17 Feb 2009

La clase creativa y el Índice Gay

Escrito por: EUROTOPIA el 17 Feb 2009 - URL Permanente

“Si quieres tener calidad de vida, vete a vivir a un barrio con muchos gays”. Ese fue el mensaje que entendieron numerosos sectores de la sociedad estadounidense cuando Richard Florida formuló su tesis sobre la clase creativa, esa nueva clase que fomentaba las tres T (tecnología, talento y tolerancia), que buscaba lugares para vivir en los que se respetasen modos de vida no convencionales y sobre la que Occidente habría construido su crecimiento económico de los últimos años.

Según Florida, esa clase estaría formada por quienes trabajan en las industrias del conocimiento o de la alta tecnología, en los servicios financieros, en los legales, en los de salud o en el Management o en la cultura. Se trataría de personas que abordan creativamente problemas complejos a los que dan solución gracias a la aplicación innovadora de una serie de conocimientos previos; gente con un punto bohemio, generalmente de clase media alta, que no se ata a las tradiciones y que utiliza todas las posibilidades a su alcance para vivir mejor. Y eso se nota especialmente en los lugares que escogen para vivir, como cuenta Florida en su nuevo libro, Las ciudades creativas (Ed. Paidós). Porque, en su concepción, qué decidimos ser y con quién elegimos vivir son elecciones importantes, pero también lo es, si no más, el dónde vamos a residir. Y es que parecería que en tiempos de globalización, cuando el trabajo puede realizarse con un portátil desde cualquier parte, la comunidad concreta en que nos ubicamos carecería de importancia, que lo esencial sería que consiguiéramos el trabajo que nos gusta y que viviéramos con la persona que queremos.

Pero no es así. Más al contrario, señala Florida: una mansión en algunas ciudades estadounidenses cuesta lo mismo que un apartamento de 60 metros y con vistas a una nave industrial en Nueva York, y sin embargo, es éste el que tiene mayor demanda. Y no es extraño, contesta Florida, ya que los estadounidenses no eligen su sitio de residencia valorando sólo el beneficio profesional o el económico. Pocos de ellos quieren marcharse a poblaciones remotas como Anchorage (Alaska) o El Paso (Texas) aun cuando sean ciudades muy activas y les proporcionen un buen empleo. Los estadounidenses en general, pero sobre todo las clases creativas, las verdaderas élites, quienes de verdad promueven el crecimiento, buscan un entorno abierto en el que puedan sentirse cómodos, que cuente con buenas escuelas para sus hijos, que posea una interesante oferta de ocio, y que proporcione grandes dosis de energía..

La cuestión es que entre los indicadores que utilizó Florida para conocer las mejores ciudades estadounidense para vivir (las más tolerantes, las que poseían más clase creativa y, por tanto, las que tendrían mayor desarrollo económico) estaba el así llamado ‘Índice Gay’: según sus estudios, las regiones en las que residían un alto porcentaje de homosexuales también eran las que poseían mayor desarrollo tecnológico. Florida fue rápidamente contestado por algunos sectores de la opinión pública estadounidense: ¿acaso estaba sugiriendo que la homosexualidad era la clave del éxito? ¿O estaba afirmando que la mayor parte de los ingenieros eran gays? Florida se defendió diciendo que ese indicador era útil en tanto nos señalaba que estábamos ante regiones tolerantes y abiertas, lo que era importante para atraer a los trabajadores de alta tecnología por dos motivos. En primer lugar, porque muchos de ellos eran inmigrantes y no querían vivir en ciudades cerradas donde se sintieran rechazados; en segundo, porque muchos de los expertos en alta tecnología tenían costumbres diferentes, y en algunos casos habían crecido en comunidades que les habían tratado como friquis. De modo que el grado de tolerancia de estas ciudades eran muy valorados por los trabajadores del conocimiento a la hora de fijar su residencia y, en ese sentido, el ‘Índice gay’ o el ‘Índice bohemio’ eran muy útiles a la hora de predecir si una determinada zona tenía opciones reales de desarrollo económico.

La guerra cultural

Este asunto, no obstante, tenía mucho que ver con la tensión, habitual entre la nueva y la vieja burguesía, entre la nueva y la vieja clase media. O lo que es lo mismo, entre la tradición y la innovación. Desde esa perspectiva, cada uno de los contendientes mira al otro con recelo: la clase creativa observa a la clase media, especialmente a la empobrecida, como si no fueran más que un montón de patanes que tratan de conservar viejos privilegios; y a la inversa, la clase creativa es definida desde su esnobismo, como si no fuera más que un montón de pijos con dinero nuevo. Tal enfrentamiento que, advierte Florida, “no es exclusivo de Estados Unidos”, tuvo su auge “con el gobierno de George Bush, con la guerra cultural, con la polarización política entre los estados rojos (conservadores) y los azules (liberales)”. Sin embargo, estamos ya en otro tiempo: “Obama es el primer presidente de la clase creativa y, sin embargo, también ha recogido el voto negro y el de la clase trabajadora, Incluso gente como John Mellencamp o Bruce Springsteen se decantó en su favor, lo que es señal de que esa polarización tampoco es tan intensa”. Sin embargo, no descarta Florida que “ese fenómeno de culpar al otro por los males presentes, especialmente dirigido a jóvenes, gays, bohemios e inmigrantes se recrudezca con la crisis. Y en todas partes”.

Pero la teoría de Florida va más allá de las tensiones culturales para subrayar un cambio de crucial importancia: más que en Estados, vivimos ya en regiones y ciudades que compiten por atraer capital, recursos y talento, a menudo con otras zonas geográficas del mismo país. Algo que se intensificará en el futuro próximo, en el que veremos regiones con gran crecimiento y otras subdesarrolladas dentro de las mismas fronteras. Florida, que esta semana estuvo en Navarra, en Ágora Talentia, foro mundial sobre el talento, aconseja a quien quiera tener éxito en los próximos años que se vaya a vivir a una megarregión productiva. “Y los más listos vivirán en más de una”, afirma. Situarse en el contexto adecuado, el que proporcione más oportunidades y mejores relaciones, será clave para situarse profesionalmente. Pero, en otro sentido, también las regiones deben esforzarse en ser elegidas por quienes poseen más talento si quieren seguir siendo competitivas, debiendo dotarse de aquellas cualidades que hacen posible que la clase creativa las elija. Y, en ese sentido, no parece España (o más propiamente, sus regiones) especialmente capacitada.

Según Florida, contamos con virtudes que deberíamos aprovechar. En primera instancia, existen en Madrid y Barcelona “excelentes universidades y escuelas de negocios, lo que puede ser importante: muchos jóvenes estudiantes ya no sólo se plantean si estudiar en el Reino Unido o en Estados Unidos, sino que se fijan en otros lugares. En ese sentido, Madrid y Barcelona puede atraer a futuro talento”. En segunda instancia, Florida nos recomienda que publicitemos mejor nuestro país, del que se tenía una imagen de sociedad cerrada que no se corresponde con la realidad actual. Y además del buen tiempo, “que siempre ayuda a la gente a ser feliz”, Florida recomienda que explotemos nuestras diferencias. “Vivimos en un mundo que cada vez es más parecido: si vas a Siberia, te encuentras con jóvenes que hablan inglés, que llevan la misma ropa y los mismos peinados que en las ciudades occidentales; consumen lo mismo, escuchan la misma música, tienen gusto muy similares. Y es que somos cada vez más uniformes, formamos ya parte de una clase global, para bien y para mal. Por eso, lo que la gente exige a las ciudades es algo diferente: quieren historia, autenticidad, energía. Si vienen a Madrid quieren una experiencia madrileña, no sólo hacer lo mismo que en todas partes. Y las ciudades que puedan ofrecer esa mezcla de global y local son las que estarán mejor situadas”.

En resumen, que entre los valores que Florida destaca (el clima, la energía, o la capacidad de atraer futuro talento) no aparece ninguna de las 3 T. Algo en lo que incide Juan Carlos Cubeiro, director de Eurotalent, profesor en el CEU y autor de Clase Creativa (Ed. Planeta). “Tenemos necesariamente que cambiar el modelo de turismo barato y construcción y girar hacia la innovación. Pero también hay que desmitificar ésta, que no es sólo patentes y descubrimientos universitarios. Tomás Pascual, de Leche Pascual, era alguien que carecía de estudios pero que poseía inquietud: vio lo que se estaba haciendo con el tetrapack, los zumos o la soja y sacó provecho de ello. Sus innovaciones consistían en observar y aprender. Y eso es lo que tenemos que hacer, ser mucho más emprendedores, ampliar el abanico de posibilidades, ser gente inquieta y aprovechar las posibilidades de que disponemos”.

La aplicación que Cubeiro da al concepto clase creativa también parte de la importancia del entorno físico como potenciador de las capacidades individuales, pero aplicándolo fundamentalmente al ámbito de la empresa. Además, también amplía el número de profesionales que podrían formar parte de ella: “un abogado, un recepcionista de hotel o un camarero también pueden ser clase creativa, es decir, personas que aportan valor, iniciativa y que se orientan el cliente; se trata de una cuestión de actitud y no del empleo que se desarrolla”.

Y en lo personal ¿qué debemos hacer los españoles para salir de convertirnos en clase creativa? “Pues como decía El Langui (cantante del grupo hip hop La excepción y ganador del Goya al mejor actor revelación) hay que quejarse menos y actuar más. Es decir, deja de pensar que de esta situación te van a sacar otros. Piensa en tus cualidades y en tus posibilidades y haz de ellas un negocio sano, humilde y decente. Si crees que los bancos te lo van a arreglar…”.

E. Hernández en El Confidencial

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

elefanteblancoster dijo

La idea de que creatividad y éxito van unidos me parece errónea, creo que refleja más un deseo basado en prejuicios que una realidad. Hay éxitos muy pocos creativos, como los nuevos barrios construidos en nuestras ciudades en los últimos diez años. Y hay creatividad con muy poco éxito, como en casos tan conocidos como los de Galileo o Van Gogh.

Gracias y un abrazo.

Nire dijo

Muy interesante. Yo sí estoy de acuerdo con el plateamiento del artículo, contra más abierta sea una sociedad más dinámica será. El ejemplo de Galileo o Van Gogh no me parece válido porque primero, vivieron en otras épocas y creo que aquí se está hablando de la actual y segundo porque esos dos personajes sí tuvieron éxito. Galileo tuvo tanto que casi le cuesta la cabeza (futo de su tiempo) y Van Gogh lo tuvo posteriormente, porque fue un adelantado. Creo que cuando en el texto se habla de creatividad se refiere más vien a una mentalidad, a una forma de ver el mundo, aunque se sea recepcionista de hotel.

Saludos.

EUROTOPIA dijo

Alfonso, si te refieres a éxito/rentabilidad para el creativo, te recuerdo mi entrada ¿Es la creatividad rentable? ¿Para quién?, pero si consideramos un éxito el progreso del conocimiento este siempre tiene que acompañar a la creatividad.
Un abrazo.

EUROTOPIA dijo

Existe desde luego, en castellano, una gran dificultad para concretar a que se refieren estos términos que provienen del ingles y son aplicados tato en el management, cultura, tecnología, ciencia… conocimiento. Precisamente quiero escribir una entrada sobre la eficiencia y la eficacia.
Un abrazo.
PD sobre lo del castellano te contesto en tu post ¿Peligra el castellano?

Nire dijo

¿Estas (por cierto no sé si decir seguro o segura) de que no estás contestando aquí a mi post?

EUROTOPIA dijo

Estoy precisamente preparándolo en este momento para ponerlo en el tuyo más elaborado.

isaperezdelpulgar dijo

Yo estoy convencida que hay lugares potenciadores y otros castradores por mucho esfuerzo que ponga uno...............sociedades cerradas donde el esfuerzo o el talento no son medidas ..................................

Muy interesante esta exposición

EUROTOPIA dijo

Isabel.
El hecho es que todas las ciudades están apostando por los creativos, Otra cuestión es el beneficio del impacto de estos freelance o no, en cualquier caso yo creo que es un fenómeno imparable y un valor añadido para las ciudades (los tan de moda intangibles).
Ya publique sobre esto en el post ‘Ciudades para la creatividad’.
Un abrazo

guillaumme dijo

La creatividad busca de dos alicientes, bien la comodidad de poder hacer lo que uno quiere, bien la imposibilidad, de manera que las dictaduras y épocas de crisis son momentos de gran creatividad, porque hay que hacer algo que termine con esa situación y por asociación, las épocas de bonanza también son imprescindibles para la creatividad porque disponemos de libertad y medios para crear, de manera que es revulsiva y a la vez impulsora, así que es lógico que los creativos ( incluyo el famoso I+D industrial) sean buscados por todos, otra cuestión , y ahí coincido con Isabel es que determinadas ciudades, provincias,sociedades y lugares son castradores ( que no conservadores, ese es otro debate), impiden la creatividad y se refugian en algunos logros o apelan al abolengo, historia o derecho divino.
Saludos

EUROTOPIA dijo

guillaumme
Muy interesante, el añadir las dictaduras a las situaciones de crisis como impulsoras de la creatividad, obligan a agudizar el ingenio.
Gracias por el comentario.
Saludos.

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EUROTOPIA

Aquest es el primer Blog que escric, encara que no es la primera experiència, ja al principi dels noranta un grup d’amics varen crear en Valencia una BBS (Bulletin Board System), que varen enllaçar en xarxa amb les principals ciutats espanyoles i posteriorment amb Internet, però el meu interès en les xarxes socials em ve de l’interès des dels anys setanta per la Cibernètica com a filosofia científica i no com a seudo-ciència estrictament mecanicista, reaccionària i inútil.
Si trie de vegades el català, es com a agraïment a la cultura catalana i a Barcelona, ciutat en la que vaig viure com a estudiant al final dels seixanta, aleshores refugi de la cultura progressista espanyola, en temps de foscor i dictadura
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