RELATOS ERÓTICOS. MARIANNE. VI Y FINAL. ANÄIS NIN
Cuadro: Falero. El hada de las lilas El hecho de ser observado me produjo un placer extraordinario. Yo caminaba por la habitación o me tendía en la cama. Ella no se movió en ningún momento. Repetimos esta escena todos los días durante una semana, pero al tercer día tuve una erección. ¿Se dio cuenta ella, desde el otro lado de la calle? ¿Me veía? Comencé a tocarme, sintiendo todo el tiempo cuan atenta estaba a cada uno de mis gestos. Me bañaba en una deliciosa excitación...
RELATOS ERÓTICOS. MARIANNE -5- ANÄIS NIN
Cuadro: el baño. Degass Fred se mudó al taller. Pero, como Marianne explicó, no pasó de aceptar sus caricias. Yacían en la cama, desnudos, y Fred se comportaba como si ella careciera por completo de sexo. Recibía los tributos de Marianne frenéticamente, pero el deseo de la muchacha quedaba sin respuesta. Lo máximo que hacía era ponerle las manos entre las piernas. Mientras ella le acariciaba con la boca, las manos de Fred le abrían el sexo como si fuera una flor y anduviera bus...
RELATOS ERÓTICOS. MARIANNE -4-, DE ANÄIS NIN.
Cuadro: Diana, de Etienne- Barthélemuy Garnier Aquello le afectó visiblemente. Todo su sexo se tornó más rígido a causa del placer. Ella estaba arrodillada muy cerca, lo tenía casi al alcance de la boca, pero sólo pudo repetir: –¡Qué hermoso es! Como él no se movía, Marianne se acercó aún más, sus labios se abrieron un poco y su lengua tocó con delicadeza, con mucha delicadeza, la punta del sexo. É...
RELATOS ERÓTICOS. MARIANNE -3- ANÄIS NIN
Cuadro: Jasçon. De Gustave Mareau ...Pero en cuanto mis ojos se pasearon por el resto de su cuerpo, pude advertir el efecto que eso le producía. Su sexo temblaba imperceptiblemente. Quise dibujar esa protuberancia con la misma calma con la que había dibujado la rodilla. Pero la virgen que llevo en mí estaba turbada. Pensé: "Tengo que dibujar lentamente, con atención, hasta que pase la crisis, pues d...
RELATOS ERÓTICOS. MARIANNE -2- ANÄIS NIN.
Cuadro: Las perlas de Afrodita. Herbert. Mediando su trabajo, Marianne se había sentido poseída por el deseo de relatar sus propias experiencias. Y esto es lo que escribió: "Hay cosas que, cuando las lees, te hacen comprender que no has vivido en absoluto, que no has sentido ni experimentado nada hasta el momento. Ahora veo que la mayor parte de las cosas que me han sucedido eran de carácter clínic...
RELATOS ERÓTICOS. MARIANNE -1-. ANÄIS NIN
Cuadro: La ninfa de la luna. Falero Yo era la madame de una casa de prostitución literaria; la madame de un grupo de escritores hambrientos que producían relatos eróticos para vendérselos a un «coleccionista». Fui la primera en escribir, y todos los días entregaba mi trabajo a una joven para que lo mecanografiara en limpio. Esta joven, Marianne, era pintora, y por las noches escribía a máquina para ganarse la vida. Su cabello era un halo dorado, tenía ojos azules, cara redonda y senos ...
RELATOS ERÓTICOS. LILITH, ANÄIS NIN 2
Cuadro: La escalera, de Delvaux. La película terminó. Lilith condujo su coche en silencio por las calles obscuras. Los faros iluminaron otro automóvil aparcado a un lado y proyectaron su luz sobre una pareja que se estaba acariciando, pero no de la manera sentimental acostumbrada. La mujer estaba sentada sobre las rodillas del hombre, dándole la espalda, y él se mantenía rígido, con todo el cuerpo en la postura de quien persigue el climax sexual. Se hallaba en un estado tal que no pudo ...
RELATOS ERÓTICOS. LILITH, DE ANÄIS NIN 1
Cuadro: Charmine Aquella noche, él se sentó con su expresión habitual en los ojos; ella, sentada bajo la lámpara, pintaba algún objeto con furia como si una vez pintado fuera a devorarlo. –¿Sabes? No era azúcar lo que te compré y tomaste después de cenar –dijo el marido–. Era yohimbina, un producto que le vuelve a uno apasionado. Lilith se quedó pasmada. –¿Y me has dado eso? –Sí. Quería...
RELATOS ERÓTICOS. LILITH DE ANÄIS NIN.
Cuadro: Apolo y Dafne. Théodor Chasseriau. Lilith era sexualmente fría y pese a sus fingimientos su marido lo sospechaba. Tal situación dio lugar al siguiente incidente. Lilith nunca tomaba azúcar, por no engordar, y empleaba un sucedáneo: unas minúsculas pildoras blancas que siempre llevaba en el bolso. Un día se quedó sin ellas y pidió a su marido que se las comprara de regreso a casa. Le compró un tubito como el que le había
RELATOS ERÓTICOS. LA MUJER DEL VELO. V. ANÄIS NIN
Cuadro: Odalisca, de Ingres George le paseó las manos por todo el cuerpo, como para inflamar hasta el último rincón con su contacto, acariciándola de nuevo desde los hombros hasta los pies antes de intentar deslizar la mano entre sus piernas, que se abrieron un poco más, hasta permitirle llegar muy cerca del sexo. Los besos de George revolvieron el cabello de la mujer; su vestido había resbalado de los hombros y descubría en parte los senos. Se lo acabó de bajar con la boca, reveland...
Sobre este blog
EL SEXO NO CAE. POESÍA ERÓTICA
Cayo Valerio CatuloEste blog es una iniciativa de amantes incondicionales de la poesía. Aquí se publicaran poemas eróticos y relatos de grandes poetas y escritores, de todas las épocas y de todos los países.
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