21 Feb 2012

Valencia

Escrito por: Marina Sanmartin el 21 Feb 2012 - URL Permanente


La paz no existe. Existe la ignorancia. Existen las mentes dormidas.

Cuando era pequeña, recorría el centro con mis padres para ver las fallas de sección especial. Las noches eran extrañas en fiestas, por encima de la oscuridad se imponía un halo de fuego anaranjado, que se escapaba de los castillos en los barrios. A mí me daban miedo los petardos y avanzaba siempre aterrada, con ganas de llorar, pensando en que un día me haría mayor y podría marcharme de aquella ciudad que, en Fallas, se convertía en un escenario de cómic, de ciencia ficción. En Valencia habitaba una alegría de fin del mundo que a mis ojos infantiles le resultaba hiriente; y olía a buñuelos, a chocolate y a pólvora. Sin embargo, lejos de conformar una estampa folclórica, lo popular, acosado por las llamas inminentes que marcaban el fin de la fiesta y eran una condena anticipada, se volvía apocalíptico.

Todos los recuerdos se tiñen de un exceso de luz.

Nuestro recorrido, año tras año, era idéntico. Con mis tíos y mis primos, íbamos de la plaza del Pilar a la Merced. Cenábamos en el Kiosco, un bar de dos pisos cerca de la Lonja en el que servían brascada, calamares y lomo con pimientos; y luego seguíamos, paseando por delante del Mercado Central hasta la plaza del Ayuntamiento y la estación del Norte. Nuestra última parada era Convento Jerusalén y, algunas madrugadas temerarias, en las que la animación alcanzaba cotas insólitas, nos desviábamos hasta Na Jordana y volvíamos a casa bordeando el jardín del río, cruzándonos con falleras trasnochadoras que se reían.

Recuerdo al hombre que contrataba la comisión de Quart Turia para que pasara la noche en vela, vigilando nuestra fallita enana. Me llamaba la atención ver cómo se sentaba a la intemperie mientras nosotros nos metíamos en el portal. Tenía miedo por él.

Me parece otra vida y esa niña por lo general sería, con tendencia al mal humor, no parezco yo.

No comprendía nada y mis padres tuvieron mucha paciencia.

Crecí. En las clases de Historia de la universidad nuestro profesor estaba convencido de que todo había pasado primero en Valencia: las declaraciones de guerra, los descubrimientos, las vanguardias artísticas… siempre había algún pueblo de pocos habitantes y próximo a la Albufera en el que habían preferido silenciar descubrimientos que, años más tarde, habrían de sorprender a la Humanidad y atribuirse a grandes metrópolis europeas o del otro lado del Atlántico. Le creímos, pero tampoco eso sirvió para que me quedara.

Ahora ya no vivo allí.

Me entero por el Twitter y por La 2 Noticias de los disturbios en la calle Xativa. Cierro los ojos y visualizo el IES Luís Vives; pienso en mi hermana, que trabaja muy cerca, en la Fnac; y vuelvo en un segundo a cruzar Guillen de Castro y a hacer cola en los ABC Park; a buscar a mi madre con la mirada después de ver con Andrés ‘La edad de la inocencia’

La infancia permanece abierta como la herida.

_______________________________________________
La Fallera Cósmica | Promocionar tu página también

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

E. Zaitut

E. Zaitut dijo

No se puede doblegar con violencia y menos hacer que los jóvenes desistan de sus propósitos...

me gustaron tus palabras.
bonitos recuerdos a pesar de que el motivo que los ha traido es la violencia excesiva y desproporcionada hacia los estudiantes de secundaria.

un saludo

Marina Sanmartin dijo

Gracias por lo que me dices y gracias mil por seguir ahí!!! Un fuerte abrazo!

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

Sobre este blog

Avatar de Marina Sanmartin

La Fallera Cósmica

Las palabras que pronunciamos no siempre suenan como creemos. Es posible que haya tantos idiomas como hombres, tantas gramáticas como centímetros de piel. ¿Y si las claves para llegar hasta nosotros se hubieran perdido en el momento en que nos hicieron daño por primera vez? Quizás entonces, en un intento por permanecer a salvo, permitimos que cayeran al abismo a la velocidad con que perdimos la inocencia. Es así como nos protegimos, pero también como nos quedamos solos.

MEJOR BLOG NACIONAL DE CREACIÓN LITERARIA 2010. PREMIOS REVISTA DE LETRAS

SI TE GUSTA ESTE BLOG, TE GUSTARÁN ESTOS LIBROS:
La Vida Después, relatos de Marina Sanmartín. Ed. Baile del Sol. Mayo 2009
Antología Mujeres Cuentistas. Ed. Baile del Sol. Noviembre 2009
La Fallera Cósmica. Ed. Baile del Sol. Noviembre 2010

CONTACTA
lafalleracosmica@yahoo.es

ver perfil »

La Fallera Cósmica en Twitter

    Fans

    • mikecoslaw

    Suscríbete

    Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):