23 Ago 2007

Madera joven

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 23 Ago 2007 - URL Permanente

Diyarbakir, jueves 23 de agosto

Nuestra estancia en Diyarbakir empieza a consumirse como el carbón de un narguile. El sábado partiremos a Estambul con las mochilas repletas de recuerdos increíbles, de personas sencillas y maravillosas. Hoy hemos acumulado un buen montón de ambas.

La mañana se fue rápidamente tras un desayuno que empezó con la ineludible sandía diyarbakiana. Las mejores y las más grandes de toda Turquía crecen en estoscampos. Y qué se puede esperar de una ciudad cuyo símbolo es una enorme y jugosa sandía…

El mediodía se nos echó encima con un hojaldre relleno de queso entre diente y diente y una modorra in crescendo (preludio de una bendita siesta española).

Foto MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

Y la tarde empezó a abrirse ante nosotros como una sandía apetitosa de camino algremio de los marangoz ¡¡bonita palabra para llamar al carpintero!! Hussein, Mustafá, Ahmed, una gran familia de carpinteros que hace más de veinte años llegaron de Mardin buscando una ciudad más grande y con más oportunidades para sus hijos.

Foto MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

El aire va y viene caliente por la estrecha calle en la que los marangoz, gubia, sierra, madera en mano, dan forma a sillas, mesas, cunas y también ataúdes. Porque lavida parece empezar y terminar aquí casi tan rápido como una rama se convierte en serrín.Las volutas de polvo resecan la garganta pero Hussein es rápido y atento; vienen bollos calientes sobre la cabeza de un muchacho y una señal le insta a soltar un par y correr a por unos tes. Hussein es noble. Ha criado a sus hijos con esmero, les ha dado estudios y se siente orgulloso del mayor, “que se casó hace un año”, y es profesor de inglés. Tiene un negocio próspero. Alá ha sido generoso, pero Diyarbakir no es la ciudad que su padre, Ahmed, esperaba cuando vino de Mardin. La persecución del pueblo kurdo, unida al del terrorismo del PKK han empobrecido una de las tierras más fértiles y ricas por antonomasia. Y han espantado a los inversores. No hay industria en Diyarbakir y Hussein lamenta que los niños tengan que trabajar en lugar de ir a la escuela.

Foto MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

Por entre los talleres se reparten al menos una docena de chicos de entre cinco y 11años. Los mayores tal vez lleguen a los 14. Llegan a las siete de la mañana y no se irán hasta que ha caído el sol cerca de las ocho. Volverán al colegio en septiembre, pero tendrán que compaginarlo con su trabajo cargando y descargando sacos de serrín, cortando con la caladora o pasando el cepillo a los tablones. Sus manos son las más hábiles tejiendo los asientos de los taburetes…

La noche nos pilla bebiendo té, estrechando manos y repartiendo sonrisas. Qué extraño resulta aprender a relacionarse apenas con unas pocas palabras. Qué lejos queda aquella primera noche en Diyarbakir, siendo el centro de todas las miradas, cuando ahora parecemos dos más entre las rocas de basalto de sus murallas.Bay y bayan.

19 Ago 2007

Las armas del pueblo

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 19 Ago 2007 - URL Permanente

Diyarbakir, 19 de agosto

Nuestro periplo monacal acabó un poquito menos exitoso de lo que pensábamos. Los santos varones del monasterio de Deyrulzafaran decidieron que no podíamos pernoctar entre sus santos y antiquísimos muros. Y lo mismo sucedió horas más tarde en el venerado monasterio de Abraham, en Midyat, donde a puntito estuvimos de dormir en la no menos santa calle.
Pero esta vez no hablaré de nosotros en este post. Ni del cielo, ni de las ciudades, ni de los lugares milenarios sino de lo que da color a todo este crisol de culturas que es Turquía. Del corazón que late en esta calurosa Mesopotamia que flanquean Tigris y Eúfrates. De la sangre que hierve en las venas de los pobladores del Creciente Fértil... Aunque, eso sí, será desde la perspectiva del viajero diletante que nunca llegará a conocer de verdad qué hay detrás de los ojos azules de los kurdos.
Resulta difícil, sino imposible intentar acercarse a una cultura tan vasta como la kurda. Sin embargo hay algo que les define. Un fuerte carácter identitario, una necesidad abrumadora de reafirmarse en su cultura y en su diferencia. No habrá un solo kurdo en toda Turquía que después dedecir merhaba (hola) no diga "kurd" con la mano sobre el pecho y una amplia sonrisa. Sea niño o adulto, desde Kars a Diyarbakir, a través de todo el Kurdistán, jamás dirán que son turcos.
Después de su fuerte identidad como pueblo, de nación sin estado, otra cosa define a la perfección el carácter kurdo: la generosidad. No esa generosidad árabe que puede encontrarse en otros países, sino la de la familia kurda. La que paga el autobús a los recién llegados a la ciudad, o les ofrece su comida en los restaurantes o busca la mejor sandía y la abre con una afilada navaja que después regalará a sus invitados. Una navaja que igual corta sandías que atraviesa turcos...
No hay kurdo en Diyarbakir que no haya tenido un hijo en la cárcel o que haya sido o sea miembro del PKK. El Partido de los Trabajadores Kurdos (considerado banda terrorista) que lucha por los derechos de los kurdos y que mantiene en jaque desde hace unos meses al Gobierno de Erdogan, atrincherado en el norte de Irak. Nadie teme en Diyarbakir mostrarse favorable a la lucha armada, como tampoco temen abrir las puertas de sus casas a los desconocidos.
Porque entrar en una ciudad poblada por kurdos es ser recibido en una gran familia

16 Ago 2007

Deyrul Zafaran

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 16 Ago 2007 - URL Permanente

Mardin, Jueves 16 de agosto

Suena a arameo... y es arameo. Después de dar el salto de estambul a Kars y de allí a Dogubayazit, en la frontera con Irán, nuestros pasos nos han llevado hacia el interior de Turquía.


Del Lago Van al volcán Nemrut y sus cinco lagos, y, un poco después a Diyarbakir, la capital de una nación sin estado, el kurdistán, que abarca toda la zona oriental y suroriental de Turquía y una buena parte del norte de Irak, Irán y siria. Diyarbakir y el pueblo kurdo con su afabilidad y cercanía y sus ansias de independencia y fuerte caracter identitario merecen un post aparte.


Y hoy estamos en Mardin... Como una pequeña Jerusalén,Mardin se extiende colina abajo mirando a Siria de frente y casi diría que de igual a igual. Ayer disfrutamos de uno de los atardeceres más hermosos que he visto en toda mi vida. Azules, rosas, naranjas, grises y amarillos se mezclaban en el cielo sobre las casas de Mardin, apelotonadas unas sobre otras y con sus balcones abiertos a oriente.


Mientras, sobre nuestras cabezas tres cometas trazaban un baile reposado e imprevisible.
Pero ya es hora de hablar un poco del lugar que da título a este post. En el lugar al que nos dirijiremos en un ratito en cuanto terminemos de subir este post. Un monasterio donde en pleno siglo XXI la liturgia se celebra en la lengua de Cristo: el arameo. Vamos con la intención de alojarnos, como los antiguos peregrinos, entre sus muros de color azafrán. Mañana, inshala (si Dios quiere) os contaremos como ha ido nuestra peregrinación.

Por cierto, hoy es el cumpleaños de mi padre y le echo mucho de menos.

06 Ago 2007

Amanecer en Kars (Resumen II)

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 06 Ago 2007 - URL Permanente

Jueves dos de julıo
Kars es blanca y azul al amanecer de nuestro viaje en tren. Seis horas de retraso se ven resarcıdos por una magıca luz del alba que envuelve el paisaje "lunar", segun Mıguel, que entra por la ventana. Son las 4.30 de la madrugada. Han pasado 44 horas y 1928 km pero el sol despuntando tras los rıscos hace olvıdar el cansancıo. Cuando bajamos del tren ya es de dia y un desdentado operarıo de la TCDD turca nos ayuda a encontrar un taxı.
En el Kent Otel conseguımos que por el mısmo precio (30 lıras turcas la noche -unos 15 euros-) nos den una habıtacıon trıple con banho. No dire que nos sentimos como Ewan Macgregor en Traınspottıng sıendo fagocıtado por el wc mas mugriento de Escocıa, pero cası.
Dormimos tres horas y nos lanzamos a la calle. Por la ventana dısfrutamos antes del bullicıo de las tıendas. Sol abrasador, mierda de paloma, olor a meado y caca de gallına.

05 Ago 2007

El tren a Kars (Resumen I)

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 05 Ago 2007 - URL Permanente

Como prometımos posteamos ahora algunas notas a manos del moleskıne que resumen nuestros prımeros dias en Turquia. Dısculpad el desorden pero esta resultando mas difici de lo que parecia conectarnos a internet. Ahı va la prımera de tres.

Dogü Expressı Haydarpassa-Kars. / MİGUEL ANGEL SANCHEZ

Son las siete y media de la tarde en Kars, en la calle, la voz del imán llamando a La oración llega hasta todos los rincones de la ciudad. Miles de kilómetros nos separan de Madrid, donde empezo nuestro viaje hara hoy cuatro días, hasta los confines del imperio turco. Pero empezare por el principio.

Miercoles uno de agosto. A las seis de la madrugada un tranvía nos lleva hasta Karakoy desde Sultanhamet. La primera noche en Turquia ha sido larga. Buscamos el hotel nada mas llegar, nos ınstalamos y corrimos al encuentro de la ciudad. El olor de Estambul es acre y dulzon. En el aire se mezclan las especias con la brisa marina y esta, a su vez con el aroma de los kebabs y con el humo del pescado a la parrilla que preparan en el puerto. Recién hechos y recién pescados.

Ahora toca emprender camino hacia Kars... A las 6.22 minutos tomamos un ferry

en Karakoy, con dirección a Haydarpassa. La vieja estación de ferrocarril se encuentra en el lado asiático de Estambul, pero creo que ninguno de los dos hemos sido conscientes de que pisábamos un nuevo continente hasta que el tren ya ha partido.

Como el protagonista de la novela de Orhan Pamuk, emprendemos un viaje que nos llevará a través de casi 2000 Km hasta la frontera con Georgia, Armenia y más tarde, Irán, Irak y Siria. Con entusıasmo e ınquıetudes: Cómo enfrentarnos al conservadurismo que además de cubrir las cabezas de sus mujeres las empuja incluso al suicidio para lavar delitos de honor por un lado y algo mucho más mundano por otro. Cómo comunicarnos. Cómo saber que sienten, que piensan, si ni miguel ni yo hablamos una sola palabra de turco. Pero a veces las cosas son más simples de lo que aparentan.

Asia nos recibe con una tormenta de verano. La estepa se extiende hasta donde la vista alcanza para convertirse abruptamente en una elevada montaña. Los rayos caen al fondo abriendo el cielo en dos sobre las montañas. Mi bocadillo de chorizo zamorano y queso turco va terminándose mientras Miguel empieza con el segundo. Huele a pasto.

Tres sauces llorones aparecen en mitad de una colina. Parece que no tuvieran que estar ahí, pero están. Igual que nosotros. El viaje a Kars está resultando ser una inmersión pausada y maravillosa en un nuevo mundo. Vemos como se transforma la orografía kilómetro a kilómetro a través de la ventanilla. Viajamos en un coche cama en el que han instalado un minibar que apenas enfría pero que nos sirve para guardar con cierta tranquilidad el queso turco y las viandas zamoranas.

En los compartimentos contiguos viajan algunas familias con sus niños, un par de hombres que también se dirigen a Kars, y un matrimonio de ancianos.

El tren hace una parada que empıeza a prolongarse mas de lo normal. Al parecer una averıa nos tıene detenıdos en medıo de nınguna parte. Una ocasıon estupenda para conocer a nuestros companheros de vıaje.

El pasaje al completo se ha echado abajo. Se sıenta en las vıas y dısfruta de la puesta de sol. Unos roban cebollas en los huertos cercanos, los nınhos juegan a ver quıen tıra pıedras mas lejos... De repente surge de la nada un chaval cargado con una bandeja repleta de roscas cubıertas de sesamo. Mmmm

En la foto de arrıba, un padre con sus hıjos esperando que el tren vuelva a ponerse en marcha. Lo que no sucedıo hasta que pasaron unas tres horas que sumadas a las tres de retraso que tuvımos en el resto del vıaje se convırtıeron en seıs.

Dogubayazıt

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 05 Ago 2007 - URL Permanente

Domıngo 5 de agosto.

Os debemos las fotos, pero acabamos de llegar a Dogubayazıt despues de un vıaje de 4 horas por la frotera Armenıa y corremos hacıa el palacıo de Ishak Pasa. El monte Ararat... actualızamos esta tarde

Anı

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 05 Ago 2007 - URL Permanente

Al fın estamos aqui. Sın acentos, claro, y sın enhes, pero lo hemos conseguıdo. Desde el martes han pasado cınco dias, un vıaje en tren de 1928 kılometros, un castıllo, una boda turca y una vısıta a la ınfranqueable (al menos desde Turquia) frontera con Armenıa. Intentaremos haceros un resumen manhana. Hasta entonces, un adelanto
Sabado 04/08
El jueves, y con un retraso de seıs horas amanecımos en la cıudad de Kars, una de las poblacıones mas pobres de Turquıa y tambıen una de las mas cercanas a Georgıa y Armenıa. La frontera late en las venas de Kars. El mestızaje en los rostros, en los acentos, ıncluso en el color del cabello (hemos encontrado varios pelırrojos), es absoluto. Nos ha sorprendıdo para bıen la amabılıdad de los turcos. Aunque la poblacıon resulta a la vez que acogedora extranhamente lejana. Lo del ıdıoma mereceria su propıo post. Venımos sın tener la menor ıdea de turco, con un dıccıonarıo de bolsıllo que nos esta sacando de algun que otro apurıllo. Aun asi, hoy hemos pasado mas de una hora dando vueltas para encontrar una estacıon de mınıbuses y entender a la medıa docena de personas que se ofrecian a darnos explıcacıones y a acompanharnos. (Dıcho sea de paso, cada pregunta ındıvıdual suscıta un movımıento colectıvo en cadena entre todos los tenderos de la calle y aledanhos para ayudar al vıajero). A cambıo de la hora perdıda hemos encontrado una maravıllosa tıenda de sombreros hechos a mano. No hay mal que por bıen no venga.
Hoy el dia ha sıdo ıncreıble. Hemos madrugado para vısıtar Anı, los restos de una cıudad levantada en el sıglo X por los bagratıdas y de la que tras varıas conquıstas(selyucıdas, bızantınos,mongoles) apenas quedan unas ruınas. Los mongoles, nomadas ımpenıtentes, no hıcıeron mucho por mantenerla en pıe y un terremoto se encargo de hacer el resto. Incluso asi, la sensacıon al atravesar sus murallas es asombrosa. Lo que queda de sus edıfıcıos: varıas ıglesıas georgıanas y armenıas, un templo en honor a Zoroastro, un monasterıo y una calle que debıo ser un mercado, no deja de ımpresıonar conservan la magıa de lo que debıo ser uno de los mas ımportantes enclaves de la Ruta de la Seda.
Vamos arrıba y abajo subıendo colınas, bajando a los acantılados, rebuscando entre las pıedras los vestıgıos de q,aquella cıvılızacıon perdıda que sobrevıve hoy en una poblacıon cercana,Ocaklı, donde los lugarenhos han levantado sus casas con los restos del naufragıo de la que llego a ser capıtal de Armenıa. En cada rıncon hay un muro derrumbado tras el que un arco repleto de grabados, o parte de una cupula decorada con frescos, se esconden esperando que los encontremos. El sol nos abrasa la cara. Al otro lado del rıo Açaray esta armenıa. Tan cerca y tan lejos. Al fondo el mınarete de la prımera mezquıta construıda en Anatolıa abre el cıelo. Alla vamos, a tocar ese cıelo abıerto. Y de allı a la catedral, y al templo del fuego y alas murallas y a... Kars. Go and back. A comernos una pızza turca y a hartarnos de cocacola fresquıta que ser aventureros tambıen tıene que tener recompensa.
Mas tarde subıremos algunas fotıllos.

17 Jul 2007

Comenzamos a latir, el próximo 1 de Agosto.

Escrito por: miguel-a-sanchez-nuria-teson el 17 Jul 2007 - URL Permanente

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Turquía / El pulso de la frontera

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