19 Dic 2010
Cada palabra es verdad
Hace unas semanas le pregunté a Carmen Amoraga en una entrevista si se sentía más identificada con el rol de periodista o con el de escritora. Me respondió que no sabría elegir porque, en su opinión, realidad y ficción mantienen una relación muy íntima. Decía ella que la realidad es un impresionante e inacabable vivero de historias. Que se lo hubieran dicho a Truman Capote, cuando en 1959 abrió las páginas de un periódico y halló una noticia sobre un crimen que había arrancado la vida a todos los miembros de una familia, los Clutter. Vivían en Holcomb, un perdido y tranquilo pueblecito de Kansas. Reproduzco esta escena de la película Infamous, que sería algo así como tristemente célebre, estrenada en 2006, que traza un fascinante retrato del escritor, al que da vida un sublime Toby Jones. Por razones que sólo el morbo y la taquilla entienden, el largometraje se tituló en España Historia de un crimen, aunque éste fuese tan sólo un pretexto para situarnos en ese momento preciso de la vida del protagonista.
29 Nov 2010
Descifrando códigos
Esta columna la escribí el 15-11-2010
Los Beatles no querían ser famosos. Cualquiera que lea un poco de su historia o haya visto algún documental sobre la banda lo sabrá. De ahí la razón de su corta, pero intensa y fructífera carrera. A pesar de que lo único que deseaban era subirse a un escenario y volver a su casa tan tranquilos, se convirtieron en un fenómeno de masas en los años sesenta. Eso sí, jamás perdieron su esencia ni dejaron de ser ellos mismos, desde el principio hasta el día en que decidieron que estaban cansados de la fama, de tocar en conciertos en los que se escuchaban más los histéricos gritos de miles de adolescentes que sus propios acordes. Hay libros a los que les ocurre lo mismo que a los Beatles. Unas veces son obras de escritores de gran prestigio, cuya carrera la sigue un grupo de lectores fieles, a los cuáles se les van sumando otros nuevos. Otras, nuevos descubrimientos u obras recuperadas de otros años. No se escriben pensando en conseguir un éxito de ventas arrollador, si no en escribir literatura de calidad. Gracias a lo que nos cuentan (puede que una historia de sentimientos universales) conducen inevitablemente a la reflexión y conectan con un importante número de lectores. Quizá no logren vender miles de ejemplares en un mes, pero probablemente sus novelas se conviertan en lo que Jorge Sabanes, de Planeta, denomina long-seller. En un interesante reportaje sobre literatura, publicado en el suplemento del diario argentino La Nación (16/12/2001), Sabanes explica que el long-seller es aquel libro que logra un gran volumen de ventas a largo plazo y que no suele tener tanta presencia en las listas de los más vendidos.
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Con la buena literatura se piensa y al poder le interesa más tener a la ciudadanía entretenida descifrando códigos secretos.
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El best seller siempre se asocia a la literatura más mediocre, la que ocupa precisamente esas listas. Una literatura que curiosamente siempre se relaciona con un nombre: Dan Brown, Ken Follet, Stephen King… Y, sin embargo, el autor en este caso es lo menos reseñable, porque estamos hablando de un producto puro de marketing. Un libro prefabricado y vacío de contenido, en el que el escritor es un mero instrumento comercial. Como bien decía Joan Fuster en su artículo L’art de llegir, publicado en la revista Jano (15/12/1978), el best seller suele ser fugaz y simple. Si bien es cierto que en literatura, como sucede en otras facetas de la cultura, no todo es blanco o negro. Jorge Herralde, de Anagrama, nos ofrece, en el reportaje mencionado, una interesante distinción entre el best seller puramente comercial, el que busca la venta masiva deliberadamente y el best seller literario o de calidad que, sin premeditarlo, logra formar parte de la biblioteca personal de muchos lectores. Gran parte de la culpa de que no se lea buena literatura es de la industria y las grandes empresas distribuidoras. Son éstas las que llenan los escaparates y las estanterías con El código Da Vinci. Pensándolo bien, con la buena literatura se piensa y al poder le interesa más tener a la ciudadanía entretenida descifrando códigos secretos.
29 May 2009
Retrato del alma humana
In cold blood (A sangre fría), por Truman Capote
La novela que consagró a Truman Capote como uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX no sólo supuso el nacimiento de un nuevo género literario, o dependiendo de cómo se mire, también periodístico, acuñado por él mismo como “non fiction novel” (novela de no ficción). Con la escritura de A sangre fría, Capote mostró al mundo una capacidad asombrosa de dibujar el interior del alma humana, de bucear en lo más profundo de las personas, como hizo con los dos asesinos, cuya historia personal es el trasfondo del relato y el principal interés del mismo.
Periodísticamente, el trabajo realizado por Capote en aquel condado de Kansas fue sublime y no estuvo exento de un importante esfuerzo intelectual, como el que supone una investigación de tal envergadura. En sus pesquisas periodísticas, en sus ansias por descubrir los detalles, en la necesidad de conocer el entorno, tanto de las víctimas como de sus verdugos, Capote tuvo que valerse de una facultad persuasiva muy significativa porque, aunque cabría esperar una lógica y comprensible reticencia a hablar por parte de las personas a las que acudió en busca de información, el autor consiguió ganarse la confianza y mantener un contacto directo con ellas (incluidos los asesinos). Los vecinos, conocidos o incluso familiares y amigos de los Clutter le proporcionaron detalles minuciosos de la manera de ser de cada uno de los miembros de la familia asesinada: cómo eran sus vidas, su personalidad, su ambiente o su relación con los demás miembros de la pequeña comunidad.
Incluso las pinceladas de imaginación que se mezclan con la información real, bordan un tapiz de realismo absoluto y sumergen al lector en dos historias paralelas, dos puntos de vista que por un lado nos muestran la realidad y la vida cotidiana de la tranquila aldea de Holcomb, gracias a la convivencia del autor con las respetables gentes que habitan en ella y, por otra parte, nos habla de la vida de los dos hombres que pretendían hacerse con el botín de sus vidas y acabaron ejecutando a cuatro miembros de una familia, a través de un perfecto y emotivo relato de su trayectoria vital, de sus andanzas, de su infancia, de sus relaciones familiares y personales, en definitiva nos cuenta la historia de sus vidas, a partir del testimonio de los protagonistas
Y es que Capote (y esto es lo que hace más grande a la obra y pone de manifiesto su valor y ejemplaridad para futuras generaciones de periodistas) visitó con mucha frecuencia en la prisión a los culpables del crimen múltiple, Dick Hickock y Perry Smith, para terminar perfilando un retrato desgarrador que conmueve y hace que el lector sienta empatía por ellos y llegue a comprender las razones que les llevaron a cometer semejante monstruosidad.
De la historia de A sangre fría, más allá de la exposición de los hechos en sí mismos y todas sus consecuencias, trasciende una interesante reflexión sobre la pena de muerte. Y precisamente se percibe con acusada claridad su esencia periodística, hacia el final de la novela y mediante tintes de denuncia social, cuando el autor explica, casi en forma de crónica, las circunstancias de los diversos juicios, la descripción de los integrantes del jurado -de dudosa imparcialidad- y los poco motivados abogados defensores. Se puede incluso adivinar una crítica, además de a la pena capital y a su validez legal y moral, al sistema judicial y penal del estado de Kansas, donde los acusados fueron condenados y ejecutados. Éstas son apenas unas pocas razones por las que la lectura de este impecable clásico debería ser obligatoria en las facultades de Periodismo.
Lo que quizá hoy en día podría llamar más la atención ante una obra como A sangre fría es el respeto, la seriedad y la belleza de las que Capote se sirvió para reconstruir los hechos, sin caer en ningún momento en el error y recurso fácil de la escabrosidad o el morbo. En la actualidad, vivimos en un panorama periodístico que inclina la balanza precisamente hacia el lado contrario, el del morbo y el amarillismo, mucho más vendibles ambos en una sociedad consumista, cuyos medios de comunicación persiguen las cifras de ventas más que el propio significado del oficio. Y ésta es seguramente una de las dificultades ante las que se encuentran los Truman Capote del siglo XXI, los periodistas que quieren ir más allá de la noticia vacía y conveniente para un sector político o empresarial. Aquellos profesionales que buscan narrar una serie de hechos de una manera más creativa, que pueda conectar con el lector más intensamente, siempre con el firme propósito de contar lo que ocurre a la ciudadanía sin olvidar la ética y los principios de una tarea que se debe al respeto por los hechos y sus protagonistas. El periodismo es una labor social de crítica, denuncia y análisis, que ha de dar voz a las dos caras de una misma moneda, porque todo acontecimiento tiene dos versiones y ambas poseen el derecho a darse a conocer. La misión del periodista en la sociedad es hacerlo posible, como lo hizo Truman Capote.
23 Abr 2008
Feliz Día del Libro

No voy felicitar la Diada de Sant Jordi a los catalanes, primero porque es un santo (una demostración más de que en esta sociedad envenenada de catolicismo no se saben celebrar fiestas que no tengan un origen o connotación religiosa). Al igual que San Valentín es algo en lo que no creo y segundo porque esta tradición, según la leyenda popular catalana, tiene un origen bastante machista excesivamente edulcorado y cursi (propio del pensamiento de aquellos tiempos y no de hoy): un valiente caballero que salvó a una dama de las garras de un dragón ya que de la sangre que se vertió se formó un rosal y Sant Jordi le regaló una de las rosas a su querida.
¿Qué es eso de regalar una rosa a las mujeres y un libro a los hombres? El libro se añadió al parecer el 7 de octubre de 1926 para conmemorar el nacimiento de Cervantes. Es decir, que antes era un día en el que los hombres regalaban a sus amadas una rosa roja conmemorando aquel percance, como símbolo de su amor por ellas. ¿Y ellos, no se lo merecen?
Hoy es 23 de abril, Dia Internacional del Libro, por tanto un homenaje a la cultura. La UNESCO elegió este día con motivo de la muerte de Shakespeare y Cervantes que fue en esta misma fecha.
Cada año una ciudad del mundo recibe el honor de ser Capital Mundial de Libro, este año, 2008, le toca a Amsterdam.
Es un día especial porque en los libros está la cultura, la historia, los sentimientos, las emociones, los sueños... y la lectura es uno de los mejores hábitos y aficiones que una persona puede tener y que todas las familias deberían inculcar a los más pequeños. Los libros nos transportan a otras realidades, a otras vidas y nos hacen soñar, potenciando nuestra imaginación y creatividad. La lectura contribuye a nuestro crecimiento personal y nos abre la mente.
Felicidades.
11 Feb 2008
Una mirada inocente
Ha sido muy grata y conmovedora la lectura de El niño con el pijama de rayas que, por cierto, por mucho que la editorial haya usado ese recurso de marketing tan obvio de ocultar el argumento del libro en la contraportada para llamar la atención, se intuye perfectamente, o al menos puedes imaginarte de qué va a tratar la historia, aunque ello no le reste interés en absoluto.
La novela es sencilla, escrita con un lenguaje como de cuento infantil ya que, aunque se narra en tercera persona se adopta en cada palabra la ingenuidad e inocencia de Bruno, el niño protagonista de la historia, que tiene nueve años, lo que la hace más entrañable aún y en ello reside su grandeza.
31 Ene 2008
El embrujo de Carax

Hace unos minutos di por concluida mi lectura de La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón. Nunca he leído un libro antes que me haya transmitido emociones de tal intensidad. No ha habido una sola línea que no me haya hecho desear leer más y más, saber más, sentir e imaginar. He sufrido, he reído, me ha devorado la intriga durante toda la historia. He sentido la pasión, la alegría, la soledad o la amargura que el autor ha querido transmitir en su narración, dependiendo del momento y del personaje que estuviese experimentado cada uno de esos sentimientos. Ha sido una lectura que jamás olvidaré.
Sobre este blog
El momento decisivo
d-yaneraEl, momento, decisivo : tres palabras que unidas para formar una máxima, pasarían a la historia de la mano de uno de los mejores fotógrafos del siglo XX, el francés Henri Cartier-Bresson, el artista cuyas fotografías enamoran nada posar los ojos en ellas y que me hipnotizaron en clase de fotografía. "El momento decisivo", tres palabras de las cuales me apropio para dar título a este blog.
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