02 Mar 2008

Principios metafísicos (XVIII): Principio de generación

Escrito por: Fernando Solera el 02 Mar 2008 - URL Permanente

Todo tiene su principio masculino y femenino”. Así comienza el séptimo y último principio universal del Kybalión. Esta ley está íntimamente ligada a la creatividad. Para crear algo nuevo, es necesario que las energías masculina y femenina estén equilibradas. Este principio universal no hay que confundirlo con el sexo, pues en realidad todos tenemos energías de ambas clases. El ying y el yang simbolizan la deseable armonía entre lo masculino y lo femenino. La parte negra o ying es la femenina y la parte blanca o yang es la masculina. La energía ying es receptiva, creativa, imaginativa y pasiva. La energía yang, por contra, es dinámica, activa, agresiva y donante.

Como la energía tiende a complementarse, solemos atraer a nuestras vidas personas con la polaridad que nos falta. Las parejas que mejor funcionan son aquéllas cuyos miembros son muy diferentes entre sí, pero que sin embargo se complementan a la perfección. En cambio, matrimonios compuestos por dos personas de caracteres muy similares, suelen estar abocados al divorcio. De ahí que inicialmente solamos sentirnos atraídos por gente muy diferente a nosotros. Por ejemplo un tímido siempre sentirá fascinación por las personas extravertidas, y viceversa. Solemos buscar, en definitiva, aquello de lo que carecemos.

El miedo es la parte negativa de la energía ying, mientras que la ira es la manifestación negativa de la energía yang. De ambas podemos decir que es más beneficiosa la segunda que el primero, pues la ira nos induce a la acción, mientras que el miedo nos paraliza. Entre hacer y no hacer siempre es preferible hacer, pues aunque salga mal siempre tendremos la experiencia. Hay mucha gente muy válida que, inmovilizada por el temor, pierde grandes oportunidades en la vida. Si esas personas optasen por actuar, independientemente del resultado final, se sentirían mucho mejor que atenazadas por el miedo.

Por último, posiblemente quieras saber cuál es tu función aquí, para qué has venido a este mundo. “¿Qué debo hacer con mi vida?” es una pregunta que te habrás hecho muy a menudo, sobre todo en momentos de desesperación. La respuesta es muy sencilla: persigue tu felicidad. Así es, persigue sólo aquellas metas que te hagan feliz. Dedica tu vida a todo aquello que te llene completamente, a actividades que te conecten con lo eterno pues te hacen perder la noción del tiempo. Tu misión en la vida es cualquiera que te haga feliz. Si en cambio dedicas tu existencia terrenal a un trabajo deprimente que aborreces, entonces estarás alejándote de lo que la Energía Universal, Dios, desea para todos los seres humanos: su felicidad. Nunca es tarde para cambiar tu vida. Basta con desearlo y creer en ello.

24 Feb 2008

Principios metafísicos (XVII): Principio de causa y efecto

Escrito por: Fernando Solera el 24 Feb 2008 - URL Permanente

Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa”. Así comienza la sexta ley universal del Kybalión. Según esta ley, la suerte o la casualidad no existen. Todo lo que nos ocurre es consecuencia de nuestros actos y nuestras creencias. Nada queda en manos del azar. Y como ya has aprendido durante las anteriores entregas de Principios metafísicos, nuestro libre albedrío nos permite elegir nuestros pensamientos. Ahí es donde radica el ilimitado poder del ser humano. Por eso debemos abandonar el papel de víctimas y responsabilizarnos de nuestras propias vidas pues, en último término, sólo nosotros somos responsables de lo que nos sucede. Así que deja ya de echarle la culpa a tu jefe, a tu mujer, a tu hijo o al vecino del quinto.

Todos venimos a esta planeta con una misión fundamental: sanarnos a nosotros mismos. Sólo si aprendemos y aplicamos las siete leyes universales comenzará nuestra curación. Para ello es fundamental la práctica del perdón. Nadie podrá evolucionar si vive albergando un profundo rencor en su interior. Si adoptamos una actitud ante la vida generosa, llena de amor y perdón a los demás y a nosotros mismos, la vida nos sonreirá. Por eso todas las religiones nos hablan de la importancia de hacer siempre el bien pues, como habrás oído muchas veces, recogemos lo que hemos sembrado. Es la forma popular de expresar la ley de causa y efecto. También Alejandro Jodorowsky lo expresa de forma muy bella: “Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas”.

Seguramente estarás diciendo ahora mismo “Sí, todo eso está muy bien, pero yo conozco a gente muy buena a la que sólo le ocurren desgracias”. Cierto, tienes toda la razón. El motivo es el karma, que nos vincula durante distintas reencarnaciones. Seguramente una persona que sea muy bondadosa y que a su vez esté sufriendo mucho, esté pagando una deuda kármica por el mal que hizo en otra vida anterior. Por ello insisto en que, como me dijo mi homeópata hace muchos años, “En esta vida interesa ser bueno”. Por el contrario, si conoces a alguna persona especialmente mala, y ves que la vida le va muy bien, ten por seguro que el Universo antes o después le hará pagar el mal que ha hecho. Quizá así acabará aprendiendo las siete leyes universales, indispensables para seguir evolucionando.

Reitero una vez más la importancia fundamental de practicar el perdón. Debemos de perdonar a los demás, sí, pero sobre todo a nosotros mismos. Por muchos errores que hayamos podido cometer en nuestra vida, por muy graves que sean, debemos de perdonarnos. Así saldremos de ese círculo vicioso de victimismo y podremos sentirnos dueños de nuestro destino. La Energía Universal nunca nos va a condenar por nuestros pecados, pues hemos venido aquí a aprender. Sería como pensar que puede ir a prisión un alumno por haber suspendido varias veces el examen práctico de conducir. No debemos de olvidar que sólo somos alumnos aprendiendo en la escuela de la vida.

17 Feb 2008

Principios metafísicos (XVI): Principio del ritmo

Escrito por: Fernando Solera el 17 Feb 2008 - URL Permanente

Afrontamos hoy, en nuestra sección dominical de metafísica, la quinta ley hermética, conocida como el principio o la ley del ritmo. En ella Hermes afirma que “Todo fluye y refluye, todo se mueve como un péndulo, el ritmo es la compensación”. Y es que todo en el Universo tiene un movimiento similar al de las olas. Ese mismo movimiento lo encontramos en nuestras emociones. A veces estamos muy deprimidos, sin ganas de nada, para pocos días más tarde, o quizá ese mismo día, estar de muy buen humor. De hecho, el principio del ritmo nos revela que los momentos felices no son eternos. Tarde o temprano nos llevará a retroceder para luego volver a avanzar, y así indefinidamente.

A veces los seres humanos nos quedamos estancados en uno de los dos extremos, como estudiamos también con el principio de polaridad. Desgraciadamente nos solemos estancar en estados negativos: pobreza, soledad, depresión, etc. Una de las mejores maneras de mejorar nuestros estados emocionales negativos es mediante la meditación, ya sea activa o pasiva. Meditamos siempre que realizamos cualquier tipo de actividad que nos obligue a concentrar toda nuestra atención. Podemos citar algunos ejemplos de meditación activa, como conducir, hacer punto de cruz, practicar cualquier deporte o incluso fregar, siempre que pongamos nuestros cinco sentidos. Y hablamos de meditación pasiva cuando, por ejemplo, nos limitamos a contemplar un bello paisaje.

Quiero hacer hincapié en que el principio del ritmo está siempre presente en la Naturaleza. Las olas, el cambio de estaciones, el día y la noche, pero también en tu respiración, los latidos de tu corazón, etc. Éstas son sólo algunas de las pruebas de que esta ley rige inexorablemente nuestro Universo. Otra de ellas son las fases de la luna, las cuales tienen una gran influencia en la vida de todos nosotros. ¿Sabías que cuando la luna se encuentra en fase creciente es el momento ideal para comenzar cosas nuevas, ya sean relaciones, actividades, etc? Igualmente, cuando entra en su fase decreciente, será el momento óptimo para poner punto y final a cualquier cosa, por ejemplo, un matrimonio. Cualquier experto en Astrología te dirá lo mismo. Yo lo he comprobado y te puedo garantizar que es absolutamente cierto.

El principio del ritmo está presente en todo lo que nos rodea y también en nosotros mismos. Comprenderlo nos ayudará, como el resto de leyes metafísicas, a crecer espiritualmente. Si pretendemos que las cosas nos vayan siempre bien, estaremos persiguiendo un imposible. Y si las cosas te van mal, piensa que esa situación tampoco va a ser eterna, aunque tú también tendrás que poner de tu parte para que así sea. En última instancia somos nosotros, con nuestros pensamientos, quienes labramos nuestro destino.

10 Feb 2008

Principios metafísicos (XV): Principio de polaridad

Escrito por: Fernando Solera el 10 Feb 2008 - URL Permanente

Ánimo, que ya sólo nos quedan éste y tres principios más. Cuando hayamos terminado con las siete leyes universales del Kybalión, podrás considerarte un entendido en metafísica. Al menos ya no te sentirás tan extraño cuando alguien hable de los principios de vibración, correspondencia, mentalismo, etc. Hoy nos toca estudiar la cuarta ley de Hermes: el principio de polaridad. Esta ley se resume así: "Todo es doble, todo tiene dos polos". Si lo piensas fríamente podrás comprobar que es cierto, pues en la naturaleza todo tiene su par de opuestos. Cuando elegimos venir a la Tierra, lo hacemos con la misión de intentar vivir en el punto medio de los dos polos.

El Kybalión afirma que los opuestos son idénticos, pues son iguales en naturaleza: sólo difieren en grados. Por ejemplo, si hablamos de dos personas, una mala y otra buena, en el fondo estamos hablando de lo mismo, pero con distintos grados de manifestación. Igual sucede cuando decimos que es fácil pasar del amor al odio. La diferencia estriba en la graduación del amor. Hagamos lo posible por encontrar la armonía, el punto medio entre los polos, para así comprender la unidad que existe en el Universo. La diferencia que percibimos entre los polos opuestos no es real. Nadie es tan bueno ni tan malo como parece, ni nada es tan bello u horrible como creemos.

Hemos dicho anteriormente que todo tiene su par de opuestos, y es cierto, pero con una excepción: el amor universal. Seguramente tú me dirás ahora que sí existe el opuesto del amor, y se llama odio. Tienes razón, pero en este caso tú te estás refiriendo al amor romántico, si me permites que lo llame así. Pero el Amor con mayúsculas, el verdadero e incondicional, no tiene opuestos. Si lo tiene ya no es Amor. Cuando uno dice que ama pero lo hace con condiciones, exigiendo contrapartidas, eso no es amor auténtico. Será otra cosa, pero en ningún caso Amor.

En nuestro universo todo tiene un movimiento circular cíclico. Por eso si hoy estás viviendo una situación extrema que te desagrada y te causa dolor, es decir, si estás ubicado en uno de los polos y decides revertir dicha situación, lo primero que tendrás que hacer será crear la energía de la polaridad opuesta. Por ejemplo, igual que el calor neutraliza el frío, el amor hace lo propio con el odio.

Uno de nuestros objetivos en el viaje terrenal debe ser dejar de percibir los opuestos, pues como he dicho anteriormente, son pura ilusión. Debemos de suprimir de nuestra mente la idea de las polaridades y así lograr lo que se denomina armonización de los opuestos. Otra cosa que debemos de aprender mediante el principio de polaridad es que nadie está en posesión de la verdad absoluta. Todos tenemos nuestra cuota de verdad pues la verdad, como dijo Aristóteles de la virtud, se encuentra en el término medio. Por ello el fanatismo, el radicalismo, el extremismo, siempre van a impedir nuestra evolución espiritual. Dicha evolución es, lo creáis o no, la única razón por la que volvemos a estar aquí.

03 Feb 2008

Principios metafísicos (XIV): Principio de vibración

Escrito por: Fernando Solera el 03 Feb 2008 - URL Permanente

La tercera ley universal que nos enseñó Hermes en el Kybalión dice: “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Vamos a estudiar que todo lo que existe en el Universo está cambiando permanentemente. Todo, tanto las personas como el resto de seres vivos, se encuentran en una continua transformación. Pero también los objetos inanimados están siempre vibrando, aunque el ojo humano sea incapaz de percibirlo. Este tercer principio universal también nos invita a practicar el desapego del que tanto habla el budismo, pues sufrimos única y exclusivamente por nuestros apegos, debidos a no asumir que todo cambia y que nada en nuestra vida es para siempre.

La física demostró que cada objeto está compuesto por miles de millones de átomos. Estos átomos tienen electrones que giran alrededor del núcleo atómico. Solemos decir que cuando la vibración es muy baja la materia está en reposo, pero en realidad esta afirmación no es cierta, porque en realidad está vibrando permanentemente. Por ejemplo, tu ordenador está moviéndose ahora mismo, pero su vibración es muy baja y por eso tu ojo no lo percibe. En cambio, cuando la vibración es muy alta, entramos ya en el terreno del espíritu. Si las citadas vibraciones se producen a una frecuencia altísima, tenemos la impresión de que no hay movimiento, pero realmente sí lo hay. Leí una vez un ejemplo práctico que permitirá que lo entendamos mucho mejor. Imaginemos las paletas de un ventilador. Cuando está desconectado podemos percibirlas perfectamente, pero a altas velocidades desaparecen para nuestros ojos: exactamente lo mismo sucede a nivel vibracional con las frecuencias más altas.

Nuestro cuerpo está permanentemente intercambiando átomos con nuestro entorno, por ejemplo, al respirar. Pero también, cuando ingresamos en cualquier lugar, intercambiamos energías. Lugares como el mar, los bosques, los lagos, nos cargan con una energía muy positiva, mientras que los atestados de gente, muy polucionados y turbulentos, contaminan nuestra energía. ¿Por qué si no decimos a menudo que tal lugar nos da buenas o malas vibraciones? Pues porque en realidad es así.

La ciencia ha descubierto recientemente que nuestro cuerpo está pensado para regenerarse y, teóricamente, jamás envejecer. ¿Por qué envejeceríamos entonces? Pues al parecer porque hemos asumido que tiene que ser así. Si asumimos que a los cuarenta comienza el declive físico, nuestra mente dará esa orden al cuerpo y éste obedecerá a nivel celular. De ahí que las personas optimistas y joviales siempre tengan mejor aspecto y salud que los cascarrabias patológicos o los temerosos crónicos. Si quieres elevar tu vibración personal y por tanto mejorar tu salud tienes que cuidar sobremanera tres aspectos: tus palabras, tus creencias y tus sentimientos. Otra forma de mejorarla es practicando el silencio. El estado de contemplación que se alcanza en silencio también eleva nuestra energía a niveles muy altos. Pero, sin duda, el sentimiento que mejor logra elevar nuestras vibraciones es el amor. Como ves, tu salud, incluso a nivel celular, depende también de ti mismo.

27 Ene 2008

Principios metafísicos (XIII): Principio de correspondencia

Escrito por: Fernando Solera el 27 Ene 2008 - URL Permanente

El pasado domingo hablamos de la primera de las leyes universales, la del mentalismo. Con esa ley aprendimos la importancia de cambiar de creencias, básicamente mediante la palabra, la imagen y la sensación. Constatamos que el cambio de creencias acaba provocando un cambio en tu vida. El segundo principio universal que nos enseñó Hermes en el Kybalión es el principio de correspondencia. Hoy vamos a continuar con esta segunda ley, que tiene como lema “Como arriba es abajo, como abajo es arriba”. También se podría decir “Como adentro es afuera, como afuera es adentro”. Este principio viene a revelarnos que todo está relacionado, y si lo comprendemos bien hallaremos la llave para evitar seguir atrayendo a la misma clase de personas, el mismo tipo de situaciones, experiencias, etc.

En el Universo todo se corresponde entre sí. Todo. Como ya hemos aprendido en capítulos anteriores de esta serie titulada Principios metafísicos, todos nosotros estamos interconectados con todo cuanto nos rodea. De hecho, una de las enseñanzas de este segundo principio o ley, es que las experiencias buenas que tenemos se corresponden con nuestras mejores pautas mentales. Las malas, en cambio, se corresponden con nuestras creencias más negativas. Veamos un par de ejemplos a continuación, uno sobre el amor y otro sobre el trabajo, para comprender mejor esta segunda ley del Kybalión.

Hay mucha gente desafortunada en el amor. Sus relaciones terminan antes de haber comenzado. Van de fracaso en fracaso, hasta el punto de que en ocasiones acaban necesitando agacharse para pasar por las puertas. Y en el terreno laboral, quién no ha sufrido a un jefe inepto, inútil como un mechero sin gas. Jefes, además, con los que hemos tenido enfrentamientos durísimos. Son personas que tienen la peculiar virtud de sacar lo peor de nosotros mismos. Tanto en el ejemplo sentimental como en el laboral, nosotros somos los responsables de esas experiencias. Sí, lo somos, aunque nos hayamos pasado la vida culpando al otro de nuestros fracasos de pareja, asumiendo el papel de víctimas; e igualmente se podría decir de los conflictos laborales, en los que siempre hemos acabado echándole la culpa al monolito a la incompetencia que tenemos por jefe. Si seguimos actuando así nos estaremos equivocando, demostrando a su vez que se nos resiste el principio de correspondencia.

Nosotros somos los responsables de nuestras vidas. Y cuanto antes lo asumamos, mejor. Si sufrimos una y otra vez experiencias que nos desesperan, lo primero que debemos hacer es reflexionar. Nada sucede por casualidad. Debemos descubrir los patrones mentales que provocan que siempre acabemos viviendo las mismas situaciones. Volviendo al ejemplo de la parcela sentimental, si una persona fracasa sistemáticamente en el amor, seguramente es porque tiene una autoestima muy baja. Si se quiere muy poco a sí misma, ¿cómo puede pretender que los demás la quieran? Si empieza a quererse, a respetarse, a cuidarse como es debido, el Universo le corresponderá. Recuerda que somos los responsables de lo que nos ocurre, como te intenta explicar este principio de correspondencia. Así que deja ya de culpar a los demás o a la mala suerte.

20 Ene 2008

Principios metafísicos (XII): Principio del mentalismo

Escrito por: Fernando Solera el 20 Ene 2008 - URL Permanente

Este primer principio o ley universal de que nos habla el Kybalión, nos dice que aquello que todas las religiones llaman Dios, en verdad es sólo Mente. Hermes nos reveló que vivimos en un Universo mental. Todo y todos estamos interconectados por esa gran mente universal, formando parte de ella. Si se dice que el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, es porque nosotros podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos, siempre que creamos firmemente en ello. Todas nuestras experiencias, las buenas y las malas, dependen directamente de nuestras creencias.

Con esto no quiero decir que tú deseases tener ese accidente de tráfico, suspender esa asignatura o acabar todas tus relaciones con una poderosa cornamenta. Es evidente que a todo el mundo le gustaría tener una vida feliz, y a ti también. Pero muchas veces no somos conscientes de que nuestras creencias influyen decisivamente en nuestras vidas. Si eres una persona catastrofista, tienes la autoestima por los suelos o piensas que no mereces ser amado, tendrás experiencias que reforzarán esas creencias, y así entrarás en un trágico círculo vicioso. Por ello, y debido a que la primera ley del Kybalión nos descubre que vivimos en un Universo mental, nuestra primera gran meta debe ser controlar nuestros pensamientos. Convendrás conmigo sin necesidad de que seamos psiquiatras, metafísicos, filósofos, psicólogos, médicos o físicos cuánticos, que una persona mentalmente inestable jamás podrá disfrutar de la vida. Lo deseable sería que todos fuésemos capaces de controlar nuestra mente, y no al revés, pero desgraciadamente la inmensa mayoría de nosotros no acabamos de lograrlo.

Por eso somos tan infelices. Por eso el 99,999999% de la población mundial es tan desdichada. Nuestras mentes se han apoderado de nosotros, somos incapaces de controlarlas. Somos simples marionetas de unos ventrílocuos que no paran de parlotear dentro de nuestras cabezas. Mientras no logremos dominar nuestras mentes, no podremos convertirnos en los creadores conscientes de nuestras vidas, o sea, ser auténticos alquimistas. A continuación te voy a proponer el siguiente experimento: intenta estar un minuto sin pensar, con la mente desconectada. Sólo te pido eso. Con toda probabilidad, podrás comprobar que eres incapaz de lograr el reto que te planteo. Y lo peor de todo es que la inmensa mayoría de los 60.000 pensamientos que se agolpan diariamente en nuestras cabezas son negativos.

Pero ahora que sabemos que nuestro Universo es mental, podemos mejorar nuestras vidas. Para ello tendremos que comenzar por crear nuevos hábitos de pensamiento, lo cual no es moco de pavo. Si toda tu vida has sido una persona pesimista, necesitarás una extraordinaria fuerza de voluntad para revertir la situación y sustituir los pensamientos negativos por positivos. Pero si lo deseas vehementemente te garantizo que terminarás lográndolo. Al principio recaerás, tendrás una tendencia natural a dejarte llevar, como todos, por las creencias derrotistas que hemos asimilado durante toda nuestra vida. Pero si tienes la inmensa paciencia de sembrar en tu mente creencias positivas, el Universo acabará dando fiel respuesta a dichas creencias. Siempre fue así, y así seguirá siendo por toda la eternidad.

13 Ene 2008

Principios metafísicos (XI): El Kybalión

Escrito por: Fernando Solera el 13 Ene 2008 - URL Permanente

Siguiendo con nuestros principios metafísicos, hoy vamos a hablar de una de las mejores obras sobre esta materia, y que fijó las bases de la metafísica hasta tal punto, que actualmente sigue siendo su referencia indiscutible. Me estoy refiriendo al Kybalión, cuyo autor es Hermes Trimegisto. Este hombre está considerado uno de los mayores sabios de todos los tiempos, pues además de escribir los siete principios universales (conocidos como el Kybalión), se dice que fue el padre de la alquimia y de la astrología. Materia esta última que, por cierto, y aunque muchos se la toman a guasa debido al intrusismo de tanto jeta desaprensivo, es mucho más seria e influyente de lo que nos han hecho creer.

Aunque muchos piensen que los alquimistas eran personas que transformaban vulgares metales en oro, la realidad es que la alquimia consiste en una transformación, sí, pero de tipo mental. La verdadera alquimia lo que persigue es que tú, amigo lector, cambies tu mentalidad. Persigue una transformación de tus creencias, de tal forma que te conviertas, metafóricamente, en una persona de oro. La piedra filosofal que se decía que permitía transformar los metales en oro, no es más que un símbolo para representar la metamorfosis de persona común en persona de oro. El conocimiento de las Leyes del Universo que nos descubrió Hermes en su Kybalión, te abrirá las puertas a una vida mejor que la que has llevado hasta ahora.

Supongo que conocerás sobradamente la palabra hermético y su significado. Pues bien, el origen de dicho vocablo lo hallamos precisamente en el padre de la metafísica, Hermes. Las enseñanzas que vamos a ir desgranando en las próximas entregas de Principios metafísicos, se dice que fueron herméticamente guardadas, con un celo extremado, para que sólo unos pocos elegidos las conocieran. Finalmente fueron tres iniciados quienes pusieron en negro sobre blanco las siete leyes universales aunque, insisto, su auténtico autor es Hermes Trimegisto, por si la SGAE.

Los siete principios universales de que habla el Kybalión son:

1.- Principio del mentalismo

2.- Principio de correspondencia

3.- Principio de vibración

4.- Principio de polaridad

5.- Principio de ritmo

6.- Principio de causa y efecto

7.- Principio de generación

Si logras poner en práctica estos siete principios universales que vamos a abordar en las próximas semanas, tu vida mejorará. El único pero gran obstáculo para alcanzar el éxito metafísico, y por tanto en nuestras vidas, es la impaciencia. Debemos de ser constantes y obrar con fe; sólo de esa forma podremos disfrutar de una transmutación asombrosa. Aprenderemos a ser los creadores de nuestras propias vidas. ¿Te subes a este barco que está a punto de zarpar, o prefieres seguir malviviendo en la más profunda ignorancia?

06 Ene 2008

Principios metafísicos (X): El poder de la oración

Escrito por: Fernando Solera el 06 Ene 2008 - URL Permanente

Históricamente siempre se ha relacionado la oración con la religión, y en nuestra cultura concretamente con la Iglesia Católica. De inmediato pensamos en beatas de mantilla y teja, arrodilladas en los bancos de las iglesias con las palmas de las manos juntas, musitando mecánicamente. Ya en la lejana infancia aprendimos el repertorio clásico, que en mi caso comprende desde el Padre Nuestro y el Ave María hasta el Cuatro esquinitas tiene mi cama. Memoricé a regañadientes cuatro o cinco oraciones, para olvidarlas poco después. De adolescente, durante mi etapa salesiana, acabé perdiendo cualquier interés por los santos mientras paralelamente crecía mi afición al sexo opuesto.

Sin embargo, debido a momentos especialmente penosos no tan lejanos, empecé a adentrarme seriamente, y no como nos enseñan de niños, en la espiritualidad. Me convertí, como ya os he dicho en varias ocasiones, en un creyente metafísico. Descubrí que la oración metafísica trasciende cualquier concepto religioso, pues su naturaleza es estrictamente espiritual, sin contaminaciones partidistas de ninguna confesión. Aprendí que el Verbo es creador, la palabra es creadora. Nuestras afirmaciones tienen una fuerza mucho mayor de la que nos pensamos. Si alguien se ha pasado toda la vida afirmando lindezas como “Soy un inútil”, “La vida es muy dura”, “Jamás alcanzaré mis sueños”, el Universo se encargará de darle la razón.

Si en cambio realizamos afirmaciones positivas, como “La vida es bella y merece la pena vivirse”, “Soy una persona maravillosa”, “El amor preside mi vida”, “La abundancia preside mi vida”, etc. el Universo también nos dará la razón. Henry Ford, el fundador del gigante automovilístico con su mismo apellido, dijo la siguiente frase para la posteridad: “Tanto si usted cree que puede como si cree que no puede, en cualquier caso está en lo cierto”. Por eso si oras y lo haces con fe, es decir, con confianza absoluta en que se va a cumplir tu petición, el resultado acaba siendo positivo. Por favor, nunca olvides que somos seres espirituales encarnados en la Tierra, es decir, que nuestra naturaleza es espiritual.

Sé que ahora mismo puedes tener graves problemas en tu vida. Pero debes de saber que todos sufrimos, amigo lector. Puedes estar padeciendo contratiempos sentimentales, económicos, laborales o médicos. Pero si tienes fe, si crees realmente en tu poder para revertir la situación, puedes hacerlo. Yo, en cuanto termine estas líneas, voy a relajarme, pues para la oración es fundamental estar en paz, y con mi mayor fe pediré al Universo que atienda mis peticiones, como hago cada día. Sé que la Mente Universal nos escucha, pero tenemos que dedicar el tiempo necesario a pedir con fe. En eso ha consistido siempre la oración, independientemente de épocas y religiones. Hoy pediré también por ti, para que creas que todo esto es posible. Si crees en ello, se te hará realidad.

23 Dic 2007

Principios metafísicos (IX): El Secreto (y II)

Escrito por: Fernando Solera el 23 Dic 2007 - URL Permanente

El pasado domingo os hablé de un documental que ha causado furor en América. Se titula El Secreto, y podéis verlo en este enlace al artículo del citado día. Como a algunos os puede incomodar verlo por Internet, máxime estando en versión original subtitulada al español, hoy, al final de este texto, podréis descargaros el guión completo del documental en nuestra lengua materna.

Como sabéis soy un simple aficionado a la metafísica, que llegó a ella con el más absoluto ateísmo y escepticismo. Hasta hace bien poco, todos estos asuntos me parecían locuras. Pero nada más lejos de la realidad. La ignorancia es muy osada y, desgraciadamente, solemos tener el vicio de opinar de aquello que desconocemos por completo. También es cierto que el creciente intrusismo en todas estas materias, llamémoslas extrasensoriales, ha provocado el rechazo patológico de casi todo el mundo.

Íker Jiménez, por ejemplo, le pone buena voluntad, pero a menudo aparenta no creerse los casos de los que habla, y con demasiada frecuencia se puede pensar que sólo persigue el sensacionalismo. Si su programa se centrase más en las experiencias paranormales, en la metafísica y en la espiritualidad en general, sería infinitamente mejor. Por eso desde aquí te recomiendo modestamente, Íker, que potencies más estos asuntos que están despertando crecientemente la atención de millones de personas en todo el mundo. Los sucesos macabros déjalos para el informativo de Iñaki, pues con las noticieros tenemos sobradamente cubierto el cupo de casquería.

Mi mujer fue quien me interesó por la metafísica, los libros de autoayuda, la energía universal, etc. Gracias a ella escribo este blog y, por supuesto, estos capítulos de Principios metafísicos. Despertó tanto mi interés, que buceé en el ciberespacio buscando todo tipo de información, hasta tal punto que encontré cientos de libros, así como abundante material en formato vídeo. Todo ello en Internet, este maravilloso invento cuya revolución en nuestras vidas no ha hecho sino comenzar.

En una de esas inmersiones virtuales tropecé con El Secreto, y desde entonces he intentado difundirlo. El formato de este documental es muy simple. Una serie de personas, unas quince calculo yo, van ofreciendo individualmente su testimonio en pantalla. Físicos cuánticos, psicólogos, expertos en Feng Shui, filósofos, escritores, etc., nos desvelan de manera atractiva y útil para quienes somos principiantes, uno 'secretos' que, si los aplicamos con constancia, nos ayudarán a mejorar nuestras vidas.

Termino con unas palabras de John Gray, el célebre autor de libros de autoayuda como Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. En el final de este documental, John afirma: "Cualquier cosa que lo haga sentirse bien, siempre atraerá más de lo mismo. Usted está escuchando este programa en este mismo instante. Es usted quien atrajo esto a su vida, y es su elección si desea tomarlo y utilizarlo, si se siente bien, y si no se siente bien, entonces, ya sabe, déjelo ir. Descubra algo que lo haga sentirse bien, que resuene con su corazón".

Descarga del fichero con el guión de EL SECRETO:
El Secreto Revelado-La Ley de Atraccion.doc (127.50 KB)

Sobre este blog

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Desafinado

Madrid. 1975. Acuario. Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones de titulación y articulista de vocación. Con escepticismo e ironía, y a veces mordacidad, intento mostrar mi visión de este mundo que nos ha tocado malvivir, pero del que nadie se quiere marchar.

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