El semental turco
No entiendo nada. ¿Qué más puede hacer un hombre cuando ama a una mujer? Mi padre, si viviera, y mis amigos del hamam, estarían orgullosos y aplaudirían lo que hice. ¿Acaso Leila, mi querida niña tan lejos ahora, no hubiera caído rendida a mis pies si hubiera hecho lo mismo por ella?... ¡Quién entiende a estas españolas! Cuando, hace tres años, eran ellas las que venían a mi país, todo era distinto. Cuántas no habrán pasado por mis brazos. Jóvenes o maduras, altas o bajas, rubias y morenas...
Fuera de mi hábitat
Soy una serpiente. Y entiéndanme bien: literalmente lo soy. Técnicamente pertenezco al género gonyosoma oxycephala, pero mis parientes y allegados me conocen por Puri. Básicamente me está usted conociendo por una concatenación de fatalidades. Yo hubiera preferido permanecer sepultada en el anonimato, en mi ambiente natal, camuflada entre tantos tonos diferentes de verde como salpican mi selva, tan húmeda y tan confortable. Allí las criaturas de dos patas son más pequeñas y más desnudas y gr...
De lobos y terneros
¡¡¡Allah, Allah, no puedo terminar así!!! ¡¡¡No de esta manera!!! ¡¡¡No tan lejos de mi casa!!! Estos eran los pensamientos que, atropelladamente, asaltaban a Abdelah mientras hacía el doble esfuerzo de luchar contra las negras y malolientes aguas del río Po y de esquivar la lluvia de botellas, vasos y demás proyectiles que desde el paseo ribereño de Turín le arrojaban un grupo de estudiantes con algo más de una copa en el cuerpo. Sus pensamientos, confusos y tan entumecidos como sus bra...
El ejercicio de la vida
Los minutos pasan inexorablemente. Llevo vividos veintitrés millones y algunos cientos de miles de ellos. El tiempo, enemigo y aliado, golpea rítmicamente, obstinadamente, arrugando el alma y la ilusión. Secarse, hasta convertirse en un embutido de dudosa calidad según pese la mochila de pecados, crímenes y otras lujurias sufridas, o disfrutadas, que todos llevamos a la espalda. Comprobar que las lecciones no se aprenden si no se viven. Que los ejemplos no sirven si no se personifican. Que es...
Albert Camus: La rebeldía de los dandis
En su fuente viva, el romanticismo desafía en primer lugar a la ley moral y divina. Esta es la razón por la que su imagen más original no es, primero, la del revolucionario, sino, logicamente, la del dandy. Lógicamente, pues esta obstinación en el satanismo no puede justificarse más que por la afirmación repetida sin cesar de la injusticia y, en cierta manera, por su consolidación. El dolor, en esta fase, sólo parece aceptable a condición de que no tenga remedio. El hombre en rebeldía elige ...
Sobre este blog
El Dandy
egomezdeleonVivimos tiempos difíciles: el reino de la tristeza, de la uniformidad, de la lobreguez y de la fealdad. Estamos a comienzos de la primera mitad del siglo XXI; los entusiasmos y decepciones de los últimos decenios del siglo pasado son sustituidos por un periodo de ideales modestos pero eficientes, en el que dominan las sólidas virtudes burguesas y un capitalismo aparentemente triunfante. El Dandy, frente a la opresión del mercado y pensamiento único, la ampliación de las metrópolis transitadas por multitudes inmensas y anónimas, el surgimiento de nuevas clases entre cuyas necesidades urgentes no se encuentra sin duda la estética, ofendido por la forma de las nuevas máquinas que exhiben la pura funcionalidad de los nuevos materiales, siente amenazados sus propios ideales, considera enemigas las ideas pseudo-democráticas que se van abriendo paso gradualmente y decide ser "diferente".
Desde estas líneas propugno una auténtica religión estética y, bajo la vieja pero no caduca consigna del arte por el arte, demostraré la idea de que la belleza es un valor superior que hay que materializar a toda costa. Hay que vivir la vida como una obra de arte. No ser un artista ni un filósofo que reflexiona sobre la belleza y el arte.
Manifestar el amor a la belleza y a la excepcionalidad en los hábitos y en el vestir. Una elegancia que se identifica con la simplicidad (llevada hasta la extravagancia), unida al gusto por la frase desconcertante y el gesto provocador. Ejemplo sublime de hastío aristocrático y de desprecio por la opinión común, se cuenta que en cierta ocasión lord Brummel cabalgaba con su mayordomo por una colina y, viendo desde lo alto dos lagos, preguntó a su sirviente: "¿Cuál de los dos prefiero?"
Para un mayor acercamiento a mi mundo, recomiendo visitar www.eldandy.net
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