10 Sep 2012

Los pedantes de a pie.

Escrito por: franciscosanz el 10 Sep 2012 - URL Permanente

Se vende para poder comprar: Mercancía, dinero, mercancía. Luego se compra para poder vender: Dinero, mercancía, dinero. En un tercer momento ya no necesitamos mercancía se presta o se toma prestado dinero simplemente para obtener dinero: Dinero, dinero. Y que Marx me perdone el refrito. Las transacciones sin dinero van desde las amorosas a las guerreras, son como las meigas, haberlas haylas.
Algunos sueña tortillas que anunciaban maridos de alquiler e intercambiaban tiempo se llevaron la sorpresa que a todo el mundo le debían tiempo, y a muchos cada vez más tiempo, pero que curiosamente nadie parecía tener especial prisa por cobrarlo, que pagaba mucho más ayudar que sentirse ayudado. Trabajar para alguien con cara y ojos, que estar sin hacer nada mientras otros trabajaban por uno.
En cuestiones de tiempo se es siempre anticapitalista, luego viene el fetichismo del dinero y su prometer tiempo, y nos avalanzamos hacia él como hacia la salvación, lo entendemos como una forma más de la salud, como tiempo prometido, como la vida eterna. Algunos de mis colegas me dicen que es precisamente en el momento de cobrar cuando todas las cosas recuperan su sentido, es como el orgasmo que pone en marcha otra vez la vida. No hay pulsión a la repetición más allá del principio del placer.
Para los psicoanalistas es como la mierda, algo que producir, de lo que sentirse al mismo tiempo orgulloso y aliviado por haberlo conseguido. Las formas de sadismo anal, de estreñimiento de los acumuladores de mierda y poder en forma de dinero están por describir. Incluso hay gente que usa la mierda para producir más mierda sin pasar por el dinero, algo así como: Mercancía, mercancía. Valor de uso, valor de uso. Y están tan contentos, en lugar de tener cada vez más dinero o más cosas tienen más mierda, la defienden y se aplican a no soltarla si pueden evitarlo.
Machado diría que es mala gente que camina y va apestando la tierra, que son pedantones al paño que miran, callan y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Si los pedantes de a pie tenemos un trabajo por delante es denunciarlos. Eso siempre ha sido muy gratificante para nosotros, lo del chivo expiatorio siempre funciona. Lo de vender alternativas puerta a puerta es tan poco gratificante como era la vida de los viajantes de antes, que no esperaban que salieras de casa, que llegaban de lejos para venderte algo. Y ante los que uno se sentía tan apurado y desvalido como ante un mendigo.
Ahora los que no salen de casa son ellos, te llaman desde teléfonos desconocidos recordándote lo del Gran Hermano, que como Hacienda somos todos, que estás en la lista, en la diana de algún banco de datos al que no le cuadra que no tengas no sé qué. Te llega una carta a tu nombre dándote cuenta de las ofertas de la casa BMV y te echas a temblar. De repente ya sabes dónde está Willy.
“Willy era viajante. Y para un viajante la vida no tiene fondo. No ajusta la tuerca al tornillo, no te dice cuál es la ley ni te da la medicina. Es un hombre ahí lejos en la inmensidad, viajando en una sonrisa y en el brillo de un zapato. Y cuando comienzan a no devolver la sonrisa... es un terremoto. Y luego aparecen un par de manchas en el sombrero, y estás acabado”.
En el Perigord se llamaba “touchés de lettres” a los pedantes, como si hubieran sido por ellas golpeados, en Cataluña “lletraferits” como si estuvieran padeciendo por esos golpes. Supongo que también nosotros “nos hacemos la cole”. Pero con el conocimiento pasa algo muy curioso, como no se cansó de repetir Spinoza, sólo lo que acorda con nosotros, lo que nos perfecciona, se queda con nosotros, nos pertenece, aparece a la ocasión. Lo demás lo olvidamos. Nuestro inconsciente, es como un buen enemigo, no es tonto. No es un maldito capitalista, para él no existe la muerte.

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con dinero

con dinero dijo

“Se vende para poder comprar: Mercancía, dinero, mercancía. Luego se compra para poder vender: Dinero, mercancía, dinero. En un tercer momento ya no necesitamos mercancía se presta o se toma prestado dinero simplemente para obtener dinero: Dinero, dinero.

En cuestiones de tiempo se es siempre anticapitalista, luego viene el fetichismo del dinero y su prometer tiempo.

Las transacciones sin dinero van desde las amorosas a las guerreras, son como las meigas, haberlas haylas.”

Es difícil sustraerse a ese fectichismo, romper el círculo vicioso.

Haberlas, haylas, pero es casi imposible en el mundo real y a una determinada edad, encontrar una transacción no económica, canjeable, intercambiable por especies que reporten ganancia, beneficio.

Diría más, sin dinero, no tenemos libertad, porque dependeríamos de la voluntad de otros.

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