21 May 2012
LA MUERTE Y ONETTI (O VICEVERSA) poema
Un hombre aparece difuso
tras una ventana, mirando.
Guarda silencio, parece ido, somnoliento.
Pero no, esta mirándose hacia dentro…
En ese algo parecido, que Ángel González
Dejo en un verso confuso:
“Escombro tenaz, que se resiste, a su ruina”
Este absurdo, afán por perpetuarse.
En el Sarcan de Marruecos.
El árbol de la vida.
El olivo, la encina, el roble y el fresno.
Un poeta, desea ser inmortal.
Uno de esos poetas malos, pero necesarios.
Tarde en la noche.
Tumbado en una cama rodeada,
de tráfico y ruido, tras el climalit…
Dentro de Madrid.
“Cuando me venza, la gravedad
y siempre llueva”
Como decía, el bueno de Onetti.
Una lapida no puede cubrirlo todo.
Nos llegaran las gotas de agua,
que fueron nube, y ahora mojan
a los difuntos.
Tal vez por eso, Juan, al final decidió
su incineración; no quería mojarse.
Toda la vida intentando huir.
El deseo de irse, reconcomiendo…
Cuando al fin, a todos,
nos termina por llevar
el vendaval y la tormenta eterna.
No quiero más años, ni más recuerdos;
sin besos.
No deseo llegar a ser, un héroe cansado.
Juan y Ángel, con su gran corazón,
que ya no late; lo saben.
Pero callan como muertos…
Soy pusilánime, y no me importa mojarme.
No, no quiero; apurar las migajas de un sueño
… morirme de viejo…
08 May 2012
Mark Twain, las reflexiones de Huck y el río Mississippi
Después de cenar sacó un libro y me leyó lo de Moisés y los juncos y me entraron grandes ganas de saber cuánto podía saberse de él. Pero, luego, se le escapó que Moisés había muerto hacía tiempo; por eso ya no me interesó, porque los muertos me importan un comino.
Poco después quise fumar y le pedí a la viuda que me dejara. Pero ella no quiso. Dijo que era una costumbre ordinaria, y que no era limpia, y que debía intentar desacostumbrarme.
Hay gente así. Critican una cosa cuando no saben ni jota de la misma. Ahí estaba, preocupándose por Moisés, del que ni siquiera era pariente y que para nada había de aprovechar al prójimo puesto que estaba muerto, y, sin embargo, me sacaba los trapitos al sol por hacer una cosa que tenía algo de bueno. Además, ella tomaba rapé. Claro que eso está bien hecho, puesto que lo hacía ella…
Me dijo que rezara todos los días y que conseguiría todo lo que pidiera.
Pero no fue así. Lo probé. Una vez logré un sedal de pescar, pero no anzuelos. Y sin anzuelos para poco me servía. Probé suerte tres o cuatro veces, a ver si conseguía los anzuelos; pero no pude hacerlo funcionar, no sé por qué. Por fin, le pedí un día a la señora Watson que probara por mí; pero ella me dijo que era un imbécil. Nunca me dijo por qué, y no por mucho porfiar logré adivinarlo.
Me senté en el bosque y pensé mucho rato sobre esas cosas.
Me decía: si uno puede conseguir cualquier cosa que pida rezando, ¿por qué no consigue el diácono Winn que le devuelvan el dinero que perdió en los cerdos? ¿Por qué no puede engordar la señorita Watson? No, hay nada de verdad en eso.
Fui y se lo conté a la viuda y ella dijo que lo que se podía conseguir rezando eran “dones espirituales”. Esto se me hacía demasiado complicado; pero me explicó lo que quería decir: debía ayudar al prójimo y hacer lo que pudiese por los demás, y velar por ellos siempre y no pensar nunca en mí. En esto me pareció que se incluía a la señorita Watson.
Salí al bosque y le di vueltas al magín un buen rato; pero no supe ver en ello la menor ventaja –como no fuera para los demás-, hasta que por fin decidí no preocuparme del asunto y dejarlo.
A veces, la viuda me llamaba aparte y me hablaba de la providencia de una manera como para que se le hiciera la boca agua a un chico; pero, a lo mejor, la señorita Watson me cogía por su cuenta al día siguiente y echaba por tierra todo lo que había dicho la otra.
Pensé que habría dos providencias y que un pobre chico lo pasaría muy bien con la de la viuda; pero que si pillaba la providencia de la señorita Watson, estaba apañado para siempre. Lo pensé bien y decidí que, si me quería, pertenecería a la de la viuda, aun cuando no comprendí qué había de ganar la providencia conmigo, puesto que yo era tan burro, tan patán y tan ruin.
LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERRY FINN

Mark Twain
02 May 2012
De simios y el horizonte...
Lo que me voy a intentar explicar, es en el fondo tan sencillo y elemental que posiblemente pueda parecer, una ingenuidad. Pero sería realmente, tan difícil, conseguir una sostenibilidad y un uso más moderado y responsable de las energías y que estas sean renovables. Alimentarse en gran parte de nuestros propios productos. Con pocos vehículos eléctricos, autorizados para circular y un transporte público asequible. Disponer de bicicletas que podríamos tomar prestadas, o simplemente caminar… ¿necesitamos desplazarnos tan a menudo y tan lejos continuamente? Todo se podría reciclar y se podrían prohibir aquellos materiales y objetos que no fueran reutilizables… ¿no estamos todos hastiados de una vida consumista, que nos acorrala de propiedades absurdas e innecesarias? El trueque y el préstamo de la mitad de todo lo que hay en cada hogar, nos podría librar de inmensidad de artefactos, de eso estoy seguro. Podríamos trabajar la mitad y cobrar menos de la mitad, y aun nos sobrarían "cosas" manteniendo nuestras necesidades básicas garantizadas. Ir al trabajo a pie y hacer que nuestras camisas o nuestros zapatos nos sirvieran durante al menos una década, cultivar nuestras propias verduras y disfrutar del ocio compartiendo, entre todos, cada uno de nuestros conocimientos. Podríamos vestir y comer… y vivir satisfactoriamente, de una forma barata y con estilo.
No podemos pasar nuestra existencia, provocando o sintiendo miedo. La ciencia, la tecnología y las redes globalizadas que hemos desarrollado, pueden llegar a ser una herramienta estupenda, si les damos un uso racional y solidario. No debemos aspirar a ser más ricos, sino más sanos. Debemos tener calor cuando lo hay y pasar frio en invierno. Disfrutar de cada sol, agradecer cada gota de lluvia y sonreír a cada luna, con todas sus estrellas. Los hijos deben ver morir a sus padres, y disfrutar de sus problemas: por primera vez, una vez más. Somos de la medida humana, ni mucho más ni por supuesto, un ápice menos… al menos perseguir la armonía, tan siquiera.
Podríamos, de una vez por todas, llegar a la madurez y mantener la coherencia de acción entre lo privado y lo público. Comportarnos de una forma responsable e idéntica independientemente de que los demás lo sepan o no. Conseguir que nuestra ética personal no sea, esquizofrénica, con la moral de la comunidad. Ocuparnos de las cosas que de verdad importan y ser conscientes de que no viviremos más de cien años, ni nos beneficiaria comer más de tres veces diarias. Que estamos en este planeta de prestado y se lo tenemos que dejar a las siguientes generaciones. Seremos capaces de sentir verdadera admiración por la ejemplaridad y que nos repugne que el mono fuerte abuse del primate con la pata herida. Aceptar la radical igualdad de los hombres, la radical igualdad, de cada una de las vidas. Aprenderemos a saber vivir… a saber, querer saber.
“sano término medio”, “las personas bien educadas”, “el buen gusto”, podremos reunir entre todos el sentido común, con el fin de urbanizar esta selva… ¿?
30 Abr 2012
Silverio Lanza (100 años nada más)
Murió hoy hace cien años, y si la muerte es el olvido: en Getafe y en su país natal, Silverio Lanza ya está muerto…! Que absurda y corta de miras, resulta la inmortalidad ¡
“Silverio Lanza murió en la primavera pasada—escribe Azorín—. Hace pocos días, los amigos de Lanza recibieron un libro de este; venía el volumen bajo una cubierta en donde estaba escrita la dirección con letra del mismo autor. Abierto el paquete, el libro traía también una dedicatoria manuscrita por Lanza. Recibir un volumen de un escritor muerto hace meses, con la dirección y la dedicatoria puestos de su mano, es una cosa extraña, inquietante. Y si se trata de un genio que, como Lanza, amaba lo enigmático y vivió toda su vida rodeado de una aureola de misterio, la impresión que recibimos llega a desconcertarnos. Stendhal era un escritor raro, estrambótico; varias veces se hizo pasar por muerto y escribió él mismo sus necrológicas.
¿Habrá muerto de veras Silverio Lanza?—nos preguntamos
Pero Lanza murió, efectivamente, cuando los periódicos anunciaron su fallecimiento. Días antes de su tránsito perennal, el escritor había acabado de imprimir un volumen; el mismo hizo los paquetes de su libro y puso las direcciones. Ese libro, así empaquetado, es el que ahora recibimos los amigos de Lanza”.
Juan Bautista de Amorós y Vázquez de Figueroa era un tipo raro, escritor de la generación del 98, que se trasladó desde Madrid a Getafe, en busca de una vida anónima. Casi no salía de Getafe. (¡Qué empapadores los días de lluvia!). Él creó a Silverio Lanza y él lo mató, como se mata a un personaje, como se cercena una vida propia que no gusta… Tenía la manía de matarlo.
Silverio Lanza tenía la manía de morir. Juan Bautista Amorós le mataba y lo anunciaba a los “escasos lectores”. En sus novelas, Silverio se da por muerto varias veces y escribe sus epitafios. Se asistió a sí mismo en la muerte, tranquilo e irónico. Muere en una obra y vuelve a resucitar en la siguiente, para acabar en la sepultura de nuevo. Amorós se recrea relatando la muerte de su contrafigura literaria. En el prólogo de “El año triste” comunica al lector la muerte de Silverio Lanza acaecida, según dice allí, en Salamanca el 25 de septiembre de 1882. En la “Rendición de Santiago” amplía esa noticia y asegura: “Silverio Lanza, autor de esta obrita, murió en Salamanca, en una miserable casucha de la calle Tentenecio".
Gómez de la Serna, su mejor amigo en los últimos años, relata su muerte verdadera, la del vecino de Getafe y la del personaje. Era 30 de abril, un día luminoso. Silverio Lanza quería morir un día que no lloviese para evitar a sus amigos la molestia de llevar paraguas. El autor de las greguerías cogió el tren y llegó a la casa de la calle Olivares, frente a la verja del convento de los Escolapios. Por labios de su viuda conoció que Juan Bautista de Amorós lo supo, presagió con certeza su fin, desde que sintió el primer vago malestar. Al fin había llegado la hora... así que "habló bajo, con reposo, y se metió en su cama. No fue algo precipitado y cobarde”. Juan Bautista Amorós había mirado mucho a la muerte y por eso no debió asustarse.
Ni esta noche se extrañará, en lo más mínimo, de su completo olvido…
P.D. Getafe celebra la VIII Semana del Libro Infantil y Juvenil del 13 al 29 de abril de 2012, con un variado abanico de actividades con el objetivo común del fomento de la lectura. Este año la temática gira en torno a la figura del escritor inglés Charles Dickens.
29 Abr 2012
El planeta de los simios
“Un lugar en el mundo” es una película de Adolfo Aristarain, a la que vuelvo de tiempo en tiempo. Es como un chuletón argentino, algo crudo que pese a que nos manche el cuchillo de sangre y no nos termine por sentar nada bien. Necesito darle, otra vuelta de tuerca: Un catedrático de sociología, que termina en el culo del mundo (en su lugar del mundo) dando de comer a las criaturas que enseña a leer y escribir en su miserable ranchito, intentando sacar adelante una cooperativa de empobrecidos ganaderos frente al cacique y las multinacionales... Le dice el cacique: “Usted se me quedo en la utopia, maestro”, a lo que un Federico Luppi encanecido le contesta: “Yo también le voy a decir una cosa, y es que usted és un reverendo hijo de puta”.
“Lo que hacemos es algo concreto y nos hace sentir muy bien”... Le rompen un brazo y les dice: “Hagamos una cosa, no digamos nada a nadie... el miedo funciona, sabemos como...” Termina por quemar toda la lana de la cooperativa... “Ya no tienen un carajo que perder”- se justifica rabioso, ante la indignidad que siempre le rodeó, bajo un enorme aguacero.
El mercenario español, con mala conciencia dice: “si haces carrera y dices si señor, serás una mierda de tío como yo, pero tendrás dinero”. Y la monja que se decidió "por la gente", termina por ser enviada al vaticano, acusada de enajenada y poco menos que anarquista. Y por supuesto, también hay destellos de amistad, amores bisoños y otros más culpables. El director tampoco nos perdonara ese trago, son utópicos y solidarios pero sobre todas las cosas; humanos. Y hasta le hace decir al personaje de José Sacristán: “ si tuvieses unos cuantos años más, nos iríamos por ahí de copas, y acabaríamos debajo de una mesa, llorando por las mujeres que hemos perdido. No te preocupes; dicen que lo importante es amar y no qué te amen... y los que dicen eso son unos gilipollas”.
La metáfora de que las únicas batallas que se ganan son al tren, no me termina de convencer. Me quedo con la verdad que suelta, como quien no quiere la cosa, la hija del capataz del cacique: “no estoy enfadada, no me pasa nada. Solo que te vas ha ir... los de la capital siempre se terminan yendo. Sé que te os terminareis yendo, y nosotros nos quedaremos aquí”.
Efectivamente los pobres y los hijos de los pobres, son los únicos que continúan allí, al final de la película.
26 Abr 2012
Unos días en los arribes
Castilla… y cuando hablo de Castilla, hablo desde Jaén a Santander. Cuantos decenios respirando sus plazas, sus soportales, las iglesias y las ventas, sus callejas y los paseos por el rio. Comiendo sus torreznos y cocidos, sus tostones y cabritos. Las judías y sus torrijas. Creciendo entre sus piedras y sus maderas. Viendo a sus gentes y escuchando los distintos acentos… Su cielo y nuestras encinas, los olivos y los fresnos. Creo conocer, prácticamente todos sus pueblos, no tiene ninguna importancia en estos tiempos y a mis años. Pero caí en la cuenta que me quedaba un pedazo por respirar y descubrir, y para allí nos dirigimos. Nada nuevo ni muy especial. Simplemente resulto lo acostumbrado: algo inmensamente bello.
Las cigüeñas y el silencio, Cornicabras y cantueso. Horizontes inalcanzables junto a campos suaves, de piedra y prados de dehesa. La perdiz roja correteando por los tomillos De viento frio y leñas bajo cubierto. “Según se llega a la plaza, faldee en la iglesia y verán la ermita, que ya les lleva”… un idioma macizo, exacto y delicadamente recio.
Bancales, pozos milenarios (los mismos que viste en Egipto o Turquía, cigueñales y chiviteras; les llaman por estas tierras) y los alimoches de cortejo. Buen vino y migas y chorizos, cecinas, corderos, salchichón y agua… tanta agua como puedan llevar los ríos bajo los puentes medievales, que atraviesan los pastores y los caballeros.
Los visigodos y los cristianos, heredaron unas industrias del imperio romano con el que confeccionaron monumentales juguetes para la ignorancia de los siervos y las guerras contra los moros, que aún nos cuentan cosas… a los que aparcamos nuestros vehículos, propulsados por petróleo cerca de sus esquinas...! Cuanta historia en la piedra ¡ y aún más en las entrañas de lo que mal llamamos; modernidad.
Castilla tiene un olor y un sabor intenso, que yo me sé… y que nunca defrauda.
18 Abr 2012
Tiempos desquiciados
¿Qué dice la poesía? Dice el perpetuo desastre del tiempo, la destrucción de la vida a la que sólo sobrevive el infinito deseo. La falsa sabiduría de los hombres invita a someterse a la gran ley de la nada que gobierna el mundo. En lugar de la resignación, la poesía promete la paz y el olvido…
Pero el tiempo de la Historia no es uno solo, no tiene un sentido único, no viene de ningún sitio, no se sabe adónde lleva. Cada hombre se encuentra un día arrojado en él y se levanta estupefacto entre una maraña de fábulas, inmerso en un relato insulso, mal tramado y en el fondo indiferente, donde viejas leyendas murmuran a su alrededor como ecos menguantes. No existen ni el pasado ni el futuro, y el presente es un puro vértigo, abierto a lanza entre dos perspectivas falsas que se precipitan al vacío por delante y por detrás. La Historia encadena lo que nunca tuvo sentido y tiende en el vacío un puente entre universos separados… Las cosas que los hombres construyen se alzan y hunden sin cesar: todo individuo, sea cual sea la época o el cielo que lo vean nacer, asiste al alba y al crepúsculo de la creación. Generación tras generación, los libros escritos son testimonios inútiles del gran comienzo sin propósito que es la Historia… Y luego, como hace siempre, el caos se presenta para poner al mundo entero de acuerdo y postrarlo en las cenizas y el barro… La humanidad se abandona a su antigua rutina depredadora. Las generaciones se suceden sin conocer otra cosa que la arbitrariedad del desorden, hasta el punto de olvidar por completo el significado de la palabra paz. Entonces, sin que de verdad sepamos por qué –a menos de suponer que exista un punto de vacio más allá del cual las cosas humanas regresan mecánicamente y por sí mismas a su punto de equilibrio-, la calma se instala suavemente sobre la tierra de hambrunas y las masacres: se vuelve a construir, se cultiva, se enderezan las ruinas y para algunos –sólo para algunos- da comienzo la función de una vida grata. Philippe Forest
15 Abr 2012
¿Cómo ligar en el metro?...
El en primer tramo de las escaleras mecánicas, me quede a dos peldaños por detrás de ellas. Negras como el tizón (Sudan, Zambia ¡?- pensé) La más alta, abrigo de cuero negro y un pelo largo y abundante labrado en decenas de trenzas de colores. A su lado pantalón azul abrigo de espumilla grueso, color claro y un gorro de lana encantador e inmaculadamente blanco sobre su pelillo desordenado, negro azabache. Había tropezado al comienzo de la cinta, y la de las rastas de colores, de un tirón la desprendió ambos pies del suelo, voló por un instante manoteando con el brazo libre y le hizo aterrizar como un trapillo ya sobre el escalón. No tendría más de cuatro años.
Yo, no podía dejar de centrar mi atención en la muñeca voladora. De improviso, como si hubiera captado mi ternura, giro su cara redondeada que se ilumino con una sonrisa que hubiera dejado desarmado a todo el conclave del Kukuxklán, y me miro entre curiosa y divertida.
La almendra inmensa de sus ojos blancos tras las pupilas y los dientes luminosos detrás sus labios café con leche y sus mofletes aún más oscuros. Me llevo a la conclusión, de que toda aquella fila de adultos, subiendo las escaleras totalmente quietos y con gesto adusto !estábamos muu tontos¡…
Atacamos el segundo tramo de escaleras mecánicas, sin dejar de hablarnos con los ojos, mientras la madre la dirigía zarandeándola por el camino que ella no quería mirar. De nuevo tropezó al encuentro con la cinta y volvió a volar; se le escapo una suave risotada. No sé porque, tal vez por provocarme la primera sonrisa del día, me dio por sacarle la punta de mi lengua. Fue un mal cálculo, por mi parte. El comino, me saco más de cuatro centímetros de lengua brillante y sonrosada, como un bichillo con vida propia que me descoloco totalmente… Ahora el que se rio en alto, fui yo, ante el estupor de los circunspectos adultos que me miraron con desaprobación.
Cuando ya desaparecían por las escaleras de peldaños normales de la salida del metro, y yo me dirigía por otro pasillo. Se despidió entre los zarandeos que le infringía, la de las rastas que continuaba totalmente, a por uvas, con un gesto de su mano libre. Apenas una caída del bracito con la mano extendida. Estas son el tipo de cosas, que le apañan a uno el día. Le ponen de buen humor y le demuestran que aún no es totalmente invisible para el sexo femenino.
... glub.
13 Abr 2012
"14 de Abril"
Mañana es el día del año, en el que simbólicamente, tome la mayor (la más importante) elección de mi vida… y nunca me he arrepentido… Todo el mundo, de una manera más o menos ridícula y supersticiosa, marca algún número del calendario anual y lo hace especial.
Este es el mío. Seguramente habrá muchos seres humanos, que no les emocione esta canción y la fecha que marcaran millones de medidores del tiempo mañana. La misma en la que hace décadas, se soñaba con otra republica. Habrá muchas personas que no se sientan honestas y dignas con estos acordes, ni suficientemente motivadas, ni participen de esta perspectiva de la realidad.
Es natural. Cada uno maneja sus latidos y sus miedos, los criterios y sus sentimientos, como puede y le han dejado… En la actualidad el pueblo voto, mayoritariamente en "democracia", lo que tenemos. Yo tampoco puedo compartir sus sensaciones, y también soy contemporáneo y vivo junto a ellos… A los que se nos saltan las lagrimas escuchando esto, no somos ni mejores ni peores; pero esto, es…
lo que nos rompe el alma profundamente y lo que sinceramente sentimos…
11 Abr 2012
Esas cosas de la primavera
Se ha quedado una tarde muy agradable de primavera.
En la plaza de las Comendadoras, están terminando de poner en limpio
sus cúpulas de latón
que destellan, cuando las nubes dejan disparar al tibio sol,
agazapado como un francotirador,
en el azul clarito de un cielo benevolente.
Venía para el trabajo, pero venía contento.
Una pareja de adolescentes se besaba (“se devoraban” sería más exacto)
junto a los aparatos gimnásticos que nadie entiende que pintan ahí en medio...
Otra pareja, bien entrada en la cincuentena hablaban en un banco,
en voz alta; en completa intimidad.
Entendí al pasar, qué de “lo suyo” ellos dirían “de lo nuestro”...
La mano izquierda, fuerte y rugosa del hombre barrigudo sostenía, como un pajarillo dormido, la mano con manchitas de la mujer. Mientras los dedos de su mano derecha, jugueteaban con las cuentas del collar de su cuello, blanquecino, femenino y arrugado.
El amor y la pareja es una canción infinita, que resuena con más fuerza entre las gentes todas las primaveras.
Al amor; se ha cantado
en lieder, boleros, jotas, guaguancós, cantatas y en baladas heavy metal...
Siempre desde que el mundo recuerda y en especial cuando nos cambiamos
la muda del invierno y el sol nos endulza las sabanas,
cuando una brisa tostada y nueva,
las va secando de otra manera...
Ahora que ya se ha encendido el alumbrado público. Los bancos y las esquinas proyectan otras sombras que huelen más frescas y dulces, sobre la plaza.
Y el latón nuevecito de las cúpulas de las Comendadoras
–en realidad no son cúpulas sino chapiteles barrocos, pero jamás permito que la arquitectura religiosa me arruine una buena frase-
parece un aguafuerte antiguo; bajo una luna mediada y perezosa.
Me he entretenido en encontrar, sin prisa casi con parsimonia;
unos breves minutos musicales.
El sr. Chinarro nos canta de su pequeño montón, pero “qué todo no era suyo” y Los costa brava del mundo de las expectativas y de la ilusión, con sentido del humor.
Porque el amor sin sentido del humor, es tan imposible,
como las primaveras sin su secreta excitación de estreno.
............
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