HUESCA.- Los alumnos del campus universitario oscense disfrutaron ayer de la presencia de los tres olímpicos altoaragoneses (los atletas Eliseo Martín y María José Pueyo y su entrenador, Fernando García Herbera, Phondy) para hacer un repaso de sus respectivas trayectorias y contestar a las preguntas que les fueron planteadas. Casi hora y media de un coloquio tradicional con deportistas incombustibles a quienes la Facultad de Ciencias de la Salud y el Deporte, como recordó el profesor Manuel Guerra, tiene también el reto de ayudarles en el futuro. José Antonio Adell y Eduardo Generelo completaron el papel de maestros de ceremonias, que ayudaron a conocer un poco más y mejor a los invitados.
Phondy, como preparador de Eliseo y María José, fue quien abrió el fuego con un pequeño recorrido a su ejecutoria, que precisamente comenzó de la mano con Adell, de quien ha heredado el gusto por el aprendizaje hasta obtener el título de Técnico Superior de Atletismo. Hasta que un buen día, recordó, se le apareció un chavalillo de 12 años, Eliseo. La vida deportiva de ambos está íntimamente ligada. `Juntos hemos aprendido muchísimo, ha sido un poco mi conejillo de entrenamientos y me ha obligado continuamente a reciclarme. Entre los dos decidimos el camino a seguir en el deporte. Apostamos por la dedicación exclusiva que exigía el alto nivel y los resultados nos han acompañado`, señaló un Phondy que se calificó como un `autodidacta` con los entrenamientos y que con el paso de los años ha aplicado una gran cantidad de sistemas de preparación. Reafirmó sentirse orgulloso de presentarse en la Universidad con los dos objetivos cumplidos que se marcó el pasado año en la misma cita: llevar a Eliseo al máximo nivel a los Juegos y hacer realidad la gran ilusión de llevar a la cita olímpica a María José. `Su vida ha sido una continua apuesta y a base de trabajo, sacrificio y esfuerzo ha llegado adonde ha llegado. Cuando otros entrenadores decían que ya no podían sacar más de ella, hemos logrado que mejorara sus tiempos en medio maratón y maratón`.
María José Pueyo echó la vista a una década atrás, cuando a los 28 años empezó a correr. Hasta los 34 (año 2004) estuvo compaginando su trabajo con el atletismo popular. Aquí se produjo el punto de inflexión, cuando en el maratón de Rotterdam quedó a 30 segundos de la mínima para los Juegos Olímpicos de Atenas. `Fue entonces cuando me planteé ir a por un sueño. A base de mucho esfuerzo, constancia y creer en lo que hacía, lo conseguí`. Cinco entrenadores han llevado su preparación y con todos ha mejorado, `aunque ojalá hubiera conocido a Phondy en el 98`. En solo dos meses de trabajo con él, ya bajó su marca en medio maratón`. Y después el imborrable recuerdo de Pekín. Jamás podía imaginar a sus 38 años ser por unos instantes el centro de atención de las 90.000 almas que llenaban el Estadio Olímpico y encontrarse `por fin`, de igual a igual, con la mismísima Paula Radcliffe. Dos expresiones quedan de aquella jornada: `Ya soy olímpica` y `Por fin me la encuentro`. Así como Eliseo tiene claro que su objetivo de la temporada es llegar al Mundial de Berlín (sería el quinto), Pekín ha supuesto un antes y un después para María José, que admite haber tenido `un paro mental` y que está costando decirle a su cerebro que hay que volver a entrenar y a machacarse. No obstante, la campaña invernal de campo a través le ha abierto las puertas de par en par. `Quiero seguir disfrutando, acabar la carrera deportiva con mi primer equipo (GMS), con el que a los 8 años gané mi primera carrera. He conseguido lo que quería, me gusta mucho este deporte y también soy entrenadora y, de hecho, estoy ofreciendo toda mi experiencia a un grupo de 30 populares de Barcelona`.
Eliseo Martín acumula 25 años corriendo, desde que empezó a los 10 hasta los 35 que tiene actualmente. `Empiezas porque te divierta, como jugando, te gusta y se convierte en un reto ver hasta dónde puedes llegar`. El montisonense fue haciéndose un hueco y un nombre en las categorías base hasta que con 18 años vivió su primera experiencia internacional en el Mundial de cross junior de Boston. Las cosas no salieron a su gusto, pero se desquitó poco después, en pista, cuando se codeó con los mejores del mundo. Pasó unos años `un poco perdido`, compaginando entrenamientos y trabajo, y llegó el Europeo de Budapest en 1998. Fue el principio de la aventura al más alto nivel que todavía hoy sigue escribiendo Eliseo. `En un año pase de ser séptimo de Europa a sexto del Mundo`. Lo consiguió en Sevilla (1999) y fue un salto que le confirmó como atleta profesional de primer nivel, con lo que acarrea: becas, contratos publicitarios? estabilidad, en una palabra. Tres Juegos Olímpicos -al alcance de muy pocos-, cuatro Mundiales -con el imborrable recuerdo del bronce de París en 2003, que como ayer dijo ha supuesto un toque de calidad en su currículo-, cinco europeos y tres títulos de campeón de España jalonan una envidiable carrera. Únicamente un par de ausencias entre las citas internacionales en los últimos diez años.
Eliseo deslizó que le había quedado un regustillo en sus primeros Juegos, en Sidney (2000), cuando se quedó a ocho décimas de la plata y a un segundo y ocho décimas del oro. ¿Qué pasó?, le preguntó un alumno. El montisonense recordó que fue una carrera lenta y que no hizo el cambio de ritmo al cien por cien. Le pudo el `respeto por romper`. Le faltó experiencia, admitió. Ya sabía que los 3.000 obstáculos son una carrera que dan mucho juego: `Es muy importante el desarrollo de la estrategia, saber correr tácticamente y en un momento dado es imprescindible saber por dónde tienes que salir`.
El ritmo de carrera y la planificación de los entrenamientos estuvieron también en el cuestionario. `En 42 semanas de entrenamiento hay que ir dando forma al objetivo con muchos ritmos, fuerza y volumen. De esas 42 semanas, 20 son de trabajo de volumen y fuerza, con medias de 160-170 kilómetros semanales. Conforme se acerca el objetivo, irá bajando todo eso y subirá la intensidad. La teoría dice que los ritmos deben ser muy intensos y al nivel de la distancia que vas a competir. Una planificación es como una ensalada. Una vez tienes todos los ingredientes, debe tener el mejor sabor. Y en una carrera el ritmo debe ser constante, saber nadar y guardar la ropa, echar mano de la `calculadora``.
En este punto de la conversación, María José metió baza para recordar que antes de ponerse a las órdenes de Phondy hacía 230 kilómetros semanales para preparar el maratón. Con Phondy bajó a 200, `pero con más intensidad y calidad`. La confianza en el trabajo bien hecho se traduce en ejemplos concretos: La noche previa al Nacional de maratón, en el que se jugaba el billete olímpico, durmió como nunca.
Eliseo recordó que cuando ganó su primer campeonato provincial de cross alevín, en Binéfar, corrió con unas zapatillas en las que se le salían los dedos por los agujeros. Su madre le encargó unas zapatillas de clavos que tardaron un par de semanas en llegar. Por medio, otro cross embarrado que Eliseo corrió más por el suelo, y cuando por fin tuvo el calzado alucinó de lo bien que tiraban. Eran unas Adidas que guarda en su particular `museo`. María José aseguró que cuando se calzó sus primeras zapatillas de clavos lo hizo con un miedo horrible. `Mi temor era quedar la última, y no quedé. Pero sigo siendo tan pato mareado`.
M.A.B.
Fuente: diario del alto aragon.es
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