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    <body>Le cost&#243; decidirse, pero hab&#237;a que hacerlo. Su madre, como era de temer, se lo tom&#243; a la tremenda, gritos, reproches y l&#225;grimas.  Espect&#225;culo completo en su casa que hizo que hasta el servicio se enterara de que su hija estaba embarazada.

N&#250;ria se encerr&#243; en su habitaci&#243;n, resuelta a irse de su casa y temiendo el momento en que llegara su padre,  empresario de &#233;xito, mecenas y persona respetada y respetable.

Nunca hab&#237;a tenido una relaci&#243;n demasiado cercana con &#233;l, y hablar de su pr&#243;xima maternidad le aterraba, tem&#237;a que se repitieran los reproches y las recriminaciones, pero a un nivel mucho m&#225;s fuerte y duro, su madre, hab&#237;a gritado y llorado, pero en el fondo lo que  realmente  le preocupaba, no era su embarazo sino todos los comentarios de la familia y los amigos.  Ni siquiera le hab&#237;a preguntado lo que sent&#237;a, ni qui&#233;n era el responsable del embarazo.

Cuando lleg&#243;, no fue a verla inmediatamente a su habitaci&#243;n, estuvo mucho tiempo hablando con su madre en la cocina.  Esto era una buena se&#241;al, al menos no hab&#237;a entrado como un poseso a gritarle.

La llamada en la puerta no  le sorprendi&#243;, la estaba esperando.  Preparando una defensa numantina de su libertad, qued&#243; desmontada al recibir un beso y un abrazo sin ning&#250;n reproche.  La que se puso a llorar esta vez, fue ella.

Luego, sin que le preguntaran nada, ella se lo explic&#243;, su madre, desde el quicio de la puerta, los escuchaba.

Estaban locamente enamorados, llevaban ya tres meses vi&#233;ndose a la salida de clase y los fines de semana. El viv&#237;a con su madre, una viuda con una pensi&#243;n media que hacia aut&#233;nticos esfuerzos para dar una educaci&#243;n a su &#250;nico hijo. En su casa, herencia familiar, grande y antigua,  se hab&#237;an construido su nido, en las golfas, y planeaban casarse y vivir juntos.

El hab&#237;a encontrado trabajo por las noches en una gasolinera y pretend&#237;an seguir estudiando y trabajar en verano.  Con el embarazo no contaban, fue un accidente, sus padres agradecieron que no diera detalles, pero ni por un momento hab&#237;an pensado en el aborto. Y esperaban que no les ofrecieran &#233;sta posibilidad.

Cuando acab&#243; de explicarles lo sucedido y sus planes, su padre, le dio otro beso y le dijo que ahora era momento de dormirlo, que ya habr&#237;a tiempo de hablar.

Agradeci&#243; con un suspiro la tregua que le ofrec&#237;an, y se lanz&#243; al tel&#233;fono a coment&#225;rselo a su pareja que estaba expectante.

El momento de hablar cay&#243; en domingo, con el novio como invitado de honor, hermanos, abuela y padres, compartieron mesa, previa bendici&#243;n de la misma por el cabeza de familia.

La biblioteca y la copa de cognac, son en estos casos, testigos mudos de acuerdos trascendentes.
 
Sali&#243; a la luz, la faceta m&#225;s negociadora, y pol&#237;tica de su progenitor. Aceptando los hechos consumados,  sin perder tiempo en recriminaciones, les ofreci&#243; ayuda econ&#243;mica a cambio de que acabaran sus estudios y  que se casaran por la iglesia. El chico, pese a su condici&#243;n econ&#243;mica y social, no le hab&#237;a parecido mal del todo, y de alguna manera, quer&#237;a agregarlo al redil.

Y les pidi&#243; lealtad, que no menoscabaran el honor de la familia, y que, al menos semanalmente, acudieran a las comidas familiares.

Aceptaron, era una claudicaci&#243;n y una aceptaci&#243;n de una tutor&#237;a, pero  las buenas formas y el cari&#241;o que hab&#237;a recibido les hab&#237;an desarmado.  Ella sab&#237;a que tambi&#233;n ten&#237;a que ceder en algo frente a su familia.

La boda fue intima, sentida y familiar en una peque&#241;a ermita de las afueras, no hab&#237;an escondido el embarazo, pero  nadie hizo ning&#250;n comentario en este sentido. Pese a que lamentaban aquella boda tan precipitada,  entre todos, les amueblaron y adecuaron la buhardilla de la casa de la madre del novio. No faltaba de nada, ni aire acondicionado, ni ordenador, ni muebles.  Hab&#237;an  instalado incluso, un peque&#241;o y coquet&#243;n ba&#241;o.
  
Su padre, el d&#237;a antes de la boda, les hizo dos regalos, una tarjeta de cr&#233;dito a su nombre y un libro.

La tarjeta tenia saldo cero, pero admit&#237;a un descubierto de hasta seiscientos euros.  El ir&#237;a cubri&#233;ndolo  en funci&#243;n de sus gastos, estaba claro que era para sus dispendios en comida, ropa y transporte. La l&#237;nea telef&#243;nica, ADSL incluido iba a la cuenta de la empresa familiar.


&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/llibre1.jpg" id="img_0" class="imgizqda" height="187" width="204"&gt;

 El libro venia encuadernado y repujado en piel, tenia en la portada, extra&#241;os grabados, y  un broche met&#225;lico que lo cerraba. De tama&#241;o medio y pesado, se le ve&#237;a imponente.

Les advirti&#243;  que no lo ten&#237;an que abrir. Era-dec&#237;a- el libro m&#225;gico, el que ten&#237;an que guardar como un gran tesoro, alg&#250;n d&#237;a lo entender&#237;an, pero de momento, hab&#237;a que dejarlo en la estanter&#237;a del sal&#243;n como testigo mudo de su vida.

Y tal y como les hab&#237;an pedido, colocaron el enigm&#225;tico libro en lo alto de la estanter&#237;a del sal&#243;n-comedor-dormitorio.


Los meses transcurrieron pl&#225;cidos y el amor florec&#237;a en aquella casa, se amaban, y so&#241;aban con el ser que crec&#237;a en el vientre de su madre.  Solo hab&#237;a un elemento distorsionador, era aquel libro que desde su atalaya, los observaba inm&#243;vil y silencioso.

Sus miradas, se dirig&#237;an demasiadas veces a los relieves del cuero del lomo, incluso hablaban entre ellos si no albergar&#237;a una c&#225;mara oculta, o un micr&#243;fono.

Tantas y tantas veces se dirig&#237;a su mirada hacia aquel libro, que llegaron a considerarlo un intruso. 
 
Poco a poco, fue haciendo m&#225;s evidente su presencia, se convirti&#243;, con la ayuda inestimable de sus mentes en el enemigo al acecho, en el asunto a solucionar, en el objeto que irradiaba energ&#237;as negativas y malignas.

Esto  les llev&#243; a la primera discusi&#243;n entre ellos.  Ella era partidaria de abrirlo y ver su contenido, el ten&#237;a miedo y opinaba que no.

Cuando ella en un arrebato lo cogi&#243; del estante y lo puso en su regazo para abrirlo, el se puso a su espalda, para observar, pero ella no quiso asumir sola la responsabilidad, y dej&#243; que fuera &#233;l quien desplazara, el resorte met&#225;lico que lo cerraba.
 
Cedi&#243; a la presi&#243;n del pulgar, y al levantar la tapa, un transmisor situado detr&#225;s, empez&#243; a emitir un pitido.  

El libro, tenia todas las p&#225;ginas en blanco.
&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/libroblanco.jpg' id='img_0' class='imgcen'/&gt;

Al hojearlo, cayo de entre sus paginas una nota:

&lt;embed  src="http://www.crazyprofile.com/postit/post.swf" flashvars="mesg=                                     VUESTRA TARJETA DE CREDITO HA SIDO CANCELADA!&amp;amp;bgcol=0x3f9981" quality="high" wmode="transparent" allowscriptaccess="sameDomain" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" align="middle" width="350" height="300"&gt;&lt;/embed&gt;

 


Otros relatos de mis compa&#241;eros con el mismo tema.

&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermitano5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nacho-zaragoza" _blank=""&gt;nacho&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/gmonteliu" _blank=""&gt;Bloody&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;div style="text-align:center"&gt;&lt;/div&gt;</body>
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    <nicetitle>un-intruso-el-salon-el-club-los-jueves-</nicetitle>
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    <title>UN INTRUSO EN EL SAL&#211;N.    (El Club de los Jueves)</title>
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    <body>&lt;big&gt;Hab&#237;a visto la nota en el tabl&#243;n de anuncios de la facultad. Pon&#237;a: &#8220;Regalo piso&#8221;.  

Sab&#237;a que hab&#237;a truco, nadie va regalando pisos por ah&#237; como si fueran churros, pero la oferta era interesante.  Llam&#243; al tel&#233;fono de la nota, y le explicaron que en realidad, el piso se ofrec&#237;a a cambio de la subrogaci&#243;n de la hipoteca.  Cosas de la crisis, le dijeron. 

El piso era precioso, amplio, soleado, y bien comunicado. Las condiciones econ&#243;micas, insuperables, y adem&#225;s, la propietaria le cay&#243; bien, era una chica de su misma edad, que se hab&#237;a separado de su pareja y adem&#225;s se hab&#237;a quedado sin trabajo. Dec&#237;a que el piso le daba mala suerte y hab&#237;a decidido volver a casa de sus padres y dar por perdido lo invertido en la casa, incluso los muebles, todo lo dejaba.  

Al d&#237;a siguiente ya estaban en el banco firmando el traspaso de la hipoteca.

Cuando se despidieron, despu&#233;s de darle las llaves, la chica, arrastrando la pesada maleta que era lo &#250;nico que se llevaba, le dej&#243; un poco sorprendido al decirle: 

&lt;font size="3" color="red" face="Arial"&gt;
 &#161;Y cuidado con el espejo cabr&#243;n!&lt;/font&gt;

Se qued&#243; con la frase, pensando si hab&#237;a hecho una pausa despu&#233;s de decir espejo. Porque no era lo mismo que hubiera un espejo cabr&#243;n, a que el cabr&#243;n fuera &#233;l y tuviera que ir con cuidado con alg&#250;n espejo.

&lt;img style="width: 200px; height: 266px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/MIRALL.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;


Por lo pronto, lo primero que hizo fue hacer un repaso a todos los de la casa. Estaba el de la entrada que parec&#237;a antiguo, enmarcado en madera y de forma ovalada. El del cuarto de ba&#241;o, normalito, sin demasiadas aspiraciones, y otro en la puerta del armario de la habitaci&#243;n, era de cuerpo entero y hacia rechinar con su peso las bisagras de la puerta. El &#250;nico que pod&#237;a parecer sospechoso era el del recibidor, pero tampoco era tan raro.


Dio una vuelta satisfecho por su nueva propiedad, mirando los muebles que le serv&#237;an y los que iba a cambiar, repasando mentalmente d&#243;nde poner cada cosa.   Se par&#243; frente al mueble de la entrada, encima estaba el espejo.  No le gust&#243; verse reflejado en &#233;l, le hac&#237;a m&#225;s viejo, como con arrugas, como si fuera otra persona.  Definitivamente lo iba cambiar, adem&#225;s, era lo primero que se ve&#237;a cuando se abr&#237;a la puerta, y pens&#243; que ten&#237;a que poner algo m&#225;s bonito.

Por eso, al irse, mientras cerraba la puerta, le espet&#243;:

&lt;font size="3" color="red" face="Arial"&gt;
 &#161;&#161;Adi&#243;s, espejo cabr&#243;n&#161;&lt;/font&gt;

Se lo dijo festivamente, sonriendo, contento como estaba de su nueva casa. Lo que no esperaba es que un segundo antes de o&#237;r el clic del pestillo que cerraba la puerta, oyera una voz ronca y fuerte que dec&#237;a:

&lt;font size="3" color="red" face="Arial"&gt;
 &#161;&#161;TU PADRE&#161;&#161;&lt;/font&gt;


Por un momento estuvo a punto de volver a entrar, pero se ri&#243; de s&#237; mismo, pens&#243; que su imaginaci&#243;n le hab&#237;a jugado una mala pasada y se fue. 

El traslado dur&#243; dos d&#237;as, uno no sabe los trastos  que ha estado acumulando hasta que se ve en la necesidad de trasladarlos.  Tir&#243; un mont&#243;n de cosas, y a&#250;n as&#237;, tuvo que dejar en un rinc&#243;n del comedor, un mont&#243;n de cajas  que no sab&#237;a d&#243;nde colocar.

Cada vez que pasaba frente al espejo, evitaba mirarlo, le hab&#237;a cogido man&#237;a.   Le molestaba su presencia, es m&#225;s, lo odiaba, le parec&#237;a que ten&#237;a vida propia, y que perturbaba su vida

Por lo pronto, el primer d&#237;a que durmi&#243; en su nuevo piso, lo baj&#243; al contenedor junto con la basura.

&lt;big&gt;Tuvo que volverlo a subir.&lt;/big&gt; 

 Al dejarlo sobre la acera, not&#243; horrorizado que su imagen quedaba fija en el cristal, como si fuera un retrato, y le dio reparo dejarlo a la vista de todos.

Cuando lo coloc&#243; de nuevo en su sitio, se hizo a un lado y comprob&#243; que de nuevo solo reflejaba la pared de enfrente.

Lo mir&#243; una y otra vez, desde un lado, desde el otro,  desde abajo, todo parec&#237;a normal.  Al ir a descolgarlo de nuevo, otra vez su imagen quedaba grabada, y no desaparec&#237;a hasta colgarlo de nuevo.

Aquel espejo estaba embrujado, ten&#237;a vida propia. Empez&#243; a mir&#225;rselo con miedo, evidentemente lo que ve&#237;a era su cara, pero  le parec&#237;a que le estaba robando su imagen, que la manipulaba y se la iba desgastando poco a poco.

Le declar&#243;  la guerra total.  Descartado el martillo, por lo de la mala suerte, hab&#237;a que buscar otros m&#233;todos.

Pens&#243; que podr&#237;a acercarse despacito, sin que lo viera, agachado, y cogi&#233;ndolo de abajo lo sacar&#237;a de su soporte.  Supon&#237;a que el espejo reten&#237;a la &#250;ltima imagen antes de ser descolgado de la pared, y haci&#233;ndolo as&#237; solo quedar&#237;a la pared de enfrente y no su cara.

Quit&#243; con cuidado el mueble que hab&#237;a debajo, gate&#243; hasta situarse en su vertical,  y con la espalda pegada a la pared,muy despacito, fue levant&#225;ndolo hasta sacarlo fuera de la alcayata, lo hizo descender sobre su pecho, y lo coloc&#243; cara a la pared de enfrente.

&#161;Albricias&#161;, lo hab&#237;a conseguido, lo tenia desarmado y castigado cara a la pared, y lo hab&#237;a hecho sin que pudiera quedarse con su imagen.

Fue al sal&#243;n a por un rollo de cinta de embalar y un cart&#243;n. Lo tapar&#237;a y lo dejar&#237;a de nuevo en la basura.

A su espalda, un ruido le sorprendi&#243;, el espejo se hab&#237;a ca&#237;do al suelo y desde all&#237;, lo contemplaba desafiante.

Ahora ya no hab&#237;a por qu&#233; tomar precauciones, lo tap&#243; con el cart&#243;n, y con la cinta de embalar, le dio vueltas y vueltas hasta dejarlo perfectamente embalado, como si fuera un paquete.

Se fue a cenar, esperando que llegara la hora de que pasaran los basureros, quer&#237;a asegurarse de que se lo llevaban, y quer&#237;a ver como quedaba triturado y hecho trizas dentro del cami&#243;n.

Aun no hab&#237;a llegado al postre,  cuando oy&#243; el inconfundible ruido del cami&#243;n de la basura.  Aquel d&#237;a, iban por lo visto adelantados.

Tuvo que correr, para coger su paquete y bajarlo.  No quer&#237;a dormir con aquello en la casa.

Cuando lleg&#243; a la calle, con el bulto a cuestas, el cami&#243;n ya hab&#237;a sobrepasado su portal, pese a ello, se puso a correr, tal como iba, en bat&#237;n y zapatillas.

La enorme m&#225;quina iba despacio, mientras los operarios iban tirando bolsas en la boca trasera.

El &#233;mbolo iba subiendo y bajando, machacando todo lo que le daban.  Ya casi lo alcanzaba, pese a que el espejo parec&#237;a que cada vez pesaba m&#225;s.

En un supremo esfuerzo, al llegar a su altura,  lanz&#243; a su enemigo al interior de la enorme trituradora.

Pero la alcayata, traidora, se hab&#237;a trabado en su manga.   Para soltarse, se subi&#243; al estribo, pero la fuerza del espejo le arrastr&#243; hacia adentro.

&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/camiofems.jpg" id="img_0" class="imgcen"&gt;

Los basureros contemplaron horrorizados como la maquina se tragaba a aquel loco en zapatillas. 

 El ruido del cristal roto se mezcl&#243; con el de los huesos dej&#225;ndose engullir por el monstruo.



&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/big&gt;&lt;font size="3" color="orange" face="Arial"&gt;&lt;font size="3" color="orange" face="Arial"&gt;&lt;font size="3" color="orange" face="Arial"&gt;&lt;font size="3" color="orange" face="Arial"&gt;&lt;font size="3" color="orange" face="Arial"&gt;&lt;font size="3" color="orange" face="Arial"&gt;
Otros relatos de mis compa&#241;eros con el mismo tema.

&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermitano5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nacho-zaragoza" _blank=""&gt;nacho&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/gmonteliu" _blank=""&gt;Bloody&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;</body>
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    <nicetitle>el-espejo-cabron-el-club-los-jueves-</nicetitle>
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    <title>EL ESPEJO CABR&#211;N   (El Club de los Jueves)</title>
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    <body>Dos espejos en &#225;ngulo recto en un rinc&#243;n, eran la soluci&#243;n perfecta. Era "su" esquina, situado all&#237;, tenia una visi&#243;n panor&#225;mica de todo su cuerpo,visi&#243;n total. Frente y perfil a la vez. Porque el perfil era muy importante, una vez estuvo a punto de salir con unos pantalones que eran perfectos vistos por delante y por detr&#225;s, pero que desde los lados se le hacia el culo demasiado resping&#243;n. Hubiera sido un desastre no darse cuenta.

&lt;img style="width: 267px; height: 281px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/asiomasnarcisista.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;

Pasaba mucho tiempo frente al espejo. Primero se observaba desnudo, revisando punto a punto su cuerpo, no quer&#237;a sorpresas y en estas cosas, la prevenci&#243;n siempre es un grado, luego se iba vistiendo poco a poco, revisando los efectos que las sucesivas capas de su vestuario iban haciendo sobre su aspecto.  A veces. incluso se acercaba a besarse, era un impulso irresistible al verse tan bello.


Y ahora estaba all&#237;, de cuerpo entero, vestido de novio, a punto de salir hacia la iglesia, dando un &#250;ltimo repaso a su atuendo.


Lo que no sab&#237;a todav&#237;a era que su matrimonio no durar&#237;a ni veinticuatro horas. En realidad, &#233;l, ya intu&#237;a que no ten&#237;a que haberse casado, pero claro, el clamor de todas las j&#243;venes de su entorno era tal,su belleza trascend&#237;a tanto, que tuvo que elegir novia. Eligi&#243;, por supuesto a la m&#225;s guapa, a la m&#225;s perfecta, fina de piel y delicada.

Su noviazgo dur&#243; tres meses, los suficientes para que odiara a su futura familia pol&#237;tica. Eran todos tan vulgares que le parec&#237;a imposible que de &#8220;aquello&#8221; hubiera surgido una criatura tan hermosa como su amada.

Prepar&#243; la boda con esmero y con dedicaci&#243;n absoluta, tuvo que pedir una excedencia en su trabajo para no agobiarse. Las prisas le hac&#237;an sudar y esto era algo horrible, y le produc&#237;an arrugas.


.
Pero el evento fue perfecto, la novia, las damas de honor, los m&#250;sicos, el convite, el pastel, todo fant&#225;stico. Del novio, no quer&#237;a hablar para no parecer engre&#237;do, pero estaba seguro que no hab&#237;a habido ninguno antes tan elegante. No en vano estuvo desde las seis de la ma&#241;ana hasta las ocho de la tarde en que se casaron, arregl&#225;ndose y visti&#233;ndose. Menos mal que contrat&#243; a un peluquero y a una maquilladora, que si no no le hubiera bastado el tiempo.

&lt;img style="width: 203px; height: 289px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/200507240002_00.jpg" id="img_0" class="imgdcha"&gt;

Y su madre, empe&#241;ada en que ten&#237;a que comer, d&#225;ndole peque&#241;os trocitos de pan Bimbo con cuidado para no manchar sus labios. Esas mujeres, a veces son de lo m&#225;s inoportuno.

Hab&#237;a previsto hasta el m&#225;s m&#237;nimo detalle, el pijama de seda negro con incrustaciones de oro con el que sali&#243; del ba&#241;o hacia el t&#225;lamo nupcial era de ensue&#241;o. Ella le esperaba pudorosamente cubierta por una s&#225;bana con el pelo rubio esparcido sobre la almohada.

Hicieron el amor como expertos y ardorosos amantes, la laca que se hab&#237;a puesto en el pelo, imped&#237;a que se le descolocasen los rizos, y la sesi&#243;n de sexo, fue  perfecta.

A media noche, con ella ya dormida, se levant&#243; a ponerse la redecilla y un poco de polvos talco, no fuera que con las rozaduras propias del acto sexual se hubiera enrojecido alguna parte de su cuerpo.

Volvi&#243; a la cama satisfecho y sonriente, la luna a trav&#233;s de la ventana realzaba la cara de &#225;ngel de su esposa.

Lo que no esperaba, para lo que no estaba preparado, era que al amanecer, cuando los rayos del sol sustitu&#237;an a los de la luna, y &#233;l, embelesado, contemplaba las enormes pesta&#241;as de la bella esposa que dorm&#237;a a su lado, que de repente, ella levantando un poco una pierna, soltara un estruendoso y apestoso pedo.

Salt&#243; de la cama como un poseso, aireando con la mano su entorno, para que el olor no lo invadiera. Luego, cuando se despej&#243; el ambiente y &#233;l se recompuso un poco, se sent&#243; lejos de la cama, contempl&#225;ndola, ni siquiera se hab&#237;a despertado, pero algo se hab&#237;a roto para siempre en su matrimonio.

Estuvo pensando largas horas, triste y acongojado, hasta que una idea, le ilumin&#243; el rostro.

Sonri&#243;, pensando que para celebrar el divorcio tambi&#233;n podr&#237;an hacer una gran fiesta, con damas de honor, m&#250;sicos y una ceremonia solemne y fant&#225;stica.

 El se comprar&#237;a para el evento un traje de sat&#233;n azul, con brocados color plata y llevar&#237;a un peque&#241;o lazo negro en la solapa en se&#241;al de duelo por el matrimonio roto&#8230;.
&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/img.jpg" id="img_0" class="imgcen"&gt;

Otros relatos de mis compa&#241;eros con el mismo tema.

&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermitano5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;
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    <title>NARCISO BELLO</title>
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    <body>&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;&lt;em&gt;El tema de esta semana trata sobre "Gafes".  Mis compa&#241;eros del Club, me perdonar&#225;n, pero les he hecho la pirula y he cambiado el sexo de mi personaje en mi ultima correcci&#243;n.  El comprobar que los dem&#225;s escritos ten&#237;an como protagonista a un hombre, me ha obligado a cambiar.  Naturalmente es solo para igualar el cupo.&lt;/em&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com//trunk/images/wysiwyg/emoticon_7.gif" id="img_0"&gt;


Soy gafe. Si, si, as&#237; de claro. No quiero ni debo esconderlo. Es m&#225;s, el reconocimiento p&#250;blico de mi condici&#243;n es lo que me ha tra&#237;do el &#233;xito.

Soy gafe y he conseguido, pese a ello, ser feliz.

Pero, no puedo ocultaros, que para llegar aqu&#237;, he seguido un camino muy dif&#237;cil y sesgado, mi historia es dura y triste.

&lt;img style="width: 143px; height: 102px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/black-cat.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;

No s&#233; en qu&#233; momento de mi infancia, me di cuenta que no era como los dem&#225;s. Seguramente fue un proceso largo en el que poco a poco te vas convenciendo que eres por lo menos &#8220;especial&#8221;. Empez&#243; por lo que me han contado, en el momento mismo de nacer, o en los minutos siguientes, cuando me presentaron a mi padre y hermanos.

Todos dijeron: &#8220;Que mona&#8221;. Pod&#237;an haber dicho guapa, pero era evidente que de eso nada, y la palabra &#8220;mona&#8221;, es lo suficiente ambigua y explicita a la vez como para salir del paso.

La verdad es que siempre he sido fea de narices, pero esto no hubiera significado nada si adem&#225;s estuviera adornada por otras habilidades que resaltaran mi personalidad.

Era, desma&#241;ada, olvidadiza, desordenada, holgazana, antip&#225;tica, tenia halitosis, y adem&#225;s, me echaba pedos con una naturalidad asombrosa. Para mas inri,  nunca acertaba con el pedo adecuado, porque si te sueltas uno de oloroso en el campo, no pasa nada, y si el ruidoso se te escapa en el autob&#250;s escolar, tampoco, sobre todo si despu&#233;s de la sonoridad, miras enseguida hacia arriba en busca del fluorescente que ha explotado, pero pod&#233;is suponer que yo hac&#237;a siempre lo contrario, el que mas hed&#237;a era el del autob&#250;s, que por otra parte, ten&#237;a la ventaja que me daba holgura de espacio, y no sufr&#237;a apretujones. &#191;Por qu&#233; demonios, los sobones siempre se acercan a las feas?

&lt;img style="width: 222px; height: 165px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/gafe.jpg" id="img_0" class="imgdcha"&gt;

Esta manera de ser, pod&#233;is suponer que condicion&#243; mi infancia. Sufr&#237;a el rechazo m&#225;s o menos explicito de todos. Incluso mi madre, cuando me abrazaba, procuraba hacerlo por la espalda, por lo del aliento, y me miraba con una tristeza tan profunda que me indicaba muy claramente que sab&#237;a que lo que hab&#237;a parido era un saldo.

Todo lo que tocaba lo estropeaba, lo que no estropeaba se me ca&#237;a, si me acercaba demasiado a alguien, le sal&#237;an granos, era la reina del tropez&#243;n, de la magulladura, y especialista en provocar estallidos, destrozos y ca&#237;das.

Pero vamos a ver, no todo era malo, alguna virtud deber&#237;a tener, y era que no era tonta. Me daba cuenta de todo lo que pasaba, y el aislamiento forzoso de mis hermanos y amigos, me daban mucho tiempo para pensar. Era evidente que no pod&#237;a jugar al f&#250;tbol sin que peligrase alg&#250;n cristal de una ventana a una pierna de un compa&#241;ero. En el patio, nadie me quer&#237;a, y en la clase, el &#250;ltimo que se sent&#243; a mi lado, tuvo paperas, por lo que me relegaron al final de todos en una silla individual.

Pero como os dec&#237;a, el aislamiento y el darle vueltas al coco todo el d&#237;a, te hace enfrentarte, al menos mentalmente a tu situaci&#243;n y puesto que no tienes nada que perder, buscas soluciones.

Un d&#237;a, le dije al capit&#225;n del equipo de b&#225;squet si quer&#237;a que en el partido del domingo, me fuera a sentar junto al banquillo del equipo contrario. Me dijo que si, mientras se iba apartando para que no me acercase mucho.

Ganaron de calle, y eso que el equipo contrario era mucho mejor, pero no tuvo su d&#237;a. No encestaban ni lo f&#225;cil, se lesionaron dos, los &#225;rbitros los putearon, y hasta al entrenador le cogi&#243; un c&#243;lico nefr&#237;tico. Mientras tanto, yo de pi&#233;, muy digna, detr&#225;s del banquillo, impon&#237;a mi presencia y mi poder.

Aquello permiti&#243; dos cosas, por un lado saber que ten&#237;a un poder. Por otro, que tambi&#233;n lo supieran mis compa&#241;eros.

Esto implic&#243; respeto por primera vez en mi vida.

Hice una prueba y me sali&#243; bien. Llam&#233; a una de mis compa&#241;eras, la m&#225;s guapa de todas, que era tambi&#233;n la m&#225;s engre&#237;da y la que m&#225;s se burlaba de mi, y le ped&#237; que me trajera una cerveza.

-Que te crees tu que te voy a traer una cerveza.&#161;&#161;

-A ver si te va a salir un grano en alguna parte que yo s&#233;.

La verdad es que no ten&#237;a ni idea de donde enviarle el grano, si ser&#237;a m&#225;s eficaz en el culo que en la cara, pero lo cierto es que a los pocos minutos tuve mi cervecita al lado.

Esto me dio poder. Si la chula del grupo hab&#237;a claudicado tan r&#225;pidamente, los dem&#225;s no iban a poner pegas.

Y me convert&#237; en una d&#233;spota y en una gorrona. De vez en cuando les hacia alg&#250;n favor, como irme a apoyar en el coche del director del colegio, que por cierto ahora viene en autob&#250;s, o ponerme en la puerta del cine, el portero dejaba pasar a todos sin pagar mientras yo me quedase fuera. Son peque&#241;os favores a cambio de que nadie me moleste y de que me ayuden en lo que pida.

Los profesores tambi&#233;n lo han entendido, ahora apruebo siempre los ex&#225;menes, y hasta me sonr&#237;en al pasar.

Lo que dec&#237;a, ahora soy  gafe, convicta y confesa, pero soy feliz.

Solo tengo un problema, hace d&#237;as que me estoy palpando el cuerpo sin resultado.

Me estoy buscando el interruptor, el que activa y desactiva mis poderes. He buscado por todos mis pliegues y recovecos, y los que he encontrado, no producen el efecto deseado.
 
Porque alg&#250;n d&#237;a tendr&#233; que casarme y formar una familia. &#191;no?.
&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/200409210444110_gatto2.gif" id="img_0" class="imgcen"&gt;

Otros relatos de mis compa&#241;eros con el mismo tema.

&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermitano5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;

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    <title>En alg&#250;n pliegue del cuerpo.  (El club de los jueves)</title>
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    <body>&lt;em&gt;El tema de esta semana es sobre "La mala reputaci&#243;n".  Os presento una segunda parte del relato anterior en la que la protagonista tenia por primera vez una relacion sexual fuera del matrimonio. Tenia la obligacion moral de hacer acabar bien el relato anterior que pecaba de casposo, por culpa de la protagonista, naturalmente.
&lt;/em&gt;
&lt;strong&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;La Mala reputaci&#243;n.
Un orgasmo anunciado.  Segunda parte.&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;
&lt;big&gt;
Llegue a mi casa con cierto sentimiento de culpa y con un sabor agridulce en la boca. Para seguir el gui&#243;n, deber&#237;a ir corriendo a ducharme para limpiar mi cuerpo que hab&#237;a sido mancillado. Sin embargo, no me apetec&#237;a, prefer&#237;a conservar el manto de sexualidad que me envolv&#237;a.

Pens&#233; si mi marido notaria algo, pero constat&#233; una vez m&#225;s que ni siquiera me miraba al llegar del trabajo. Se me escap&#243; una sonrisa ir&#243;nica pensando que quiz&#225; aquel d&#237;a me hubiera podido traer flores.

Durante la pr&#243;xima semana, segu&#237; teniendo algun trabajo  que terminar a &#250;ltima hora, lo que hacia que me rezagara.  V&#237;ctor, sub&#237;a a los pocos minutos y hac&#237;amos el amor con ansia y desenfreno.

Aprend&#237; muchas, cosas, sobre mi cuerpo y el de mi amante, aprend&#237; a disfrutar y a esperar ansiosa el estertor final de un orgasmo que hasta ahora me hab&#237;a sido negado.

Descubr&#237; que cuando llegas a un l&#237;mite, enseguida quieres conseguir otro y otro, y que lo mejor es declarar que los limites no existen, salvo los que nos impone nuestra mente.

En la oficina, algo hab&#237;a cambiado, o hab&#237;an adivinado lo que pasaba o era el mismo V&#237;ctor el que se hab&#237;a ido de la lengua. Posiblemente las dos cosas, lo cierto es que los compa&#241;eros me miraban ya de otra manera, ellos con un cierto inter&#233;s, sobre todo cuando no hab&#237;a nadie m&#225;s cerca. Ellas con una mezcla de desprecio y despecho. Como si las mosquitas muertas no tuvieran derecho a emprender alguna vez el vuelo.

El episodio del viernes fue el colof&#243;n. No s&#233; si yo intu&#237;a ya que aquello se iba acabando, o si la pr&#225;ctica de los d&#237;as anteriores, me hubieran convertido ya en una experta, pero lo cierto es que grit&#233; como nunca lo hab&#237;a hecho mientras mi cuerpo se agitaba convulso y ah&#237;to. El portero entr&#243; y nos pill&#243; en una postura harto embarazosa. Se excus&#243; diciendo que hab&#237;a o&#237;do gritos, y volvi&#243; a cerrar la puerta.

Mi reputaci&#243;n estaba desde este momento en boca del portero, es decir, en boca de todos.  Unas semanas atr&#225;s, esto me hubiera hundido, pero no se por qu&#233; raz&#243;n, no solo no me importaba sino que me daba un halo de libertad.

Y todos sabemos que  las mariposas no suelen permanecer siempre en la misma flor, y la que libaba sobre m&#237;, vol&#243; pronto. Fue algo esperado, era evidente que no pod&#237;a seguir as&#237; siempre, lo consider&#233; como un par&#233;ntesis que se cerraba, pero que dejaba tras de si muchas vivencias y muchas sensaciones que desconoc&#237;a.

Para m&#225;s inri, mi amante se enroll&#243; con la hija del jefe. Una joven demasiado joven, guapa y rica para competir con ella. V&#237;ctor dej&#243; de hacerme bromas, procuraba alejarse de m&#237;, a la vez que los dem&#225;s compa&#241;eros me miraban con ojos de deseo y me hac&#237;an extra&#241;os gui&#241;os cuando se cruzaban conmigo.

Y es que ahora me ven de otra manera. Lo malo es que los polvos conejeros sabatinos, siguen igual. Intent&#233; la ultima vez, participar un poco en el juego, moverme y acariciarlo, y a mi marido no le pareci&#243; bien, en vez de agradec&#233;rmelo, recib&#237; una bofetada. Me dijo el muy desgraciado que putas ya ten&#237;a las que quer&#237;a.

Es evidente que si lo que quer&#237;a era participar en el sexo, no hab&#237;a sido &#233;sta una buena opci&#243;n.
Pero el haberlo intentado me daba fuerza moral para seguir con mi aprendizaje.

Est&#225; claro  que ahora, hasta para mi marido tengo mala reputaci&#243;n, pero, todav&#237;a tengo que hacer muchos mas m&#233;ritos. Entre semana, por supuesto. 
&lt;/big&gt;

&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Os dejo una magnifica interpretaci&#243;n de Loquillo acompa&#241;ado de Paco Iba&#241;ez sobre la Mala reputaci&#243;n.  De alguna manera hay que intentar competir con los del club de las canciones que son muchos y muy buenos.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;

object width="353" height="132"&amp;gt;&lt;embed  src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=bfce337" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;




Otros relatos de mis compa&#241;eros con el mismo tema.

&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermitano5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;

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    <title>La Mala Reputaci&#243;n.  El Club de los Jueves.</title>
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    <body>&lt;em&gt;El tema propuesto esta semana es:  "Limites" sin ninguna limitacion de tipo.  &#201;sta es mi aportaci&#243;n.
&lt;/em&gt;



&lt;big&gt;Ayer sufr&#237; una violaci&#243;n. Aunque, no s&#233; si se puede llamar propiamente a eso violaci&#243;n, pero lo cierto es que fui forzada, yo no quer&#237;a, no deseaba hacer el amor con V&#237;ctor. El me oblig&#243;, hizo caso omiso a mis quejas, jug&#243; con la baza de que sab&#237;a que yo no gritar&#237;a ni pedir&#237;a auxilio.

&lt;img style="width: 202px; height: 137px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/claus.jpg" id="img_0" class="imgdcha"&gt;

Es evidente que no lo voy a denunciar, esto acabar&#237;a con mi matrimonio y con mi prestigio, ser&#237;a el hazmere&#237;r de todas mis amigas, de mi circulo social. No esto no lo voy a hacer.

Pero estoy asustada por lo que ha pasado. Yo soy una mujer cat&#243;lica, fui educada en el seno de la santa iglesia cat&#243;lica, y era hasta hoy, una persona fiel a mi marido y al sacramento del matrimonio.

Me cas&#233; con mi primer y &#250;nico novio, asistimos a los pertinentes cursillos prematrimoniales con el cura de la parroquia, y nos qued&#243; muy claro que deb&#237;amos permanecer castos hasta el d&#237;a de la boda.

A&#250;n recuerdo aquella noche. Llegue al matrimonio virgen y con la lecci&#243;n muy bien aprendida, porque ademas de los cursillos, el mos&#233;n de la familia,  me hab&#237;a estado aleccionando sobre los peligros del sexo y me hab&#237;a ense&#241;ado como deb&#237;a tratar a mi marido en la cama.

Sal&#237; del ba&#241;o con el camis&#243;n blanco herencia de mi bisabuela, y dej&#233; que mi marido hiciera uso de su derecho. Fue dif&#237;cil soportar aquello, el quer&#237;a que yo tambi&#233;n lo tocara y yo pon&#237;a las manos lejos para no hacerlo. Pero lo m&#225;s complicado fue pensar en otras cosas tal y como me hab&#237;a indicado el mos&#233;n. Ten&#237;a que evitar la concupiscencia y el pecado. Tenia que abstraerme, pensar en la cocina y en la decoraci&#243;n de la casa, cualquier cosa era buena para limpiar la mente.

Con los a&#241;os, la cosa se fue suavizando. Yo sab&#237;a que el s&#225;bado hab&#237;a sexo y procuraba desde mucho antes, llegar pura al encuentro sexual, y sobre todo evitar el placer, y esperar el momento en que &#233;l terminaba para emitir un gemidito y ladear la cabeza levemente tal y como me hab&#237;an ense&#241;ado. Ya no necesitaba pensar en otras cosas para evitar la tentaci&#243;n, me bastaba abrir ligeramente los ojos y ver la cara de estre&#241;ido cr&#243;nico de mi marido y o&#237;r sus rebufos compulsivos para sentir hasta un poquit&#237;n de asco.

Consegu&#237; que mi marido me permitiera trabajar en una oficina. Era una manera de salir de casa, y entretenerme, porque econ&#243;micamente no lo necesit&#225;bamos. Siempre mantuve una distancia de respeto con mis compa&#241;eros y vestia siempre de una manera muy discreta, ellos sabian que yo era una mujer "casada"

Pero entr&#243; un d&#237;a a trabajar con nosotros V&#237;ctor, joven, guapo, simp&#225;tico, se puso a todos en el bolsillo desde el primer momento. Era dicharachero, jovial y sobre todo, un 
aut&#233;ntico sinverg&#252;enza.

&lt;img style="width: 215px; height: 215px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/SEXOENLAOFICINA.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;

No disimulaba su faceta donjuanesca y libertina, incluso hacia ostentaci&#243;n de ella, sobre todo los lunes, cuando llegaba con las gafas de sol y menos sociable que de costumbre.

No se por qu&#233;, fui objeto preferente de sus bromas y de su atenci&#243;n. Venia por detr&#225;s y me soplaba en el o&#237;do, hacia amagos de tocarme el culo cuando pasaba a su lado, me echaba piropos, alababa mis vestidos y mis perfumes, incluso me tra&#237;a bombones y chucher&#237;as.

Al principio le rechazaba airada y le re&#241;&#237;a, pero el no se inmutaba y se tomaba las broncas a risa. Llegu&#233; a acostumbrarme y a no hacerle demasiado caso, porque en el fondo me divert&#237;a, y aunque no quer&#237;a reconocerlo, me gustaba que me hicieran caso.


&lt;img style="width: 253px; height: 294px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/322587_RAMOROSASx20.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;

Un d&#237;a me regal&#243; flores. Estuve a punto de ponerme a llorar. Record&#233; de repente, el ramo de flores de cuando me cas&#233;.

Aquel ramo que tir&#233; hacia atr&#225;s con fuerza para que lo recogiera la pr&#243;xima en casarse. Era el primer ramo que tuve en mis manos, Y LO TIR&#201;.

 Nunca antes me hab&#237;an regalado flores. Tampoco  despu&#233;s de la boda, Ni siquiera cuando tuve los ni&#241;os. Me taparon de camisitas, pantaloncitos, gorros y calcetines, pero ni una flor.

Y ahora, recib&#237;a un ramo precioso de un mocoso al que le doblaba la edad. &#161;Que extra&#241;a es a veces la vida&#161; Lo tuve mucho tiempo sobre la mesa de mi despacho, cambi&#225;ndole el agua cada d&#237;a. No me atrev&#237; a llev&#225;rmelo a casa.

Empec&#233; a mirarme a V&#237;ctor con otros ojos, ya no le re&#241;&#237;a, sino que le re&#237;a las gracias Y cuando en vez de amagar el cachete me lo daba, no me preocupaba demasiado, simplemente intentaba pasar m&#225;s lejos de su mesa la pr&#243;xima vez.

Pero lo que sucedi&#243; ayer, me ha dejado totalmente trastornada. Me hab&#237;a quedado rezagada acabando un trabajo despu&#233;s que todos se hubieran ido, pero el, que sol&#237;a esperarme fuera para invitarme -siempre in&#250;tilmente- a un caf&#233;, volvi&#243;,  y no fui capaz de parar su &#237;mpetu y su empuje.  All&#237; mismo, en el suelo, junto a la mesa de trabajo, con la compa&#241;&#237;a de la papelera que se hab&#237;a volcado, fui forzada.

Quiz&#225; deb&#237; resistirme m&#225;s, gritar, llorar, pero tem&#237; que me desgarrara la ropa o que me  dejara alg&#250;n morat&#243;n o marca.

Pero lo peor no fue eso, sino que por una vez, no fui capaz de evadirme, de pensar en otra cosa, mi mente no se dej&#243; enga&#241;ar y sent&#237; uno a uno los est&#237;mulos que me llegaban de &#233;l.
 
Incluso creo que en vez de tener los brazos lacios a los costados como hacia con mi marido, le agarr&#233; aquella espalda que iba y venia sobre mi. Estuve pendiente, demasiado pendiente de mi cuerpo y del suyo.

Me odio a mi misma, porque mi cuerpo, en esta ocasi&#243;n, no obedeci&#243; a la mente, y pienso que lo de ayer, puede volver a suceder, tengo que parar eso, como sea, porque si se produce otra vez, voy a llegar al l&#237;mite, voy a tener un orgasmo&lt;/big&gt;

Encontrareis otros relatos con el mismo tema en:
&lt;/big&gt;&lt;/div&gt;&lt;/big&gt;


&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermitano5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;









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    <nicetitle>un-orgasmo-anunciado-el-club-los-jueves-</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2009-10-08T08:10:06Z</published-at>
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    <title>UN ORGASMO ANUNCIADO.  (El Club de los Jueves)</title>
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    <body>&lt;big&gt;Mi hija es mi anhelo y mi obsesi&#243;n. Hace a&#241;os que no la veo. Lloro por ella por las noches y la a&#241;oro durante el d&#237;a. La imagino detr&#225;s de todas las ni&#241;as con las que me cruzo.

Solo de vez en cuando la puedo ver de lejos y fugazmente.  Me  escondo en el coche y  acecho la puerta de la que fue mi casa.

Mi matrimonio fue un error, un inmenso y colosal error. No quise hacer caso a los que me lo hab&#237;an advertido, y me di cuenta demasiado tarde.

&#161;Qu&#233; f&#225;cil es pasar del amor al odio, de la admiraci&#243;n al desprecio&#161;. De pronto te das cuenta que te has casado con una persona lerda, sin gracia, ignorante y desma&#241;ada.

La llamas est&#250;pida, porque lo es, y sigues insult&#225;ndola porque ella, en su memez, ni siquiera es capaz de responder, solo hace pucheros y llora. Y de vez en cuando se te va la mano, porque parece que es lo que busca, sus ojos est&#225;n inyectados de odio, y se que me pegar&#237;a a mi si pudiera.

No se puede privar a un padre de su hija. La paternidad es para siempre. Incluso cuando sea mayor, y con  capacidad para decidir, decida mantener el alejamiento, yo seguir&#233; siendo su padre. 
&lt;/big&gt;
&lt;img style="width: 141px; height: 190px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/father-daughter.jpeg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;

&lt;big&gt;Desear&#237;a abrazar a mi hija y decirle lo mucho que la quiero, pero no puedo, su madre desobedece sistem&#225;ticamente el r&#233;gimen de visitas a las que tengo derecho, pese a las denuncias que he presentado.  El juez ya la ha advertido de las consecuencias que puede tener su negativa a dejarme verla.

Alguien la aconsej&#243; y ayud&#243; para que me denunciara, ella por si sola no hubiera sido capaz. Me condenaron a veinte y un meses de prisi&#243;n. Fue su venganza, su s&#243;rdida y traidora venganza.

No puedo vivir pensando que no puedo ver a mi hija, sabiendo que la est&#225;n predisponiendo contra m&#237;, que la incitan a odiarme. Necesito su manita en la m&#237;a y sus ojos mir&#225;ndome. Quiero que llegue a ser una mujer feliz, lista e inteligente. Diferente de la zafia de su madre.

Hoy tengo otra pareja, una mujer que me quiere y no me odia ni me teme, le he contado la historia con mi ex, sabe que he estado en la c&#225;rcel por maltratador. Ella lo ha entendido, nunca se me ocurrir&#237;a insultarle ni pegarle. Es buena, dulce e inteligente. Mi actual esposa saca lo mejor que hay en mi, su resplandor, alumbra mi existencia.

Todav&#237;a recuerdo la cara de inmenso asco con la que me obsequiaba mi primera mujer, una cara que dec&#237;a a las claras que quer&#237;a verme muerto. Unos ojos que me taladraban el cerebro, que me revolv&#237;an el est&#243;mago y que me incitaban a golpearla. Fui objeto de una sistem&#225;tica provocaci&#243;n, y yo, el fuerte, el valiente, ca&#237; en la trampa. Nunca deb&#237; entrar en aquella espiral de odio y violencia, fui verdugo y victima a la vez.

&lt;img style="width: 158px; height: 146px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/untitled1.bmp" id="img_0" class="imgdcha"&gt;

Ma&#241;ana la situaci&#243;n va a cambiar. Un juez ha condenado a mi ex a cuatro a&#241;os de p&#233;rdida de la patria potestad de la ni&#241;a por no permitirme ver a mi hija. Voy a recuperar su custodia. Soy un padre que est&#225; euf&#243;rico, voy a tener de nuevo a mi hija conmigo.  Podr&#233; cuidarla y demostrarle que no soy un ogro, que puedo haber hecho cosas malas, pero que puedo ser un padre ejemplar.


&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Dos enlaces a historias reales que han inspirado el relato.&lt;/em&gt;
&lt;/strong&gt;
&lt;a href="http://www.publico.es/espana/251522/marido/maltratador/vez/padre/intachable" target="_blank"&gt;&lt;big&gt;UN MARIDO MALTRATADOR Y PADRE INTACHABLE&lt;/big&gt;e&lt;/a&gt;


&lt;a href="http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&amp;amp;idioma=CAS&amp;amp;idnoticia_PK=647363&amp;amp;idseccio_PK=1006" target="_blank"&gt;&lt;big&gt;DOS MINUTOS CON LOS HIJOS&lt;/big&gt;&lt;/a&gt;


&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;big&gt;El tema de esta semana era:  "Claroscuros del alma"

Encontrareis otros relatos con el mismo tema en:
&lt;/big&gt;&lt;/div&gt;&lt;/big&gt;


&lt;big&gt;&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/conciertoarte" target="_blank"&gt;Conciertoarte&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/psiquiatradefamilia" target="_blank"&gt;Psiquiatradefamilia&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/gmonteliu" target="_blank"&gt;Bloody&lt;/a&gt;
&lt;a href="../usuarios/quadrophenia" target="_blank"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/buscopeterpan" target="_blank"&gt;Buscopeterpan&lt;/a&gt;
&lt;a href="%20http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/crariza" target="_blank"&gt;Crariza&lt;/a&gt;
&lt;a href=".http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/ermita&#241;o5" target="_blank"&gt;Francisco&lt;/a&gt;
&lt;a href="%20http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/-juanra" target="_blank"&gt;Juanra&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/nanah" target="_blank"&gt;Nanah&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/stoyenlinea" target="_blank"&gt;Natali&lt;/a&gt;
&lt;a href="http://problemario.blogspot.com/" target="_blank"&gt;Sappy&lt;/a&gt;&lt;/big&gt;






























&lt;img src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/padre_e_hija.jpg" id="img_0" class="imgdcha"&gt;</body>
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    <nicetitle>claroscuros-un-maltratador-el-club-los-jueves-</nicetitle>
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    <title>CLAROSCUROS DE UN MALTRATADOR. (El Club de los Jueves)</title>
    <updated-at type="datetime">2009-10-06T21:14:48Z</updated-at>
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    <body>&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Tema de este Jueves:   "Las Aparicencias"&lt;/strong&gt;
&lt;/em&gt;


A veces cuesta andar. Los pasos se suceden como traicionando la voluntad de su due&#241;o que no ansia llegar a su destino. Pero por m&#225;s que se retarden, poco a poco van avanzando.

Pedro Cuesta se dirig&#237;a a las oficinas del paro. Cada vez que le tocaba ir a sellar la cartilla, se pasaba la noche sin dormir, y por la ma&#241;ana, intentaba alargar cuanto antes la hora de salir.
Pero la econom&#237;a domestica estaba por los suelos, hacia ya un a&#241;o que se hab&#237;a quedado sin trabajo, y a sus cincuenta y cuatro a&#241;os, no hab&#237;a oferta para &#233;l.

Si hubiera sido alba&#241;il, o fontanero o camarero, hubiera encontrado al menos alg&#250;n empleo temporal, pero para un t&#233;cnico contable, que a&#250;n recordaba los tiempos en que las sumas se hac&#237;an a l&#225;piz, primero flojito y luego fuerte remarcando el trazo, para &#233;l, no hab&#237;a posibilidad alguna de trabajar.

Aquella ma&#241;ana se hab&#237;a vestido como siempre con esmero y pulcritud, pero su traje gris estaba gastado, tenia los codos de la americana brillantes, las solapas medio deshilachadas, y el forro roto y mil veces cosido.  Le daba verg&#252;enza ir con aquel traje en el autob&#250;s, y prefiri&#243; hacer el trayecto andando, as&#237; se ahorraba adem&#225;s unos c&#233;ntimos.

&lt;img src='http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/traje-gris.jpg' id='img_0' class='imgizqda'/&gt;

Sucedi&#243; en el paseo arbolado que bordeaba la v&#237;a principal de la ciudad. Frente a &#233;l, una anciana que andaba con paso aun m&#225;s cansino que el suyo, de repente, dio unos traspi&#233;s y se cay&#243; al suelo.

Se acerc&#243; presuroso a levantarla, pero no hab&#237;a ca&#237;do por el tropez&#243;n, sino que hab&#237;a sufrido un desmayo y estaba inconsciente en el suelo. Mir&#243; a su alrededor para ver si hab&#237;a alguien, pero el lugar estaba desierto de peatones, solo los coches pasaban raudos e indiferentes por la calzada.

La acomod&#243; como pudo en el suelo a la vez que le daba palmaditas en la cara para ver si reaccionaba. Pens&#243; en un masaje card&#237;aco o en una ayuda respiratoria boca a boca, todo lo que hab&#237;a visto en la televisi&#243;n, pero no supo c&#243;mo hacerlo. Al final, viendo que respiraba, se limit&#243; a abanicarla un poco con el peri&#243;dico que llevaba y a medio incorporarla pas&#225;ndole un brazo por la espalda.

Al fin la anciana abri&#243; los ojos, con cara de susto preguntando qu&#233; hab&#237;a pasado. Le explic&#243; que se hab&#237;a desmayado y si quer&#237;a que llamara a una ambulancia.  Ella se neg&#243; en redondo, dijo que viv&#237;a cerca y que en su casa estaba su hija.

Pese a sus protestas, el se ofreci&#243; a acompa&#241;arla y cogi&#233;ndola del brazo, la fue guiando hasta llegar al portal donde viv&#237;a.  En ning&#250;n modo quiso que la subiera y la dej&#243; all&#237; en la puerta del ascensor.

Pedro sigui&#243; su camino, arrastrando de nuevo los pies, y con la cabeza baja.

En el piso, la anciana contaba lo que le hab&#237;a sucedido a su hija:


-Y no solo me ayud&#243;, sino que incluso me acompa&#241;&#243; hasta el ascensor.  Y no creas que era un cualquiera, no, era todo un se&#241;or, lo tenias que haber visto, llevaba  un precioso  traje  de color gris&#8230;


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    <nicetitle>aquel-traje-gris-el-club-los-jueves-</nicetitle>
    <published-at type="datetime">2009-09-03T05:54:53Z</published-at>
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    <title>AQUEL TRAJE GRIS.   (El Club de los Jueves)</title>
    <updated-at type="datetime">2009-09-26T15:36:22Z</updated-at>
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    <body>La cocina era la habitaci&#243;n mas acogedora de la casa, y se hab&#237;a convertido en el lugar en donde se desarrollaba la mayor parte de la actividad humana.  All&#237;, sobre la mesa que hab&#237;a en el centro, hab&#237;a situado Eufrasio la vetusta m&#225;quina de escribir y all&#237; se pasaba horas y horas intentando pasar de su cabeza al papel el que ser&#237;a el libro que le dar&#237;a fama y reconocimiento mundial.

Hab&#237;an pasado ya cuarenta a&#241;os desde el d&#237;a en que dijo a su madre que quer&#237;a ser escritor.  

Ella le dijo que s&#237;, que muy bien, pero que se fuera a acostar porque era ya tarde.

A la ma&#241;ana siguiente se neg&#243; en redondo a ir al instituto.  En vano intentaron convencerle.  Se levant&#243; tarde, desayun&#243; y situ&#243; su m&#225;quina de escribir encima de la mesa de la cocina.

&lt;img style="width: 241px; height: 199px;" src="http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/f-menorca/DSC02157.jpg" id="img_0" class="imgizqda"&gt;

Miles de folios mecanografiados a doble espacio por una cara, hab&#237;an sido escritos desde entonces, diez libros terminados estaban cuidadosamente apilados en cajas de cart&#243;n.  Muchos m&#225;s, a medio escribir, tambi&#233;n cubr&#237;an parte de la alacena.

Con paciencia digna de mejor suerte, enviaba  originales a todos los concursos, e iba visitando editores.  La fortuna no le hab&#237;a sonre&#237;do hasta el momento. 

Su vida era tranquila y rutinaria, se levantaba a las ocho, iba a por el pan y el peri&#243;dico, y desayunaba mientras le&#237;a las noticias del d&#237;a. 

Luego se pon&#237;a a escribir.  Era su mejor hora, la m&#225;s fruct&#237;fera.  Las teclas iban repicando con su letan&#237;a cadenciosa.  En verano, le acompa&#241;aba el zumbido del ventilador.  En invierno la leve rumorosidad del quemador de la estufa de butano.

A las doce, colocaba a su madre en la silla de ruedas, la peinaba cuidadosamente, la perfumaba y le pon&#237;a un poco de colorete en las mejillas.  Luego la met&#237;a en el ascensor, y la llevaba a su habitual paseo diario.

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  Pasaban por delante del kiosquero, de la fruter&#237;a, del zapatero remend&#243;n,  y tambi&#233;n frente al ventanal de la sucursal de La Caixa, donde ten&#237;an la libreta de ahorros.  Una vez por semana entraban a retirar los ciento cincuenta euros que necesitaban para sus gastos. 

Dedicaba las tardes a visitar la biblioteca del barrio.  All&#237;, buscaba informaci&#243;n, se documentaba y tambi&#233;n se llevaba alg&#250;n libro para leer.

Despu&#233;s de acaba la lectura del &#250;ltimo &#233;xito editorial, siempre acostumbraba a maldecir en voz baja.  Aquel libro no era mejor que los suyos, la &#250;nica diferencia era que hab&#237;a encontrado un patrocinador.

Una vez a la semana, visitaba a su novia.  De hecho la palabra novia, quedaba un poco rid&#237;cula porque los dos pasaban de los cincuenta, pero era la realidad.   Llevaban m&#225;s de treinta a&#241;os de noviazgo y ella al fin hab&#237;a asumido como inevitable que Eufrasio  no iba a dejar a su madre sola y que tampoco iban a compartir con ella la vida. Por lo tanto,  no se podr&#237;an casar hasta que se muriera su suegra. 

Durante estos a&#241;os, esto hab&#237;a sido su principal motivo de discusi&#243;n, muchas veces hab&#237;an roto, y otras tantas hab&#237;an vuelto a reconciliarse, porque al fin y al cabo, ninguno de los dos tenia a nadie m&#225;s a qui&#233;n agarrarse.

Pero un d&#237;a, cansada de esperar y de estar sola, hizo lo que  siempre le hab&#237;an prohibido hacer, y era presentarse en su casa.

Fue como un flash, una decisi&#243;n s&#250;bita.  Ten&#237;a vacaciones en la oficina, y aquella ma&#241;ana, sus pasos la llevaron a la Calle Comercio n&#250;mero siete, donde su novio tecleaba con incombustible tes&#243;n en la cocina de su casa.

De hecho ella, ni siquiera conoc&#237;a a su suegra, y quer&#237;a intentar convencerla de que pod&#237;an vivir los tres juntos.

La sorpresa fue may&#250;scula cuando Eufrasio abri&#243; la puerta.  Hizo un amago de no dejarla entrar, pero ella se puso terca y empuj&#243; la puerta con decisi&#243;n.

Algo debi&#243; ver en sus ojos y en su expresi&#243;n que le hizo preguntar:

-&#191;D&#243;nde est&#225; tu madre?

El se qued&#243; de pi&#233;, silencioso, mir&#225;ndola, sin atreverse a decir nada, como un ni&#241;o avergonzado pillado en falta.

Ante su pasividad, empez&#243; a buscar por toda la casa.  En una de las habitaciones, un lienzo blanco tapaba lo que parec&#237;a una persona sentada.

Su novio, inm&#243;vil en la puerta de la habitaci&#243;n, segu&#237;a sin abrir la boca.  Antes de levantar la s&#225;bana, ya sab&#237;a que debajo hab&#237;a una anciana sentada en una silla, con la piel brillante y los ojos sin expresi&#243;n ni luz alguna.

Sali&#243; de la casa corriendo como alma que lleva el diablo. Solo al llegar a la calle, se par&#243; con los pu&#241;os cerrados y las piernas separadas y lanz&#243; un grito tremendo de rabia, de dolor y de odio.

Algunas semanas despu&#233;s, volvi&#243; a o&#237;rse el sonido cadencioso de la m&#225;quina de escribir.

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 El escritor continuaba  su tarea de llenar poco a poco cientos de folios a m&#225;quina, a doble espacio y por una cara.   De hecho su vida no hab&#237;a cambiado mucho despu&#233;s de que su novia descubriera a su madre embalsamada.  

All&#237; le daban techo y le hac&#237;an la comida. Desde la celda de la c&#225;rcel, pod&#237;a seguir escribiendo.
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    <title>EL ESCRITOR  (El Club de los Jueves)</title>
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    <body>A las cuatro de la tarde, cuando los se&#241;ores se iban a trabajar, Eufemia, mientras lavaba los platos, pon&#237;a en marcha el vetusto aparato de radio de la cocina para escuchar su programa favorito.

Estaba contenta con su trabajo, los se&#241;ores eran amables y la trataban bien Lejos quedaban los d&#237;as en los que, reci&#233;n llegada del pueblo, tuvo que sufrir y padecer por culpa de unos se&#241;ores taca&#241;os, sobones  y abusones, que le hicieron muy dif&#237;cil soportar su condici&#243;n de chica de pueblo ignorante y pobre que acaba de llegar a la ciudad. Los de ahora eran buenas personas que hasta le permit&#237;an o&#237;r la radio, y esto la entusiasmaba.

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Escuchaba siempre el serial de la cuatro que se Titulaba &#8226;&#8221;La Historia de Mar&#237;a Cinta&#8221;, ella quedaba embelesada y cautivada por la narraci&#243;n, demasiadas veces no pod&#237;a reprimir las l&#225;grimas mientras escuchaba la triste historia.

Eufrasia lloraba cuando o&#237;a que la protagonista del serial,  Mar&#237;a Cinta,  una chica de pueblo , ten&#237;a que buscarse la vida en la ciudad agreste y cruel.  Lloraba de tristeza cuando o&#237;a que se quedaba de repente sin trabajo por haber rechazado las proposiciones  lascivas del se&#241;orito.  Y lloraba de felicidad, cuando al borde de la desesperaci&#243;n, el relator le indicaba que por fin, hab&#237;a encontrado una persona buena que le daba otra vez trabajo.

Pero sobre todo, lo que la enternec&#237;a m&#225;s era el episodio del pintor bohemio y triste, que a&#250;n no sab&#237;a que ser&#237;a un gran artista, y que miraba a Mar&#237;a Cinta con ojos brillantes cada vez que se cruzaba con ella en la escalera.

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Sab&#237;a a ciencia cierta c&#243;mo acabar&#237;a la historia, disfrutaba solo pensar en los dos, en la campesina perdida en la ciudad, y el pintor de la buhardilla.

Con mucho empe&#241;o, &#233;l conseguir&#237;a montar una exposici&#243;n de sus cuadros, y los compradores se pelear&#237;an por compr&#225;rselos. La cr&#237;tica y la prensa loar&#237;an el hallazgo de un gran pintor.

Despu&#233;s del &#233;xito y ya famoso, le declarar&#237;a  su amor, y ella le dir&#237;a   que s&#237;, que siempre le hab&#237;a querido.   Y se casar&#237;an y se ir&#237;an a vivir a una casita del campo con muchas ventanas y mucha luz, y con flores, muchas flores.
 
Pero a veces el timbre de la puerta, le interrump&#237;a la escucha del programa de radio, y sus elucubraciones sobre el fin de la historia, y ella se enfadaba, porque perd&#237;a el hilo de la narraci&#243;n.

Siempre era el mismo el intruso que la incordiaba, era el vecino de la buhardilla, un joven bohemio y con cara triste, que dec&#237;a que era pintor.

Ven&#237;a a pedirle un poco de az&#250;car o un poquito de sal, y se la quedaba mirando con ojos brillantes, como cuando se la cruzaba por la escalera.

Ella le daba el az&#250;car o la sal r&#225;pidamente, y lo desped&#237;a para volver a seguir escuchando la historia.

Al final, acab&#243; por no abrirle, conoc&#237;a su manera t&#237;mida de tocar el timbre y ella hacia como si no lo hubiera o&#237;do y &#233;l, no insist&#237;a.

Afortunadamente,  al poco tiempo el pintor abandon&#243; el edificio, al parecer, hab&#237;a montado una exposici&#243;n que hab&#237;a tenido mucho &#233;xito y se hab&#237;a ido a vivir a una casa del campo con muchas ventanas, mucha luz y muchas flores.

Ahora estaba contenta, podr&#237;a escuchar la historia de la radio sin nadie que la interrumpiera..




El tema de esta semana es sobre un programa de radio.  Esta es mi contribuci&#243;n.  Saludos.

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