24 May 2012
Las Ventas: el hundimiento del Titanic.
Si ayer titulábamos "petardazo de los toreros", hoy habría que hacerlo al revés: "petardazo de los toros" Y no, no se crean que los toreros estuvieron bien. Tampoco es eso. Aquí entre todos ponen, o ponemos, nuestro granito de arena para que esto, poco a poco, se hunda a modo y manera del Titanic.
Es como si fuese de noche. El taurinismo está de juerga. El baile continúa y la orquesta no para. El mar en calma aparente, pero el iceberg está ahí y nos falta un ápice para chocar con él. Después vendrá el desastre y el barco se hundirá. La fiesta de los toros como el Titanic solo quedará como objeto de investigación, de curiosos y como material de novela y cinematográfico, pero poco más.
Aún estamos a tiempo. Quizás podamos evitar el choque con el iceberg, pero mientras la fiesta continúa a bordo, los responsables del barco, los que viven de esto, taurinos, ganaderos, toreros y periodistas parecen haberse echado a dormir. Sólo el hecho de fotografiarse con algún político mientras difunden las excentridades de algún otro, creen que será posible evitar ese choque y no lo creo… no lo creo…
Los juanpedros de ayer fueron una corridita de toritos inválidos y bobalicones hasta la desesperación. Como decía mi amigo Jacinto esto no es una corrida de toros, esto es un sucedáneo… ¡y que razón llevaba! Quizás sea esta la fiesta del futuro, la que se organizará para turistas e historiadores, tras el hundimiento del Titanic.
Mientras tanto nos perdemos en disquisiciones: que si este tiene tal cualidad, que si la técnica ¡maldita técnica!, que si el temple del otro, que si la virtud de ese toro, que si el defecto de aquel otro y el tiempo se nos pasa mientras el barco de la fiesta se aproxima al iceberg… con el “que si” no haremos nada.
Ayer el comentario general era la vergüenza, dicho así de claro, de las crónicas y los comentarios periodísticos del día anterior. Algunos se creen que ocultando la realidad que engañando a los pasajeros del barco esto puede salvarse. Son los profesionales, la tripulación del barco… y eso es una gran equivocación.
Es cierto que debe ser muy penoso para algunos periodistas tener que encontrarse en los hoteles con los toreros, apoderados y demás linajes taurinos, pero no se puede engañar al pasaje –a la afición- así.
Alguna de las crónicas de ayer era para alucinar, como dirían los chavales de ahora: yo alucino contigo. Pues sí. Ayer muchos aficionados alucinábamos con algunos críticos. Y ellos ni se sonrojan.
No hablaré mucho de los toreros de ayer, Morante, Talavante y Juan Pedro Sánchez… ¿Para qué? Si no había toros en la plaza. Morante hizo algún quite con voluntad y luego dio una tandita en su segundo, con unas gotas efímeras del arte que atesora. Talavante debería de una vez por todas buscar su propia personalidad y dejar de ser el “bis” de alguien. Hasta en los colores de los trajes el matador se ve influenciado… Por otra parte su estado “místico” parecido ya al que está alcanzando El Cid –el cardenalato, dice él- del cual ahora hablaremos, no le beneficia nada. La realidad señor Talavante es que el barco está muy cerca del iceberg y los botes salvavidas probablemente no sean suficientes. Respecto al mejicano, de Aguascalientes, paisano de mi admirado Xavier González-Fisher, poco podemos decir. Venía con el aval de sus triunfos como novillero por estos lares y de su ya archisabido temple… ¡que pesaitos se ponen algunos taurinos!, pero eso será con otros toros, porque con estos…
Decía que hablaríamos de El Cid y es que las declaraciones de este matador de toros, del día anterior, no tienen desperdicio. Cuando quiera usted, matador, intercambiamos clases de tauromaquia, clases teóricas y practicas de tauromaquia y de navegación porque creo que a usted también se le ha olvidado consultar las cartas de navegación o las que tienen se las han falseado en los últimos años y en ellas no vienen obstáculos como ese tremendo iceberg, con el que estamos cerca de estrellarnos si nadie lo remedia.
Dudo, sin embargo, que esto pueda ser, porque ustedes los toreros viven en una burbuja de engaños y verdades a medias donde les tienen colocados. Viven en un “paraíso artificial” en el boato de un crucero de lujo, dónde todo se lo edulcoran y colorean.
Si dieran un paso para hablar con algunos aficionados, no taurinos, a lo mejor se enteraban de algo más… Respecto a la púrpura, sabe usted, matador, que esto es cosa de cardenales, de Príncipes de la Iglesia, y no sé si usted se puede llamar Príncipe del toreo, y especialmente después de sus últimas actuaciones en Las Ventas. Humildad desde luego no le sobra y su facilidad para la palabra y para comunicarse con la afición, hace que cuando menos le tengamos que, por ahora, rebajar a obispo, o sea que de púrpura nada como mucho de violeta…
El mar sigue en calma aparente pero el bloque de hielo está ahí a la deriva… la música continua y la fiesta parece no acabar, pero el peligro acecha...
Fotos: JMR.
23 May 2012
Las Ventas: petardazo de los toreros en Madrid.
El Cid se dejó ir sin torear el mejor toro de la tarde.
Desde que vimos salir al primer toro de la tarde, de la ganadería de Alcurrucén, nos dimos cuenta de que la corrida se podría torear o como dicen los toreros “se iba a dejar”. No hacia falta ser muy experto para entender que esos toros se podrían ir sin orejas, de manera especial alguno de ellos, al desolladero. O sea que nos preparamos para ver toreo con más o menos emoción, pero por desgracia no fue así.
Efectivamente los toreros torearon, o mejor “destorearon” y lo hicieron de aquella manera. Me explico: con todas las ventajas habidas y por haber. Que si al hilo del pitón; que si con el pico de la muleta, picazo diría yo; que si el toro allí en aquel otro lado y yo –el torero- por este otro de aquí lejano; que si doy un redondito desmayado sacando la barriguita cuando el toro ya ha pasado, que si hago un desplante tras las orejas del toro y un muy largo etcétera, todo en ese estilo. No se reunían el toro y el torero. Ni se arrimaban (ojo que arrimarse no es ahogar al toro). Ni se cruzaban. Ni lo llevaban de arriba abajo, ni detrás de la cadera. No había hondura ni profundidad en los pases. Composición de la figurita, en algunos casos, como si de un ballet se tratase y poco más.
Al Cid se le fue el toro de la tarde, Fiscal, se llamaba y bien que fiscalizó la faena, porque Jesús Manuel no dio uno en condiciones. No digamos Perera, al que contabilizamos hasta cincuenta y siete pases en su segunda faena. ¡Se dice pronto! Por eso se oyeron ayer varios avisos a los toreros. Lo de los tiempos de la corrida y la pesadez y lentitud en la realización de las distintas suertes, tendrán que ser objeto de un comentario aparte, vista la reiteración con que se produce. Salimos a media hora por toro en la plaza, y eso no es permisible, pues ni lo aguanta el toro, ni los espectadores.
Fandiño que procuró mancharse muy mucho, para que pareciese algo, y que nunca, nunca toreo con verdad, anduvo a gorrazos con el último un mansote encastadito.
Vista así la tarde ya se pueden imaginar ustedes. Un sector de público festivalero que se ponía de pié con solo mover la muleta cualquier torero. Otra parte de un público ignorante y facilón y al que no se puede culpar de nada porque paga, si acaso de que nos increpe constantemente a los aficionados.
Se lo cuento: cuando los aficionados nos quejábamos amargamente de la colocación del torero, o de que no había reunión en los muletazos, o de que le echaba hacia fuera al burel, en fin de que no se hacían las suertes correctamente… siempre alguien se dirigía a la afición llamándonos de todo menos bonicos.
“¡Colóquese hombre!” -decíamos…-”¡tontooo!” -nos contestaba el de abajo…- “¡que lleva cincuenta mantazos!” –exclamaba un aficionado- “¡Matemático, listo…baja tú!” -le contestaban- y así una tras otra. A veces eran insultos o cercanas al insulto las frases dirigidas a la afición… incluso a este humilde aficionado cansado una turista extranjera se permitió darle unas palmaditas en la mano, desde abajo, para que silenciase mis argumentos… ¡le debía tener a la pobre la cabeza loca…! Y ella no había ido a eso.
Esto es así… vienen un día y no quieren complicaciones ni calentamientos de cabeza, ¿Para qué? Si la fiesta, al fin y al cabo, no les interesa nada. ¿Para qué? Si ellos, el público en general, lo que quieren es que se corten orejas a costa de lo que sea… para luego al día siguiente no acordarse de otra cosa más que de que estuvieron en los toros.
No hablaremos, por ahora, de algunas colocaciones infames de la espada, que se están produciendo con frecuencia esta feria Pero si hablaremos de algo que se produjo ayer y se repite algunas tardes. Cuando el matador sitúa al toro frente al caballo, no se puede salir por detrás o sea por la culata. Esto aparte de romper las reglas y los cánones de la tauromaquia, es antinatura. Fíjense ustedes, si al colocar el toro frente a la caballería, el torero sale andando o corriendo por detrás tiene que dar la vuelta al caballo con los consiguientes riesgos: distrae al toro hacia la culata del caballo, cosa que no es normal; se estorba mutuamente con el picador si este recula o si, incluso, el toro embiste al caballo y se puede encontrar con el matador tras la montura pasando. Suele ocurrir, en más de una ocasión, que al cruzarse el torero por detrás de la montura, el caballo se da la vuelta en dirección contraria, para colocarse mejor, y coinciden ambos morros el del toro y el caballo lo cual no es muy de recibo aunque si gracioso.
En definitiva en esta suerte hay que salir por la cabeza del caballo, de forma natural y colocarse en el lugar estipulado, a la cabeza, pero a suficiente distancia para no interferir en las arrancadas del toro a la montura. Una de las suertes más bellas del espectáculo debe tratar de hacerse con pureza. ¿No enseñan esto en las Escuelas Taurinas? ¿O es que los profesores lo enseñan al revés?

Así no debe salir nunca el matador tras colocar el toro en suerte.

Así es como debe salir el matador tras colocar al toro en suerte.
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Fotos: JMR. Dibujos: Padua.
22 May 2012
A propósito de la corrida de Guardiola y la afición actual.
En el mundo del toro estamos acostumbrados a todo. El toro es como la vida…decía aquel “gran filósofo” que fue Jesulín y que no sé si lo sigue siendo, pero que desde luego no torea ni para filosofar…
Toro de Guardiola del día 20 de mayo.
Sí, el mundo, el toro, el torero, la vida… y el hombre en medio de todo esto, o sea el aficionado. Aficionados que cada vez se dividen más y se autoproclaman los mejores, a modo y manera de Luis Miguel… solo que aquel se ponía delante del toro.
Por eso extraña que alguien que ve toros, si no asiduamente, si de forma suficientemente importante, diga hoy que “no creo que llegue ni a la categoría de aficionado”, como dice nuestro amigo Pedro en un comentario en mi blog. Esto hoy se puede considerar una gran novedad y una prueba de humildad extraña en este mundo, desde el momento en que aquí, en esto de los toros, como pueden comprobar cada día, hasta “el más tonto hace relojes”.
En el caso de mi amigo Pedro, ya se lo digo desde ahora, su afirmación no se corresponde con la realidad, sino con su humildad y él puede considerarse un aficionado. ¡Faltaría más! Si lo sabremos nosotros ¿verdad, Jacinto?
Ni que decir tiene que las opiniones son siempre dispares en todos los ámbitos y en el mundo del toro lo son y en ocasiones, en muchas, disparatadas. Se mueven intereses por doquier, de todo tipo y condición que a veces son los únicos que parecen dirigir al taurinismo y se mueven y mucho también las filias y fobias de los públicos y de los aficionados.
Entre estas últimas están el desconocimiento, la prepotencia, el egocentrismo y en ocasiones la “mala leche”.
No se entiende si no es así que se puedan decir las cosas que se han dicho sobre la corrida de Guardiola. Invito a dar un repaso a los diferentes blog y crónicas para darse cuenta de por donde caminamos cada uno, que desde luego no es la senda de la ecuanimidad o al menos de tratar de acercarse a la objetividad subjetiva de la conciencia de cada uno.
Dos buenos aficionados
(el de la izquierda "de catedra")
ante el monumento a Bienvenida.
La corrida de Guardiola, bien presentada, con trapío, se quedaba en eso… solo en eso. Si queremos ver toros descastados, sin nobleza brava, sin fiereza siquiera, porque no hay que confundir la fiereza con la aspereza y el resabio, esa fue un corridón de toros.
Deslizar nobles palabras al orgullo ganadero por criar esos toros, puede resultar poética e interesante la parrafada, pero cuando ya se mete la pata hasta el garrón y se acaba toda la poesía es cuando hay quien osa decir que solo Ponce, de las máximas figuras –ya saben que las figuras se autoproclaman en ocasiones con la ayuda de los revisteros- sería el único capaz de enfrentarse a esos toros. La hilaridad que me produce esa afirmación es solo comparable a la que me produce contemplar la mayoría de las corridas con los toros y toreros que salen por esos ruedos.
Si después llamamos “trabajo” al toreo, sin duda de forma malintencionada refiriéndonos a un torero determinado, ya empieza y acaba la “mala leche”…Llamar trabajo al toreo no puede ser cuestión de otra cosa.
Por último lamentar que por motivos de trabajo – uno no vive ni de las rentas ni de los toros, lo he dicho muchas veces- me perdiese ayer la corrida en la que parece ser, según cuentan algunos, un picador nos enseñó como hay que picar al toro, aunque el toro no quisiese saber nada de la suerte, eso sí, no era de Guardiola…
21 May 2012
Las Ventas: diez dias y sin grandes novedades.
Trascurrida la decena de festejos de San Isidro, vemos como, una vez más, no ha ocurrido nada realmente trascendente.
Durante el fin de semana y desde la corrida del viernes a la de ayer, que nunca se debió celebrar, hay pocas cosas que contar.
Si ustedes se fijan bien hemos vuelto, un año más, a lo que ya viene sucediendo año tras año. Toros sin emoción (algunos descastados de forma clamorosa) toreros que no le ponen emoción a su toreo y que nos muelen literalmente a muletazos o mantazos y también, como no, orejas que se regalan.
Merece un aparte y salvo excepciones, que en todo lo hay, un público poco entendido y al que la fiesta solo le importa la tarde en que va a los toros. Aficionados resignados por otro lado ante lo que ya parece una situación enquistada.
En medio de todo esto siempre ha habido excepciones, claro y hemos podido ver alguna cosa suelta interesante. Algunos toros con juego variado y que podían haberse ido sin orejas a los corrales, algún muletazo suelto, una vara con la suerte realizada como debe ser y alguna cosa más.
Volvieron los Bohórquez a Las Ventas tras varios años de ausencia en festejos de a pié y para nosotros fue una tarde especial y entrañable, pero no por el hecho en si de los toros y toreros, sino porque se produjo en estos días el reencuentro con nuestro amigo, Pedro García Anaya, al que como invitado especial llevamos a nuestro abono.
Desde allí demostró que sus “silencios” respecto a la fiesta de los toros, que a mi como aficionado y amigo suyo a veces me disgustan, solo son muestra de sabiduría taurina, pues nos demostró sobradamente, como siempre, que tiene una opinión muy atinada y exacta de lo que sucede actualmente y que además sabe de que va perfectamente lo que ocurre en el ruedo en cada momento de la corrida.
Ya quisieran muchos aficionados que se autoproclaman o autoproclamamos sabedores de todo esto, tener a veces la equilibrada opinión que tienen otro tipo de aficionados, como Pedro, que pasan más desapercibidos, y que sin tanto alboroto y sin tanto protagonismo, nos dan muestra de su gran afición, cuando tenemos la suerte de contemplar un espectáculo a su lado.
Por último, advertir, que este aficionado cansado está teniendo problemas, casi a diario, algunos insalvables, para poder situar sus post en el blog, siempre por causas ajenas totalmente al titular del mismo. En esos casos procuro poner mis impresiones de cada tarde en el Facebook. Es la única opción que por ahora me queda. Esperamos que esto pueda solucionarse.
17 May 2012
Las Ventas: horchata, en vez de sangre brava, en los toros.
Silencio en el aniversario de Joselito.
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Habría veces que no tendríamos ni que mencionar la ganadería, si es que con eso consiguiésemos que se fuese al olvido… eso es lo que hoy nos pasa con los toros de El Montecillo, procedencia Domecq, claro, que se han lidiado en las Ventas.
No era sangre la que corría por sus bien presentadas estampas, más bien parecía horchata y de la mala…
Uno tras otro sin emoción alguna, sin conseguir que el espectador, el aficionado, sintiese el más mínimo aprecio por lo que veía.
Ayer un torero no quiso ni ver a sus toros. Demudado o no, lo cierto es que no le gustaron, no le parecieron toreables y no lo quiso hacer. Hoy por el contrario algunos se han empeñado en darnos el tostón. Dícese de Cesar Jiménez especialmente y también en algún momento aunque en menor medida de El Cid.
Muletazos, mantazos, más muletazos, más mantazos… y así sucesivamente, con la única excepción de Fandiño en el sexto, el único que tenía mezclada la horchata y la sangre brava y al que el torero le ha cortado una oreja de esas que se dan ahora… tras la colocación de la espada, y vistos los grandes altibajos de la faena y su labor con la izquierda, con una vuelta hubiera sido suficiente… y ya estaba bien despachado.
Sin embargo el tedio y el aburrimiento han hecho que los espectadores, no los aficionados de verdad, sobrevalorasen, como ocurre tantas veces, una faena con buena disposición, algún muletazo suelto y poco más…
Un presidente, dadivoso, acosado por el público más gritón y por los mulilleros que no se llevaban el toro de ninguna manera con las orejas puestas, han conseguido lo que no debería haber sido una oreja en Las Ventas.
El fenómeno de ponerse en pié rugiendo ante un estocada desprendida o más bien baja, no se explica si no fuese por el hartazgo que la gran mayoría tenían con una corrida de toros anodina y bobalicona… de las que ahora, por desgracia, tanto abundan.
El aficionado tiene que ser muy cuidadoso en la concesión de trofeos porque luego al comparar con otras faenas, que sin duda veremos, será difícil la elección. Al Cesar lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y al voluntarioso y decidido Fandiño con una vuelta hubiese bastado… lo demás desvaríos y exageraciones de un público cada vez menos aficionado y que se aburre soberanamente con esta fiesta que le estamos ofreciendo donde hoy ha faltado la emoción y ha faltado el toro y por lo tanto no había fiesta.
Fotos de JMR y Padua.
Buenos aficionados en animada conversación.
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16 May 2012
Las Ventas: un picador rozó la gloria.
Esta tarde ha habido un momento mágico en la plaza. Seguramente los revisteros y cronistas, algunos de ellos al menos, no lo recogerán. ¿Para qué? Si muchos no saben ni lo que es la suerte de picar…Se trataba del momento en que un toro, Cervato por nombre, castaño de capa, tercero de la tarde, se ha arrancado al picador y este le ha lanzado la vara y le ha picado en su sitio y con maestría y sabiduría.
El picador es José Ney Zambrano y por un momento, solo por un fugaz momento, nos ha hecho recordar lo que es la tauromaquia. Hasta el punto de que incluso los más profanos han reaccionado. No es que el picador haya realizado una vara impresionante de las de época pero si ha sabido hacer la suerte y recibir al toro y picar en lo alto, un poco trasero para lo que debería de ser…pero una buena vara.
El toreo no es solo pegar pases a diestro y siniestro. En la plaza hay muchos toreros, además de los matadores y entre ellos están los picadores. Visten de oro por la importancia que tuvieron antaño y esa importancia deberían seguir teniéndola si no fuese porque tenemos una fiesta desnaturalizada.
Los toros de El Ventorrillo han salido bien presentados, astifinos, como debe ser, y con juego desigual, incluso alguno con “picante” y algún otro con cierto peligro. Nada especial en resumidas cuentas.
Ha habido otras dos notas discordantes esta tarde. Una la de la actuación de Julio Aparicio que poco ha querido saber de lo que ocurría en el ruedo. Mucha gente se extrañaba acostumbrada a matadores que nos muelen a muletazos, pero estas cosas y estas broncas eran también parte consustancial de la fiesta, incluso las almohadillas que se han lanzado al final de la corrida y que habíamos abandonado en aras a nuestro civismo obligado. Alguno se extrañaba “pero oiga ¿como no se pone a darle setenta pases al burel?" ¡Y cualquiera le convencía de que Aparicio no es un pegapases…! ¿pero no son todos los toreros iguales? decía… Y su parte de razón llevaba. Solo que este buen hombre no sabía que en la fiesta siempre ha habido de todo y lo que es muy raro es que en una tarde haya tantos “silencios”.
Por otro lado Eduardo Gallo, al que estamos viendo este año mejor que en otras temporadas, dio unos lances de capote en los que, sobre todo el segundo, echó el capote al cielo, ante la embestida de su enemigo y el público lanzó un olé absurdo y tonto… uno pensó, por momentos, que eran los efectos etílicos de los chiringuitos de Simón Casas…
El olé es algo que surge del fondo del ser mismo. Es algo que no aparece por casualidad sino que lo motiva algo profundo, serio y a fe que el lance de Gallo no lo fue. Si le vimos, como digo, entonado en otras fases de su faena.
Curro Díaz, el torero de bronce, al que le tocó, al menos un toro de bronce, si no los dos… con lo cual…
En fin una tarde breve, gracias a la brevedad de Julio Aparicio que pocos han entendido… querían que se pusiese a dar cien muletazos ¡Vamos anda…!
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Fotos JMR
15 May 2012
Las Ventas: novilleros como si fuesen maestros.
Si el titulo está bien: novilleros como si fuesen maestros. Pero claro no quiere decir esto, ni mucho menos, que lo sean. Hablo solo de su comportamiento… de sus apariencias y de sus ademanes. Y ya se pueden ustedes figurar.







