19 May 2012
Las creencias probabilizadas.
Lo que hace que una acción sea libre es que no tiene antecedentemente condiciones causales psicológicas suficientes. El yo realiza el acto, pero no lo causa. No hay nada que colme la brecha. La brecha hace referencia a la presuposición que el conjunto de creencias y deseos de un agente pueda tener previamente a la realización de la acción no es suficiente para determinar la acción. Esta presuposición es el si ne qua non para poder hablar de libertad y responsabilidad.
Duns Scoto, el doctor subtilis: “Creo, Señor, lo que tu gran profeta ha dicho, pero si es posible, haz que llegue a entenderlo”. Einstein: “Dios no juega a los dados con el Universo”. Conocían sin duda las palabras del apóstol: “Todo lo que no nace de le fe es pecado”. Saber que la sola fuerza de una creencia no garantiza nada respecto a su verdad, y que incluso es capaz de transformar, poco a poco, la causa más razonable en la más sólida majadería, esa es la verdadera conquista de nuestra sabiduría de Europeos; es éste el pensamiento que nos ha vuelto experimentados, curtidos, maliciosos, sabios, pero no sin perjuicios numerosos, parece...
Las ideas se tienen, en las creencias se está. Cuando creemos que las creencias son hábitos de acción, creemos que el uso de advertencia de la palabra “verdadero”, en vez de intentos de corresponder a la realidad, lo que simboliza es un tipo especial de peligro. Lo utilizamos para recordarnos a nosotros mismos que otra gente, en circunstancias distintas -gente enfrentándose a audiencias futuras- podría ser incapaz de justificar la creencia que hasta ahora hemos justificado con éxito ante todas las audiencias que nos hemos encontrado.
Existen muchos usos de la palabra “verdadero”. El único de ellos, sin embargo, que no puede ser eliminado con facilidad de nuestra práctica lingüística, es el de advertencia. (Cautionary use). Tal es el uso que de ella hacemos cuando contrastamos verdad y justificación, y afirmamos que una creencia puede estar justificada pero no ser verdadera.
El sentido de contrastar justificación con verdad es recordarnos que pueden haber objeciones (a causa de la aparición de nuevos datos, nuevas hipótesis explicativas más ingeniosas, cambio en el vocabulario para describir los objetos que se discuten) que no hayan advertido ninguna de las audiencias para las que la creencia en cuestión estaba justificada.
Cuando Althusser repite, citando a Pascal, “actúa como si creyeras y creerás, la fe vendrá por sí sola”, delinea un mecanismo reflexivo intrincado de fundamentación “autopoiética” retroactiva que excede de lejos la afirmación reduccionista de que la creencia interna depende de la conducta externa. Es decir: arrodíllate y creerás que te arrodillaste a causa de tu creencia; o sea, respetar el ritual es una expresión/efecto de tu creencia interna; en resumen, el ritual “externo” genera performativamente su propio fundamento ideológico.
Arrodíllate y creerás, arrodíllate y creerás que te has arrodillado porque creías, arrodíllate y consiguiendo hacer creer que crees, creerás que crees. Arrodíllate y de este modo harás que alguien crea. Arrodíllate, actúa como si creyeras, y ya no tendrás que creerte a ti mismo, tu creencia existe objetivada en el acto de rezar.
La distancia que existe entre los escépticos constructivos y los relativistas radicales obedece al deseo de producir objetos que sirvan de base para la acción. Estos objetos son los grados de convicción, es decir las creencias probabilizadas. La insistencia en la acción como fundamento de la creencia, y no al revés, es clave contra el escepticismo.
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1 comentario · Escribe aquí tu comentario
dezabaleta dijo
Una coherente reflexión...
Mark de Zabaleta
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