El precio absurdo de la ineficiencia y de la corrupción en México.
Cuarenta y siete niños muertos es un precio demasiado alto de pagar por no hacer las cosas como deben hacerse. No he tenido valor para ponerme en el lugar de alguno de esos padres que lloraran a sus hijos por largo tiempo, para ellos pido el consuelo de Dios, que nunca falta. Ahora andan a la caza de culpables, para sacralizarlos, típica actitud de los organismos encargados de preservar el orden y la seguridad en nuestro México. Por ello es necesario escribir y no olvidar lo que acaba de ...
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