25 Jun 2009
Las Salvajes Muchachas del Partido, de Lázaro Covadlo. Inicio 9ª Reunión Liter-a-tulia; un comentario de Alberto Estévez.

Dessal, Estévez, Covadlo, y Alonso
Esta es la obra a la que dedicamos nuestra cita de fin de curso, que en el orden de las obras que hemos trabajado, ocupa el noveno lugar desde Septiembre pasado en el que iniciamos nuestras reuniones.
Nos vemos obsequiados hoy con la presencia del autor, D. Lázaro Covadlo, que ha tenido la gentileza de aceptar nuestra invitación y nos permite gozar del privilegio de su compañía a la hora de abordar las cuestiones que esta obra suya suscite.
Celebramos enormemente que el autor haya cambiado de idea. Digo esto porque en sus páginas nos advierte que no le pidamos que visite a un psicoanalista; ha venido al psicoanalista. Esperemos que en esta ocasión pueda sacar algo en limpio.
Al fin y al cabo, esta advertencia suya hay que tomarla con muchas reservas, ya que el propio libro no se encuentra muy distante de una lectura psicoanalítica. No sólo por cómo plantea las situaciones en las que la paradoja está siempre presente, por el dibujo que hace del sujeto, de sus encuentros y desencuentros, por los conceptos con los que decide lidiar en el relato, sino también porque nos orienta de manera muy nítida de por dónde él no está dispuesto a pasar, y encontramos indicaciones muy precisas al respecto. El autor nos dice: esto no es un libro de auto ayuda. Está muy bien, porque nosotros no queremos perder el tiempo con términos como listado y gestión de escenas fundamentales, o con el dibujo del mapa de nuestra existencia; vaya usted a saber el garabato que nos puede llegar a salir.
Evidentemente, estas cuestiones están mucho mejor expresadas en el libro, con un fino sentido del humor y una ironía que en ocasiones nos arranca la risa. Pero donde se percibe claramente de qué pretende alejarse y adonde se arrima el autor es en el rumbo que nos va haciendo tomar la propia lectura, fruto inevitable del saber con el que Covadlo aborda una historia.
En primer lugar quiero citar, porque para mí se ha representado como un concepto espinal, que recorre la obra de principio a fin, el asunto de la ficción, con el que nada más empezar la obra ya se busca nuestra complicidad en la sospecha de que los seres humanos viven en un estado de ficción perpetua. Esto resuena, la palabra casi por su resonancia invita a pensar en algo del lado de una condena, un elemento ineliminable de la estructura del sujeto. Vivimos una ficción perpetua. Pero atención, porque sólo un poco más adelante y por si teníamos alguna duda del matiz con el que el autor quiere que pensemos esta cuestión de la ficción, abunda en su sospecha y nos dice: “la ficción nos cubre del principio al fin, y es el faro que ilumina la realidad”. Es decir, desde que nacemos hasta que morimos nos vemos en la imposibilidad de desembarazarnos de la ficción como elemento por el que ha de pasar la percepción de la realidad, lo que convierte a mi realidad y tu realidad en diferentes. El ejercicio al que nos somete este espacio, Liter-a-tulia, nos ha permitido comprobar como eso se ha ido cumpliendo en la discusión de cada una de las obras que hemos propuesto.
Que la realidad esté preñada de ficción es por tanto una visión muy próxima a la del psicoanálisis. El propio Jacques Lacan, que afinaba enormemente en sus enunciados, nos dejó una perla entre tantas cuando nos dijo:
que la verdad tiene estructura de ficción. Covadlo lo sabe, y al final del libro ya no lo enuncia en tono de sospecha, está convencido: “en la vida y en la historia de los hombres siempre acaba triunfando la ficción”. He tenido oportunidad muy recientemente de compartir una mesa en la que se presentaba el libro de un amigo, Gustavo Dessal, con Don José María Merino. En su muy reciente ingreso en Para él, sigo con su discurso, que la especie humana inventara la palabra y la ordenase en ficciones nos convirtió en ese mismo momento en sapiens. Y creo que cuando dice que sirviendo a la realidad, la ficción construye una forma exclusiva de verdad, estamos retornando al enunciado de Lacan. Es cierto que nosotros los psicoanalistas para hablar de cuestiones afines a la ficción utilizamos más comúnmente el término mito, herederos como somos de Freud, un lector inagotable por cierto, pero estamos hablando de las mismas cuestiones, que hacen a la argumentación que pretendo hoy, más allá de que el significante sea el mismo exactamente. Parece pues que la realidad cambia en el caso de cada uno, y para nuestro narrador, si la realidad de la vida no estaba llena de aventuras terribles e inquietantes como las que le contaba Salustiano, entonces habría que conformarse con una existencia gris y desolada, la de los resignados y acomodados, que vegetan transportando una masa de carne y huesos, ese sería su destino. Este otro aspecto lo considero fundamental en el desarrollo de la novela; la identidad. Covadlo desconfía, y así nos dice que duda de que el niño, el joven y el hombre sean realmente un mismo ser. Es verdaderamente brillante la apuesta, y arriesgada, parece que invitase a pensar en una multiplicidad de identidades, al menos 3, una para el niño, otra para el joven y una última para el hombre, pero también es cierto que hay gente que no madura nunca, esos sólo dispondrían de dos, y no digamos de aquellos que son niños toda la vida, en ese caso no habría cambio de identidad, una para toda la vida, como la madre. Es cierto que aunque nos guste hablar de identidad como un todo, algo unitario, seguramente respondiendo a un afán de totalidad que trata de velar las grietas y los vacíos que inevitablemente nos acompañan, la identidad es más bien una suma, la suma de las múltiples identificaciones que a lo largo de la vida vamos agregando en forma de compendio que finalmente nos identifica, pero no del todo. El protagonista de nuestra novela es en ese sentido un ejemplo absolutamente ilustrativo: la identidad de Baruj Kowenski está compuesta de anarquista, revolucionario, contrabandista, zapatero remendón, talabartero, impresor, soldado de caballería, … Algunas otras identidades están en entredicho, como la de esposo, la de padre, y sobre todo la de religioso. Me parecieron sublimes sus diálogos con el rabino de Moisés Ville, aquellos en los que le recuerda que la mejor ofrenda a Dios es cumplir sus mandatos y no decidir por cuenta propia, o cuando le da por hacer historia y le lanza a la cara que el primer pogrom fue llevado a cabo por judíos. La máxima autoridad religiosa de la colonia lo insta a abandonarla harto ya de nuestro impío Baruj. Pero si hay una identidad que destaca por encima del resto y que marca verdaderamente su devenir es la de fugitivo. Mientras las otras identidades salpican su vida por períodos más o menos largos, fugitivo es la identidad constante, es la más solida, convierte a las demás en secundarias, y realmente es tal la fuerza de este significante que abre la cuestión de la huida como algo más íntimo, como si en realidad Baruj más que escapar de los peligros exteriores, quisiese huir de sí mismo, la amenaza procede de dentro aunque no lo sepa, y esto crea momentos de verdadera confusión sobre todo siendo joven, cuando trata de convencerse que es víctima de sus circunstancias, y estas le impiden ejercer como esposo o como padre. Los ideales dan consistencia a esta confusión que padece, y así puede pensar que se va a Rusia a defenderlos y reprimir que realmente está escapando del infierno de vida que él mismo ha creado. Así mismo, se reprocha cómo es posible que mientras él está copulando y comiendo como un cerdo, sus camaradas puedan estar muriendo. Pero en esta confusión de nuestro protagonista no participa el autor, más bien todo lo contrario, nos recuerda cuán lábiles pueden llegar a ser algunas etiquetas rimbombantes como la de revolucionario. ¿Qué es un verdadero revolucionario? El tono en ocasiones es de burla, por ejemplo cuando se nos cita el Catecismo Revolucionario; traigo al recuerdo esa escena de tintes dramáticos, en la que Ana le dice que se olvide de ella, que practica el amor libre, mientras en la sala de al lado están los compañeros de Baruj, y aquí está el giro hacia la comedia, resulta que han decidido que todos los bienes se comparten, incluso el bien sexual, porque, ¿cómo va a ser eso de que unos gocen y otros no? La fórmula delirante del prorrateo del placer es un atentado burlesco a la figura ideal del revolucionario. Ciertamente esta confusión va cediendo, no podemos hablar de la caída de los ideales, pero escuchamos pensamientos de otro signo en la cabeza de Baruj, que pasa de ser víctima de las circunstancias a una posición de cierta responsabilidad con ellas, darse cuenta del infierno que ha creado en su vida, lo mal que la ha encaminado. Es cierto que no sabe porqué llegan las circunstancias hasta determinado extremo, pero empieza a dejarse ver la certidumbre de que él es quien está detrás de sus desdichas. Esto abre un debate muy interesante en la novela acerca de la teoría del caos, los cambios en un sistema dinámico, los encuentros y las circunstancias que se entrecruzan, las contingencias que provocan giros insospechados, el peso del pasado, y la afirmación de que es ahí donde radica la felicidad; en su evocación me ha hecho sentir cierto punto de melancolía, que no sé como repartir entre el personaje y el narrador, pero presente todo el relato. Digo que abre un debate que en mi opinión desemboca en la cuestión del destino, el destino de los seres humanos. El destino que damos a nuestras vidas, hacia donde ha encaminado Baruj la suya. Se ha mentido a sí mismo tratando de escapar de sus demonios interiores. Su ficción de creerse en deuda con el mundo, ha hecho que pierda el amor de las dos mujeres a las que quería, este ANA-rquista enamorado, que busca rescatar las cenizas de su familia de origen tomando más y más distancia con la propia, con la familia que él hubiera podido haber construido al lado de Berta. O haber estado presente acompañando en el lecho de muerte a su hermano Jehudá, que en su momento le quitó la fantasía de suicidio simplemente recordándole lo que lo quería. Ha huido de tantas cosas, tan continuamente, que le resulta inevitable la sensación de que el mundo ha seguido su marcha sin él. Es un momento conmovedor. Como lo es también el de la confesión de sus sueños, aquellos que narran a través de la metáfora del tren la condena perpetua a la que se ve llevado por su propia ficción, la condena de llegar siempre tarde, de estar en el peor lugar y momento por su propia culpa. Es posible que haya evitado vegetar como una masa de carne y huesos, pero no ha podido dejar de deambular como un fantasma, una sombra escurridiza, siempre a salto de mata, estableciendo una distancia de seguridad que no le permitió llegar a tiempo para tomar su tren. Ficción, identidad, destino: grandes cuestiones que comparten protagonismo en la novela e interés para el psicoanálisis. Además de un viaje por la historia que seguramente para muchos de nosotros era parcialmente desconocida. El carácter aventurero de Baruj nos ha transportado incluso hasta nuestra propia guerra civil, donde él confiesa entre dientes que quiere completar su autodestrucción. Pero finalmente no hay datos de que esta se produzca, la escena en la que cae abatido por un proyectil enemigo, o en la que fallece a causa una enfermedad grave, no están descritas en la novela. Así que nada nos impide una mirada suspicaz al anciano que podamos encontrarnos en el parque mientras saboreamos nuestra lectura, o al que cedamos el asiento en el vagón del metro, una mirada que escruta si ese hombre pudiera ser Baruj Kowenski. Al fin y al cabo, amigos, y de eso da fe Liter-a-tulia, la ficción siempre triunfa. Alberto Estévez 12 de Junio de 2009
Las Salvajes Muchachas del Partido, de Lázaro Covadlo. Inicio 9ª Reunión Liter-a-tulia; un comentario de Alberto Estévez.
3868. Cena de fin de curso la noche del viernes 12 de Junio, en el restaurante "Olivarseis", c/ Olivar 6, metro Tirso de Molina (línea 1).
3823. Al sur de la frontera, al oeste del sol. Comentario de Miguel Ángel Alonso. “A través de una fotografía no puedes comprender nada".
3786. Comentario sobre el libro de Haruki Murakami, objeto de nuestra 8ª reunión; por Alberto Estévez Fajardo. Al sur de la frontera al oeste del sol.
3745. Mª José Martínez Sánchez abre la 8ª reunión de Liter-a-tulia comentando la obra de Haruki Murakami; Al sur de la frontera, al oeste del sol.
3478. Tertulia Literaria número 7 de LITER-a-TULIA. Comentario de María José Martínez Sánchez sobre el libro de Irène Némirovsky “EL BAILE”
12 May 2009
Mª José Martínez Sánchez abre la 8ª reunión de Liter-a-tulia comentando la obra de Haruki Murakami; Al sur de la frontera, al oeste del sol.
Intervención de María José
Foto: blas
El Deseo. Una tragedia a la japonesa.
La historia que nos ocupa es una historia de amor contada en primera persona de forma muy bella y emotiva, con tanta sencillez y sinceridad, que nos parece que esta historia bien pudiera ser oriental u occidental, más del norte o más del sur, porque en ella no se encuentra nada que no sea común a cualquier ser humano que habite otras latitudes. Y digo esto porque en este libro encontramos la nada y el vacío semejantes al vacío que Sartre nos describió.
Gran aficionado al Jazz, Murakami dijo que esta música le había enseñado todo, también sin duda, la evanescencia y la variabilidad que hacen del jazz el signo de toda posibilidad, brillante u oscura, mientras la melodía vuelve por sus fueros o acaba elevándose en espirales entrelazadas. Esto mismo le ocurría al protagonista con la música de Liszt, sin saber Hajime, si las emociones que entonces le provocaba podían ser expresadas con palabras, y sin estar nunca seguro de lo real de sus sentimientos.
Pero si a alguien hubiera querido expresar sus sentimientos sería a Shimamoto, la niña que, también hija única, un día le cogió de la mano para dejar en él una añoranza imborrable, para dejar que él leyera a fondo en su palma infantil y supiera entonces todo lo que tenía que saber. Eso fue lo necesario para que en ambos se construyera el Deseo con mayúscula, de dentro a fuera, insustituible, su otro yo, deseo que se forjó sin saber casi nada uno del otro, sin creer ellos conocer su “verdadero yo”.
Y tal vez podríamos preguntarnos cuál es el verdadero yo de cada uno.
Aquel contacto modeló en su interior el lugar donde el amor y el deseo habían de albergarse con identidad particular, deseo ineludible, amor con nombre propio para ambos que, como deseo puro, apunta a una imagen de inalterable felicidad. Y detrás de esa imagen está la persona. En este caso, Shimamoto.
Pero en su vida hay una serie de posibilidades y Hajime, que ha dejado de estar cerca de Shimamoto, pasa de una a otra, sabiendo nosotros que alrededor de un tema principal caben muchas soluciones, y que estas dependen de cada intérprete. Como en el jazz.
Pero la tragedia siempre es posible. Hajimi, adolescente, pierde a Shimamoto, y Hajimi, hombre, encuentra a su mujer. Son felices y tienen dos niñas. Pero un día vuelve a ver a Shimamoto y los dos vuelven a encontrarse con su deseo. Plantando cara a la situación, la mujer de Hajime habla con él. La cosa está muy clara, pues el protagonista le confiesa su amor por otra mujer sin saber muy bien en qué términos expresarse. Y si el jazz podía representar al Japón moderno, aquí aparece el segundo aspecto del libro que nos demuestra lo clásico de los sentimientos humanos mostrándonos los extremos contrapuestos de toda tragedia. En efecto, si él deja a su mujer y a sus hijas cometerá una falta contra la ley social, contra la razón, contra la ética elaborada alrededor de la familia. Si por el contrario deja el amor de Shimamoto, si renuncia a su propio deseo, a pesar de las incógnitas que ella presenta, cometerá una falta contra el deseo de verse nombrado en el momento más íntimo, contra el deseo que en este caso habita una mujer, y se verá inmerso en un enorme vacío de soledad, un vacío donde ya no existe la belleza. Al hilo de la historia cabría hacerse varias preguntas: Una: El deseo ¿es aceptable en su construcción, o es que se teje con mimbres tan raros que luego no se puede realizar? Otra: Si el deseo fuera correcto, ¿no sería mejor cambiar la ley social y evitar así el vacío del hombre? ¿Por qué no amar al deseo fuera de toda lógica? ¿Qué pasaría si esa fuese la nueva ley? ¿Qué pasaría si el vértigo de la vida estuviese colocado ahí? Pienso que el deseo de Shimamoto, con sus exigencias, sí puede estar viciado y llevar en sí mismo un germen de fatalidad. Ese germen de fatalidad, esa acción, esa falta desde dónde ya se divisa la muerte, nos la presenta la mujer que acabará dándonos la versión japonesa de la tragedia. Ella es la que introduce los elementos perturbadores, no él. Ella le plantea a él tomarla entera, con su misterio, con su soledad, con la irresoluble individualidad que tanto cultivan los orientales, sin explicaciones, sin términos medios en esa sociedad tan inescrutable y cerrada, o todo o nada, o me tomas o desaparezco, con el mismo rostro imperturbable con el que los antiguos iban a la muerte o se hacían el harakiri. Y aparece así el tercer aspecto del libro, el del Japón tradicional. El Japón que en otras partes de la historia no se aprecia es traído aquí de la mano de Shimamoto. Al margen de esta narración, quisiera resaltar dos cosas: una, la tradición de considerar a la mujer el origen de todos los males, y otra, recordar cómo fue precisamente la tragedia griega la que abrió al mundo occidental la conciencia del hombre con relación a los demás. Considerando esto podríamos decir, que Shimamoto defiende su deseo indivudualista, mientras que Hajime se inclina por el mundo familiar, porque además del Deseo, con mayúscula, existen otros deseos, muy legítimos, destinados a cuidar de la prole. Y cuando él nos dice que siempre persiguió ser otro –anhelo muy común–, podríamos recordar lo que nos decía Ortega del hombre y su circunstancia, para entender que cada persona puede vivir, en esta, varias vidas. Efectivamente, él podría ser otro con su primera novia o con la segunda, pero también podría ser otro si pasase a ser pareja de Shimamoto. Y cuando su mujer nos dice que también ella tuvo sueños a los que renunció, y por lo que ya conoció el vacío, y los dos sacan la consecuencia de que los sueños son imposibles, que ellos son realmente sus carencias; y cuando en otra parte se considera que el vacío forma parte ineludible de la persona, me pregunto ¿de donde sale este fatalismo de que nada puede salir bien, que ningún vacío se puede llenar? ¿En qué consiste nuestra educación sentimental? ¿Qué se nos dijo? A ellos les gustaba la canción de Nat King Cole que ayudó a su educación en este sentido, que dice: “Cuando estés triste, finge que eres feliz”. Y esto último es lo que tendrá que hacer Hajime cuando Shimamoto desaparezca de su vida llevándose el futuro y el pasado, incluidas las cenizas de su bebé y el sobre conteniendo los cien mil yenes de aquella amenaza velada sobre aquel secreto que de haberse desvelado habría cambiado sus vidas. Sin marcha atrás. Y como no lo desveló, ésa es la falta cometida por ella para desde ahí vislumbrar la muerte, para precipitar el desastre, para que la tragedia del amor perdido llegase a su fin. ¿Hubo suicidio en esta ocasión? No lo sé, pero todos seguirán mirando al sur de la frontera y persiguiendo al sol, hasta el infinito oeste, para evitar que sus vidas se queden sin calor. Dicen los entendidos, que la lectura, si se hace en silencio va al recuerdo, pero si se hace pensada y despojándonos de nosotros mismos, puede ser maestra de vida. Ésta sería, pues, la mejor lectura. Comentarla es lo que hacemos nosotros aquí. Ojalá la hagamos siempre con el sosiego necesario para captarla en su fondo y para disfrutarla en su forma. Madrid, 8 de mayo de 2009 Mª José Martínez Sánchez.
ENLACES:
Mª José Martínez Sánchez abre la 8ª reunión de Liter-a-tulia comentando la obra de Haruki Murakami; Al sur de la frontera, al oeste del sol.
3672. El viernes, día 08 de mayo de 2009, Liter-a-tulia se reúne para comentar el libro Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol, de Haruki Murakami.
3478. Tertulia Literaria número 7 de LITER-a-TULIA. Comentario de María José Martínez Sánchez sobre el libro de Irène Némirovsky “EL BAILE”
Si usted cree que estamos violando sus derechos de autor, no dude en enviarnos un e-mail al blog “atletismo y algo más”. blas_garcia_marin@hotmail.com
01 May 2009
El viernes, día 08 de mayo de 2009, Liter-a-tulia se reúne para comentar el libro Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol, de Haruki Murakami.
El viernes de la próxima semana, día 8 de Mayo, segundo del mes, Liter-a-tulia convoca una nueva reunión, en esta ocasión para comentar la obra del escritor japonés Haruki Murakami, titulada Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol.
" Las palabras
El viernes, día 08 de mayo de 2009, Liter-a-tulia se reúne para comentar el libro Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol, de Haruki Murakami.
3378. El viernes, día 03 de abril de 2009, Liter-a-tulia se reúne nuevamente para comentar el libro El Baile, de la escritora rusa Irène Némirovsky.
3135. El viernes, día 13 de marzo, segundo viernes de mes, Liter-a-tulia se reúne nuevamente para comentar La Puerta de M. Szabó.
3016. El viernes 13 de Marzo de 2009 celebraremos la sexta reunión de Liter-a-tulia. A las seis de la tarde en el Restaurante Este o Este.
2686. El viernes 13 de Febrero de 2009 celebraremos la quinta reunión de Liter-a-tulia. A las seis de la tarde en el Restaurante Este o Este.
2623. El viernes 09 de enero, a las seis de la tarde, se celebrará la cuarta tertulia literaria en el Restaurante Este o Este. C/Manuela Malasaña.
2407. Nuevo local para la tertulia literaria. Restaurante Este o Este C/Manuela Malasaña 9, Madrid. El viernes 12 de diciembre a las seis de la tarde.
2350. El viernes 12 de diciembre a las seis de la tarde, celebraremos la tercera tertulia literaria en el Restaurante Este o Este. C/Manuela Malasaña.
1950. Primera tertulia literaria, que ha nacido con el nombre de “Liter-a-tulia”. El libro del que se habló fue Chesil Beach de Ian McEwan.
1840. El próximo 10 de Octubre de 2008, a las 18 h. comienza su andadura Liter-a-tulia. Con la lectura de Chesil Beach, del autor irlandés Ian McEwan.
15 Dic 2008
ENTREVISTA A GUSTAVO DESSAL : PSICOANALISTA. ´La ciencia se desentiende del efecto de sus hallazgos en la mente de las personas´
Los avances científicos, como en genética o reproducción asistida, favorecen un cambio sociocultural en el mundo actual. De cómo pueden afectar estas transformaciones a las personas hablará el psicoanalista y escritor Gustavo Dessal durante la conferencia que imparte esta tarde dentro del seminario sobre esta disciplina -a las 20 horas, en el Club INFORMACION (Doctor Rico, 17)- bajo el título de "La paternidad en los tiempos de las células madre".
Como ejemplo, este miembro de la asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Lacaniana indica que las investigaciones sobre reproducción asistida favorecen algunas de esas mutaciones culturales en los países occidentales. Explica que "junto a la 'familia tradicional' surgen otras configuraciones que demuestran la posibilidad de modos diferentes de convivencia y de lazos afectivos".
El psicoanálisis se ocupa "de lo que no va bien en la vida de las personas" y surgió en una época en la que "sólo existía la clásica familia y en la que no cabía imaginar otra forma de reproducción". Sin embargo, los primeros pacientes que se sometieron a estos tratamientos "lo hicieron porque sufrían algún síntoma, lo que significa que no eran necesariamente más felices que hoy en día".
De esta forma, "nada nos permite asegurar que un niño criado en el seno de una familia monoparental tenga más problemas que otro cuya vida transcurre en una familia corriente". Por lo tanto, "desde el punto de vista del psicoanálisis no hay nada que objetar al hecho de que la ciencia cambie la vida de la gente".
Sin embargo sí que tiene efectos en la subjetividad de los seres humanos y "lo que hacemos los psicoanalistas es estudiar de qué modo una persona puede verse afectada por las circunstancias que dieron lugar a su existencia". Argumenta que "es muy probable que un niño cuyo desarrollo ha transcurrido en el útero de una madre de alquiler tenga una marca en su historia, aunque no podemos predecir si tendrá o no una consecuencia negativa".
Para Dessal, "no es lo mismo engendrar un hijo como producto del amor entre dos personas, que asumir un embarazo no deseado o procrear un niño con el fin de que sea el futuro donante de médula para un hermano que padece de leucemia".
Los científicos "se desentienden por completo de las consecuencias que sus descubrimientos tienen en el plano mental de las personas, porque creen que las finalidades terapéuticas pueden justificar cualquier cosa y eso no lo debemos admitir". Es preciso "encontrar espacios de diálogo, entre científicos y psicoanalistas". Al mismo tiempo, "vivimos una cultura del 'cienciacionalismo'". Concluye que "se promete demasiado y se anuncian conquistas sin credibilidad".
Fuente: diario informacion.com
ENLACES:
ENTREVISTA A GUSTAVO DESSAL : PSICOANALISTA. ´La ciencia se desentiende del efecto de sus hallazgos en la mente de las personas´
1851. Luis Seguí Sentagne, publica su libro: “España ante el desafío multicultural”. Prólogo de José María Ridao.
1823. Conferencia de Juan Pundik en la Biblioteca del Campo Freudiano en Bilbao. “La hiperactividad: una vida medicada”
862. NOTICIAS DESDE VALENCIA: CONTRA EL PROZAC Y LA MEDICALIZACION DE LA INFANCIA. Votaron PP y PSOE en contra, e IU a favor. Era el último punto...
0001. Mas líbranos del bien. Nuevo libro de Gustavo Dessal, psicoanalista y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.
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Éramos jóvenes que andábamos buscando algo más
ATLETISMO: RECUERDOS Y ACTUALIDAD
evelio47
Tuvimos que enfrentarnos contra la indiferencia e incomprensión de la sociedad española de los años sesenta y setenta. Nos llamaban locos. Que nos fuéramos a trabajar y nos dejáramos de tanto correr. Las personas que nos criticaban, ignoraban que para nosotros el correr era una actividad lúdica, que realizábamos al margen de nuestra jornada laboral, y que aquellos chiflados, como nos calificaban, ya habían realizado aquel día un trabajo de al menos ocho horas.
Yo creía que la dureza, la intolerancia y la intransigencia con la que nos trataba aquella sociedad y las dudas y las sombras que se abatían sobre nosotros los atletas, si perseverábamos nos traerían la luz suficiente para encontrar el camino donde podríamos dar rienda suelta a nuestras ilusiones...
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