El ejercicio de la vida
Los minutos pasan inexorablemente. Llevo vividos veintitrés millones y algunos cientos de miles de ellos. El tiempo, enemigo y aliado, golpea rítmicamente, obstinadamente, arrugando el alma y la ilusión. Secarse, hasta convertirse en un embutido de dudosa calidad según pese la mochila de pecados, crímenes y otras lujurias sufridas, o disfrutadas, que todos llevamos a la espalda. Comprobar que las lecciones no se aprenden si no se viven. Que los ejemplos no sirven si no se personifican. Que es...
Soy mis libros
Víctima de la sempiterna informalidad de los funcionarios, acumulo en mis riñones minutos de espera sentado en este frío y duro banco de granito junto a las lóbregas oficinas que visitaré en cuanto pueda. Pero estoy frente al mar. En un día gris perla, pesado, de aire eléctrico o viciado, no sabría definirlo bien. Un día en que el horizonte no existe o parece estar enfrente de nosotros al alcance de la mano porque el cielo y el mar se han mimetizado, produciendo la ilusión de poder alcanzarl...
Qué feliz el campesino si supiera que lo es
A estas alturas de la vida uno ya aspira a cosas simples como ser decente, estar delgado, poder disfrutar cada noche del cuerpo y del espíritu de tu mujer, elegir cuidadosamente los alimentos que quieres y no dejarte sorprender por el cambio de las estaciones. Tener tus libros a mano, poder pasear la vista por sus lomos, sentir su llamada y, al abrirlos al azar, dejándote envolver por el aire que atraparon entre sus hojas en aquél instante pasado en que los abriste por última vez, reconocer s...
Ojos de Topacio
Existe un lugar en algún lugar donde se remansan todas las tormentas. Un sitio donde los cansancios desaparecen. Un espacio en el que yo soy tan yo como jamás lo he sido ni lo seré. En el que, tumbado en la blanca y caliente arena, puedo fundirme en eterna contemplación. Cuando lo miro, a la hora del atardecer, es como si mirara fijamente unos ojos de misterioso color topacio. Y su mirada me llena de un sentimiento inexplicable que grita a mi espíritu que se abandone, que rompa sus ataduras y...
Sobre este blog
El Dandy
egomezdeleonVivimos tiempos difíciles: el reino de la tristeza, de la uniformidad, de la lobreguez y de la fealdad. Estamos a comienzos de la primera mitad del siglo XXI; los entusiasmos y decepciones de los últimos decenios del siglo pasado son sustituidos por un periodo de ideales modestos pero eficientes, en el que dominan las sólidas virtudes burguesas y un capitalismo aparentemente triunfante. El Dandy, frente a la opresión del mercado y pensamiento único, la ampliación de las metrópolis transitadas por multitudes inmensas y anónimas, el surgimiento de nuevas clases entre cuyas necesidades urgentes no se encuentra sin duda la estética, ofendido por la forma de las nuevas máquinas que exhiben la pura funcionalidad de los nuevos materiales, siente amenazados sus propios ideales, considera enemigas las ideas pseudo-democráticas que se van abriendo paso gradualmente y decide ser "diferente".
Desde estas líneas propugno una auténtica religión estética y, bajo la vieja pero no caduca consigna del arte por el arte, demostraré la idea de que la belleza es un valor superior que hay que materializar a toda costa. Hay que vivir la vida como una obra de arte. No ser un artista ni un filósofo que reflexiona sobre la belleza y el arte.
Manifestar el amor a la belleza y a la excepcionalidad en los hábitos y en el vestir. Una elegancia que se identifica con la simplicidad (llevada hasta la extravagancia), unida al gusto por la frase desconcertante y el gesto provocador. Ejemplo sublime de hastío aristocrático y de desprecio por la opinión común, se cuenta que en cierta ocasión lord Brummel cabalgaba con su mayordomo por una colina y, viendo desde lo alto dos lagos, preguntó a su sirviente: "¿Cuál de los dos prefiero?"
Para un mayor acercamiento a mi mundo, recomiendo visitar www.eldandy.net
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