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21 Abr 2008

El Europeo convaleciente

Escrito por: efurom1 el 21 Abr 2008 - URL Permanente

Así denomina Manuel Alcántara a Pedro Aparicio en el prólogo de Sur de Europa, selección de artículos de éste publicados en el diario Sur entre 2004-2007.

Pero ¿quién es Pedro Aparicio? ¿Cómo presentar a Pedro Aparicio?

Esta es la pregunta que tuve que hacerme cuando lo invité, en 2004, para dar una charla en mi Instituto con motivo del día de Europa.

El asunto es complicado porque Pedro Aparicio, además de Licenciado en Medicina por la UCM (1966), es Graduado en Periodismo (1973), Premio Extraordinario en su Doctorado en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona (1976), Alcalde de Málaga (1979-1995), Presidente de la Federación de Municipios, Diputado en el Parlamento de Andalucía y Eurodiputado (1994-2004)...

¿De qué temas habla en Sur de Europa?

Los temas son muy variados. La obra que comentamos, está estructurada en tres partes - Recuerdos, Razones y Emociones-, pero Aparicio se ha impuesto una norma al redactar sus artículos: no criticará la política municipal ni hablará “contra los políticos que fueron mis amigos” (p.15).

En Recuerdos, predominan los artículos de viajes. Hay referencias a Caracas y Moscú, a EEUU y a Italia, a Finlandia y Turquía, pero en su retina predominan las imágenes europeas de sus viajes en ferrocarril:

“Europa ha pasado varias veces ante la ventanilla de mi departamento. De Rovaniemi a Palermo, de Estambul a Brest, de Moscú a Thurso, he meditado, leído, amado, cantado y dormido. En el tren he sido varios personajes de Verne...” (p.22).

En Razones, predominan las alusiones a personajes y asuntos políticos candentes del primer Gobierno de Zapatero.

En cuanto a las alusiones personales, en el artículo titulado Santa fe de Tierra Firme y utilizando expresiones tomadas del valleinclanesco "Tirano Banderas", podemos encontrar referencias críticas a Moratinos, al que denomina ‘barón de Moratones’ y describe así:

“ Es grandote, achinado y propicio al cuchicheo. La frente panzona y la papada apoplética no consiguen disimular su perplejidad. Declara sin embargo que ha triunfado su diplomacia y que la esplendorosa luz de España, hoy más que nunca, deslumbra en el mundo. Se declara pacifista y cercano al ideario de Chávez, y proclama su afecto por los amigos izquierdistas del subcontinente” (p.161).

Hay alusiones personales también para Pepiño Blanco (sic), Polanco, Zapatero, PRISA, Rosa Regás y Felipe González.

Pero más que las alusiones personales, lo que aquí importa es el calado de los temas abordados: la Ley Electoral, el Debate del Estatuto de Cataluña, unas alianzas de gobierno “sin parangón en Europa” (p.125), una opinión pública manejable, una izquierda que ha perdido su ‘norte’ (p.126).

Aparicio se siente abatido no sólo ante la política internacional, antiterrorista y territorial (p.131) del primer Gobierno de Zapatero; también ante el sectarismo (p.137), cuestiones todas ellas que le lleva finalmente a diagnosticar un proceso de involucionismo en nuestro país, definido por una pérdida de peso de España en la escena internacional, el menosprecio de la Constitución, por un furor nacionalista irreversible y por una catástrofe educativa (p.150).

La conclusión a que llega el autor en esta segunda parte es clara: “España es mejor que en el franquismo, pero peor que hace 20 años” (p.131) o, dicho de otra manera: “Hay democracia, pero no tolerancia” (p.227).

En la tercera parte, Emociones, Aparicio se recrea en un mundo más personal. Imagina cómo le gustaría que fuera el Paraíso (p. 169), asunto en el que no se muestra especialmente exigente: “Ruego a quien proceda que me permitan entrar con mi almohada y con mis gafas. También que me instalen cerca de un quiosco de periódicos...”; escribe un cuento para el día de Reyes (p. 209) o tiene tiempo para un recuerdo entrañable para su padre (Café de San Miguel) o para sus amigos: Manuel Alcántara, Antonio Soler, y sobre todo, Antonio Machado.

Pero no todo está dicho, porque a lo largo de todo el conjunto de artículos, el autor desarrolla como “tema transversal” la crítica al casticismo. Aparicio no soporta los toros, el ruido, las recomendaciones (p.183); deplora la impuntualidad, el turismo de masas, el consumismo y las barbacoas a las que define como “un invento de pésimo gusto. Es hortera (...) son armas de destrucción masiva” (p.115).

Algún lector puede llegar a la conclusión de que Aparicio peca de “elitista” en pasajes como éste: “Bebo con mis amigos un Chablis frío –el gran blanco de Borgoña- en una terraza del bulevar Beaumarchais. Hablamos de ópera...”.

Otros, como Manuel Alcántara en su prólogo, pueden definir a Aparicio como “europeo convaleciente”, quizás dejándose llevar por sus “recuerdos impregnados de melancolía”, por su nostalgia (p.100) y, en ciertos pasajes, por su abatimiento (p.131) y su pesimismo (p.126).

Yo he llegado a una conclusión diferente: Pedro Aparicio es un espíritu sensato, profundamente humano y europeo que tiene todavía muchas cosas que contarnos. Préstenle atención en su partido y, por qué no, en la oposición. Prestemos también atención nosotros, los ciudadanos. Este país lo necesita.

FICHA DE LA OBRA

Título: Sur de Europa

Autor: Pedro Aparicio

Editorial: Fundación Málaga. Colección Las 4 estaciones

ISBN: 978-84-96337-33-8

páginas: 228

05 Abr 2008

Mira la tele...¡y piensa!

Escrito por: efurom1 el 05 Abr 2008 - URL Permanente

-Doctor, doctor: Últimamente, cada noticia, cada viaje, cada libro me parecen materia prima para un post: ¿Es grave?

- Tiene usted el síndorme de Julio Camba (1). Escriba usted sin mieo, hombre, dictaminó el sevillano doctor.

Confortado por el diagnóstico, me dispongo a comentar el libro de Enric Senabre Mira la tele...¡y piensa!

El interés por la Educación para la Comunicación está adquiriendo gran importancia en los últimos años en Europa, un campo en el que España dispone ya de excelentes especialistas de proyección internacional, especialmente en el ámbito hispanoamericano.

No sería suficiente citar en esta amplia relación a Joan Ferrés, Roberto Aparici, Mar Foncuberta, José Manuel Pérez Tornero, Julio Cabero Almenara, José Ignacio Aguaded...

A esta nómina de autores viene a sumarse ahora Enric Senabre que en Mira la tele, se plantea abrir los ojos a los jóvenes, a sus alumnos, relacionando televisión y filosofía.

Partiendo de la base de que la televisión no es inocua, sino que “en el programa de televisión más intrascendente hay mucha filosofía implícita”, el autor hace un recorrido por algunos de los principales formatos televisivos ( reality, concursos, talk-show, telenovelas y documentales) y se apoya en un recorrido por la filosofía ( desde Platón a Habermas pasando por Aristóteles, Emilio Lledó, Nietzsche, Montaigne y Sartre) para explicar el fenómeno televisivo y para llevarnos a la conclusión de que la televisión no es sólo un entretenimiento, sino que también es una potente herramienta socializadora y puede llegar a ser una magnífica herramienta educativa.

Por su estilo directo, por su narración ágil, por sus constantes referencias a los clásicos y por su enfoque novedoso, la obra constituye un excelente intento de provocar la curiosidad del lector y ofrece unas claves para comprender qué está sucediendo a nuestro alrededor, y no sólo en el mundo de la televisión.

A la hora de realizar una valoración crítica, hay que apuntar que es posible que sobre o que sea necesario acortar algún epígrafe. Concretamente, me refiero al apartado para entender la imagen (pp.35-41) y al apartado Teleidentidades (pp. 76-84). En cambio, se echa en falta un capítulo dedicado al análisis de los programas informativos, de los telediarios en primer lugar, pero también de la desaparición de los programas de debate, de los horarios de los programas dedicados a reportajes, etc.

Este apartado no carecería de interés para los lectores y podría dar mucho juego, ya que un autor tan cualificado como Enric Senabre podría ilustrar cómo los informativos en televisión están derivando hacia el espectáculo, por qué los jóvenes están dejando de ver los telediarios, cómo emigran a Internet y cómo se está produciendo una soberbia paradoja: en la Sociedad de la Información, nuestros alumnos están desinformados, al finalizar la ESO y el Bachillerato, sobre aspectos básicos de la sociedad y del mundo en el que vivimos, uno de los cuales es Europa.

(1) Véase en esta introducción el mismo cinismo que la cita que lo inspira:
“César González-Ruano me decía que llega un momento que el talento está en la muñeca. Incluso un punto más alto de cinismo escaló Julio Camba, que confesaba que lo veía todo en forma de artículo. ‘un paisaje que me guste, un libro que lea, los transformo en el artículo de mañana. Lo mismo me pasa con un amigo íntimo que se muere: lo primero que pienso es: ¡ya tengo un artículo para mañana!’ (Manuel Alcántara, prólogo a Sur de Europa, de Pedro Aparicio, BAMC, Colección Las 4 Estaciones, Málaga, 2008.

Ficha del libro

Título: Mira la tele...¡y piensa!

Autor: Enric Senabre

Editorial Abisal

Año de publicación: 2007

ISBN: 978-84-96187-76-4

páginas: 127

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