22 Ago 2008
Tánger en Semana Santa
(12)
Excursión a Chefchaouen
Según el programa el viernes 14 debía ser un día apretado. Teníamos previsto salir para Chaouen a las 8:30 pero salimos a las 9. Los marroquies son trasnochadores, es decir, poco amantes de madrugar y para cumplir los horarios son casi tan informales como nosotros, los andaluces. En el caso de los que esperábamos a las puertas del hotel la puntualidad fue casi prusiana: estábamos de vacaciones y había que aprovechar el tiempo. El problema fue que al guía y responsable de la excursión se le habían pegado las sábanas y se retrasó lo suficiente como para ponernos a todos un poco subidos de tono.
Llegó algo así como media hora tarde y el bus de Flandria estaba al completo de españoles. Parecía mosqueado, eso de levantarse con el sol no puede ser bueno, creo que le decía en árabe a Jamal que debía ser el Amasca@ de la empresa y le cantaba la caña. Cuando se cansó de dar explicaciones (todas falsas) subió y ocupó su sitio junto al conductor que puso en marcha el motor y salió del aparcamiento poco a poco. Alguien le dio el microfonillo y el guía se puso de pie (mirando al tendido). Un tipo árabe hasta los tuétanos, corto de talla, chilaba hasta los talones, la identificación oficial de Guía colgada del cuello. Dio unos golpecitos al micro para ver si funcionaba y saludó en un español bueno, aunque algo zarrapastroso: ASalam alecum. Buenos días. Perdonen el retraso Bdijo sin avergonzarseB me llamo Hassan y nuestra excursión de hoy durará todo el día. Visitaremos un pueblo sagrado del rif, Chefchaouen, a 60 kilómetros de Tetuán y unos 120 de Tánger. Tenemos por delante unas dos horas de viaje. Tengan en cuenta que será un viaje en dos direcciones: en el espacio y en el tiempo. Cubriremos una distancia de 120 kilómetros y unos 400 años al pasado de la humanidad@. Yo dije para mi: (perita! Y como la cosa prometía nos retrepamos en los asientos y nos pusimos plan esponja. Tánger despertaba entonces y el tráfico aún no era excesivo, luego vimos que las carreteras no eran tan malas como temíamos... aunque el chofer, un árabe cuarentón y embigotado hasta las trancas, conducía y hablaba en su idioma por el móvil mientras cambiaba de marchas.
Con dos horas por delante que luego serían tres, el guía se lo tomó con calma y empezó hablando del norte de Marruecos, de sus etnias y de sus lenguas. AEn verdad BdijoB si estudian esta zona encontrarán dos etnias y dos lenguas con sus respectivas culturas, la bereber y la árabe. Comparten naturalmente una vasta geografía, pero representan, cada una a su manera, distintos estatutos y modos de ver el mundo. Mientras el árabe goza del carácter de lengua oficial del Estado, el bereber es relegado en la práctica a la marginalidad y cualquier intento por revitalizarlo se hace casi a contracorriente o de modo clandestino. Los bereberes autóctonos son considerados una especie de reliquia del pasado preislámico de la región en trance de desaparecer ante el predominio y prestigio, en todos los terrenos, de lo árabe. Los bereberes o imazighen, herederos de una lengua antiquísima y una cultura milenaria, son presentados, sin razón como las víctimas históricas del ímpetu del Islam. En la actualidad, el irredentismo bereber, ya sea moderado o radical, despierta simpatías en los medios sensibles a las cuestiones nacionales no resueltas, y con frecuencia es utilizado como arma política en debates y contextos@.
Se veía que Hassan dominaba la cuestión y mientras hablaba el bus de Flandria enfilaba hacia el interior marroquí, más verde y lustroso de lo esperado. De repente perdimos de vista el mar y nos encontramos atravesando por tierras que podían ser de Murcia (un poner), es decir que veíamos la muy conocida vegetación del bosque mediterráneo y sus especies arbóreas típicas: el pino carrasco, la encina, el alcornoque, y lo que es suyo, acompañados del monte bajo habitual: quejigos, algarrobos, lo que en Málaga llaman palmito Chamaerops humilis (una palmera cuyo corazón es comestible) y como siempre, por debajo de tales arboledas las frondas naturales de todas las plantas aromáticas asociadas: romeros y tomillo, salvias, lavanda, en completa armonía con el boj, el madroño, el lentisco, la jara, etc. Por su parte Hassan se iba emocionando con el tema bereber: "Originalmente Bexplicaba por el microfonilloB la cultura bereber cubría el conjunto del Magreb, el Sáhara, Sahel, Argelia. Pero es difícil avanzar cifras fiables en cuanto a la importancia demográfica de las poblaciones berberófonas. No existen censos lingüísticos y la situación general de la lengua bereber hace problemática toda evaluación." De cuando en cuando adelantábamos o nos cruzábamos con mujeres de vestimenta estrafalaria y sombreritos de ala ancha profusamente adornados, que caminaban en grupos o montaban borriquillos pequeños. ASon bereberes, decía Hassan, campesinos que llevan sus productos a los mercados. Se piensa que en Marruecos son un 40 % de la población@.
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