25 Dic 2008

Un pensador tranquilo y la física de la conciencia (VIII.8-8.12

Escrito por: flipegamez el 25 Dic 2008 - URL Permanente

8.8

Después de aquel encuentro que, más o menos quedó en tablas, Germán comprendió que si no se deshacía pronto de mi incordio, si no lograba hacerme entrar por el aro y me sometía por las buenas, mi ejemplo cundiría como la pólvora que se enciende. Resultó sorprendente pero no dudó en jugar sucio y duro. No lo pensó dos veces a la hora de hacer trampas y jugar con las cartas marcadas de su poder en la Iglesia. No se andó por las ramas ni tuvo en cuenta mi personalidad buscadora ni la inexperiencia de la edad. Juzgó mi actitud desafiante, desenvainó la espada justiciera y blandió la cruda amenaza con los castigos del infierno, con la eternidad del sufrimiento insoportable. Cuando Luzbel se rebela contra su creador él mismo se condena. Dijo; y añadió: Éste es un rebaño del Señor y yo he sido nombrado su pastor... debo proteger el rebaño que me fue confiado.

Me largaron del grupo con viento fresco y aún no lo he lamentado. Ahora comprendo que el objeto de su doctrina era producir individuos estándar, prójimos simples, apiñados e informes que respondieran como uno solo cuando fueran convocados al movimiento (en el 36 fue al Movimiento Nacional y en el 76 a las urnas que se aproximaba). Les hacía falta gente dócil, insegura, acomodaticia, débiles mentales... o esa pléyade de listillos a sueldo que se contentan con arrimarse al poder y limosnear las sobras bendecidas. Querían sumar un número grande de peones para poner encima de la mesa cuando llegase el momento y todo se concentrara en la inminente democracia. Como es natural es un esquema bastardo en el que no cabe un tipo inquieto, auténtico, con personalidad y que sufre con la necesidad de comprender todo. Por lo que a mí concierne no paraba un segundo y ahondaba por todas partes en la búsqueda de verdades seguras, algunas de ellas en los libros, en las artes, en la política... información veraz que mantuviera mi cabeza construyendo algo o cuando menos en acción. Algunas madrugadas cualesquiera, ciertos sábados a deshoras, o en el remanso de los domingos, por algún conducto inopinado se había recibido un mensaje en clave y debía salir pitando hacia un lugar desconocido, jugar al escondite con la poli y escuchar otro tipo de discursos: “Camaradas, estamos aquí para descubrir nuestras propias fuerzas. ¡Resistir al acoso compañeros! La dictadura morirá con Franco y la democracia vendrá con la primavera de nuestro afán. Manteneos firmes, conservar fuerte la unión. No os quepa duda de que grandes cabezas velan por nuestro futuro y trabajan duro, planean el mundo que nos hace falta, la democracia que nos merecemos”. Como escritor aquello de las cabezas pensante me sonaban a historias novelescas y cuando en los descansos preguntaba cohibido: ¿Dónde compañero, dónde están esos que piensan por nosotros? Si es que lo puedes decir. Y el camarada responsable del mitin respondía mientras se guardaba los papeles en un macuto mugriento, bajando la voz como si temiera ser escuchado; las paredes oyen, se decía. Están en París, decía, en París compañero, trabajando como descosidos. Muchas veces volvía a casa cabreado, reventando por la inquietud: ¡Qué mierda me están contando! ¿Me la estaban dando con queso, otra vez? Volvía furioso y asustado pues percibía que todo se cogía con pinzas, que nadie sabía nada real y que aquellos eran como los otros, como el padre Germán; también querían gente dócil, insegura, acomodaticia, débiles mentales... y me repugnaba la idea de estar cambiado una fe absurda por otra peor.

¡Había tantas concomitancias entre la Iglesia y el Partido Comunista! Entre el 74 y el 76 lo pasé reuniendo material, analizando, pensando, descubriendo que los jesuitas del barrio se habían limitado a seguir los pasos de un experimento sociológico con fondo político: desde hacía años nos fueron congregando, reuniendo en las catacumbas de las parroquias, se puede decir así, con el objeto de controlar desde abajo las tendencias incipientes de una clase trabajadora cada vez más consciente y poderosa. Había que canalizar todo aquello y darle un nuevo formato político: el nacionalismo.

8.9.1

Los nacionalismos son herramientas en manos de la burguesía y trampas fatales para el pueblo que será quien sufra sus abusos. Desde un punto de vista socio-político el nacionalismo interpreta siempre formatos de poder donde se ocultan los intereses de la burguesía (de fuera o autóctona) y su mecánica se dirige hacia dos vectores fundamentales: a) la alienación, y b) la pobreza del pueblo. Pero en cada lugar, en cada situación, el nacionalismo es hábil y busca reconfigurar sus estructuras sobre mecanismos que lo diferencia de otros. Por ejemplo: el nacionalismo vasco se diferencia del catalán en sus estrategias de lucha contra el Estado español. Mientras uno lo hace abiertamente el otro se lo plantea como una carrera de fondo e implica al conjunto de sus miembros, incluso los más alejados ideológicamente, en una resistencia frente al Estado sin mucho desgaste ya que se hará por relevos, con lo que todo tendrá una apariencia democrática homologada, en la forma y falsa en el fondo. Recuerden cómo CiU abre boca después de Josep Tarradellas, luego entrega el testigo al PSC, y ahora anda todo un poco liado con el tripartito; se supone que compuesto por todas las fuerzas de la izquierda. Un escaparate maravilloso con el que se está golpeando con más fuerza que nunca el Aparato del Estado.

8.9.2

La burguesía nacionalista vasca tiene prisa por alcanzar el poder y pisa a fondo el pedal de la alienación política y cambia violencia por un alto nivel económico. Al pueblo se le pide el sacrificio de vidas humanas aunque paga bien el litro de sangre, a sabiendas de que la juventud arde y tiende a reventarlo todo. El modelo catalán es otro por su propia idiosincrasia. Con la crisis de mediados de los 70, la burguesía devenida del productivismo industrial cede el testigo a los jóvenes halcones que toman el relevo de sus mayores en el mundo industrial empujándolo hacia una fase más financiera y especulativa (parasitaria). Digamos que todo esto ya está contado en textos muy conocidos de Lenin, Hilferding, Bukharin(1) y otros, en el sentido de hacer prospectiva sobre los procesos naturales del capitalismo. En Cataluña el cambio del modelo productivo al especulativo sigue un proceso parecido: la crisis del 73 produce un cierto relevo generacional y quienes se alzan con el testigo del gran capital son los jóvenes que llegan formados en las grande universidades norteamericana y traen de ellas una cierta doctrina educativa, donde como ya sabemos prima la pompa sobre la ciencia.

(1) Nikolai Bukharin, “Theory of the Leisure Class”, Internacional Publishers, 1927

Son jóvenes hereus que vienen empapados con la democracia y han interiorizado ideas capitalistas puras en el fondo y americanas tipo en la forma. Harvard, Columbia University, Yale (quien dice Yale dice sabiduría), Princeton... Les han hecho creer que el pueblo trabajador debe mantenerse, por su propio bien, en condiciones precarias y vender barata su fuerza de trabajo. Están convencidos que una población preocupada por la salud, la educación, el desempleo, el consumo... no tendrá tiempo de preguntarse por el origen de sus problemas. La burguesía histórica catalana era una burguesía industrial que se guiaba por un buen principio: vive y deja vivir; si el pueblo crece y se enriquece nuestros beneficios seguirán esa línea. A esa sombra crecía Cataluña cuando mi padre y yo llegamos en los sesenta; pero todo eso se trunca para dar paso a una burguesía violenta e insolente que nunca negociará otros temas que no sean sus intereses estratégicos.

8.9.3

Se invierte en varias líneas de actuación que al final concurrirán en un modelo de sociedad servil, es decir muy alienada, y a la vez muy satisfecha (véase la sociedad civil usamericana). Los jóvenes doctores se preguntaban si lo que era posible allí podría trasplantarse para que fuera posible aquí. Al final descubren que la crisis política y económica combinadas son un buen sustrato para el trasplante y ponen a trabajar a la clase media en todos los frentes. Primero: la dictadura debe ser sustituida por el nacionalismo, con lo que asegurar el poder de negociar con el Estado en condiciones ventajosas. Segundo: las universidades deben reducirse a materias tecnológicas: necesitaremos buenos ingenieros, economistas y técnicos pero no intelectuales, gente que sepa pensar. Tercero: se acondiciona la sociedad para conducir a los hijos de los obreros desde la escuela al trabajo, en orden y según sus capacidades para generar beneficios. Cuarto: las técnicas para distraer la atención del pueblo trabajador son variopintas: a) ideológicas: Se invierte a fondo en la alienación política (nacionalismo catalán o norteamericano es lo mismo) porque crea un substrato de sometimiento voluntario de la juventud, basado en una estupidez muy eficaz si es bien vendida: la pamplina del orgullo, identitat nacionalista. b) La lengua, el catalán, no debe ser una puerta que se abre sino que se cierra: Se las ingenian para que el idioma catalán se abra hacia dentro y de ese modo conseguir: a) que los de fuera se resistan a entrar (ya está pasando); y b) que los de dentro ni quieran, ni puedan salir cuando las cosas se pongan feas. El objetivo es que los hijos de las clase trabajadoras, sumergidos en el catalán, lo tendrán más difícil para establecerse en otros lugares.

Todo eso empezó a fundamentarse en Cataluña, que entonces era un bastión de vanguardia, liderazgo y progreso, en la crisis del 76 y se consolida tras liquidar a la dictadura. A partir de ahí la burguesía industrial pasa a ser fundamentalmente financiera y refunda las estrategias de sus abuelos en un modelo de empresa inestable incapaz de crear modelos productivos serios pero que sí puede aparecer y desaparecer con suma facilidad, mimetizada con un ambiente en crisis permanente. ¿Por qué? Porque la crisis es rentable y el pueblo aprende rápido a mendigar trabajo.

8.9.4

Pero en el 76 el pueblo trabajador estaba muy crecido en Cataluña. Se había luchado con fiereza contra la dictadura y se la había vencido en muchos frentes, aunque como es natural pagando el precio de todos los muertos que fueron necesarios. Había un importante capital político en las izquierdas en lucha y el peso de los sindicatos era tan alto que eran ellos quienes marcaban la pauta y ponían las condiciones. Esa burguesía incipiente, temerosa de un enfrentamiento que les resultara desfavorable puso a trabajar a sus clases medias para reconducir todo ese potencial sin malgastar tan cuantioso y preciado capital social y político; bien al contrario, se aconsejó instalarse en él para manejarlo desde dentro hasta conseguir que empujara en la dirección correcta, que es exactamente lo que hicieron y aún hacen. Eran muy conscientes del poder formidable que representaba en aquel momento el mundo obrero y evaluaron la situación para luchar contra la fase Terminal de la dictadura y canalizar las fuerzas del trabajo en la dirección nacionalista dominante en la actualidad.

8.10

A mediados del 74 nació mi hijo y mi insondable rebeldía nos llevó a “dejarlo moro”, como se decía entonces. Ni lo bautizamos ni él tampoco lo hizo cuando pudo elegir. Cosa que me hace pensar, no sin preocupación, de que siga el camino abierto por su padre, que es a la postre el más difícil, el que más enseña pero el que más desgaste físico y psíquico le inducirá, puesto que se trata de una verdadera lucha contra corriente. Aquello fue algo así como una rebelión romántica contra la evidente cazurrería de Germán y la falta de cintura de la Iglesia, que finalmente se saldaría con un costo excesivo y fuera de lo previsto. Como ya he dicho antes, de una forma o de otra la Iglesia metió sus raíces en todas partes, pusieron a sus peones (como Paco Candel) allí donde iban a necesitarlos y situaron sus piezas de más valor en los sitios claves; así que sin sospecharlo siquiera me vi fuera del cotarro, lejos de la arena donde iban a pasar todas las cosas interesantes. Me tocó sufrir algo así como la marca del apestado, la excomunión religiosa que también fue social, política y económica. Durante años persistió el anatema, la memoria del rechazo y del extrañamiento. Por eso cuando en marzo del 86 publiqué mi primera novela, La solución del cangrejo (La solución que el catalanismo, en estrecha simbiosis con la Iglesia, daba a nuestro futuro de clase), ninguna puerta de las que ingenuamente pensé que se abriría dejó pasar un mínimo rayo de esperanza. Y es que en ese libro yo seguía, erre que erre, empeñado en lo mío: fundamentando un análisis literario pero crítico y nada indulgente con el contubernio entre la religión y el nacionalismo rampante. La conclusión es que todo les salió bien porque se lo curraron y el pueblo ayudó entregándose de bruces, maniatado y con los ojos bien cerrados, a la causa nacionalista inspirada desde la burguesía y los púlpitos. Como todos sabemos para 1986 ya estaba todo atado y bien atado de nuevo.

8.11

Concluida la transición, y una vez seguros en sus nuevas atalayas de poder, mandaron al carajo a los grupos juveniles apegados a la parroquia, nada de cristianos de base ni mandangas por el estilo, desmontaron todo el tinglado y aunque el grupo de nuestros amigos se hizo fuerte en nuestra casa de Ermita de Bellvitge 10, se nos fue muriendo poco a poco, algo así como de muerte natural... Por su parte el jesuitismo afinó estrategias y se centraron en el negocio educativo; los colegios privados son su fuerte y un bastión de influencia decisiva en la sociedad real. De todas formas sólo es un eslabón más en la cadena que lleva a los trabajadores de la escuela al trabajo. En Bellvitge (supongo que en otras partes de Barcelona y de Cataluña es igual) montaron un segundo eslabón que recoge a los jóvenes cuando aún están en el Centro de Enseñanza y los sueltan debidamente aleccionados, mentalizados, conformados, amaestrados, etc. etc. en las puertas de los negocios e industrias donde serán explotados de modo inmisericorde por la sencilla razón de que no contarán con protección sindical o social alguna, pues todo está controlado y al servicio de la burguesía, que a fin de cuentas es la que proporciona el trabajo.

Por ahí entró de nuevo en liza el “ala seglar”, con aquel tipo de clase media barcelonesa menos brutal, aunque deseosa de enriquecerse y probar suerte y poder en áreas políticas y de negocio poco exploradas hasta entonces. Aquel tipo de jóvenes sensibles que habíamos conocido en las sacristías, enseñándonos a cantar en catalán, inventaron una nueva profesión: la gestión del tiempo libre o esplai. Por entonces surgió el Club Infantil Juvenil Bellvitge y recuerdo que empezaron en unos bajos cedidos graciosamente por la Inmobiliaria Ciudad Condal, ¡qué causalidad! Allí estuvieron hasta que de la noche a la mañana dieron un paso de gigante y levantaron un edificio increíble, que se dijo costó cien millones de pesetas, ¡sin poner un duro!, pero con todos los adelantos pedagógicos y de organización para implantar en la juventud el germen nacionalista, es decir las ideas con las que el proyecto original marcharía cumpliendo objetivos año tras año. De ahí pasaron a controlar un número creciente de Casas de Colonias y luego, en silencio, dando pasos bien meditados se extendieron por toda Cataluña como una fuerza invisible, en apariencia y con distintas finalidades recreativas o formativas, que en realidad encubre una vasta organización con un objetivo político incontestable: difundir la lengua, la cultura y las tradiciones catalanas.

8.12

Sin ánimo de equivocarme se puede decir que es un negocio rentable y bien montado. Aunque en este momento ya han evolucionado hacia Patronatos con formas legales más serias como la Fundación La Roda (febrero del 1977; obsérvese qué fecha tan interesante), con “cerca de 70 barrios de 37 ciudades de Cataluña y más de cien entidades”. En un principio todo partió de un movimiento sin ánimo de lucro, con soporte municipal, como no podía ser menos, dedicado a proveer al barrio de un lugar seguro para el esparcimiento cultural de los jóvenes, centrado en “mejorar el tiempo libre infantil y juvenil, ser una herramienta de dinamización cultural y de lucha contra la exclusión social y extender el tiempo libre en catalán. Pero hay más: intentan, a) mejorar el tiempo libre de niños y jóvenes con actividades educativas enriquecedoras. b) favorecer el trabajo en red, transversal y comunitario, y el debate, la reflexión y la acción en el campo del tiempo libre. c) trabajar para la educación en valores, fomentar el respeto, el civismo, la participación y la solidaridad. d) aportar herramientas educativas y de formación a los educadores de las entidades. e) promover la cultura, las tradiciones festivas y la lengua catalana. f) favorecer el diálogo intercultural”. Hay mucho más pero prefiero dejarlo en el tintero. Lo que se refiere a la teoría es tan perfecta que me haría llorar si no supiera que es papel mojado. Parece algo beatífico e inmejorable, sobre todo en un barrio tan humilde como Bellvitge, pero ya sabemos que el mundo de la generosidad a tiempo completo no existe o esconde engañifas varias. Otra cosa igual de interesante es que entre el 81 y el 86 La Roda organiza, entre otras actividades, la emblemática campaña El catalán en la escuela, que daría soporte, y más que eso abundamiento innecesario a la enseñanza en catalán y en el 86 recibe todo el apoyo institucional (pongamos que también financiero) de la Generalitat de Cataluña. A partir de ese punto ya entran de lleno en el Decreto 37/1987, de 29 de enero, por el cual se aprueba la Instrucción para la organización y el funcionamiento del Protectorado de la Generalitat sobre las fundaciones privadas de Cataluña. Impulso que naturalmente aprovechan para ampliar su campo de acción a todos los rincones de la comunidad. La verdad, debo reconocer que son cojonudos; tiene su mérito montar un chiringuito como ese y hacerlo con todas las bendiciones y beneplácitos posibles. La pregunta es: ¿no es todo demasiado perfecto?

Lo cierto es que reciben dinero público ilimitado. Premios y subvenciones a destajo que se dan ellos mismos y que se libera desde organismos oficiales controlados perfectamente y cuya justificación sólo es legal, nunca real. Pero no sólo han montado una manera sofisticada de distraer fondos públicos en cantidades industriales, que también; el gran negocio, a mi juicio, no es lucrativo sino político e ideológico; se trata de amasar los cerebros de los hijos de los obreros, de darles un tiente, una dirección, un origen y una cobertura que siempre terminará en un método de control. El Club es en realidad un club de pijos que se sustenta de la explotación a los jóvenes del barrio, poco antes de que tengan edad de trabajar. Muchos han pasado antes como chicos del esplai, con un nivel de integración alto, claro, y mientras alcanzan la edad laboral los pasan por la mola y los emplean como nuevos monitores para que repitan el ciclo con las nuevas inscripciones de chavales, que dos o tres años más tarde se reinsertarán cuando estos tengan que ganarse la vida... y así ab infinitum. Desde mi posición sólo puedo decir que algo huele a podrido en Dinamarca y solicitar que una investigación seria e independiente les pare los pies y descubra el eje del tejemaneje. Mientras eso no ocurra todo está mejor montado de lo que parece... los trabajadores del Club ni son ni pueden ser trabajadores aunque realicen un arduo trabajo para la entidad. El chollo es de tal envergadura que no tiene desperdicio y deja mamando al estatuto de los trabajadores. Cuando un joven empleado traspasa las puertas del club la realidad no es la realidad y el que trabaja tampoco trabaja, tan sólo se puede decir que colabora. El Club no pertenece al mundo sino que es el mundo el que está hecho a su medida, por lo tanto el colaborador, que en realidad trabaja, y muy duramente además, apenas percibe el reconocimiento de su colaboración con una paga miserable y sin derecho a que coticen para él a la Seguridad Social. Aunque parezca inverosímil, a ese tipo de explotación también la llaman educar en valores.

Tienen los medios y los contactos así que el futuro de la incipiente población trabajadora de Bellvitge, desde un punto de vista laboral está bien controlado. El modus operandi no es difícil de imaginar: Los jóvenes que salgan del colegio jesuita con buenas notas y reciban el visto bueno del esplai encontrarán trabajo con cierta facilidad y el resto tendrá que vérselas con el capitalismo puro y duro. ¿Qué pasará? Pues que si no encuentran dónde someterse acabarán en los márgenes. Inevitablemente es todo un poco rocambolesco. Uno araña un poco en la perfecta superficie de los nacionalismos y se encuentra la lombricera de la burguesía. Qué le vamos a hacer, ¡nada es perfecto! Lo que me molesta es que a estas alturas todo eso no esté desmontado ya y que sigan haciéndonos comulgar con las malditas ruedas de molino. Bueno es verdad. Germán tenía razón. Debí parecerme más a Paco Candel. Lo siento.

En mi opinión, en el caso de tener derecho a ella, que no está tan claro, la burguesía catalana se sube al carro capitalista que corre recto hacia el derrumbe generalizado y su futuro inmediato será aprender del ¡viva la virgen! de la burguesía andaluza; que en temas de vivir la vida, sin preocuparse de nadie, es la que más sabe. ¡Las cosas que uno tiene que ver! Tengo la sensación de que la consigna política en los setenta fue disfrazar la “democracia orgánica” del caudillo, que tan beneficiosa fue para algunos, en algo así como la “libertad orgánica” de Jordi Pujol. Un modo perro de controlar, desde el fondo de las estructuras, los resultados de lo que serían las primeras urnas políticas, que obviamente ni fueron, ni han sido, ni aún son libres.

De mi primer poemario Los mundos dormidos y de una fecha aproximada a 1978 se recoge un poema titulado Los mismos, que refleja con exactitud esa experiencia y dice así: Han salido / de los viejos mosquetones, / de las duras murallas represoras / y ahora se asoman / pintados de escarlata / y nos enseñan raíces / platibombas. / Están aquí /como estuvieron siempre /y bien repantingados / en sus butacas, /siguen en sus despachos /aunque ahora /inventan raíces democráticas. /Antes dictaban /y era justa su fama de mamones. /Ahora sugieren / –paternalistas ellos– /y siguen siendo lo mismo: /¡dictadores! / Salieron /de los viejos mosquetones, / los concibió /un ser estrafalario, /tienen los ojos llenos /de sillones /y un eminente culo / universitario.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

Sobre este blog

Últimos Comentarios

Amigos

  • Daniel Yáñez González-Irún

Fans

  • Pato Blanco
  • Miguelángel Díaz Monges
  • Lucía Angélica FOLINO
  • Felipe Javier Arenas Silva
  • rusbe22222
  • Daniel Yáñez González-Irún

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):