Escool

07 Dic 2009

Escrito por susana-pdp

07 Dic 2009 - Enlace

La última cruzada

La presencia de la religión en las escuelas españolas no parará nunca de dar problemas. Y muchos más provocará a la larga si se mantiene y no se busca una solución clara, seria y definitiva a la actual situación. No me refiero sólo a la enseñanza de la religión (que también) sino a la presencia de los crucifijos y otros símbolos religiosos en los centros, sean públicos o privados concertados (es decir, financiados por todos los españoles). En la existencia de dos redes de escuelas, las públicas y privadas concertadas, que están obligados legalmente a integrar por igual a los alumnos con dificultades educativas, y entre los que se encuentran multitud de estudiantes inmigrantes que llegan con carencias o con necesidad de apoyos en algunas asignaturas, está el nudo gordiano de esta cuestión.

¿Es compatible en la práctica la “aconfesionalidad” que defiende la Constitución española con la existencia de la red concertada con ideario católico, que en muchas comunidades autónomas ronde el 50% de todos sus centros? Todo hace pensar que no. ¿Qué va antes el respeto al ideario del centro católico o al de los alumnos inmigrantes, por ejemplo, musulmanes, que, por el razonable reparto de alumnos entre las dos redes, deben estar escolarizados tanto en centros públicos como concertados? Es indiscutible que hay que respetar el ideario de los centros católicos, porque, además, lo dice la ley.

El problema es el sistema, la raíz de esta cuestión está en que cuando se creó la segunda red, la concertada, no se pensó en las consecuencias que podría tener su gran crecimiento décadas después. Sin ese reparto de estudiantes inmigrantes entre redes, que es una falacia en muchísimos casos, los centros públicos se saturan de alumnos con dificultades de aprendizaje, para desesperación de los docentes, directores de centros, padres de alumnos y con la colateral y perniciosa consecuencia de la huída de la clase media a la privada concertada.

La educación es el mejor (muchas veces el único) elemento corrector de los problemas que tienen que ver con el aprendizaje del respeto a los derechos y libertades de los demás. Si los niños y adolescentes viven ya controversias, enfrentamientos o problemas relacionados con el respeto a las creencias de todos, ¿qué no puede pasar cuando sean adultos? ¿Más guerras sociales por la religión? Porque el número de alumnos inmigrantes, procedentes de otras culturas y, en muchos casos, de otras religiones, crece cada año en España. En la actualidad, el 45% de los niños inmigrantes proceden de Latinoamérica, el 20,6 de África y el 29% de otros países de Europa.

La etapa en la escuela (de los 6 a los 16 años, como mínimo en España) debería ser una bonita fase de aprendizaje, de contenidos y también y de convivencia y respeto a los demás, para todos los menores. ¿Es respetuoso escolarizar a un niño musulmán en una escuela con crucifijos? En la pública, no cabe la menor duda de que no, porque lo ha dicho el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, y porque lo dicta la más pura lógica y el sentido común en una España como la actual, cada vez más multicultural, cada vez más global. En la concertada católica, ¿lo es? Lo suyo sería, también por lógica, escolarizar a los niños de otras religiones en centros aconfesionales o con un ideario de acuerdo con sus creencias y las de sus familias. Algo imposible en la red concertada actual. ¿Hay que resignarse entonces a que la red pública asuma todo el peso de esa escolarización? De los 7,6 millones de alumnos no universitarios que hay en España este curso, algo más 750.000 son inmigrantes. De media, el 67,3% están en centros públicos, aunque, como decía hay muchas diferencias entre comunidades. El País Vasco es la comunidad con menos porcentaje de pública (el 49,6%), seguida de Madrid (53,7%) y Cataluña (63%). Las que más escolarización pública tienen son Castilla La-Mancha (82,5%), Extremadura (79%), Canarias (77%) y Andalucía (74,8%).

La respuesta fácil es que crezcan los centros públicos. Pero la realidad es que no ocurre ni parece que vaya a ocurrir. Las competencias son de cada comunidad autónoma y muchas (como las de Madrid, Cataluña o el País Vasco) tienen casi tantas escuelas concertadas católicas como públicas. Andalucía, por ejemplo, mantiene una clara apuesta por la red pública. Pero a estas alturas, después de décadas de coexistencia y con unos 2,5 millones de niños estudiando en la concertada, tampoco sería una solución razonable pedir la desaparición de esta red o quitarle el apoyo a unos centros que educan a una parte importante de la población escolar.

Había que haberlo pensado antes. No es consuelo, pero así es, dicen muchos expertos. De lo que no cabe duda es de que los centros públicos deben respetar las creencias de toda la población evitando cualquier símbolo religioso, un crucifijo, o el que sea. La solución en el caso de la concertada, respetando el ideario de todos, resulta tan complicada como necesaria.

28 Ago 2009

Escrito por susana-pdp

28 Ago 2009 - Enlace

En busca del ocio perdido

No sé si se han fijado alguna vez en que justo debajo de la pantalla de su televisor hay un botón. Está al lado de una lucecita verde. Es el botón de apagado de la electricidad. Se tienen que levantar y pulsarlo con el dedo. No vale con el mando. Ahora ya lo saben. Si su pantalla es plana o ultraplana, lo mismo está en otro sitio, pero, por lo general, se encuentra donde les digo. Pulsarlo de vez en cuando tiene al menos dos ventajas. La primera es que les abre a un mundo de actividades a las que dedicar sus ratos de ocio, escogidas por ustedes, más allá de lo que les ofrezcan otros a través de la socorrida caja negra. La segunda es que ayuda a reducir el consumo de electricidad, con lo que, de paso, le puede venir bien, a su conciencia, que, en tiempos prolongados de ocio, suele dar más la lata. Pero esto último lo pueden (y deberían) hacer todo el año cuando no usen el aparato. Es la primera ventaja la que me ocupa.

Dicen los especialistas en ocio, -esto es, los sociólogos y psicólogos que han estudiado cuestiones como el uso del tiempo libre y la ansiedad que provoca a algunos mayores y niños no tener nada que hacer- que se ha convertido en un espacio tan ocupado como el laboral , incluso en el caso de los pequeños a los que ya se les llena la vida durante el curso escolar de numerosas actividades fuera de la escuela. El exceso de trabajo es el culpable de este modelo de vida absurdo en el que, entre otras consecuencias negativas, se vive básicamente para el trabajo y poco para uno mismo y se enseña a los niños (que aprenden sobre todo con el ejemplo) a hacer lo mismo. Unas veces precisamente porque no se tiene tiempo para ello y otras porque no se sabe cómo, no se les acostumbra a idear sus propios entretenimientos. Seguro que esto ocurre en muchos casos porque los mayores que les rodean tampoco lo hacen. Cabe entonces preguntarse qué sentido tiene pasarse la vida moviéndose, sin pararse nunca a pensar. Cargada de tareas laborales y de ese exceso de actividades de ocio programadas. ¿Acaso es esto aprovechar el ocio? ¿No se estará más bien perdiendo?

Para algunas personas, ese planteamiento tiene sentido ya por el simple hecho de poder contar sus grandes viajes a los colegas; para otros, es una distinción de clase social, les hace sentir más importantes. Pero los expertos sugieren (y seguro que no tienen más que mirar a su alrededor con detenimiento para comprobarlo) que este exceso de actividades esconde a menudo simplemente miedo. Por ejemplo, a pensar (y ya ni que decir, a hablar) en lo que no se quiere pensar. Contaba hace unos días una psicóloga que, al plantear este mismo tema, una alumna de un curso de verano, le replicó: “Es que no quiero pensar, a esta edad ya no tengo nada en lo que pensar, prefiero dejarme llevar”. Dejarse llevar es una opción, desde luego, a cualquier edad. Hay tantas situaciones particulares como personas.

Pero, a pesar del miedo, se gana más tiempo parándose a pensar que haciendo sin pensar. El ocio puede usarse para ganar tiempo. Muchas personas se sienten insatisfechas cuando vuelven de vacaciones, dicen esos expertos a los que me refería antes, aparte evidentemente de por el hecho mismo de que se acaben y tener que volver a la rutina, porque no les ha servido para avanzar en nada. Les ha entretenido. Les puede haber encantado e ilustrado, seguro, ver, por ejemplo, la ciudad maya de Tulum, pero cuando vuelven a casa tienen el mismo sentimiento de insatisfacción que cuando se fueron. La razón es que no han dejado ni una pequeña parte de sus días libres sin una ocupación organizada. Libres, ¿para qué?, se preguntará más de uno.

Para reflexionar, crear, idear... Resulta difícil de creer que a nadie se le ocurra una buena idea (bien sea para aplicarla al terreno personal, como un cambio de hábitos, de casa o de gustos, al laboral o a nada) mientras espera en una cola para coger el ferry que le va a llevar a la octava isla griega o a la séptima ciudad del Europa del Este programada en su tour. Nadie dice que no se pueda disfrutar de la puesta de sol en Oia (Santorini) o en el embarcadero de Tibau do Sul (Brasil), pero siempre hay una vuelta a casa. Y si sólo se hace eso, poco se avanza, se mejora o se desarrolla uno. Desconectar viajando o haciendo mil cosas es, por lo general, incompatible con estar conectado con el resto de las cosas que pasan en tu vida. De hecho, la idea en esos casos suele ser no acordarse de ellas.

En cambio, muchas veces la inversión de ocio más gratificante y mejor aprovechada es la que se dedica a uno mismo. Incitar a hacerlo a un niño acostumbrado a que el entretenimiento le llegue planificado puede parecer duro al principio, pero se adaptan mejor de lo que parece. Piensen que, de esas elecciones hechas en la infancia para llenar el tiempo libre, puede salir un gran pintor, escritor o músico. No sería el primero. Pueden descubrir el principio de una vocación que difícilmente averiguarán en el trayecto en autobús entre la clase extraescolar de yudo y la de refuerzo de inglés.

Los que hemos tenido la amenaza del aburrimiento pendiendo sobre nuestras cabezas en interminables veranos infantiles en una casa del pueblo, en otra perdida en el campo o en una playa semidesierta no sabíamos entonces que nuestra dedicación voluntaria de horas y horas a la escritura, al dibujo, a tontear con un teclado... se estaba convirtiendo en una afición y en un aprendizaje. Que esas habilidades nos podían servir para desarrollar otras cuestiones (la música, por ejemplo, para las matemáticas, y la lectura, para escribir y expresarnos mejor o para desarrollar ideas) y que incluso con el tiempo, algunas de esas elecciones infantiles que inicialmente, como decía antes, perseguían ganar la batalla al aburrimiento acabarían convirtiéndose en una profesión.

Hagan la prueba. Métanse este otoño o invierno una semana (con o sin hijos) en una casa apartada en una sierra o en una playa cualquiera sin televisión ni internet. Quizá pinten, quizá escriban o lean, o hagan un repaso de la música country (por decir una) que les gustó una vez. Quizá incluso empiecen a tocarla o quizá se pongan a pintar. Escribir y pintar sacan fuera de uno muchos demonios. O ángeles, a quien los tenga. Leer llena la mente e incluso la vida de historias reales o imaginadas y también promueve la aparición de ideas. Las actividades en las que se realiza una actividad creativa, de forma activa no pasiva, pueden dar satisfacciones que sí que no tienen precio ni comparación. También están las pasivas, como ir a un concierto o escuchar música. Es verdad que eso también puede considerarse ocio bien aprovechado. En especial, las improvisadas.

Se me ocurre poner como ejemplo de todo esto a los siete guitarristas a los que vi actuar por casualidad hace unos días en un local de Madrid, el Honky Tonk. Un lunes, de agosto además, con la ciudad medio vacía parecía difícil encontrar algo interesante que hacer a media noche, después del cierre del periódico. Pero no fue así. Un grupo de colegas que tocan la guitarra en diversos grupos (Los Secretos, Greenwich Village…) han decidido dedicar su tiempo de ocio (algunos lunes por la noche que no trabajan), según me contaron, a tocar juntos por gusto. El portero y uno de los encargados del local nos convencieron de que merecía la pena oírles. Se hacen llamar Ensayonara (los ensayos, quedó claro, no son su prioridad) y dieron un concierto informal, haciendo versiones de conocidas canciones de country y rock pero que, a pesar del relax y la diversión que impregnaban el escenario (o precisamente por ellos), sonaban realmente bien (con permiso de los expertos). Al final se subió Juanma del Olmo, ex cantante y guitarrista de Los Elegantes, que había ido a escucharles. Y la estética resultó fabulosa: desde el banco izquierdo se veían los siete mástiles inclinados en fila (cuatro guitarras, un bajo, una mandolina y un dobro). Todo un cuadro. Ocio bien aprovechado, por ellos y por los que caímos por allí. Nosotros repetiremos, por tanto. Es sólo una idea.

01 Jun 2009

Escrito por susana-pdp

01 Jun 2009 - Enlace

Un `crack´ de la física que `arriesga´ su vida para enseñar

Lanza una bola de varios cientos de kilos que cuelga de un péndulo sobre su propia cara para demostrar a un grupo de alumnos perplejos las leyes de la física o mete 225 bolas de ping-pong en una gran urna transparente para explicar cómo funcionan las entrañas de los ordenadores.

El ilustre profesor Christopher M. Bishop es la clara demostración de que se puede enseñar lo que sea de forma divulgativa si se tiene capacidad, creatividad y motivación para ello. En su caso se trata de la física. La semana pasada dejó perplejos a los miembros de la Real Academia de Ingeniería española y al resto de los ilustrados presentes en el acto con la proyección del mencionado vídeo del péndulo. Acaba de ser nombrado miembro de esta institución (como Académico Correspondiente).

Bishop está convencido de lo fundamental que es contar de forma sencilla la ciencia y la tecnología a los alumnos para despertar en ellos la curiosidad por estos temas, que explican en realidad cuestiones que les son muy cercanas, cómo funciona una importante parte del mundo que les y nos rodea. Y esto, transmitir unas ideas básicas, se puede hacer, defiende Bishop, desde que son bien pequeños. Este físico por la Universidad de Oxford da clase de Computación en la Universidad de Edimburgo y es miembro de la Real Academia de Ingeniería británica. Pero con este potente currículo ha escogido centrar todo su empeño en la investigación educativa, en cómo lograr "estusiasmar a los jóvenes con la ingenería", como dijo él mismo.

El conocimiento profundo y riguroso de una materia unido a la capacidad, innata díría yo, para su divulgación, y además a esa inquietud por contar al mundo lo que se ha aprendido son cualidades de personas realmente inteligentes. Es más fácil y limitado quedarse en espesas lecciones para un exclusivo mundo de expertos, que en realidad ya saben casi todo del tema en cuestión. ¿Puede ir desligada la pasión por el conocimiento de la necesidad visceral de transmitir lo que se ha aprendido cuando se cae en la cuenta de su importancia y su utilidad? Apuesto a que no.

Por favor, no se pierdan estos tres vídeos de los experimentos de Bishop para chavales. Los pueden ver aquí. No parece que hagan falta tantos medios para hacerlos. El Royal Institute británico encargó a este físico las conocidas Christmas Lectures en 2008, una tradición heredada de las Faraday Lectures. Las Christmas Lectures son charlas científicas que desde hace más de 150 años promueve el Royal Institute. En la actualidad se difunden por televisión, a través de Channel Five. Gracias Mr. Bishop.

Escrito por susana-pdp

01 Jun 2009 - Enlace

No es una novela policíaca…

“No es una novela policíaca. No estás intrigado hasta el final sobre quién es el malo”. En efecto, el libro que se acaba de publicar sobre cómo se hizo la Ley Orgánica de Educación no se parece nada a una novela de intriga. De hecho, no es mala idea empezar a leerlo por el final. La última parte tiene más morbo porque está escrita cuando su autor, Alejandro Tiana, empieza a hablar ya desde fuera del cargo que ocupaba cuando se hizo la ley, el de secretario general de Educación. Esto significa que es, básicamente, el que sacó adelante el texto.

El pasado martes estaba todo el mundo del ámbito educativo (como repetían los presentes) en el acto de presentación del libro. Todo el mundo de la izquierda, añadiría yo. Pero es verdad que había desde gentes del partido socialista, como la diputada Cándida Martínez, el diputado de Madrid Adolfo Navarro o el que fue subsecretario de Educación cuando se hizo esta ley, Fernando Gurrea, hasta responsables de sindicatos, de las asociaciones de padres laicas, del Ministerio de Educación, de editoriales… Para ser de esos libros educativos que no pueden estar más lejanos de ser una novela policíaca (y no por eso pueden resultar menos interesantes para muchos) había “una representación nutrida y significativa del sistema educativo español”, como dijo el propio Tiana al principio de su intervención.

La cita sobre la novela policíaca es de Álvaro Marchesi, uno de los popes de la educación española, y referencia para muchos, le pese a quien le pese. Marche (que tiene un cierto aire de marqués, como dijo una vez el que fue ministro de Educación con UCD Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona: "Le pegaría más llamarse marchese", marqués, en italiano, por el porte y las maneras) se mostró escéptico con la idea de conseguir pactos sociales y políticos en temas educativos. Marchesi está ahora alejado de la política ministerial, empeñado en dar un impulso a la educación en todo el mundo hispano como responsable de la Organización de Estados Iberoamericanos. Lejos de intentar crear polémica, el marqués lo mencionó de pasada. Pero es una reflexión a considerar viniendo de él y teniendo en cuenta que es lo primero (y único, de momento) que ha dicho que va a promover el nuevo ministro de Educación Ángel Gabilondo y que además es lo primero también que Zapatero dijo sobre educación en el pasado Debate sobre el Estado de la Nación.

Marchesi habla con conocimiento. Él ya intentó un pacto hace unos cuantos años en la Fundación Encuentro. Y entonces las cosas no estaban tan mal. Con la oposición, me refiero. Logró sentar a la mesa a representantes de los colegios católicos a las asociaciones más laicas para buscar un acuerdo que diera estabilidad al sistema educativo y, aún así, al final no se logró ejecutar nada.

La cuestión es que las ideologías están metidas hasta las mismas entrañas de la educación. El marqués lo explicó así: “En el terreno de la educación, no da igual que gobiernen unos que otros. No es lo mismo poner el énfasis en la escuela pública que no hacerlo. Las diferencias están presentes y esto afecta a la propia actividad de los gestores”. No es por desanimar a nadie. De hecho, acabo mencionando una especie de llamamiento, al que me sumo, que hizo el catedrático Manuel de Puelles a que se acabe ya el “masoquismo colectivo” en España con el tema de la educación. Con eso de lo mal que estamos y tal. Aunque, con mala puntería, en mi opinión, algunos echan buena parte de la culpa de ello a los medios de comunicación en general (criticando nuestra manera de trabajar sin conocerla más que por algún detalle y muy, pero que muy por encima en el mejor de los casos) en lugar de a la oposición, a ellos mismos o a sus equipos y a tantos opresores (porque no apoyar es a veces oprimir, dejar que se muera sola) de la educación pública o de lo que no les interese a sus partidos. Pero esto de echar la culpa a la prensa es un clásico y merece un tema aparte. Habrá otras ocasiones, seguro. “Ni masoquismo colectivo ni autocomplacencia”. Así zanjó el autor el tema de la situación de la educación. Veremos si es verdad. Las dos cosas.

31 May 2009

Escrito por susana-pdp

31 May 2009 - Enlace

Bill Gates, a favor de dar ordenadores. Sorprendente

A su paso por Madrid y justo nada más salir de entrevistarse con Zapatero en el Palacio de la Moncloa, Bill Gates ha dicho que “es una buena inversión” dar ordenadores a los niños. Sorprendente. Que el magnate de Microsoft (millonario a más no poder gracias a que la empresa que cofundó es la productora del sistema operativo para computadoras personales más utilizado en el mundo, el Windows) esté a favor de una medida que promueve dar ordenadores a los niños desde los 11 años financiados por el Gobierno de una nación, hombre, pues es lo suyo, textualmente además. Una noticia interesante hubiera sido que le hubiera parecido una mala idea.

Hay otro detalle en los comentarios de Gates que también resulta sorprendente. Ha puesto como ejemplo de iniciativa positiva sobre el uso de los ordenadores en la docencia la experiencia de Aragón. Sí, han leído bien, de Aragón. No sé, quizás me equivoque y peque de desconfiada, pero me pregunto si Bill Gates conoce de verdad esa experiencia (que, por cierto, es verdad que está bien como ejemplo). Es más, me pregunto si siquiera el magnate conoce Aragón. Es curiosamente la iniciativa que viene contando el Ejecutivo para explicar que su medida va a ir bien. Y fue promovida además por la ex consejera de Educación de Aragón y actual secretaria de Estado del Ministerio de Educación, Eva Almunia. Está bien que un hombre de la talla profesional (y personal, a juzgar por el programa que promueve junto a su mujer Melinda para buscar una vacuna contra la malaria) apoye el uso de las tecnologías en el aula, pero es obvio que le parecería bien.

Lo que no sé si está tan bien visto por mucha gente es que se use a un figura de la talla de Bill Gates para promocionar las medidas de un Gobierno, el que sea, cuyos aspectos controvertidos, como hemos comentado ya en varios post anteriores de este blog no tienen nada que ver con que esté mal que los niños tengan ordenadores. Es como si sale Emilio Botín del Palacio de Moncloa diciendo que “es una buena inversión” que se den ayudas públicas a la banca. Por poner un ejemplo inventado. Sería también de lo más sorprendente, claro. (La foto es de Efe)

Nota a pie de post:  (Nota posterior del autor). Respetando las costumbres blogueras no voy a corregir ni a borrar nada ya publicado, así que añado un comentario a pie de post: Vale, según los lectores del blog, Gates conocía la iniciativa de Aragón, pero esto no quita validez a la reflexión general. Es evidente que Gates iba a apoyar que se den ordenadores a todos los niños, sea donde sea ¿o no? Gracias por las informaciones complementarias y por los comentarios, sean a favor o en contra.            

19 May 2009

Escrito por susana-pdp

19 May 2009 - Enlace

Una pastilla de emergencia

Una amiga me llamó un viernes de puente en Madrid con un ataque de nervios. Se le había roto el preservativo esa noche y estaba aterrada con la idea de haberse quedado embarazada. Las urgencias estaban repletas y los centros de salud, cerrados. Localizó a su ginecólogo en Roma. Le dijo que acudiera a un farmacéutico de confianza y le dijera que llevaba la receta el lunes siguiente. De confianza no tenía ninguno, así que empezamos a deambular por las farmacias de guardia. Fue imposible y muy estresante. ¿Es razonable que una mujer de 25 años pase por esta situación?

Los que hablan de los “peligros” de la medida que acaba de aprobar el Gobierno, vender esta píldora sin receta en las farmacias, no sé si conocen bien la cantidad de situaciones dispares que se pueden dar. Ante la imposibilidad de tener estadísticas sobre cuántas mujeres han pasado por una situación parecida a la descrita y no han logrado la pastilla, opté por comentarlo en varios círculos cercanos y calculé que una mujer que usa métodos anticonceptivos habitualmente puede pasar tres o cuatro veces en su vida por algo semejante. Muchas de las que se quedan sin tomar esta píldora dejan pasar los días, por vergüenza, miedo o inexperiencia, hasta que se confirma su embarazo. Después, son muchas también las que recurren a un aborto. A uno de verdad. ¿Tomarse una pastilla preventiva en las 72 horas siguiente de haber mantenido relaciones sexuales sin tomar precauciones es un aborto? Si puede que en muchos casos ni siquiera se esté embarazada. Además, el simple acto de prevención puede tomarse también como de responsabilidad.

Los efectos secundarios que se pueden sufrir con esta píldora, según los propios prospectos, no son nada agradables. Náuseas, taquicardias, desarreglos hormonales… Como anticonceptivo habitual es una barbaridad, pero no como lo que es, un sistema de emergencia. Alguien se lo tendrá que explicar bien a los jóvenes y a los no tan jóvenes. Porque hay chicos de 20 años muy responsables con el sexo y hombres de 40 que no lo son en absoluto.

Hablar de sexo sigue siendo un tabú en muchas familias. Decir lo contrario es eludir la realidad y los resultados de muchos estudios y las opiniones de médicos y otros expertos. Entrado el siglo XXI, aunque muchos padres (sobre todo madres) hablan del tema con sus hijos, hay gran cantidad que lo eluden, lo mencionan de pasada o simplemente les dicen en plena adolescencia que les pregunten si quieren saber algo, lo que no suelen hacer. En la escuela, la educación sexual se enseña en la actualidad en la asignatura tan cuestionada de Educación para la Ciudadanía y se imparte también (desde comienzos de los años noventa, desde primaria al bachillerato) dentro de otras materias o en charlas puntuales. Ahora, con este método de emergencia al alcance de todos, se debería hacer un nuevo esfuerzo colectivo para que a jóvenes y mayores les quede claro en qué consiste. Porque las posturas más puritanas son muy respetables, como cualquier opción individual, pero tener información veraz es lo que de verdad les va a servir a las personas que piensen en recurrir a esta píldora y esa información no tiene precio cuando se tienen que tomar decisiones tan serias en la vida.

18 May 2009

Escrito por susana-pdp

18 May 2009 - Enlace

¿Ven ustedes algún ordenador?

SERIE: IMÁGENES CONTRA LA CRISIS

Un profesor y una pizarra rústica bastan para dar clase en esta cueva perdida en un pueblo de China. ¿Son los medios lo único importante? ¿Ven ustedes algún ordenador?

"Mientras los niños occidentales asisten a clase rodeados de cuatro paredes, en colegios perdidos entre una multitud de calles con rascacielos, y sus profesores analizan al dedillo el calendario escolar en busca de huecos para sacarlos al campo, los alumnos de la escuela Dongzhong de la imagen, en la localidad china de Miao, tienen la naturaleza hecha escuela. Seguramente por falta de medios para construir una, los dirigentes de este pueblo decidieron montar un colegio en una maravillosa cueva natural. Algo más de medio centenar de pequeños comparten pupitres de madera roja por los que seguramente pagaría un quintal en una tienda de Nueva York, París o Madrid cualquier aficionado a la decoración asiática. Mientras los niños de los pupitres rojos aprenden a leer y escribir con un único profesor para todo y una minimalista pizarra, la educación en los países ricos busca cómo reinventarse para adaptarse a un mundo plagado de ordenadores y conocimientos cada vez más complejos, para explicar desde la clonación terapéutica hasta los valores democráticos. En el otro lado del mundo, las escuelas siguen siendo las de la vida porque al menos 25 países están muy lejos de alcanzar la escolarización de todos sus niños (uno de los objetivos de la Unesco para 2015), porque los guerrilleros de los países en conflicto tienen como objetivo prioritario bombardear las escuelas y universidades para evitar que se sigan enseñando ideas y porque el 60% de pequeños que no van al colegio en los países árabes son niñas. En el mundo de los rascacielos todavía hay quien discute si los valores deben enseñarse en la escuela o en la familia. Mientras, los niños de Miao tienen el privilegio de estudiar la vida en mitad de una cueva que está viva".

(Texto de Susana Pérez de Pablos publicado en EL PAÍS SEMANAL)

Escrito por susana-pdp

18 May 2009 - Enlace

“¡Papá, el ordenador es mío!”

¿Quiere usted que su hijo de 10 años tenga un ordenador suyo, que pueda hacer con él lo que quiera, usarlo las horas que le parezca, meterse en Internet cuanto quiera y recordarle además que el portátil es suyo porque se lo ha regalado el Gobierno? ¿Habrá pensado alguien que esta medida puede tener un lado antipedagógico?

Desde el punto de vista del aprendizaje de las nuevas tecnologías, no hay nada que discutir. Poner ordenadores en las aulas es una buena medida, así, vista en general. Pero darlos ya, en septiembre, para que se los lleven además los alumnos a su casa, a mes y medio de que acabe este curso, es algo ya más discutible. La mayoría de los profesores no ha recibido la formación necesaria para sacarle el debido partido a esta iniciativa, ni evidentemente se la darán en estas escasas semanas. Tampoco las clases están habilitadas con este fin. Pero los niños de 5º de primaria, tal y como ha anunciado el presidente, es decir, los de 10 y 11 años, sí van a tener su ordenador portátil propio a partir del próximo curso. Lo prometió Zapatero la semana pasada en el Debate sobre el Estado de la Nación.

Como decía en el primer post de este blog, qué bien quedan las promesas educativas desde una tribuna política. Es verdad que en esta ocasión aparentemente sí se van a pagar los ordenadores, las pizarras digitales y la formación de los profesores. Digo "aparentemente" porque aún no está claro si las familias deberán abonar algo por los aparatos. Pero, en este caso, el orden de los factores sí altera el resultado. Repartir primero los portátiles, ¿no es empezar la casa por el tejado? Lo que seguramente ha pasado tiene en realidad una explicación bastante sencilla: si el presidente hubiera anunciado una gran apuesta por la formación de los profesores para usar las tecnologías en el aula no se hubiera llevado ningún titular de primera página. Seguramente la noticia hubiera ocupado una columna, en lugar de cuatro, en la mayoría de los periódicos, unos diez segundos en la radio y nada en los informativos de televisión.

Las fuentes consultadas próximas al Ejecutivo y del propio Ejecutivo, si soy sincera (algunas de las cuales están de acuerdo con mi objeción) insisten en el mismo argumento: que se hace en otros países, desde el Norte de Europa hasta Latinoamérica. Vale, pero cada nación tiene su situación particular y, en el terreno de la educación, las hay tan dispares como países existen. En cualquier caso, el tema en discusión no es que esté mal poner ordenadores a los niños a partir de los 10 años, sino si deben ser suyos, si lo serán para siempre, para qué son, si no debería alguien haber pensado antes el papel (en muchos casos, el papelón) que van a tener los padres en casa cuando el niño quiera usar el portátil durante horas para chatear con sus amigos...

Preguntado el Gobierno sobre estos detalles, dicen sus portavoces que los están pensando. Lo hubiera jurado, digo prometido.

Escrito por susana-pdp

18 May 2009 - Enlace

La educación como excusa

Sólo se acuerda la gente de la educación cuando le interesa. Apoyarla con promesas que sólo se pueden cumplir a largo plazo desde el escenario de un mitin queda realmente bien o afirmar en un encuentro o en una conferencia magistral ante jóvenes lo importante que es su formación. Los políticos y muchos responsables de las empresas (incluidos la mayoría de los medios de comunicación) tienen la frecuente tentación de hablar de educación porque queda bien. Pero la realidad es que a la hora de invertir de verdad en ella, bien sea contribuyendo a elevar el porcentaje del PIB que se destina a educación, invirtiendo en serio en formación y reciclaje o, en el caso de los medios de comunicación, por ejemplo, dando más protagonismo a las informaciones de educación en las portadas, ya nadie se sus palabras.

El fondo del problema es que la educación está maldita. Sufre la maldición de no vender. Algo que tiene en común, por cierto, con el resto de las humanidades, con sus correspondientes repercusiones para todas ellas, de las que espero que hablemos en algún momento. El caso es que, a la hora de la verdad, la educación tampoco parece importar tanto a la sociedad. De hecho, no mueve ni un solo voto, lo hacen otros temas, ni hacia el rojo ni hacia el azul ni hacia las tonalidades intermedias. Y esto tiene sus repercusiones, políticas y sociales. Tampoco la educación da dinero a espuertas. Hay empresas dedicadas a temas educativos a las que les va bien, pero no es una gran área para hacerse millonario. De hecho, no hay más publicaciones de educación porque la publicidad más potente no procede del mundo de la formación reglada sino de las escuelas de negocios, por lo que va mayoritariamente a financiar publicaciones o suplementos destinados a ese sector. Y padece otra maldición más: para lo que sí ha interesado siempre la educación es para inculcar ideologías. Esto hace que un pacto por la educación, como el que busca el nuevo ministro Ángel Gabilondo, sea algo realmente difícil de lograr, al menos en el ámbito político. Ese uso de la educación se ha traducido en los últimos años en España en cambios legales sucesivos según el partido que entrara a gobernar, lo que no da demasiado equilibrio al sistema y menos aún al trabajo de los centros educativos y al de todos los afectados por tanta reforma, empezando por los alumnos. Cambios que a menudo se han hecho gratis. Basta una reforma legislativa para inclinar la educación a favorecer a los que tienen menos recursos o para ponerlos a trabajar lo antes posible y facilitar así el camino a los que cuentan con más y se pueden permitir repetir y tripitir. Con las leyes se puede inclinar la educación, matizo, al menos sobre el papel. Otra cosa es sobre las aulas, en las que afortunadamente siguen teniendo soberanía en la instrucción (libertad de cátedra) los profesores.

Lo que de verdad puede mover, impulsar, la educación de un país es una buena apuesta política siempre que vaya acompañada de otra también buena apuesta financiera. A los que defendemos de forma casi obsesiva que esa vinculación es imprescindible siempre hay alguien en la mesa del comedor del restaurante de postín, en la tertulia en petit comité o en la la mesa redonda de turno que nos recuerda que sin un buen proyecto los fondos se desperdician. De acuerdo. Pero sin fondos suficientes no hay proyecto que se pueda poner en marcha en condiciones. Pregunten a los profesores y a los directores de los centros mareados con el ruido de las reformas.

En el ámbito periodístico, como decía al principio, también se ve la falta de una verdadera apuesta por estos temas. Todavía está por ver un estudiante de periodismo con vocación de especializarse en la educación. Todos quieren ser nada más salir de las aulas corresponsales de guerra o incluso los hay que editorialistas. Aunque, en realidad, no hay nada mejor que un buen generalista, eso sí, con olfato y capacidad analítica. Todo esto lo digo, no por hablar de esta profesión, que poco importa en este análisis, sino como excusa para hacer caer en la cuenta de un hecho que suele pasar desapercibido: cualquier especialista que trabaje en contacto con el mundo educativo tiene el privilegio de tener contacto permanente con compañeros o fuentes de información cuya herramienta de trabajo es el conocimiento. Ese especialista dispone así de una llave que le permite conocer a los principales expertos de todas las áreas (la sanidad, el derecho, la ingeniería, la política...). Los buenos cerebros están o han estado vinculados a la Universidad o a otros centros de conocimiento (institutos de formación, de investigación, másteres...). Si esto se aprecia, la educación puede usarse como excusa para un buen fin, el de pegarse a los que saben y sacarle todo el partido posible a su conocimiento. Es sano hacerles caso para lo privado, pero también para lo público.

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Un espacio para intentar demostrar que los temas sociales, como la educación, la `school´ en el sentido amplio y universal de la palabra, sí es `cool´ y que otros temas sociales, como la inmigración también lo son. Opinaremos sin tapujos ni titubeos. Un blog para hablar de política social, para analizarla y demostrar que la política nos afecta a todos y sí puede ser atractiva. Abierto a curiosidades y frivolidades. Pero, sobre todo, abierto a todos. Con cabida de la literatura, el cine, la música… del arte. Sin aceptar descalificaciones. Nos ponemos el casco azul. Con él observaremos y contaremos. Con datos y con opiniones.
(Autor de las fotos de Susana: Gorka Lejarcegi)

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La autora


Ha sido Jefa de Sección de Sociedad y responsable de Educación de EL PAÍS desde 2000 a 2010. Actualmente lo es en la sección de Política Nacional del mismo diario y se ocupa de los temas de Inmigración. Ha ganado el premio Esteban S. Barcia de Periodismo Educativo de la Fundación de la Universidad Complutense y el Premio de Periodismo 2009 de la Fundación Conocimiento y Desarrollo. Ha publicado "El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos" (Editorial Aguilar), prepara "La educación de los hijos contada con sencillez" para la editorial Maeva y un libro de cocina para jóvenes, "Recetas que se salen".

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