25 Feb 2009
Bella historia de amor
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Puedes leer más sobre psicología Tántrica...
17 Oct 2008
Más allá del Maithuna
El Tantra empieza más allá del orgasmo
Kundalini no entiende de sexo así que las mujeres están igual de preparadas que los hombres. Solo depende del esfuerzo y la entrega que se le ponga. El despertar de Kundalini es iluminador si se hace adecuadamente y con un Maestro que te guíe adecuadamente. Pero si se hace incorrectamente, con malos guías puede sucederte de todo, menos una experiencia iluminadora.
Kundalini sólo es una potentísima energía que yace dormida en el perineo. Al despertar asciende para activar todos y cada uno de los chakras. Si hay enfermedades mentales, traumas de esta vida o las anteriores, represiones sexuales y/o emocionales, etc. Kundalini hará consciente todo eso que tienes dormido y puedes tener un mal viaje. Igual que si consumes peyote, ayaguasca, belladona, datura o cualesquiera de las plantas sagradas. En cambio, con el guía adecuado, puede llevarte a la sanación emocional, mental y espiritual completa.
Hay muchísimas formas de despertar Kundalini pero nos vamos a centrar en la experiencia, no sólo más placentera sino la más efectiva: el sexo. La forma convencional de hacer el amor es sencilla y poco sanadora, sobretodo si lo haces con la pareja inadecuada, por inercia, por vicio, por apego, etc. La forma convencional es desgastante pues tiene como tres fases: inicio del cortejo, excitación, climax y se terminó la fiesta. Normalmente muchas mujeres no suelen alcanzar el orgasmo pues o bien no se han entregado lo suficiente o bien el hombre con el que ha estado es egoísta, eyaculador precoz, impaciente o ha ido tan rápido y a su ritmo que no le ha dado tiempo. ¿Cómo se queda esa mujer después de esta relación?
dominatrix
La forma de hacer el amor al estilo tántrico es muy dirente pues de entrada no tiene prisas. ¿Por qué vas a tener prisa cuando estás disfrutando? Unas veces podrás hacerlo de manera salvaje, otras más suave y despacio, pero siempre viviendo el aquí y ahora. Siempre con entrega, con pasión, con la libertad de expresarlo todo sin miedo a nada, sin el miedo de ser tachada de ninguna forma, sin machismos ni feminismos, sin resistencias ni codependencias, sin que esa experiencia suponga un compromiso, no se planea nada, simplemente se vive el aquí y ahora. Durante la experiencia encontramos más fases. Hay una excitación y justo antes de llegar al punto de no retorno, el punto donde irremediablemente llegarías a la eyaculación, uno se para, se relaja, absobe la energía, respira, permanece unido y continúa a una nueva excitación mucho más elevada, con mucha más energía,... y así sucesivamente va subiendo y bajando, el placer no disminuye nunca, la energía asciende, y lo mejor, aún no se ha llegado al orgasmo...
Un dicho tántrico dice: "el verdadero tántra empieza más allá del orgasmo". Efectivamente, el orgamo nos abre puertas de placer antes desconocidas y puertas espirituales gracias al despertar de Kundalini. Esa explosiób súbita de enorme energía nos puede llevar más allá de lo que antes habíamos conocido. Es ahí donde, gracias a un buen guía, podemos entrar en mundos espirituales antes desconocidos, sanar lo que debamos sanar, crecer a nuevas consciencias, integrar, salir de la dualidad para llegar a la unidad. La experiencia puede ser tan intensa que a muchos puede darles miedo. Pero nada hay que temer, pues ninguno es el perligro y grande es la dicha. Como solemos decir: Sat Cit Ananda, ser conciente pleno de gozo.
Puedes leer más en: http://www.tantrasivaita.com/ind.php?op=alquimia&id=84
22 Ago 2008
Novedades Sivaítas 22/08/2008
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27 Jun 2008
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Estamos buscando un lugar alternativo para el curso de Michoacan. Interesados póngase en contacto con los organizadores, urgentemente.
Mª Eugenia Padilla, mppaz2012 @ hotmail.com: 40885677
Alfredo Quintero: 7645187
Curso: Iniciación al Tantra en Chaclacayo, Lima, Perú en Agosto
NOTA: Se agradece difusión.
28 May 2008
Los 7 principios de la ecología emocional
Dedicamos toda nuestra vida a entrenar nuestra mente: adquirimos conocimientos y nos enseñan a pensar, pero en el territorio emocional, en cambio, somos todos autodidactas, en mayor o menor medida.
Hay quien considera las emociones como obstáculos que interfieren en nuestra dimensión racional.
La Ecología Emocional sostiene que no es así y que las emociones son un lenguaje distinto y complementario.
Una mente inteligente pero desconectada de las emociones construiría mapas de decisión equivocados y peligrosos.
Las emociones dan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo: nos indican si la ruta que hemos elegido es adaptativa o destructiva.
1
Principio de la autonomía personal.
"Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán".
2
Principio de la prevención de dependencias.
"No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos".
3
Principio del boomerang.
"Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti".
4
Principio del reconocimiento de la individualidad y la diferencia.
"No hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden tener gustos diferentes".
5
Principio de la moralidad natural.
"No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti".
6
Principio de la auto-aplicación previa.
"No podrás hacer y dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo"
7
Principio de la limpieza relacional.
"Tener el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y no nos dejan crecer como personas".
No somos responsables de lo que sentimos, las emociones no se eligen ni se planifican, pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos.
Lo que importa es cómo se gestionan, lo que se hace con ellas.
Escogemos nuestra actitud y nuestra conducta.
"Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación emocional".
No busquemos la excusa de nuestras emociones que nos perjudican o perjudican a los demás en los hechos de los otros. Busquemos la causa, siempre, dentro de nosotros mismos, porque ninguna emoción de ningún ser puede tener acción en nosotros si nosotros estamos protegidos por el escudo del Amor y vibramos en esa sintonía.
Tú eleges qué deseas reflejar a tu entorno y eso mismo recibirás.
22 May 2008
El camino del amor: los 11 pasos
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.
2. Manejar la soledad.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
3. Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que no tiene.
4. Paz interior.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.
5. Fantasía que genera frustración.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.
6. Autonomía.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.
7. Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando, bien convencido, seas capaz de decirle: "No te necesito para ser feliz".
8. Independencia
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.
9. Requerimientos.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestima, y la práctica de una libertad responsable.
10. Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo, madura, y el día que puedas decirle a esa otra persona "Sin ti me la paso bien", ese día estarás preparado para vivir en pareja.
11. Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se hayan unido para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Conclusion:
Osho es reconocido mundialmente como uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX. Su abordaje único reconoce el ritmo acelerado de vida contemporáneo y sus métodos fueron científicamente proyectados para liberar el cuerpo-mente del stress a fín que la meditación pueda ser vivenciada de forma integral y tú puedas enfrentar las situaciones estresantes cotidianas con serenidad y en sintonía con tu centro. Las meditaciones activas son diferentes pues se parte de una acción o movimiento corporal para acompañar el caos que los occidentales tenemos en mentes-cuerpos, para luego naturalmente soltando las tensiones, ir a un estado de mayor energía, relajación y consciencia. Este tipo de meditaciones rompen con tu control habitual, permitiéndote experimentar estados de energía que habitualmente no vivencias. Como dice el refrán popular: "después de la tempestad, viene la calma". Efectivamente, y cuanto mayor es la tempestad, mayor es la calma. ¿Buscas la paz y la calma interior? ¡Ven a meditar! ¿Donde puedes meditar?
A medida que aumenta el ritmo frenético de nuestra vida, mayor es la necesidad de relajarte y encontrar una armonía. Meditación es un estado de simplemente ser, pura experiencia, sin interferencia del cuerpo o la mente.
¿Porqué Meditaciones Activas?
Las meditaciones activas fortalecen, energetizan, son antidepresivas y te dejan de buen humor. El stress que acumulamos a diario nos hace difícil lograr un estado de relajación y serenidad. Para poder acceder a nuestra fuerza interior, nuestro centro de consciencia, necesitamos liberar nuestras tensiones.
¿Cuál es la diferencia entre una meditación activa y una meditación como comunmente conocemos?
Generalmente tenemos una imagen o preconcepto que meditar es sentarse en una posición de flor de loto, cerrar los ojos e intentar poner la mente en blanco. Muchas personas ni siquiera intentan conocer la meditación debido a esta creencia arraigada en el imaginario popular. Muchos razonan que para ellos es muy difícil detenerse e intentar relajarse.
Lugar: Centro Saiva
Dirección: C/ Cañón, 3 -2º
Población: Alcobendas, Madrid
Fecha: Sábado 24 de Mayo del 2008
Horario: de 10 a 13 h.
Reservas: 916 544 211 y 622 616 116
Coste: 40€
10 May 2008
Codependencia: adicción al amor
En la radio suena una canción: "No sé vivir sin ti, si tú no estás aquí ya nada importa, mi vida no tiene sentido sin tu amor...". Si pensamos detenidamente en el verdadero significado de esta letra tan romántica e inofensiva, nos daremos cuenta de que en realidad entraña mucho peligro...
La codependencia está dentro del apartado de las adicciones. Codependencia se define como el ciclo de patrones de conducta y pensamientos disfuncionales que producen dolor y que se repiten de manera compulsiva como respuesta a una relación enferma y alienante. El codependiente no puede vivir sin la persona objeto de su adicción, ya sea un familiar, amigo, compañero de trabajo o pareja. En una relación de estas características, el codependiente se funde y se confunde con la otra persona hasta el punto de llegar a perder su propia identidad. "Lo da todo" por el otro, de modo que sus deseos y necesidades quedan relegados a un segundo plano, lo que, obviamente, deviene en una negación de sí mismo. Esta autonegación crea en el individuo codependiente una constante sensación de ansiedad y de vacío insaciable. El miedo al abandono es su mayor miedo, aunque no el único, también teme por su propia identidad e independencia.

El amor es una experiencia esencial. Todos acariciamos el deseo de tener amor e intimidad en nuestra vida. Pero algo tan natural se ha vuelto difícil. ¿Por qué? Porque para tener verdadera intimidad, para disfrutar de auténtico amor, hemos de respetarnos y aceptarnos tal cual somos, seres únicos y perfectos, dignos de amar y ser amados. Es nuestra condición de seres humanos. Todos y cada uno de nosotros estamos equipados para amar y ser felices. Es más, esta debería ser nuestra verdadera tarea en este planeta, laboratorio perfecto para drenar nuestros sufrimientos y limpiar nuestro pasado, rompiendo, con la claridad de nuestra conciencia, el círculo vicioso de nacimientos y muertes en el que nos vemos inmersos, ad infinitum...
Para tener amor e intimidad hemos de derribar nuestras fronteras y estar dispuestos a "desnudarnos" y "entregarnos". Sólo esa confianza plena puede ayudarnos a salir de nuestro aislamiento. Y esto no es tarea fácil. Más aún, nos da terror. Invertimos tanto en nuestra coraza, la hemos moldeado tan cuidadosamente y hecho tan sofisticada, que ya no sabemos vivir sin ella y, aunque nos lo propusiéramos ahora mismo, tampoco sabríamos cómo deshacernos, así de repente, de esa malla que hemos tejido alrededor de nuestro ser y que ahora nos mantiene prisioneros.
Desde que venimos al mundo nos han enseñado a no ser responsables. Nos han enseñado a depender, a ser responsables frente a nuestros padres, nuestra familia, amigos, sociedad, y una larga lista de condicionantes sociales, absurdos e inútiles. Nos inculcan la creencia de que hemos de vivir con arreglo a lo que es "útil", -¿útil para quién?-, y de que tal cual somos, no somos adecuados. Así que parece que para ser dignos de amor, aceptación y respeto, debemos esforzarnos un poco más en aparentar lo que no somos, si no, no "encajas". Ésta es la basura del actual paradigma universal: ser en serie, franquiciados. Y bajo esta demanda, el amor se ha convertido en un mercaderío barato. Y en nuestros corazones sólo reinan la soledad, el dolor, la desesperanza y el miedo.
Poco a poco, hemos ido domesticando nuestro ser salvaje hasta convertirnos en felpudos. Y si queremos recuperar nuestra dignidad y nuestra capacidad de amar, toda pose, máscara y mentira, toda hipocresía y sumisión debe desaparecer de nuestras vidas. Intimar significa abrirse, dejar que otro ser entre en nosotros, estrechar lazos, compartir, bajar la guardia, pero no quiere decir sometimiento. Sabemos que eso de abrirnos nos expone y nos coloca en el pantanoso terreno de la vulnerabilidad, sabemos que es arriesgado y que puede dolernos mucho, pero esa es la manera. Y si amamos de verdad, ¿a qué tenerle miedo?, sólo por el sencillo hecho de amar, la felicidad llena nuestras vidas y nos ilumina. Amar es un regalo divino. Sin embargo, siempre esperamos algo a cambio, siempre encontramos un motivo para ensuciar el amor de interés y de miedo. Entonces el amor ya no es más amor. Y a esto, precisamente, es a lo que llamamos: codependencia.
Todos estamos infectados de codependencia, porque en esta vida terrena el miedo es más fuerte que el amor ...Y si no, "quien esté libre de pecado..."
La codependencia se manifiesta de distintos modos. Para algunas personas es una forma de dependencia: no pueden poner fin a su relación, aún sabiendo de que no hay amor ni crecimiento en sus vidas, porque esa es la única forma de sentirse importantes; otras personas, cambian de pareja constantemente, incapaces de sostener una relación estable, íntima y profunda; y hay una tercera categoría, la de los que rechazan la simple idea de crear cualquier tipo de vínculo por temor al abandono y/o a perder su independencia.
Más allá del mero propósito biológico, la intimidad nos brinda una posibilidad de autodescubrirnos, de crecer y de sanar internamente. Es una oportunidad inmejorable para evolucionar de la codependencia al amor. Ahora bien, para ello necesitamos unos cuantos requisitos nada fáciles de superar, aunque no son imposibles: valor, sinceridad y esfuerzo. Debemos reconocer dónde estamos, hacernos conscientes de quiénes somos y aceptar nuestra situación. Mientras neguemos nuestra realidad y pensemos que son los demás el origen de nuestros sufrimientos, mientras pretendamos cambiar al otro a nuestra imagen y semejanza, según nuestros criterios y propia conveniencia, viviremos sumergidos en el "amor" codependiente, es decir en el desamor.
Un paso más hacia la sanación, sería indicar el camino del autoconocimiento. Entrar en contacto con nuestras propias necesidades y deseos, con nuestras heridas y miedos más profundos, aprender a aceptarlos y abordarlos con profunda atención y humildad. Eso nos ayudaría a valorarnos y confiar más en nosotros mismos, fundamental para poder salir de la red codependiente. Y un tercer peldaño a superar, será el autorespeto. Dejar de pretender lo que no somos, ser valientes, honestos y darnos permiso para amarnos con total aceptación.
El amor no es una luna de miel, es una transformación. Cuando la fase oral termina y declina el deseo impulsivo, entonces surge la posibilidad de que nazca un amor más sereno, maduro, y más auténtico. Para eso hemos de estar dispuestos a ir más allá del ego; someternos a una verdadera revolución interna, ser vulnerables y aceptar la responsabilidad de nuestras heridas, y no vivir de expectativas, estar en contacto con nuestras necesidades y respetarnos por encima de todo. Porque antes o después, la intimidad pondrá en evidencia aquello que llevamos dentro y no podemos o no queremos ver. Por eso el amor nos atrae tanto como nos asusta, porque nos desnuda y nos expone, nos hace tocar el cielo y el infierno, nos invita a compartir, a crecer, a caer y confiar, nuevamente.
La codependencia no sólo se manifiesta en las relaciones de pareja, sino en todos los ámbitos en los que estamos en contacto con los demás; en cualquier situación de la vida cotidiana donde nos podamos involucrarnos con otros individuos. Es por ello, que esta cuestión tiene tanta importancia, porque las relaciones son la piedra angular de nuestra vida. Y en este asunto, el vivir desde nuestra autenticidad, desde la atalaya de quienes realmente somos, se plantea como una necesidad absolutamente vital, prioritaria e indispensable.
El trabajo personal en relación a la Codependencia, en esencia, nos pone en contacto con nuestra fragilidad, con esa parte a la que pedagógicamente se le llama el "niño interior". Es un trabajo que exige valor y honestidad. Valor para conectar y mirar de frente aquello que más miedo y vergüenza nos da; y honestidad para llegar a darnos cuenta de que la causa de nuestro dolor radica, precisamente, en que para evitar ese dolor nos hemos apartado de nuestro centro y hemos desviado la mirada hacia otro lado, buscando culpables, o tal vez buscando alguna víctima propiciatoria que satisfaga nuestras necesidades más básicas.
Codependencia: amor o necesidad
¿Puede el amor absorbernos de tal forma que se convierta en una adicción?. La respuesta correcta es que si hay adicción, no hay amor. Pero parece que hay personas que siempre se enamoran de los más conflictivos, de aquellos que están más desvalidos y que más necesitan de nuestra ayuda. Y es aquí donde entra en juego la codependencia: no lo hacen para amarles desinteresadamente y ayudarles mejorar. Lo hacen por interés y necesidad, para sentir que son útiles y queridos, lo cual es un grave error en sí mismo. Estas relaciones siempre son problemáticas porque están sostenidas en una base enfermiza de desequilibrio y dependencia, y se convierten en destructivas. Cuando esto ocurre, estamos ante el síndrome de la codependencia.
Hay muchos tipos de codependencia, la más común es la de una pareja en la que uno de sus miembros sufre una enfermedad o una adicción (alcoholismo, ludopatía, drogas...), y el otro dedica su vida a cuidarle y a ayudarle, pero sin dejar que se cure completamente, ya que lo que da sentido a su vida es saberse útil y necesitado.
El codependiente siente necesidad y satisfacción resolviéndole la vida a su pareja, o a los demás, esto les hace sentir importantes. Hay otro tipo de codependiente, que es egoísta y dominante, y no deja crecer nada a su alrededor, un individuo que chupa la energía de cuantos están a su lado. A este tipo le denominamos "vampiro energético"; otros codependientes son tan celosos que no toleran la presencia de nadie, e incluso pueden infringir malos tratos físicos o psíquicos a su pareja si tienen siquiera la sospecha.

A veces hay una violencia soterrada y llena de silencio y de miedo. Es un juego de poder, una lucha en la que cada uno ejerce su forma de control del otro, asumiendo papeles de víctima o de salvador. Los expertos coinciden en que quien está inmerso en una relación de codependencia, nunca se da cuenta de ello por sí mismo, corresponde a un tercero, desde fuera, la responsabilidad de hacerlo evidente. Lógicamente, si la relación es gratificante para ambas partes, si no hay dolor y se afronta lo cotidiano de un modo aceptable, no hay que meterse a juzgar porqué funciona. Sólo hay que intervenir cuando la relación es un infierno y hace daño a terceros, o a uno de los miembros de la pareja.
La codependencia puede provocar una serie de síntomas psicosomáticos inespecíficos, como dolores de cabeza, desarreglos digestivos y menstruales o insomnio; y trastornos psicológicos, como depresión, obesidad o bulimia... Los primeros síntomas de alarma serían no estar a gusto y mostrar insatisfacción permanente, no sentirse feliz, no querer llegar a casa, falta de deseo y de alicientes... Ante esto siempre cabe preguntarnos ¿qué me pasa?.
El miedo al compromiso
El miedo a la intimidad y al compromiso, a la dependencia amorosa y a entregarse, que hoy día se da con tanta frecuencia, son también tipos de relación dependientes. A muchas personas, cuando sienten deseo o atracción por alguien, o se enamoran, les surge automáticamente el miedo a la dependencia y al compromiso. Esto suele sucederles a personas con experiencias dolorosas y frustrantes, o a hijos de padres separados.
Quien teme a la intimidad y al compromiso inicia una relación que desea realmente, pero que corta a medida que el deseo toma forma. Así va iniciando relaciones que nunca se consolidan, y entra en un ciclo que se va repitiendo. Si no se sincera consigo mismo y no afronta cuáles son sus verdaderas necesidades y se arriesga al compromiso, difícilmente encontrará lo que tanto desea y busca: SER FELIZ.
Las causas de la codependencia
A menudo, las personas codependientes han sido objeto de algún tipo de abuso físico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres, o de ambos. El codependiente busca alivio en alguna adicción para "anestesiarse" de su dolor. A veces lo hace a través de relaciones personales disfuncionales y, muchas veces, dañinas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le está sucediendo.
Los niños de familias disfuncionales crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres, mensajes de amor, ratificación o confianza. Debido a ello al crecer se sienten abandonados, su baja autoestima les impulsa a buscar la aprobación de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces, su hambre de amor y aprobación es tan grande, al llegar a la adolescencia o la adultez, que están dispuestos a soportar cualquier cosa con tal de recibir aunque solo sean "migajas" de cariño y atención.
Los límites y cómo establecerlos
Los límites emocionales nos capacitan para protegernos y nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos, y por tanto, nos facilitan la relación con los demás. Poner límites nos ayuda a asegurarnos de que nuestro comportamiento es apropiado e impide que ofendamos a los demás o seamos ofendidos. Si hemos establecido límites normales, nos damos cuenta de cuándo estamos siendo abusados. La persona que no ha puesto límites no se da cuenta de que está siendo abusada física, emocional o intelectualmente.
Lamentablemente, los codependientes, y en especial los hijos de alcohólicos y maltratados, permanecen en relaciones abusivas porque no han sabido establecer límites a su comportamiento o al de los demás. Para poder recuperarse y recobrar su identidad y su autorespeto estas personas necesitan aprender a establecerlos.
Los padres deben enseñar a sus hijos a poner límites desde que son pequeños. La forma en que un niño aprende es diciendo "no" cuando sea preciso, lo cual le ayuda a reafirmar su identidad personal. Los padres "normales" comprenden que las necesidades y los sentimientos de sus hijos deben de ser respetados. Sin embargo, en las familias disfuncionales, la atención la recibe la persona enferma o adicta, y sus hijos amoldan su comportamiento para complacer a esa persona o para evitar disgustarle. Cuando los niños se enfocan en sus padres, pasando por alto sus necesidades y sentimientos, no adquieren los recursos necesarios para poder reconocer sus propios sentimientos, saber lo que piensan, quienes son, o para aprender a comportarse en ciertas ocasiones. Esto es, precisamente, lo que hace que la persona no tenga o ponga límites, y se convierta en codependiente.
En muchos casos, los hijos de los alcohólicos temen las consecuencias si se niegan a hacer algo que ellos consideran injusto o inapropiado. Debido a esto quizás jamás aprendan donde terminan sus límites y comienzan los de los demás.
Los padres no violan deliberadamente los límites de sus hijos; y si lo hacen es porque no tienen un claro sentido de su propia identidad o no comprenden la importancia de enseñar a sus hijos a poner límites. Cuando nuestros límites emocionales son violados, nos sentimos devaluados como personas y no podemos aceptar o dar amor de una forma normal y adecuada. Construimos muros en lugar de límites, e inclusive rechazamos los halagos que nos hacen y dudamos de cualquier persona que esté tratando de acercarse a nosotros.
La manera de comenzar a establecer o reconstruir nuestros límites emocionales es prestar atención a nuestros sentimientos de vergüenza. Si la sentimos con ciertas personas, nos debemos preguntar si nuestros límites están siendo violados, y examinar nuestros sentimientos para poder saberlo. Si nos damos cuenta de que alguien los ha violado, debemos decirle a esa persona que nos hace sentir mal, aunque en ese momento todavía no sepamos el por qué.
Es imprescindible que aprendamos a valorarnos y a consolar y cuidar al niño que todos llevamos adentro. Si los sentimientos de temor, ira o dolor nos agobian, debemos buscar ayuda profesional. De ese modo, conoceremos su origen y aprenderemos a cuidarnos, a valorarnos, y a establecer límites. Escribir un diario, por ejemplo, puede ayudarnos a conocernos mejor y saber lo que nos gusta o disgusta, y lo que deseamos llegar a ser.
Cuando comenzamos a establecer límites, a veces encontramos oposición en los que están más cerca de nosotros, especialmente de aquellos que violaron nuestros límites. Quizás hasta nuestra relación con ellos se deteriore temporalmente. Sin embargo, con el tiempo, según vayamos sanándonos, nuestras relaciones mejorarán. Nadie más que nosotros mismos puede establecer los límites que necesitamos. El hacerlo quizás requiera ayuda o guía profesional, pero la responsabilidad total para hacerlo la tenemos cada uno de nosotros, individualmente.

El desprendimiento emocional
Lo primero que debemos definir al hablar de desprendimiento emocional, son los términos "atadura emocional" o codependencia. Decimos que existe atadura emocional cuando una persona se encuentra aferrada emocionalmente a cosas negativas o patológicas de alguien cercano, sea esposo, hijo, pariente, o compañero de trabajo.
Esta codependencia se manifiesta de dos maneras, fundamentalmente: un entrometimiento en las cosas ajenas que no le conciernen, y un hacerse cargo de las responsabilidades del otro individuo, lo que propicia su comportamiento irresponsable.
Una de las primeras cosas que se deben hacer cuando se quiere superar la codependencia es iniciar el proceso del desprendimiento emocional. No se trata de distanciamiento físico, aunque en los casos de violencia extrema hay que recurrir a él, sino, más bien, de no aceptar conductas inadecuadas, como son la adicción a las drogas, agresividad extrema, actos de rebeldía y maltratos.
Es muy doloroso cuando hay que aconsejar a un padre el desprendimiento emocional de un hijo, y que éste lo confunda con desamor, desinterés o ignorancia del problema. La mayoría de las veces, los padres reaccionan mal porque piensan que se les está pidiendo que dejen a un lado el dolor que la situación les produce. ¡No se trata de eso! Ningún terapeuta puede quitar el dolor a nadie; pero sí le puede eliminar la necesidad obsesiva de intervenir, o de pretender tomar el control de una situación que se le ha ido de las manos.
Las personas que están atadas emocionalmente a alguien se sienten responsables por cada una de las cosas que hagan o dejen de hacer los otros. Y piensan que pueden tener el control o pueden evitar que esa persona llegue a cometer actos de irresponsabilidad, como drogarse, conducir ebrio o gastarse la paga del mes en una máquina tragaperras. El codependiente, entonces, se vuelve protector. Está siempre tratando de averiguar qué pasará, dónde estará, con quién, qué estará haciendo... Y, así, deja de vivir su propia vida para vivir en función del otro. Esto afecta su entorno, sus relaciones sociales, familiares y laborales y, por supuesto, su salud. Es un comportamiento patológico. Es una enfermedad.
Entrar en el proceso de desprendimiento emocional es indispensable para mejorar la autoestima de cualquier codependiente, pero es necesario, también, que esa disposición nazca de uno mismo. Ninguna persona puede trabajar su autoestima, ni puede cuidarse, ni menos quererse, si primero no hace un distanciamiento de la persona que le está agrediendo. Por mucho que se preocupe y sufra, no va a lograr nada. No hay madre ni padre que, por medio de amenazas, llanto o ruegos, logre que su hijo deje su adicción a las drogas o a las malas compañías. Por eso hay que aprender a desprenderse por completo.
Un requisito indispensable para comenzar a trabajar el desprendimiento emocional, es tener conciencia de que uno está atado emocionalmente a alguien. Desprenderse emocionalmente es "no entrar en el juego", no prestarse al abuso, ni de palabra, ni de obra. Tenemos que hacer nuestra parte, sí, pero muchas veces, nuestra parte es no hacer nada. O hacerlo de una manera positiva, diferente. Cambiar de estrategia, dejar las cosas claras y hacerlo con cariño y comprensión. Esto es desprendimiento. No hay lamentos ni hay reproches, no hay imposiciones ni gritos. Das una solución, pero al mismo tiempo tomas distancia del problema.
Desprendimiento no es falta de amor. Desprendimiento es no "tragar" más con esa situación dolorosa. Cuando no se pueden cambiar las cosas, es más sano mirarlas de otra forma. Al cambiar la percepción se logra sacar más provecho de ellas. Eso es crecimiento. Un cambio de actitud provoca que las personas que nos rodean también se movilicen hacia ese cambio para tratar de amoldarse a la nueva situación. Esto es sano. Si continúas atado emocionalmente, tu vida se desbarata, porque tiendes a vivirla desde la anormalidad del otro. Esto es codependencia.
Contradependientes
Algunas personas, quizás las más capaces de percibir sus miedos, aquellas que no logran reprimir sus sentimientos con tanta facilidad, reaccionan aterradas ante su dependencia y se transforman en contradependientes. Los contradependientes temen la intimidad porque, al ser tan débiles sus fronteras, saben que pueden llegar a perderse en su pareja si se enamoran, y sufrir como ya han sufrido en el pasado. Entonces se alejan del amor y de la gente. Estas personas afirman no necesitar nada de nadie. Aseguran no necesitar amor, y se encierran en su soledad, -tal vez rodeados de gente-, sin permitir que nadie se acerque lo suficiente como para llegar a algo más íntimo. Perciben la cercanía de los demás como una amenaza a su propia integridad.
Mirar atrás puede ser parte de lo que tengan que hacer en su búsqueda de la identidad perdida. Heridas del pasado, errores transmitidos de generación en generación que se aprenden y se repiten una y otra vez, y que se seguirán repitiendo, mientras no haya un miembro de la familia que se atreva a analizar en profundidad el comportamiento del clan familiar, y a romper, de una vez por todas, la cadena de codependencia. Y lo peor, es que muchas veces se continúa reaccionando con esas mismas conductas adictivas y limitantes, aún sabiendo que son perjudiciales para el propio crecimiento evolutivo.
Probablemente, siendo niños, escuchamos muchas veces frases como estas: "eso no se hace", "no está bien hablar de los problemas, guárdalos para ti", o "no es correcto expresar enfado", "no seas nunca egoísta", "sé siempre fuerte y bueno", y nos hicieron sentir vergüenza y culpa, porque lo que deseábamos estaba en contradicción con lo que debíamos hacer. Nos inculcaron que está mal anteponer las necesidades propias a las ajenas, -que eso es ser egoístas-, sin darse cuenta de que lo que estaban fomentando era la baja autoestima, la dependencia, el considerarnos menos importantes y valiosos que los demás. Nos dieron consejos como estos, "haz siempre lo correcto y no cometas errores", "la aprobación de los demás es muy importante, tienes que gustarles, tienes que aceptarlos, no dejes nunca que piensen mal de ti"; y nos machacaron con aseveraciones del tipo: "yo sé lo que te conviene, sé lo que necesitas, sé lo que es mejor para ti", forzándonos a ir por el mundo con una enorme carga de estrés, desgastando nuestra energía en esconder nuestros verdaderos sentimientos y nuestro yo más auténtico.
Estas personas deberían revisar y meditar mucho a cerca de sus decrépitas y castrantes actitudes, y dejar de buscar culpables removiendo en el pasado, lamentando una y otra vez lo sucedido. Lo sano, lo evolutivo, es abrirse a nuevos modelos de comportamiento en los que el amor y el respeto por uno mismo sean lo primordial, puesto que ésto constituye el fundamento de toda relación sólida y saludable, sustanciada en la confianza y la autoestima.
Finalmente, sería muy injusto dejar de mencionar el lado positivo de la personalidad codependiente. Tras sus problemas de dependencia hay un fondo noble, amable y altruista. Son, a menudo, las personas más dulces, pero si su verdadero ser está siendo negado y reprimido, nunca lograrán compartir su forma de ser de un modo constructivo. Una vez recuperadas de su codependencia son, sin duda, personas que cualquiera querría tener como amigas. Fieles y dignas de confianza, saben tener en cuenta la opinión de los demás. Están ahí cuando las necesitas, siempre dispuestas a ayudarte. Son atentas y se preocupan de fomentar los buenos sentimientos entre ellas y los demás. Son, en sí mismas, una paradoja, porque casi cualquiera podría amarlas.
07 May 2008
Masaje Tántrico para mujeres
Este masaje, descrito aquí en su versión para mujeres, no es un masaje para todas. Es un tipo de masaje muy íntimo donde se necesita una gran confianza entre el terapeuta y el paciente. No es un masaje para buscar el placer sino la sanación. Donde otras terapias no han podido sanarte es muy probable que esta pueda hacerlo. Normalmente no se da esta terapia aisladamente sino en conjunto con otras terapias tántricas y sólo la conversación con tu Maestro puede aclarar el camino...
Una pareja con firme deseo de sanarse y evolucionar, sin formación psicoterapeutica, puede practicar esta versión sencilla sin problema ni contraindicación alguna. Para casos graves habrá que acudir a un Maestro Tántrico.
El masaje es muy fácil, el ritual, llamado Rahasya puja es mucho más complejo. Es la forma más secreta del Yoni puja, que constituye el un aspecto de meditación secreta, mística y transformadora. En este masaje, el chakresvara está a solas con la mujer que a decidido servir y sanar canalizando a través de su cuerpo la energía de la gran Devi.
El chakresvara frente a la mujer, entre sus piernas abiertas. Con absoluta concentración y constante conciencia, efectúa un ciclo de actos rituales, cada uno de los cuales representa a los cinco elementos, makaras. Con el elemento akasha (su yantra y mantra) en mente, pasa las manos por casi todo el cuerpo de su Sakti moviéndolos repetidamente en amplios círculos que abarcan desde las piernas hasta los pechos. Con el elemento aire en mente, limita los movimientos de las manos al vientre y muslos. Concentrando su atención en el yoni y el elemento fuego, acaricia la zona genital con un movimiento ascendente que también se repite una y otra vez. Cambia y acaricia el yoni hacia abajo, simbolizando el elemento agua. Finalmente, tras un proceso que habrá durado más de una hora, expresará el elemento tierra presionando con la mano, con suavidad y con firmeza, el interior yoni de la mujer y puntos sutilmente sensibles en su interior, dejándola allí hasta que el ritual encuentre su finalidad natural, la liberación de traumas, miedos, represiones,...
El yoni, y también, el lingam, y sus respectivos músculos pubocogcígeo y hueso sacro, son de las zonas reflejas más importantes del cuerpo, junto a los pies, abdomen, cráneo y manos. Con suaves toques y presiones, unas veces sutiles otras veces no tanto, conseguimos quitar capas, adherencias,... que poco a poco nos conducen a Kaivalya, la liberación mental y emocional, y consecuentemente, la liberación de Kundalini, sin peligro alguno.
La coraza corporal es un proceso en el que las experiencias traumáticas del pasado han quedado acumuladas en los tejidos musculares del cuerpo. Con lo cual los tejidos se endurecen, crean tensión y bloquean la energía en la zona traumatizada. El cuerpo, al fabricar la coraza, intenta hacerse invulnerable al dolor. Los órganos sexuales han sido censurados desde la infancia sobretodo en los países histéricos anglosajones de pseudocultura victoriana con exceso de pseudoreligión en los que el sexo causa culpa, vergüenza, pudor,... aparte de ser considerado como algo de poca educación. Ello lleva a la represión emocional de los sentimientos, los infantiliza hasta el punto de que esa persona solo entiende de violaciones, violencia, etc. Y no sólo lo entiende sino que además es la única manera de liberar la tensión emocional reprimida.
En el hombre se manifiesta con un endurecimiento del lingam, que causa insensibilidad, y por tanto, requiere una fuerte estimulación para conseguir excitarlo o, al contrario, provoca una hipersensibilidad y fragilidad en el prepucio o glande que se traduce en la actitud de: "¡No me toques!". La coraza del hombre se manifiesta también en forma de una tensión crónica en el esfínter anal, en erecciones involuntarias y en una actitud de ansiedad sexual, que crea una necesidad continua de estimulación genital.
En la mujer, el acorazamiento provoca culpabilidad en la masturbación, hacer el amor cuando no tiene ganas con la obligación de fingir, sin saber decir: "No", no conseguir alcanzar el orgasmo, sufrir abortos, partos con cesárea. Ello contribuye a más insensibilidad de los tejidos, tensión difícilmente relajable aún haciendo el amor y por tanto, poca receptividad al órgano masculino.
Cuando una mujer ha sufrido algún trauma sexual o íntimo grave, o más sencillamente, cuando su energía vital está dispersa, bipolar, etc. la mujer siente insensibilidad, anorgasmia, rechazo hacia los hombres, miedos, manías con los insectos, conflictos con su lado masculino o con la autoridad, etc.
En el Yoni Tantra, una de las escrituras más importantes de la escuela Kaula de India, se nos da un "plano del acorazamiento" del yoni. El resumen seria el siguiente del acorazamiento del Yoni sería:
- Labios menores. Miedo a la apertura, vergüenza, deseo de ocultar, sensación: "No soy incapaz de hacer eso".
- Clítoris. Nerviosismo, falta de confianza, impaciencia, constreñimiento, rabia.
- Perineo. Dificultad para soltarse al placer, entumecimiento.
- Punto G. Frustración sexual derivada de la simulación del orgasmo, ansiedad, sensación de fracaso, buscar el orgasmo sin conseguirlo.
- Conducto vaginal alrededor del cérvix. Irritación, esperar lo peor, necesidad, sentirse víctima, abortos y traumas del parto.
Al masajear adecuadamente estas zonas la mujer puede liberar y sanar todas estas cosas. En situaciones graves será necesario consultar a un Maestro Tántrico.
La técnica es fácil simplemente consiste en la frotación con las yemas de los dedos de forma suave, repetitiva, circular, continúa y monótona de cada una de las partes del Yoni. El chakresvara da tiempo para que exprese lo que tenga que expresar la Sakti, permanece atento con cariño y amor a todas sus sensaciones, deja que se libere sin importar si llega o no al orgasmo. Si la situación se le hace muy insoportable la deja, no continúa pues ya habrá otra oportunidad, se tumba a su lado, la abraza y le da amor y comprensión.
Si la cosa va bien y ella se siente agusto y confiada podemos pasar a la siguiente fase, el interior de la vagina. Para ello, sentado con las piernas cruzadas frente a sus piernas abiertas, imagina que su yoni es como un reloj, la parte de arriba, la de uretra, clítoris y punto g serían las 12 y abajo junto al perineo las 6. El punto g estaría situado a las 12.30 y a una profundidad de 2 falanges más o menos, cuando introduce las yemas de índice y corazón debe de sentir una especie de almoadilla rugosa que sobresale del resto con una tensión diferente y más sensibilidad, si siente placer todo va bien, en caso contrario masajea la zona con índice y corazón suave pero profundamente. Continúa en sentido de las agujas del reloj dándole la vuelta a toda la vagina desde el exterior hasta una profundidad de 2-3 falanges, donde ella diga que le duele le da masaje y deja que ella evoque lo que esté viviendo en forma de llanto, alucinación, risa, ira, etc.
La anima a que evoque todo, sin reprimir nada, dejando soltar todo, le dice que respire profunda pero sosegadamente y sobretodo que no se identifique con nada, todo lo que ella ve no es real sino símbolos que luego hay que interpretar, por tanto, le dice que deje fluir todo sin identificarse con nada, que respire y se relaje, no pasa nada.
En una sesión el chakresvara puede hacer el yoni en su totalidad o solo parte, no importa, lo importante es que cada sesión ella termine un poco más suelta y sosegada después de la catarsis que pueda tener con las evocaciones. Cuando la catarsis finalice la deja y anima a que haga savasana, relajación profunda, un buen rato.
Para saber más...
- Valerie Brooks. Tantra para mujeres. Editorial Obelisco.
- Margot Anand. La senda del éxtasis. Editorial Martinez Roca.
- Osho. El libro del sexo. Ed. Planeta-Agostini
- Osho. Tantra, espiritualidad y sexo. Ed. Arkano Books.
- DVD: El amor es éxtasis.

