30 Dic 2011
No quiero que Urdangarín vaya a la carcel.
No quiero que Iñaki Urdangarín vaya a la cárcel. Ya ven.
Yo lo que quiero es que no vuelva.
Y que se lleve a toda su familia política consigo. A Washington. O a donde les plazca. En fin, ya se comprenderá, por lo que digo, que soy republicano hasta la médula. Antimonárquico, es lo lógico. Y es que, yo, a los monarquicanos, no he conseguido entenderlos jamás. Definitivamente, son seres contranatura.
Se puede ser optimista a la fuerza, por ejemplo. Y es que sin algo de optimismo –y de locura- es difícil tirar adelante con esta vida sometida al capricho de dioses que no comprendemos, como el azar. Pero ser monárquico ¡por Dios!, vaya necedad. Vale, me diréis, hay algo de locura, de sinrazón, en ir de monárquico por la vida. Y es cierto.
Pero esos monárquicos anclados en la sinrazón, que los son por admiración al mito, al Rey Arturo y a otros, son monárquicos románticos, y esos son pocos y, además , no son monarquicanos.
La clase monarquicana, lo es, dice, por sentido práctico. En nuestro caso se trataba de que asumíamos el chantaje del antiguo régimen franquista, asumiendo un símbolo de la defensa de los privilegios de la casta dominante durante dicho régimen. La mayor de las corrupciones, la que acepta el chantaje y tiende la mano para recuperar la prenda secuestrada: la Libertad. Pero a la Libertad no se la puede recuperar con cadenas nuevas, que son las viejas remozadas.
Cuando la izquierda domada nos vendió la necesidad de tragar con la Monarquía, nos la hizo gorda. Pero ¿era “la” Izquierda? No, fueron unos cuantos políticos que esperaban el cargo y la prebenda, que jugaron al cálculo con nuestra libertad y con nuestra dignidad. Se vendieron o venían comprados (véase don Felipe y don Alfonso, o aquel Tarradellas en busca de su honorabilidad, incluso el republicano Barrera y el comunista Carrillo, aunque, estos dos últimos, vaya usted a saber qué esperaban obtener de la monarquía), alguno habría, también, de buena fe, supongo.
La institución monárquica es, por definición, para siempre. Sólo una revolución puede terminar con ella. A los reyes no se les vota para botarlos, se les hecha a patadas. Aunque parezca que hay algún antecedente en el que se los botó por votación, lo cierto es que tuvieron que salir con el real rabo entre las piernas ante la amenaza de que los botaran si no dejaban votar. Luego vino lo de la guerra, y el dictador que se plantó 40 años en la salsa tiránica y nombró a Juan Carlos sucesor y rey.
Así que lo de los monarquicanos, ya veis, es de diván psicoanálitico o de juzgado de guardia. Le guardan la palabra al dictador muerto, aceptan al que garantiza los privilegios de quienes le sostuvieron 40 años, y a cambio de que les dejen votar, a quien botan de verdad es a doña Libertad. Vendida esta parte del gobierno, sólo quedaba repartirse el botín entre los del diván del psicólogo y los herederos del sátrapa. Monarquicanos y monárquicos unidos: PSOE y PP y sus correlatos en las autonomías, principalmente la derecha nacionalista. Es esto, me gusta recordar que el periódico que sostiene y apoya a los nacionalistas catalanes de CIU, pertenece a un conde, el de Godó, y es monárquico hasta el tuétano.
Pero no hay que desesperar, ni resignarse a pertenecer a un país que cometió la ridiculez de restaurar un régimen anacrónico de gobierno en pleno siglo XX. Algunos monárquicos –de los de índole romántica, principalmente- nos recuerdan otras monarquías existentes en Europa, generalmente la inglesa, como excusa o razón de la existencia de la nuestra. Los ingleses, hay que recordarlo, han “gozado” de sus reyes sin interrupción y, además, a la Queen no la nombró un dictador amigo de Hitler y de Musolini, para más señas. Lo del juanca, es lo que es, no valen comparaciones. En todo caso, que otros cometan una estupidez, y que sean más de uno, no justifica que queramos entrar en el club de los estúpidos. Pero decía que no hay que desesperar: en este país hay mucho más republicano del que se ve. De ahí el pánico del Rey con lo de Urdangarín, metiéndose en declaraciones autoexculpatorias que lo único que muestran es que, cuando mandaron al yernísimo de excursión a Washington, ya sabían de qué iba el tema, y que , posiblemente, estuviesen en el ajo los intereses reales. Como cuando lo de KIO, o lo de Elf y demás asuntos que han hecho de nuestro rey uno de los hombres más ricos del mundo (1.700 millones de euros le calcula Forbes). ¡Cómo se le ocurre al buen hombre salirnos con la “transparencia” de que gana trescientos mil euritos al año!, ¿no ve que se le ve el plumero? Veamos, es fácil, lleva treinta y cuatro años de rey, entonces ha cobrado en total durante este período 122 millones de euros (suponiendo que le congelaron el salario el primer día en esos 300.000€). Si ha ahorrado 1.700 millones, entonces ¿cómo ha ganado los 1.578 millones de euros restantes? Y dice que todos hemos de ser iguales ante la ley y ante Hacienda ¡vaya cinismo! Lo de Urdangarín es pecata minuta al lado de esos 1.578.000.000 € que no ha justificado a Hacienda el señor Juan Carlos de Borbón. Comisiones, favores, prebendas… ese es el origen de su fortuna. ¿Qué cuanto son 1.578 millones de euros? Calculen ustedes: el gobierno recién estrenado de Rajoy acaba de aprobar que suban las pensiones este año: el coste 900 millones. El doloroso ajuste de las cuentas públicas para este 2012, según el mismo Rajoy, será de 16.000 millones –pues, el rey, goza de un 10% de ahorrillos respecto a la cantidad del ajuste-. Fomento reducirá las obras públicas –mandando al paro a miles de trabajadores y al cierre a muchas empresas- por valor de 1.600 millones, los ahorrillos injustificados de Juan Carlos… Pongo estas cifras de ejemplo para aquellos que van predicando que nuestra monarquía nos sale barata. ¡Y un huevo!
Por eso, porque ya no estamos para revoluciones que son muy destrozonas y lo dejan todo perdido de sangre, yo no quiero que Urdangarín vaya a la cárcel. Quiero que se lleve a su suegro a pasear por Washington definitivamente. Y si devuelve algo de lo que nos ha esquilmado este sucesor de Franco, mejor que mejor. Pero el sólo hecho de perderlo de vista y de ahorrarnos su esperpéntica imagen la víspera de Navidad en la caja tonta, resultaría impagable.
Esos republicanos, que den un paso al frente.
Feliz 2 012.
04 Dic 2011
La Tertulia
La tertulia
Severo Diletante se levantó de la tertulia con un sabor amargo en la boca. “No tenemos remedio”.







