15 Ago 2013

LECTURAS REFRESCANTES PARA EL VERANO

Escrito por: Estrella Cardona Gamio el 15 Ago 2013 - URL Permanente

En verano nada mejor que la lectura refrescante de un relato sobre Vampiros, en este caso de mi autoría, que te ofrezco a continuación esperando sea de tu agrado.

EN EL CENTENARIO DEL CONDE DRÁCULA DE BRAM STOKER

El joven contemplaba la luna llena, apenas había comenzado a anochecer, sentado sobre unas piedras del camino, una luna que, ingrávida, se iba acercando de manera imperceptible a las almenas del castillo del otrora temido Vlad Tepes III, príncipe de Transilvania, más conocido como el Empalador, o Drácul, el diablo.

Al joven le pesaba la mochila y por ello le dolía la espalda y también las piernas. Aquel día había andado mucho porque ya se sabe que quien hace turismo, sea pobre o rico, si pretende admirar monumentos tiene que caminar, sin embargo, bien valía la pena tanta fatiga puesto que luego el espectáculo resultaba en verdad impresionante. En el pueblo compraría postales dado que su cámara no era de las mejores a la hora de retratar el siniestro castillo en pleno crepúsculo.

Respiró a fondo saboreando la limpidez del aire. Aquellas tierras eran mágicas, no le cabía la menor duda. A 100 años de que Bram Stoker se inventara su muy personal conde Drácula, daba la sensación de que éste continuaba vivito y coleando allí, en el solar de sus ancestros. Un Drácula puramente imaginario, se entiende, pero que, al igual que todos los mitos, había trascendido hasta convertirse en una de esas entidades literarias tan reales como Holmes, Watson o el mismo Don Quijote.

Se escucharon pasos por el sendero y el turista miró en la dirección de donde provenían. La luz de la luna lo iluminaba todo y por ello él pudo ver a una chica que avanzaba sin prisas camino adelante y cuando estuvo a su altura apreció que era muy joven, rubia, de extraordinarios ojos claros y que vestía ropas humildes, lo que en vista de la precariedad del país no era de extrañar.

—Buenas noches —saludó el viajero en rumano, a lo que la desconocida le miró con sorpresa e ingenuamente exclamó:

—Creí que era usted un turista.

—Y lo soy, pero mis raíces proceden de estas tierras. Mis tatarabuelos emigraron a Norteamérica y nunca hemos renegado de nuestra vieja patria.

Ella sonrió maravillada bajo la luz de la luna.

—Y tampoco olvidaron el idioma; que hermoso detalle.

—Bueno, uno no debe borrar el rastro de su procedencia —afirmó él tímidamente.

Ella se sentó a su lado ya que las piedras formaban una especie de banco natural.

—¿Su tatarabuelo nació en el pueblo?

—No exactamente, sus antecesores sí... Bueno, le confesaré algo, siempre hemos creído que descendíamos de Vlad Tepes, es como una especie de tradición familiar. No puedo asegurarle que estemos en lo cierto pero al menos es bonito imaginarlo.

Y él sonrió amistoso al decir esto. Ella ladeó la cabeza cual si quisiera apreciar la dentadura del joven. Después del examen expuso gravemente:

—Sus caninos son muy pequeños.

—¡Vlad Tepes no era un vampiro! —exclamó algo molesto el turista.

—Ya lo sé —repuso ella tranquila—. No es más que un comentario —y acto seguido quiso saber—. ¿Ha venido a Transilvania a retomar sus orígenes?, porque debe ser la primera vez que vuelve alguien de la familia, ¿no?

—En efecto —contestó él ya relajadamente—, he vuelto en una especie de peregrinaje romántico, pero no todo es de índole familiar. Como usted sabrá, ahora se cumplen cien años de la publicación de DRÁCULA del escritor irlandés Bram Stoker. Deseaba también estar aquí el día de su centenario. Quizás le parezca una tontería.

—¿Por qué habría de parecérmelo si incluso el señor Stoker visitó Transilvania hace casi un siglo y de resultas de ese viaje escribió después su novela?

—Perdone —manifestó él muy asombrado—, que se sepa el señor Stoker nunca vino a este país. Siempre se dijo, habiéndolo difundido su propio hijo Noel, que la idea del libro le nació de una pesadilla tras indigestársele un plato de cangrejos aliñados, aunque tal vez sea sólo una curiosa anécdota, pero...

—¡De la misma manera se aseguraba que pertenecía al círculo iniciático de la Golden Dawn y muchas cosas más! ¡También hablaron de esoterismo, de brujería, por ejemplo!... ¡Se equivocaban todos, el señor Stoker estuvo en Transilvania pero nunca reveló ese secreto, no le convenía! —informó ella muy irritada.

—¿Por qué?... ¿Y usted cómo es que lo sabe?

—Prefirió hacer creer a la gente que Drácula era una creación suya inspirada en Vlad Tepes... ¿Qué cómo lo sé?... En mi patria conocemos cosas que es mejor no divulgar, o si le gusta de otra forma, sabemos ser muy discretos cuando la ocasión lo requiere. Los rumanos somos las gentes menos habladoras del mundo.

El viajero la contempló con curiosidad.

—Es una pena... ¿Sabe una cosa?, soy escritor, bueno aprendiz de escritor mejor dicho y siempre he soñado con escribir algo que valiese el esfuerzo...

A la muchacha se le endurecieron súbitamente las facciones.

—¿Otra novela sobre el conde Drácula?

—Por ejemplo, podría ser interesante, ¿no le parece?

—¿Y de dónde sacaría la información?

—De usted —replicó él bromeando.

La muchacha se incorporó muy seria.

—Tal vez sí y mi historia podría interesarle. Tome nota, soy la nieta del enterrador del pueblo y vivo con mi abuelo en una casita que hay dentro del recinto del antiguo camposanto. No tengo amigas ni amigos porque a la gente le asusta la relación con una persona que reside en compañía de los muertos...

Él la interrumpió avergonzado por su frivolidad anterior.

—Discúlpeme, no sabía... No he querido ofenderla... Lo siento mucho.

—Tanto da —dijo ella encogiéndose de hombros con altivez—, no tiene importancia... Usted es extranjero aunque quizás sus antepasados puedan descender de Vlad Tepes. No tengo nada que perdonarle... Adiós.

Echó a andar sendero abajo y pronto perdióse en un paso vecinal que introduciéndose entre los árboles del bosque reptaba serpenteante montaña arriba en dirección al castillo del príncipe valaco y no hacia el cementerio viejo como hubiera sido de esperar. Cuando ya el joven turista no podía divisarla, su larga cabellera pareció cobrar vida aureolándose en torno a su cabeza como afirman que se mueven los cabellos de las sirenas en el agua, mientras que sus ojos fosforecían igual que los de un gato en la oscuridad y entre sus labios apuntaban los brotes de unos afilados colmillos. Colérica golpeó el suelo con el pie al tiempo que exclamaba:

—¡Indigestión de cangrejos aliñados, ocurrencia estúpida!... ¡Escritores oportunistas, todos sois iguales, lo único que os interesa es la fama y la gloria, sois unos aprovechados y unos desagradecidos!... ¿Qué sabréis vosotros de vampiros y vampirismo?... ¡Incluso el gran Bram Stoker, ¿qué hubiera sido de él, si yo no le llego a contar...?! ¿Por qué tuvo que llevarse a la tumba la verdad?... Debió de agradecerme el que me enamorase de él hasta el punto de negarme a concederle el beso que hace inmortal...

¿Por qué me guardó rencor, por qué hubo de vengarse entonces, silenciando eternamente el hecho de que Drácula siempre ha sido una mujer?

Relato incluido en el libro electrónico VAMPIROS (Colección Mis pequeños Favoritos).

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29 Dic 2010

COMIENZA EL AÑO LEYENDO UN RELATO DE CIENCIA-FICCIÓN

Escrito por: Estrella Cardona Gamio el 29 Dic 2010 - URL Permanente

Estrena el año 2011 con un cuento de ciencia-ficción incluido en mi libro El abrigo de Clark Gable y otros relatos.

CIENCIA... ¿FICCIÓN?...
(31 de diciembre de 1999)


Autora: Estrella Cardona Gamio

Sólo faltaban unas horas para que el siglo XX concluyese y precisamente la noche de aquél último día —la noche en la que las luces de la Tierra amenazaban con apagarse—, había sido elegida por el doctor F.J. Cinara, nacionalizado norteamericano pero de inconcreto origen europeo, para revelar al mundo, y eran sus propias palabras, "la más importante noticia científica de toda la historia de la Humanidad". La cual parecía iba a dejar pequeños los descubrimientos de Galileo, Newton, Einstein y su Teoría de la Relatividad. Pero, y esto era lo más desconcertante, el sabio afirmaba solemne, que con aquella nueva quedaría inaugurada oficialmente la Era de Acuario, cosa que hizo que muchos se rascaran pensativos la cabeza, porque no es lógico que todo un científico, astrofísico por añadidura, desbarre hacia los polémicos terrenos de la New Age. No obstante, F.J. Cinara, era un hombre muy serio y, por tanto, sus palabras despertaron la consiguiente expectación. En fin, el caso es que en la última noche del 31 de diciembre de 1999, y en Estocolmo (algún malicioso ya había sugerido que F.J. Cinara pretendía hacer méritos para el Nobel), el ilustre científico iba a asombrar al planeta entero con su descubrimiento.

Daban las 11 p.m., cuando F.J. Cinara, escoltado por sus dos hijas que eran también sus colaboradoras, tomaba asiento delante de las cámaras de televisión en programa internacional vía satélite en directo.

F.J. Cinara poseía una imagen simpática de anciano de 70 años, con sus blancos cabellos y el agradable rostro bastante terso para su edad.

Escuchó complacido las palabras de bienvenida del presentador y seguidamente comenzó a hablar ante la curiosidad de miles de millones de personas.

—Todos ustedes se preguntarán a que viene que este viejo científico se entrometa en sus vidas el último día del año, del siglo y del milenio, o el primero, según se mire, cuando unos se están preparando a despedirle y otros lo están recibiendo o festejando como se merece, mas, precisamente por ello, al ser la frontera entre dos siglos, he elegido esta fecha... —sonrió con cierta picardía—. Bien, damas y caballeros, el descubrimiento que les va a ser revelado es fruto de muchos años de investigación paciente y, a la postre, incrédula, ya que el resultado es de lo más inconcebible... Aunque muy cierto pese a todas las discrepancias a las que pueda dar origen, que las habrá señores, las habrá...

La teoría del Big-Bang, la explosión inicial que formó nuestro cosmos, llevó a los científicos a pensar que el universo, a raíz de ese colosal estallido, se expandía, es decir, se dilataba, otros científicos aseguraron que después del Big-Bang vendría el Big-Crunch, o sea, el movimiento a la inversa, la contracción del Universo, y todo se fue en dimes y diretes al respecto, hasta que hace algunos años, y aquí debo mencionar a la casualidad, tal circunstancia me llevó a descubrir que en toda esa hipotética fuerza de expansión HABÍA UN LÍMITE para nuestro universo conocido, y ese límite era una superficie dura a la que podríamos definir como una barrera circular.

Se probase por dónde se probase, aquella barrera estaba por todas partes, o sea, que no podía haber más expansión, es decir, que había un límite para el Universo Infinito. Semejante hallazgo me sorprendió enormemente ya que no parecía tener una base en la que sustentarse.

¿Qué era lo que frenaba la fuerza de expansión del Big-Bang sin involucionarlo hacia el Big-Crunch? Bien, señores, después de investigar exhaustivamente, creo estar en condiciones de dar una respuesta.

Si según las leyes del principio antrópico "vemos el universo de la forma que es, porque si fuera diferente, no estaríamos aquí para observarlo", siempre hemos visto, o creído ver, lo que nuestra visión de perspectiva nos sugería.

En la Edad Media decíase que el sol giraba entorno a la Tierra, porque tal impresión comunica, y mucho después hemos citado las explosiones cósmicas que conducen al Big-Bang, o sea, a un principio... Se ha hablado de infinitas distancias en el Espacio, de un Universo Ilimitado... Y nos encontramos con una muralla circular.

Señores, nuestro universo se encuentra contenido dentro de un tubo y éste no es una supercuerda o túnel que procure viajes a través del tiempo, se trata simplemente de que el Big-Bang y la creación posterior que conllevó, se hallan circunscritas a un limitado, aunque inmenso, espacio circular cerrado, de inimaginable diámetro y longitud... con un final o abertura, insospechado.

F.J. Cinara hizo una pausa efectista mientras en sus ojos brillaba la más irónica de las expresiones, pero dado su prestigio nadie podía llegar a suponer que, o se hubiera vuelto loco o estuviese burlándose de la multitudinaria audiencia, lo cual, por otra parte, resultaba a todas luces inverosímil.

El presentador, desconcertado, preguntó entonces.

—Doctor, no acabo de comprenderle bien, y creo que todos compartimos esta confusión. ¿Si estamos metidos dentro de un tubo, de dónde procede ese tubo o a qué pertenece?

A lo cual F.J. Cinara respondió tranquilamente en lo que ha quedado como la respuesta más polémica de la historia de la ciencia:

—Amigo mío, querría que cuantas gentes estén viendo el programa, asimilaran lo que voy a decir como una gran lección de humildad, que falta nos hace, créame, porque si algo caracteriza al ser humano es la prepotencia de imaginarse el ombligo del mundo...

Ese tubo no es sino un fragmento del intestino de cierta entidad orgánica de otro universo, llamémosle animalillo para entendernos, del que ni sabemos, ni podemos, imaginar absolutamente nada, al menos por el momento.

COMIENZA EL AÑO LEYENDO UN RELATO DE CIENCIA-FICCIÓN Copyright 2010 Estrella Cardona Gamio

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28 Sep 2009

EL AMIGO URMENETA CUENTA...

Escrito por: Estrella Cardona Gamio el 28 Sep 2009 - URL Permanente

El amigo Urmeneta cuenta en su post de hoy, día 28 de septiembre del 2009, una bonita historia referente a flores y plantas que este verano, en su ausencia vacacional, han crecido entre las uniones de las baldosas de su terraza, y esto me ha traído a la memoria el recuerdo de un relato que escribí hace ya años, hablando de algo muy similar. Se trataba de un argumento inspirado en la foto de una revista en la que aparecía una mamá famosa con su hijita no menos famosa también, en una terraza, que situada arriba de todo, en un impresionante rascacielos newyorkino, contemplaban la ciudad muy lejana a sus pies. Entonces pensé que esa niña se iba a educar entre terrazas y azoteas de lujo sin saber lo que era el campo abierto ni las flores y sentí pena por ella, por eso escribí el cuento Será una vez...

Hoy, la foto que incluye Mikel Urmeneta en su post, parece haber sido hecha para ilustrar mi relato, una casualidad, curiosa y muy bonita. Gracias, Mikel, creo que debías saberlo.

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03 Sep 2008

¡TOC-TOC!... BUENAS, SOY EL FIN DEL MUNDO...

Escrito por: Estrella Cardona Gamio el 03 Sep 2008 - URL Permanente

Un día el Fin del Mundo bajó a la Tierra llamando a sus puertas:

¡Toc-Toc!

-¿Quién es?

-Buenas, soy el Fin del Mundo.

-¿El fin del mundo, qué fin del mundo?

Ligeramente amostazado el Fin del Mundo repuso:

-¿Cuál va a ser?, pues el único, el auténtico, el tradicional... Caerá la tercera parte del sol, el mar se convertirá en sangre, los vivos envidiarán a los muertos y todo eso... ¿Es que puede haber otro?

-Oye tío, si te quieres quedar con nosotros...

-Anda y lárgate que ya bastantes problemas tenemos, la crisis económica, la hipoteca, el desempleo y ahora vienes tú con estas monsergas del fin del mundo, como si a alguien le importara eso, se ve que no tienes otra cosa mejor que hacer que perder el tiempo soltando chorradas...

-Pero, si soy el Fin del Mundo...

-Sí y yo Caperucita Roja, ¡no te digo!

El Fin del Mundo se desesperó.

-Qué ahora vengo de verdad, en serio, si lo decís por lo del año mil eso fue un ensayo general... Y por cierto que salió muy bien, como debe ser: la gente de entonces era muy responsable, enloquecieron de miedo y los ricos regalaban sus bienes a los pobres, se tiraban de los pelos, se rasgaban las vestiduras y subiéndose al monte se daban de cabezazos contra las peñas... Vaya, lo correcto... ¿Es que no sentís nada, pavor, angustia? Da la sensación de que todo os importe un bledo, de que no vaya con vosotros, no lo entiendo...

-¡Jo, este tío está sonao!

-¡Eh, eh, un respeto, que yo no soy el tío de nadie!

En vista del éxito, el Fin del Mundo creyó que si se dirigía a los políticos estos le harían más caso, y allá que fue lleno de esperanzas.

Los políticos estaban discutiendo sobre unas próximas elecciones que ya se les venían encima y no se dignaron mirar al Fin del Mundo que se acercaba renqueando y con pinta de menesteroso.

-Hola buenas, soy el Fin del Mundo...

-¿Cómo dice?

-Que soy el Fin del Mundo y vengo a...

-Vale, vale, otro día, otro día hermano que ahora no llevamos suelto, y además ¿no ve que estamos ocupados?

El Fin del Mundo se enfadó al comprobar el poco caso que le hacían.

-¡Tengo que decirles algo muy importante, se trata de...!

-¡Ah, las encuestas, haberlo dicho antes!... ¿Cómo vamos en intencionalidad de voto?

-¿Qué voto?

-Oiga, oiga, ¿es que no sabe de lo que estamos hablando?

-Pues... no, lo siento.

-Bueno, vamos a ver, ¿usted a qué ha venido realmente?

-A decirles que ha llegado el Fin del Mundo, o sea yo...

Los políticos hicieron un corrillo aparte y se pusieron a cuchichear, al final se abrió el corrillo y uno de ellos, indiscutiblemente el líder, preguntó con cautela mientras sonreía diplomáticamente:

-¿Está usted de nuestra parte?

El Fin del Mundo le miró sin comprender.

-¿De parte de ustedes, por qué tengo que estar de parte de ustedes?

Bruscamente el líder dejó de sonreír.

-O sea que pertenece a la oposición.

Al Fin del Mundo le daba vueltas la cabeza.

-¿Que pertenezco a qué?

-A la oposición.

-¿Qué es la oposición?

-Eso, ahora hágase el despistado.

-¿A quién piensa usted votar? –zanjó rápidamente el líder.

-¿Votar?... ¿Qué es eso?

Todos le contemplaron con reprobación.

-¿Usted es de los que no votan? –exclamaron escandalizados.

El Fin del Mundo no entendía nada de nada.

-No sé de que me hablan señores.

Los políticos fruncieron el ceño muy molestos y le volvieron la espalda; si aquel individuo estrafalario no les votaba a ellos perdían el tiempo escuchándole, así que a otra cosa mariposa.

El Fin del Mundo no sabía que hacer ya, él tenía una misión y debía cumplirla, era su deber. Se puso a cavilar y de repente halló la solución; dándose una palmada en la frente exclamó:

-¡Claro, que torpe soy, me había olvidado de los sabios, ellos me escucharán!

Y ni corto ni perezoso el Fin del Mundo se fue a buscar a los científicos que son los sabios de muestra época.

Anda que te andarás, y después de mucho caminar, se encontró con aquellos a quienes buscaba.

-Hola, buenas, me presento, soy el Fin del Mundo...

Los sabios le miraron entre irritados y distraídos, ¿quién era el atrevido que osaba molestarles en el trabajito que se llevaban entre manos?

-Haga el favor de no molestar señor... ¿Cómo ha dicho que se llama?

-Fin del Mundo, para servir a ustedes.

Los sabios le contemplaron con suficiencia y dijeron a una:

-Parece que anda usted un poco equivocado.

-No comprendo –exclamó muy sorprendido el Fin del Mundo.

-Verá señor nuestro, estamos en el siglo XXI, por más señas en el tercer Milenio y las cosas han cambiado mucho en todos estos cientos de años, tal vez no se haya apercibido usted aún, pero...

-¡No hay peros que valgan, si lo que ustedes están insinuando es que yo no soy el que digo ser... Fin del mundo sólo hay uno, servidor!

-Vamos a ver, tenga la bondad de explicarnos cuales son sus intenciones.

El Fin del Mundo sonrió feliz, ¡por fin se iba a aclarar la situación!

-A mí me llevan anunciando desde hace mucho pero al final llegó el día D y la hora H... Vengo dispuesto a traer el Apocalipsis, supongo que habrán oído hablar del evento ¿no?, para eso ustedes son sabios je, je...

Los sabios le observaron como si fuera un experimento de laboratorio y luego hablaron entre sí en voz baja mientras le vigilaban a hurtadillas.

Al final uno de ellos se dirigió a él gravemente:

-¿Podemos preguntarle como lo piensa llevar a cabo?

-¿El qué?

-Hombre, ¿qué va a ser?, el fin del mundo.

-¡Ah!, pues según manda la tradición, en varios días, como si fuera una obra de teatro... En plan espectáculo, primer acto, segundo acto, tercer acto, muertos a mogollón y Juicio Final, los buenos premiados y los malos castigados, todo muy correcto, muy tradicional...

Los sabios se echaron a reír a carcajadas.

-¡Es la cosa más divertida que hemos escuchado nunca!

El Fin del Mundo se mosqueó.

-Pues yo no le veo la gracia, la verdad.

-Varios días, ¡ja ja ja!, como se ve que es usted una antigualla, amigo... ¡Varios días, si es que es para troncharse vamos!

-A mí me aleccionaron así, ¿vale? Y ya podían ser ustedes más respetuosos con alguien como yo ¡caramba! Que mi edad merece un respeto ¿o es que no les enseñaron de pequeños a ser considerados con sus mayores?

Uno de los sabios, que lloraba de risa, se enjugó las lágrimas con un pañuelo.

-No se enfade, por favor, pero, es qué es tan gracioso lo que explica, ¡acabar con el mundo en varios días por un procedimiento tan artesanal!, ¿es que no se da cuenta que está usted muy pasado de moda y que sus métodos son completamente obsoletos?

-¿Qué quiere decir?

-Algo sencillísimo, hoy en día la ciencia ha avanzado tanto que podemos garantizar un fin de mundo a la carta en una billonésima de segundo y todavía lo echo por largo.

El Fin del Mundo se indignó de veras, se acabaron los buenos modales, a él no le tomaba nadie el pelo.

-¿Qué es ésto, intrusismo laboral?, a ver si voy a quejarme a las autoridades competentes...

-Ya puede ir ya... Quién va a escucharle... Nosotros somos los sabios usted una reliquia del pasado, algo así como un mamut fósil, o mejor todavía, un dinosaurio...

-¿Lo van a hacer?

-¿El qué?

Su fin del mundo tan moderno.

Los sabios pusieron gesto candoroso y negaron abriendo mucho los ojos:

-¡Claro que no, nosotros sólo queremos investigar, saber!

-¿El qué?

-Las incógnitas que entraña el universo.

-¿Para qué?

-Para saber.

-¿Por qué?

-Para encontrar.

-¿El qué?

-La partícula Dios.

-¿La partícula Dios?

-En efecto –corearon los sabios muy ufanos-. Dios en medio del Big Bang, el misterio de la Creación... El espacio-tiempo, ir al pasado, ir al futuro, visitar las dimensiones desconocidas, tocar la materia extraña, flotar en el interior de un agujero negro... ¿No es guay?... -a los científicos se les abrían las carnes de gozo solo con pensarlo.

-Me parece señores que hace muchos eones, antes de que yo naciera, hubo cierto asuntillo con un árbol y una manzana que luego ha dado bastante que hablar y ya saben como acabó, con la expulsión del Paraíso y todo eso... ¿No les parece que se les ha ido un poco la olla con tanta ciencia?

Ahora fueron los sabios los que se enfadaron.

-¡Usted es un elemento subversivo, un agitador profesional!

-¡Llamad a la policía, pronto!

-¡Que lo encierren en una prisión de alta seguridad!

-¡Que no le dejen salir por buena conducta; este individuo es un desestabilizador nato!

-¡Eh, oigan, yo...!

Y el Fin del Mundo acabó en prisión para tranquilidad de los científicos que así pudieron seguir en su esforzada tarea hasta encontrar la partícula Dios... Porque la encontraron, ¡vaya si la encontraron!, que el que la sigue la consigue, amigos... ¡Lástima que no llegaran a ver como acabaron los fuegos artificiales!

¡TOC-TOC!... BUENAS, SOY EL FIN DEL MUNDO...
Autoría y © de este relato Estrella Cardona Gamio-Septiembre 2008

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Sobre este blog

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Estrella Cardona Gamio, escritora

Soy Licenciada en Bellas Artes y autora de novelas, relatos y cuentos infantiles, también he sido miembro de la Asociación Española de Periodistas y Corresponsales, y he colaborado en prensa muchos años con artículos temáticos y relatos cortos. Asimismo he colaborado en radio con programas temáticos propios. Mi primera novela fue auto publicada en papel, hace años, El otro jardín. En 2006 publiqué en el mes de marzo, un libro de relatos, La dependienta con una editorial madrileña, coedición. En 1999, mi hermana María Concepción montó el sello editorial C. CARDONA GAMIO EDICIONES (que comenzó on line en noviembre de ese mismo año). A partir de 2006 hemos ido publicando en papel, impresión bajo demanda, el manual Taller libre de literatura, en 2007 Adriel B. -la novela de una alcohólica-, La trampa de ser mujer -manual para recobrar la autoestima perdida-. En 2008, El abrigo de Clark Gable y otros relatos y, el infantil, El abuelo que no sabía explicar cuentos. A finales de 2009 una novela de humor, La canción de la manzana, con prólogo de Mikel Urmeneta. En diciembre 2011, La otra vida de T. Loure. Desde el 28 de abril del 2012 estamos en Amazon Kindle ampliando horizontes.

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