12 Jul 2008

El método de las ciencias naturales y sus limitaciones

Escrito por: J. Enrique Cáceres-Arrieta el 12 Jul 2008 - URL Permanente

Contrario a la creencia de muchos creyentes de las ciencias naturales, debo señalar que el principio de indeterminación o incertidumbre de Heisenberg, la dualidad onda/partícula de la materia, la propiedad de la no-localidad de la naturaleza y el teorema de Gödel han demostrado la falibilidad y límites de las ciencias naturales y de su método experimental.

Debo añadir que toda verdad no puede demostrarse a través del método de las ciencias naturales debido a que ellas se ocupan del estudio de la materia, de datos cualitativos y cuantitativos, no del mundo intangible o situaciones de la vida diaria. En breves palabras, el método experimental de esas ciencias no puede probar nada relacionado con el pasado. Pero, señores positivistas, materialistas ateos, fanáticos racionalistas y cientificistas, entiendan que no por eso una verdad histórica o inmaterial deja de ser verdad ocurrida en tiempo y espacio reales. Hoy hablamos de “tiempo aire”, de tarjetas, fotos, foros, blogs y cartas “virtuales”; de información en el disco duro del computador y el ciberespacio. ¿Es cierto o falso ese material intangible mientras no se imprima? Pienso que es real, pero inmaterial. Si no pudiera imprimirse sería sumamente difícil definirlo.

Aunque a los fanáticos de la razón y el cientificismo no les guste hablar de fenómenos paranormales porque según su cosmovisión “la ciencia que no se ve no existe”, tales hechos se dan y no tienen explicaciones naturalistas de causa y efecto. Los cristianos sabemos que en los aires se mueven fuerzas del mal que engañan a los humanos para mantenerlos alejados del resucitado Cristo histórico. También sabemos empíricamente que los milagros sí son reales, aunque no todo lo que algunos llaman milagros son milagros. Entiéndase bien, en el mundo sobrenatural operan fuerzas del bien (Dios y sus ángeles) y fuerzas del mal (Lucifer y sus ángeles). Ello no significa que el diablo enfrente a Dios, pues nunca podrá hacerlo; mas lo “desafía” a través de su criatura más amada: el ser humano. Y los milagros sí ocurren aunque la mente humana no pueda entenderlos ni explicarlos.

En realidad, quien asevere que no existe una dimensión sobrenatural habitada por seres inmateriales y niegue los milagros sin haber investigado con seriedad y sin presupuestos desconoce el tema y no debería ni siquiera opinar, pues los prejuicios, resentimientos, racionalismo y el cientificismo le impiden ver más allá de sus pestañas.

Ahora bien, en vista de que todo hecho ocurrido en tiempo y espacio reales no puede ser investigado en un laboratorio, ¿es falso por ello? ¡De ninguna manera! ¿Es apropiado el método científico naturalista para conocer, analizar, explicar y predecir todo hecho ocurrido en lugar y tiempo reales? ¡En ninguna manera! Las limitaciones de tal método no solo son de carácter intrínseco, sino además humanas por la concepción vulgar y poco ortodoxa que en general se ha tenido y tiene de él.

La idea del método científico como una simple sucesión de hechos interrelacionados, del experimento y certeza en el resultado, es inapropiada y anticuada y ha sido abandonada por muchos científicos naturalistas.

El método científico, afirma el apologista cristiano Josh McDowell, “solo puede usarse para probar lo que se puede repetir”. Por tanto, agrega, “no es adecuado para probar o desaprobar muchos asuntos con respecto a una persona o a un evento histórico”. (1) Ni tampoco es funcional para inquirir sobre fenómenos paranormales o sobrenaturales.

Esto es, si el método de las ciencias naturales fuera la única herramienta para conocer, explicar, analizar y predecir la verdad, no habría Historia ni inocentes ni culpables en una audiencia judicial, puesto que esos hechos no pueden repetirse; desaparecería la historia personal de cada uno de nosotros y no sabríamos jamás quién es quién; o cómo se logró tal o cual avance y descubrimiento; dudaríamos de todo y de todo el mundo. Los hechos paranormales o sobrenaturales no pudieran probarse.

Con el método naturalista no es posible responder preguntas como: ¿Vivió Simón Bolívar? ¿Fue Sigmund Freud el creador del sicoanálisis? ¿Resucitó Jesús de Nazaret de entre los muertos? ¿Cómo se originó la vida en el planeta? ¿Cómo surgió el universo? ¿Caminó realmente Israel por en medio del mar de los Juncos? ¿Descubrió Cristóbal Colón a América? ¿Crucé esta mañana el Canal de Panamá en un crucero? Salvo en el último caso, por la posible existencia de una filmación, ninguno de los otros hechos puede repetirse en presencia de quien los ponga en duda. No sabe lo que asegura quien con argucia afirme que los hechos históricos narrados por la Biblia -ocurridos en tiempo y espacio reales- “tambalean” con solo aplicarles raciocinio.

McDowell añade: “las respuestas para estas preguntas están fuera del reino de la prueba científica [naturalista], y tenemos que colocarlas en la esfera de la prueba legal. En otras palabras, el método científico, que se basa en la observación, en el acopio de datos, la hipótesis, la deducción y la verificación experimental para hallar y explicar las regularidades empíricas de la naturaleza, no tiene las respuestas finales para preguntas como éstas: ‘¿Se puede probar la resurrección?’ ‘¿Se puede probar que Jesús es el Hijo de Dios?’. Cuando los hombres y las mujeres confían en el método histórico legal, tienen que examinar la veracidad de los testimonios”. (2)

Abramos un paréntesis, lo que McDowell sostiene no es que la resurrección no pueda probarse ni que sea imposible investigar tal hecho, sino que el método de las ciencias naturales es inaplicable a tal suceso histórico por ser irrepetible como tampoco es posible repetir cualquier otro hecho histórico; por consiguiente, para comprobar su veracidad debe apelarse a los testimonios de los testigos oculares que vivieron con Cristo, a las huellas, hallazgos, milagros, experiencias personales de personas transformadas por el resucitado Cristo histórico, etc. Cierro el paréntesis.

Veamos: esta mañana fui al gimnasio a ejercitarme, pero el instructor no me vio. ¿Será falso que fui al gimnasio esta mañana a hacer ejercicios porque no me vio el instructor? ¿Podrá el entrenador ‘meter’ el hecho de mi asistencia al gimnasio a un laboratorio o tubo de ensayo para saber si estuve en el gimnasio? ¡Claro que no! Pero, sí hay testigos que me vieron en ese lugar haciendo ejercicios. La joven de la recepción me vio; mi firma y número de carné de socio aparecen en el libro de registro y en el computador que da acceso al gimnasio con fecha, hora, mi foto y huellas dactilares. Mis conocidos y amigos allí platicaron conmigo y son testigos de que en efecto fui esta mañana. La chica que atiende la cafetería es testigo, pues le compré un jugo de níspero. En fin, hay muchas evidencias que confirman mi asistencia al gimnasio esta mañana, aunque el entrenador no me haya visto. (Evidencias así de contundentes hay en cuanto al resucitado Cristo histórico. La clave de esta cuestión no es si los cristianos creen esto o aquello, sino si lo que creen en cuanto a Dios, la Biblia y Jesús es verdad o falso. Muchísimas evidencias reales y fehacientes demuestran que lo que creemos los cristianos es verdad, pero algunos no quieren investigarlas porque la verdad siempre demanda una respuesta honesta. Por tanto, escogen pararse en la orilla, coger un puñado de agua de mar, filosofar y escribir tonterías e inexactitudes sobre el mar de verdades cristianas y su contenido. Quieren ser duchos y saber del mar con solo filosofar o atrapar un poco de agua en la mano)

McDowell llama esto prueba histórica legal, que “se basa en demostrar que algo es un hecho que está fuera de toda duda razonable. En otros términos, se llega a un veredicto basado en el peso de las evidencias. Esto es, no hay base razonable para dudar de la decisión”. (3)

Lamentablemente, todavía hay gentes que creen que solo las ciencias naturales son racionales y exclusivamente ellas conducen a la verdad. Además, se llenan la boca diciendo que ellos sí son científicos; los cristianos solo somos fanáticos y tenemos meras creencias. Para ellos, sus creencias sí son ciencia; lo nuestro es simple creencia, superstición y opinión. Ignoran que la hipotética infalibilidad de las ciencias naturales fue puesta en duda y demostrada desde los inicios del siglo XX, y que al igual que ellas la teología cristiana estudiando la estructura del cristianismo y los millones de vidas transformadas relacionadas con el Señor Jesús conduce a hechos verdaderos ocurridos en tiempo y espacio reales. Otros para rechazar tales hechos usan estándares irracionales de prueba que hacen que ninguna evidencia sea suficiente. No creas que quienes así piensan son personas sin educación; no, algunos ostentan varios títulos, pero emocionalmente son niños cautivos por mohosos resentimientos o transferencias parentales de progenitores amargados y resentidos contra el cristianismo o las religiones, o simplemente son cautivados por cualquier viento de filosofía o de doctrina porque no les conviene creer los hechos del cristianismo bíblico.

Sobre otros métodos para conocer la verdad en campos fuera del dominio de las ciencias naturales y sociales, el físico Charles P. Steintmetz manifiesta:

"Agrupamos dichas impresiones o percepciones [fenomenológicas] por la ley de la lógica [occidental], asignándoles dentro de nuestra esfera las relaciones de causa y efecto; pero no se olvide que para nada entramos en la verdadera realidad objetiva de las cosas. Pero ¿quién nos autoriza para afirmar que además de este grupo de percepciones de fenómenos no existen otras realidades trascendentes a las esferas de los sentidos? ¿Quién se atreverá a sostener también que no hay otro método satisfactorio de conocer [hechos reales] que el prescrito por la lógica científica [convencional]? Todo hombre verdaderamente conocedor de la Ciencia [natural] sabe que no puede hacer tales afirmaciones. [Si lo hace, entra en la categoría de cientificista o de necio]". (4) (Las negritas y cursivas son añadidas)

De modo que el método de las ciencias naturales y sociales no es el único método para probar una verdad. Alguien dirá: “... pero aun la prueba histórica legal utiliza pasos del método de las ciencias naturales”. Claro que los utiliza, mas el hecho en sí es irrepetible como lo puede hacer en un laboratorio el que investiga los tejidos orgánicos, o analiza la conducta de los niños en la observación naturalista en sicología, por ejemplo. (Ahora resulta que, según algunos cientificistas, solo las ciencias naturales son ciencias. Verdad es que mucho de lo que se cataloga ciencia es superstición, misticismo y charlatanería, incluido mucho de lo que sostienen a priori ciertos hombres y revistas de “ciencia”. Pero, meter en un mismo saco fenómenos sobrenaturales y supercherías es generalización e ignorancia de otras áreas del conocimiento humano, basado en un especialismo y cientificismo trasnochados. Alguien ha dicho: “‘Superstición’ llama el ignorante a su ignorancia”. Asimismo, la ignorancia es insolente.)

Hemos observado gentes que creen que solamente las ciencias naturales y sociales -que estudian lo tangible y cuantificable- pueden ofrecer evidencias, ignorando que Dios, Jesús, los milagros, el amor y el odio jamás podrán introducirse en un laboratorio o tubo de ensayo, mas ello no desvirtúa su realidad en tiempo y espacio reales y en la vida de las personas. ¡Qué fácil es negar lo que no entiendo por mi finitud craneal o supuestos cientificistas!

Más aún, las ciencias convencionales, al ser manejadas por seres humanos, muchas veces se equivocan en sus apreciaciones y conclusiones. Tanto, que no pocas hipótesis, teorías y ¡leyes! tienen que ser renovadas para actualizarlas. Si se equivocan en sus conclusiones (teorías/leyes), ello significa que se enseñó o practicó algo falso o con tintes de verdad como si fuera totalmente cierto. En otras palabras, algo especulativo o teórico como si fuera ley. ¿Y quién paga el pato? Los pacientes lo hacen en medicina y en sicología. ¡A veces el costo del error o descuido es demasiado elevado! Los pacientes del Seguro Social de varios países muertos por envenenamiento con dietilenglicol desde 2006 hasta la fecha son un vergonzoso ejemplo de negligencia e ineptitud. Pero la justicia viene en burro porque los muertos son familiares de gente pobre y sin apellido.

Hagamos un paréntesis a fin de aclarar ciertos puntos: El 25 de junio de 1995 un artículo de The New York Times afirmaba que el popular supuesto de que “modas médicas” se apoyan en evidencias irrebatibles “es tan desacertado que la expresión ‘ciencia médica’ [que gusta a tantos médicos] es prácticamente una contradicción de términos”. El médico e investigador David Eddy considera que menos del ¡15 por ciento! de los tratamientos médicos está basado en “evidencia científica confiable”. Eso significa que ¡más del 85 por ciento! es simple ensayo y error. En otras palabras, en más del 85 por ciento de los casos el médico no sabe lo que pasa al paciente, y -como escribiera el médico J. F. Burnum en Medical practice a la mode. How medical fashions determine medical care- adquiere el hábito de recetar más de colegas (de boca en boca) que de literatura científica. La prescripción médica no necesariamente se basa en la utilidad comprobada del fármaco, sino que las “modas médicas” determinan el cuidado médico, pues no recetar lo más reciente en el mercado es estar desfasado y fuera de onda. Por otro lado, poco se habla de que el efecto placebo es responsable de la curación de más enfermos de lo que el médico promedio admite (5) Cerramos el paréntesis.

Por otra parte, nuestras limitaciones nunca nos permitirán aprender todo acerca del universo y de nosotros mismos por la imposibilidad mental y física existente de conocerlo y abarcarlo todo. Werner K. Heisenberg (1901-1976), galardonado con el Nobel de física en 1932, formuló el principio de indeterminación o incertidumbre (1927), que afirma la imposibilidad de medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula. Dicho de otro modo, el alemán puso en evidencia ciertos límites fundamentales del conocimiento del mundo físico, puesto que es imposible conocer con absoluta precisión determinadas parejas de variables físicas. En términos matemáticos, Kurt Gödel (1906-1978) en 1930 lo expresó de la siguiente manera: “Ningún conjunto no-trivial de proposiciones aritméticas puede tener su prueba de consistencia en sí mismo”.

Tampoco sabremos sobre el origen del universo inventando un mundo de números y tiempo imaginarios u operaciones matemáticas quiméricas, tal cual ha propuesto Stephen Hawking. El intento de Hawking de dar respuestas sobre el origen del universo, procurando quitar a Dios de la escena, es simple y llanamente filosófico y en extremo arrogante. En realidad, la obra de Hawking A Brief History of Time (Breve historia del tiempo) debería llamarse Un breve cuento sobre mi tiempo imaginario, pues Hawking no da pie con bola en lo que al origen del universo se refiere.

Lo cierto en matemáticas es real en filosofía, ciencias naturales, conducta humana, teología, sociología, comunicación social o cualquier otra rama del saber humano. Jamás sabremos los detalles del origen del universo y de la vida por nuestras limitaciones y porque esos hechos son irrepetibles. De lo que sí está segura la mayor parte de cosmólogos, astrónomos y astrofísicos es que el universo no “brotó” de la nada absoluta. Puede ser que esa creencia sea parte de la imaginación de un economista, un arquitecto o un pediatra, pero no de un cosmólogo, astrónomo ni astrofísico responsable.

Por último, debo dejar sentado que soy creyente de las ciencias naturales y me gustan tales ciencias, pero rechazo el cientificismo y el fanatismo racionalista que miran con desdén a la ciencia teológica y critica al cristianimo bíblico solo porque no cuadran en sus paradigmas, dogmatismo y radicalismo seudocientíficos. No creo en la tiranía del método de las ciencias naturales, pues no toda verdad para ser verdad o útil debe pasar a través de tal método. También soy enemigo del fanatismo religioso o de cualquier otro tipo, porque los extremos son perversos sin importar de donde vengan o quien los promulgue.

Bibliografía

(1) Más que un carpintero, p. 40. Editorial Betania, Estados Unidos, 1978.

(2) Ibíd., p. 40.

(3) Ibíd., p. 39.

(4) Samuel Vila. Pruebas tangibles de la existencia de Dios, p. 126. Editorial Clie, España, 1978.

(5) Herbert Benson, Curados por la fe, p. 120. Editorial Norma, Colombia, 1996.

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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Dubian Eugenio Duque Aristizabal

Dubian Eugenio Duque Aristizabal dijo

El escrito del señor J. Enrique C´ceres-Arrieta está en lo cierto, analiza con mucha profundidad su escrito ayudado por el Espiritu de Dios y nota uno que está edificado en la roca, y el arenero del cientificismo no lo hace tambalear con raciocinios carnales que no disiernen lo Espiritual, siga profundizando en estos temas que tanto bien hacen a la humanidad, usted tiene un talento que debe seguir cultivando, perseverando hasta el fin, el escrito suyo me impacto mucho de inmediato lo baje del computador lo imprimí para regalarle a muchos amigos que caminan en la ignorancia y se creen los sabios por que se leen unos libros de evolución.

J. Enrique Cáceres-Arrieta dijo

Gracias, Dubian, por tus comentarios. Amigo, la gloria y la honra son de mi Señor Jesús. Dios me libre de quitárselas y de que mi ego se ensoberbezca. El cristiano es solo un instrumento. El Señor Jesús merece todo. Sin Él, no soy nadie. Un abrazo y mis mejores deseos para ti y tu familia.

unadaga dijo

Lo cierto es que te concederé la obviedad. Es cierto que las ciencias naturales no pueden probar la historia, porque básicamente ese no es su campo. Para eso existen las ciencias sociales.

Segunda obviedad a conceder, es que lo sobrenatural no se puede conocer con las ciencias. Obvio, porque por definición es sobre-natural, osea, por encima de la naturaleza del mundo.

Aparte de eso me temo que el resto no es más que palabras. Dices que existen pruebas, pero no las expones. Sin pruebas ni nadas, no estás más cerca de la verdad que los demás. Y obviamente, la Biblia no es una prueba. Porque sino deberíamos conceder por la misma regla que los dioses griegos existieron porque salen en la Ilíada y sabemos a ciencia cierta que la guerra de Troya existió. Y que Rómulo y Remo fueron alimentados por una loba porque existió Roma.

Costán Sequeiros Bruna

J. Enrique Cáceres-Arrieta dijo

Gracias, Costán, por tus comentarios. Gracias por las concesiones. Amigo, son tantas las pruebas a favor del cristianismo, que me tomarían mucho tiempo y espacio. Un día de estos publico algunas. Además, el que ha decidio no creer no lo hará aunque Jesús se levante de los muertos (nuevamente) ante sus ojos y yo o cualquier apologista ofrezca las más fehacientes evidencias. El humano cree lo que quiere y lo que le conviene. En Resurrección: ¿historia o fraude? he expresado que la mayor y mejor prueba de que Jesús ha resucitado y de que el cristianismo es veraz es la transformación de mi vida y de la de millones de seres humanos que se han atrevido a venir a Jesús a fin de saber si Él es lo que decía ser o era un charlatán. Algo más, comparar la Biblia con la mitología griega es un desconocimiento de la singularidad única de las escrituras judeo-cristianas. Te invito a leer mis escritos aquí publicados que tocan ese tema. Los he titulado La Biblia: ¿palabra de Dios o un libro más? Por último, no sé si te has dado cuenta de que muchos científicos naturalistas se meten en el campo teológico y empiezan a decir sandeces, intentando aplicar ciencias naturales a los hechos que narra la Biblia. De ahí mi interés en ofrecer al lector las limitaciones de tales ciencias. ¡Zapatero, a tus zapatos! Un cordial abrazo.

julio

julio dijo

necesito informacion de verdad

julio

julio dijo

necesito seber como se puede comparar metodo entre ciencias sociales y ciencias naturales

J. Enrique Cáceres-Arrieta dijo

En el ensayo La filosofía, las ciencias naturales y la fe en la consecución de la verdad aquí publicado, toco más a fondo las herramientas utilizadas por las ciencias naturales a fin de hallar la verdad de la materia o lo que tiene que ver con ella. Respeto a las personas que tienen dudas honestas; esto es, aquelas que no surgen de prejuicios, ideas preconcebidas ni resentimientos. También tengo en gran estima a la gente que sabe (no solo cree) porqué no cree. Es decir, a la persona que ha estudiado e investigado con honestidad intelectual y no es eco ni papagayo de los paradigmas, resentimientos y presupuestos de otros. Las dudas no son malas, malo es quedarse con ellas y utilizarlas como tapadera para una mala conducta, una falsa ciencia o una razón fanática. Un abrazo.

Alejandro

Alejandro dijo

Saludos de nuevo!
Primero, gracias por tu comentario en mi blog!
Intentaré leer más de tus artículos, que son muy interesantes. Leer todos en los que hables de los límites de la ciencia se tragaría mi tiempo, pero tomo éste, que por el título parece resumir muchas de tus ideas al respecto y porque tiene muchas ideas debatibles, para en un futuro cercano escribir una respuesta larga en mi blog. El próximo mes y medio estoy bastante ocupado, pero espero tener tiempo para responder.
Hasta entonces y un abrazo.
PS: Publicarías mi comentario anterior? Gracias

J. Enrique Cáceres-Arrieta dijo

Gracias por lo de "interesantes". Creo que todas las ideas de cualesquiera de las corrientes del conocimiento humano son debatibles. Lo que debe buscar el pensador es que sus declaraciones o verdades sean irrefutables. Espero esa contestación y tu visita en este blog. De sus visitantes aspiro aportaciones que pongan a pensar, no insultos ni prejuicios antirreligiosos. Un cordial abrazo.

J. Enrique Cáceres-Arrieta dijo

Saludos, Alejandro. Preguntó ¿cómo puedo estar seguro que la teoría de la evolución es cierta si no he tomado el tiempo para estudiarla e investigar al respecto? ¿Será que me estoy dejando llevar por el paradigma y el supuesto de que la evolución es un hecho "probado"? Citaré tus palabras para que veamos tu presunción y vanagloria. "Pero… -pero!- tan pronto se meta un creacionista en el terreno de la física no tiene oportunidad contra mí". ¿Cómo puedes estar tan seguro de ello? Una de las ventajas del periodista investigador es que le toca escudriñar cualesquiera de los temas en boga. Por el contrario, un investigador de una sola rama solo domina (se supone que domina) una sola corriente. De modo que no estés tan seguro de lo que crees y afirmas con tanta presunción. Fíjate que la física actual apunta más al creacionismo que al naturalismo darvinista y al materialismo ateo. Me explico: antes del siglo pasado los científicos naturalistas creían (ojo con el término: no todo lo que postulan las ciencias naturales son hechos, mi amigo) que la materia no podía ser creada ni tampoco destruida mediante procedimientos naturales. Se pensaba que la materia era susceptible de cambiar o de pasar de un estado a otro, pero nunca desaparecer o aparecer súbitamente. De manera que se creía (de nuevo el término) que el cosmos debía ser eterno. Sin principio ni fin. Esa creencia contradecía a la Biblia que habla de un Dios que creó el universo y la vida. Pero el postulado de la física se vino a bajo en los años 30 del siglo pasado cuando se consiguió crear materia artificial en el laboratorio. Y la teoría de la relatividad de Einstein (que no era ateo) cuestionó la creencia "la energía ni se crea ni...". Pues bien, Paul Dirac y Carl Anderson ganaron el Nobel por demostrar y echar por tierra una creencia en cuanto a la materia. Basados en la teoría del Big Bang, las ciencias naturales aceptan que tanto la energía como la materia que constituyen el universo tuvieron su origen a partir de la nada absoluta (ex nihilo) en el acto creacional. Como ves, la cosmología, la astronomía, la astrofísica y la física (que presumes conocer más que yo) apuntan al Creador del universo y la vida que tanto se empeñan los ateos en negar por no sé qué movimientos oscuros del alma. Desde luego, cada uno es libre de pensar y creer (de nuevo la palabrita) lo que desee creer y pensar. Es curioso que haya crédulos cuando les conviene creer, pero son incrédulos cuando no les conviene creer. Y las objeciones las colocan los cientificistas a las cuestiones religiosas, porque, según ellos, “la ciencia que no se ve no existe”. Eso se llama, Alejandro, fisicalismo. Amigo, los científicos e investigadores naturalistas sí abrigan creencias y esperanzas cuando siguen paradigmas (leer a Thomas Kuhn, a Feyerabend a Popper...) y supuestos. No olvidemos que no son máquinas (aunque tipos como el ateo proselitista Richard Dawkins digan que lo es o que somos computadores portátiles creados por los genes) y tienen creencias, ideologías e intereses. Te citaré: "un físico teórico que está diciendo “hay que poner los pies en la tierra"! Que nos recuerda que la física teórica es hermosa, pero que todas son conjeturas hasta que no se hayan comprobado experimentalmente. Y esto aplica también para cualquier deidad”. Bueno, en algo estoy de acuerdo contigo, debemos vivir con los pies sobre la Tierra. Pero debo aclararte que el Dios de la Biblia, creador del universo y la vida, no solo existe fuera de la experiencia humana, sino que además es confirmado por la experiencia humana. Tener un encuentro con el resucitado Cristo histórico es un hecho que transforma y revoluciona la vida de quien la tenga. Y no creas que se trata de engaños del cerebro, como los llama Dawkins. No, mi amigo, son vivencias reales experimentadas por millones de seres a lo largo de la historia de la humanidad (ver mi ensayo sobre ¿Quién es Jesús y por qué solo Él es el camino, la verdad y la vida?) Si lo que señalo sobre la física no es un límite, ¿qué es? Me explico: el principio de incertidumbre enunciado por Heisenberg puede definirse como que no es posible conocer con exactitud el estado actual de ningún corpúsculo material. Este principio físico es una ley de la naturaleza que limita notablemente la capacidad humana para medir con precisión lo que observamos. Ciertas magnitudes materiales complementarias, como la posición de un electrón y su velocidad, no pueden ser medidas a la vez. O sea, cuando mejor se mide una, más imprecisa resulta la otra y viceversa. En verdad, lo que ocurre es que al determinar la posición exacta de una partícula, esta se comporta como si no se moviera, y, al revés, cuando se mide su velocidad, de hecho, la particula en cuestión carece de posición exacta. La pregunta es: ¿Cómo es posible entonces tener la certeza de que existe una partícula cuando no es posible determinar su posición en el espacio, al mismo tiempo, la velocidad a que se mueve? ¿Son reales los corpúsculos materiales? Algunos físicos han sugeridos que los átomos son fantasmas cuando no se les estudia, y solo se vuelven materiales en el momento en que se habla de ellos con una sola pregunta. Si se les pide dónde se encuentran responden; si se les pregunta cuál es la velocidad a la que se desplazan también responden. Pero hay total mutismo cuando estas dos preguntas se les hace al tiempo. Y por ahí nos vamos. En fin, a esa incertidumbre y al teorema de Gôdel me refiero en mi escrito que mal citas para según tú señalar que escribo "falacias" (¡qué descalificación tan grosera, subjetiva e incorrecta!) Gracias por el aplauso y reconocer que por lo menos "en algo" tengo sentido. (No entiendo cómo es posible que digas que debes actualizarte en cuanto a la teoría de la evolución y ahora digas que en el teorema de Gödel sí tengo sentido. ¿Incongruencia? Temo que sí) Te cito: "Que Enrique no respondió: Si la física no puede responder a todas las preguntas del universo y en específico a preguntas sobre una dimensión sobre-natural, una verdad metafísica, un creador del universo, llena la teología ese hueco?” Sí te respondí en mi blog. Debes visitarlo a fin de leer lo que contesté. Decir y creer, te escribí allí, que si las ciencias naturales no tienen respuesta en cuanto al alma y Dios menos lo tendrá la teología se llama cientificismo o creer que tales ciencias inventadas por el hombre son omnímodas. La ciencia teológica sí tiene contestación para asuntos acerca del Creador del universo y la vida y también sobre cuestiones espirituales. El gran inconveniente es que los cientificistas y fanáticos de la razón han descartado a la Biblia antes de estudiarla con seriedad. ¿Es científica esa actitud? Por su puesto que no. Ello se llama prejuicios, ideas preconcebidas, supuestos. Y algunos como Dawkins destilan resentimiento, odio y amargura contra todo lo que les huela a religión o a Dios. Solo Dios sabe que trauma tuvieron en su niñez para ser tan obcecados e irracionales. Bien, lo que sigue de tu escrito denota prejuicios antirreligiosos, burla e irrespeto. Pues descalificar un libro como El colapso de la evolución de Scott Huse porque el nombre de la editora se te parece (otra creencia) a una productora de cómicas para niños dista de ser serio. Bien, antes de conjeturar y mofarte de un libro te sugiero que lo leas. El colapso de la evolución y La evolución: teoría en crisis del genetista molecular Michael Denton, entre otros, te ayudarán a actualizarte en cuanto al mito evolutivo y te sacará del paradigma darviniano. Eres bienvenido a mi blog en El País de España, y tus comentarios serán publicados siempre y cuando sean respetuosos. Un cordial abrazo.
(Nota: Este comentario lo copio de un comentario mío escrito -espero lo publiquen- en el blog de un joven que comenta este artículo mío en su blog)

zule

zule dijo

holaaaaa!!!! en verdad necesito saber el metodo de la ciencias naturales

J. Enrique Cáceres-Arrieta dijo

Hola, Zule. Gracias por visitar el blog. Aquí tengo publicados varios escritos sobre el método de las ciencias naturales y sus limitaciones. De modo que puedes consultarlos. Un abrazo.

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El blog de J. Enrique Cáceres-Arrieta

Soy periodista. Mis pasatiempos preferidos son leer, escribir, investigar. Creo en el respeto a las ideas (creencias) y filosofía (cosmovisión) de los demás, pues las ideas se refutan con ideas y hechos reales, no con irrespeto ni insultando a los que no piensan igual que yo. No respondo críticas destructivas ni irrespetos. Pero agradezco muchísimo las críticas constructivas y nutritivas. Parafraseando a Benito Juárez, diríamos: El respeto al pensamiento ajeno es la paz.

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