El puente más alto del mundo… o no
Tal y como meditaba ese simpático Guardia Civil al detener el Volvo conducido por los tres protagonistas de Airbag, gamberrada cinematográfica de Juanma Bajo Ulloa, “es un dilema, según cómo se mire…”.
Enorme, elegante y hasta discreto, el Viaducto de Millau es actualmente uno de los reclamos turísticos de la región de Aveyron, en el sur de Francia, tierra de templarios, del queso roquefort y de algunos espacios naturales realmente alucinantes como las Gorges de Tarn. 300 y pico metros desde la base de sus pilares hasta su punto más alto. El puente más alto del mundo, o no… “según cómo se mire”.
Aclaración: ¿se debe medir un puente desde su punto más bajo a su punto más alto, o la altura del mismo viene dada sólo por sus metros de caída, es decir, la distancia que hay desde su tablero al suelo, porque esa es la altura que salva su estructura? Porque en este último caso… aquí tienen al ganador (o eso creemos): Royal Gorge bridge, en Colorado (EE.UU), cuyo tablero se eleva a 321 metros del agua.
Ahí está el dilema… El artículo fue especialmente polémico, pero por otra causa: aunque se trate de una obra atribuida internacionalmente al arquitecto Norman Foster, un tropel de ingenieros montaron en cólera (dospuntoceramente hablando, claro), reclamando el protagonismo robado a su insigne colega Michel Virlogeux.
La mítica y cómica película ya mostraba situaciones límite que pueden ocurrir en un avión bajo el subtítulo de “el avión iba a Chicago, el piloto a Nueva York y los pasajeros… ni se sabía”. Pero como suele suceder la realidad siempre acaba superando a la ficción porque ¿quién les iba a decir a los pasajeros que viajaban de San Diego a Minneapolis que acabarían viendo como
Dominguín & Ava versión 2010: 
¿Será Alarcón un nuevo lugar de peregrinación turista como los Dakota en
“Agosto. Me calzo mis bermudas y mi gorra, que allá voy, Miami… Y acabo rondando las calles con sus palmeras, medio apestoso, en busca de un par de calzoncillos y un cepillo de dientes para sobrevivir mientras el aeropuerto recupera mi maleta que, al parecer, se quedó dando vueltas en la cinta errónea y acabó, verbigracia, en una gasolinera de Tordesillas”.
La siguiente cita tiene lugar en la
Ni miramos precios, ni nos quejamos
Un fin de semana relajante, alejado de la rutina, sin estres... En