11 Nov 2007

DIFERENCIAS ENTRE PLAGIO E INSPIRACIÓN

Escrito por: Estrella Cardona Gamio el 11 Nov 2007 - URL Permanente

Mucho se ha hablado, y se habla, del plagio, no es necesario repasar su historial por otra parte de todos conocido, pero me gustaría puntualizar sobre unas diferencias muy claras, es decir, lo que separa el plagio de la inspiración. Por ejemplo, los libros de la andante caballería inspiraron a Cervantes El Quijote y a nadie nunca se le ocurriría mencionar la palabra plagio en tal caso, y como éste hay muchos que efectivamente no lo son; plagio es la copia literal de un argumento mal disimulando nombres y lugares mientras que inspirarse en un libro, sin que ello devenga transcripción exacta, no lo es, y para ilustrarlo puedo referirme a un caso muy famoso del que en su tiempo se habló de plagio sin que se le pueda acusar de ese hecho si analizamos la novela con detalle.

Se trata de Rebeca, la conocida obra de Daphne du Maurier sobre la que llovieron acusaciones de plagio al poco de publicarse, achacándole a la autora que había plagiado Jane Eyre de Charlotte Brönte. Para los que hayan leído esta novela o bien hayan visto las películas que se han filmado con diferentes títulos, el primero de todos Alma rebelde, no habrán olvidado que se trata de la historia de una huérfana que metida a institutriz enamora al dueño de la mansión en donde presta sus servicios, quien contrae matrimonio con ella, para descubrirse en la boda que su primera mujer vive y está loca encerrada en unas habitaciones secretas de la misma casa. Jane se va y un día la perturbada incendia la mansión y muere, aunque finalmente todo se resuelva bien para los protagonistas.

En Rebeca también nos encontramos con una muchacha que ha perdido a sus padres y que se dedica al trabajo de señorita de compañía de una millonaria caprichosa; rescatada de semejantes menesteres por un caballero viudo que la hace su esposa, llega a Manderley, el hogar de Max de Winter, el marido, y empieza a saber de Rebeca, su antecesora, una mujer muy bella y diabólica muerta en un naufragio. En la novela, uno de los personajes clave es el ama de llaves antigua niñera de Rebeca que le coge un odio feroz a la nueva señora y procura amargarle la vida de todas las maneras posibles hasta el extremo de querer inducirla al suicidio. La obra concluye con que el cuerpo de Rebeca aparece en el hallazgo inesperado del barco que se suponía desaparecido en el mar y entonces todo gira alrededor de un presunto asesinato que parece señalar a su viudo, finalmente éste queda libre de sospechas y el ama de llaves, al enterarse del fallo por teléfono, prende fuego a Manderley y muere allí dentro.

Según se podrá apreciar, de plagio nada porque las dos historias son muy diferentes, sugiero una lectura comparativa, y sus puntos de conexión no desmontan una novela para escribir otra. Bien que hay una huérfana que trabaja de asalariada, bien que hay un incendio, pero ahí se acaban los parecidos, porque el ama de llaves, personaje fundamental, no existe en Jane Eyre como se nos presenta en Rebeca ni ésta fue una demente. Y en cuanto a Manderley, la mansión tiene un protagonismo del que carece por completo la casona de Rochester.

Yo supongo que Daphne du Maurier se inspiró libremente en la novela de Charlotte Brönte, y escribió su propia obra, pero de eso a ser plagio media un abismo.

Otra novela que quiero comentar como segundo ejemplo es El cuento número trece, que podría llamarse homenaje a la literatura gótica inspirado en muchos e ilustres ejemplos, novela que sale de varias novelas pero a la que en ningún momento se puede acusar de ser un plagio sino una perfecta lección de saber escribir magistralmente recorriendo antiguos senderos; Jane Eyre y Cumbres Borrascosas reviven en ella, así como obras de Wilkie Collins y Jane Austen, y nadie puede demandar por plagio a Diane Setterfield, su autora, porque la novela es por completo diferente en su línea argumental, respecto de las otras, sólo una concesión, el apellido Winter "cedido" al personaje central, en clara evidencia de cumplido.

El cuento número trece es una historia que recomiendo vivamente a cuantos gusten del género antes mencionado y si son lectores de los novelistas acabados de citar, comprobarán que lo que digo respecto a inspirarse es en la presente novela una realidad estimulante y concreta.

Como último ejemplo, existir existen muchos más pero por razones de espacio no puedo ponerlos todos, quiero hablar de una novela de reciente aparición en nuestro mercado, se trata de El discreto encanto de la vida conyugal, novela de Douglas Kennedy, que inspirándose muy libremente en Madame Bovary de Flaubert, nos presenta el mismo tema, la insatisfacción de la mujer casada una vez llevado a cabo un matrimonio de rutina y el subsiguiente adulterio, desde una perspectiva por completo distinta y apasionante.

Estas tres novelas son claro exponente de lo que es inspirarse en obras ajenas sin cometer ningún tipo de plagio.

DIFERENCIAS ENTRE PLAGIO E INSPIRACIÓN Copyright 2007 Estrella Cardona Gamio

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Julio V dijo

Saludos. He leido tu interesante articulo, ya que es un tema que me interesa, como la literarura en general, aunque los autores que citas no están entre los que he tenido la suerte de leer en profundidad. Pienso que la literatura, como el arte y la cultura en general, nacen del mestizaje, la mezcla y la suma de todo lo que un autor ha leido durante su vida. Ningún escritor podría crear un libro sin haber leido antes muchos de ellos. ¿Es eso plagio? Claro que no, plagio es la copia ruín y descarada. El hecho de utilizar personajes, ideas, y cosas de otros autores es no ya lícito, sino imprescindible, y se hace siempre por todos de una forma consciento o incosciente.

Saludos, Julio. Volveré por tu blog.

Declarado Demente dijo

Eres un verdadero descubrimiento,

Saludos,

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Sobre este blog

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Estrella Cardona Gamio, escritora

Soy Licenciada en Bellas Artes y autora de novelas, relatos y cuentos infantiles, también he sido miembro de la Asociación Española de Periodistas y Corresponsales, y he colaborado en prensa muchos años con artículos temáticos y relatos cortos. Mi primera novela publicada en papel fue, hace años, El otro jardín. En 2006 publiqué un libro de relatos, La dependienta, y el manual Taller libre de literatura -respuestas a preguntas de escritores noveles-, en 2007 Adriel B. -la novela de una alcohólica-, La trampa de ser mujer -manual para recobrar la autoestima perdida-. En 2008, El abrigo de Clark Gable y otros relatos y, el infantil, El abuelo que no sabía explicar cuentos. Asimismo he colaborado en radio con programas temáticos propios.

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