10 Sep 2012

El Barranco de las Cinco Villas a pie.

Escrito por: patriciaycesar el 10 Sep 2012 - URL Permanente

Pasear es una sana actividad para conocer nuestro entorno. Saliendo desde Cuevas del Valle hemos recorrido en sentido antihorario, la Senda de las Cinco Villas, la mejor ruta a pie para conocer el Barranco.

Se trata de una ruta circular de unos 17 km de longitud; nosotros la realizamos saliendo desde Cuevas del Valle dirección Mombeltrán. Toda el camino está bien señalizado como PCR-AV-49 y salvo en algún punto concreto es difícil despistarse…Parte de está señalización coincide con la recién estrenada ruta GR 180, vía de enlace al GR 10 que atraviesa el Valle del Tiétar, y va desde San Martín de Valdeiglesias hasta Madrigal de la Vera.

Desde Cuevas del Valle, concretamente desde la “Fuente de San Sebastián” salimos por la Calzada Romana y giramos a la izquierda, para continuar nuestro camino entre viñas y olivos, hasta el “Mirador de las Galletas”. Nosotros, que realizamos el camino hace tan sólo unos días, pudimos disfrutar de las uvas a punto de madurar en las viñas y de los higos, en plena producción .Descendemos y cruzamos el Pontón de los Navajos (puente sobre el río Herradero). Aquí podremos contemplar un bonito bosque de rivera: alisos, alacranes (conocido en Cuevas como “Gerihondos” y cuyo nombre científico es Frangula alnus), chopos... A partir de aquí y hasta llegar a “La Villa” (como se conoce aquí a Mombeltrán) el paisaje es desolador, ya que lo que antes era un gran pinar desapareció en el incendio de 2009 y la regeneración a día de hoy es prácticamente nula. En este tramo habremos andado algo más de 5 km.

Atravesamos Mombeltrán desde la parte más alta hasta la más baja y podremos contemplar entre otros el Castillo de los Duques de Alburquerque en lo alto del cerro, la Iglesia de San Juan Bautista (declarada Monumento Histórico Artístico),el Hospital de San Andrés construido en el siglo XVI para atender a los peregrinos camino de Guadalupe… Conectaremos con el Cordel, Cañada Real Leonesa Occidental y tras cruzar el Puente de Sequero comenzaremos a ascender hacia Santa Cruz del Valle. Nos llama la atención las enormes plantas de lúpulo que encontramos. En este punto podemos divisar las ruinas del Convento de Nuestra Señora de la Torre (siglo XVI)

La subida hasta Santa Cruz, de unos 3km, se realiza a través de una bonita trocha empedrada. Atravesamos la población pasando por delante de su Iglesia, cruzando su Plaza Mayor y pudiendo contemplar alguna de las pinturas que nos ofrecen sus fachadas.

Desde Santa Cruz caminamos hacia San Esteban del Valle unos 4 km por un camino tradicional que atraviesa una zona de pinar y discurre de nuevo entre castaños, viñedos y olivares. Podemos apreciar multitud de “casillas” construidas en granito. Cabe destacar entre estos extensos viñedos, la variedad, única en la zona, de uva legiruela (aquí llamada jiruelo).

Pasamos por delante de la Almazara la Moraleda, de la Sociedad Cooperativa San Pedro Bautista (aceite de nuestra tierra con la calificación de virgen extra) y casi en frente vemos la Ermita de San Andrés (s. XVI) desde donde podemos contemplar una hermosa panorámica. Antes de llegar a la población, pasermos delante de su rollo jurisdiccional (1693).

Atravesamos el bello pueblo de San Esteban del Valle con su iglesia en lo alto (Iglesia de San Esteban Protomártir, siglo XV) y contemplamos su arquitectura tradicional, las Cuevas del Arroyo, su Pilón, La Audiencia, La Capilla de San Pedro Bautista construida en la casa natal del Santo, el Parque de Cuatro Caminos (estatua de bronce dedicada al santo) y el Parque Don Felipe Robles Dégano (estatua dedicada al filólogo ilustre nacido en el pueblo y una fue realizada con una escultura de A. Teno ).Seguiremos dirección a Villarejo del Valle, pasando por el Parque de la Chocolatería y atravesando la Garganta Juarina, por la Piscina Natural. Este año debido a la sequía sin uso. Caminaremos otros 3 km por un camino tradicional, algunas veces empedrado y seguiremos acompañados de vides y olivos principalmente.

Pasaremos muy cerca de la Piscina Natural de Villarejo, que merece una visita, de hecho el camino pasa justo debajo de ella.

Recorremos la parte baja del pueblo y también veremos su Iglesia Parroquial, de San Bartolomé, del siglo XV y desde el Mirador de la Mesita del Calvario, contemplaremos otra bonita panorámica del Valle.

Dejamos atrás este pueblo y en apenas 2,5 km llegaremos a Cuevas del Valle, punto de inicio. Continuamos caminando entre olivares y viñedos, cruzaremos el hermoso Puente del Chorro y dejaremos nuestro recuerdo floral en “El Zapatito”.
Tras cruzar la carretera llegaremos al punto de partida.

Miscelánea:

- Un gran paseo donde podemos contemplar el duro trabajo de nuestros antepasados, construyendo paredes y paredes de piedra para poder mantener sus cultivos en diferentes bancales (en Cuevas se denominan tableros, aunque en cada pueblo tiene un nombre diferente) y como esto ha transformado el paisaje: pastos, olivos, frutales, viñedos y castaños conviven con robles, quejigos, alisos…

-La ruta no atraviesa Cuevas del Valle, aunque no hace falta decir que la visita es Obligada.

-Ya hemos explicado que la señalización del camino es buena, aunque como no se ha concluido las tareas de limpieza tras el incendio debemos sortear varios pinos caídos…

-Durante casi todo el camino se divisamos el magnífico Torozo y los Riscos del Tío Pasito.

-La belleza y el encanto de la arquitectura tradicional de cada pueblo es indudable.


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27 Abr 2012

Arte con mimbre.

Escrito por: patriciaycesar el 27 Abr 2012 - URL Permanente

La artesanía popular se basa en las materias primas abundantes en el entorno. La mimbre, varas de sauce común, son frecuentes en Cuevas del Valle y constituyen el pilar de un arte sencillo pero esencial.

El sauce (silex) del que se aprovechan los brotes, es un árbol caduco de rápido crecimiento (hasta 15 metros), corteza gris-castaño y hojas verdes brillantes en primavera, que requiere suelos frescos y húmedos (suele crecer al lado de ríos y arroyos).

Las ramas se cortan en una fecha concreta (cuarto menguante de febrero) antes de que retorne la savia.

Algunas se pelan (mimbre blanca), se cuecen (mimbre rojiza) o se dejan sin pelar, para fabricar así objetos de diferentes tonos de color. Después y una vez limpias se secan al sol. Antes de empezar a trabajarlas se vuelven a humedecer para devolverlas la flexibilidad.

Este trabajo se realiza a mano y con herramientas muy simples como navajas, tijeras, punzones, cuerdas o agujas.

En Cuevas del Valle, Silvestre Sánchez, sigue trabajando la mimbre

(además toca y fabrica rabeles) y a sus 84 años, con su saber artesano trenza las mimbres una a una hasta obtener los más bellos objetos, siempre prácticos y duraderos.

De sus manos han nacido multitud de cestas para recoger frutas, setas o llevar la merienda, cestos para transportar higos o castañas, costureros, cestos de la ropa, cestitas para huevos, forrajes para garrafas, cestos de pesca, botes para lápices…

No sólo ha fabricado cestos de trabajo, también se han utilizado en días de fiestas: cestos de niños para llevar los pétalos en la procesión del Corpus o cestos de novia, donde antes guardaban el ajuar.

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