24 Jul 2008
¿Cómo leer e interpretar la Biblia? (II)
A. Hermenéutica general:
1) El espíritu correcto. Si al interpretar la Biblia vamos con orgullos y prejuicios, su mensaje se diluirá en la maraña de nuestro retorcido juicio, y quedaremos acomodando sus enseñanzas a nuestra equivocada manera de vivir y ver la vida. Ese intelectualismo o especialismo a veces no es otra cosa que incredulidad y pecado disfrazados de genialidad. (En sicoanálisis lo llaman intelectualización)
2) El método correcto. Aun cuando tengamos el espíritu correcto, es preciso usar el método correcto a fin de no llegar a conclusiones equivocadas en cuanto al propósito del escritor, la validez de sus enunciados doctrinales, la exactitud del trasfondo histórico de lo que relata y el origen divino del texto interpretado. Ya vimos que el método racionalista, el método alegórico místico y el método dogmático son incorrectos para interpretar la Biblia.
3) Leer siempre con cuidado. Muchas veces, sin verificar lo que leemos, sacamos ligeras conclusiones de la lectura. Un nuevo creyente solía abrir la Biblia al azar y leer donde primero colocara su dedo índice. La primera vez que lo hizo, abrió la Biblia donde decía que Judas tiró las monedas recibidas por entregar a Jesús, y luego se ahorcó. Al no gustarle tal pasaje, la abrió por segunda vez y leyó donde colocó su dedo. La segunda lectura expresaba: “Haz tú lo mismo”. Esas ligerezas de leer la Biblia pueden ser nocivas.
4) Significado de las palabras individuales. Bien se ha dicho que las palabras traducidas de un idioma a otro no siempre tienen el mismo significado. “Lo que permite que las palabras se traduzcan no es que tengan equivalencias exactas, sino que cada palabra tenga su ‘área de significado’”, asegura De La Fuente. Algunos piensan que las traducciones protestantes no dicen lo mismo que las católicas, o que traducciones protestantes y católicas distan mucho de lo que expresan los originales. No hay nada más falso que eso. Aunque las traducciones no usan las mismas palabras que los originales, el significado es el mismo. Si así no fuese, no pudiéramos confiar en la traducción de ninguna obra. Más, hoy existen en el mercado excelentes biblias con términos y frases del texto original debajo del pasaje traducido. En esta edad moderna cualquiera que investigue bien puede conocer mucho de la Biblia sin ser un entendido en cuestiones bíblicas. Pero, debo decirlo, muchos prefieren leer el periódico que las sagradas Escrituras judeocristianas. Peor aún, aceptan y creen más en un diario o cualquier libro de relativa importancia que en la Biblia.
5) El contexto. En círculos bíblicos suele decirse que “un texto sin contexto es un pretexto”. (En Historia podríamos parafrasear: “una narración sin contexto histórico es historieta”. En teología se expresaría: “una interpretación racionalista sin el contexto bíblico-histórico es cientificismo”. Ojalá lo tuvieran presente quienes escriben, leen, ven y producen novelas, libros y películas gnósticos) A veces hasta el mejor intérprete cae en la trampa de leer apresuradamente y sacar conclusión de un texto aislado de su contexto. El error no solo lo comete el intérprete bíblico, sino además el común de las personas al entresacar un pensamiento de las ideas de otro. Y, toca reconocerlo, hasta los periodistas se equivocan al hacer el título o encabezado de una información con una idea aislada del entrevistado para causar sensación o despertar morbos. Muchos titulares de noticias de los medios escritos no tienen nada que ver con el primer párrafo (o entrada) de la noticia, alejado de lo que nos enseñaron en las aulas universitarias.
Dicho sea de paso, ¿sabes qué creo? Pienso que quien escribió el “Evangelio de Judas”, además de no entender y tergiversar la profecía de la traición de Judas aparecida en el Antiguo Testamento (Salmos 41: 9), hizo doctrina de San Juan 13: 27, donde después de revelar Jesús la traición de Judas en la Última Cena, le dice al Iscariote: “Lo que vas a hacer [traicionarme], hazlo más pronto [Lit. cuanto antes]”. Si sacamos ese versículo del contexto de la profecía (revelación divina de la traición de Judas) del Antiguo Testamento, es fácil creer que Jesús le pide a Judas que vaya y lo entregue sin dilación y como estaba planeado. En efecto, las falsas enseñanzas (dogmas) o doctrinas de demonios siempre surgen de versículos aislados o entresacados de la Biblia. ¡Cuidado con esas trampas de versículos sueltos! Como bien cita García Márquez en la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla: ‘“Hasta la Biblia subrayada en esa forma maliciosa podría expresar lo contrario de su auténtico sentido’”. (3)
6) Pasajes paralelos. Es usual que quien desconoce las sagradas Escrituras crea que Mateo contradice a Marcos, y este, a su vez, contradice a Lucas, y Juan los contradice a todos. Y, al final, los evangelistas no se pusieron de acuerdo porque los cuatro inventaron lo que escribieron, o uno copió del otro. Como señalo en otra parte de esta obra, los evangelistas escribieron tal como escribirían cuatro excelentes reporteros ante un hecho equis. Muy difícil sería que los cuatro coincidieran en las mismas palabras y detalles, pero la esencia del mensaje o noticia sería la misma. Más, los cuatro, en lugar de contradecirse, complementarían la información. Eso sucede precisamente con los cuatro evangelios. Un autor complementa los relatos de los mismos hechos que otro ha narrado desde otra perspectiva. Simon Greenleaf, de la Facultad de Derecho de Harvard, dijo una vez sobre las narraciones de los evangelistas: “Hay suficiente discrepancia como para demostrar que no pudo haber existido un previo acuerdo entre ellos; y al mismo tiempo hay tal concordancia sustancial como para demostrar que todos eran narradores independientes de la misma gran transacción”. Para una sana y correcta interpretación de los evangelios o de cualesquiera de los otros libros de los 66 que tiene la Biblia, el intérprete debe tomar en cuenta los pasajes que tratan el mismo tema, a fin de ampliar la idea de lo que pretende interpretar. En el mercado existen muy buenas concordancias temáticas y biblias concatenadas con el mismo tema.
7) El mensaje de la Biblia entera. En institutos y seminarios bíblicos enseñan que la Biblia es su mejor intérprete, pues cualquier tema está apoyado y/o ampliado en el Libro de Dios. Ejemplo: La deidad de Jesús es planteada, sostenida y sustentada en innumerables pasajes no solo de los cuatro evangelios, sino también en libros proféticos, poéticos e históricos del Antiguo Testamento y epístolas del Nuevo. De manera que quien afirme haber leído la Biblia y asegure que Jesús no enseñó ser Dios, es como aquel que a las doce del mediodía de un día soleado y sin nubes diga que no hay Sol. Y si Jesús enseñó ser Dios, lo es. Jesús no miente, puesto que no puede mentir. Esa es una de las imposibilidades de Dios. No puede mentir. (Ojo, la traducción espuria de la Biblia denominada “Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras” es utilizada por una secta que niega la divinidad de Jesús, pero desde hace unos años sus miembros se autodenominan cristianos. De las traducciones de las sagradas Escrituras judeocristianas esta es la única que, aunque asegura haber sido traducida directamente de los originales, es una traducción manipulada de la Biblia)
8) El propósito, el plan y las limitaciones de cada escritura. Cada escritura o pasaje de la Biblia tiene un fin y plan definido; por ende, también sus propias limitaciones. Tomar un pasaje por los cabellos para forzarlo a decir lo que quiero es equivocado, por decir lo menos. Nos remitimos al punto 6, de los Pasajes paralelos, tratado arriba.
9) Las circunstancias históricas. El intérprete debe tomar en cuenta el momento histórico en que el autor escribió y lo que tenía en mente en ese preciso momento. Ejemplo: Repetidas veces he oído citar el pasaje del carcelero de Filipos -registrado por Lucas en el libro de Los Hechos de los apóstoles 16: 31- para afirmar que si creo en el Señor Jesucristo, seré salvo yo y toda mi familia. Eso lo dijo Pablo a una persona específica, en un momento específico, pero no significa que toda mi familia será salva si yo creo, pues la salvación no es hereditaria ni se pega sino que es personal.
10) La clave de los dos Testamentos. El lego en instrucción bíblica y el malintencionado pueden creer que el Dios del Antiguo Testamento es diferente al del Nuevo y así sacar conclusiones erradas de la lectura. (Tal dislate comete Dawkins, y otros repiten como papagayos al acusar al Dios del Antiguo Testamento de ser “el personaje más desagradable en todas las ficciones: celoso, orgulloso, revanchista, injusto y racista”. En una palabra, “inhumano”. A algunos sus supuestos y creencias contra Dios y las creencias religiosas les impiden ver más allá de sus narices. Lo irónico es que Dawkins se hace llamar “ateo” y asegura ser un ateo “intelectualmente satisfecho”. Solo sé que algún tornillo le falta a quien pelea con un personaje de “ficción” o se empeña en negar a alguien inexistente. Es como aquel que se siente perseguido por su propia sombra y burlado por su eco. Eso de ateo “intelectualmente satisfecho” es una falacia que analizaremos en el capítulo 4) Más adelante veremos que la Biblia está dividida en siete dispensaciones o administraciones del ser humano en la Historia de la humanidad. Agustín decía: “El Nuevo Testamento está oculto en el Antiguo y el Antiguo está revelado en el Nuevo”. Ahora bien, si sacamos a Dios del contexto de la Biblia entera podemos arribar a los disparates de Dawkins y de otros enemigos del Evangelio. No olvidemos que la Biblia es su mejor intérprete. Toda creencia o doctrina debe estar apoyada en otros pasajes y en los 66 libros que la forman.
B. Hermenéutica especial:
1) Figuras literarias. Como todo género literario, la Biblia contiene elementos que toca tomar en cuenta con el objeto de entender el mensaje que el sagrado escritor tenía en mente. Esas figuras son once y pueden ser estudiadas en cualesquiera de los excelentes libros de hermenéutica existentes en el mercado. Nos limitaremos a mencionarlas: símil, metáfora, metonimia, sinécdoque, ironía, hipérbole, apóstrofe, personificación, eufemismo, paradoja y el juego de palabras o retruécano.
2) Modismos hebraicos. Un modismo es una expresión propia de un idioma o de un pueblo, y carece de sentido al ser interpretado literalmente. Hay colombianismos, panameñismos... Pero también hay americanismos que pierden su sentido al ser traducidos o llevados de una cultura a otra, aunque las personas hablen el mismo idioma. Por ejemplo, de América a España.
3) Tipos. Es lenguaje figurado usado para representar alguna verdad espiritual futura, sin que ello anule la veracidad de esa verdad. Todos los tipos que la Biblia ofrece son proféticos; es decir, no son simples ilustraciones. Aquí el intérprete puede irse a los extremos de negar la verdad del tipo o espiritualizarlo todo, presentándolo como profecía.
4) Símbolo (gr. parabole). Colocar a un lado para comparar una cosa con otra, igual que la parábola. Símbolo y parábola es lo mismo, solo que a veces en el Nuevo Testamento se traduce con el término símbolo, p. e., Hebreos 9: 9. Un símbolo es cualquier cosa real y visible que representa algo invisible y puede ser una idea, una cualidad o una verdad espiritual. Manifestamos que hay una idea muy extendida en la mente de muchos que consideran que la Biblia no debe tomarse literalmente por estar plagada de símbolos. Por ejemplo, la creación del universo, del hombre y su mujer. ¡Error! Ya dijimos que esto dice quien cree que la Biblia utiliza un lenguaje alegórico-místico. Mientras no haya pruebas en contrario, el pasaje debe tomarse literalmente. Ojo, la fe trasciende la razón, pero nunca va contra ella.
5) Parábola (gr. parabole). Significa literalmente poner al lado, comparar. Una parábola es una ilustración que encierra una gran verdad. Además del Sermón del Monte, lo que más se conoce de las palabras de Jesús son sus parábolas. Ejemplo: p. del sembrador, p. del buen samaritano, p. del hijo pródigo, etc. Algunos creen que al enseñar Jesús muchas veces por medio de parábolas desvirtúa las verdades de Sus palabras. Eso es una falacia. Además de las parábolas de Jesús contenidas en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, en Hebreos 9: 9 y 11: 9 se habla de manera simbólica. “En su forma más pura [...] no representa directamente la verdad espiritual más elevada, como sucede con la alegoría, sino que es simplemente una narración para ilustrarla”. (4)
6) Alegoría (gr. alegoreo). La palabra alegoría “se forma con alos, otro, y agoreuo, hablar en un lugar de reunión (agora, el mercado). Vino a significar hablar, no según el sentido primario de la palabra, sino que los hechos afirmados se aplican a ilustrar principios. El significado alegórico no anula el significado literal de la narración [como creen algunos]. Puede que haya más de un significado alegórico, aunque, desde luego, sólo haya un solo significado literal”. (5) La alegoría se diferencia de la parábola porque la alegoría da más detalles con sus respectivos significados. En cambio, la parábola por lo general tiene un solo mensaje principal.
7) Fábula (gr. muthos); adivinanzas, adivinar (gr. manteumai); enigmas y proverbios. Contrario a lo que el común de la gente piensa, la Biblia presenta pocas fábulas porque la fábula se mueve en el mundo irreal. La Biblia narra hechos ocurridos en tiempo y espacio reales con personajes de carne y hueso, no figuras míticas ni simbólicas como la mitología griega. Que alguien rechace los hechos narrados por la Biblia son otros quinientos pesos, pero que no esgrima argumentos ricos en filosofía pero carentes de sensatez. En contraste, la literatura secular (y la supuestamente científica) está plagada de fábulas. (Muchos “científicos” y lectores de estos “hombres de ciencia” creen que al mezclar ficción con ciencia la ficción se convierte en ciencia. Ojo, más que evidencias, la teoría de la evolución ha promulgado y difunde apariencias. Cosas que parecen científicas. Por más de 150 años han repetido tantas veces la mentira de la evolución, que media humanidad la ha creído. Te confieso algo: no me gustan las películas de ciencia-ficción, pero tampoco los números y operaciones matemáticas imaginarias con los cuales algunos científicos filósofos pretenden “explicar” el universo) En la Biblia, las adivinanzas y enigmas son contados con los dedos de la mano, y aparecen en labios de algún personaje. De Sansón, por ejemplo. Los proverbios están en su mayoría en el libro de Proverbios, uno de mis libros preferidos por su riqueza y lenguaje directo. “Nuestro Señor -escribe Barrows- jamás utilizó la fábula como medio de instrucción. En el Antiguo Testamento -añade- tenemos dos ejemplos de fábulas; pero ninguno de los dos fue usado por los profetas: la primera es la de Joatán: ‘Fueron los árboles a elegir rey entre sí; y dijeron a la oliva’: ‘reina sobre nosotros’, etc. (Jueces 9: 8-15) La segunda es la de Joás: ‘El cardillo está en el Líbano, diciendo: ‘Da tu hija por mujer a su hijo’. Y pasaron las bestias fieras que están en el Líbano, y hollaron el cardillo. (2do. Reyes 14: 9)”. (6)
8) Poesía hebrea. Como recordaremos, el Antiguo Testamento contiene libros de la poesía hebrea, p. e., Salmos, Cantares. Que una verdad se diga poéticamente no hace que esa verdad pierda su valía. Si así fuese, también la poesía y canciones bellas y libres de desamor, apego y codependencia dejaran de ser reales y hermosas para convertirse en un manojo de tontería de mal gusto y sin valor alguno. Me deleito en la poesía y canciones de auténtico amor, que, aunque pocas, elevan el alma. Creo y amo cantarle y escribir canciones y poesías a la mujer que amo y está conmigo hoy; no me parece sano para mi salud emocional cantar y escribir al despecho y desamor, que es lo que más abunda en las canciones seculares. Además, las canciones de desamor y despecho me llevan al pasado, perjudicando mi aquí y mi ahora.
9) Profecía (gr. profeteia). Uno de los temas más difíciles de comprender en las sagradas Escrituras toca a la profecía. Considero que hay mucha especulación a su alrededor. Creo en la profecía, pero no en la inerrancia de los intérpretes de ella. Cuando hablamos de profecía nos ceñimos estrictamente a la registrada en la Biblia, no a la que se da en servicios y cultos religiosos. Esa es harina de otro costal, y sus normas están contenidas en el Nuevo Testamento, específicamente en las epístolas paulinas. “El asunto de la interpretación de la profecía puede ser considerado muy conveniente bajo los siguientes aspectos -señala Barrows: profecías que se refieren al futuro inmediato; profecías que se refieren a los últimos días; la cuestión del doble sentido; la cuestión del significado literal y figurado”. (7)
10) Dificultades de citas escriturarias. Innegable es que hay dificultades en algunas citas del Antiguo Testamento que se hacen en el Nuevo. Empero, ello tiene su explicación, y la tomaré del libro de Tomás De la Fuente.
Hablando generalmente, las citas tomadas del Antiguo Testamento vienen de la Septuaginta, la ‘Versión de los Setenta’, comúnmente indicada con el número romano LXX. Ésta fue la traducción del Antiguo Testamento en hebreo, al griego, hecha por un grupo de hebreos eruditos -setenta según la tradición- residente en Alejandría de Egipto. La traducción fue hecha unos dos siglos antes de Cristo. Ahora, parece que la traducción fue hecha usando libros del Antiguo Testamento que variaban hasta cierto punto de los textos que fueron reconocidos más tarde como parte del canon de la Escritura. Esta selección final fue hecha entre los años 70 y 100 d. de J.C.
Normalmente los judíos de la Diáspora usaban esta versión de las Escrituras para su lectura, estudio y memorización. Era natural, pues, que los escritores del Nuevo Testamento usaran este texto griego cuando citaban el Antiguo Testamento; en parte porque lo conocían de memoria, y en parte porque escribían en griego.
A veces los escritores creyeron necesario citar los textos directamente del hebreo original, haciendo ciertos cambios en el texto de la LXX porque querían corregirlo en algunos puntos.
Con gran frecuencia los escritores no procuraban citar el Antiguo Testamento con exactitud verbal, sino dar solamente el sentido del texto original. Cuando hicieron así, no sería correcto criticarlos por su inexactitud. Más bien debemos clasificar tales citas como aproximadas o indirectas, o quizá como una alusión solamente al texto original, que no pretende traducir o citarlo con exactitud verbal. (8) (Citado con permiso) (Esto es semejante a las citas que hace el periodista de un entrevistado, documento u obra consultados. El comunicador puede citar directa o indirectamente. Si lo hace de manera indirecta, no debe ser acusado de inexacto, siempre y cuando sea fiel a lo que quiso expresar el autor o libro citados)
En la actualidad, existen en el mercado hispanoamericano varias versiones (traducciones) de la Biblia. Dos de ellas las cito bastante aquí. Una es la revisión 1977, versión Reina-Valera, de la editorial española Clie. La otra, la Reina-Valera 1995, de las Sociedades Bíblicas Unidas. Cuando quiero abonar más a lo que deseo transmitir, entonces utilizo otras versiones de la Biblia, analizo las traducciones literales del pasaje tratado, leo diccionarios bíblicos, o consulto cualquier otra herramienta bíblica. Sin embargo, no hay como el Espíritu Santo para abrir los ojos espirituales y el entendimiento. En la Bibliografía están anotados esos libros.
11) Supuestas contradicciones históricas. Esas supuestas contradicciones son presentadas por los cuatro evangelistas y las hemos analizado al señalar que los escritores de los evangelios no se contradicen, sino que -como cuatro excelentes periodistas- nos describen los mismos hechos con diferentes palabras y detalles que corroboran lo que el otro escritor revela. Más, de los cuatro evangelios dos fueron escritos por personajes que caminaron con Jesús: Mateo y Juan. Los otros dos los escribieron Marcos y Lucas, quienes consultaron fuentes de primera mano entre los apóstoles. Marcos consultó a Pedro, y Lucas, como excelente historiador, consultó varias fuentes. Para el mejor provecho del estudio de los evangelios se recomienda estudiar los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) como un todo.
12) Dificultades doctrinales. Asombroso es que siendo la Biblia escrita por más de 40 autores diferentes, que vivieron en épocas y lugares distintos, no se contradigan en lo absoluto. Ello es más que suficiente para probar la inspiración y guía divina que tuvo cada uno de esos escritores. Claro, hay dificultades doctrinales, pero que haya dificultades no significa que haya contradicciones. No todo lo que parece es. Es lo que es, y lo que ha de ser será, pero no todo el tiempo lo que parece es, mucho menos será. Un ejemplo de aparentes contradicciones he hallado al estudiar el origen del sufrimiento. Ciertos pasajes que sugerirían que Dios hace sufrir al ser humano o lo incita al mal y después lo castiga por obrar mal; mas al estudiar dichos textos a la luz de pasajes claros, vemos que ese no es el espíritu real de la doctrina que enseña que Dios no provoca daño al ser humano ni le mete zancadillas. Por lo menos ese no es el Dios que conozco yo empíricamente ni el que veo en la Biblia. Cuando nos toque analizar esas dificultades, daré la explicación que se encuentra en el mensaje total de dicha doctrina. Recordemos, cada texto tiene su limitación, y los textos oscuros deben interpretarse a la luz de los pasajes que tocan el mismo tema y están más claros. “[...] En vez de usar lo que es oscuro para entenebrecer lo que es claro, debemos, por el contrario, ilustrar lo que es oscuro por lo que es claro”. (9) A Dios gracias, muchos más son los textos claros que los oscuros.
La Biblia no contiene la Palabra de Dios. La Biblia es la Palabra de Dios. Los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y los veintisiete del Nuevo -que forman el Canon de las Escrituras- fueron inspirados por Dios (theopneustos). Ya afirmamos que a pesar de que Dios usó a diversas personas ubicadas en múltiples lugares y épocas, no hay errores en la Biblia. Las aparentes contradicciones no significan que la Biblia contenga los yerros comunes, normales y entendibles en las obras humanas.
¡Cualquier escritor honesto -por excelente que sea- asentirá ante esa verdad! De manera que si el lector encuentra verdaderas contradicciones y vicios de estilo en El origen del sufrimiento..., pido los dispense y recuerde que el autor es solo un falible ser humano que tuvo que editar y corregir su obra. Si he llegado hasta este punto, es solo por la gracia e infinita misericordia de Dios. Bien lo expresó Samuel, “hasta aquí nos ayudó el Señor”. (1ro Samuel 7: 12b) A Él sea la gloria y honor por siempre. ¡Así sea!
Aparte de toda teoría acerca de la inspiración de los libros de la Biblia o de cómo llegaron a tener su forma actual, o de cuánto se haya modificado el texto a manos de editores y copistas; aparte del problema de cuánto se debe entender literalmente y cuánto es figurado, o cuánto es histórico y cuánto poético [cualquier duda genuina al respecto puede ser absuelta en las obras apologéticas de Josh McDowell y otros apologistas cristianos]; si damos por sentado que la Biblia es simplemente lo que parece ser y estudiamos sus libros para conocer su contenido, hallaremos que hay una unidad de pensamiento que indica que una sola Mente inspiró la escritura y la formación de toda la serie de libros; que lleva el sello de su Autor, y que es, en un sentido único y distintivo, la Palabra de Dios.
Hay una diferencia entre la Biblia y todo otro libro. Los autores podrán pedir a Dios ayuda y dirección; y ciertamente Dios les ayudará y les guiará. Hay en el mundo muchos libros buenos a cuyos autores Dios indudablemente ayudó a escribirlos. Pero aun así, ni el más santo de estos autores se atrevería a decir de su libro, que Dios lo escribió. Sin embargo, esto se afirma en la Biblia. Dios mismo supervisó y dirigió y dictó la escritura de los libros de la Biblia, controlando [sin anular su personalidad] de tal modo a los autores humanos, que lo escrito es escritura de Dios. La Biblia es la Palabra de Dios en un sentido único, en el cual ningún otro libro en el mundo es palabra de Dios. [El incrédulo no investiga nada, solo se para en sus supuestos y obstinada posición filosófica de que no cree en revelaciones. Observamos que mis creencias no afectan para nada la realidad de los hechos ocurridos en tiempo y espacio reales.]
Puede ser que algunos dichos de la Biblia sean formas ‘antiguas de pensamiento’ de ideas que ahora expresaríamos de modo diferente, porque fueron expresados en el lenguaje de tiempos antiguos. Aun así, la Biblia contiene precisamente aquello que Dios quiere que los hombres [y mujeres] sepan, en la forma exacta en que él quiere que lo sepan. Y hasta el día final, el Libro amado seguirá siendo la contestación sola y única a la búsqueda de Dios por la humanidad. (10) (Las cursivas son mías)
Ahora bien, ¿es la Biblia un libro “cerrado” para que lo entiendan solo unos pocos privilegiados? ¡En ninguna manera! La Biblia a pesar de que es un libro escrito por hombres inspirados (theopneustos) por Dios -movidos por el Espíritu de Dios- es un libro para que lo entendamos todos y pongamos por obra. Si fuera un libro cerrado, ¿cómo pudiera Dios pedirnos que usáramos Su Palabra para guiarnos, ya que ni siquiera la entendemos? Al pedirnos Dios algo nos capacita para cumplirlo. Él es tan sabio que lo que atañe a la salvación del alma del ser humano está tan claro en la Biblia como el agua de la tinaja de mi abuela. Lo que es secundario -nada tiene que ver con mi salvación- algunas veces presenta dificultad para entenderse, pero lo esencial para la regeneración de mi espíritu, la salvación de mi alma y la sanidad de mis emociones, mente y cuerpo está bastante claro.
La lectura de la Biblia tampoco vuelve loca a la gente; lo que sí puede pasar es que malinterpretemos sus enseñanzas y nos desboquemos al fanatismo o irracionalidad. (Estoy de acuerdo con aquel que asegura que hay cristianos que tienen la Biblia como un fetiche. La Biblia no debe ser un fetiche, sino mi mapa para ir adonde mi Señor, Dios y Creador. La Biblia es digna de nuestro respeto y admiración, mas la adoración y alabanza son del Señor Jesús) Pero, como viéramos, fanatismo y sinrazón no hay solo en ámbitos religiosos; están presentes también en muchas disciplinas de la vida del ser humano. ¿Acaso no hay irracionalidad y fanatismo cuando alguien impone ideologías a pueblos enteros, conculcando los principios elementales de los derechos humanos de esas gentes y negándose a sí mismos el derecho de ver la verdad que les puede conducir a la libertad intelectual y espiritual?
Fanatismo y adicción hay en muchas áreas de la vida. En el sexo, comida, deporte, diversión, trabajo, dinero, alcohol, música, baile, iglesia, ministerio o llamamiento religioso, tradición, denominación, política, ciencia convencional, profesión, esposa, relaciones, hijos, creencias, ideologías, filosofía, en mi manera de ver y vivir la vida. El fanático y/o adicto es extremista. No irse a los extremos es prácticamente imposible cuando tenemos carencias de afecto y cargamos miedos, rencores, iras, sentimientos de abandono, vacíos existenciales. Hasta tanto no resuelva esos conflictos, los transferiré o desplazaré a otras personas. Muchas veces es tan solapada dicha transferencia que ni siquiera me doy cuenta de ello. Lindo es saber que mientras haya vida hay esperanza.
Bibliografía
(1) Charles C. Ryrie. Dispensacionalismo hoy, p. 110. Publicaciones Portavoz Evangélico, Barcelona, 1975.
(2) Claves de interpretación bíblica, pp. 29-33. Casa Bautista de Publicaciones, Estados Unidos, 1987.
(3) Gabriel García Márquez, Vivir para contarla, p. 253. Grupo Editorial Norma, Bogotá, D. C., 2002.
(4) E.P. Barrows. Normas de interpretación bíblica, p. 96. Libros Clie, España, 1985.
(5) W. E. Vine. Diccionario Expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, p. 40. Editorial Caribe, Colombia, 1999.
(6) Op cit., Barrows, p. 86.
(7) Ibíd., p. 184.
(8) Op cit., De la Fuente, pp. 155, 156.
(9) Op cit., Barrows. p. 129.
(10) Henry H. Halley. Compendio Manual de la Biblia, pp. 22, 23. Casa Bautista de Publicaciones, Estados Unidos, 1955.
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CaOS dijo
Quisiera comentarte que hace unos dos o tres años que soy ateo (desde los 13-14 años), y respecto a lo que leer la biblia se refiere, quisiera decirte que fue uno de los principales factores que influyó en el proceso hasta ser consciente de que era ateo. Seguramente pensarás que esto es porque no leí la biblia como debiere, pero el caso es que, no sólo lo hice, sino que además lo hice con un catequista siempre cerca, guiándome (adoctrinándome) y ayudándome en la interpretación, te diré además que todos los domingos participaba en la lectura en misa, y que esas eran las únicas veces que leía la biblia (en misa y en catequesis (en la catequesis del colegio y en la de la iglesia).
Eso de que hay que seguir unos pasos para leer la biblia sin malinterpretarla, deja de tener sentido cuando miramos atrás y vemos cómo la Iglesia ejecutaba a quien interpretaba la biblia, hasta que la gente de a pie comenzó a leer, y tuvieron que aceptar que sin interpretación, la biblia era perfecta, sí, la perfecta guía del genocida.
Saludos
Alejandro dijo
Creo que sólo hay tres maneras de leer la biblia y las he analizado. Por favor lee mi artículo aquí:
http://blog.curufinwe.net/index.php/es/2008/07/24/como-leer-la-biblia
Escogerás la pastila azul o la roja...?
Tu caso es uno de tantos oprimidos o hastiados con religión. Nietzsche, Richard Dawkins, Freud, etc. son algunos casos. A ellos se les presentó y reprimió con una religión muerta de tradiciones, severidad y mandamientos de hombre en la niñez, y en la adultez optaron por el ateísmo. Estoy de acuerdo contigo cuando dices que la Iglesia (católica) y otras han abusado y abusan, se enriquecen a costillas del Evangelio y lo interpretan a su conveniencia. Pero... todavía hay cristianos píos y temerosos de Dios que ayudan al prójimo y se preocupan por él. Toca buscar a esos creyentes para seguir al Dios que les ilumina y probar esa sal que les da sabor a sus vidas. Así como hay falsos critianos y fanáticos religiosos, hay cristianos de verdad. Generalizar es equivocarse.
Saludos, Alejandro. Estuve viendo tu blog y me ha parecido muy interesante. Comparto contigo los puntos tratados sobre ciencias naturales cuando estudian la materia; o sea, su verdadero campo de estudio. Amo tales ciencias. Me fascinan desde que empecé a escribir un capítulo en mi primer libro donde trato la teoría de la evolución. Pero estoy en total desacuerdo contigo al meterte en el terreno teológico (inmaterial), pretendiendo que las ciencias naturales expliquen y entiendan lo que no es materia. Dicho en otros términos, meterse en los campos teológicos y pretender aplicar ciencias naturales a la teología y experiencia personales con el Creador del universo y la vida es presumido. En una palabra, cientificismo. Y el cientificismo no es ciencia, sino una perversión de las ciencias que estudian la materia. En mis escritos sobre los límtes de las ciencias naturales hablo al respecto. No sé si estoy equivocado, pero me da la impresión que muchos de los que visitan los blogs solo leen el tema que les interesó en un momento dado, mas no ven más allá. Por tanto, se van con una panorámica limitada del pensamiento del autor del blog. En otra oportunidad visitaré nuevamente tu blog y allí dejaré algunas impresiones. Un abrazo.
Alejandro dijo
Saludos, Enrique! Perdona, apenas ahora me he dado cuenta de tu respuesta, pues no había vuelto a visitar esta entrada.
Yo intento ser una persona seria y cuestionar incluso lo que yo digo, poniendo a prueba mis propias opiniones. Lo que dices de que la ciencia no puede explicar lo material me lo he preguntado también. "Dónde estan los límites de la ciencia?" es una pregunta muy importante, cuya respuesta no es fácil.
Tú llamas a "meterse en los campos teológicos "cientificismo". A decir verdad nunca había escuchado la palabra, pero no es la primera vez que escucho (o leo, en este caso) una respuesta similar. Pero una cuestión igualmente importante es: si la ciencia no puede dar explicaciones sobre lo inmaterial -debo agregar que para mí lo único inmaterial el la consciencia- qué disciplina sí puede? Si existiese un alma, un dios, etc, qué o quién está autorizado a responder preguntas de ese género? Si la ciencia responde preguntas "materiales" con pruebas, con experimentos, cómo responde y EN BASE A QUÉ puede la teología responder esas preguntas tan profundas? En mi opinión, sila ciencia no puede responder esas preguntas, menos la teología.
Pero tienes razón, en verdad no he leído muchas otras entradas tuyas (a decir verdad no recuerdo de dónde fui rediridifo a esta entrada!), así que no puedo juzgar toda tu opinión.
Unas impresiones en mi blog serán muy, muy bienvenidas! Me interesa mucho saber tu opinión.
PS: me podrías indicar dónde están tus "escritos sobre los límtes de las ciencias naturales" y tu libro donde tratas la teoría de la evolución? Te refieres a las entradas "El origen de la vida según la teoría de la evolución"?
Un abrazo igualmente
Saludos, Alejandro. Me llama la atención que alguien dedicado a estudiar ciencias naturales no haya oído el término cientificismo. Para mí, eso denota que muchos ni siquiera se han dado cuenta de que es posible ser extremista sin darse cuenta, pues parten de la premisa de que las ciencias naturales son omnímodas y que los científicos naturalistas tienen el monopolio de la verdad del conocimiento humano. Eso es igual al religioso que no ha oído la frase fanático religioso. El cientificismo es la presunción de querer filtrar toda verdad a través de las ciencias naturales para que sea verdad. (Cf. el Diccionario) Veo que das como un hecho la inexistencia del, de Dios... Pregunto: ¿es tuyo ese supuesto porque ya investigaste y llegaste a la conclusión de que Dios ni el alma existen o alguien te lo ha dicho, o lo leíste en algún autor ateo que a su vez lo leyó en otro lado? Lo que quiero expresarte es que la mayor cantidad de creencias (no convicciones nacidas de la experiencia y la investigación) ateas es solo supuestos o prejuicios transmitidos por otros, no son resultado de una investigación personal, mucho menos científica. Amigo, la teología sí puede responder preguntas sobre Dios porque su campo de estudio es Dios y lo sobrenatural, que los ateos basados en supuestos, prejuicios y posturas filosóficas niegan. Una forma de pensar del cientificismo es, y aquí cito tus propias palabras: "Si la ciencia responde preguntas "materiales" con pruebas, con experimentos, cómo responde y EN BASE A QUÉ puede la teología responder esas preguntas tan profundas? En mi opinión, sil a ciencia no puede responder esas preguntas, menos la teología". La última parte de tu declaración es cienticista: "Si la ciencia no puede, menos la teología". También tocaría definir qué entiendes por teología. Y si la consideras una ciencia o qué. Como escribiera en tu blog, en muchos de mis escritos aquí publicados hablo de los límites de las ciencias naturales y de su método de investigación. Un abrazo.
Ivan Espinasa Velasco dijo
concuerdo en un 100% dicha informacion puesto que la biblia lo corrobora .
cuando dice conosereis la vedad y la verdad os hara libre por lo cual hay que permaneser
para poder conoser
Soy periodista. Mis pasatiempos preferidos son leer, escribir, investigar. Creo en el respeto a las ideas (creencias) y filosofía (cosmovisión) de los demás, pues las ideas se refutan con ideas y hechos reales, no con irrespeto ni insultando a los que no piensan igual que yo. No respondo críticas destructivas ni irrespetos. Pero agradezco muchísimo las críticas constructivas y nutritivas. Parafraseando a Benito Juárez, diríamos: El respeto al pensamiento ajeno es la paz.
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- A Scientific Reflects on Religious Belief by Dr. Allan Sandage
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