27 Oct 2009
Guerras en la historia de la humanidad: respuesta a los que culpan a Dios
J. Enrique Cáceres-Arrieta
Llegamos a un punto que los detractores y contradictores del cristianismo y de las religiones esgrimen para, según ellos, demostrar que la religión es “opio del pueblo”, “raíz de todo mal”; y califican al cristianismo de “virus de la fe”. (Aquí nos daremos cuenta de que los virus están en otro lado y los portadores son otros)
Quien niegue que no pocos conflictos y desmanes han acontecido y ocurren por factores religiosos, peca de ingenuo o desconoce la historia de la Iglesia y de otros grupos religiosos. Verdad es que perseguir o asesinar a reformadores como Savonarola, Wycliffe, Huss, Lutero, Tyndale... fueron acciones brutales. De igual modo, las Cruzadas, la Inquisición, el juicio de brujas de Salem y hostigar a científicos naturalistas o poner trabas a nuevas investigaciones que no atentan contra la ética ni enseñanzas bíblicas bien interpretadas han sido (y son) páginas negras escritas por el fanatismo religioso. También es cierto que existen sectas y religiones institucionalizadas que alienan el pensamiento de sus miembros; falsos guías espirituales que violan a los niños; líderes religiosos inescrupulosos que malinterpretan el Evangelio para su conveniencia y enriquecimiento ilícito; sicópatas religiosos que provocan envenenamiento y muerte colectiva de decenas de personas; que enfrentamientos armados de grupos religiosos son una vergüenza para el Cuerpo de cristianos (Iglesia), y el testimonio de no pocos cristianos es piedra de tropiezo para muchos y causa de vituperio al Nombre del Señor Jesús. Sin embargo, de ahí a expresar tajantemente que todos o la mayoría de enfrentamientos, muertes y abusos los han provocado grupos genuinamente cristianos hay gran diferencia. Tampoco todos los cristianos somos hipócritas, aunque por un tiempo le hayamos fallado a nuestro Señor Jesús. Si decimos medias verdades a sabiendas de que lo son, mentimos. Si generalizamos, nos equivocamos. Si hablamos sin investigar y nos dejamos arrastrar por resentimientos, emociones y criterios cargados, argumentamos en ignorancia.
¿Has notado cómo los críticos radicales del cristianismo usan los mismos trillados argumentos de filósofos resentidos, prejuiciados, traumatizados, pesimistas, fatalistas y relativistas? ¡Argumentan en círculo! Los repiten y transmiten de una a otra generación. Suscita sospechas que los criticastros del cristianismo acepten los hechos acaecidos durante la Inquisición, las cruzadas y demás barbaries cometidas por fanáticos religiosos en la Edad Medieval, pero se hacen de la vista gorda ante las bestialidades ejecutadas por los ateos en épocas modernas y en la actualidad. 333
Léase bien, bastantes luchas armadas religiosas y ocupaciones territoriales acaecidas en el pasado y que se producen hoy no han sido ni son protagonizadas por cristianos nacidos de nuevo, sino por creyentes nominales y fanáticos religiosos de otras religiones. Otros son cristianos nominales nacidos en familias bajo alguna de las ramas religiosas tradicionales del cristianismo. Hemos señalado que lamentablemente -desde los tiempos de Constantino- muchos, si no la mayoría, de ciudadanos de Occidente de hoy se denominan “cristianos”. Han sido y son cristianos nominales, culturales o tradicionales. Pero no han tenido una experiencia transformadora con el resucitado Cristo histórico. No han nacido de nuevo. Su vida espiritual, mental y emocional no ha sido transformada. ¿Que cómo puedo estar seguro de que no han nacido de nuevo? El Señor Jesús da la prueba de oro: “Por sus frutos los conocerás”. (San Mateo 7: 20) El nacido de nuevo por obra exclusivamente del Espíritu Santo podrá meter la pata por un tiempo, pero se arrepiente, repara el daño si es posible y no vuelve a sus andanzas. (1ra San Juan 2: 19; 3: 6-10)
En realidad, la mayor parte de guerras y conflictos mundiales ha sido causada por la avaricia y mal corazón del ser humano y por extremistas religiosos ajenos al cristianismo bíblico; no solo por nuestras actitudes irracionales o porque seamos animales en evolución como creen algunos. Cuestiones políticas, étnicas e intereses socio-económicos han sido y son génesis de enfrentamientos internacionales, dos guerras mundiales, invasiones, levantamientos armados, conflagraciones y guerras civiles. (Estamos en el estadio de las invasiones por razones petroleras y de megalómanos con poder por estar sentados en barriles de petróleo. Al que usa el barril de petróleo para sentarse y sentirse lo que no es sería bueno recordarle que el petróleo además de ser fuente de muchas ganancias también es altamente inflamable) Mi abuela en su típico lenguaje folclórico advierte: “El pez grande siempre se come al pequeño”. El que diga lo contrario, tratando de inculpar solo a la cristiandad de la Biblia desconoce la naturaleza humana o es un mentiroso.
Quien solo vea revueltas y conflictos en el cristianismo o en grupos con cultura cristiana, y pase por alto las valiosas contribuciones del cristianismo -de cualquier denominación- en la abolición de la esclavitud, en el desarrollo de las ciencias naturales modernas, filosofía, benevolencia y caridad, normas de justicia más elevados, respeto por la vida humana, derechos humanos, a la alfabetización; la creación de universidades de renombre internacional, bibliotecas, hospitales especializados, clínicas de fama mundial, orfanatos, asilos; el robustecimiento de valores morales, principios, éticas, ideal democrático, fe, esperanza, y reconocimiento de la mujer logrados a lo largo de más de dos mil años, ve solamente lo que sus presuposiciones y ansias de protagonismo le permiten. Tiene un virus que ha afectado su “disco duro” y ha desconfigurado su sistema operativo. Reitero esta máxima: es imposible ser objetivo o imparcial cuando nuestros intereses, sentimientos y emociones están involucrados. Y los intereses, sentimientos y emociones de los hipercríticos 334
del Evangelio están envueltos en sus opiniones o creencias sobre las creencias religiosas. Son jueces y partes del tema a tratar. Da pena cómo los criticastros del Evangelio, la Iglesia y de Dios hablan y escriben de las creencias con tanto desprecio sentado en la ignorancia y el resentimiento, casi mueven a lástima por no ser ni siquiera patéticos. (Al que esté interesado en ahondar en la invaluable influencia de la Iglesia cristiana, le sugiero la obra ¿Qué pasaría si Jesús no hubiese nacido? [What If Jesus Had Never Been Born?] escrito por D. James Kennedy y Jerry Newcombe)
En su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo, el sociólogo alemán Max Weber (1864-1920) admite el papel facilitador de los medios protestantes al desarrollo científico, e intenta hallar una relación causal de la ética protestante en la ética económica, tratando demostrar la influencia de la religión protestante en la economía. A propósito de poderío económico, ¿te has fijado cuáles son los países más desarrollados de Occidente? ¿Cuáles son las dos economías más fuertes del planeta? ¿En qué fundamentos se consolidaron sus bases? ¡Los más ricos y desarrollados fueron fundados sobre principios bíblicos y la ética cristiana! Las generaciones modernas y contemporáneas han estado cosechando los frutos de las buenas siembras de sus antepasados creyentes en un Dios único y un resucitado Cristo histórico que transforma al ser humano. Negarlo es querer tapar el Sol con un dedo. ¿Será que los criticastros del Evangelio conocen ese hecho histórico? Los críticos radicales del cristianismo suelen tomar algunas de sus manifestaciones históricas como su verdad esencial; toman la apariencia como la esencia. Así, sus análisis quedan flotando muchas veces en la superficie; son metodológicamente muy pobres, y no pocas veces se encarnan en lo mítico, como el niño que asesina a su padre en el complejo de Edipo de Freud, ateo con intenciones de desacreditar la religión y la creencia en Dios, catalogándolas de producto neurótico e ilusión, respectivamente. (Antes de que Richard Dawkins escribiera que Dios es un “espejismo” o ilusión, ya Freud había expresado tal babosada, y si seguimos investigando hallaremos que alguien más antes que ellos había expresado tal bobada, hasta llegar al diablo, creador de esas mentiras con ínfulas de sabiduría. Por ello he escrito que muchos postulados de los críticos radicales son refritos filosóficos metafísicos de antaño)
Como contraste a los países más desarrollados y ricos, cimentados sobre la cultura y principios cristianos, están los pueblos y sistemas políticos subdesarrollados o menos avanzados por hacer énfasis en creencias y prácticas paganas, idolatría y supercherías ajenas al Evangelio. No vale la pena mencionar nombres. Baste expresar que el 99.99 por ciento son países latinos de América y Europa. El grave error de los pueblos europeos modernos es que al intentar acabar con el fanatismo religioso y creencias paganas se han extremado atacando el Evangelio o permitiendo prácticas antinaturales, ilógicas y anticristianas. Han arrancado el trigo y la cizaña indiscriminadamente. Nos han metido a todos en un solo saco. (Debo admitir que gran cantidad de ateos 335
actuales ha surgido del protestantismo, como clara respuesta a la falsa o nula espiritualidad de sus progenitores incrédulos y faltos de un compromiso real con el Señor de la Historia)
Un tercer grupo ha perseguido todo tipo de creencia y principios religiosos, suprimiendo el Libro de Dios y sus enseñanzas. Los resultados han sido caóticos: colapsaron con todo y su andamiaje materialista y ateo. Parafraseando a Pascal, diríamos que tanto la superstición religiosa como el ateísmo son virus que conviene combatir antes de que nos maten. ¡Cuidado! No he dicho que la persecución religiosa haya sido determinante en la caída del bloque socialista soviético (viéndolo bien, pudo haber sido, pues quien se levanta contra la Iglesia del Señor Jesucristo, lo hace contra Dios), pero contribuyó a ello en gran manera. Insisto, ni la religiosidad ni el fanatismo religioso ni el materialismo ateo engrandecen a los pueblos; la prosperidad y el desarrollo son -además del trabajo duro, la buena administración y el ahorro, temas bastante tratados en la Biblia- el resultado de fijar bases sobre los principios eternos, objetivos y universales proclamados por las sagradas Escrituras, pues “la justicia engrandece a las naciones, pero el pecado es la vergüenza de los pueblos”. (Proverbios 14: 34)
Por otra parte, Dios no es autor de las guerras ni de la violencia que siega tantas vidas inocentes, esencialmente de niños. “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre ustedes? ¿No es de sus bajas pasiones, las cuales combaten en su interior? Ustedes codician algo, y no lo obtienen; matan, y arden de envidia por alguna cosa, y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra”. (Santiago 4: 1, 2) ¡Fíjate cómo es de acertado Santiago al señalar dónde se originan las guerras! Salen de adentro, y “lo que sale del corazón contamina al hombre”, enseña el Señor Jesucristo. (San Marcos 7: 20, 21)
El deseo de tener poder “conduce inevitablemente a luchar por su posesión, lo cual con frecuencia lanza al padre contra el hijo, y al hermano contra su hermano”, y a una nación contra otra. (4) Cualquier parecido con la historia y la presente realidad de las familias y naciones es solo “coincidencia”. Tener mucho dinero es una bendición, pero puede convertirse en maldición por la cantidad de „amigos‟ y enemigos que las riquezas atraen, cual imán a la tachuela. “Las riquezas atraen a muchos amigos; mas el pobre se ve apartado de su amigo”. (Proverbios 19: 4) Se sufre por falta de plata o por exceso de ella. “De todos modos la calavera es ñata”, dice mi abuela. Nietzsche en su filosofía y Adler en su sicología personal plantean que la fuerza que mueve al mundo es la del principio del poder.
“Si hay deseos ilimitados, ni aun la mayor producción puede mantenerse al ritmo de la fantasía universal de tener más que los vecinos. Necesariamente, los más fuertes, más astutos, o más favorecidos por otras circunstancias, tratarán de establecer una posición favorable, e intentarán aprovecharse de los menos fuertes, sea por la fuerza y la violencia o por la sugestión”. (5) (Las cursivas son mías) 336
¿Conoces un caso parecido? ¿Qué podemos decir de profesionales y comerciantes deshonestos, por mencionar algunos casos? Dan ganas de romper en llanto cuando ves cómo se han metalizado disciplinas vitales como la fe, la sicología y la medicina. Los campos que abarcan las tres dimensiones del humano. Tal parece que la deshonestidad es la moneda de curso legal y la lengua oficial de nuestra civilización. “Poderoso caballero es don Dinero”, reza el viejo refrán. Los tres dioses del ser humano moderno son dinero, poder y sexo.
Atribuir al Señor Jesús o a la genuina fe en Él las barbaries de extremistas religiosos y de cristianos que en un momento dado perdieron la brújula del amor, la justicia y la misericordia es igual que achacarles a Nietzsche, Marx y a las ciencias naturales las bestialidades cometidas por los nazis, los sistemas criminales que una vez torcieron sus palabras, sacándolas del contexto, y las armas de destrucción masiva que desde la partición del átomo nos tienen en vilo. No obstante, como escribe el español David Galcerá, “los principios que vertebran” el pensamiento de Nietzsche y Marx “han servido para justificar las atrocidades que se han cometido en ambos regímenes”.
En el caso de Marx -añade Galcerá- se presenta a la historia como un proceso necesario que llevará a la supresión del capitalismo, cuando esto no sucede de forma natural es fácil, como ha ocurrido históricamente, dejarse seducir por la tentación de imponer a la fuerza el sistema y eliminar los obstáculos que impiden que esa historia avance. En el caso de Nietzsche, si nos tomamos en serio el que hay que afirmar todo en la vida, entonces hay que aceptar todo lo bueno y todo lo malo, lo santo y lo diabólico [pues „no existe ninguna manera racional de discernir entre‟ ellos, asegura Fernando Savater]. Freud pensaba en el „dios ciencia‟ como remedio para la humanidad. Realmente la ciencia se ha convertido en un dios, en un dios al que el mayor de los ignorantes acepta sin rechistar. Sin embargo, la ciencia [convencional] ha resuelto algunos problemas, pero su uso también ha ayudado a las grandes barbaries de nuestro siglo (la ciencia y la cultura en general alcanzaron su mayor plenitud y desarrollo en el país de donde surgió el mal más terrible y diabólico de la historia de la humanidad en el siglo pasado) y a ejercerse como único horizonte sentido. La ciencia [convencional] ya no es solo la esperanza que quedó en la caja de Pandora, sino también uno de los males que salieron de ella. (6)
En el Antiguo Testamento, vemos a Dios ordenar a Israel exterminar a los cananeos, cuyas tierras Dios le promete dárselas a esa nación siempre y cuando no fuera tras los ídolos e iniquidades paganas. Al leer por primera vez esos pasajes, me preguntaba por qué Dios actuaba de tal manera. Creo haber entendido gracias a la Biblia y las excavaciones en Gezer (1904-1909) de R. A. S. Macalister y otros arqueólogos, que al descubrir las bestialidades de las prácticas cananeas con los bebés recién nacidos ofrecidos a Baal; los niños sacrificados para enterrarlos entre las paredes de cada casa que construían (“sacrificios de los cimientos”) para la buena suerte y los actos inmorales y barbaries en ritos y adoración a Baal y Astoret (Astarte), se preguntaron por qué Dios no los había destruido antes. (7) ¿Se equivoca Dios? ¿Es infanticida? ¿Sanguinario? ¿Vengativo? ¿Racista? ¿Misógino? ¿O es cruel o inhumano al mandar desarraigar el pecado? ¡Claro que no! ¿Quién se cree que es el ser 337
humano al pretender sentar a Dios en el banquillo de los acusados? ¡Grande es la soberbia de quien lo aspire! (Los hipercríticos del “ficticio” Dios del Antiguo Testamento cometen, dijimos, el error de sacar de su contexto literal e históricos pasajes de la Biblia para manifestar y escribir burradas y medias verdades sobre el Creador y sustentador del universo y la vida)
Dios no se equivoca
El Creador mandó a destruir a los cananeos y otros pueblos porque eran naciones impías y sanguinarias; Dios por medio de múltiples profetas les había advertido muchísimo a lo largo de incontables generaciones sobre sus innumerables iniquidades, idolatría y paganismo, pero jamás se arrepintieron. Por el contrario, más se hundían en sus pecados. (Deuteronomio 9: 4, 5) El Antiguo Testamento habla de naciones y ciudades como Nínive, Sodoma y Gomorra, a las cuales Dios les advirtió de su destrucción si no corregían sus caminos. A Jonás envió a Nínive, y Nínive se arrepintió. (Jonás 1: 2; 3: 10) A Sodoma y Gomorra envió ángeles y sus habitantes quisieron violarlos. A esas grandes ciudades y otros pueblos destruyó Dios. A otros tomó por asalto. No sin antes sacar a los justos que allí había. Lot (sobrino de Abraham) y su familia, y Rahab (la ramera) y su familia, son ejemplos de la gracia de Dios aun en la Dispensación de la Ley. (Josué 2: 8-21; 6: 25) Cuando Dios era más implacable con la maldad. (¿Será que Richard Dawkins sabe esto? ¡No lo lee ni lo dice porque no le conviene! Si Dios fuese como pintan Dawkins, Christopher Hitchens, José Saramago y otros criticastros, incontables países y oscuros personajes fueran desarraigados del planeta por sus innumerables iniquidades e inequidades)
El crítico radical que condena al Dios del Antiguo Testamento pasa por alto que Dios nunca destruyó a los justos con los malvados porque es misericordioso y justo. Léase bien, siempre preservó la vida de los justos en las naciones impías. Abraham, el amigo de Dios, lo „recordó‟ a Dios antes de que destruyera a Sodoma y Gomorra. Expresó Abraham: “El Juez de toda la Tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?”. (Génesis 18: 25)
Dios tuvo misericordia de Nínive y se enojó con Jonás por no querer llevar el mensaje de arrepentimiento a ese pueblo, que no sabía discriminar entre su mano derecha y la izquierda. Al arrepentirse Nínive, Dios la perdonó y la protegió.
¿Será que hoy no hay naciones tan impías como Canaán, Nínive, Sodoma, Gomorra, Jericó y otros pueblos que menciona el Libro de Dios para nosotros? ¿Será que en el siglo XXI no hay padres y padrastros degenerados que maltratan y abusan sexualmente a sus hijos e hijastros? ¿Qué decir de quienes asesinan, violan, abusan, trafican, secuestran y explotan sexualmente a los niños? Claro que ese tipo de escoria ha aumentado y hay ciudades, países y gentes peores que esas naciones. (Creo que si Dios fuese implacable como 338
antes, Colombia, mi país de nacimiento, fuese arrasada o quemada por derramar tanta sangre en conflictos armados entre hermanos y por tanta maldad e injusticia. Y no solo Colombia; también las naciones protagonistas de guerras y conflictos armados que han segado la vida de millones de seres humanos)
El obrar de Dios no es como el nuestro; es paciente pero nadie se saldrá con la suya. Dios tiene un nuevo trato con la humanidad. A esa nueva relación Dios-humanidad se la llama Dispensación de la Gracia, porque ya Dios no actúa con el humano como lo hacía en aquellos tiempos que muchos incrédulos no entienden y los cristianos a veces no comprendemos. Antes, en las relaciones interpersonales, quien la hacía ahí mismo la pagaba. (Por esa razón seres profanos y sin temor de Dios blasfeman y etiquetan al Dios del Antiguo Testamento de “tirano”, “iracundo”, “vengativo”, “intolerante”, “inhumano”, “infanticida”... Ahora en el período de la Gracia, ¿cómo llaman a Dios por “no hacer nada” contra los que maltratan, abusan, asesinan, violan y explotan a los niños? Ahora dicen que Dios no existe porque “no hace nada” al respecto. Admito que me afecta mucho lo que algunos hacen a los niños, pero que yo no entienda y me conmueva no significa que Dios no exista o sea alcahuete o inhumano. Solo sé que Dios no hace daño a los niños; son los desquiciados y endiablados -a quienes Dios concedió libre albedrío- los que perjudican a esos seres tan especiales. Además, Dios no existe para corregir o evitar lo que a nosotros nos toca resolver. Los padres deben cuidar más a sus hijos y dedicarles más tiempo) Una de esas famosas leyes era la muy conocida ley del Talión, que expresaba: “Ojo por ojo, diente por diente”. (Éxodo 21: 23-25)
Hoy, el Señor Jesús enseña: “Ustedes oyeron que fue dicho [por la Ley]. Pero yo les digo [...]”. (San Mateo 5: 21, 22, 27, 28; 31-34; 38, 39) Ya los tiempos duros de la Ley habían pasado. Ahora la humanidad entraba a una nueva etapa o dispensación llamada Dispensación de la Gracia, que es la penúltima de las siete dispensaciones. Las dispensaciones son: 1) Dispensación de la inocencia o la libertad, antes de la Caída. 2) Dispensación de la conciencia o de la autodeterminación, después de la Caída. 3) Dispensación del gobierno civil. 4) Dispensación de la promesa o del gobierno patriarcal. 5) Dispensación de la ley mosaica (Diez Mandamientos). 6) Dispensación de la gracia. 7) Dispensación del milenio.
Luego de la Dispensación de la gracia sigue la Dispensación del milenio, que Charles C. Ryrie describe de la siguiente manera:
Después de la segunda venida de Cristo el reino milenial será establecido en cumplimiento de todas las promesas dadas en ambos Testamentos en los pactos abrahamaico [con Abraham] y davídico [con David]. El Señor Jesucristo personalmente se hará cargo de dirigir los asuntos del mundo durante esa edad y será el personaje central de esa dispensación. Esta continuará por mil años, y el hombre será responsable de obedecer al Rey y sus leyes. Satanás será atado, Cristo estará reinando, la justicia prevalecerá, y la desobediencia manifiesta será inmediatamente condenada. Pero al final de este período habrá un suficiente número de rebeldes para formar un ejército formidable que se atreverá a atacar el centro del gobierno (Apocalipsis 20: 7-9). La sublevación [comandada por 339
Satanás suelto de nuevo] fracasará y los rebeldes serán condenados al castigo eterno [en el lago de fuego y azufre. Y ya no habrá más guerras en este atribulado planeta Tierra]. (8)
Bien, ahora unas palabras de aliento a quienes creen en una posible Tercera Guerra Mundial. El Libro de Dios revela que no habrá la tan temida conflagración nuclear ni neutrónica; si ocurriera, sería la última guerra mundial por la horrible capacidad autodestructiva que el hombre ha hecho posible. Habrá lo que san Juan revela en Apocalipsis 20: 7-9 y que Ryrie comenta arriba. Juan lo llama Armagedón en Apocalipsis 16: 16.
El último hecho relatado por la Biblia sobre la implacabilidad de Dios fue allá en la Iglesia primitiva cuando los esposos Ananías y Safira le mintieron a Simón Pedro y cayeron muertos a los pies del Apóstol por mentirosos. (Hechos 5: 1-11) ¿Qué pasaría si Dios hoy destruyera a las naciones y ciudades como lo hizo en el pasado? ¿O matara a los embusteros, mentirosos y blasfemos como lo hacía antes? Creo que más de medio mundo desaparecería del mapa. Y más de la mitad de la población del planeta caería muerta. “Por cuanto no se ejecuta luego sentencia contra las malas acciones, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal”. (Eclesiastés 8: 11) Este pensamiento habla de aquel que sigue haciendo maldad o maldiciendo porque no le pasa nada después de sus fechorías y palabras ociosas. No sabe que tendrá un triste final donde “su gusano nunca muere, y el fuego no se apaga”. (San Marcos 9:48) No precisamente porque Dios sea vengativo y los quiera ver en el caldero del diablo, sino porque lo que uno siembra cosecha. Tan sencillo como eso.
Contrario a lo que los criticastros piensan, las guerras y conquistas de Israel registradas en el Antiguo Testamento evidencian que la Biblia es la palabra de Dios y no un libro meramente humano. Si fuese solo humano, sus autores ocultarían los “errores” y “maldades” del “ficticio” Dios de las Escrituras hebreas.
Esos que condenan a Dios por “infanticida” te aseguro que no dicen ni esta boca es mía sobre los pedófilos, pederastas, gavilanes polleros (gustan de los jovencitos para encaminarlos por el homosexualismo), prostitución y trabajo infantil, reclutamiento terrorista y demás aberraciones y abusos contra los niños y jovencitos.
Ahora bien, admito que, humanamente, cuesta entender la muerte de niños y jovencitos en las guerras a las cuales Dios mandó a Israel a fin de conquistar a sus enemigos. No obstante, no pasemos por alto que los niños y jovencitos de esos pueblos conquistados crecerían y mañana serían adultos con sed de venganza y llenos de odio. Lo más temido era que se armarían y pelearían contra el pueblo conquistador. Pues bien, las naciones a las cuales Israel no destruyó (desobedeciendo a Dios) y con las que firmó pactos de “no agresión” fueron y han sido históricamente los enemigos más acérrimos del pueblo hebreo, matando y diezmando a la población infantil israelita. ¿Se equivocó 340
Dios? ¡No! Israel lo hizo garrafalmente, y hasta el día de hoy está pagando las consecuencias de su desobediencia y rebeldía contra el único Dios verdadero.
Además, uno de los ingredientes brutales de las guerras o conflictos armados es que en ellas “todo vale”. Y “la primera baja es la verdad”, saben los colegas periodistas. Si tu nación viene contra la mía, es tu país o es el mío. Si no conquistamos y sometemos a tu país, lo harán ustedes con el nuestro. Es tu pueblo o es el mío. Dios mandaba a Israel a marchar contra sus enemigos, no le ordenaba a conversar con aliados o amigos. Léase bien, esas naciones paganas eran ¡enemigas! del pueblo israelita. Era la vida de los hebreos o era la de esos sanguinarios pueblos enemigos. Si Israel no iba contra ellos, ellos vendrían contra los israelitas. ¿Será que el hipercrítico del Dios del Antiguo Testamento tiene eso pendiente? ¿Qué haría el criticastro en caso de que su país fuese invadido por un ejército enemigo? ¿Permitiría que su familia y su país fuesen desarraigados? Es fácil y cómodo hablar y criticar mientras el problema no nos toca a nosotros o a nuestros familiares. Lo difícil es ver qué harías en una situación igual o peor.
Fuente: Libro El origen del sufrimiento...
Sobre este blog
El blog de J. Enrique Cáceres-Arrieta
J. Enrique Cáceres-ArrietaSoy periodista. Mis pasatiempos preferidos son leer, escribir, investigar. Creo en el respeto a las ideas (creencias) y filosofía (cosmovisión) de los demás, pues las ideas se refutan con ideas y hechos reales, no con irrespeto ni insultando a los que no piensan igual que yo. No respondo críticas destructivas ni irrespetos. Pero agradezco muchísimo las críticas constructivas y nutritivas. Parafraseando a Benito Juárez, diríamos: El respeto al pensamiento ajeno es la paz.
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