14
Sep 2011

Encuentro con los cetáceos en el Estrecho de Gibraltar

Escrito por: jeremias-soler el 14 Sep 2011 - URL Permanente

La tarde del viernes 30 de julio de 2010, subimos a un pequeño barquito, junto a veintiocho personas más, y nos dispusimos a cruzar el estrecho de Gibraltar, hasta casi cuatro millas marinas de Marruecos para observar cetáceos.

Los primeros en ser vistos fueron los delfines listados; en seguida llegaron los delfines mulares, y por último los calderones (o ballenas piloto), que fueron los más sociables. También hay que decir que en un momento determinado (que duró unos tres minutos), y en un punto determinado del estrecho, la cantidad de animales de dimensiones gigantescas que nos pasaron por debajo (algunos sacando la cabeza y otros rozando la superficie cristalina) fue tan enorme que no dábamos abasto a identificarlos: dos tortugas de un metro, un enorme tiburón de colores claros de unos 7 u 8 metros, muchos animales enormes que no acertamos a identificar, y todos ellos al lado de los cetáceos, los cuales parecían saludarnos.

Los calderones viajan en grupos de 60 o 70 individuos, y es extrañísimo encontrar alguno en solitario si está sano. Acostumbran a ser muy curiosos. Al igual que nosotros, estas personas del mar tienen días de todo tipo, a veces no se acercan, porque no tienen ganas, porque están comiendo o porque están de mal humor; en otras ocasiones, son ellos mismos quienes buscan las barcas y miran a los pasajeros . Tuvimos la suerte de encontrarnos en un día bueno. Era emocionante ver cómo venían directos hacia nosotros una vez que el motor se paraba y flotábamos como un tapón de corcho. Se quedaban inmóviles, a unos tres metros, o sacaban la cabeza, abombada y redonda, para mirarnos con sus ojos de cristal; o cruzaban la barca por debajo, enseñándonos la panza blanca o la espalda negra como el azabache, con la aleta enorme. Uno de los animales se detuvo y nos saludó con la cola. Hay quien dice que estas personas del mar pueden ver el aura de las personas de la tierra, y que según quien haya en el barco sienten más o menos curiosidad, de modo que ya no sabemos si somos los Homo sapiens los que los vamos a visitar, o las ballenas piloto las que nos estudian.

Los delfines parece que son más movidos, saltan fuera del agua y en grupos más numerosos; de varios cientos de individuos. Pasan más deprisa, cerca de nosotros, y no se detienen como los calderones.

Hay días en los que el grupo de cuarenta orcas que habita el Estrecho a lo largo del verano se deja ver, hoy no ha sido así. Tampoco hemos visto ningún cachalote, ni el rorcual común (hubiera sido una lotería).

Debo confesar que al principio desconfiaba de la empresa que nos ha acercado a esta experiencia inigualable. Sospechaba que escondían detrás algún tipo de afán de ganar dinero con los cetáceos. No digo que no quieran ganar dinero (todo el que tiene un negocio lo pretende), pero tuvimos que insistir varios días para poder apuntarnos a la excursión porque la empresa no tenía claro que el estado de la mar garantizara la seguridad de los pasajeros y unas buenas condiciones de visibilidad, y por eso no organizaba ninguna salida. Por otra parte, las hélices están protegidas para no herir a los animales, y el biólogo que acompaña la excursión (un tipo de aspecto irlandés con la cara roja como un tomate y el cabello anaranjado) en todo momento informaba de las características de los animales, y de otros detalles, con un trasfondo ecologista muy importante. La empresa insiste en todas sus informaciones, y en los hechos, en el respeto a las costumbres de los cetáceos, y se limita a esperar que se acerquen, si lo desean; en ningún momento deja de hacer pedagogía de la necesidad de conservar la biodiversidad.

Debo decir, que antes de avistar los primeros animales, el barquito (bastante pequeño) se movía mucho y los no acostumbrados al mar sentían (sentíamos) un cierto miedo (por decirlo de alguna manera) a vete a saber qué. En el momento de encontrarnos con los primeros individuos, sin embargo, la emoción fue tan intensa que hay quien casi pensaba en lanzarse al agua, y el respeto por la fuerza del mar se desvaneció del todo. La sensación unánime de todos los pasajeros fue de privilegio (hubo algún adulto que lloró de emoción) y también de frustración y de rabia por cómo van las cosas, por tanta muerte en todos los mares, por tanto de genocidio, por la ignorancia antropocéntrica de muchos Homo sapiens que piensan que son la única conciencia del planeta, la única inteligencia. En el mar hay personas que no son Homo sapiens.

Desgraciadamente, también en el mar del estrecho de Gibraltar, a menudo hay personas que son Homo sapiens y que se ven empujadas a cruzar la distancia entre Europa y África de mala manera, dejando a menudo su vida, y la vida de sus hijos, debajo de la oscuridad de la superficie, de más de ochocientos metros de profundidad. Este es un pensamiento que no dejamos de tener a lo largo de todo el viaje. Hay mucho por mejorar, y la indiferencia no nos está permitida. Hay que eliminar la ambición de riquezas ilimitadas, que es la causa de todos los errores, de los graves y de los muy graves.

"Me gustaría que llenarais los mares, y que estos monos sin pelo, arrogantes, ambiciosos y crueles no os exterminaran. Existe entre vosotros y nosotros una conexión natural que va más allá de las palabras y que destruye las fronteras y los combates de la lucha de especies. Ambos somos conciencia. "

Robert Conway

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04
May 2011

Lamento la muerte de Bin Laden

Escrito por: jeremias-soler el 04 May 2011 - URL Permanente

Supongo que el título de mi post (provocador, políticamente incorrecto, y contrario a las pulsiones naturales instintivas de los individuos y de las sociedades), exige una explicación. O quizás no, quizás, y según como se mire, es bastante obvio lo que quiero decir.


Lamento la muerte violenta de Bin Laden, porque lamento todas aquellas muertes producidas por ejecución; ya sea esta ejecución asesinato, venganza, terrorismo o cumplimiento de una condena. Cualquier homicidio es un acto contrario a la dignidad humana, ni que a quien se le agujeree la cabeza sea Bin Laden, ni que quien sea ahorcado sea Sadam Hussein. Lamento la muerte de Sadam Hussein como lamento el suicidio de Hitler, como lamento las ejecuciones ordenadas por los tribunales de los juicios de Nuremberg. La diferencia entre nuestras sociedades humanas y aquellas que de humanas no tienen demasiado debería consistir en que nosotros no matamos a los culpables, en que que nosotros no aplicamos la venganza, en que nosotros no decidimos la muerte de nadie, ni por razones de estado, ni por electoralismo, ni por rencor, ni por una supuesta justicia universal. No digo que en medio de una acción improvisada de defensa, alguien, un cuerpo de seguridad, o incluso cualquiera de nosotros (ciudadanos comunes), pudiera llegar a causar la muerte de una persona (por la defensa de un hijo se pueden llegar a realizar acciones que uno nunca diría). Pero lo que debería ser intolerable es decidir, desde un despacho, la ejecución sin juicio (o con juicio) de cualquier persona por monstruosa que sea esta persona. Porque la muerte de un líder no acaba con las acciones violentas de los que le siguen. Porque la ejecución de un genocida le ahorra al genocida la humillación del juicio, el trauma de mirar cara a cara sus víctimas, la dureza de contemplar su acción sin la falsa aureola de la gloria, la oportunidad de poder descubrir algún día el color asqueroso de la cobardía y de la crueldad que han brotado desde dentro de si mismo. Porque la muerte de un tirano acaba con su dolor, le libera de la prisión perpetua, y lo que es más importante, le impide el largo camino de los años de cautiverio hacia una rectificación vital. La derrota del mal no consiste en destruir a quien lo comete sino en destruir el mal que hay dentro de él.


Cierto es que un consejero del presidente Obama se apresuró a explicar que en un principio no tenían intención de matarlo, y que lo hicieron porque se parapetó; pero mi problema es que soy muy mal pensado, y me cuesta creer que, con las
tecnologías de hoy en día, no lo pudieran capturar vivo. Se me hace difícil también comprender por qué tuvo que morir la mujer que supuestamente hizo de escudo humano y detrás de la que, dicen, se escondió Osama. Vuelvo a ser mal pensado. Pido perdón por mis malos pensamientos y prometo reprimirlos y volver a las opiniones correctas. Pero ay ... mis malos pensamientos vuelven, y de nuevo veo difícil comprender por qué no pudieron capturarlo vivo. Me resulta complicado, también, entender porque lo tiraron al mar; ¿qué mejor prueba de su muerte no habríamos tenido que su propio cadáver? Es extraño. Y vuelvo a ser mal pensado.

Me ponen la piel de gallina (tengo derecho, porque la piel es mía) las declaraciones de tantos hombres de estado que celebran una muerte. "Cuando el comando confirmó la muerte, en la Casa Blanca estalló la euforia", publica La Vanguardia.


Diga lo que diga Obama, hoy, el mundo es menos seguro, porque mucha gente, y durante muchos años, buscará la venganza. El terrorismo islámico no era sólo Bin Laden. Una ejecución no arregla nada; ni devuelve las vidas de los que murieron en el 11-S, ni las vidas de los muertos de la guerra de Irak, ni destruye el terrorismo. Hoy el mundo es indudablemente menos seguro, y Bin Laden, que debería estar encarcelado, ya ha dejado de sufrir.

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01
Ene 2011

¿Qué tengo?

Escrito por: jeremias-soler el 01 Ene 2011 - URL Permanente

¿Qué tengo? No mucho.
Pero tengo más de lo que necesito para ser feliz.
Pensándolo bien, tengo mucho.
La convicción de que el que grita más fuerte no tiene porqué poseer la razón;
ni el que grita más fuerte, ni el que pronuncia más despropósitos, ni el que escribe o habla con más seguridad.
No ... no tengo mucho.
Pero tengo tanto!
Tengo la decisión de no tener, si para tener tengo que deber;
la no necesidad de tener;
la capacidad de mirar y de ver;
el conocimiento de mi propia miseria;
de mis llagas y de mis cantos más puntiagudos;
de mi grado de locura e imperfección.
Tengo muy poco, y no quiero más.
La fe en la existencia, el amor extraño a los enemigos,
la fe en un dios que nadie me ha sabido describir,
la obsesión por la libertad,
la tranquilidad de estar en manos de la existencia como la hoja que el viento se lleva.
Las narices para cambiar de ideas por fidelidad a la veracidad de las aseveraciones.
Y la cara dura de hablar y de opinar incluso
cuando están cerca los que lamentan mi disidencia
y se enfadan como monos.
Tengo muy poco
y no quiero más;
la esperanza en la rectificación de los que yerran,
entre los que a menudo me incluyo;
la convicción de que el universo va solo, y de que esta realidad es un milagro;
el gozo por la belleza de la naturaleza, que me niego a condenar;
la amistad con la muerte, que sé un espejismo;
y la sensación de que continuamente tengo que estar agradeciendo el ser,
porque existir es un privilegio.
Tengo poco,
y me aterra tener más;
tengo incluso la rabia por todos aquellos
que no tienen ni el mínimo que necesitan:
el amor de unos padres, la educación hacia el amor,
el trigo, el agua y el fuego de un hogar.
Tengo la impotencia de poder tan poco,
y quiero tener siempre esta impotencia y esta rabia,
no sea que me acostumbrara al horror y no lo viera,
y dejara de luchar por el trigo de todos.
¿Qué tengo? No mucho.
Pero tengo mucho.
Más de lo que necesito para ser feliz.
No me deis nada; que ya lo tengo todo.
En todo caso, apartaos un poco,
que me tapais el Sol,
pero no os vayáis muy lejos,
porque os quiero.
Líbradme, eso sí, de los lastres que me hacen ir más lento;
de la tela que me roba el contacto con los elementos;
de la droga que me aleja de la belleza de la realidad;
del deseo de llegar, de tener, de poder ... que me deja ciego;
del miedo a los gritos y los desprecios de los supersabios
que se enojan como monos porque no tengo sus ideas o su perfección;
de la influencia de los que se lamentan de mi felicidad.
Tengo ... ¿Qué tengo?
Un pedazo de cielo, un bosque, una playa vacía
una sonrisa, la lentitud del tiempo,
la no posesión, la inmersión en el instante;
o la sencilla contemplación de un rayo de luz
en el agua de un vaso.

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01
Ene 2011

"Tengo algo que deciros" (Mine vaganti) del director Ferzan Ozpetek

Escrito por: jeremias-soler el 01 Ene 2011 - URL Permanente

Un canto a la vida, desde la sombra insoslayable de la muerte. Un canto al humor, desde la ola de tristeza que pretende arrastrarnos hacia un destino que pretende ser de mármol. Una historia de personajes que luchan por su identidad en una sociedad que considera normal poner a cada persona no donde cada persona siente que debe estar sino allí donde las tradiciones familiares, la utilidad, la economía o las apariencias, disponen. Un haz de poesía compatible con las risas y con la sensación de angustia que produce la soledad forzada de las personas que son diferentes al resto porque viven en un mundo que no es como ellas. Una alabanza a la necesidad de escribir por encima de la necesidad de publicar o de ser reconocido. Una descripción realista de la Italia del sur, con el encanto, la vida, la hipocresía, la ternura y la belleza de los paisajes mediterráneos.

La película, con los minutos, además, sube de intensidad a medida que avanza la trama, hasta el punto que alcanza alturas sorprendentes de hilaridad y emociones.

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18
Dic 2010

Soluciones al fracaso escolar (I) Primer objetivo. Esfuerzo.

Escrito por: jeremias-soler el 18 Dic 2010 - URL Permanente

Hay mucho que decir, muchos objetivos, instrumentos, actitudes, errores, mejoras, estrategias... Hoy me limitaré únicamente a escribir sobre el primero de los objetivos.

No hacen falta grandes objetivos; por lo menos, en los primeros años de la secundaria. Pero se necesitan objetivos esenciales que abarquen toda la vida.

Esfuerzo. Lograr convencer al alumno de que el esfuerzo es una herramienta necesaria para alcanzar las metas más grandes, las que de verdad nos importan, las que nos ilusionan, las que queremos conseguir con todo el anhelo. No se nos da nada regalado.

Esfuerzo. Autoexigencia. Capacidad de hacer lo que no nos apetece. Capacidad de sentirse satisfechos con los pequeños éxitos profesionales, que quizás no verá nadie más a parte de nosotros. Lo que nos ilusiona, merece el precio del esfuerzo, de la negación del gusto, del agotamiento; la entrega de la energía.

Empecemos por este objetivo. Luego vendrán los otros, los objetivos concretos que están relacionados con los conceptos y los aprendizajes. La importancia del esfuerzo, sin embargo, es rotundamente mayor, y hay que trabajar con eficacia para conseguir convencer para siempre al alumnado de que merece la pena este tesoro olvidado; un tesoro perdido en medio de un mundo de botones que lo hacen todo y de píldoras que todo lo resuelven.

Consigamos que los adolescentes se enamoren de la capacidad de abrazar el esfuerzo y la autoexigencia para alcanzar lo que de verdad desean y tendremos solucionado el 50% del problema del fracaso escolar.

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26
Nov 2010

VUELO NOCTURNO

Escrito por: jeremias-soler el 26 Nov 2010 - URL Permanente

Volamos de noche. En medio de la oscuridad y del frío. En el exterior, gime la tormenta, el viento aúlla como un monstruo desatado y rabioso. Dentro del avión, pequeño y destartalado, titila la calidez de una pequeña lámpara amarillenta. Zumba el motor, impasible; y este zumbido tosco y humilde nos libra de caer en regiones inciertas, quizá no dibujadas en ningún mapa. Atravesamos cordilleras cubiertas por la nieve y el hielo, sin un alma en miles de kilómetros. Después el mar, silencioso, oscuro y lejano. De vez en cuando, aparece la civilización, con sus luces pequeñas y distantes, que hablan tanto, que nos dicen tanto; el poema de la infancia, una realidad consciente escondida detrás de diez mil máscaras de miedo y de complejos. ¿Dónde estás, hombre? Estás en tu infancia, en el niño que eres y que se disfraza de duro. ¿Dónde estás, hombre? ¿Dónde estás, mujer? Debajo miles de vestidos que te deforman y que te protegen de ser tú, de mostrarte tú. Existimos en nuestra infancia y cuando no lo recordamos, no nos encontramos, no nos encontramos...

Volamos de noche, y agradezco a Saint-Exupery su pequeño e intenso libro "Vuelo nocturno" "Vol de nuit". Como un evangelio. Como un libro sagrado. Como un texto inspirado. "Vol de nuit" es la metáfora de la vida humana, el lento avance en la oscuridad del misterio. El avión lucha contra ciclones de humo de azabache, en manos de la benignidad de la naturaleza, o de su destino implacable. Dentro del avión, como dentro de la persona, la calidez del cuerpo, de la mente, decidiendo caminos, estrategias y rutas, maravillándose de la luz del crepúsculo que viste a América entera, o temiendo la incertidumbre de no saber hacia dónde se va, pero de saber, sin embargo, que se va hacia alguna dirección, para llevar un correo que nunca será tan digno como el valor de la vida del piloto ni como el precio de su valentía.

Y Saint Exupery, en boca de sus personajes, que se intuyen extraídos de una realidad que él conocía muy bien, nos regala gotitas de una miel esencial, válidas para viajeros de la vida, para maestros, para padres, para seres que se preguntan la razón de los misterios, o que disfrutan con el vértigo que nace de la convicción de que siempre quedarán incógnitas inalcanzables que lo harán todo posible, que lo harán todo milagroso.


Fragmentos de “Vuelo nocturno”.


Lo dice un piloto opinando sobre las personas que viven en cada una de las lucecitas de las casas que durante la noche observa desde el avión:


"Estos hombres creen que la lámpara sólo quema para la mesa humana, pero a ochenta kilómetros de ellos, la llamada de esta lámpara hace efecto, como si la balaceasen desesperadamente desde una isla desierta frente al mar. "


Sobre un piloto:


"Se sabía sólidamente asentado en el cielo"


"Hay en la multitud hombres que pasan desapercibidos y que, en cambio, son mensajeros prodigiosos. Y ni ellos mismos se dan cuenta "


Un inspector hablando de los pilotos que vuelan por él (lo podría aplicar un maestro pensando en sus alumnos):


"Se les debe empujar hacia una vida fuerte, que conlleva sufrimientos y alegrías, pero que es la única que cuenta"


"Amad a aquellos a los cuales mandáis, pero no se lo digáis"


"Soy justo o injusto? Lo ignoro. Si sanciono, las averías disminuyen. El responsable no es el hombre, es una especie de poder oscuro al cual no puedes herir nunca si no hieres a todo el mundo. Si yo fuera muy justo, un vuelo nocturno sería siempre una probabilidad de muerte. "

Hablando de una persona, aficionada a la geología, con pocos amigos y una vida muy aburrida:

"En la vida sólo le habían sido dulces las piedras"


Sobre el sufrimiento que alguien tenía, pero que a su vez le permitía crear:

"Si los insomnios de un músico le hacen crear bellas obras, son unos bellos insomnios"


Me quedo con una imagen metafórica de lo que es la vida. Fabien, el piloto que vuela en medio de la noche por los cielos de Sudamérica, está rodeado de tormenta. Miles de kilómetros a su alrededor están llenos de ciclones que a principios de los años treinta hacen imposible ningún tipo de aterrizaje. Le queda media hora de combustible, y no podrá aterrizar como mínimo en seis o siete horas. Sabe que está muerto. Está condenado. Entonces sube hasta por encima de las nubes y permanece más arriba de la tormenta, debajo de las estrellas. Todo es calidez. Todo es silencio. Por debajo, un mar de remolinos y de nieblas oscuras. Por encima, de las constelaciones y la luz de la luna, iluminando la película tenebrosa de las nubes negras de debajo. Lentamente, disfruta de la belleza y espera la muerte. Lo que es la vida.

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21
Nov 2010

Reflexiones improvisadas sobre el BULLYING. Respeto al ser humano. El humo de Dachau.

Escrito por: jeremias-soler el 21 Nov 2010 - URL Permanente

A veces, para comprender el funcionamiento del universo, hay que estudiar cómo funcionan las partículas subatómicas. Para comprender las razones de los grandes genocidios, hay que analizar las causas de los comportamientos individuales, de los comportamientos de los grupos pequeños de seres cotidianos y aparentemente inofensivos.

Las grandes humaredas que salían de Dachau, sumadas a los miles de familias que entraban y que desaparecían en su interior, nos explican por qué el silencio de los buenos puede ser casi tan terrible como el ruido de los malos.

Cualquiera de nosotros, alguna vez en la vida, podemos ser maltratados por alguna diferencia: por el color de la piel, por la orientación sexual, por la forma de la nariz, por la raza, por las costumbres familiares, por las ideas ... Tenemos que hacer siempre, y en toda circunstancia, el esfuerzo de ponernos en la piel del otro. Hay quien, para conseguir el objetivo de la empatía, imagina que los demás podrían ser sus hijos, o sus hermanos pequeños; de hecho, seguro que son hijos de alguien, y es muy probable que tengan hermanos y que alguien los ame con una intensidad infinita. Como decía Enric Torrente, todos somos hijos. Imaginemos por un momento que nos llaman a casa y que nos explican que nuestro hijo (o que nuestro hermano o hermana pequeña) está llorando porque alguien le ha maltratado, alguien que quizá pensaba que le hacía una broma, una broma que tal vez ya hace semanas que dura, y que carcome como un ácido corrosivo su felicidad y su amor propio.

El respeto a las personas es más importante que sacar más o menos nota, que ser sancionado o no serlo. Las personas son más importantes que las calificaciones, que las sanciones, que la justicia misma, que la fama, que la obsesiva necesidad de fiesta o de quedar bien con los amigos. Sumarse a una mayoría maltratadora por miedo a quedar marginado es una forma de cobardía culpable comparable a la de callar ante las humaredas de Dachau que contemplamos a través de las cortinas de nuestra casa unifamiliar en 1943; los genocidios aparecen debido a la suma de infinitas pequeñas miserias que alguien sin escrúpulos consigue unir, convirtiéndolas en una gran tragedia. Por último, acaba siendo la mayoría, con su silencio o con su lucha noble, la que decide si los instigadores del odio acabarán saliendose con la suya, o si fracasarán en su intento de menospreciar a una persona. Cualquier día, los cobardes que se han callado, podrían convertirse en el cordero expiatorio de los animales esclavos del inconsciente, que se dedican a hostigar y a destruir con el fascismo práctico de baja estopa llamado bullying.

El respeto a todas las personas, a cada persona, es más importante que la amistad. Si un amigo mío maltrata alguien, no puede ser amigo mío, y se lo tengo que hacer saber así. Porque algún día, este amigo mío me maltratará a mí, o a alguien a quien yo amo. Quien maltrata a alguien, algún día podría maltratar a mi hijo o mi hermano pequeño.

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20
Nov 2010

La generación de la ISO

Escrito por: jeremias-soler el 20 Nov 2010 - URL Permanente

Somos la generación de la ISO. Pero que la ISO no se nos coma el espíritu. Que la ISO no nos devore. Que la ISO no nos sustraiga la huella humana. La ISO puede llegar a ser la estructura; pero en el edificio necesita paredes, y muebles, y calefacción, y butacas, y ruido de niños en el interior del hogar, olor de comida y risas. Un edificio no es sólo una estructura. La estructura no nos garantiza la calidez del resto del edificio. Necesitamos una estructura, pero no nos basta con la estructura. La estructura es un instrumento, no una finalidad.
El esqueleto necesita la carne; la carne, la vida; la vida, el amor. La ISO necesita valores.

Somos la generación de la ISO, pero la ISO no conseguirá lo que sólo puede alcanzar el esfuerzo ilusionado y apasionado de cada individuo. Los protocolos, los registros, el control, la planificación central, no garantizarán la eficiencia que puede llegar solamente tras el deseo desinteresado de servir a los que amamos. La ISO no genera la vocación del que trabaja, no enciende la ilusión del que ha de entregarse a la construcción del mundo con la ingenua y necesaria fe de transformar la humanidad. La ISO alicata la vivienda, sanea las paredes, desinfecta la casa, pero no la llena de vida, no hace que los rayos del Sol atraviesen los cristales, no rellena los rincones de canciones, de poemas, de esperanza. La ISO no llegará a ninguna parte si no va acompañada de la voluntad convencida y alentada de quien debe poner sus habilidades y su esfuerzo al servicio de su trabajo. La ISO no triunfará si no respeta la identidad, las habilidades y la creatividad de los pueblos y de las personas que la han de abrazar.

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19
Nov 2010

Es en la noche cuando las estrellas se valoran más.

Escrito por: jeremias-soler el 19 Nov 2010 - URL Permanente

Que la debilidad de los demás no nos debilite, que nos mueva al amor, precisamente porque el amor se manifiesta cuando existe a cambio de nada. Cuando no hay nada que agradecer, si hay amor, este amor es de verdad.

Las personas tenemos espinas. Las espinas cumplen con su función y a veces pinchan. No siempre, las personas, pueden evitar pinchar con sus espinas. No siempre se dan cuenta de que el hecho de pinchar no es conveniente y que obedece a pulsiones más que a un pensamiento lógico razonado o humano. No es fácil ser humano. Y cuando, en el individuo adulto, las hormonas que mueven a la agresividad y a la competición tienen más poder que nunca, ser humano se convierte en algo muy difícil. Por eso debemos amar a los humanos con espinas, porque es muy difícil verselas uno mismo, y, a menudo, ni con el diálogo no se consigue que sean reconocidas. Los instintos de autoprotección conducen a una actividad mental de fuga de la realidad, y las cosas a menudo no son vistas como son sino como somos. Es necesario esperar a que se duerman los instintos, a que las espinas se escondan un poco; y luego, quizás, muy poco a poco y con mucha ternura, la razón dará paso a la luz.

Que la oscuridad de los otros no nos oscurezca, y que, si esto llega a ocurrir, consigamos saborear la luz de las estrellas de la noche. Cada estrella es un sol, tal vez más luminoso que el nuestro. En el universo, lo normal es la noche, pero la luz existe y se ve desde la distancia. Cerca de cada estrella, nace el día; y hay millones de millones de días, en un espacio infinito e inimaginable.
Tratemos a los niños con el respeto con que tratamos a los adultos; escondamos, por ellos, nuestras espinas si las escondemos con los adultos; ejerzamos con ellos la ternura y la amabilidad si lo ejercemos con los adultos; preocupémonos de que entiendan bien los mensajes, y acompañémoslos de aquel buen trato que ofrecemos a los adultos con quienes nos importa quedar bien. Todo ello sin dejar de educar, de dirigir, de proteger y de exigir. Pero si queremos que los niños se hagan adultos, debemos tratarlos con el mismo respeto con el que tratamos a los adultos; siempre y cuando nosotros, como personas, tratemos bien a los adultos.

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14
Nov 2010

Últimos pensamientos de Saint Exupery

Escrito por: jeremias-soler el 14 Nov 2010 - URL Permanente

Un dia, se me ocurrió imaginar cuales pudieron haber sido los últimos pensamientos de Antoine de Saint Exupery:

Jamás me he acostumbrado al empuje del avión sobre mi espalda. Me he pasado la vida volando, y aun y así, sigo sorprendiéndome como el primer día. El asiento me empuja hacia adelante, y me elevo por encima de las sombras del paisaje. El amanecer despunta. Las luces de los hogares que empiezan a ponerse en marcha aquí y allá me acercan a los corazones que empiezan el trasiego de su día. En medio de la oscuridad de la hora, centellea una luz trémula que nos recuerda que lo esencial no se muere nunca, que lo que hace que la existencia tenga sentido es más poderoso que el dolor: la sonrisa de la madre, el llanto del bebé, la leche caliente de cada mañana, el sonido de las llaves en la cerradura, la risa de nuestra hija, la canción de nuestro padre, el viento haciendo repicar las contraventanas, la fragancia de la hierba húmeda, las lenguas de la niebla corriendo con el viento entre los árboles... Todo esto permanece en medio de la oscuridad de la época, y, a pesar de la soledad de tantas jornadas, nos acompaña la certeza de que todo esto existe, y de que es más poderoso que la noche.

Dejo atrás la Francia amada y contemplo la extensión infinita del mar. A esta hora en la cual el gris fosforescente de la superficie se va encendiendo poco a poco. Un destructor hiende el agua, grabando cenefas de espuma en la extensión uniforme de plata infinita. En su interior, cuatrocientos jóvenes temen a la muerte, y dedican pensamientos huidizos a los seres que aman. Casi parece que los puedo ver, todos ellos tan diferentes y tan idénticos. La humanidad es un abanico de diferencias que a menudo no se comprenden ellas mismas. Cuántas veces decimos: “de éste, tan lejos como pueda, es un pesado, es un bobo, es un ingenuo...” Olvidamos que cada persona es un universo entero, una visión de todo, que todo lo crea y que todo lo contiene; y que nosotros no alcanzamos a verlo todo. Lo dibujamos, tal vez, con los lápices de colores de la despensa de nuestros miedos y de nuestros lejanías. Cada persona es una humanidad entera que no tiene porque ser comprendida por nosotros y que siempre nos enriquece. La sonrisa del sol me saluda tras la raya del horizonte. Hoy luce especialmente rojo. Nadie diría que estamos en guerra. Las sonrisas siempre deshacen el hielo como los rayos de primavera las primeras nieves. La primera sonrisa del bebé, la sonrisa del abuelo que se apaga lentamente y que se parece tanto a la de aquella criatura que nació hace ya ochenta o noventa años. La sonrisa del que se sorprende. La sonrisa de quien nos ama . La sonrisa del soldado enemigo que nos perdona la vida. La sonrisa de quien sabe que se le acaba la vida y se despide de quien lo ama. La sonrisa es la energía que nos eleva por encima de las tinieblas y que nos acerca hasta la esperanza. Y ahora, la luz solar me ofrece su sonrisa, y me elevo hacia arriba, más arriba ... Más allá de la bóveda celeste del cielo. Y ya no veo el mar, ya todo es claro, ya no tengo miedo.

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Sobre la felicidad, el amor, el "bien" y el "mal", el funcionamiento de la mente...
Sobre la desnudez vital y la literatura...
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Sobre el respeto a cualquier forma de pensar que respete...
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