos de vista .... que no suelen estar de acuerdo con la masa simplemente porque sí ..... que como bien dices se deja llevar por sus pulsiones .... muchas veces bien intencionadas porque no ve razón para ello. Por supuesto, trató de ponerlo en duda diciendo que si realmente yo había sido un niño prodi-nosequé .... ni si existen ( espero que no .... uff! con lo bien que se pasa en la infancia ) .... imagino que apoyandose en mis estudios y el expediente que siempre te piden cuando te matriculas .... La verdad ... se le desmontó el mundo cuando le conté que tuvieron que atarme a una silla para que no me levantase a robarle la tiza al profe cuando no entendía lo que trataba de explicarle ;) .....

En fin, quizás sean sólo niños que necesiten ser reconducidos .... mayor atención ..... enseñarlos a ser menos impulsivos ... a ir más despacio .... o quizás sólo sea cuestión de que el profe tambien se adapte a su ritmo .... que sí ... que lo mismo son más inteligentes .... lo mismo no ... pero no creo deban ser medicados sólo por ser diferentes .... y menos por alguien que no los ha visto interactuar en clase .... que sabe el médico ... sólo lo que le cuentan los padres.

Bueno, lo siento ... creo que ha salido un comentario un poco largo y nada meditado ... pero me apetecía así .... porque como bien dices están empeñados en socializar a cualquier precio .....

volvoreta-tcb dijo

Tu artículo es muy interesante, sin embargo, pienso que hay que considerar también aspectos sociales insalubres que propician la eclosión de enfermedades desconocidas por novedosas pero fácilmente detectables que tienen mucho que ver con el desarrollo tecnológico, la vida familiar y social basada en el consumismo feroz y unos estereotipos sociales exacerbados publicitariamente, innecesarios y nada éticos. Una de estas "enfermedades" es la anorexia.
La hiperactividad quizá pertenezca a esta clase de consecuencias indeseables del desarrollo: demasiados estímulos inapropiados e incontrolados. Y al final ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿como discernimos entre la libertad de legítimo negocio y el límite publicitario y su repetición hasta la obsesión? No es problema fácil. Habría que desandar mucho camino y replantearse una forma de vivir de toda una sociedad muy pero que muy enraizada y de grandes dimensiones poblacionales. Y más, pero ya está bien por hoy. Un abrazo.

arco dijo

No entiendo por qué calificas de demoledor el artículo en cuestión. Es evidente que estos niños necesitan un tratamiento por su propio bien si no queremos que se conviertan en unos fracasados escolares y en inadaptados; también por el bien de los demás que tienen derecho a educarse en paz. Que el tratamiento sea farmacológico o sicológico es una cuestión en la que no entro porque no me considero autorizado.
Creo que utilizas el tema con pesimismo y lo derivas hacía un romanticismo fuera de tono con algun lugar común un poco manido como lo del Estado castrador de la individualidad y el genio.
Sinceramente, no estoy de acuero con tus apreciaciones por esta vez. Saludos

ahankara dijo

Hay matices, hay matices. Yo he tenido niños hiperactivos y niños superdotados y no necesariamente lo uno lleva a lo otro. Hay niños hiperactivos cuya hiperactividad se debe a una disfunción orgánica de orden psicológico o mental y otros que se la deben a su inteligencia, muy superior a la de los niños de su entorno generalmente. Son aspectos muy delicados y que hay que evaluar para tomar las medidas adecuadas. Y por otro lado lo de culpar a los estados del aborregamiento no tiene mucho recorrido ya a estas alturas en que los estados pintan poco. El aborregamiento se produce en la máquina darwinista de la competitividad y de la imagen, que bombardea con lo que sea preciso para crear las necesidades sociales que más puedan contribuir al dominio y a la cuenta de resultados de los poderosos. Que yo sepa la basura de aborregamiento que se traga un niño actualmente no procede en su mayoría del estado sino de las campañas de alienación de los masmedia donde se prima precisamente el individualismo a ultranza, la competitividad más descarnada y la lucha por la superación en el aspecto de pisar a los demas. Un darwinismo social espeluznante es lo que se está promoviendo por parte de la maquinaria espurea del egoismo y la insolidaridad que ahora se camufla bajo el apodo de neoliberalismo que prima el desarrollo del individuo (una falacia) para seguir aborregando a la gente, como tú dices. Los hiperactivos de una forma u otra molestan a la maquina y son un gasto social que no se puede permitir, mejor drogarlos. Salud y movilización.

luna llena dijo

Interesante post.... Apuesto por la libertad y por la opción de ser uno mismo! Un abrazo

sailingalea dijo

pues sí
eso de hacer que los niños encajen en la sociedad como finalidad última del sistema me ha hecho recordar que un día mi sobrina andaba jugando con su play o algo por el estilo (tiene 7 años)
el juego consiste en que tienes un perrito muy mono al que tienes que enseñar a hacer cosas, peinar y poner guapo para que gane concursos y gane dinero con el que lo puedas alimentar, comprarle más cosas...
el perrito virtual de mi sobrina se moría de hambre sin remedio porque no había forma de que la peque lo adiestrara y engalanara... estaba todo el día de paseo -virtual- y juego -virtual- con su virtual mascota
su madre le inculcaba la necesidad del esfuerzo y el trabajo para poder salir adelante

cuando le pregunté porque no hacía todo eso que el juego exigía para salir adelante ella muy seria me dijo "tata, soy una niña y a mí lo que me gusta es jugar con mi perrito"

ole ahí los huevos de mi peque!!!!!!!!

aluciné de la programación mental tan poco programada de la maquineja

la niña no es hiperactiva, pero un poco -o mucho, MUCHO- guay sí lo es ¿o no??

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

Ahí masdao.
Soy padre de un niño hiperactivo con déficit de atención.
Muchos de vosotros: ¡ni puta idea!
Es cierto lo que apunta Fernando, la sociedad y el sistema educativo, han expulsado a mi hijo de ellos. Hubo un tiempo en que iba drogado para que no molestara y prestara atención en clase. El sistema educativo, está diseñado para premiar a los buenos y castigar a los malos, como si de un dios se tratara. Ni hijo ha sido apartado de sus compañeros y metido en un cuarto como el de las escobas a fin de darle clase como atrasado en los estudios. Jamás hubo un sicólogo que lo viera. Ahora, no tiene oficio ni beneficio y es su destino trabajar de peón, o como es muy hábil con las manos, desarrollar otras facetas. Pero lejos del sistema, claro.
Mi hijo, es diferente. Pero ya sabemos como trata la sociedad a los diferentes. Me joden bastante los "expertos". Los expertos, son gentes que subidos en un pedestal pontifican sobre cosas que no conocen o conocen a medias. Recordemos la frase de Mark Twain: "Existe la mentira, la gran mentira y la estadística". Todo lo que no esté en la media estadística, es malo. También podemos recordar la frase de don Gregorio Marañón: "No existen enfermedades, existen enfermos". Mi hijo, no es un enfermo; pero es tratado como tal. Aplicando la frase de don Gregorio pero trasladada a la vida cotidiana, cada niño es único y se debía de tratar diferenciado y no metido en la misma maná de borregos.
Luna:
No hay una familia desestructurada detrás de mi hijo. Tengo una hija que entra dentro de la media o quizá sobresalga de la media. Pero no en el aspecto que se podría entender como media: es contestataria y estudia cosas que no están en boga en la sociedad del consumismo y la competitividad. Ella sabe de cultura clásica, de ética, de historia, etc., en cuyas asignaturas, ha sacado mención especial. Pero, ¿de qué le sirve eso a mi hija en esta sociedad?. Puede ser que mis dos hijos sean diferentes porque lo son de un padre que es diferente.

Llevo años consagrado a la defensa de los niños y adolescentes. Pienso que la educación es algo tan serio que no se debería dejar en manos de los políticos, mucho menos en las de los curas.

Fernando Blázquez dijo

Otro problema a añadir es que, por la rapidez en la consecución de los objetivos, las pastillas son la primera y única opción que se baraja para el "control" de estos chavales.

Probablemente (aunque no puedo afirmarlo con rotundidad) haya terapias psicológicas que palíen en gran medida este tipo de trastornos sin necesidad de pastillas. Pero, claro, no son tan rápidas. O a lo mejor la combinación perfecta la dan menos pastillas con más terapia. U otro tipo de medicina de esas tan denostadas por algunos "científicos".

En cualquier caso, lo que es absolutamente cierto es que en el ritmo de vida actual, fuera de ciertos cánones hay gente que, por diferente, sobra. Y eso es lo terrible del asunto.

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

ahankara:
Estoy contigo en esa apreciación.
Tenemos a un dios llamado: Milton Friedman, padre de la globalización. Como no podía ser de otra manera, se le concedió el Premio Nobel de Economía. El poder premia a quien bien le sirve.
El sistema educativo, está pensado para formar a máquinas productivas y, la máquina, obedece a quien la crea. No se trata de la formación de personas que como tal piensen y actúen, se ser así, podrían cuestionar las bases donde se asienta el sistema. No sabemos muy bien en qué se basa el informe PISA, pues es elaborado por la empresa. Pero si se trata de lectoescritura la baza principal, quizá sea un buen parámetro.
"O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos".
Félix Lope de Vega en "La Dorotea".
La educación y el conocimiento, ha estado durante siglos en poder de las distintas jerarquías religiosas. Cuando en el siglo XIX aparece un cierto laicismo y ante al avance de las corrientes sociales y sindicales, las órdenes religiosa empiezan a educar a los sin tierra. Desde la poderosa máquina que es la educación, han estado manipulando las mentes para que se plieguen a sus dictados. Han estado predicando la mansedumbre y atacando a las personas con el sexto mandamiento: nada que le pueda producir placer a la masa, será bueno; nada que pueda subvertir el régimen establecido, será bueno. Desde los púlpitos se ha amenazado con el fuego eterno a quien contravenga sus mandamientos, no los de Cristo: Cristo y sus enseñanzas, de nada le valen a los jerarcas purpurados. Viendo los poderosos que la enseñanza es un buen arma de manipulación, han adaptado el sistema como modo de control y que las gentes acepten de buen grado sus postulados. ¿Para qué necesita un niño o un adolescente conocer a los grandes filósofos (no los que se dicen serlo)?, ¿para que quieren los niños y adolescentes saber de la instituciones que han dado visos de identidad a occidente?. Todos sabemos de Pitágoras por su famoso teorema, casi nada de que fue uno de los grandes Sabios de Grecia.
El sistema, quiere que sepamos "su" verdad, de ningún modo que sepamos: LA VERDAD.

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

arco:
Aunque te dirijas a Fernando, creo que estás errado.
¿Qué mi hijo por su bien tiene que estar drogado?. Claro que, lo mejor para lo sociedad, es que no moleste. A mi no me molesta. Conozco que su trato es más difícil que el de mi hija, pero lo acepto tal como es. La aceptación del diferente a estas alturas, no lleva.

pat

pat dijo

Yo no soy ninguna experta como para pronunciarme. Puedo hablar de lo que conozco. Mi hijo es inteligente, va contento al cole, está adaptado y tiene amigos. Pero es extremadamente inquieto. No para de moverse y de hablar... Lee un cuento por la noche en la cama y no lo hace tumbado, sino a brincos y cambiando diecisiete veces de postura. La profe creo que está un poco frita. Yo no le doy mayor importancia. A fin de cuentas es un niño y se comporta como tal: brinca, salta, habla y se mueve, y le cuesta estar quieto y sentado durante nueve horas al día. Pero si mi hijo sufriera, no quisiera ir al cole, fracasara con sus estudios y esto le generara ansiedad y problemas de autoestima, y le diagnostican hiperactividad, y me recomiendan medicarle, y con las drogas todo esto mejorara te puedo asegurar que lo haría. Supongo que todo depende. Del niño, del caso, del médico y del entorno.

corsgentil dijo

Hola guapo. Pásate por mi blog. He dejado una cosa que creo que te gustará. Ahora veo el artículo que esperaba ayer. Luego lo leo, parece interesante. Besos

Luna

Luna dijo

Antonio Rodriguez Rubio:
Lamento haberte herido con mi comentario de que este tipo de niños pueda venir de familias desestructuradas o con problemas. Cierto es que hay algún caso de otro, pero por supuesto no tiene mucho que ver en la mayoría de ellos. Te digo esto porque conozco el asunto a fondo.

Te diré que tengo una única sobrina, hija de mi único hermano quien, por cierto, se llama como tú, a la que le han diagnosticado lo mismo que a tu hijo: hiperactividad con déficit de atención. La niña tiene 8 años actualmente y ya va por el segundo colegio en el cual no la aceptan. Por supuesto y tal como supondrás, dicen en el segundo centro escolar, igual que ocurrió con el primero, que no se adapta, no escucha - le han llegado a decir a sus padres que estaba sorda -, hace lo que quiere, no se entera, su rendimiento es bajísimo, y así con todo. ¡Qué te voy a contar a ti! Cierto es que la niña es hija única y mi hermano y su mujer, sobreprotectores con ella, pero la cría es muy inteligente para lo que quiere, espabiladísima, buena en cálculo, en lectura y en muchas otras cosas más. Lo que ocurre es que no saben tratarla. ¿Por qué en casa está perfectamente y, en el colegio, dice el profesor no poder aguantarla? La han aislado sus compañeros, no le hablan, no juegan con ella aunque eso a la niña, por fortuna, le da igual, y los profesores se hacen los locos. Por supuesto, pienso que cuando sea adulta le ocurrirá algo parecido a tu hijo: ni oficio ni beneficio, y se tendrá que buscar las habichuelas con lo que mejor se le dé, que ya veremos por dónde sale.

Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices, pero también lo estoy con Fernando, porque creo que el sistema educativo SÍ tiene mucha culpa de lo que está sucediendo con este tipo de niños.

Saludos,

Luna

Luna dijo

Antonio Rodríguez Rubio
Arco

Por supuesto, a mi sobrina le han recetado drogas varias tras muchas pruebas médicas, una muy de moda ahora para este tema, para que las tome 3 veces al día y así vaya dograda por todos los lados y, sobre todo, NO MOLESTE A NADIE. Que bastante tenemos los demás diablos con aguantarnos a nosotros mismos.

Bonita manera de enfocar el problema, darle una solución y aplicarla. El sistema educativo es una auténtica porquería, pero es que la sociedad también. Hace poco escuchaba a una persona decir que se ha marchado a vivir a un pueblo de Asturias, y se ha llevado a sus dos hijos, menores de 10 años, con él. Allí hay un colegio especial en el que los ha matriculado, y eso que los niños son "normales" según los patrones de esta asquerosa sociedad. En dicho colegio les dejan hacer a los niños lo que en esos momentos desean, siempre dentro de un sentido cívico. Si un niño quiere dibujar, dibuja. Que otro quiere leer, lo dejan leyendo. Que otro quiere hacer trabajos manuales, le dan el material necesario y lo dejan a su libre albedrío.

¿Sabeis qué ocurre? Pues que los hijos de este conocido son super felices, aprenden bastante mejor que en otros centros las lecciones, que le son dictadas de forma diferentes, y crecen realizándose. Sí, y sin criticarlos, denostarlos ni arrinconarlos por ser diferentes.

Saludos de nuevo

blasftome dijo

Así, sin más análisis, totalmente de acuerdo contigo y además me has convencido. Pero luego leo los comentarios, y algunos también me parecen verdaderos, aunque no te den la razón.
Al final he pensado: No me siento capacitado para dar una opinión seria. Sólo que yo siempre estoy por la libertad y el individualismo ¿Te vale?.

canovas dijo

Muy cierto tu artículo. Tendemos a "encasillar" al personal a la primera de cambio sin indagar antes en ellos.
Saludos.

domingo-puerta dijo

¿Locos bajitos? No sé yo quién lo está más. Ellos, al fin y al cabo, son niños, pero los adultos, a los que se nos exige cordura y mesura, no tenemos excusa fundamentada a la que agarrarnos para justificar nuestros desvaríos. En cuanto a los comentarios que te han ido dejando, amigo Fernando, destacar que son de los más jugosos y sustanciales de los que he leído en mucho tiempo, así que no puedo en conciencia y siendo honesto conmigo mismo añadir nada más, así que como no soy capaz de mejorar el silencio, mejor me callo. :)

Jesús

Jesús dijo

A mi los reyes me han robado el ADSL, si no no se explica.
La verdad es que estar sano y cuerdo es una anormalidad.

elojoqueves dijo

Inmejorable banda sonora!!!!!!!!!!

Fernando Solera dijo

Luna: Es cierto que el problema de la hiperactividad es extremadamente complejo. Creo que la represión a golpe de psicofármaco no es la mejor solución.

Pasharati: Tu opinión ha sido larga pero extraordinariamente instructiva, lo cual te agradezco enormemente, en un asunto que te puedo asegurar que genera grandes controversias, quizá porque no se ha ahondado en él lo suficiente.

Volvoreta: Decía Ortega lo de que "Soy yo y mis circunstancias". El entorno del niño afecta mucho, para bien y para mal. Vivimos en un mundo demasiado acelerado que no quiere perder el tiempo en intentar mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, sólo en que molestemos lo menos posible. Otro para ti.

Arco: Yo lo que afirmo es que la sociedad y el sistema educativo no saben tratar a esos niños, porque son diferentes, y en este mundo la diferencia se paga muy cara. Si un niño sale rebelde, sea hiperactivo o no, desgraciadamente en muchas ocasiones se recurre a los psicofármacos. Como no se haga algo para reconducir la situación al final seremos un país de drogadictos.

Ahankara: El caso es que existe un gran interés por tener aborregada a la población, en eso estaremos de acuerdo. Interesa na sociedad que no moleste, que sea gregaria, y que la gente viva más pendiente de joder al vecino que de mejorar su vida. Hay muchos intereses, demasiados, para acabar con todos aquéllos que no sean política ni socialmente 'correctos'.

Fernando Solera dijo

Luna llena: Yo también.

Silvia: Desde luego que lo es, creo que ha salido a su tía

Pero también resulta impresionante ver cómo nos programan desde niños, adoctrinándonos "por nuestro bien". Y así nos va luego.

Antonio: Veo que conoces el problema a fondo, y también que lo estás sabiendo sobrellevar muy bien. Suscribo tu opinión, sobre todo en lo de que no habría que dejar la educación en manos de los políticos. Los unos y los otros se han cargado el sistema educativo, además de que realmente no saben qué hacer con los chavales hiperactivos.

Fernando: Esto ya me parece grave, porque creo que vuelvo a coincidir contigo

Yo no digo que los psicofármacos sean lo peor, pero sí que en muchos casos se abusa de ellos porque son la solución más rápida, aunque no siempre la mejor. Y no lo digo yo, lo dicen muchos especialistas. Es un tema que genera gran controversia.

Antonio: Tienes mucha razón, sobre todo en que la Iglesia ha ejercido un papel terrible para manipular a su antojo a la población.

corsgentil dijo

Hola Fernando. Y cuanta razón tienes!! Yo viví eso mismo en mis propias carnes el curso pasado cuando mi hijo se aburría en clase, y daba por saco al personal docente. Claro, su hijo es hiperactivo, me decían. Lo llevé a un par de psicólogos: el privado me confirmó el diágnostico al hacernos un test a mi marido y a mi, sin ver siquiera al chiqullo. El psicólogo de la seguridad social me dijo que Víctor era muy movido pero no era hiperactivo. Tenía un coeficiente intelectual por encima de la media, y su comportamiento en clase, el hacer tonterías y dar el tostón, era la respuesta y la llamada de atención a su situación: se aburría enormemente. Después de cambiarlo de centro va algo mejor pero aún tiene problemas a veces para seguir con las actividades que realizan los demás. Él simplemente, se sigue aburriendo un poco, y eso a mi me duele porque son en estos casos donde se da más fracaso escolar. ¿Qué debemos exigir los padres ante niños que superan con creces los objetivos del plan de estudios? Se pretende poner al mismo nivel a todos los miembros del mismo grupo, pero ¿y mientras tanto qué?

Totalmente en contra del señor Fernado Solera

Totalmente en contra del señor Fernado Solera dijo

No tiene ni idea de lo que está exponiendo, porque no tiene ni idea de lo que es el TDAH por lo tanto no sabe de lo que es este trastorno.

Sus comentarios sobran y su titulo del articulo asi como sus palabras están pensadas desde la Cienciologia que sin saber nada de lo que son los trastornos mentales o enfermendades se atreven a opinar libremente como usted lo hace.

Por lo tanto no tome partido de lo que no sabe si desea opinar libremente y como hace le sujiero que antes se informe de la realidad de estos niños, de sus necesidades, de sus cormobilidades que muchos tienen y de la falta de información que tienen sobre este tipo de trastornos.

Tambien deseo aclararle que la medicación , no crean dependencia física.

La ayuda es farmacologica, familiar y psicologica.

En los niños que no quieren recibir medicación, un programa de terapia familiar multifactorial, puede a lo mejor, ser tan eficaz como el tratamiento habitual pero eso es para los niños DA. Sin embargo es importante resaltar que hasta el momento se ha encontrado que los mejores resultados se obtienen con el tratamiento farmacológico y apoyo conductual. Pero aun faltan estudios que cumplan los criterios estadísticos necesarios para sacar conclusiones que determinen la eficacia de la terapia familiar sin tratamiento farmacológico.

Tambien decirle que no es lo mismo un niño DA que un niño TDAH.

La realidad es que un niño TDAH necesita de la medicación, así como de las otras alternativas y ayudas.

Un cordial saludo Señor Fernando Solera.

Atentamente.

Una Mamà que ha aprendido a querer mucho este trastorno y que nunca se dará por vencida en ayudar a estos niños sobre todo por informar a esta sociedad la nuestra que pienso que en cuestiones de salud mental Infanto Juvenil deja mucho que desear por parte de sanidad, por parte de los politicosy parte de esta sociedad.

Escrito por Totalmente en contra del Señor

Totalmente en contra del señor Fernado Solera

Totalmente en contra del señor Fernado Solera dijo

¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es el trastorno psiquiátrico más frecuente en la infancia.

Este trastorno es biológico, de origen neurológico, provocado por un desequilibrio existente entre dos neurotransmisores cerebrales: la noradrenalina y la dopamina, que afectan directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado.

El TDAH provoca en el niño las siguientes alteraciones en su conducta:

Hiperactividad: Presenta un nivel superior de actividad dada su edad.

Impulsividad: Tiene dificultad para controlar sus conductas, emociones y pensamientos.

Inatención: Tiene una gran dificultad o incapacidad para prestar atención y concentrarse.

El TDAH requiere de un correcto reconocimiento y tratamiento precoz del TDAH. De lo contrario, este trastorno puede ocasionar serios problemas en el desarrollo del niño, entre ellos, una disminución del rendimiento académico, dificultades en la adaptación social y como resultado, serios desajustes emocionales.

El TDAH


1. ¿El TDAH es un trastorno inventado?

No. El TDAH fue descrito por primera vez en una publicación científica en el año 1902, no mucho después que trastornos como la Esquizofrenia o el Trastorno Bipolar. Existen además, en la literatura no científica, descripciones de niños que se corresponden con lo que hoy denominamos TDAH desde mucho antes.

2. ¿Cuántos niños sufren TDAH en España?

El TDAH es padecido por muchos niños españoles. Se estima que el 5% de la población infanto-juvenil la sufre, lo que equivale a uno o dos niños por aula.

3. ¿Quiénes tienen más posibilidades de padecer TDAH? ¿Los niños o las niñas?

Con respecto a la relación entre los sexos, los niños son más propensos que las niñas a sufrir TDAH, en cifras que varían de 4 a 1. El TDAH que combina todos los síntomas es el más común en varones de edad escolar, mientras que el trastorno en el cual predomina el déficit de atención, es más usual entre chicas adolescentes.

4. ¿El TDAH se manifiesta de la misma manera en todas las personas?

No, el TDAH es un trastorno complejo, cuyos síntomas están presentes en muy distinto grado en cada persona. Además, las consecuencias que estos síntomas pueden producir en un individuo son influidos por aspectos ambientales y personales.

5. ¿El TDAH es hereditario?

El TDAH tiene un componente genético importante, que determina hasta el 70% del trastorno. Sin embargo, los factores biológicos no genéticos y ambientales juegan también un papel importante en su desarrollo y, sobre todo, en la forma de manifestarse. Aunque su presencia en algún miembro de la familia es un factor de riesgo para los descendientes, no todos los niños con TDAH tienen antecedentes familiares.

6. En los casos de TDAH ,¿la hiperactividad se pasa con el tiempo?

No. La hiperactividad es el resultado de una alteración evolutiva que afecta a la maduración de algunas funciones mentales y al desarrollo del niño. Esto supondrá una realización defectuosa de ciertos aprendizajes.

Se estima que más del 80% de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y entre el 30-65% lo presentarán también en la edad adulta. Sin embargo, las manifestaciones del trastorno irán variando notablemente a lo largo de la vida. Sólo un buen tratamiento podrá mejorar el comportamiento hiperactivo.

7. ¿El niño con TDAH actúa con mala intención?

No, dado que en gran parte, sus comportamientos dependen de los síntomas del trastorno y de su dificultad para retener lo aprendido y aplicar los aprendizajes (incluidos los de normas de conducta). Es evidente, entonces, que sus conductas negativas no son intencionadas. Además, el primero que sufre las graves consecuencias negativas de las mismas es el propio niño.

8. ¿El castigo es una buena solución para controlar el comportamiento de estos niños?

No, de hecho, se ha demostrado que el castigo sistemático es absolutamente ineficaz y perjudicial en la educación de los niños con TDAH. Estos niños tienen dificultades para retener y aplicar lo aprendido; esto no sólo ocurre en el ámbito académico, sino en general. Al niño con TDAH le cuesta entender lo que se puede o no se puede hacer; por ello, los castigos parecen ineficaces. En la mayor parte de los casos, les supone una forma de represión injusta que les incapacita para aprender las normas de comportamiento.

Por otra parte, su propia inquietud es muchas veces confundida con una mala conducta, lo que lleva a castigarle en exceso sin motivos reales, creando un acostumbramiento al castigo. Además, los comportamientos positivos muchas veces pasan desapercibidos, dando al niño la sensación de que sólo se le presta atención cuando se porta mal (de ahí que su comportamiento negativo pueda percibirse como una "llamada de atención").

9. ¿Cuáles son las limitaciones que puede padecer un niño con TDAH?

El TDAH no supone una incapacidad, pero sí dificultades en muchas facetas del desarrollo normal del niño. En el niño con TDAH existen alteraciones que producirán un rendimiento académico pobre, asociado a una baja autoestima, alteraciones emocionales y problemas en la integración social.

Si bien estos síntomas no suelen incapacitar a los niños con TDAH a alcanzar ciertas metas profesionales, éstos suponen verdaderas limitaciones con el paso del tiempo: en el rendimiento escolar, en las relaciones interpersonales, en el desarrollo de la personalidad.

10. ¿Tienen los padres la culpa de que su hijo padezca TDAH?

No, los padres no tienen la culpa. El entorno familiar del niño con TDAHpuede mitigar o potenciar la aparición de ciertos problemas de conducta. Las familias de los niños con TDAH son más castigadoras, más autoritarias y más negativas, pero esto es a menudo motivado por la propia conducta del niño. Sin embargo, la modificación de esos patrones familiares facilitará el mejor desarrollo del niño con TDAH

11. ¿El TDAH está vinculado a otros trastornos?

Sí. De hecho, los síntomas del TDAH muchas veces se confunden o aparecen con otros trastornos neurológicos, biológicos y conductuales. Casi la mitad de los niños con TDAH (en especial, los varones) también tienden a padecer el trastorno oposicional desafiante. El trastorno de conducta aparece simultáneamente entre el 30 y el 50% de los niños con TDAH. Del 20 al 30% de los niños con TDAH evidencian trastornos afectivos, y el 25%, trastornos de ansiedad. A su vez, más de un 20% presentan problemas específicos del aprendizaje (en lectura, escritura, matemáticas).

Existe además un vínculo entre el TDAH y el trastorno de tics o síndrome de Tourette, un trastorno neurobiológico que se caracteriza por tics motores y vocales. Si bien sólo un pequeño porcentaje de las personas con TDAH tienen Tourette, por lo menos el 70% de los que padecen Tourette también tiene TDAH

12. ¿Son todos los niños con TDAH rebeldes, oposicionistas y desafiantes?

Estas conductas son muy frecuentes en los niños con TDAH (son desobedientes, contestan a los adultos, parecen no escuchar cuando se les manda hacer algo, discuten o interrumpen con frecuencia). Esto se debe a que estos niños tienen dificultades para percibir su propia realidad y la de su entorno, lo que provoca que se sientan incomprendidos y “reprimidos” ante cualquier intento de corrección.

Sin embargo, las conductas oposicionistas y desafiantes no siempre están presentes, Y pueden surgir como síntomas accesorios del trastorno. Un niño sin TDAH también puede presentar este tipo de conductas (aunque con mucha menos frecuencia).

13. ¿Por qué el niño con TDAH tiene dificultades de aprendizaje?

Los niños con TDAH experimentan muchas dificultades para concentrarse y prestar atención; se aburren fácilmente y no terminan sus actividades correctamente. Esto hace que su rendimiento en clase sea menor de lo esperado con respecto a su capacidad intelectual.

14. ¿El TDAH se cura?

El niño con TDAH no puede dejar de serlo, dado que no se puede hacer que desaparezcan la causas de su trastorno (una alteración evolutiva que afecta a la maduración de algunas de sus funciones mentales y a su desarrollo). Sin embargo, es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o síntomas que produce este trastorno.

Un buen tratamiento, aplicado desde muy temprana edad, puede evitar los déficits en la las capacidades afectadas por el trastorno y en el proceso de aprendizaje, que interfieren en la maduración del niño. En la mayor parte de los casos –dependiendo del tiempo de evolución del trastorno sin tratamiento-, se pueden evitar las limitaciones en el rendimiento escolar, en la percepción de sí mismo y del entorno, el desarrollo de la competencia social, etc.

El tratamiento de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) requiere de un programa multidisciplinar, adaptado a las características individuales del niño, como el sexo o la edad, y a agentes externos como el entorno familiar y social.

Existen distintos abordajes terapéuticos para tratar el TDAH, pero el tratamiento combinado -“multimodal“- es el que ofrece mejores resultados. Esto supone la inclusión de padres, profesores, médicos y psicólogos en todos los niveles de la terapia. Teniendo esto en cuenta, se coordinan simultáneamente tratamientos de tipo:

Farmacológico

Psicológico

Psicopedagógico

Los niños con TDAH tienden a aburrirse más fácilmente que los demás; por ello necesitan realizar actividades muy estimulantes. De lo contrario, su impulsividad y altos niveles de energía pueden meterles en problemas. Esto puede ocurrir, especialmente, en aquellos niños que suspenden su medicación por algún tiempo sin utilizar ningún otro tratamiento alternativo.

Por estas razones, es importante que los padres promuevan actividades para que su hijo haga un buen uso de su tiempo, aprenda habilidades esenciales en la vida, se divierta y mejore su autoestima. Y para ello, es fundamental entender cómo piensa un niño con este trastorno.

Los niños con TDAH están alerta a todo, especialmente a cosas que parezcan interesantes en el momento actual. “Esto parece interesante, lo quiero ahora”; así es como piensan. En este sentido, existen tres conceptos que trabajan juntos en su cerebro y les anuncia lo que es interesante:

El cerebro del niño con TDAH tiene una necesidad constante de la novedad. Estos niños tienen dificultad en aislar un evento de los otros que ocurren a su alrededor; por ello, tienden a enfocarse en el ruido más alto, en lo más excitante, en lo más novedoso.

Presente continuo

El niño con TDAH posee un escaso sentido del pasado y del futuro, y tiende a interesarse en todo lo que ocurre en el presente. Por ejemplo, si está teniendo una buena semana, pero ha tenido un problema hace diez minutos, el enfoque permanecerá en el problema y pensará que su semana ha sido mala. Si, por el contrario, ha tenido una semana llena de fallos y termina con un éxito, creerá que su semana ha sido excelente. Todo esto hace que le sea muy difícil aprender de sus errores.

Necesidad de actividad física

Los niños con TDAH sienten una necesidad constante de mover una parte de su cuerpo. Déjelo moverse, o mejor aún, involúcrelo en actividades físicas para que se canse y pueda concentrarse, mantener la calma y hacer la tarea. Permita que el niño juegue con sus muñecos mientras usted le lee un cuento; no pretenda que permanezca sentado y concentrado en usted.

Los niños con TDAH tienen muchas dificultades para realizar actividades que requieran un nivel elevado de concentración o trabajo en equipo. Suelen ser torpes y tienen problemas para expresarse correctamente o controlar su comportamiento. A la hora de enfrentarse a estos problemas suelen tener las siguientes reacciones:

Aislamiento y enfado. Cuando se les pide que realicen actividades que les resultan muy difíciles, se aíslan y se enojan para encubrir esas dificultades. Por ello, a la hora de exigirles estas acciones, los adultos deben ser cariñosos, proporcionándoles confianza y apoyo.

Frustración. El niño con TDAH suele necesitar más tiempo que el resto para realizar la tarea escolar. Esto puede hacerle sentir frustrado, ya que creerá que lo único que hace es trabajar, mientras los demás juegan. Prográmele actividades divertidas con frecuencia, como ir al cine, a tomar un helado o a comer hamburguesas una o dos veces por semana.

Baja autoestima. Los niños con TDAH suelen meterse en problemas y tienen pocos amigos, por lo que empiezan a creer que son incapaces de mantener amistades. Los niños aprenden al ver a otros y observar cómo hablan y actúan. Si el niño no tiene un modelo tenderá a aislarse y se sentirá cada vez peor. Por ello, las actividades en equipo o de grupo juegan un rol importante, ya que contribuyen a la integración social.

El TDAH afecta a los niños y también, a los adultos. A veces ocasiona problemas ya en los preescolares y en otras no afecta de forma importante hasta la adolescencia.

- ¿Es una enfermedad hereditaria? Una vez diagnosticada y tratada ¿se soluciona el problema? ¿Desaparece el TDAH a la edad adulta?

- Es un trastorno con una alta heredabilidad. En un 80% de los casos encontramos antecedentes familiares del trastorno. Si bien, en algunos casos, problemas físicos pueden crear síntomas semejantes que hay que descartar con una evaluación clínica adecuada. En cuanto a su evolución, sin tratamiento, los síntomas pueden mantenerse a lo largo del tiempo y, en la mitad de los casos aproximadamente, crear problemas en la vida adulta de índole laboral o social.

- ¿Cómo se trata el TDAH? En esta cuestión hay bastante polémica respecto a medicar a los niños que sufren este síndrome. ¿Es necesario un tratamiento farmacológico? ¿Puede producir adicción?

- El tratamiento ideal es el multimodal en el que la colaboración de la familia y de la escuela es esencial. Debemos entender al niño para tratarlo adecuadamente y ayudarle pedagógicamente o psicológicamente si lo necesita. Pero, en este trastorno la medicación es necesaria. No se trata de una opción si las otras no resultan. Sabemos qué falla a nivel neurofisiológico y la medicación es aquello que nos permite controlar los síntomas y aplicar otros tratamientos si son necesarios. Hay polémica con respecto a la medicación pero, los estudios y las investigaciones realizadas a este respecto son muy claras y la evidencia científica nos dice que los fármacos son la mejor opción. Además, los que empleamos son seguros y eficaces. No crean adicción alguna, e incluso los estudios realizados nos confirman que la medicación reduce las posibilidades de abuso de tóxicos en los adolescentes hiperactivos.

- ¿Cómo afrontar este problema en la etapa adolescente?

- La adolescencia ya es una etapa difícil por sí misma. En un chico/a hiperactivo los problemas pueden aumentar porque puede aparecer un fracaso escolar, o porque la impulsividad ocasione conductas de riesgo. Además, un TDAH no tratado se asocia con frecuencia a trastornos de ansiedad, conducta o relaciones sociales que complican el cuadro y hacen de esta etapa un periodo muy difícil con consecuencias importantes en el futuro. Es esencial tratar el trastorno en cuanto aparecen los problemas sea cual sea la edad del niño y no esperar a que se resuelvan espontáneamente.

- ¿Son los padres conscientes de si su hijo tiene TDAH?

- Si alguien no les orienta al respecto puede ser difícil que los padres sean conscientes del problema que afecta al niño/a. Pueden pensar, simplemente, que sus hijos son 'vagos' o culpabilizarse de su mala conducta, desesperarse porque las normas y los castigos no sirven o porque las ayudas escolares que reciben cada vez dan menos resultados y no tienen tanta eficacia.

- ¿Desde cuándo se tiene conocimiento del problema del TDAH?

- A pesar de que pueda parecer que es algo nuevo, las primeras descripciones sobre trastornos de conducta, que son similares a lo que hoy conocemos como TDAH, aparecen a mediados del siglo XIX. Después, la que consideramos la primera descripción científica del trastorno la realizó un médico británico ya en 1902. Desde entonces, el TDAH ha recibido nombres diferentes a lo largo de los años hasta llegar a la definición actual. Pero está claro que es un trastorno que siempre ha existido. La única diferencia es que ahora, en nuestros tiempos, se diagnostica y lo tratamos.

Apoyo escolar y familiar
- Si sospechamos que nuestro hijo tiene el TDAH, ¿qué hay que hacer? ¿Qué ayuda necesitan?
- Un primer paso sería consultar con el psicólogo, el orientador escolar o con el pediatra. A partir de ahí, el neurólogo o el psiquiatra infantil pueden confirmar o descartar el trastorno. Diagnosticado el TDAH, el tratamiento es multimodal. Apoyo y pautas a nivel escolar y familiar, tratamiento farmacológico y terapia psicológica o pedagógica con el niño.

TDAH Manual para padres: tratamiento


Los tratamientos farmacológicos alcanzan un éxito valorado en un 70-80% en pacientes adecuadamente diagnosticados.De todos modos, las diferencias individuales en dicha respuesta son amplias. En la actualidad debe plantearse que el tratamiento correcto del TDAH tiene muchas vertientes.A continuación se comentarán sucintamente dichos tratamientos, debiendo tenerse en cuenta, en todo momento, que ninguno de ellos es único, exclusivo, ni puede (ni debe) sustituir a los demás.a) Farmacológico: Psicoestimulantes de acción inmediata: dentro de este grupo nos encontramos con el metilfenidato.Sus efectos son inmediatos. Empiezan a notarse a los 30 a 60 minutos tras la ingesta, y comienzan a disminuir unas 3 a 6 horas después de haber tomado el fármaco.Quiere esto decir que se requiere la administración continuada del medicamento, y fraccionada en dos a cuatro tomas al día. En la actualidad no existen estudios suficientes en población menor de 6 años, aunque se han tratado niños de tres años en adelante con sintomatología severa, obteniéndose un beneficio clínico notable.En cuanto a su efecto clínico mejora la atención, el tiempo de reacción ante estímulos externos, la memoria (sobre todo la memoria a corto plazo), los estilos de respuesta, y la impulsividad.A nivel motor reduce la inquietud motora (lo que se entiende por hiperactividad). En el ámbito escolar, disminuye la distracción en las tareas, así como las interrupciones verbales y físicas, y mejora el rendimiento académico y la ejecución de las tareas.Además favorece la cooperación y la interacción tanto escolar como lúdica. En la familia vamos a observar una mejoría de la relación verbal, disminución de las críticas de los padres, y mejores interacciones entre los miembros de la familia, favoreciéndose así la afectividad.Finalmente, sobre la conducta disocial, habrá un efecto positivo tanto en la agresividad verbal como en la física y en las conductas disociales.Sus efectos secundarios son generalmente leves. Cabe destacar cefalea en ocasiones (que no suele precisar la retirada del fármaco y tiende a desaparecer con el tiempo), insomnio y disminución del apetito.Los posibles efectos sobre el desarrollo del peso y la estatura no se han demostrado claramente. Psicoestimulantes de acción prolongada: Los fármacos psicoestimulantes han sido, a partir de la primera comunicación sobre su eficacia clínica en niños con déficits atencionales, dificultades en el rendimiento escolar y problemas conductuales, el tratamiento de elección en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), sobre todo desde que, en los años 60.El metilfenidato, en sus formas habituales de administración oral (de liberación inmediata), tiene un pico en su concentración en plasma entre una y dos horas tras su ingesta, que coincide con el efecto clínico máximo, teniendo una corta vida media y una duración de su eficacia de 2 a 5 horas.Estas limitaciones en el uso del metilfenidato de liberación inmediata (sobre todo su corta duración y la necesidad de fraccionamiento de la dosis en tres y hasta cuatro tomas en ocasiones, con las lógicas dificultades de cumplimentación de estos regímenes), sumadas a la conveniencia de prolongar los efectos beneficiosos del tratamiento durante la tarde a fin de mejorar las conductas en casa y la realización de las tareas escolares, han llevado desde hace años a la búsqueda de preparaciones psicoestimulantes de acción más prolongada.Atomoxetina: La implicación de mecanismos noradrenérgicos en la etiología del TDAH, junto con la utilidad de algunos antidepresivos tricíclicos en su tratamiento, ha llevado a plantear la hipótesis de la posible eficacia en este trastorno de nuevos fármacos con un perfil noradrenérgico selectivo, como son los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina.Otros fármacos no estimulantes: como los antidepresivos (tricíclicos y serotoninérgicos), agonistas adrenérgicos (clonidina), antipsicóticos y otros (bupropion).Generalmente se administran ante la falta de eficacia de los estimulantes o si sus efectos secundarios no permiten su continuidad en el tiempo.b) Psicológico: El planteamiento de la necesidad de intervenciones psicoterapéuticas complementarias a la medicación parte, entre otros hechos, de la evidencia de que no todos los pacientes se benefician de esta segunda.Alrededor del 30% de los niños tratados con psicoestimulantes apenas presentan una mejoría de sus síntomas.Además, otro porcentaje presenta efectos secundarios intolerables, por su frecuencia o por su intensidad, con los tratamientos farmacológicos.Por otra parte, la presencia de trastornos como el Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD), o de conductas como las heteroagresivas, hace de estas intervenciones un planteamiento complementario necesario (y no excluyente) a la medicación.Las aproximaciones más utilizadas han sido: 1. Manejo de contingencias: es la intervención más básica dentro de las de tipo conductual.Consiste en la aplicación directa de consecuencias positivas y negativas dentro de ambientes cuidadosamente estructurados.No obstante, como ya se ha dicho, la generalización y transportabilidad de sus logros es aún una materia en discusión.2. Terapia conductual: se basa en el entrenamiento de padres y profesores en la medición de conductas, su selección de cara a la intervención, el diseño de programas de refuerzo conductual, el uso de consecuencias negativas o castigos consistentes y la coordinación de dichos programas entre el colegio y el hogar.Su objetivo son por tanto los adultos responsables del cuidado del niño. Las ganancias logradas por estos programas, no obstante, al ser medidas por los propios cuidadores, implican a veces un sesgo positivo surgido de la propia satisfacción con el tratamiento más que de auténticas mejorías.3. Intervenciones cognitivo-conductuales: se realizan directamente en el paciente, generalmente en grupos reducidos.Incluye entrenamientos en auto-instrucciones (para mejorar la mediación verbal y el autocontrol desde un lenguaje expresado hacia otro interiorizado u "oculto"), resolución de problemas (para mejorar la planificación de conductas sociales y habilidades académicas), auto-refuerzo (para reducir la dependencia del adulto y sus recompensas), y aprendizaje del error (para redirigir la conducta ante equivocaciones o situaciones de conflicto).Estas intervenciones, como ya se ha comentado, parecen lograr menos mejorías de las que podría esperarse por su éxito en poblaciones sintomáticamente parecidas (trastornos de conducta).4. Entrenamiento en habilidades sociales: también focalizadas directamente sobre el paciente y en grupos pequeños, se centran en la discusión y aplicación en el grupo de capacidades como la cooperación o la resolución verbal de conflictos, reforzadas por la aplicación de contingencias dentro del propio grupo, dirigidas a mejorar las competencias sociales de los participantes.Su aplicación sistemática y consistente parece generar resultados prometedores, aunque los resultados obtenidos hasta la fecha son aún lo suficientemente escasos como para tener que interpretarlos con mucha cautela. c) Psicoeducativo y de entrenamiento de padres: Cualquier intervención en el Trastorno Hiperactivo debe pasar por la comunicación a los medios implicados (familia, pero también colegio si es posible) de los conocimientos básicos sobre el trastorno, su origen, sus síntomas y consecuencias y sus diversos tratamientos, así como los objetivos de éstos.Cuanto mayor sea el conocimiento de los padres sobre el trastorno de su hijo más fácil resultará la posterior intervención y más probable su éxito. Un hijo hiperactivo genera grandes dificultades en el funcionamiento familiar. Entre otras cosas, lleva a la aparición de un estilo parental excesivamente directivo, negativo y punitivo, el cual puede modificarse mediante el entrenamiento de padres en el control y manejo de las conductas disruptivas de sus hijos, mejorando tanto su capacidad de crianza como las relaciones con el hijo y la propia visión de las habilidades como padre y educador.Esto, al cabo, redundará en un mejor funcionamiento familiar y una disminución de síntomas parentales relacionados con el estrés y la baja autoestima, mejorando igualmente las cogniciones negativas sobre el rol como padres o el futuro de sus hijos.Igualmente, los programas de intervención enfocados hacia el aumento del conocimiento del TDAH en los padres de los niños afectos (programas psicoeducativos), mejoran tanto las percepciones que los padres tienen de sus hijos y su trastorno como de sus propias capacidades como padres, ayudando además a liberarles de la sensación de culpa que este tipo de trastornos suelen generar y capacitándoles para su posterior inclusión en los programas de entrenamiento de padres anteriormente referidos.d) Psicopedagógico y escolar: El éxito educativo de los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (o Trastorno Hipercinético, a partir de ahora TDAH), implica el uso de técnicas conductuales bien establecidas, profesores motivados en el proceso y, necesariamente, una Administración volcada en su desarrollo.En este sentido, los conocimientos del profesor sobre el TDAH y su actitud al respecto son críticos.Una relación positiva entre estudiante y profesor, basada en la compresión del segundo acerca del niño y su trastorno, será capaz de determinar una notable mejoría académica y social en el niño.Es básico, pues, trabajar en primera instancia con el profesor sobre estos aspectos:El TDAH se considera una discapacidad para el aprendizaje de causas biológicas, muy sensible a las variables ambientales.No obstante, la naturaleza de sus síntomas hará que, aún controlando el ambiente de forma adecuada, persistan en cierta medida sus manifestaciones.Es un trastorno sobre el "cómo hacer lo que se sabe", no sobre el "saber qué hacer".Así, no consiste en carecer de conocimientos o habilidades, sino en carecer de las capacidades para organizar las actividades.El estudiante con TDAH precisa más estructura y organización, más frecuencia en las consecuencias positivas y mayor inmediatez de éstas, más consistencia en las consecuencias negativas, y reajustes especiales para el desarrollo de su tarea.Las intervenciones más eficaces para mejorar su rendimiento escolar son aquéllas que se aplican de forma consistente en el propio colegio, y, dentro de éste, en el lugar de trabajo (p.ej. el aula). Las intervenciones personales y familiares son necesarias, pero rara vez extienden sus beneficios fuera del entorno de la casa. Junto con esta orientación, debe coexistir una estrecha colaboración entre profesores y padres, basada en el adecuado conocimiento del TDAH, el planteamiento de objetivos realistas y la motivación y mutuo apoyo.Cuando los padres culpan al colegio o al profesor de las dificultades de su hijo, y viceversa, se suele establecer un círculo vicioso de reproches y solicitudes erróneas de intervención que sólo retrasarán el manejo adecuado del problema, dejando además al niño y su educación al margen para dirimir culpas, muchas veces inexistentes.Evitar la culpabilización, reconocer los fallos y las propias capacidades, y trabajar en conjunto para el niño y su correcto desarrollo generalmente conducirá a un ajuste cada vez mejor de éste en casa y en el colegio.En apoyo de esta necesidad de colaboración debe señalarse que, en las intervenciones conductuales sobre el TDAH, rara vez se produce la generalización de una mejoría en un ambiente a otros ambientes.Por ello, es preciso establecer programas complementarios que abarquen la intervención conjunta y coordinada en los diversos ambientes en que el niño vive y se desenvuelve.Las intervenciones conductuales sobre niños con TDAH en el colegio suelen incluir programas de consecuencias en el aula, programas de intervención coordinada con el hogar del niño, intervenciones de auto-control, y programas de modificación de las tareas escolares y del ambiente del aula. El objetivo final debe ser desarrollar programas fácilmente aplicables en el aula.Los objetivos académicos y de sociabilización deben enseñarse a la vez, indicando tanto los pasos de la tarea a realizar como la conducta que debe mantenerse, y verificando dicha conducta con relativa brevedad (animando al niño si la mantiene, recordando la adecuada si no lo hace, utilizando preguntas sencillas para mantener su atención en la lección), lo que permite aplicar consecuencias positivas inmediatas, consistentes y frecuentes, reforzando la utilidad del programa más que si sólo se interviene cuando la conducta está ya fuera de cualquier posibilidad de control.Este planteamiento exige del profesor tan solo modificar su forma de comportarse con el niño para atender más a las actitudes positivas que a las negativas con el simple método de plantear objetivos menos ambiciosos pero más realistas y a corto plazo, por lo que dispondrá de más oportunidades para felicitar al niño que para reñirle.

Señor Fernando Solera como vera le facilito información de la que usted mismo puede ver o acercarse a las muchas web u asociaciones de niños hiperactivos para mejorar su información.

Pero yo me quedo con esta frese que va exclusivamente a usted:

¡Es mejor saber después de haber pensado y discutido,
que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar!

Un cordial saludo amigo mio.



Fernando Blázquez dijo

¿Y si esa información se facilita en forma de link y no con ese tostón infumable que sólo consigue que nos duela el dedo de darle a la ruedita del ratón?

¡Los comentarios son reflexiones PROPIAS sobre algo!

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

Solera, ¡para que aprendas!.
Yo, como padre de un niño hiperactivo, he empezado a leer ese escrito. Mi neurona, no daba más de si y empiezo con la rulica como Blázquez. Toda una conferencia, si señor.
No tengo porque saber todo eso, para ello están los especialistas y que el asesoramiento y posible tratamiento, entra dentro de su sueldo. De todos modos, hay una graduación dentro de cualquier trastorno, y este lo es. Si el niño o adolescente que padece estos trastornos pudiera causar aun daño a otros o a si mismo, deberemos administrar tratamiento farmacológico. Pero en la mayoría de los casos, huelga.
Lo voy a poner de nuevo:
Si para que mi hijo no moleste en clase tiene que tomar pastillas siguiendo con lo que la sociedad de la competitividad dice que es lo correcto, les voy a contestar: Mi hijo no va drogado, porque no me sale de los güevos.

Luna

Luna dijo

Después de leer todos los comentarios al artículo de Fernando Solera, no me produce más que una auténtica tristeza ver lo cerriles que pueden ser, en ocasiones, los padres de los niños afectados por este asunto. Ese "Solera, ¡para que aprendas!" de Antonio Rodriguez Rubio, me deja de lo más perplejo.

Sepa usted. Sr. Rodriguez Rubio, que cualquier bicho viviente puede leer lo que tan "amablemente" le ha dedicado al escritor, así como ese "insuperable" texto de alguien Totalmente en contra del Sr. Fernando Solera. Y digo lo de cualquier bicho viviente porque todo eso está en Internet, como bien apunta Fernando Blazquez, y supongo que el Sr. Solera se habrá acercado a esos textos a documentarse. O no, que en su derecho está. Porque sepa usted. Sr. Rodríguez Rubio, que para mis entendederas el autor no está escribiendo en contra de los padres de estos niños ni de los sufrimientos que tienen que acarrear con este tema, sino a favor de los propios interesados, sí, los niños. Al menos eso es lo que yo entiendo. Y si yo fuese madre de una de estas criaturas (ya le dije que sí soy tía), estaría contenta de que alguien se preocupase de la mente infantil de estos niños, al margen de tratamientos psicológicos, psiquiátricos, documentación médica y demás, que por supuesto también tienen su importancia, pero que no viene al caso en las palabras de Solera.

Me parece bastante lamentable que, al final, primen más los intereses de los adultos que de los propios niños. Y sé que esto también lo rebatirán, porque se consideran con derecho a todo sobre los infantes. Para eso los parieron ¿verdad?

Fernando Solera dijo

Rocío: Está claro que es un problema, sin duda, y pienso que se debería de estudiar mucho más este asunto, pues creo que se recurre fácilmente al psicofármaco, sin estar demasiado claro lo bueno o malo que va a resultar para el chaval, sobre todo a largo plazo. Me alegro de que Víctor vaya mucho mejor.

Totalmente en contra...: Veo que usted sabe copiar y pegar. Pero también debo de decirle que hay muchas controversias en la propia comunidad médica respecto a la idoneidad de los psicofármacos. Incluso psiquiatras de gran prestigio considera que drogar a los chavales no es una buena solución. Gracias por su extensa información, aunque en internet podrá encontrar, si quiere hacerlo, claro, opiniones mucho más acreditadas que la mía que discrepan de su punto de vista. También puede dedicarles sus cariñosas palabras a ellos.

Fernando: Si le coges el gustillo hasta resulta ameno

Antonio: Y estás en tu perfecto derecho. Es más, si te vale de algo mi opinión, creo que no estás equivocado.

Luna: Creo que Antonio estaba ironizando con los breves comentarios que ha dejado la señora anterior, pues él también conoce este asunto en profundidad, al igual que tú. Ambos lo dejáis bien claro en vuestras opiniones. Y creo que ambos tenéis razón, aunque comprendo que quizá has llegado a las palabras de Antonio un poquito exhausta con el texto de la señora anterior.

No podía imaginar que este asunto iba a suscitar tanto debate, de lo cual me alegro. Creo que es bueno que la opinión pública conozca la situación que viven cientos de niños y familias. Un abrazo para todos, y en especial para aquéllos que viven el TDAH tan de cerca.

Jacintovenaverme.

Jacintovenaverme. dijo

Pues yo solo tengo un hijo y es el mayor encanto que dio la vida,le amare hasta la saciedad y el lo sabe.Jamas me ha dado un problema ni grande ni pequeño.Tiene 14 años y sigue siendo todo bondad,aquello que yo soempre le di desde que nacio.Viva el amor y la libertad.

Antonio Rodríguez Rubio.

Antonio Rodríguez Rubio. dijo

Luna:
Fernando, está en lo cierto: Es una cosa irónica.
Soy un gran defensor de la infancia y la juventud, que dicho sea de paso, me ha creado más de un problema. Demasiadas veces se antepone el interés de los adultos obre el de los niños o jóvenes. Demasiadas. Hay una gran cantidad de padres que piensan que los centros docentes son: un aparcaniños. Es en ese concepto en que he puesto mi escrito. Al sistema educativo y tal como está montado, no le interesa tener en sus aulas a niños con el "problema" de hiperactividad. Entonces, para que el niño o adolescente hiperactivo se "integre", lo mejor será: drogarlo. Porque han de saber que el famoso Rubifén, es un primo de las anfetaminas.
Siento que a mi hijo el sistema educativo lo haya machacado. Ahora y con 16 años, es un joven sin oficio ni beneficio. Las empresas que lo puedan emplear, no lo harán hasta que tenga 18 años. Quizá sea yo un privilegiado a la postre: Estoy jubilado y tengo una parcela donde entre mis hijos y yo, estamos haciendo una casica; si no fuera sí, ¿qué hago con él?, ¿qué esté todo el día gamberreando?.
Luna, la cosa es demasiado seria para tomarla en serio y en el sentido de ese escrito que está en contra de Fernando Solera.

isamil

isamil dijo

tengo que decir que gran parte de los expertos de los que se habla aquí aquí son exhiperactivos maltratados por ignoranCia y poco respeto a la diversidad de la que tanto se ha hablado en los últimos tiempos.En fin hay mucha gente intentantando que estos chicos saquen su potencial para valerse por si mismos y puedan ver su camino, los profes necesitan saber qué es realmente ser hiperactivo, saber lo que se siente cuando no eres capaz de ver lo que te piden que veas, saber que constantemente te están pidiendo cosas que no puedes conseguir y solo te corrijen para que hagas más cosass de las que puedes. Ser hiperactivo es muy dificil. Pero.....si lo hubiese sido hubiese agradecido que me ayudaran a sentirme parte de la sociedad que nos hace personas al fin y al cabo porque somos seres sociales. Si no nos gusta la sociedad que estamos creando habrá que cambiarla, A QUÉ ESPERAMOS¡

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Sobre este blog

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Desafinado

Madrid. 1975. Acuario. Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones de titulación y articulista de vocación. Con escepticismo e ironía, y a veces mordacidad, intento mostrar mi visión de este mundo que nos ha tocado malvivir, pero del que nadie se quiere marchar.

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