24 Ago 2010

DEL APELLIDO

Escrito por: eyinguema el 24 Ago 2010 - URL Permanente

Estamos viviendo una situación de deriva general sin precedentes. Lo cual nos conduce a una falta de criterio en todos los aspectos de la vida humana. En esta ocasión, vamos a disertar a cerca del apellido.

Tenemos el compromiso de hablar de cualquier tema siempre con el máximo rigor científico, académico o técnico posible. En concordancia con este principio, vamos a plantear el tema que nos ocupa desde una perspectiva de comparación entre la cultura fang y las culturas occidentales, haciendo especial alusión a la española (en general, aunque somos conscientes de la diversidad cultural que ahí existe).

El diccionario de la RAE (Real Academia Española de la lengua) define el apellido como nombre de familia con que se distinguen las personas (Nogareda, Ibarretxe, Puigcercós, López, etc.).

En el caso de las culturas occidentales, hay que constatar que los apellidos, en general, se diferencian de los nombres “personales”; es decir, no son del mismo tipo, por ejemplo, sería raro que el nombre de un español fuera Luaces y su apellido José, por el contrario, lo normal sería que esta persona se llamara José y su apellido Luaces.

He aquí el primer foco de confusión. Porque resulta que los nombres personales se identifican o coinciden casi siempre con los nombres “cristianos”, o sea, aquéllos que aparecen en la Biblia; mientras que los apellidos, lo hacen con los de las distintas culturas (pueblos, etnias, etc.); con la peculiaridad de que cada una de las culturas o pueblos occidentales ha adaptado los nombres cristianos a su lengua. Vamos a tratar de explicarlo: si tomamos como referencia el nombre de Juan, nos vamos a encontrar con que es la versión castellana de dicho nombre cristiano, mientras que en gallego, dirán Xoan; en catalán, Joan; en euskera, Jon. El español dice José y el francés, Joseph. En cambio, el apellido suele ser casi siempre propio de cada cultura: Regueira (gallego), Etxeberría (vasco), Puigverd (catalán), Gómez (castellano). En este sentido, hemos de recordar que desde hace tiempo, determinados pueblos occidentales se han impuesto a otros, y por otra parte, han sufrido muchas migraciones internas; por eso, a pesar de lo arriba señalado, no es raro encontrar gallegos que se apellidan Blanco o castellanos que se apellidan Aguirre.

Nosotros, los fang, somos de una cultura muy diferente y, en este caso, con un planteamiento bastante singular de las cosas. Lo que queremos decir es que en la cultura fang no existe el concepto o la idea de apellido. Insistimos, los fang no tenemos apellidos, en tanto nombre de familia, según lo define el diccionario de la RAE. Es decir, los fang no registramos nombres que hacen referencia a toda una familia.

Hemos aquí el segundo foco de confusión. Una vez que los pueblos occidentales se imponen a los nuestros…, llega un momento en el que se ha de hacer formalismos (papeleos) en los que los fang son protagonistas. Entonces, surge la necesidad de registrar a la gente. Y, como mandaban los occidentales y, además tenían la voluntad de destruir nuestra identidad o, por lo menos, imponernos su cultura y su formalismo, consideraron oportuno aplicarnos el mismo formato que utilizaban ellos. Según dicho formato, al individuo se le registraba con un nombre y dos apellidos. Y claro, como ellos entendían que el nombre de una persona tiene que ser cualquiera de los que aparecen en la Biblia, resultó que primero nos tuvieron que poner nombres y, segundo, nos tuvieron que imponer la idea de apellido. Así fueron bautizando a la gente: Juan, Jesús, María, etc. y poniendo dos apellidos: Ndong Nchama, Ela Mikue, etc.

Estos “apellidos” que nos colgaban, resulta que eran los nombres fang de nuestros padres. De este modo, durante la colonia, a una persona cuyo padre se llamaba Ndong y su madre Nchama, la bautizaban y la registraban como Juan Ndong Nchama; donde Ndong hacía de primer apellido y Nchama de segundo. Como podemos ver, estos apellidos no lo son; se trata del concepto de apellido desvirtuado, vaciado de su contenido, ya que solo los hijos del señor Ndong se apellidaban así, pues, los hijos del hermano de Ndong, no se apellidaban igual, de modo que nos encontrabamos con primos, tíos, sobrinos, abuelos de la misma línea paterna con apellidos distintos. Cualquier occidental sabe que es inconcebible que familiares de la misma línea paterna tengan apellidos diferentes, pues, su apellido es el nombre de esta su familia.

A los fang, como hemos advertido, nos es ajeno el concepto de apellido; en su lugar, tenemos lo que se llama aferán, que podríamos traducir al español como referenciarse. De tal forma que un individuo tenía un nombre, y como éste no era suficiente para designarlo inequívocamente, se recurría al aferán, es decir a referenciarlo. Y la referencia era, en primer lugar, el padre y en segundo lugar, la madre; aunque, en ocasiones, en el lugar de la madre se ponía al abuelo (padre del padre). Así un fang podía llamarse Ondo Ebang Mengue; lo cual significaría: Ondo, hijo de Ebang y Mengue; donde Ebang y Mengue serían sus meferan (referencias). Hemos ahí el tercer foco de confusión, puesto que Ebang y Mengue no son apellidos de Ondo, pues, no constituyen nombres de familia de nadie.

En cambio, los fang disponemos el concepto o la idea del ayong, que viene a ser algo así como la familia extendida; es lo que los occidentales suelen asimilar con la palabra tribu (la cual, vamos abstenernos de utilizar). El ayong engloba a un montón de individuos (miles), en la actualidad dispersados por, vamos a decir, todo el mundo. Se supone que todos los miembros de un ayong fueron familia en el algún momento de la historia y, en consecuencia, que proceden del mismo lugar. Por eso, se mantiene en la actualidad la prohibición de mantener relaciones sentimentales-sexuales con miembros de tu mismo ayong y la obligación de acogerlos como hermanos. No existe ninguna manera externa o señal física para reconocerse los del mismo ayong, simplemente a cada uno, en su casa se le dice que es de tal ayong, y se recomienda preguntar siempre por el ayong de la gente a la hora de la presentación para evitar posibles “incestos” o para entablar relación de familia.

Llegados a este punto, hemos de hacer esta puntualización: un español se puede llamar Anxo Seonane Barreiro, donde sus apellidos son Seonane y Veiga y un fang, Nguema Ona Mifumu, donde Ona y Mifumu son sus referencias (los nombres de sus padres). De modo que para adecuarnos al mundo globalizado sin perder nuestra identidad ni incurrir en graves confusiones, deberíamos de escoger entre dos alternativas:

1ª. Usar el esquema de nombre y dos apellidos, introduciendo la aclaración de referencia, es decir, en el pasaporte, por ejemplo, pondríamos:

Nombre: Eyi. Apellidos / Referncias: Nguema Mengue.

2ª. Mantener el esquema de nombre y apellidos tal cual, pero adoptando como apellidos, los ayong de los progenitores. Así, mi afiliación se convertiría en:

Nombre: Eyi. Apellidos: Esangui Eseng.

Porque si lo observamos detenidamente, el concepto de ayong es el más asimilable a la idea de apellido occidental. Pues, si adoptamos cada uno como apellidos los ayong de nuestros padres, nos vamos a ver en la misma situación que los occidentales: todos los familiares por la línea paterna tendrían el mismo apellido y éste coincidiría con la denominación de su ayong.

Huelga aclarar que nosotros somos partidarios de la primera opción, ya que es la que más respeta nuestra identidad, aunque tengamos que estar continuamente aclarando al resto del mundo que nosotros no nos apellidamos, sino que nos referenciamos. Porque es maravilloso y de un valor antropológico inmenso mantener nuestra forma de poner los nombres. Es interesante la manera en que a través de nuestro peculiar modo de poner los nombres, distinguimos los lazos de parentesco; por ejemplo:

Mi abuelo: Obama Bibang (Obama, hijo de Bibang). Mi tío abuelo: Eyi Bibang (Eyi, hijo de Bibang). Mi padre: Nguema Obama (Nguema, hijo de Obama). Yo: Eyi Nguema. Un hijo mío: Nguema Eyi. Un tío: Eyi Obama (Eyi, hijo de Obama). Un primo de mi padre: Bibang Eyi (Bibang, hijo de Eyi). Un primo mío: Ndong Eyi (Ndong, hijo de Eyi). Un hijo del primo de mi padre: Oñana Bibang (Oñana, hijo de Bibang).

De modo que nos presentaríamos así:

Yo: Eyi Nguema Obama Bibang (Eyi, hijo de Nguema, hijo de Obama, hijo de Bibang). Mi hijo, Nguema Eyi Nguema Obama Bibang (Nguema, hijo de Eyi, hijo de Nguema, hijo de Obama, hijo de Bibang). Mi primo, Ndong Eyi Obama Bibang (Ndong, hijo de Eyi, hijo de Obama, hijo de Bibang). Mi primo de segunda línea, Oñana Bibang Eyi Bibang (Oñana, hijo de Bibang, hijo de Eyi, hijo de Bibang).

El punto donde las referencias empiezan a coincidir, marca el inicio del parentesco. Esto viene a cuento porque los occidentales suelen preguntar ¿y cómo sabéis que sois familia? Mi primo y yo, sabemos que somos familia porque a partir de la generación de los abuelos, nuestra genealogía es idéntica.

Esta genealogía, que me sé sólo hasta mi bisabuelo; antaño, cualquier chiquillo la recitaba hasta 10 ó 15 generaciones atrás.

EYI NGUEMA MENGUE

Mongomo, 09 de agosto de 2010

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

atienzabelen dijo

Felicidades por el inicio del blog y bienvenido. La entrada me parece fascinante. He aprendido muchisimo de linguistica y me ha encantado leerlo. Por favor siguenos contando mas cosas de esa cultura tuya tan interesante. Para ver si asi nos hacemos un poco mas flexibles en nuestras visiones cosificadas de las cosas.

Patricia maria

Patricia maria dijo

Muy interesante. Lo mismo que en el comentario anterior: sigue contándonos cosas de tu cultura tan desconocida y que merece la pena conocer.

Michá Michá Andeme

Michá Michá Andeme dijo

Puuuuufffffffffff genial. Yo me sé mi genealogia hasta la 10 generacion algo
que estoy muy orgulloso y pienso transmitir a mis descendientes. Al menos
a mi me "define" sin confusion alguna.

GRACIAS EYI POR TODO

Flavio

Flavio dijo

Buenas tardes Eyi:

Tengo curiosidad por saber si los nombres se pronuncian igual que se escriben en castellano.
Por otro lado, me gustaría me indicases unos 10 nombres conmunes de varones. Tambien estoy interesado si la mujer tiene la misma ramificación del apellido, es decir, si los apellidos se remontan a los padres, abuelos ... o a las madres, abuelas ...
Y por último, saber hace cuanto tiempo los fang se asentaron en Gabón.

Gracias. Hasta pronto.

Flavio.

eyinguema dijo

Hola, Flavio.

Antes de nada agradecerte el haber leído el artículo y el confiar en mí para resolver tus dudas. Te iré respondiendo (en lo que pueda) en el mismo orden que has mostrado tus inquietudes.

1. Los nombres no se pronuncian como se escriben en castellano. El problema principal es que el fang es una lengua en la que casi no existen sílabas tónicas propiamente dichas. Simplemente unas son más largas que otras y algunas se cortan abruptamente. Por ejemplo, Eyi se pronuncia algo así como Eyiii.

2. Nombres de varones muy corrientes entre los fang: Mba, Ondo, Esono, Ndong, Nguema, Ela, Obama, Abeso, Micha, Mitogo.
Te añado de mujeres: Ada, Mikue, Obono, Nchama, Angono, Asangono, Angue, Mengue, Bindang, Ayecaba.

3. La mujer tiene la misma implicación en el apellido que el hombre. La diferencia es que la genealogía no se suele seguir por la línea materna. Por ejemplo: yo soy Eyi Nguema Mengue y mi hermanita, Angue Nguema Mengue. Nuestro padre era Nguema Obama Angue y nuestro abuelo, Obama Bibang. En la genealogía los nombres de las madres se van suplantando por los de los abuelos paternos; así, yo paso a ser Eyi Nguema Obama Bibang...

4. Sobre desde cuándo los fang están asentados en Gabón, no te puedo decir gran cosa. Sólo sé que dicen que los fang procedemos del sur de Sudán. No sé cuándo se produjo esta migración. Lo que puedo deducir es que los asentamientos, cuanto más al sur, más posteriores serán.

Muchas gracias por confiar en mí. Espero haber despejado algunas de tus dudas.

Cordiales saludos.

flavio

flavio dijo

Buenas tardes de nuevo Eyinguema:

Muchas gracias por la rapidez en contestar.
Aprovecho para preguntarte, mas o menos, cuando surgieron los fang del sur de Sudán.
Entonces, los apellidos siempre son masculinos. Un nombre de varón sería Micha Esono Ela y si fuese su hermana sería Angue Esono Ela.
También decirte que me impresiona mucho en vuestra cultura el respeto por los muertos y sobretodo, que os comunicais con ellos.

Bueno Ely hasta pronto y gracias de nuevo. Seguiré leyendo tus textos y otras publicaciones de los fang.

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