08 Nov 2009
El columpio de los recuerdos
No tengo infancia. Donde otros tienen recuerdos, yo solo tengo un enorme espacio en blanco. En ocasiones caigo en mi cama desesperado y temblando por el esfuerzo de intentar rellenar ese vacío pero no consigo recordar nada.
Solo sé que un día desperté y tenía 18 años. Me levanté en una casa vacía y ahí empezó mi vida. A veces pienso que nunca podré recuperar la memoria, algo que han insinuado algunos de los muchos médicos que he visitado. Sin embargo, Chloe, mi psicóloga, piensa que muy pronto podré recuperar los recuerdos de mi infancia.
Por eso se encuentra ahora caminando a mi lado en dirección a alguna parte. ¿A dónde vamos? , pregunté nada más entrar en su consulta. Ella no contestó, solo me guiñó un ojo y me guió hasta la calle. Después de casi un año de terapia, Chloe se ha convertido en amiga además ser mi psicóloga.
— ¿Cuántos años tienes?— me preguntó el primer día que acudí a su consulta
—Tengo siete años— respondí convencido
Ella me miró con una ceja levantada y me dijo que eso era imposible. Yo le respondí que hacia siete años desde aquel día que me desperté en un solitario rincón con la mente y el estomago completamente vacíos.
— ¿Y qué hiciste?— me preguntó
—Comer
Cuando por fin Chloe se paró, profirió un ligero suspiro me dirigió una mirada de satisfacción. Estábamos frente a un parque infantil lleno de niños que correteaban por los columpios mientras los padres se quedaban a una distancia prudente sin quitarle ojo a cada movimiento de sus retoños.
— Ésta va a ser tu terapia de hoy— dijo antes de que pudiera preguntar qué diablos hacíamos allí
Me llevó hasta un banco libre donde nos sentamos a contemplar el paisaje. Entonces me contó que había averiguado que de pequeño solía ir a ese parque. “Todas las tardes, después de clase, tu abuelo te traía aquí para que jugaras con los demás niños. Ahora quiero que lo mires atentamente”.
Hice lo que me pedía y nos quedamos en silencio mirando el parque hasta que empezó a atardecer. Los niños y sus padres se habían ido marchado y los columpios ahora estaban abandonados y silenciosos. De repente Chloe se levantó y se fue a sentar en uno de los columpios. Yo la imité y me senté en otro.
Me empecé a balancear lentamente. Cierra los ojos, me pidió Chloe, e intenta sumergirte en ese lago blanco que hay en tu memoria. Así lo hice y tras unos segundos abrí los ojos para decirle que no funcionaba, seguía sin recordar. Sin embargo ella ya no estaba allí, en su lugar y meciéndose tranquilamente en el columpio, se encontraba un hombre anciano. Tenía facciones dulces y una mirada inteligente y serena.
Quise detener el balanceo pero mis pies apenas rozaban el suelo. Así que me quedé observando al anciano mientras mi columpio iba y venía.
— Hugo, deja de balancearte tanto, te vas a marear— dijo el anciano con una voz amable
— No, abuelo. ¡Quiero llegar hasta arriba y dar la vuelta! Iker me ha dicho que si das la vuelta te llegas a otro universo
— A otro universo…— dijo pensativo el abuelo— pero, ¿para qué quieres ir a otro universo si ni siquiera conoces el tuyo propio?
— Pues no sé, para ver a los marcianos por ejemplo
El abuelo se rió y contempló el horizonte. De repente, mis pies rozaron el suelo y pude parar de balancearme. Contemplé el perfil de mi abuelo que sonreía sin sonreír.
— ¿Abuelo?— dije dudando un instante
Él se viró hacia mí. Cuánto has crecido Hugo fue lo único que dijo.
— Quiero recuperar mi infancia— dije—, quiero recuperarte a ti
— Eso es imposible Hugo, solo puedes disfrutar de tus recuerdos
— Pero no tengo recuerdos
Él me miró con un brillo en los ojos. ¿Estás seguro?, preguntó. Entonces se levantó dificultosamente del columpio y se dirigió hacia la salida. Un niño pequeño caminaba alegremente a su lado. Juraría que durante un breve instante, el niño volvió la cara y me miró a los ojos. Pero los últimos rayos de sol me cegaban débilmente y no estoy muy seguro.
— ¿Y bien?— Chloe volvía a estar a mi lado, sentada en el columpio donde antes estaba mi abuelo
Respiré hondo y sonreí
— Ya nos podemos ir
Noah dijo
Me ha encantado ... ¡felicidades!
Un beso.
miguelherher dijo
me acabas de dar una inyeccion de moral tremenda, yo tengo un familiar que ha tenido un accidente de obra y ha estado a la vida o la muerte un mes y despues de tener la suerte de salir del coma, ahora no tiene memoria no conoce a nadie como tu dices, solo habla de su trabajo anterior al golpe, espero que le ocurra algun dia como al de la historia, en tanto gracias por la historia.saludos
Andy dijo
¡Muchas gracias!
Miguel, espero que esa persona de la que hablas se recupere pronto, lo importante es no perder la esperanza y apoyarlo lo máximo posible. Un abrazo.
Cristina E. Lozano dijo
Me ha encantado el primer párrafo
Andy
Podría decir que empecé este blog para denunciar lo que pasa a mi alrededor o porque creo realmente que a alguien le va a interesar lo que digo. Pero entonces estaría mintiendo. La verdad es que empecé este blog porque me gusta escribir y punto. Solo soy una estudiante, y como tal tengo muchas cosas que aprender.
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