03 Jul 2011

CONCLUSIONES DE LA XVII CUMBRE AFRICANA EN MALABO QUE PUEDEN SERVIR A LOS JÓVENES AFRICANOS Y A LOS CIUDADANOS EN GENERAL

Escrito por: eyinguema el 03 Jul 2011 - URL Permanente

EYI Nguema Mengue

03 de julio de 2011

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25 Jun 2011

DE LA CUMBRE AFRICANA EN MALABO

Escrito por: eyinguema el 25 Jun 2011 - URL Permanente

Definitivamente, este año no ha empezado bien para mi faceta del que escribe de vez en cuando. Pues, si bien es cierto que efectivamente, sólo escribo de vez en cuando, este año la frecuencia con la que lo hago es muy pobre.

Yo siempre lo he dicho, o bien, siempre lo he lamentado. En otras circunstancias (otro país, otros tiempos, otro estatus social, otra profesión, etc.) yo podría ser útil a mi sociedad y, quién sabe, al mundo, como alguien que observa la realidad (social, política, económica, etc.) y emite sus opiniones o sus conclusiones por escrito. Sin embrago, las circunstancias que me albergan, tiranía inexpugnable son las que son: guineoecuatoriano, nacido en 1 982, clase baja, arquitecto técnico, etc.

En las últimas semanas, mejor dicho, en los últimos meses han pasado muchas cosas. No he hablado de ellas por las circunstancias. En unos casos, era el trabajo, pues había que andar detrás de posibles subcontratistas para recabar precios y confeccionar presupuestos; o hacer planos de ejecución de diversos proyectos, etc. En otras ocasiones, eran los propios medios. La Televisión nacional estuvo semanas desaparecida. No sé si había dejado de emitir o simplemente la señal no llegaba a nosotros. Pasamos unas dos semanas sin teléfono y tres sin internet. Cosas que pasan.

Como decía, en este tiempo han pasado muchas cosas y, casi sin darnos cuenta, ya está aquí la Cumbre de la Unión Africana. La gente que me sigue, estoy seguro de que lo hace porque yo siempre proporciono otro ángulo de la realidad. Y eso voy a hacer de la Cumbre.

En Malabo, o bien, a las afueras de Malabo, se ha construido un nuevo barrio. La localidad se llama Sipopo; ésta será la sede de la Cumbre. Este barrio lo conforman básicamente cuatro áreas: un centro médico (La Paz), una zona residencial (con tantos chalés como naciones tiene África), la zona de los edificios que albergarán la conferencia y un hotel bastante grande (Sofitel). Todo ello de alto nivel, puro lujo, y construido expresamente para la Cumbre. Huelga resaltar que en esa zona no hay nada más. De este exclusivo entorno a la ciudad de Malabo (donde vive la gente) median unos 15 km de bosque atravesado por una autovía de 6 carriles.

Por otra parte, este año los escolares han disfrutado de un mes más de vacaciones. Y con escolares abarcamos de los pipiolos de parvulitos a los próximos integrantes del tejido administrativo y productivo del país; los universitarios. Pues, el curso termina aquí normalmente el 30 de junio, sin embargo, este año hemos cerrado todo el 30 de mayo. Eso, expresamente por la Cumbre. Aquí no somos dados a dar explicaciones ni a pedirlas. Por eso no puedo decir por qué los universitarios no podrían tomar clases en la UNGE mientras cualquier diplomático africano hace una intervención en un pleno en la Sala de Conferencias de Sipopo, a unos 20 km; y ya no digo nada de los de la ciudad de Bata.

¿Y cómo vive la gente la eminencia de la Cumbre? Al principio, se hablaba de que se iba a evacuar a la población joven al continente y que todo se paralizaría durante la cumbre (comercio, administración, empresas, etc.). Por lo visto, no sucederá ni lo uno ni lo otro, por lo que el pánico que empezaba a cundir ya se va disipando. Los rumores aquí son muy habituales y constituyen la principal fuente de información, ya que los Medios prefieren dedicarse a otras cosas.

La gente vive ajena a la Cumbre. Con los rumores anteriores, la población empezaba a percibir estas reuniones como una situación que alteraría su vida unos días para mal. Pero ahora, con las dudas aclaradas, la gente percibe la Cumbre en sus justos términos: una serie de grandes personalidades que se va a reunir durante unos días en un sitio de lujo para hablar de sus asuntos (los de las grandes personalidades) y que no les van a fastidiar mucho más allá de los cortes de calles cuando por alguna razón tengan pasar por la ciudad.

EYI Nguema Mengue, 25 de mayo de 2011

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21 Abr 2011

¿POR QUÉ SOMOS ASÍ? 2: VIAJE EN COCHE DE LÍNEA

Escrito por: eyinguema el 21 Abr 2011 - URL Permanente

Aquí llamamos coches de línea al transporte público. Aunque puede que no sea exactamente lo mismo (creemos que alguna vez ya dijimos que aquí casi todo es fraudulento; nombres vacíos), por lo que precisando un poco, diremos que los coches de línea son aquellos que transportan pasajeros y carga de una localidad grande (solemos hacer el esfuerzo de no decir ciudades, para no ahondar en la confusión) a otra, o de las localidades grandes a los poblados.

Estos vehículos pueden ser turismos, camionetas, furgonetas, autocares o autobuses. Sin no nos falla la memoria, hasta hace unas semanas, no había autobuses (al menos, en la Región Continental) prestando este servicio.

Aquí gustamos de la libertad, por eso, los vehículos que realizan este trabajo no están sujetos a ningún tipo de reglas. Los coches pueden ser nuevos o dignos de yacer en una chatarrería; pueden viajar un cerdo vivo al lado de un pasajero sentado sobre racimos de plátanos, da igual; lo único que importa es la voluntad del propietario del vehículo a prestar estos servicios y la del cliente a resignarse ante tales delicadezas.

Pues, hace unos días, las circunstancias nos condenaron a viajar en coche de línea. Aquella experiencia es la responsable de estas líneas. Para empezar, la estación, como decimos aquí, no constituye ningún tipo de construcción. Se trata de una zona aledaña al mercado (generalmente) donde se ha convenido que carguen y descarguen los coches de línea (en plena calle). Si bien es cierto que en una determinada localidad hay una especie de andén cubierto y al lado una fila de asientos en una especie de sala de espera. Como decíamos, lo de la estación se limita al nombre (de ahí, el fraude del que hablábamos), por lo que ahí no se ofrece ningún tipo de servicio: no existen horarios de salidas y llegadas, ni rutas, ni información de ningún tipo (al menos, escrita), ni establecimiento para hacer amena la espera; un lugar donde tomar un refresco o un helado (que aquí hace un calor de muerte).

¿Y cómo se funciona? Muy sencillo: uno se acerca a la “estación” y pregunta a cualquiera que encuentre por ahí si hay algún coche próximo a salir hacia su destino (el del que quiere viajar). Si lo hay, uno se acerca a donde se compra el billete. Hay “compañías” que entregan una especie de boleto, otras se limitan a apuntarte en la lista de pasajeros y, algunas, ni lo uno ni lo otro (supongo que lo anotan en su cabeza). Así, hasta que no esté lleno el coche o que el conductor desista de su intención de llenarlo, éste no sale. A veces, por falta de pasajeros, al final, el coche no parte y devuelven el dinero a los que ya habían pagado su plaza. Si hay muchos pasajeros, el conductor da gracias a Dios, pues, eso supone que ha tenido suerte, ya que podrá sobrecargar el vehículo: en una línea de cinco asientos, por ejemplo, mete siete pasajeros (o más); y cuando los asientos ya estén a rebosar, deja a unos cuantos pasajeros de pie en el pasillo; eso en viajes de hasta más de 220 km. Dicen que el dinero resultante de esta sobrecarga va directo al bolsillo del conductor (y un poco al de su ayudante), ya que al propietario del vehículo sólo le llevan lo correspondiente al aforo legal del aparato. Pero no es que el conductor le robe a su patrón a costa de los viajeros, no. Veamos, el conductor cobra un salario deficiente (que no le da para vivir), y resulta que su jefe se lo asigna porque sabe que él (el conductor) va a sobrecargar el vehículo y disponer de ingresos extra. Así cerramos el círculo vicioso: sobrecarga el coche porque le pagan poco y le pagan poco porque sobrecarga el coche. Y ¿qué dicen los viajeros o la autoridad? No les parece de su incumbencia.

Durante la trayectoria, el conductor se toma ciertas libertades, por ejemplo, parar a su capricho. Y luego, no sé si para recuperar el tiempo perdido, viajar a más de 160 km/h (en carreteras repletas de curvas y con una anchura poco generosa) y realizar adelantamientos peligrosos a todo lo que se le ponga por delante (camiones incluidos).

Para acabar definitivamente con la paciencia de los pasajeros están las barreras. Las barreras son unas especies de controles militares diseminadas por todo el suelo patrio. En trayectos de unos 220 km, existen por lo menos seis de éstas. En algunas se pasa “tranquilamente”, pero en otras, se tiene que apear del coche y responder a preguntas como: ¿guineano? ¡Nombre y apellidos! ¿Para dónde?

Echo de menos una estación de autobuses con sus andenes, su sala de espera, su cafetería; información sobre salidas y llegadas, horarios, rutas; ocupar un asiento solo durante todo el trayecto. También echo de menos las reglas sobre el estado de los vehículos que realizan el transporte y sobre las condiciones en que han de viajar los pasajeros, etc.

¿Por qué somos así?

EYI Nguema Mengue

21 de abril de 2011

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29 Ene 2011

¡QUE ME HIPOTEQUEN Y QUE ME PROHÍBAN CONSTRUIR!

Escrito por: eyinguema el 29 Ene 2011 - URL Permanente

En otras circunstancias, posiblemente hubiera dicho: ¡que nos hipotequen y que nos impidan construir! Porque sé que en la misma situación que yo se encuentra la inmensa mayoría de la población, sobre todo, los jóvenes que están empezando a trabajar (entre los que se encuentra el que abajo suscribe). Sin embargo, he optado por hacer esta exhortación en singular, sencillamente porque el grado de desorganización y de ausencia de perspectivas y del sentido de sociedad del que adolecemos invita a abstenerse de hablar en plural. Pero aquí dejo las puertas abiertas para que se sume todo aquel que se vea reflejado en este clamor (en el desierto?).

Aquí los jóvenes ganan unos salarios que oscilan entre los 100 000 y los 2 000 000 FCFA (152,44 € y 3 048,78 €) al mes, aproximadamente; siendo el salario medio (entiéndase el más frecuente) en torno a los 350 000 FCFA (533,54 €) al mes. Esta diferencia (calificable de abismal) es función, en buena medida, de la profesión y del sector en que se trabaja. El primer salario lo ganaría un operario sin cualificación que presta sus servicios en el sector comercio, mientras que el segundo correspondería a un licenciado (ingeniero, etc.) que trabaja en el sector del petróleo. Es sólo un ejemplo. Otro factor influyente en lo que se gana es el modo en que se ha conseguido el empleo. Los que acceden al puesto por recomendación de Tal, suelen ganar más, en la misma categoría, que los que lo hacen por otros medios (formación, méritos, suerte, etc.).

La costumbre aquí es que cada uno construya su casa. Insisto en lo de costumbre porque en países como el nuestro (estados de reciente creación; el nuestro tiene sólo 43 años) aún se funciona mucho por la costumbre, es decir, los estados no regulan la convivencia entre los ciudadanos ni de éstos con la naturaleza (y si lo hacen en forma de leyes, éstas no se aplican). Y la costumbre en estas latitudes marca lo siguiente: una vez que una persona empieza a trabajar, compra un terreno, que cuesta entre 3 000 y 10 000 FCFA/m2 (4,57 – 15,24€/m2), hace acopio de materiales y luego construye. En cuanto al terreno, destacar que los propietarios suelen ser particulares, que lo compraron previamente o que se lo apropiaron hace años. De este modo, uno adquiere el terreno donde puede. Semanas, meses o años después empieza a construir, sin necesidad de pasar por el ayuntamiento (no se presenta el proyecto ni se solicita licencia de ningún tipo). Esta es la principal razón por la que aquí más del 80% de las viviendas están emplazadas de tal forma que no tienen acceso rodado. Lo cual conlleva dos graves consecuencias: una, la inexistencia de direcciones (nadie puede decir: vivo en la calle X, nº Y, P N, C.P. Z), por eso ir a un sitio en el que no se ha estado antes es toda una odisea (se tiene que dar muchas vueltas y preguntar aquí y allá, a veces, no se puede llegar sino acompañado por alguien que haya estado previamente); y la otra, la imposibilidad de los bomberos a intervenir en mucho incendios, porque no hay acceso rodado hasta la vivienda en llamas.

Construir una vivienda digna; con digna, me refiero a una casa con proyecto previo donde se contemplen aspectos como condiciones de habitabilidad, seguridad estructural, etc.; en cuya ejecución se realicen correctamente las instalaciones (electricidad, fontanería, saneamiento) y con unos acabados aceptables supone tener que desembolsar a partir de unos 300 000 FCFA/m2 construido (457,32 €/m2). También huelga añadir que el concepto de vivienda digna abarca los servicios básicos necesarios durante su uso: electricidad, agua corriente y evacuación de aguas residuales.

De modo que para una vivienda de 70 m2 útiles habría que invertir unos 22 500 000 FCFA (34 298,80 €). Si comparamos estas cifras con lo que se gana, inexorablemente tenemos que concluir que el sector de la población aludido vive en casas indignas. Pues, tomando como referencia el salario medio de 350 000 FCFA (533,54 €) al mes, resulta que el sujeto que lo percibe necesitaría 5,36 años para construir una vivienda de estas dimensiones (sin imputar el coste del terreno). 5, 36 años en los que no comería, ni bebería, ni compraría ropa, etc. y además estaría viviendo gratis en casa de alguien. En efecto, lo que sucede es que, para no vivir en la intemperie, se compra cuatro tablas y cuatro pies derechos de madera (o bloques de mortero de cemento y arena), más chapas de hojalata y se levanta un cobertizo; a un lado se excava el pozo para el agua que se va beber y a otro, el que albergará las aguas residuales (fecales incluidas) y listo. Aquí cuando se habla de viviendas, en un 80% o más, se habla de construcciones de este tipo.

Sin embargo, si al señor del salario medio se le hipotecara a 100 000 FCFA/mes (152,44 €/mes), necesitaría 18,75 años para pagar la casa (cosa que no es ninguna barbaridad. En España ya hay hipotecas a 30 años). En este tiempo, habitaría en una vivienda digna y podría comer, beber, comprar ropa, etc.; en definitiva, podría vivir como un ser humano.

Por otra parte, si se implantara el sistema hipotecario y se prohibiera a la gente construir a su bola, habría otra gran repercusión positiva: el trazado urbano. Porque si sólo construyen las empresas, a petición de las promotoras, de la Administración o de propietarios particulares con gran poder adquisitivo, todas las viviendas resultantes tendrán acceso rodado. Y los bomberos podrán intervenir en todos los incendios y todos podremos disfrutar de las facilidades de tener direcciones.

Porque necesito vivir en una vivienda digna (y tengo derecho a ello) y porque soy consciente de que con mi poder adquisitivo no puedo construir una (a menos que un banco me financie el coste íntegro de la misma), por eso clamo:

¡QUE ME HIPOTEQUEN Y QUE ME PROHÍBAN CONSTRUIR!

Pos data: el banco nacional habla de hipotecas a 20 años. Ya pasé por sus oficinas para recabar información. Primero: los precios de las viviendas están muy por encima de lo que he señalado aquí, es decir, casi sólo para los del grupo del segundo salario (que son la minoría). Segundo: se trata algo así como de comprar sobre plano (lo cual no infunde mucha confianza). Tercero: es una campaña que no va acompañada de lo más importante, que es prohibir que la gente siga construyendo por su cuenta: como quiere, donde quiere y cuando quiere.

EYI Nguema Mengue

28 de enero de 2011

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22 Ene 2011

YO SOY FANG 2: DJAM KAG’A MÊNGUMAH, BÊ KUMU YÊ DÊ YA?

Escrito por: eyinguema el 22 Ene 2011 - URL Permanente

Ése es un proverbio fang: ”djam kag’a mêngumah, bê kumu yê dê ya?” Si lo traducimos directamente al español tendríamos que decir: algo sin orgullo (o gloria), ¿cómo quererlo? Mientras que si le damos un poco más de sentido, quedaría una cosa así: algo que no produce orgullo o gloria, ¿cómo quererlo o hacerlo?

En ocasiones anteriores he manifestado mi pertenecía a la etnia (y cultura) fang. Los fang somos el pueblo mayoritario (digamos que una mayoría absoluta muy holgada) en Guinea Ecuatorial. También estamos presentes en Camerún, Gabón (donde somos mayoría relativa) y dicen que también en algunas zonas de Congo Brazaville.

Es curioso cómo se puede llegar a la misma conclusión desde puntos de vista tan divergentes. Aquí en nuestro suelo patrio, el control del país está en su práctica totalidad en manos fang. Lo de práctica totalidad es literalmente cierto, ya que “nosotros” controlamos el poder político, económico y social (si es que existe). En varias ocasiones he manifestado mi perplejidad por el hecho de que no mostremos suficiente interés por la decencia, la elegancia, la excelencia, etc.

Y es que si por lo menos mantuviéramos vivas las enseñanzas de nuestros ancestros en nuestra vida cotidiana, seguramente la faz de nuestras ciudades y de nuestro tejido productivo y administrativo sería radicalmente distinta. Porque actuaríamos guiados por nuestros proverbios, refranes, etc; que es lo que el fang hacía en la antigüedad. En este sentido, un buen fang, no diría si se le emplaza a ser un buen profesional que estas cosas no funcionan en Guinea, porque recordaría que como fang, no puede desear aquello de lo que no se puede enorgullecer.

Quiero resaltar que lo que se cuenta en estas líneas es perfectamente extensible a todos los individuos del mundo mundial; para que nadie se sienta excluido. Porque toda persona pertenece a alguna cultura y todas las culturas transmiten los mismos valores. De hecho, si uno se fija, se dará cuenta de que los dichos, refranes y proverbios coinciden entre unas y otras culturas, simplemente se formulan de manera diferente. Por ejemplo, donde en castellano se dice: “la avaricia rompe el saco”; en fang decimos: “Zama ya Mebeg angue sub afan ya eviang” (“Zama ya Mebeg perdió el bosque por disputar una parcela”).

No voy a resarcirme en los vicios de nuestra sociedad, sólo pretendo que nos acordemos de que herramientas para mejorar tenemos. Es cierto que por unas circunstancias u otras, buena parte de nosotros no ha tenido la educación académica adecuada que la llevaría a comportarse de manera más civilizada (sí, lo voy a decir así). Sin embargo, tenemos nuestra cultura. Una cultura inmensamente rica en valores cívicos y humanos, magistralmente resumidos en proverbios y refranes tan contundentes como hermosos y elocuentes.

Es muy sabido que aquí los profesores venden notas (ignoro si esta práctica es realizada por la mayoría o no). Es decir, para aprobar sus asignaturas, l@s alumn@s tienen que pagar; en dinero o en especie (en el caso de las alumnas de buen ver). Eso es robar y corromper a la juventud. Nuestra cultura condena este tipo de actitudes, pues, nadie se puede enorgullecer de ser ladrón: ”djam kag’a mêngumah, bê kumu yê dê ya?”

Esta sutil manera de robar (aunque creo que otros calificativos le vendrían mejor) se da entre otros colectivos. Por las calles de nuestras dos ciudades, con frecuencia, hay apostados agentes de la Policía de Tráfico. Se supone que su cometido es regular el tráfico, garantizando la seguridad vial y evitando atascos artificiales, y, por otra parte, detener a los infractores y denunciarlos de acuerdo con el Código de Circulación. Sin embargo, nuestros queridos compatriotas se dedican a lo suyo: aprovechar pequeñas o grandes faltas de los conductores (aparcar mal, conducir sin carnet o con uno caducado, falta de algún documento del vehículo, etc.) para sacarles dinero. Eso es robar. Robar al ciudadano y robar al Estado. En el caso del robo al ciudadano podríamos incluso hablar de atraco o extorsión. En una dinámica similar se encuentran también muchos otros funcionarios implicados en la tramitación de documentos que por las circunstancias le son ineludibles al contribuyente; además de pagar las tasas correspondientes en la Tesorería (efectos timbrados y otros) éste se ve obligado a desembolsar dinero en efectivo para el funcionario de turno, porque si no, el papel corre riesgo de firmarse Dios sabe cuándo o nunca. Sería injusto no mencionar aquí de manera muy especial a nuestros amigos de Aduanas. Éstos te zarandean, te vacían los ahorros y te chupan la sangre hasta dejarte exhausto si caes en sus manos. Y se cae en sus manos por cometer atrocidades como tener que sacar del puerto un coche o un contenedor de mercancías. Nadie obtiene gloria de ser ladrón: ”djam kag’a mêngumah, bê kumu yê dê ya?”

Entrar en nuestros barrios. Me refiero a barrios de Malabo y Bata como Ñubili, Vam Nguele, Semu, Etofili, Lamper, Dimbala, etc. es adentrarse en el malestar. Es meterse donde las aguas residuales discurren entre los patios, las casas y las orillas de los caminos. Donde algunos caminos atraviesan literalmente algunas casas. Los basureros de unos son los patios de otros (aunque en general, la basura se halla dispersa por ahí); donde juegan los niños de unos y otros. Partes de la ciudad en que la mayoría de las casas se reducen a cuatro paredes de tablas y pies derechos de madera de ínfima calidad y una cubierta de hojalata. Un entorno donde las letrinas y los pozos para el agua que se bebe (no la he llamado potable) y con la que se cocina se alternan aleatoriamente. Nadie puede enorgullecerse de la suciedad, el desorden y la precariedad: ”djam kag’a mêngumah, bê kumu yê dê ya?”

EYI Nguema Mengue

21 de enero de 2011

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11 Ene 2011

¿POR QUÉ SOMOS ASÍ?

Escrito por: eyinguema el 11 Ene 2011 - URL Permanente

Estamos estrenando año: el 2011. Tradicionalmente, es el momento en que se marcan los buenos propósitos para el año que empieza. Yo he preferido, o bien, he estimado conveniente empezar este año con una pregunta: ¿por qué somos así? Me temo que esa cuestión se va a reducir a una mera pregunta retórica; nada más lejos de mis motivaciones. Lo que pretendo es que, de verdad, reflexionemos sobre este tema. Supongo que es un buen propósito para comenzar el año.

Hace como tres años, en Bata, al menos, en los barrios ya consolidados (Nfefesala, Zona, Mbangan, Bisa, Mondoasi, Covadonga, Shangai, Bereta, Etofili, Iyubu, Moganda, Nkolombong, etc.) la gente ya se iba olvidando de la lámpara de bosque, sencillamente porque la electricidad ya fluía casi las 24 h del día. Los cortes de luz ya se habían vuelto ocasionales y duraban relativamente muy poco tiempo. Sin embargo, estas fiestas, varios de estos barrios las pasaron a oscuras. En mi casa prácticamente no pudimos organizar la comida de Navidad porque la luz llegaba y se iba constantemente. No nos arriesgamos a comprar y tener luego el congelador lleno de comida podrida. Al final, compramos el mismo día 24 lo que pudimos (y, por suerte, hubo luz).

En la noche vieja, una de mis tías organizó la cena en su casa para toda la familia. Aunque sí que había luz en nuestro barrio (que queda a unos 300 m del de mi tía), en la casa de mi tía tuvimos que recibir las felicitaciones de año nuevo a la luz de la lámpara de bosque (un invento del siglo XIX. En otros sitios ya sólo se ve en algunas películas del Oeste). Y cenamos casi a oscuras, con un calor horrible (no podíamos refrescarnos con los ventiladores, pues, son eléctricos) y luchando contra los mosquitos en su empeño de chuparnos la sangre mientras nosotros comíamos cerdo y brindábamos con cava.

En los principales cruces de Bata; con principales, me refiero a aquellos que registran un ir y venir de coches considerable, hay instalados unos semáforos desde hace varios años, y en los últimos, se puede decir que funcionaban con normalidad. Sin embargo, en este diciembre, ha sido un suplicio transitar por estas encrucijadas. La causa: los semáforos no funcionaban y, además, no se nos ocurrió poner agentes de tráfico ahí para aminorar los riesgos derivados de la ausencia de los semáforos y, permitir de este modo, un trasiego fluido de vehículos.

El otro día, en un taxi, una mujer comentaba que una niñita (de unos 8 años) tuvo que bajar en un pozo negro para recuperar una chancleta que se le había caído al hacer sus necesidades, por miedo a la paliza que le iba a propinar su madre. Vamos a rebobinar un poco: aquí en Guinea Ecuatorial, los taxis no son del todo taxis, sino una especie de mezcla entre bus urbano y taxi. Es decir, en un mismo taxi viajan al mismo tiempo varios individuos que no se conocen de nada y que pueden llegar a tener sus destinos en sentidos opuestos de una misma dirección, y van subiendo y bajando del coche según el ritmo que le imponga el taxista. Esa circunstancia me permitió saber de esta anécdota. Por otro lado, todavía están muy presente entre nosotros (y en las ciudades) la letrinas formadas de la siguiente manera: un pozo (de entorno a 1 m de diámetro y 3 m de profundidad) que se tapa con vigas o rollizos de madera unidas a hueso lateralmente, dejando un espacio transversal en el centro de unos 20 cm de ancho. Estas letrinas se utilizan poniendo las piernas a ambos lados del hueco transversal y doblándose de rodillas. Por lo visto, en ese ejercicio, la niña se despistó y se le cayó la chancleta en el hoyo. La mujer aquella cuenta que la niña se metió en la mierda hasta más allá de la cintura para recuperar la chancleta. Según ella, la chavalita era consciente de que el dolor o la rabia de su madre al pensar que tendría que desembolsar otros 1 000 FCFA (unos 1,52 €) para reemplazar el par de chancletas, iba desencadenar una paliza monumental para ella; por lo que la niña optó por hurgar literalmente en la mierda antes que presentarse ante su madre con un: mamá, se me ha caído la chancleta en el váter.

Tenemos aquí unas cuantas empresas privadas creadas y gestionadas por compatriotas que asumen, prácticamente el 100% del servicio de envío de paquetes, bultos, dinero, etc. Su labor es inestimable, habida cuenta de que el Correos se limita al nombre y los edificios oficiales. Estas empresas, francamente imprescindibles para nuestra sociedad, resulta que trabajan de una manera arcaica. Me he tomado la molestia de fijarme detalladamente en sus oficinas cada vez que voy a realizar un envío o a acompañar a alguien. En ellas no existe nada de lo que concurre en una oficina moderna. No trabajan con ordenadores ni fotocopiadoras ni escáneres ni tampoco tienen archivadoras propiamente dichas. Me cuesta mucho concebir cómo se puede trabajar en estas condiciones.

Esta mañana he pasado por el mercado en busca de ngoo (un pescado de río muy codiciado aquí al que unos llaman barbo en español y otros, claria). En realidad, no había ido a comprar, sino a recopilar precios. Dentro de cinco días celebramos un evento en casa y necesitaba precios para confeccionar el presupuesto. La única mujer que disponía de este producto en el mercado central esta mañana se ha negado a darme el precio! Alegando que le estaba molestando y perdiendo el tiempo con tanta conversación inútil; pues, ella sólo le revela el precio al que va a comprar en el momento. Y me echó de su puesto.

¿Por qué en pleno siglo XXI vivimos de esta manera y hacemos estas cosas? ¿Dónde está nuestra dignidad personal y social? ¿Por qué somos así? No son preguntas retóricas. Hemos de reflexionar!!!!!

EYI Nguema Mengue,

10 de enero de 2011

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04 Dic 2010

DOMINGO DE ELECCIONES

Escrito por: eyinguema el 04 Dic 2010 - URL Permanente

El domingo pasado, 28 de noviembre de 2010, fue una jornada de comicios en varios puntos del planeta. En España se celebraron elecciones en Cataluña. En Suiza, la ciudadanía tenía cita con las urnas para decidir un tema polémico a través de referéndum. Haití también acudía a las urnas, en su caso, para elegir parlamento y, de paso, al presidente del país. Y aquí cerquita, en Costa de marfil, se votaba para elegir presidente en la segunda vuelta. Como dicen los políticos españoles, una auténtica fiesta de la democracia.

En Cataluña el resultado de las elecciones se conoció a eso de las 23:00 h hora local. El cual fue una derrota contundente de los partidos en el gobierno. En el caso de ERC, llegó a perder más de la mitad de los diputados que tenía en el Parlament. Mientras que el PSC rebasó el límite psicológico de los 30 diputados, quedándose en 29: lo cual supone su peor resultado desde que se celebran elecciones de ese carácter. La gran triunfadora de la noche fue CIU, no tanto por haber ganado las elecciones (ya que las ha ganado siempre), sino porque vuelve a alcanzar el gobierno y porque consigue más del doble de escaños que su principal adversario y segundo en representación en la cámara, el PSC.

En Suiza los ciudadanos estaban convocados para decidir si querían o no convivir con delincuentes peligrosos o detestables. Huelga añadir que la cosa no iba indiscriminadamente contra los delincuentes repugnantes (violadores, pederastas, asesinos, etc.) sino que se limitaba únicamente a los extranjeros. Digo peligrosos y detestables porque los corruptos, blanqueadores de dinero, evasores de impuestos, etc. también son delincuentes (pues, todas estas prácticas constituyen delito en la casi totalidad de los países del mundo), pero la cosa no iba contra ellos; a esos (sobre todo los extranjeros), digamos que los suizos los soportan encantados. En definitiva, los suizos decidían en referéndum si aceptaban que los delincuentes aludidos se quedaran a vivir en su tierra (la de los suizos) o no. Y la victoria se la llevó el no. Por lo que, a partir de ahora, no podrán residir en Suiza los pederastas, violadores, asesinos,… extranjeros. Los expulsarán, deportarán, o repatriarán. En realidad, van a hacer lo que suene menos duro (o salvaje); seguramente, los van a repatriar.

Desde que me enteré de esta iniciativa, no paro de preguntarme qué diferencia objetiva puede haber entre ser violada por un extranjero o por un compatriota; entre ser asesinado por un extranjero o por un nacional. Lo único que se me ocurre es que los suizos están haciendo una especie de interpretación del proverbio fang que reza: “yag a King, ñuáh ñ’ayam”; en español diríamos algo así como “atragántate, que lo ha cocinado tu madre”. En otras palabras, una violación por parte de un nacional (aunque dolorosa, es llevadera), pero que sea un extranjero… Otra posible interpretación es que esta propuesta sea consecuencia de un cálculo de probabilidades. Veamos, si suponemos que en Suiza hay 100 violadores, de los cuales 70 son nacionales y 30 extranjeros; con esta nueva ley, se quitan de encima 30 violadores de un golpe. Por lo que la probabilidad de ser violada se reduce considerablemente puesto que con la misma cantidad de víctimas potenciales, tendrían bastantes menos violadores en circulación. Reconozco que es una idea eficaz, aunque un tanto parecida a la famosa propuesta del entonces presidente Bush hijo de cortar los árboles para evitar los incendios forestales.

Dicho esto, aunque sólo sea para compensar, me veo en la obligación de confesar que soy un gran admirador de la democracia y la sociedad suizas. Porque considero que su manera de resolver los asuntos polémicos y escabrosos (al menos, socialmente) es la más civilizada y racional. Creo que todos los países deberían de tomar nota. Pues, una cuestión como la que abordaron el pasado domingo queda más legitimada si se decide en referéndum, que si la determinación la toma un gobierno o un parlamento. En este sentido, por ejemplo, decir que Suiza rechaza a violadores y asesinos extranjeros es más cierto que decir que Francia expulsa a los gitanos. Puesto que en Suiza la decisión es directamente imputable a toda la población, mientras que en Francia, las expulsiones las comparte el pueblo de manera indirecta: el pueblo vota al presidente y el parlamento, y éstos deciden expulsar a los gitanos.

En otras latitudes del planeta también se celebraban elecciones. Estamos hablando de Haití. Donde los comicios se hallaban marcados por el terremoto del pasado enero y por la epidemia de cólera que azota actualmente el país. Se presentaban más de 10 candidatos a la presidencia del país. Antes de que se abrieran los centros electorales ya se produjo un aluvión de denuncias de irregularidades, hasta varios candidatos aseguraban haber descubierto un plan de fraude urdido por el presidente saliente, por lo que solicitaban la suspensión de las elecciones. A día de hoy aún no se han publicado los resultados de los comicios. Muy mal indicio.

Ya más cerquita, como decía al principio, aquí en Costa de Marfil también había convocatoria a las urnas. En este caso se tenía que decidir la presidencia del país. Sólo dos candidatos; era la segunda vuelta. Un hecho de especial importancia y que quiero alabar es que los dos candidatos se ofrecieron a debatir en televisión y en directo. Este cara a cara se retransmitió para todo el mundo. Lo seguí en vivo desde mi casa; el debate estaba disponible en directo en muchos canales africanos. Este es otro hecho que también merece reconocimiento: las televisiones de muchos países africanos consideraron este evento como histórico y quisieron ser testigos y ofrecerlo a toda África. Felicidades a todos los que lo hicieron posible.

Los comicios se celebraron el domingo y a día de hoy todavía no tenemos los resultados. Voy a recordar que aquella misma jornada se votó en Cataluña (España) y en Suiza. Por la noche de aquel mismo domingo, ya se publicaron oficialmente los resultados en ambos países. Sin embargo, en Haití y Costa de Marfil, cuatro días después, seguimos sin resultados. ¿Por qué?

Unos humoristas cameruneses hacían este comentario poco después de las últimas elecciones francesas:

- Francia está muy avanzada.

- ¿Por qué?

- Pues, celebran elecciones durante el día, y a la noche ya tienen los resultados.

- ¿A eso le llamas estar avanzados? Aquí en Camerún, antes incluso de empezar a votar, ya sabemos quién ha ganado!

Como dicen los portugueses, eu acredito que si es cuestión de contar, en Costa de Marfil cuentan igual de rápido que en España o Suiza; y si es por las comunicaciones, también garantizo que ahí, en nuestra hermana república, disponen de ordenadores, internet, teléfono (normal y vía satélite), fax, etc. como para poder transmitir y procesar los datos con la misma prontitud que en Europa. ¿Entonces, qué ocurre? Pues, supongo que lo que sucede es que tanto en Haití, como en Costa de Marfil, la demora en la publicación de los resultados oficiales se debe a que se está buscando la manera de que los resultados digan que ha ganado el que había ganado antes de que se comenzara a votar y que no pase nada. Tan sencillo como eso. Aunque esta vez, con los resultados provisionales ya sobre la mesa (casi cinco días después) parece que la historia puede no repetirse.

EYI Nguema Mengue,

02 de diciembre de 2010

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25 Nov 2010

ANÉCDOTAS

Escrito por: eyinguema el 25 Nov 2010 - URL Permanente

Unos días atrás, donde trabajo, se tuvo que despedir a un compañero. Se trata del que era nuestro portero; el hombre que se encargaba de abrir el portón para los coches y de entregarle un chaleco reflectante y un casco de seguridad a los que entraban en el recinto de la obra como visitantes. Llevaba como unas tres semanas con nosotros. Resulta que nuestro hombre ya se hallaba en estado de embriaguez manifiesto a eso de las 08:00 h de la mañana. Me sigo preguntando si había desayunado de madrugada con la botella, o la borrachería le venía de la noche anterior. Intentaron persuadirle de que en su estado no podía trabajar, que debía marcharse a casa y que el incidente se quedaría en una amonestación por escrito; que firmaría al día siguiente, cuando recuperara la sobriedad. Pero, debido al cruce de cables del que se encontraba preso, nuestro colega no pudo entrar en razón. Primero se negó a abandonar la caseta en la que desempeñaba sus funciones, luego se puso a vociferar improperios y, finalmente, intentó agredir a ciertos compañeros. Como tres horas más tarde, después de una acalorada discusión y de un breve forcejeo, se consiguió que el sujeto se rindiera a la realidad.

Mientras volvía a su casa, ya con el empleo perdido, y el alcohol remitiendo poco a poco en la sangre, cuentan que el “señor” aseguraba que su mujer se iba a enterar! Comentaba que todo aquello era culpa de su mujer, pues, ella es gafe. Aseguraba que había perdido el trabajo porque su mujer siempre le trae mala suerte. Juraba que tenía su machete listo para descuartizarla y cortar de raíz este lastre. Llegados a este punto, tengo que advertir que no recibí ninguna noticia de que el ya ex compañero de trabajo cumpliera sus amenazas. Supongo que consiguió recapacitar.

Me hallaba en el hospital por razones que dejaré entrever a lo largo de la historia. Iba a acompañar a un compañero de trabajo que se hallaba no muy bien de salud. Nos topamos con mucha actividad en el edificio: batas blancas y verdes corriendo de un lado a otro. Resulta que aquella mañana se habían producido dos graves accidentes de tráfico. No hubo muertos en el acto (tampoco sé si los hubo después), pero los heridos lo eran algunos de extrema gravedad. Por lo visto, uno de los accidentes fue un choque entre dos turismos en un cruce en T entre una carretera de cuatro carriles con mediana (y dos sentidos) y otra de dos carriles (y también de dos sentidos de circulación). El tramo de carretera está bien asfaltado e incluso también podemos admitir que está bien señalizado.

El hall del hospital estaba lleno de conocidos y familiares de los accidentados y de gente, como nosotros, que habíamos acudido al centro de salud por problemas propios, pero que nos veíamos en la obligación de esperar más de lo habitual porque la mayoría de los médicos estaban implicados en la atención de los heridos. Como es bastante frecuente, las mujeres rompieron todas en lamentos y sollozos (indistintamente de si conocían o no a los accidentados). Entre ellas destacaron dos: la primera arremetía contra los jóvenes que nada más saber cómo se arranca y se mueve un coche se ponen a volar literalmente por las carreteras sin ningún tipo de contemplaciones arrastrando a inocentes en su locura; mientras que la segunda, después de recalcar que el tramo en el que se produjo el accidente se halla en buenas condiciones, aseguraba que había “algo” plantado ahí, y que ese algo era la causa de este accidente; pues, no se entiende (continuaba su argumentación) que se produjera la colisión ahí sin lluvia, ni niebla ni oscuridad (el fatal suceso tuvo lugar hacia las 10:30 h). Curiosamente, la mayoría de la gente presente en el corillo se iba decantando paulatinamente por el planteamiento de la segunda, aseverando: sí, debe de haber “algo” ahí plantado. Los brujos siempre encuentran manera de hacer daño!

Tengo que reconocer que aquella mañana fue rica en anécdotas. Porque estando ahí en el hospital, en este caso, sentado en los bancos de la antesala del laboratorio, a la espera del resultado de unos análisis; dos niñas, de unos 13 ó 14 años pasaron por delante de nosotros adentrándose en el laboratorio. Minutos más tarde, salieron las muchachas, y detrás de ellas la voz de la analista emplazándolas a esperar al Director en el hall. Al percatarse ella de nuestra presencia y del interés que mostraban nuestras caras debido al tono en que se había dirigido a las niñas, nos explicó que una de ellas había venido a abortar. Según la analista, la muchacha le aseguró que su madre le había entregado 20 000 FCFA (30,49 €) para que fuera a abortar al hospital. Nos dijo que la niña le facilitó hasta el nombre de su madre y el lugar donde trabaja. Entonces, otra de las analistas le dijo a la primera que las niñas no iban a esperar al Director, pues, se habían dado cuenta de que el asunto había cambiado de cariz, y que ellas se estaban metiendo en un lío; por lo que, con toda seguridad, se iban a largar de ahí echando humos. Efectivamente, las chavalas huyeron. Las analistas se quedaron lamentando la actuación inhumana de la madre de la niña entre risas. Yo me puse a esbozar este artículo. Y nada más.

EYI Nguema Mengue

25 de noviembre de 2010

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20 Nov 2010

DE LA COPA DE ÁFRICA QUE CASI GANAMOS

Escrito por: eyinguema el 20 Nov 2010 - URL Permanente

Me temo que otra vez, voy a ser aguafiestas.

El domingo pasado nuestra selección femenina de fútbol (el Zalang Nacional) disputó la final de la Copa de África de Naciones que organizaba Suráfrica ante la selección de Nigeria. Nuestras chicas llegaron a la final tras dejar atrás a las selecciones de Camerún y Argelia, y eliminar en las semifinales a la de Ghana. Cabe recordar que la edición del 2008 de dicha competición se celebró en nuestro y país y que la ganamos; por lo que estábamos en Suráfrica en calidad de defensoras del título. Las zalang femeninas (aquí las llaman zalang girls, incluso los periodistas) no decepcionaron, ya que volvieron a llegar a la final. Aunque no ganamos, salimos de ahí con la cabeza bien alta. El resultado es un tanto engañoso; perdimos 2-4. Lo de engañoso es porque jugamos bien; de hecho, jugamos muy bien. Pero no las teníamos todas con nosotros, pues, luego de ir al descanso perdiendo por un gol acero, supimos reaccionar tras la reanudación empatando a los pocos minutos; sin embargo, nadie sabe cómo, acabamos metiendo dos goles en nuestra propia meta y la gran final quedó sentenciada.

Antes he dicho que iba a ser aguafiestas. Y es que oí en las noticias de aquí que todos lo estábamos celebrando. Sin embargo, yo me confieso más bien, confuso. Como decía, salimos de ahí con la cabeza bien alta: fuimos a Suráfrica como campeonas y regresamos como subcampeonas después de un partido memorable (casi épico). Lo que ocurre es que no sé si eso nos debe de alegrar. Bueno, les debo una disculpa porque no he revelado el detalle que justifica mi confusión. El detalle es el siguiente: en Guinea Ecuatorial no hay liga de fútbol; ni masculina, ni femenina (al menos desde hace unos dos años). Y, por otra parte, estuvimos a punto de ser expulsados de la competición por no llevar la indumentaria oficial de la competición. Parece de risa, pero es que competíamos con un uniforme que nos sacamos de la manga! No estaba reconocido por la CAF (Confederación Africana de Fútbol) y, en consecuencia, no llevaba los logotipos ni los distintivos oficiales de la edición.

A parte de que me sienta confuso, también siento como curiosidad… Es que no me imagino qué criterio se habrá podido seguir para seleccionar a las componentes de nuestro equipo nacional. En condiciones normales, se realiza un seguimiento de l@s jugador@s a través de la liga nacional (y las extranjeras en las que militen jugadr@s nacionales) y luego se selecciona, pero sin liga….

Lo que quería decir es que no sé si celebrar el éxito de nuestra selección, pues, nadie pude negar que tiene mucho mérito lo que hemos conseguido habida cuenta de que no disponemos de una competición liguera nacional; o bien, lamentar que nuestr@s jóvenes con talento futbolístico (y de otros tipos) no tengan unas competiciones nacionales donde desarrollarlo. No lo puedo evitar, pero lo que se me viene a la mente es eso.

EYI Nguema Mengue

18 de noviembre de 2010

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16 Nov 2010

UNA PEQUEÑA ACLARACIÓN

Escrito por: eyinguema el 16 Nov 2010 - URL Permanente

Lamento decepcionar a algunos. Pero me veo en la obligación de advertir que estos artículos (y mi blog) no están concebidos sino para concienciarnos (a los guineoecuatorianos) de que formamos parte de un mundo globalizado y que, por tanto, hemos de adoptar unas cuantas actitudes: competitividad, concienciación de nuestra identidad, apertura al mundo, etc. Son artículos, en su mayoría, de crítica al yo colectivo de nuestra sociedad, y no de crítica a NADIE.

Con competitividad, me refiero a que hemos de plantearnos que nuestro país debe de ser mejor o, por lo menos, igual que cualquiera de los países más avanzados de del mundo; y no asumir (como hacemos ahora) que el nuestro es el peor de los países. Como decía mi bisabuela (de parte de mi madre) “e mo mbot k’ayem abo abaan”. Sucedía que en oyon (los meses correspondientes al verano en Europa) nos íbamos a pasar unos días con ella varios de sus bisnietos. Y resultaba que siempre había unos que recogían la casa después de comer o por las mañanitas, se bañaban todos los días, hacían incursiones en el bosque para ayudar a los mayores en sus tareas de apañar comida, etc. y había otros que no hacían nada de eso; tampoco se sentían humillados cuando los mayores alababan públicamente a los primeros y los criticaban. A esos indolentes, mi bisabuela se refería con aquello que está arriba en cursiva y entre comillas. En español podría traducirse directamente como “hijo de una persona, ¿cómo no sabes rivalizar?”. En efecto, lo que no concebía mi bisabuela era cómo una persona (en nuestro caso niños) no tenía el sentimiento de la rivalidad (o competitividad). Le rompía los esquemas que unos de sus bisnietos se mostraran indiferentes a las alabanzas que vertían los mayores sobre otros; que eso no les llevara a procurar hacer lo mismo que aquéllos.

Uno de los virus (u otra cara del virus) que nos fulmina aquí en esa preciosa tierra es ése: el de la no competitividad. Aquí pensamos que nuestro querido país se halla solitario en alguna galaxia perdida en el universo. No somos conscientes de que estamos integrados en un planeta en el que existen otros cientos de países. Y una cosa que me sorprende especialmente en este quiste que tenemos encallado en nuestros cerebros es que aquí lo traemos casi todo de otros países. Y uno se encuentra con situaciones estrafalarias de este tipo: un señor con un iphone al oído se salta la cola olímpicamente en las oficinas de un banco (como podría ser también un edificio de la Administración); si se le emplaza a respetar la cola, replica: esas cosas no funcionan en Guinea. En este caso (muy habitual, por cierto) se aprecia el surrealismo de este problema en toda su magnitud. Nuestro querido compatriota no repara en que del mismo modo que el iphone (fabricado y concebido en occidente para facilitar la comunicación) funciona en nuestro suelo patrio así también el guardar cola (otro invento occidental, para evitar el desorden) podría funcionar. Simplemente que él mismo, que libremente ha importado el iphone y lo ha puesto en línea, decide también libremente no respetar la cola. Yo creo que esta actitud se debe a que en el fondo de nuestros cerebros aún no aparece el concepto de competitividad internacional: no trabajamos con la idea de que nuestro país tiene figurar entre los mejores del mundo, entre los más apetecibles para vivir, invertir, trabajar, visitar, etc. Somos como aquellos niños que seguían sin bañarse todos los días ni recoger la casa, a pesar de que disponían de la información de que aquello era lo correcto. Sabemos que en otros países se guarda cola, se atiende a los clientes con amabilidad y respeto; se cumple los horarios de trabajo, las televisiones emiten las 24 horas y con programa, existen diarios, editoriales, librerías, universidades, ligas de fútbol, baloncesto, voleibol, etc. Pero aquí, libremente no hacemos ni tenemos nada de eso. “E mo mbot k’ayem abo abaan”.

La concienciación de nuestra identidad es una cuestión a la que le confiero muchísima importancia. Como decía, estamos en un mundo globalizado. Lo cual significa que si uno se distrae se va a ver difuminado en la corriente global. En este sentido, me refiero a que hemos de poder identificarnos de alguna manera en este mundo. Es un ámbito en el que existen múltiples facetas, pero yo siempre insisto en cuatro: los nombres (y la manera de ponerlos), la cultura (cuentos, mitos, adivinanzas, refranes, música, etc.), el arte (pintura, escultura, artesanía), el folclore (danzas, cánticos, etc.). Lo que propongo es, por ejemplo, anteponer los nombres nuestros (fang, bubi, ndowe, bisio, annobonés) a los nombres occidentales (o cristianos), porque me parece más importante subrayar que se es fang o annobonés antes que, cristiano…

La apertura al mundo es otra cuestión que estimo merece especial atención. Cabe la posibilidad de que esa no sea la manera más reveladora de bautizar aquello que pretendo expresar. De todos modos, lo que quiero hacer entender es que aquí en Guinea Ecuatorial debemos de procurar una sociedad homologable a la de cualquiera de los países más avanzados, en el sentido de ofrecer la misma diversidad social. Lo que sucede es que aquí en estas latitudes tenemos una sociedad demasiado plana, es decir, no se aprecian muchos tipos de personas, y eso es un gran problema. Aquí, la inmensísima mayoría de la sociedad se inscribe en lo que en occidente se llama pueblo llano o ciudadanos de a pie. Es decir, gente cuyas preocupaciones se limitan a saciar los instintos básicos: sexo, comer y beber, ropa y calzado, coches, vivienda y alguna cosilla más que se me haya olvidado.

Tenemos la obligación de fomentar una sociedad con un abanico más amplio de preocupaciones. Del mismo modo que en cualquier país de los más avanzados nos encontramos con gente de todo tipo, aquí debemos de hacer lo mismo. Necesitamos gente preocupada por la evolución meteorológica, otros que se interesen por la diversidad de la fauna y la flora nacional, analistas sociales, articulistas, escritores, filósofos, inventores, investigadores de diversos temas, etc. Así, cuando un experto español sobre África (por ejemplo) expone sus teorías sobre nuestro continente o nuestro país, siempre podremos recurrir al homólogo nuestro de aquí para contrastar. Lo mismo cuando los laboratorios occidentales hablan de los nuevos materiales de construcción y las nuevas tendencias, nosotros también presentaríamos los resultados de nuestros investigadores… En definitiva, ofrecer al mundo nuestras aportaciones en todos y cada uno de los ámbitos del quehacer humano.

EYI Nguema Mengue,

10 de noviembre de 2010

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