08 Ene 2009
FRAGMENTOS DE MADAME BOVARY, GUSTAVE FLAUBERT
Cuadro: Waterhouse 1898 Ariadne
Era a principios de abril, cuando abren las primaveras; un aire tibio circulaba sobre los bancales labrados, y los jardines, como las mujeres, parecían componerse para las fiestas de verano...
....
Al día siguiente fue para Emma un día fúnebre. Todo le pareció envuelto en una atmósfera negra que flotaba confusamente sobre el exterior de las cosas, y la pena se hundía en su alma con aullidos suaves, como hace el viento en los castillos abandonados. Era ese ensueño que nos hacemos sobre lo que ya no volverá, el cansancio que nos invade después de cada tarea realizada, ese dolor, en fin, que nos causa la interrupción de todo movimiento habitual, el cese brusco de una vibración prolongada.
...
¡Ah!, ¡se había ido el único encanto de su vida, la única esperanza posible de felicidad! ¿Cómo no se había apoderado de aquella ventura cuando se le presentó? ¿Por qué no lo había retenido con las dos manos, con las dos rodillas, cuando quería escaparse? Y se maldijo por no haber amado a León; tuvo sed de sus labios. Le entraron ganas de correr a unirse con él, de echarse en sus brazos, de decirle: “¡Soy yo, soy tuya!”.
...
Entonces Rodolphe, con una extraña sonrisa y con la mirada fija, los dientes apretados, se adelantó abriendo los brazos. Ella retrocedió temblando. Balbuceaba:
- ¡Oh! ¡Usted me da miedo! ¡Me hace daño! Vámonos.
Y él se volvió enseguida respetuoso, acariciador, tímido.
- Ya que no hay más remedio –replicó él, cambiando de talante.
Emma le ofreció su brazo. Dieron vuelta. Él decía:
No me ha entendido. Usted se equivoca conmigo. Usted está en mi alma como una madona sobre un pedestal, en un lugar elevado, sólido e inmaculado. Pero la necesito para vivir. ¡Necesito sus ojos, su voz, su pensamiento! ¡Sea mi amiga, mi hermana, mi ángel!
Y alargaba el brazo y la estrechaba la cintura. Ella trataba débilmente de desprenderse. Él la retenía así, caminando.
......
¡Oh, Rodolphe!...-dijo lentamente la joven mujer apoyándose en su hombro.
La tela de su vestido se prendía en el terciopelo de la levita de Rodolphe, Inclinó hacia atrás su blanco cuello, que dilataba con un suspiro; y desfallecida, deshecha en llanto, con un largo estremecimiento y tapándose la cara, se entregó.
....
Se repetía: “¡Tengo un amante!, ¡un amante!”, deleitándose en esta idea, como si sintiese renacer en ella otra pubertad. Iba, pues, a poseer por fin esos goces del amor, esa fiebre de felicidad que tanto había ansiado.
Penetraba en algo maravilloso donde todo sería pasión, éxtasis, delirio; una azul inmensidad la envolvía, las cumbres del sentimiento resplandecían bajo su imaginación, y la existencia ordinaria no aparecía sino a lo lejos, muy abajo, en la sombra, entre los intervalos de aquellas alturas.
Entonces recordó a las heroínas de los libros que había leído y la legión lírica de esas mujeres adúlteras empezó a cantar en su memoria con voces de hermanas que la fascinaban. Ella venía a ser como una parte verdadera de aquellas imaginaciones y realizaba el largo sueño de su juventud , contemplándose en ese tipo de enamorada que tanto había deseado. Además Emma experimentaba una satisfacción de venganza. ¡Bastante había sufrido! Pero ahora triunfaba , y el amor, tanto tiempo contenido, brotaba todo entero a gozosos borbotones. Lo saboreaba sin remordimiento, sin preocupación, sin turbación alguna.
...
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8 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Kepa dijo
Seguro que si se estuviera garchando a León soñaría con Rodolphe ¿no?
Me parece que lo novedoso del texto es que le pase a una mujer. Y también la forma en que Emma distingue la fantasía de la realidad y se entrega y cómo se entrega a su fantasear ¿no?
Ana Galán dijo
Me parece que en el transcurso de la novela, Emma, Madame Bovary, se enamora varias veces, una de ellas es de León, del cual termina siendo amante, páginas más tarde, después de ser amante de Rodolphe. Me parece que en el texto se muestra el deseo rechazado y realizado de tener un amante.
Es una novela que se publica en 1856 y suscitó un proceso por ofensa a la moral pública y a la religión, del que Flaubert salió absuelto. Escándalo que favoreció su camino a ser considerada una gran novela.
Es una novela terrible, donde todas sus historias de amor tienen un final terrorífico y la novela misma sorprende en esa época entre romanticismo y realismo, donde no era de esperar una novela como esta y menos con semejante final.
Rafael dijo
Casualidades... He leído Madame Bovary hace poco. Siempre había eludido este clásico, no sé muy bien la razón. Y me ha impresionado profundamente. Esperaba mucho menos de esta novela. Me imaginaba que me encontraría con un retrato costumbrista y lo que hallo es personajes abiertos en canal ante el lector, escrutados y recreados en toda su humanidad; y, sobre todo una madame Bovary que es suma de varias de las creaciones de Shakespeare: una Julieta en su enamoramiento ingenuo e inicial con León, una Lady Macbeth instigando a Charles Bovary a intentar aquella operación imposible que sale tan mal, una Ofelia arrebatada en su pasión por Rodolfo... y, en fin, una mujer denigrada y vacía en su aventura final con León, acabada, sin dinero y entregada a una muerte horrible...
Todavía me entristece la última página, esa Berta trabajando en una hilatura, último resto de una familia destrozada... la peor pesadilla de la clase media...
Saludos.
Kepa dijo
Habrá que leerlo
Cayo Valerio Catulo dijo
Me complace enormemente comprobar el nivel de nuestros lectores: gracias Ana, Rafael, Kepa por sus inteligentes aportaciones en nuestro blog que es también vuestro.
Saludos
Catulo.
Caroline dijo
Hola
Caroline dijo
Estimados acabo de terminar Madame Bovary y solo me queda decir que este clásico es una muestra de una narrativa muy bien escrita; me asombro la forma correcta como se va desarrollando la trama. Asimismo debo decir que esta novela trata de una mujer totalmente insatisfecha en su matrimonio y busca en brazos de otros lo que no obtiene de su marido; ella odia al marido, no lo soporta, es intolerable con él y se aferra en la infidelidad como única salida; la realidad de Madame es distinta, gasta mas de lo que tiene, ama sin ser amada, no distingue del que se aprovecha, se entrega sin recatos y ama a todos.
Cayo Valerio Catulo dijo
Gracias Caroline, por compartir con nosotros tu lectua de Madame Bovary.
Un saludo
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