28 Jul 2012

La sencillez del óvalo... debían admirase de sí mismos.

Escrito por: Judas el Viejo el 28 Jul 2012 - URL Permanente

Cuando algún juego se hace en terreno franco y todo el mundo corre á verlo, los detrás tratan por todos los medios posibles de subirse más altos que los que están delante: súbanse á los bancos, ruedan toneles, aproximan carruajes, ponen tablas en diversos sitios, ocupan una eminencia vecina y así se improvisa un Circo. ¿Viene el juego con frecuencia á un mismo sitio? Pues arman ligeros tablados para los que pueden pagarlos, y el resto de la gente se la compone como puede. La satisfacción de esta necesidad general, es el problema que tiene que resolver el arquitecto. Dispone por lo tanto, su Circo artísticamente; pero con la sencillez más completa, á fin de que el ornamento lo constituya el pueblo. Al verse así reunidos, debían admirase de sí mismos; pues acostumbrados únicamente á correr unos detrás de otros, á encontrarse mezclados en una barahúnda sin orden ni sistema, el animal de cien cabezas y de mil ideas, vacilante y vagabundo de una parte á otra, hállese formando un cuerpo noble, una imponente unidad, reunido en una masa compacta, como una sola figura animada de una sola alma. La sencillez del óvalo es de la manera más agradable sensible á todos los ojos, y cada cabeza sirve para formar la masa, por muy importante que su totalidad sea. Cuando se ve vacío, no hay término alguno de comparación, y no se sabe si es grande ó pequeño.

Después de ver el anfiteatro de Verona

Johann Wolfgang Goethe

Según lo veía Goethe en 1786 los Circos vacíos, no sabia verlos ni grandes o pequeños... Al Camello hoy los Circos repletos de masas, no sabría verlos ni nobles ni venturosos, y desde luego, nada admirables.


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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

rafaelcanaris dijo

Mucho Goethe... (El único hombre vivo, según Napoleón; y eso que había leído el Werther).

Saludos,

R.

Judas el Viejo dijo

Mucho Goethe... Rafael

Un abrazo de MAMC

auroraaguado64 dijo

Amigo Judas, nunca me gustó el circo, mi madre dice que de pequeña me ponía a llorar. ¡Y es que todo ese ambiente se contradice tanto con la realidad.
Un abrazo con todo mi cariño.

Rafael

Rafael dijo

MAMC lo había supuesto, el comentario olía bastante a camello. Gracias, has sido muy amable y te debo una (incluso de gambas -pero media docenita, ¿eh?-).

Que digo yo, hablando del tema, que se podría escribir toda una saga titulada
EL SEÑOR DE LOS ÓVALOS...

Saludos al labios, o sea, al cuadrúpedo polisémico poliédrico ese... Por cierto, ¿sabe silbar?

Rafael

Judas el Viejo dijo

El Circo siempre tiene un regusto amenazante, como todas las concentraciones de personas, tienes razón Aurora; se contradice con la realidad o al menos consigue otra realidad forzada.

Un besote

Judas el Viejo dijo

No se merecen esas gracias, Rafael tu novela en cambio sí. EL SEÑOR DE LOS OVALOS No suena nada mal… juas juas juas

Un abrazo mío y otro del camello

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Hay gente que si y gente que no… al camello y a mí nos gusta la buena gente, nada mas…

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