24 May 2012

Las Ventas: el hundimiento del Titanic.

Escrito por: Padua el 24 May 2012 - URL Permanente

Si ayer titulábamos "petardazo de los toreros", hoy habría que hacerlo al revés: "petardazo de los toros" Y no, no se crean que los toreros estuvieron bien. Tampoco es eso. Aquí entre todos ponen, o ponemos, nuestro granito de arena para que esto, poco a poco, se hunda a modo y manera del Titanic.

Es como si fuese de noche. El taurinismo está de juerga. El baile continúa y la orquesta no para. El mar en calma aparente, pero el iceberg está ahí y nos falta un ápice para chocar con él. Después vendrá el desastre y el barco se hundirá. La fiesta de los toros como el Titanic solo quedará como objeto de investigación, de curiosos y como material de novela y cinematográfico, pero poco más.

Aún estamos a tiempo. Quizás podamos evitar el choque con el iceberg, pero mientras la fiesta continúa a bordo, los responsables del barco, los que viven de esto, taurinos, ganaderos, toreros y periodistas parecen haberse echado a dormir. Sólo el hecho de fotografiarse con algún político mientras difunden las excentridades de algún otro, creen que será posible evitar ese choque y no lo creo… no lo creo…

Los juanpedros de ayer fueron una corridita de toritos inválidos y bobalicones hasta la desesperación. Como decía mi amigo Jacinto esto no es una corrida de toros, esto es un sucedáneo… ¡y que razón llevaba! Quizás sea esta la fiesta del futuro, la que se organizará para turistas e historiadores, tras el hundimiento del Titanic.

Mientras tanto nos perdemos en disquisiciones: que si este tiene tal cualidad, que si la técnica ¡maldita técnica!, que si el temple del otro, que si la virtud de ese toro, que si el defecto de aquel otro y el tiempo se nos pasa mientras el barco de la fiesta se aproxima al iceberg… con el “que si” no haremos nada.

Ayer el comentario general era la vergüenza, dicho así de claro, de las crónicas y los comentarios periodísticos del día anterior. Algunos se creen que ocultando la realidad que engañando a los pasajeros del barco esto puede salvarse. Son los profesionales, la tripulación del barco… y eso es una gran equivocación.

Es cierto que debe ser muy penoso para algunos periodistas tener que encontrarse en los hoteles con los toreros, apoderados y demás linajes taurinos, pero no se puede engañar al pasaje –a la afición- así.

Alguna de las crónicas de ayer era para alucinar, como dirían los chavales de ahora: yo alucino contigo. Pues sí. Ayer muchos aficionados alucinábamos con algunos críticos. Y ellos ni se sonrojan.

No hablaré mucho de los toreros de ayer, Morante, Talavante y Juan Pedro Sánchez… ¿Para qué? Si no había toros en la plaza. Morante hizo algún quite con voluntad y luego dio una tandita en su segundo, con unas gotas efímeras del arte que atesora. Talavante debería de una vez por todas buscar su propia personalidad y dejar de ser el “bis” de alguien. Hasta en los colores de los trajes el matador se ve influenciado… Por otra parte su estado “místico” parecido ya al que está alcanzando El Cid –el cardenalato, dice él- del cual ahora hablaremos, no le beneficia nada. La realidad señor Talavante es que el barco está muy cerca del iceberg y los botes salvavidas probablemente no sean suficientes. Respecto al mejicano, de Aguascalientes, paisano de mi admirado Xavier González-Fisher, poco podemos decir. Venía con el aval de sus triunfos como novillero por estos lares y de su ya archisabido temple… ¡que pesaitos se ponen algunos taurinos!, pero eso será con otros toros, porque con estos…

Decía que hablaríamos de El Cid y es que las declaraciones de este matador de toros, del día anterior, no tienen desperdicio. Cuando quiera usted, matador, intercambiamos clases de tauromaquia, clases teóricas y practicas de tauromaquia y de navegación porque creo que a usted también se le ha olvidado consultar las cartas de navegación o las que tienen se las han falseado en los últimos años y en ellas no vienen obstáculos como ese tremendo iceberg, con el que estamos cerca de estrellarnos si nadie lo remedia.

Dudo, sin embargo, que esto pueda ser, porque ustedes los toreros viven en una burbuja de engaños y verdades a medias donde les tienen colocados. Viven en un “paraíso artificial” en el boato de un crucero de lujo, dónde todo se lo edulcoran y colorean.

Si dieran un paso para hablar con algunos aficionados, no taurinos, a lo mejor se enteraban de algo más… Respecto a la púrpura, sabe usted, matador, que esto es cosa de cardenales, de Príncipes de la Iglesia, y no sé si usted se puede llamar Príncipe del toreo, y especialmente después de sus últimas actuaciones en Las Ventas. Humildad desde luego no le sobra y su facilidad para la palabra y para comunicarse con la afición, hace que cuando menos le tengamos que, por ahora, rebajar a obispo, o sea que de púrpura nada como mucho de violeta…

El mar sigue en calma aparente pero el bloque de hielo está ahí a la deriva… la música continua y la fiesta parece no acabar, pero el peligro acecha...

Fotos: JMR.

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23 May 2012

Las Ventas: petardazo de los toreros en Madrid.

Escrito por: Padua el 23 May 2012 - URL Permanente

El Cid se dejó ir sin torear el mejor toro de la tarde.

Desde que vimos salir al primer toro de la tarde, de la ganadería de Alcurrucén, nos dimos cuenta de que la corrida se podría torear o como dicen los toreros “se iba a dejar”. No hacia falta ser muy experto para entender que esos toros se podrían ir sin orejas, de manera especial alguno de ellos, al desolladero. O sea que nos preparamos para ver toreo con más o menos emoción, pero por desgracia no fue así.

Efectivamente los toreros torearon, o mejor “destorearon” y lo hicieron de aquella manera. Me explico: con todas las ventajas habidas y por haber. Que si al hilo del pitón; que si con el pico de la muleta, picazo diría yo; que si el toro allí en aquel otro lado y yo –el torero- por este otro de aquí lejano; que si doy un redondito desmayado sacando la barriguita cuando el toro ya ha pasado, que si hago un desplante tras las orejas del toro y un muy largo etcétera, todo en ese estilo. No se reunían el toro y el torero. Ni se arrimaban (ojo que arrimarse no es ahogar al toro). Ni se cruzaban. Ni lo llevaban de arriba abajo, ni detrás de la cadera. No había hondura ni profundidad en los pases. Composición de la figurita, en algunos casos, como si de un ballet se tratase y poco más.

Al Cid se le fue el toro de la tarde, Fiscal, se llamaba y bien que fiscalizó la faena, porque Jesús Manuel no dio uno en condiciones. No digamos Perera, al que contabilizamos hasta cincuenta y siete pases en su segunda faena. ¡Se dice pronto! Por eso se oyeron ayer varios avisos a los toreros. Lo de los tiempos de la corrida y la pesadez y lentitud en la realización de las distintas suertes, tendrán que ser objeto de un comentario aparte, vista la reiteración con que se produce. Salimos a media hora por toro en la plaza, y eso no es permisible, pues ni lo aguanta el toro, ni los espectadores.

Fandiño que procuró mancharse muy mucho, para que pareciese algo, y que nunca, nunca toreo con verdad, anduvo a gorrazos con el último un mansote encastadito.

Vista así la tarde ya se pueden imaginar ustedes. Un sector de público festivalero que se ponía de pié con solo mover la muleta cualquier torero. Otra parte de un público ignorante y facilón y al que no se puede culpar de nada porque paga, si acaso de que nos increpe constantemente a los aficionados.

Se lo cuento: cuando los aficionados nos quejábamos amargamente de la colocación del torero, o de que no había reunión en los muletazos, o de que le echaba hacia fuera al burel, en fin de que no se hacían las suertes correctamente… siempre alguien se dirigía a la afición llamándonos de todo menos bonicos.

“¡Colóquese hombre!” -decíamos…-”¡tontooo!” -nos contestaba el de abajo…- “¡que lleva cincuenta mantazos!” –exclamaba un aficionado- “¡Matemático, listo…baja tú!” -le contestaban- y así una tras otra. A veces eran insultos o cercanas al insulto las frases dirigidas a la afición… incluso a este humilde aficionado cansado una turista extranjera se permitió darle unas palmaditas en la mano, desde abajo, para que silenciase mis argumentos… ¡le debía tener a la pobre la cabeza loca…! Y ella no había ido a eso.

Esto es así… vienen un día y no quieren complicaciones ni calentamientos de cabeza, ¿Para qué? Si la fiesta, al fin y al cabo, no les interesa nada. ¿Para qué? Si ellos, el público en general, lo que quieren es que se corten orejas a costa de lo que sea… para luego al día siguiente no acordarse de otra cosa más que de que estuvieron en los toros.

No hablaremos, por ahora, de algunas colocaciones infames de la espada, que se están produciendo con frecuencia esta feria Pero si hablaremos de algo que se produjo ayer y se repite algunas tardes. Cuando el matador sitúa al toro frente al caballo, no se puede salir por detrás o sea por la culata. Esto aparte de romper las reglas y los cánones de la tauromaquia, es antinatura. Fíjense ustedes, si al colocar el toro frente a la caballería, el torero sale andando o corriendo por detrás tiene que dar la vuelta al caballo con los consiguientes riesgos: distrae al toro hacia la culata del caballo, cosa que no es normal; se estorba mutuamente con el picador si este recula o si, incluso, el toro embiste al caballo y se puede encontrar con el matador tras la montura pasando. Suele ocurrir, en más de una ocasión, que al cruzarse el torero por detrás de la montura, el caballo se da la vuelta en dirección contraria, para colocarse mejor, y coinciden ambos morros el del toro y el caballo lo cual no es muy de recibo aunque si gracioso.

En definitiva en esta suerte hay que salir por la cabeza del caballo, de forma natural y colocarse en el lugar estipulado, a la cabeza, pero a suficiente distancia para no interferir en las arrancadas del toro a la montura. Una de las suertes más bellas del espectáculo debe tratar de hacerse con pureza. ¿No enseñan esto en las Escuelas Taurinas? ¿O es que los profesores lo enseñan al revés?

Así no debe salir nunca el matador tras colocar el toro en suerte.


Así es como debe salir el matador tras colocar al toro en suerte.

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Fotos: JMR. Dibujos: Padua.

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22 May 2012

A propósito de la corrida de Guardiola y la afición actual.

Escrito por: Padua el 22 May 2012 - URL Permanente

En el mundo del toro estamos acostumbrados a todo. El toro es como la vida…decía aquel “gran filósofo” que fue Jesulín y que no sé si lo sigue siendo, pero que desde luego no torea ni para filosofar…

Toro de Guardiola del día 20 de mayo.

Sí, el mundo, el toro, el torero, la vida… y el hombre en medio de todo esto, o sea el aficionado. Aficionados que cada vez se dividen más y se autoproclaman los mejores, a modo y manera de Luis Miguel… solo que aquel se ponía delante del toro.

Por eso extraña que alguien que ve toros, si no asiduamente, si de forma suficientemente importante, diga hoy que “no creo que llegue ni a la categoría de aficionado”, como dice nuestro amigo Pedro en un comentario en mi blog. Esto hoy se puede considerar una gran novedad y una prueba de humildad extraña en este mundo, desde el momento en que aquí, en esto de los toros, como pueden comprobar cada día, hasta “el más tonto hace relojes”.

En el caso de mi amigo Pedro, ya se lo digo desde ahora, su afirmación no se corresponde con la realidad, sino con su humildad y él puede considerarse un aficionado. ¡Faltaría más! Si lo sabremos nosotros ¿verdad, Jacinto?

Ni que decir tiene que las opiniones son siempre dispares en todos los ámbitos y en el mundo del toro lo son y en ocasiones, en muchas, disparatadas. Se mueven intereses por doquier, de todo tipo y condición que a veces son los únicos que parecen dirigir al taurinismo y se mueven y mucho también las filias y fobias de los públicos y de los aficionados.

Entre estas últimas están el desconocimiento, la prepotencia, el egocentrismo y en ocasiones la “mala leche”.

No se entiende si no es así que se puedan decir las cosas que se han dicho sobre la corrida de Guardiola. Invito a dar un repaso a los diferentes blog y crónicas para darse cuenta de por donde caminamos cada uno, que desde luego no es la senda de la ecuanimidad o al menos de tratar de acercarse a la objetividad subjetiva de la conciencia de cada uno.

Dos buenos aficionados

(el de la izquierda "de catedra")

ante el monumento a Bienvenida.

La corrida de Guardiola, bien presentada, con trapío, se quedaba en eso… solo en eso. Si queremos ver toros descastados, sin nobleza brava, sin fiereza siquiera, porque no hay que confundir la fiereza con la aspereza y el resabio, esa fue un corridón de toros.

Deslizar nobles palabras al orgullo ganadero por criar esos toros, puede resultar poética e interesante la parrafada, pero cuando ya se mete la pata hasta el garrón y se acaba toda la poesía es cuando hay quien osa decir que solo Ponce, de las máximas figuras –ya saben que las figuras se autoproclaman en ocasiones con la ayuda de los revisteros- sería el único capaz de enfrentarse a esos toros. La hilaridad que me produce esa afirmación es solo comparable a la que me produce contemplar la mayoría de las corridas con los toros y toreros que salen por esos ruedos.

Si después llamamos “trabajo” al toreo, sin duda de forma malintencionada refiriéndonos a un torero determinado, ya empieza y acaba la “mala leche”…Llamar trabajo al toreo no puede ser cuestión de otra cosa.

Por último lamentar que por motivos de trabajo – uno no vive ni de las rentas ni de los toros, lo he dicho muchas veces- me perdiese ayer la corrida en la que parece ser, según cuentan algunos, un picador nos enseñó como hay que picar al toro, aunque el toro no quisiese saber nada de la suerte, eso sí, no era de Guardiola…

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21 May 2012

Las Ventas: diez dias y sin grandes novedades.

Escrito por: Padua el 21 May 2012 - URL Permanente

Trascurrida la decena de festejos de San Isidro, vemos como, una vez más, no ha ocurrido nada realmente trascendente.

Durante el fin de semana y desde la corrida del viernes a la de ayer, que nunca se debió celebrar, hay pocas cosas que contar.

Si ustedes se fijan bien hemos vuelto, un año más, a lo que ya viene sucediendo año tras año. Toros sin emoción (algunos descastados de forma clamorosa) toreros que no le ponen emoción a su toreo y que nos muelen literalmente a muletazos o mantazos y también, como no, orejas que se regalan.

Merece un aparte y salvo excepciones, que en todo lo hay, un público poco entendido y al que la fiesta solo le importa la tarde en que va a los toros. Aficionados resignados por otro lado ante lo que ya parece una situación enquistada.

En medio de todo esto siempre ha habido excepciones, claro y hemos podido ver alguna cosa suelta interesante. Algunos toros con juego variado y que podían haberse ido sin orejas a los corrales, algún muletazo suelto, una vara con la suerte realizada como debe ser y alguna cosa más.

Volvieron los Bohórquez a Las Ventas tras varios años de ausencia en festejos de a pié y para nosotros fue una tarde especial y entrañable, pero no por el hecho en si de los toros y toreros, sino porque se produjo en estos días el reencuentro con nuestro amigo, Pedro García Anaya, al que como invitado especial llevamos a nuestro abono.

Desde allí demostró que sus “silencios” respecto a la fiesta de los toros, que a mi como aficionado y amigo suyo a veces me disgustan, solo son muestra de sabiduría taurina, pues nos demostró sobradamente, como siempre, que tiene una opinión muy atinada y exacta de lo que sucede actualmente y que además sabe de que va perfectamente lo que ocurre en el ruedo en cada momento de la corrida.

Ya quisieran muchos aficionados que se autoproclaman o autoproclamamos sabedores de todo esto, tener a veces la equilibrada opinión que tienen otro tipo de aficionados, como Pedro, que pasan más desapercibidos, y que sin tanto alboroto y sin tanto protagonismo, nos dan muestra de su gran afición, cuando tenemos la suerte de contemplar un espectáculo a su lado.

Por último, advertir, que este aficionado cansado está teniendo problemas, casi a diario, algunos insalvables, para poder situar sus post en el blog, siempre por causas ajenas totalmente al titular del mismo. En esos casos procuro poner mis impresiones de cada tarde en el Facebook. Es la única opción que por ahora me queda. Esperamos que esto pueda solucionarse.

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17 May 2012

Las Ventas: horchata, en vez de sangre brava, en los toros.

Escrito por: Padua el 17 May 2012 - URL Permanente

Silencio en el aniversario de Joselito.

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Habría veces que no tendríamos ni que mencionar la ganadería, si es que con eso consiguiésemos que se fuese al olvido… eso es lo que hoy nos pasa con los toros de El Montecillo, procedencia Domecq, claro, que se han lidiado en las Ventas.

No era sangre la que corría por sus bien presentadas estampas, más bien parecía horchata y de la mala…

Uno tras otro sin emoción alguna, sin conseguir que el espectador, el aficionado, sintiese el más mínimo aprecio por lo que veía.

Ayer un torero no quiso ni ver a sus toros. Demudado o no, lo cierto es que no le gustaron, no le parecieron toreables y no lo quiso hacer. Hoy por el contrario algunos se han empeñado en darnos el tostón. Dícese de Cesar Jiménez especialmente y también en algún momento aunque en menor medida de El Cid.

Muletazos, mantazos, más muletazos, más mantazos… y así sucesivamente, con la única excepción de Fandiño en el sexto, el único que tenía mezclada la horchata y la sangre brava y al que el torero le ha cortado una oreja de esas que se dan ahora… tras la colocación de la espada, y vistos los grandes altibajos de la faena y su labor con la izquierda, con una vuelta hubiera sido suficiente… y ya estaba bien despachado.

Sin embargo el tedio y el aburrimiento han hecho que los espectadores, no los aficionados de verdad, sobrevalorasen, como ocurre tantas veces, una faena con buena disposición, algún muletazo suelto y poco más…

Un presidente, dadivoso, acosado por el público más gritón y por los mulilleros que no se llevaban el toro de ninguna manera con las orejas puestas, han conseguido lo que no debería haber sido una oreja en Las Ventas.

El fenómeno de ponerse en pié rugiendo ante un estocada desprendida o más bien baja, no se explica si no fuese por el hartazgo que la gran mayoría tenían con una corrida de toros anodina y bobalicona… de las que ahora, por desgracia, tanto abundan.

El aficionado tiene que ser muy cuidadoso en la concesión de trofeos porque luego al comparar con otras faenas, que sin duda veremos, será difícil la elección. Al Cesar lo que es del Cesar, a Dios lo que es de Dios y al voluntarioso y decidido Fandiño con una vuelta hubiese bastado… lo demás desvaríos y exageraciones de un público cada vez menos aficionado y que se aburre soberanamente con esta fiesta que le estamos ofreciendo donde hoy ha faltado la emoción y ha faltado el toro y por lo tanto no había fiesta.


Fotos de JMR y Padua.

Buenos aficionados en animada conversación.

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16 May 2012

Las Ventas: un picador rozó la gloria.

Escrito por: Padua el 16 May 2012 - URL Permanente

Esta tarde ha habido un momento mágico en la plaza. Seguramente los revisteros y cronistas, algunos de ellos al menos, no lo recogerán. ¿Para qué? Si muchos no saben ni lo que es la suerte de picar…Se trataba del momento en que un toro, Cervato por nombre, castaño de capa, tercero de la tarde, se ha arrancado al picador y este le ha lanzado la vara y le ha picado en su sitio y con maestría y sabiduría.

El picador es José Ney Zambrano y por un momento, solo por un fugaz momento, nos ha hecho recordar lo que es la tauromaquia. Hasta el punto de que incluso los más profanos han reaccionado. No es que el picador haya realizado una vara impresionante de las de época pero si ha sabido hacer la suerte y recibir al toro y picar en lo alto, un poco trasero para lo que debería de ser…pero una buena vara.

El toreo no es solo pegar pases a diestro y siniestro. En la plaza hay muchos toreros, además de los matadores y entre ellos están los picadores. Visten de oro por la importancia que tuvieron antaño y esa importancia deberían seguir teniéndola si no fuese porque tenemos una fiesta desnaturalizada.

Los toros de El Ventorrillo han salido bien presentados, astifinos, como debe ser, y con juego desigual, incluso alguno con “picante” y algún otro con cierto peligro. Nada especial en resumidas cuentas.

Ha habido otras dos notas discordantes esta tarde. Una la de la actuación de Julio Aparicio que poco ha querido saber de lo que ocurría en el ruedo. Mucha gente se extrañaba acostumbrada a matadores que nos muelen a muletazos, pero estas cosas y estas broncas eran también parte consustancial de la fiesta, incluso las almohadillas que se han lanzado al final de la corrida y que habíamos abandonado en aras a nuestro civismo obligado. Alguno se extrañaba “pero oiga ¿como no se pone a darle setenta pases al burel?" ¡Y cualquiera le convencía de que Aparicio no es un pegapases…! ¿pero no son todos los toreros iguales? decía… Y su parte de razón llevaba. Solo que este buen hombre no sabía que en la fiesta siempre ha habido de todo y lo que es muy raro es que en una tarde haya tantos “silencios”.

Por otro lado Eduardo Gallo, al que estamos viendo este año mejor que en otras temporadas, dio unos lances de capote en los que, sobre todo el segundo, echó el capote al cielo, ante la embestida de su enemigo y el público lanzó un olé absurdo y tonto… uno pensó, por momentos, que eran los efectos etílicos de los chiringuitos de Simón Casas…

El olé es algo que surge del fondo del ser mismo. Es algo que no aparece por casualidad sino que lo motiva algo profundo, serio y a fe que el lance de Gallo no lo fue. Si le vimos, como digo, entonado en otras fases de su faena.

Curro Díaz, el torero de bronce, al que le tocó, al menos un toro de bronce, si no los dos… con lo cual…

En fin una tarde breve, gracias a la brevedad de Julio Aparicio que pocos han entendido… querían que se pusiese a dar cien muletazos ¡Vamos anda…!

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Fotos JMR

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15 May 2012

Las Ventas: novilleros como si fuesen maestros.

Escrito por: Padua el 15 May 2012 - URL Permanente

Si el titulo está bien: novilleros como si fuesen maestros. Pero claro no quiere decir esto, ni mucho menos, que lo sean. Hablo solo de su comportamiento… de sus apariencias y de sus ademanes. Y ya se pueden ustedes figurar.

Si algo le ha gustado a este aficionado cansado, y le sigue gustando, son las novilladas. Pienso que ahí está el futuro de la fiesta. Y desde las becerreadas o novilladas sin caballos -la base principal- hasta las novilladas con caballos, siempre me han gustado sobremanera, me han divertido, me han aportado muchas cosas y sobre todo me han despertado ilusión de cara al futuro.

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10 May 2012

Las Ventas: "picador... a su sitio”.

Escrito por: Padua el 10 May 2012 - URL Permanente


La primera tarde de feria de San Isidro parecía un domingo de verano por el calor que hacía en la plaza. Siempre digo que lo mejor del primer día es el reencuentro con los aficionados, compañeros de “fatigas” de tantas tardes y tantos años. Hoy, por unos motivos o por otros, no han estado todos.

La corrida, tal y como se ha desarrollado, ha sido para eso, para hablar con alguien que entiende de toros como Roberto y también para observar el comportamiento de los Núñez, del Cortijillo, a la sazón ganadería que manejan los Lozano. Toros que han denotado mansedumbre en su comportamiento y a los que, a algunos, los han molido a muletazos, eso si de aquella manera. A veces uno se pregunta si esos muletazos de faenas plomizas e insufribles, se hubiesen dado bien, colocados los toreros y poniendo emoción y riesgo ¿Cuál sería el resultado?

Por lo tanto, los toreros -Abellán, Leandro y Nazaré- nos han dicho poco, ya saben… han practicado el toreo estándar, y desde luego nada de particular que merezca la pena resaltar, excepto algún par de banderillas de El Chano y de Miguel Martín. Que no se nos olvide que los banderilleros también torean, aunque de otra forma. Mejor no recordamos alguno de los bajonazos que se han dado…

Pero para “bajas” las declaraciones de los toreros, después de la corrida. Eso es autocrítica y lo demás tontería… mejor ni las lean. Cuando digo que los toreros en activo, salvo alguna excepción, están mejor callados, creo que no me equivoco.

En el primer toro, nada más salir los picadores, se oyó una voz que decía: “picador a su sitio”. Se refería, claro está, al picador de turno, no al que hace puerta –el de reserva- que permanece en el tendido cuatro, cerca de la puerta del patio de caballos. Buena parte del público no entendía muy bien el grito. Aparentemente el picador estaba en su sitio. Sin embargo no era así. La zona de picar en una plaza de toros es la opuesta completamente al toril. En la de Madrid esa zona se corresponde aproximadamente con el pilón del ocho, pero se acepta que el picador se coloque entre el burladero y el pilón de ese tendido o sea el de la derecha de la Puerta Grande si la vemos desde el ruedo. En este caso estaba excesivamente cerca del burladero y no debería ser así.

Esto que puede parecer una tontería, a la que en la televisión le quitan importancia y que los cronistas de toros lo ignoran en su mayoría, es fundamental para el buen desarrollo de la lidia.

La suerte de picar, tan denostada por un sector de público poco entendido, es importantísima en el desarrollo posterior de la lidia e incluso en el juego del toro, aparte de que nos sirve para poder comprobar la bravura y las características del toro.

La colocación por tanto de los picadores es importante. Hoy, en ocasiones, nos han dado muestra de como no se debe hacer la suerte de varas. Los comportamientos de alguno de los toros y la mala lidia que se les ha dado con frecuencia, ha comportado que a veces los dos picadores estuviesen juntos y el toro en el lugar que no debía estar. En alguna foto lo podrán apreciar.

Este desbarajuste descompone más aun al toro y le condiciona su ya de por si mansedumbre o falta de casta, o simplemente si sale abanto o anda suelto por el ruedo.

El orden en la lidia es importante, muy importante, y las colocaciones también. Por eso esa voz llevaba razón…y estas cosas hay que decirlas para que todos aprendamos un poco más.

Entre toro y toro hablaba con Roberto, no solo de la corrida que veíamos, sino también de la fiesta y del futuro de la misma, y en ese campo siempre ahondando en la importancia que tiene la base de la fiesta, en los pueblos, en las zonas rurales, donde los niños y los muy jóvenes se acercan por primera vez con mayor facilidad, en los encierros y en los espectáculos, al mundo del toro. Coincidíamos plenamente en la enorme labor que queda por hacer para recuperar esta fiesta nuestra, desde su propia base, desde sus raíces... Hablábamos ¿cómo no? de Castellar, mi pueblo, de Valsain, el suyo, y lamentábamos los dos que no se haga otra proyección de la fiesta basada en las oportunidades a los que empiezan y en la divulgación de la autentica tauromaquia no de los sucedáneos que nos pretenden vender.

Por último decir que se “nota” mucho la presencia de Simón Casas en Las Ventas, especialmente en el amplísimo tenderete que ha colocado en la explanada. Está bien todo lo que sea para promocionar la fiesta, auque se convierta la plaza en un zoco, pero con eso solo no lograremos nada si, mientras, dentro, en el ruedo, la emoción se esfuma y el interés desaparece… hoy en las Ventas todo parecía igual que en los últimos años.

Fotos: Padua

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09 May 2012

Diagnostico y enfermedad de la fiesta de los toros (II Parte)

Escrito por: Padua el 09 May 2012 - URL Permanente

Desde la falta de autenticidad y emoción, que afirmamos, podemos seguir en esta segunda parte desbrozando algunas otras connotaciones.

Los ganaderos, doblegándose a la exigencia del taurinismo (y en el englobamos a toreros, apoderados, empresarios etcétera), bajan el trapío, aguando la casta del toro hasta hacer desaparecer ciertos encastes, y así han contribuido sobremanera a que la emoción y la autenticidad se vean muy mermadas.

Los toreros, con esas escuelas taurinas donde se ha pasado de fomentar la personalidad y la originalidad a ensalzar la técnica y más técnica. Esas escuelas desde las que en vez de educar a los pupilos en el esfuerzo, en el sacrifico, en el dolor, se les ha educado en la comodidad y en la vida fácil y superfluo. En el fondo no se hace más que copiar lo que hace a un sector importante de la sociedad actual.

Todo esto ha conllevado a que el torero, llevado de la mano por esos sectores de la sociedad, se haya acomodado hasta niveles insospechados.

La emoción del toreo que practica el matador, por tanto, también ha desparecido en gran parte. Una feroz técnica, toreando al revés exactamente de como hay que hacerlo a un toro bobalicón y sin emoción conlleva al aburrimiento generalizado.

Es fácil comprender que en un mundo como este en el que se ofrece todo demasiado fácil y demasiado cercano nadie quiera dedicarse, en cuerpo y alma, al toro, con todo el riesgo y la emoción que ello conlleva.

Hoy podemos decir que un parque de atracciones con sus maquinas y aparatos ofrece al publico mayor emoción y mayor descarga de adrenalina que una corrida de toros, donde por regla general, un toro enfermizo y un torero, no menos apocado y abobado, conformista en fin, nos ofrecen una sesión de pases insufribles, que no la soporta ni el más pintado.

Todo ello cantado y aderezado convenientemente por un montón de revisteros y periodistas que, acomodados en sus negocios, ven con malos ojos la denuncia de los males de la fiesta y prefieren entretenerse culpando a antitaurinos y a otras muchas cosas superfluas, y sobre todo a los políticos, de los males de la fiesta.

Entre los políticos, las políticas y el antitaurinismo se pretende repartir las culpas de la enfermedad actual de los toros como espectáculo, y esto es algo que no se traga nadie, salvo que se sea corto de entendederas o se quiera parecerlo.

Lo cierto es que el público se retira de la fiesta y quien se acerca a ella no le interesa mantenerse dentro. La afición está desorientada, desconcertada y en gran parte tenemos una afición que no conoce ni mucho menos la fiesta en su verdadera historia y en su fundamento.

Todos quieren saber y en realidad lo único que saben, aburridos, tras tandas insufribles de muletazos, es sacar el pañuelo y pedir la oreja como sea para al menos salir diciendo que se han cortado orejas.

Por otra parte otra de las cuestiones importantes de la fiesta, dentro de la falta de autenticidad y emoción, hay que buscarla en los entes locales y autonómicos, cuyas plazas de toros dependen de ellas y muchas de las cuales están dirigidas a “tortazos”.

Los ayuntamientos, siempre lo hemos dicho, deberían tener la responsabilidad de levantar la fiesta desde su base misma, desde su origen. Son esos pueblos, donde las novilladas, las becerradas y los espectáculos menores podrían ser relanzados, acompañados siempre de una serie de actividades originales e interesantes que hagan renacer la afición desde la más corta edad del aficionado.

La “locura” de programaciones en los pueblos y ciudades pequeñas, y las sinrazones de los pliegos que sacan los ayuntamientos y algunas comunidades, son otro de los males, como decimos, que conllevan inevitablemente al resultado final de falta de verdad, autenticidad y emoción.

Aficionados, coprotagonistas de estos males, se erigen con frecuencia, alrededor de políticos locales ignorantes y que no tienen el más mínimo interés por la fiesta, se erigen decíamos en cofundadores del mundo del toro en su localidad, como si fuesen a redescubrir la fiesta, siendo al final el resultado un estrepitoso fracaso, eso si acompañado con buenos días de excursiones al campo y sobre todo con reuniones camperas acompañadas de buenas viandas y buenos vinos.

Es una lastima que algunos de los políticos más valiosos desconfíen, a veces, de quienes les presentan programaciones y proyectos, desinteresados y anónimos, en los que podrían basarse para intentar, al menos intentar, regenerar la fiesta. ¡No me extraña, viendo el panorama! A veces algún aficionado que quiere acercarse de buena fe, se ve rechazado porque sus propuestas son demasiado ambiciosas para la vulgaridad reinante.

El taurinismo con su coro de aduladores aficionados, siempre logra meter la cabeza sobre todo en lo que debería ser la base del despertar y el resurgir de la fiesta. Y ahí está el origen del mal. Devolver la autenticad y la emoción a la fiesta, sus grandes males diagnosticados, pasa en muchos casos por recuperar su esencia desde la base.

Hagamos un símil: si queremos tener una sociedad educada y culta hay que empezar por las escuelas de primaria; si queremos un público, afición y una fiesta preparada y culta hay que empezar por la base también y eso es lo que este aficionado denuncia. Falla ante todo y más que nada la política taurina en los pueblos y ciudades pequeñas y desde ahí se desparrama el disparate y el dislate ya en todas las plazas de segunda y primera categoría. La afición no germina desde abajo.

Los empresarios de plazas pequeñas y los de plazas importantes, también, tienen una gran responsabilidad en el espectáculo que ofrecen. Uno piensa, a veces, que clase de afición tendrán esto señores, que hacen los carteles que hacen. Me maravillan cuando consiguen juntar en un cartel a dos o tres de las llamadas figuras de ahora y esbozan esa gran sonrisa como si su programación hubiese sido el no va más. El resultado, sin emoción los toros, y sin el interés de los toreros por mantener lo pureza y los cánones, suele terminar o bien en fracaso o en triunfos edulcorados, falsos y que no benefician a nadie y menos a la autenticidad y la emoción del espectáculo taurino.

Nos envuelven y nos adornan, los comunicadores, esta nuestra actual fiesta, con un falso papel que no se corresponde en absoluto con la realidad… De ahí la gran responsabilidad que tienen los medios de comunicación. Retransmisiones de televisión chabacanas y faltas de rigor y conocimientos, en muchos casos, a pesar de ser profesionales del toreo los que acompañan al periodista, no contribuyen, ni puede hacerlo, a la mejora de la fiesta y a devolver su emoción y autenticidad.

Por eso, a veces, es mejor dejar la televisión sin toros, por que si lo que vamos a difundir, a decir y a mostrar es lo que venimos haciendo en la mayoría de las ocasiones, salvo honrosas excepciones, mejor es dejar la televisión hermana de fiesta.

No se trata tampoco de ir enumerando una por una cada cosa que conlleva a esa falta de autenticidad y emoción en los toros. Sería interminable y nos ocuparía muchos folios describir todo eso.

Creo que ya es suficiente y por tanto como conclusión repito el diagnostico:

Falta de autenticidad y emoción.

Y a partir de ahí podemos hablar horas enteras y llenar páginas y más páginas. Por ahora a este aficionado cansado le parece más que suficiente con esto.

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-FOTOS: JMR

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08 May 2012

Diagnostico y enfermedad de la fiesta de los toros (I parte).

Escrito por: Padua el 08 May 2012 - URL Permanente

Es muy difícil en estos tiempos ser aficionado a los toros. O te dedicas a vivir de las rentas, a recordar viejos tiempos, a desempolvar efemérides o se complica el tema bastante si tienes que opinar, hablar, decir lo que piensas… Comprendo y admiro por tanto a los aficionados que se dedican a contar la historia de la tauromaquia. Este aficionado cansado lo ha venido haciendo en ocasiones y creo que es una manera de trabajar por la fiesta.

La historia, sus acontecimientos, son muy positivos para las nuevas generaciones y para alimentar el espíritu de los que ya no somos tan nuevos. Por eso admiro a esos compañeros, que sigo, aunque pueda no parecerlo a veces, y que siento con ellos, creo, sus inquietudes y sus afanes.

En estos días, en estos meses, cuando vengo hablando de la “enfermedad de la fiesta”, cuando me siento desfondado ante el “descubrimiento” de algunos críticos que viven de esto diciendo las cosas que algunos dijimos hace mucho tiempo, aunque nunca es tarde si la dicha es buena, alguien me sugiere que debería hacer un análisis más exacto de la fiesta de los toros y precisar mejor el diagnóstico del mal que sufre.

¿Es necesario? me pregunto. ¿Acaso el que tiene un mínimo de afición no es capaz de verlo o sentirlo…? sin embargo voy a entrar en las entrañas de ese mal, de la manera mas breve que pueda y voy a analizar la enfermedad, o sea el mal que sufre nuestra fiesta, desde mi punto de vista.

Creo que a lo largo de doscientos cincuenta post y artículos en este blog, ya lo he hecho sobradamente. He dedicado, opinando y hablando claramente, muchas líneas y muchas letras a desentrañar lo que todos vemos a simple vista, pero no obstante una vez más lo haré.

Siempre me queda la esperanza de que alguien me acompañe en el diagnóstico y alguien sin rencores e intereses ocultos sea capaz de decir lo que vengo diciendo tanto tiempo y de manera tan repetitiva.

No obstante me he propuesto en este próximo San isidro, dedicar cada día a hablar de un tema relacionado con el toro, con los toreros, con el taurinismo, con la afición, con el mundo del toro en definitiva y aparte de comentar brevemente mi impresión de la tarde tratare de explicar lo que considero son cosas fundamentales en el mundo del toro y la fiesta, para eso aprovecharé lo que ocurra cada día y trataré de presentar la autenticidad ante la falsedad, al menos tal y como lo veo.

Hoy para empezar quiero decir, a pocas horas de que comience San Isidro, que el mal de la fiesta se resume, o encierra, como los mandamientos de la Ley de Dios, en dos:

Falta de autenticidad y falta de emoción.

Y a partir de estos dos conceptos que son el gran diagnóstico ya podemos decir mil cosas distintas, pero su mal principal son esas dos frases. Partiendo de ahí podemos desgranar muchas cosas. Serán, al fin y al cabo las que nos han llevado a este punto en que nos encontramos.

La fiesta está herida muy gravemente porque de ella estamos presentado un sucedáneo, algo insustancial y algo a lo que se han cambiado, incluso, todos los nombres y el significado de los mismos.

A lo largo de los últimos tiempos hemos prostituido y digo bien, todos sus significados, por prostituir lo hemos hecho hasta con su vocabulario.

Este mal viene con los tiempos actuales. Nadie, o muy poca gente, está dispuesta a aprender. Todos queremos ser los mejores y los que lo sabemos todo sobre todo, y por eso nos cuesta tanto hacer lo que los aficionados hacíamos: seguir un proceso de aprendizaje durante muchos años, al lado de aficionados de reconocido contraste y prestigio que no tiene nada que ver con aficionados mediáticos o famosos de los que pienso hay que huir como se huye de la peste.

Falla, por tanto, el aprendizaje del aficionado y del público. Aquí todo se da por sabido y por aprendido, cuando ni puede ser así, ni debe ser así. Ello ha llevado a una divulgación errónea y equivocada de conceptos y de los elementos básicos que deberían sustentar la fiesta.

Los medios, ocupados en muchos casos por advenedizos (hoy leía que hablaban de un “líder” en el mundo del toro y me he escandalizado ante tal aberración), han divulgado unos conceptos que nada o poco tienen que ver con la autenticidad y la verdad de la fiesta.

Solo los muy inteligentes son capaces de escuchar, de aprender o de reconocer sus limitaciones y solo los muy perspicaces son capaces de ver quien sabe algo y quien sabe poco de esto. Lo de memorizar el Cossio no es una tontería cualquiera, y algunos piensan que aprendiendo encastes y Cossio ya tienen la revalida de los conocimientos en tauromaquia. Craso error. Es preciso ver muchas corridas, estar mucho tiempo en las plazas y además tener todos los sentidos bien abiertos para que uno sepa una mínima parte de esto, porque mucho más no vamos a conseguir aprender. Es muy complicado.

En los toros, como en otros campos de la vida, la envidia, la petulancia y el sabihondísmo están por encima de todo.

Ha fallado pues la divulgación, el aprendizaje en los más jóvenes sobre los cánones, sobre las verdades de la fiesta.

Hoy hasta el becerrista menos iniciado o el chico que va por primera vez a una corrida se creen que saben más que el más conspicuo de los aficionados… y así no se puede conseguir nada.

Por otra parte el taurinismo ha ido disminuyendo el riesgo delante del toro. Desde los mortales percances de Paquirri y Yiyo, se empezó una era en la que a las cogidas se le tenían que llamar accidentes y había que desterrar el gran peligro de los espectáculos taurinos.

Ha llegado un momento en que algunos aficionados se permiten despreciar a los toreros a los que coge el toro. Como si la cogida no fuese algo consustancias con la fiesta, intrínseca en ella.

Todo esto no se ha conseguido en un día. Poco a poco, empresarios, toreros, ganaderos y taurinismo en general ha ido minando las sólidas bases de la tauromaquia en detrimento de su autenticidad y han derivado a otro tipo de festejo, de espectáculo festivo, dónde lo que importa son las orejas, el divertimiento banal y superfluo, incluso el divertimento chabacano en detrimento de la emoción y la autenticidad.

(Continuará)

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Es un Blog sobre la fiesta de los toros, vista desde la perspectiva de un aficionado cansado, pero no de los toros ni de la fiesta sino de las cosas, las personas y los medios que las rodean.

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