22 Jul 2007
Mal de muchos...
En general, me considero una persona feliz. Me ha costado mucho llegar hasta aquí, eso es cierto, muchas lágrimas, muchos batacazos, mucho dolor, pero me ha servido para aprender a vivir, a vivir de verdad. Después de mucho sufrir, muchos de mis sueños se cumplieron. Tengo una bonita familia, con dos niños preciosos, el hombre casi perfecto a mi lado (siempre he pensado que la perfección absoluta en el género masculino no existe, pero ese es otro tema del que hablaremos otro día), y un trabajo que me llena y me gusta, a pesar del tiempo que me quita y lo agotador que es.
El caso es que a pesar de que soy consciente de todo lo que tengo, las secuelas que otras vidas dejaron en mí me juegan malas pasadas a veces. De repente me levanto por la mañana pensando que soy muy desgraciada, que nunca seré feliz y que ni siquiera lo merezco porque soy una completa inútil. ¿Absurdo? Sí, lo sé, pero algunos especímenes que se cruzaron en mi camino hicieron un gran trabajo con mi frágil cabeza. Hay gente que tiene mucha facilidad para ir minando la estabilidad de los que valen más que ellos.
Así que de vez en cuando ando arrastrando mi desdicha virtual, que pesa como una gran losa, hasta que poco a poco voy volviendo a entrar dentro de mí y consigo echar a los pequeños demonios que todavía anidan ahí, hasta la próxima.
Pero en los últimos días he decidido que no quiero permitir que toda esa basura permanezca ni un día más en mí impidiéndome darles todo lo que tengo a los que rodean y me quieren. Y es que, aunque es muy triste, ya me lo decía mi abuela: "Hija, piensa que siempre hay alguien que está peor que tú", o "mal de muchos, consuelo de tontos". Y no me refiero a los que de verdad no tienen nada, ni un futuro, ni un presente, ni a los condenados, ni a los olvidados, ni a los marginados, ni a los que no saben qué darána mañana de comer a sus hijos, ni si estos seguirán vivos para su próxima miserable comida. No, no es necesario ir tan lejos. Tengo ejemplos muy cercanos de vidas muy desgraciadas, aunque por supuesto no como estas, ni de lejos, ellas siempre tienen algo que llevarse a la boca y un techo bajo el que dormir cada noche. Pero a todas les falta algo, cosas que son tan importantes para nuestra vida diaria. Diría yo que son "Mujeres Desesperadas". Una de ellas es una amiga de hace tiempo. Joven, muy joven , 27 años, y ya divorciada. Dejó un tipo que la quería con locura y se lo consentía todo, aburrida de tanta entrega, diría yo. Las mujeres somos así, si nos lo dan todo, nos cansamos y nos vamos a buscar nuevas emociones (vale, vale, no todas), a que nos den un poquito de caña. De hecho a casi todas nos pone el chico malo, el macarra de la chupa de cuero. Así que mi amiga buscó y encontró. Encontró un tipo que la anula, que le grita, que la controla de un modo enfermizo. Tanto que sale corriendo del trabajo por miedo de que no la encuentre en casa a la hora estipulada. Y, fijaos, digo miedo.Yo a eso lo llamo maltrato psicológico. Y todo el problema es la inseguridad de él, que sabe que vale mucho menos que ella. Y, evidentemente, ella no se atreve a dejarle.Está demasiado sometida y anulada. Y, de verdad, sé lo que es eso y cuesta demasiado salir de ese círculo de amargura.
Mi otra mujer desesperada también es muy joven, 28. Una tía inteligente, madura, con una gran personalidad y que siempre ha sabido lo que quiere en la vida. Pero se ha topado con un embarazo no deseado, en el peor momento posible y de un tipo absolutamente indeseable (sí, abundan, de verdad, lo siento, chicos). Así que, ella, que siempre ha querido ser madre, que adora a los niños, de repente no puede sentir más que asco al pensar que hay algo que crece dentro de ella y todo su mundo perfecto y súper controlado se le viene encima. Ya tiene hora para el aborto, pero esto maracará un antes y un después irremediablemente en su vida. Nada volverá a ser lo mismo. Y no voy a entrar a juzgar si debe o no abortar o si debe o si debe o no decírselo al padre.
La última (por hoy, que las hay a montones), es la más mayor de todas. 41, tiene. A simple vista una vida perfecta. Con dos negocios funcionando a tope, dinero suficiente para pagar a gente que se lo haga absolutamente todo, con carácter, con personalidad y un gran autocontrol. Pero tiene dos hijos pequeños y no nació para ser madre, por feo que suene. Nació para mandar, no para educar, para imponer y no para ser tierna. No soporta tener vacaciones porque tiene que estar encerrada cuidando de su familia. Y no puede soportar tener que llevar toda la carga simplemente porque eligió a la persona equivocada para compartir responsabilidades. Eligió a la reencarnación de Peter Pan, el que nunca quiso crecer porque eso significa asumir compromisos (que digo yo que porque no hacen exámenes de madurez antes de dejarnos tener un hijo, igual que para conducir) Siente que la educación de los niños se le escapa de las manos y que no sólo no tiene apoyo alguno sino que le ponen trabas. Decididamente eso no es lo ella esperaba y sabe que ya tiene 41 años y el tiempo ya no corre a su favor.
Así que visto todo esto, he entendido que yo soy increiblemente y que mi vida hoy por hoy es casi casi igual que la que soñé de niña, príncipe azul que acudía en mi rescate incluído.
La reflexión que quiero sacar hoy de todo esto es muy sencilla. ¿Porqué tenemos que esperar a ver las desgracias de los demás para sentirnos realmente afortunados? Bueno, ya se sabe, "mal de muchos..."
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
·Suicida· dijo
Sencillamente real todo eso que has escrito...
La vida es dura,pero no siempre de color negro hay que buscarle más gamas de colores...
sólo pasaba,y me paré a leer y me ha extremecido.
Te deseo lo mejor,sé feliz.
dramaqueen dijo
Gracias por tu comentario. A veces lo que tenemos alrededor es más surrealista que la ficción. Y me entristece que haya gente que pierde el norte y no sabe como recuperar las riendas de sus vidas. Un abrazo
Pat dijo
Por un lado siempre hay días en que uno se levanta tristón, añorando no se sabe qué, e insatisfecho, aunque la mayor parte de los días sí se sienta satisfecho con su vida. A mí los días en que estoy así no me consuelan las desgracias ajenas, me hacen sentir peor aún.
Pero los días que está uno bien y mira a su alrededor y ve cuánta gente ha perdido las riendas de sus vidas como tú dices, te das cuenta de hasta qué punto eres afortunad@. Cuando puede ir al cine todos los días no les das mayor importancia a esa cita, mientras que sólo puedes ir dos veces al año lo aprecias mucho más. Y lo sábados no serían sábados si no existieran los lunes. A veces nos situamos en una escala de felicidades por comparativas....
Y por otro lado es muy frustrante ver cómo gente a tu alrededor se complica la vida y sufre y se lamenta, y se encuentra en callejones sin salida cuando desde fuera las cosas se ven tan sencillas. Y es que uno cuando mira su propia vida pierde perspectiva... y a veces no viene mal escuchar los consejos de la gente que te quiere que está mirándote con una perspectiva que tú has perdido.
En fin, que con este blog das pie a la reflexión. Me ha gustado, y es algo que yo creo que todos hemos pensado...
Ah! y enhorabuena por tu cuento de hadas, disfrútalo!!!
Odys Guankenobis dijo
Una cosa tienen en común los bodoques, los gorilas y las bombillas, y es que nunca dudan de sí mismos...
Odys Guankenobis dijo
Por cierto, y ahora que lo pienso, que para nada me referia a "La Bombilla" de esta blogosfera, que quede bien claro...
johnny-salomon dijo
Es la curiosidad la que te acerca a lugares fantásticos. Otros no tanto. Y a conocer a personas que estan a tu mismo nivel. Te he leido y me ha gustado. No olvides que todos pasamos por las mismas secuencias emocionales. Y que con pequeños esfuerzos apartamos aquellas que nos trastocan al levantarnos. A no ser que tu pesadumbre te arrastre irremediablemente, por lo general, a ninguna parte. Pero, por desgracia, son los malos días de los que aprendemos bastante. Y de los buenos solo, que los hemos tenido, y que es uno mas que apuntar a la lista. Y hagamosnos a la idea de que por mucho que nos empeñemos, seguiremos con dias de todo tipo, porque la vida es asi.
crariza dijo
...aunque no lo queramos somos "nosotros y nuestras circunstancias". Las circunstancias son también los demás. Es difícil pasarporla vida sin comparar aun sabiendo que nos hace muchas veces infelices, otras (mezquinamente) felices...y otras nos ayuda a superarnos...en fin
canovas dijo
Vendrán tiempos mejores...ya lo verás.
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