24 May 2013

Veteranos de Paro.

Escrito por: franciscosanz el 24 May 2013 - URL Permanente

El extranjero, el extraño era el que venía a ver qué pillaba. Desde el siglo XII se mantiene la distinción entre el extranjero de paso y el extranjero establecido... Entre los peregrini - extranjeros de paso - y los advenae - los extranjeros establecidos. Los Ins and Outs eran convertidos en vagabundos porque si se les detectaba pidiendo en los mismos lugares de forma reiterada se les detenía y se les hacía pasar una temporadita en prisión. Eso les obligaba a buscarse la vida en otro sitio, a vagar hacia otra parte. De eso a vago y maleante sólo había un paso. Se hicieron leyes para poder castigarlos.
En el siglo XVIII, cuando había quedado claro que que el pueblo que no alimentaba a su ejército tendría que acabar alimentando al ejército de otro pueblo. Guillaume-François Le Trosne denunciaba “... los que sólo tienen su fuerza de trabajo y, en cambio se niegan a trabajar, acaban siendo alimentados por aquellos que sí trabajan o se hicieron con algo trabajando por si el trabajo llegaba a faltarles. Viendo así las cosas los vagabundos son para el campo la peor de las plagas. Son insectos voraces que infectan, devastan y devoran los medios de subsistencia de los campesinos. Son, por decirlo literalmente, batallones de enemigos repartidos por la superficie del territorio, que viven a su discreción como si se tratara de un país conquistado, y que roban verdaderas contribuciones bajo el título de limosna”.
Esto acaba dando lugar al nacimiento de la sociedad punitiva entendida como la constitución de la anatomo-política de los cuerpos, que encauza las conductas, incrementa la docilidad y, con ella, la eficiencia y la productividad del trabajo. Este sistema disciplinario operó como un a priori histórico en el desarrollo del capitalismo decimonónico.
Seguimos en guerra o al menos buscando la paz; sólo a partir de esto cabe entender lo poco que se discute el boom de la seguridad como economía, como una convergencia sin precedentes de poderes políticos sin obstáculos y capitalismo sin obstáculos, como si de una especie de fusión entre el centro comercial y la cárcel secreta se tratara. La profesión de uno de cada cuatro vagabundos en EE.UU.: Veteranos de Guerra. Son los dromomaníacos de Virilio los desertores del sistema. Si el paro entre los jóvenes sigue unos cuantos años más los vagabundos serán casi todos Veteranos de Paro.
Se están convirtiendo en extraños, en exilados, sin haber salido de casa. El extrañamiento forma parte de la experiencia fundamental del exilado. No hay exilio sin desentrañamiento y extrañamiento: sentirse fuera, despedido de una vida remota, radicalmente extraña a este mundo, y, por lo mismo, recíprocamente, sentirse aquí como peregrino en tierra extraña, nostálgico de una patria que nunca ha tenido. El extrañamiento, en sentido contrapuesto, es la secreta llamada del deus absconditus, que resuena en las entrañas como hambre de vida e impulso a más vida. La filosofía, al reducir lo sagrado a la unidad del ser, y luego a la idea de lo Divino, ha eliminado al Dios desconocido, o lo que es lo mismo, lo desconocido por insondable e indomeñable del abismo de lo sagrado.
La ausencia de domicilio y la existencia en peregrinación crean espacios excéntricos para la huida, de tal manera que aquel que abandona la casa, el peregrino, el extranjero del mundo, lleva constantemente con él su propio desierto, su ermita, su coartada, su excusa. Una estancia, una permanencia sobre el lugar del crimen es imposible para esos marginados distinguidos. Cuando uno tiene permanentemente su espacio de huida alrededor ya no es necesario huir psíquicamente.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

23 May 2013

La minusvalorización de las alternativas.

Escrito por: franciscosanz el 23 May 2013 - URL Permanente

Un amigo compartió mesa hace poco con Aznar. Sus preparadores físicos han hecho un buen trabajo. Sigue teniendo malas vibraciones pero además ahora parece que queriendo. El volver a verle en la tele hace pensar que efectivamente el bipartidismo se muere. Usando las palabras de aquel gallego al que pretendían predicarle los evangelistas: ¡Si no creo en la otra que es la verdadera!, ¿votar al tercero? ¡si no creemos en la democracia bipartidista que es la verdadera! Vaya, que no es lo mismo limitarse a ser tonto, que además ejercer.
La presencia de una derecha a la derecha de la derecha es el final del bipartidismo mucho más que la de una izquierda a la izquierda de la izquierda, o la presencia de algún partido más en el centro o en la periferia. El bipartidismo es viejo, no es fácil salir de él. Tampoco sé si será bueno. Muchos quisieron hacerlo. Licurgo, el espartano, hizo aprobar unas leyes según las cuales los reyes debían sentarse por parejas en el trono de modo que uno pudiese vigilar al otro, y que la rivalidad de ambos la aprovechase el Senado para erigirse en árbitro de la situación.
Si hay bipartidismo puede haber árbitro. Puede haber tercero en la discordia. Pero con mayoría absoluta o con pactos que la aseguran no hay siquiera un segundo. La segunda vuelta de las votaciones es la manera de reconocer que tres son multitud. Que hay que volver a la dialéctica: o lo uno o lo otro. Que no estamos para consensos. Sin embargo los que soñamos en alternativas siempre hablamos de una tercera vía. Para el fin de parejas imposibles a veces hace falta una tercera persona. La lógica, de la que nunca desconfiaremos lo suficiente, se basa en excluir al tercero, tertium non datur.
A los alternativos se nos ve el plumero. Seamos anarquistas o nacionalistas da igual, acabaremos teniendo que ser de derechas o de izquierdas, aunque sólo sea para entendernos. Porque es intolerable que a fuerza de llamarse alternativo se termine siendo una pieza del sistema, el que hace el papel de malo, de respondón, el farsante en suma, que sirve para consolidar aquello que dice rechazar.
Los seres conciliadores suelen resultar nefastos. Predicar la fraternidad como tercera vía para conciliar la necesidad de igualdad o libertad es para la Novena de Beethoven o para los sacerdotes. Si hay una tercera vía es la de la autonomía, la de la caja de herramientas o del huerto. Siempre he pensado que la alternativa al sistema no es ni el retorno a la economía doméstica, ni la socialización integral y planificada de todas las actividades: por el contrario, consiste en reducir al mínimo en la vida de cada individuo lo que necesariamente tiene que ser hecho, nos guste o no, y ampliar al máximo las actividades autónomas, colectivas y/o individuales que tienen su finalidad en si mismas. No sé si eso es más de izquierdas o de derechas, y desde lo de la austeridad aun lo tengo menos claro. Pasolini hubiera dicho: en lugar de alternativas: alteridad.
Repaso los problemas de juicio: Efecto de anclaje, o sobrevaloración de las impresiones iniciales; de ceguera, para las tasas de crecimiento exponencial; de representación, o dar excesiva importancia a los casos particulares o experiencias personales; de disponibilidad, o sobrevalorar lo nuevo y espectacular; de orden, o hacerlo con los escenarios o construcciones intelectuales coherentes; de optimismo, tomar para poder seguir trabajando las cosas por su lado bueno; de inercia o la excesiva confianza en el mundo tal como lo conocemos... todos conducen a lo mismo: a la minusvalorización de las alternativas.
¡Qué vamos a hacer! me doy cuenta que al ver aparecer a Aznar por la tele y entenderlo como el final del bipartidismo vuelvo a pensar que las alternativas de hoy son ya hijas de las catástrofes. ¿Se puede sentir uno más de derechas que pensando eso? De repente me doy cuenta que ver a ese tío por la tele es como mentar al diablo, hacerme mal de ojo, que es algo así como descubrirme considerando como posible la derecha de la derecha. Tendría que ver menos televisión.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

22 May 2013

La polimerización de la tubulina.

Escrito por: franciscosanz el 22 May 2013 - URL Permanente

Escondida evolución y proteonómica adentro la tubulina aguarda su papel para entender la biología como un todo del mismo modo que a la gravedad le esperan aclaraciones para dar con la teoría del campo unificado en física. Al estudiar el cómo de la conciencia en el cerebro, vemos como cada aclaración es como subir el puerto para ver si desde allí se puede ver el horizonte, y descubrir desde allí otro valle y muchos puertos más altos todavía por delante, un poco como los navegantes de los Roaring Forties, que cuando esperaban poder hacer marcaciones desde la cresta de la ola, se daban cuenta que cuenta que en la tormenta la idea de horizonte había desaparecido.
La polimerización de la tubulina como fundamento no sólo de la conciencia sino incluso del movimiento celular, del motor de protones que la espiroqueta acabó metiendo en los eucariotas, para desde allí ordenar los cromosomas en la primera fase de la meiosis, o constituir el esqueleto celular. Si son los microtúbulos de las neuronas la frontera última que podemos concebir, podemos suponer un más allá de la computación, una inteligencia paralela a la vida, un estado de coherencia cuántica en un nivel tal que haga surgir consciencia. Este argumento se puede reducir a esto: puesto que la conciencia es un misterio y la gravedad cuántica otro debe haber una relación entre ambos. Aunque sigamos sin saber cuál es. De eso al creacionismo hay sólo un paso.
Con el tiempo empecé a pensar que para comprender la emergencia de la conciencia del sistema nervioso, del salto del cerebro a la mente, por mucho que considerara el microtúbulo y no el axón como unidad de computación no bastaba. Vaya, que la consciencia no pertenece propiamente a la existencia individual del hombre, sino más bien a lo que en él es de naturaleza comunitaria y gregaria; que la consciencia, en consecuencia, sólo está desarrollada sutilmente en relación con las utilidades comunitaria y gregaria, y que cada uno de nosotros, a pesar de la mejor voluntad puesta en comprenderse lo más individualmente que sea posible, para "conocerse a si mismo", no hará sin embargo más que llevar a la consciencia lo no individual, lo que es su "promedio"; que nuestro pensamiento mismo se ve, por así decirlo promediado por el carácter de la consciencia, por el "genio de la especie" que reina en ella y que retraducidos a perspectiva de rebaño, nuestros actos, en el fondo, todos ellos son incomparablemente personales, únicos, individuales en un sentido ilimitado; pero en la medida en que los traducimos a la consciencia: dejan de parecerlo...
¿Qué significa pensar o sentir? ¿Qué es la mente? ¿Existen realmente las mentes?Suponiendo que sí existen, ¿en qué medida dependen de las estructuras físicas a las que están asociadas? ¿Pueden existir mentes independientemente de tales estructuras? ¿O son simplemente los modos de funcionar de ciertos tipos apropiados de estructuras físicas? En cualquier caso ¿es necesario que las estructuras relevantes sean de naturaleza biológica (cerebros) o podrían también estar asociadas con componentes electrónicos? ¿Están sujetas a las leyes de la física? ¿Cuales son de hecho las leyes de la física?
Los que andamos heridos por las palabras como Teresa por el serafín o Einstein por las fórmulas también intentamos responder a la pregunta: ¿Qué es en realidad "pensar"? este último dijo que “cuando, como consecuencia de la recepción de impresiones sensoriales, surgen imágenes de la memoria, esto aún no es pensar. Cuando tales imágenes forman series, cada uno de cuyos miembros provoca la aparición de otro, tampoco esto es "pensar". Más cuando una de aquellas imágenes se repite una y otra vez en muchas de esas series, entonces dicha imagen se convierte en virtud de su recurrencia, en un elemento ordenador al conectar entre si series que en si mismas no guardan relación alguna. Un elemento tal se convierte en herramienta, en concepto. Pienso que la transición de la libre asociación o "soñar" al "pensar" viene caracterizada por el papel más o menos dominante que en ello desempeñe el "concepto". En realidad no es necesario que un concepto vaya ligado a un signo sensorialmente perceptible y reproducible (palabra); pero si de hecho lo está entonces el pensamiento se torna comunicable”. Parole, parole, parole... eres tú.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

¿Cuál es la velocidad perfecta?

Escrito por: franciscosanz el 22 May 2013 - URL Permanente

¿Cual es la velocidad perfecta? Estar ahí. Al menos para aquel famoso pájaro, Jonathan Livingston Seagull, Juan Salvador Idiota, que dejó dicho: perfect speed, my son, is being there. Bajo el ser que se mueve hay un ser en reposo, todo cambio de velocidad todo giro, es únicamente una danza, un juego. La gaviota esa lo sabía.
Todos tenemos problemas con la velocidad. Se dice de las moléculas cuando incrementan su velocidad que están más calientes. La movilidad conduce a una organización fluida del espacio, tanto con el amante como en la carretera, ante la tele o sobre el teclado. Son formas de transmutar la velocidad real o simulada en sensación permanente de velocidad como metáfora de la huida, el encuentro, la felicidad y la libertad.
La velocidad absoluta es la velocidad de los nómadas, incluso cuando se desplazan lentamente. Los nómadas siempre están en medio. Crecen por el medio, entre los grandes bosques, las grandes ciudades y los grandes imperios. La estepa, el desierto, la hierba y los nómadas son la misma cosa. No tienen ni pasado ni futuro, no tienen historia: solo tienen geografía.
Hay dos maneras de vivir más: La primera consiste en distanciar al máximo los puntos del nacimiento y la muerte, alargando así el camino. La otra vía consiste en caminar más lentamente, dejando los dos puntos extremos donde Dios quiere que estén; es la vía de los filósofos, quienes han descubierto que lo mejor es caminar en zigzag, herborizando e intentando saltar aquí un foso, y más allá, donde el terreno esté limpio y nadie los vea, dar uno voltereta ... etc.
Si la velocidad de la luz pudiera ser superada tendríamos que volver a escribir nuestros tratados de física. El pensamiento no puede tener velocidad por mucho que sepamos que hay que pensar lentamente y repensar con celeridad. Para algunos jubilados el dar con la velocidad perfecta es clave. Lo recordaba de Lawrence, que en su retiro de Cloud Hills escribía: “No hay un solo plan en mi mente, ni una necesidad. Quiero vivir una vida desapasionada y culta al relente de las ideas, leyendo, soñando y pensando en escribir. Una vida lo suficientemente lenta como para estar siempre al borde del tedio, lo bastante meditada para no caer nunca en él. Tener, en la sombra, esa hidalguía de la individualidad que consiste en no insistir para nada con la vida”.
Algunos confundimos el no querer envejecer con el querer seguir siendo jóvenes, esa fijación a lo que funcionó en su momento se ha llamado neotenia, que a partir de sus raíces etimológicas quiere decir mantener como si fuera nuevo lo nuevo... la humillación de ser monos que renuncian a que les salgan pelos tiene sus compensaciones. Es una especie de doble negación que acaba produciendo un efecto contrario. Ser estúpido en ser estúpido o lento en ser lento tiene sus ventajas. El retraso en el desarrollo nos da tiempo a espabilarnos.
También sobre estas líneas planea el problema de la velocidad. Porque de hecho: ¿Cual es el problema del lector? El dar con la velocidad adecuada para estar, seguir ahí. Filólogo quiere decir maestro de la lectura lenta, y el que lo es acaba por escribir lentamente. No sólo el hábito sino también el gusto, un gusto por la alegre travesura nos lleva a veces por ese camino. Nada sale bien sino participa en ello la alegre travesura.
Es la que nos lleva a no escribir más que aquello que puede desesperar a los hombres que se apresuran. La filología es, en efecto este arte venerable que exige ante todo de su admirador una cosa: mantenerse aparte, tomarse su tiempo, devenir lento. Como un arte, un conocimiento de orfebre aplicado a la palabra, un arte que no tiene que ejecutar más que trabajo sutil y precavido y que no llega a nada si no llega lento. Los amantes y los músicos también lo saben. Cuando repiten lo hacen cada vez más lentamente. Es así como el que anda en amor ni cansa ni se cansa, es así como ningún amor conoce reposo.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

21 May 2013

El dedito en la pantalla.

Escrito por: franciscosanz el 21 May 2013 - URL Permanente

Portada de revista americana: The Me Me Me generation... and why they’ ll save us all. Eso de haber estudiado inglés sale a cuenta. La generación de los ni ni ni, tiene por lo visto mucho que aprender de ellos. Por eso están siempre con el móvil sin duda. Y del mismo modo que cuando antes entrabas en una institución tenías que prepararte para lo que allí se hacía, ahora vamos a montar unas instituciones para ver qué se puede hacer con esta panda que no va a encontrar trabajo, ni identidad, ni familia, ni casa del mismo modo que lo hicieron sus padres, bueno, ni siquiera de un modo parecido.
Dios proveerá, Deus ex machina; una máquina, el móvil, introducirá un Dios en la escena y Dios resolverá la cuestión. ¿Qué cuestión? La que se os antoje: el hambre en el mundo, el desempleo juvenil español, el fin de los recursos energéticos o el calentamiento global. Pero para los males de mañana, mañana ya maquinaremos algún Dios para solucionarlo. O lo harán esos superdotados que sin salir de su cuarto, sin salir siquiera de casa de sus padres ya parecen venir de vuelta de todo. Como el poeta que decía: “¡No sé que tiene la aldea/ donde miro y donde muero/ que con venir de mí mismo/ no puedo venir más lejos!”
Que ¿qué tienen en común las personas que a estas alturas del siglo todavía son unos críos con Don Félix Lope de Vega y Carpio, el Príncipe de los Ingenios?, ¿pues qué va a ser? que a pesar de tanta red y tanta pantalla, ellos y Don Félix están más solos que la una, y como él pueden pensar que: “A mis soledades voy/ de mis soledades vengo/porque para andar conmigo/ me bastan mis pensamientos”. Pero desde luego no por el móvil. Sino a pesar suyo.
Cada vez se ven más cosas y se oyen menos palabras por el móvil. Eso tiene consecuencias claras. Evidentes. Un optimista me dice que abra los ojos y que vea lo muy bello que es el mundo en sus montes, plantas, animales, etc. Ciertamente esas cosas son bellas de ver; pero otra cosa completamente distinta es serlas. Si nos fijamos en la progresiva ascendencia del yo que recuerda sobre el yo que experimenta parece que es así. Nunca nos habíamos fotografiado tanto. Lo de caer en el estanque como Narciso nunca había sido tan fácil. En cada esquina hay uno hundiéndose móvil adentro.
La generación de sus bisabuelos tuvo el automóvil, la de sus abuelos la televisión, la de sus padres el ordenador. Es la crisis energética, claro. Las dos primeras son barbarismos semánticos mitad griego, mitad latín. Si se hubieran ceñido a un solo idioma no hubieran sido lo mismo, televisión tiene un nombre mitad latín y mitad griego, como por otra parte el automóvil, que hubiera debido llamarse autokineticon, o en latín, ipsomovile.
A mí lo del renacimiento de la asignatura de religión me va bien para fastidiar a mis amigos de derechas y lo del aborto es perfecto para incordiar a las mujeres que votaron al PP. El dios en la máquina que nos va a salvar sin embargo no va a venir de mano de la religión sino de la tecnología, por eso los de la reforma educativa pretenden reducir las clases de eso. ¡Demasiado tarde! Dios ya ha salido de su escondite en la gramática, ahora está en el p. aparato. Todos vamos recibimos evangelio, la buena nueva, por ellos.
Los nuevos dioses están ahí, la nueva fe consiste en creer controlar el mundo desde la pantalla, y ya ni siquiera mediante teclado, ratón y el mando a distancia, sino con el dedito sobre la pantalla. Más que rodar hacia el trabajo o rabiar contra la muerte de la luz mirando a lo lejos por la tele con la muerte de la luz de cada día, pequeña pantalla adentro a todas horas, es la eucaristía de lo virtual, “tener amigos” sin conocer a nadie, contacto inmediato sin necesidad de mediaciones. Se trata de una sociedad de lo perecedero, de lo inmediato. Uno es aquel para el que no hay nada. Me me me que ni ni ni.
Nos prestamos a clases de “religiones a la carta”, en las que cada uno moldea a Dios a su gusto, con el objetivo de “sentirse bien” y como un medio terapéutico, de “autoayuda”. De soledades a las que ir y de las que volver, de un Dios sin comunidad y una religión sin ética colectiva. El viejo propósito de “cambiar el mundo” se transforma en “encontrarme bien”; de la satisfacción emocional con el dedo en la pantalla, de los “sentimientos”, en lugar de adaptar mi conducta a la norma que viene de la religión del bien y la riqueza común.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

20 May 2013

Ser atropellado por los mansos.

Escrito por: franciscosanz el 20 May 2013 - URL Permanente

Hay mucho por hacer, se puede hacer mucho e insistir en lo mal que lo hacemos todo o que en realidad no se puede hacer gran cosa no ayuda. La falta de fe en las alternativas sólo puede compararse a la falta de compromiso o de acción real. Seguramente es porque nos gusta hacer la pelota al lector, al comprador, al votante: vamos de buenos. ¡Qué buenos quisieron ser Zapatero y Rajoy!, habernos librado de la arrogancia de González y Aznar para ser atropellados por los mansos. Con los libros de política pasa algo parecido, en la primera parte se pone a parir a todo el mundo. El autor está entusiasmado, convencido, se nota. En la segunda, mucho más corta, se proponen alternativas: ¡ya nos habían dicho que ese tío era un poco tonto!
Con tanto representante y sucedáneo es clave que la mujer del César no parezca una puta aunque lo sea y, si lo parece el que no lo sea no hace más que empeorar la cuestión, así que a cuidar el aspecto, jovencitas. Es como mi hijo perdiendo al parchís con su madre hace muchos años. Iba perdiendo, iba a perder. Se puso a llorar. Su madre se levanta de la silla, le consuela: “Si estás jugando muy bien, si es sólo cuestión de suerte”. “¡Entonces es mucho peor!” Y el llanto se hace desconsolado, mientras su madre se oculta para que no la vea reír.
Proust dijo que en lugares como los hospitales o los conventos cuando había tenido ocasión de encontrar encarnaciones reales de la ayuda efectiva, tenían por lo general un aspecto alegre, positivo, indiferente y brusco de cirujano impaciente, ese rostro en el que no se lee conmiseración alguna, ningún enternecimiento ante el sufrimiento humano, ningún temor a herirle y que es el rostro sin dulzura, el rostro antipático y sublime de la auténtica bondad.
Supongo que es una cuestión de marco, de escala temporal, que hace falta tiempo para ver si los sacrificios llevan a mejoras. Si dejarnos abrir las carnes acabará con el mal. De momento lo de la austeridad duele. Salir del euro dicen que también dolería. El despido barato duele, el tener que trabajar cobrando la mitad también dolería. Costó más de un siglo quitar de los hospitales lo de if no pain, no gain.
Lo que cuesta hacer no es necesariamente lo mejor. La austeridad parece un castigo, se nos castiga para que cambiemos. Si se impone un castigo a alguien no es para castigarlo por lo que ha hecho sino para transformarlo en lo que es. “Vosotros hombres serviciales y bienintencionados, si queréis participar en una acción provechosa ¿Por qué no ayudáis a erradicar del mundo esa mala hierba que crece por todas partes: la idea de Castigo? ¡Parece como si la educación de la humanidad hubiese estado dirigida hasta ahora por la imaginación de carceleros y verdugos!” Nietzsche buscaba en el resentimiento no la consecuencia sino el origen de la moral.
Se insiste en lo que quiere el pueblo, como si hacer lo que quiere el pueblo fuera la clave de la moral. Pero el pueblo no quería la revolución, sólo quería su espectáculo. ¿Hay algo más astuto? ¿Algo más inmoral? ¡Sobre todo cuando se trata de la revolución!. Pero tranquilizaos, el pueblo cuando parece desear el orden, sólo desea así mismo su espectáculo.
La ética debe volverse inmoral. Los moralistas, los que vamos de moralistas cansamos. Si además ejercen desde la presidencia de gobierno, todo parece apestar. Es nuestra la tarea de recuperar la inmoralidad para combatir el terror. Hay que recomponer, recuperar la ilusión, esa fuerza a la vez inmoral y maléfica de arrebatar lo mismo a lo mismo que se llama la seducción. La seducción en contra del terror: he aquí la apuesta, no hay otra.
Y subir con ella a los extremos, y desde ellos reconsiderar nuevas maneras de relacionarse. La magia que milita en nosotros debe ser la de lo radical, la de lo extremo, la seducción que ejerce todo lo excesivo: los inmoralistas, son los guías del desfiladero. Después de todo: ¿No es el moralista el polo opuesto del extremado, en cuanto pensador que pone un interrogante a la moral, vale decir, la toma como problema? Moralizar ¿no será inmoral?, ¿bastará con recordarlo?

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

19 May 2013

Una coquetería de agonizantes.

Escrito por: franciscosanz el 19 May 2013 - URL Permanente

Imaginemos que estamos agonizando, ¿cuánta verdad podríamos soportar? La dosificación de las mentiras es clave para ayudar a morir. Sí que es cáncer... pero lo hemos cogido muy a tiempo. De momento empieza tomando este medicamento que no tiene los efectos secundarios de la quimioterapia y además va mejor. Estás reaccionando muy bien a la quimioterapia. La recaída forma parte de lo normal, la convalecencia sigue un curso ondulante... finalmente, no te preocupes no vas a sufrir.
Quiero entender algunas de las mentiras que nos contamos como una de las formas del cuidado que tenemos que tener unos con otros porque nuestra forma de vida agoniza. Como si tuviéramos que hacer lo posible para que fuera más fácil el tránsito. Para que las fases de ira y depresión inherentes al saber que nos estamos muriendo sean más cortas, más llevaderas. Es curioso como en las culturas de culpa como la nuestra se tienda a decir toda la verdad al paciente y en las de vergüenza como la japonesa los médicos consideren más humano ocultárselas en la medida de lo posible.
No parece que identificarse con el agresor sea muy deportivo. No parece que lo sea tampoco el no intentar resistir o renunciar a esperar mejora. No parece que sea bueno exagerar en eso de contemporizar con lo que nos mata. Más bien creo que la complacencia con el adversario es característica de la debilidad, es decir, de la tolerancia, la cual en última instancia no es más que una coquetería de agonizantes.
Sobre una economía en crisis, desde una miserabilización de la política sin parangón, deberíamos abstenernos de hacer proyectos, de esperar el fin de la crisis, mejores gobernantes, que acaben inventando algo, que no tengamos que acabar sufriendo....pero seguimos haciendo cosas así, dado que seguir confiando en mejorar es, como se sabe, un tic de agonizante. La misma conversación a la que se prestan nuestros “médicos” con nosotros parece tan convencional como la que se tiene con un agonizante.
En más de un testamento vital he visto reflejado el deseo de que a uno lo maten, bueno, que le dejen morir, en casa. En la preparación de más de una caverna de pensador, de madriguera de sabio, se anticipa ya la cámara mortuoria, al animal que se aparta para morir. Antes, cuando nacíamos en casa también la alcoba conyugal se consideraba un "santuario" que, un día, acogerá la agonía ... entonces la muerte se hallaba integrada en la vida. Más tarde empezamos a verla como una putrefacción... la "muerte oculta" en un hospital, se introduce en las costumbres por los años 1930-1940.
Ahora parece que pretenden que vuelva la religión. ¿Tan mal estamos? Yo pensaba que el auge de los paliativistas era consecuencia de la crisis. Pero ¿que nos manden a casa a los de la extremaunción?, eso es pasarse. Es como que nos digan que es morir a casa cuando ya no la tenemos, igual por fin nos la dan si sólo es para eso. Bueno, después de pedir paciencia nuestro presidente parece que acabará pidiendo que recemos, estas cosas pasan, y no sólo en medicina. Aunque la verdad muy sana esta sociedad no parece. Antes se decía que quién no sabe rezar debe ir al mar, ahora basta constatar una vez más al fondo de una maldita cola que no puede trabajar para ponerse a rezar como un monje mantenido.
Además pretenden acabar con el derecho al aborto. Pretenden que quede totalmente prohibido el aborto de productos en gestación, es decir que desde el punto de vista tecnológico y de mercado son posibles. Además a los hijos de puta dispuestos a jodernos a todos va a ser por lo visto obligatorio darles a luz.
Bueno, rezar ayuda. Yo lo he hecho. Los maitines, que se rezan cuando no se ve ni huevo, empiezan con un salmo: "Ahora que la luz del día inunda el cielo levantemos el corazón a Dios en las alturas". Y las completas que terminaban los rezos rezaban: "Que el Dios Todopoderoso nos conceda una noche tranquila y un final perfecto”, bien entendido eso es una invitación para salir pitando de esta celda, para salir de marcha una vez más, que queda poco. Que lo he pillado.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

18 May 2013

El elemento utópico.

Escrito por: franciscosanz el 18 May 2013 - URL Permanente

¿Cuánto falta para el acontecimiento precipicio? El colapso cantado de momento ha puesto un acento circunflejo sobre planes y promesas. Los espectáculos de desastres, la glorificación del ganador, las entrevistas con los perdedores, los travelings sobre las zonas devastadas, tal como son presentados por los medios, sirven de fundamento, y refuerzan de manera diferente, el constante retroceso moral de la gente común. En cada caso singular podemos preguntar: "¿Ha llegado aquí a ser creadora el hambre o el exceso?".
En una ocasión Herzen acusó a su amigo Bakunin de confundir, en todas sus empresas el segundo mes de gestación con el noveno. El propio Herzen estaba más inclinado a negar la existencia del embarazo aunque lo estuviera viendo en el noveno mes. Tal como estamos haciendo las cosas en Europa lo de negar la evidencia empieza a ser patético. Un par de días antes de precipitarnos colapso adentro seguiremos como si tal cosa. Como Iván Karamazov, si caemos al abismo caeremos de cabeza.
La modernidad civilizatoria apoyando sus fundamentos en valores que se suponen universales, vinculándolos después, con visos de racionalidad científica, a evidencias empíricas domesticadas, daba puntual cuenta del progreso prometido, a la vez que soslayaba las consecuencias regresivas, no deseadas, que los acompañaban. La ciencia económica ha desempeñado un papel fundamental en este juego reduccionista al aportar el núcleo duro de racionalidad llamado a orientar los planteamientos socio-políticos que configuran el actual pensamiento dominante. Bien, pues eso ya no cuela.
La evidencia de la catástrofe anima al pensamiento contrafactual, a viajar hacia otro pasado, a decir ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho esto o aquello? para volver con precisiones acerca de lo que hay que hacer. Los que se quejan tanto a veces parece que no van en serio, he visto demasiadas personas que han sido quebrantadas para deshacerme de esa sensación de falsedad de muchas rebeldías a mi alrededor. Cuanto más se ha sufrido menos se reivindica. Protestar es una prueba evidente de que no se ha atravesado ningún infierno. Protestamos también para que no llegue a pasarnos a nosotros. Porque no nos ha pasado.
El omnipresente recurso al victimismo está fundamentando la futura radicalización de la terapéutica. La vamos a extender ante todo a los que creen que les van bien las cosas, son como los que niegan haber tenido una infancia desgraciada, eso es una “negación de la evidencia”, las cosas te han ido muy mal, ¿vale?, la queja te da poder, aunque ese poder no vaya más allá del soborno emocional o de la creación de inéditos niveles de culpabilidad social. Di que las cosas no te van mal del todo, y te la ganas.
Es un error muy propio de las asambleas de desfavorecidos partir de lo mal que va todo para juzgar las posibles alternativas por la evidencia moral de sus motivaciones, y no por su funestas y no pretendidas consecuencias; y cuando estas consecuencias se producen una vez sí y otra también, monótonamente y sin excepciones, seguir entonces sin desacreditar éticamente de una vez por todas dichas alternativas. Si pudiéramos escarmentar en cabeza ajena habría que saber quién ha pasado por trances parecidos a los nuestros.
Habría que aprender cada vez más a considerar a la afirmación como lo Bello en si... Apartar la mirada: ¡que eso sea la única negación! Y tomarlo todo: a partir de un momento cualquiera no ser más que pura adhesión!... nos es tangible que todas las cosas, absolutamente todas las cosas que nos suceden, giran constantemente a nuestro favor.
Cuando la verdad no es realizable dentro del orden social existente, entonces es para este último algo con un carácter utópico. Esta trascendencia no va en contra sino a favor de la verdad. El elemento utópico fue por mucho tiempo el único factor de progreso en la filosofía: como la constitución del mejor estado, del placer más intenso, de la felicidad perfecta, de la paz eterna... En la teoría crítica, la obstinación será mantenida como una cualidad genuina dentro del pensamiento filosófico. Políticamente es imprescindible.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

17 May 2013

El pueblo español, ¿es digno de confianza?

Escrito por: franciscosanz el 17 May 2013 - URL Permanente

¿Confianza en el gobierno? La cuestión es cuánto confías en la gente, no cuánto confías en el gobierno. Si hablas de la gente como si tú no lo fueras, por ejemplo. Si crees que si la gente participara más en el gobierno y la administración irían mejor las cosas, o no. Como experimento mental, como test para ver cuánto confías en la gente, o cuánto confían en la gente la gente a tu alrededor basta traer a colación la Renta General Básica.
Aclara el tema diciendo por ejemplo que sería de 1200 €, para cada uno pero que de ahí tendrían que pagarse educación, sanidad y jubilación, que podrían contratar con el Estado o con la Libre Empresa para contratar a su gusto, y podrían trabajar o no a cambio de sobresueldos según los resultados. A su gusto. Y que el Estado sacaría dinero para eso privatizando gran parte del Estado del Bienestar o cobrando por los servicios que aporta. Verás el lío que se organiza.
Hay dos personajes fijos en este “gedankenexperiment”. El que dice que así nadie hará nada, la gente sólo aceptará trabajos que le gusten... y el que dice que si somos tan malos votando, orientando los índices de audiencia de la tele o consumiendo, invirtiendo nuestro dinero en seguridad social no mejoraremos y caeremos en manos de desaprensivos que nos enredarán con la educación de nuestros hijos, con la sanidad o con los cuidados o las condiciones de dependencia si llegamos a depender de los demás.
Han caído tres males sobre nosotros. Primero, las desigualdades no hacen más que aumentar. Segundo, el malestar en la democracia. Y tercero hemos perdido la soberanía, como ciudad, región, país y si me apuras hasta como continente. Dicho de otra manera además de no fiarnos de la justicia, no nos fiamos de la voluntad popular expresada en las urnas, ni de que nuestros representantes puedan hacer gran cosa en la comunidad europea o internacional para mejorar nuestra suerte. Lo dicho, una crisis de confianza.
Cuando van mal las cosas hay una especie de deber de confiar, en que no tenemos el gobierno que nos merecemos sino uno peor, por ejemplo. Es más, que el gobierno no debería tratar a la gente como se merece por haberlos elegido sino mucho mejor. Por ir a los clásicos: My lord, I will give them all they deserve. HAMLET. God's bodykins, man, much better. Use every man after his desert, and who should 'scape whipping?
Bueno, el gobierno va a hacer la media entre las asignaturas de religión y matemáticas... Aún recuerdo cuando estaba con amigos y pensaba que duraría en la comuna. Aún recuerdo cuando pensaba que del Mayo del 68 íbamos a poder sacar algo, que la constitución de 78 no duraría, que con los socialistas en el poder saldríamos de la OTAN, que peor que con Aznar no podríamos estar, aún recuerdo cuando era joven y todavía no habíamos tenido el 15 M para soñar. En fin, las primeras esperanzas son las últimas que se pierden.
La reforma del pasado que acometen todas nuestras actividades internas se conjuga con la confianza en el incierto futuro. Por anodina que pueda parecer la vida en democracia en comparación con los grandes proyectos que trazáramos en nuestra infancia y adolescencia políticas, la firme esperanza en lo vez una vez soñamos no nos abandonará del todo en ningún momento; vaya, que las primeras esperanzas constituyen la últimas decepciones.
Así que si la ley Wert parece que la haya hecho un tarado, si Blesa sólo ha pasado una noche en la cárcel... en fin que está claro que este gobierno ya no confía en el pueblo. Brech se burlaba de la arrogancia de la nomenclatura stalinista diciendo que habiendo perdido el gobierno la confianza en el pueblo, teniendo el pueblo por delante una tarea tan grande para recobrarla, teniendo que redoblar sus esfuerzos constantemente ¿si no sería más fácil para el gobierno disolver al pueblo y elegir otro? Di capo: El pueblo español, ¿es digno de confianza? Los que decimos que sí, a los que confiamos en la gente que somos, ¿se nos tomará alguien en serio? O nos devolverán a la escuela y a la universidad para que volvamos a examinarnos de todas las asignaturas. O nos obligarán de algún otro modo a hacérnoslo mirar.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

16 May 2013

El pavoroso silencio de Dios.

Escrito por: franciscosanz el 16 May 2013 - URL Permanente

El pavoroso silencio de Dios: “¡Oh tardía alegría mía! Vos callabais entonces y yo iba alejándome de Vos, desparramado en muchos semilleros de dolores; soberbio en mi envilecimiento, desasosegado en mi cansancio”. Los principios han cambiado, pero no hacemos como si los principios hubieran cambiado. El desorden racional es completo: los que construyen sistemas filosóficos no se preocupan en establecer los cimientos. Y los que combaten los sistemas ignoran, al identificar el problema de la razón con el de sus principios, que esto sólo se puede hacer exhibiendo principios. Hoy la hija pretende engendrar a la madre, tal es el cansancio al que han llevado las tradiciones: es como si la matemática quisiera parir a la filosofía.
Las cosas no deben por archisabidas dejar de repetirse. Las convicciones descansan en las frecuencias, en las sensaciones repetidas. El científico debe inscribir las experiencias en protocolos estandarizados, explicitados para poder ser repetidos; de otro modo, sus colegas no lo reconocerán. Así mismo en la justicia, un testigo único se considera nulo. El historiador y el periodista deben “confirmar sus fuentes”. Las repeticiones son indicios de objetividad y pueden invocarse a título de prueba. Los que repiten las trolas imponen las trolas. No pudiendo hacer de la ley costumbre pretenden de la costumbre hacer ley.
¿La repetición, es la base de la vida? Puede ser, pero en todo caso la repetición es música, y la vida sin música sería un error. Los seres humanos estamos mucho más capacitados para reconocer patrones que para pensar a través de combinaciones lógicas, por lo tanto confiamos en esa habilidad para casi todos nuestros procesos mentales. Después de todo ¿qué es escuchar música sino buscar patrones, de resonancia armónica, de repeticiones, de octavas, progresiones, acordes... en el disonante paisaje sonoro que nos rodea?
Con las repeticiones conseguimos meternos las cosas en la cabeza. Las repeticiones son claves para recordar. Cuando el motivo de una canción reaparece, es como toparse con un viejo amigo. El arte de la buena composición consiste, entre otras cosas, en saber cuándo introducir una repetición: en cuanto lo reconocemos sabemos lo que va a sonar a continuación y la sensación puede ser muy grata.
El beneficio evolutivo de las predicciones acertadas nos predispone a sentir placer cuando vemos satisfechas nuestras expectativas. Si conseguimos recordar la melodía la reconoceremos cuando vuelve alterada. Y en la variación está el gusto. La música está concebida para que sea literalmente memorable, y con tal finalidad suele componerse. Todo hombre que ama la música piensa al escucharla: “habla de mí, habla en mi lugar, ¡lo sabe todo!”
El pavoroso silencio de Dios que a veces escucho me alcanza porque no soy músico. Me tienen que repetir muchas veces la melodía para pillarla. La melodía es la forma de expresión más primitiva de la música. Su objetivo es transmitir un pensamiento musical por medio de múltiples repeticiones (principio motívico-temático) y, a poder ser, un lento desarrollo (variación), para que incluso el más obcecado sea capaz de seguirlo. La melodía trata al público como el adulto al niño o el cabal al idiota. Para un músico puede parecer insultante, pero para algunos constituye la esencia misma de la música.
La música revela qué riqueza, qué variedad, sin nosotros saberlo oculta esa gran noche impenetrada y descorazonadora de nuestra alma. La cuestión es cuántas veces me tengo que repetir que esto no puede seguir así como para que la música que hace la mente cuando cuenta sin ser consciente de contar pase a mis pies, y me levante de esta maldita silla, me saque a bailar, y entonces más que ser parte del problema empiece a ser parte de la solución. Puede que así Dios deje de estar en silencio.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Sobre este blog

Amigos

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Archivos