11 Jun 2009

El Premio Príncipe de Asturias de Humanidades, vinculado con el exilio ceutí

Escrito por: fsanchezmontoya el 11 Jun 2009 - URL Permanente


Francisco Sánchez Montoya

http://www.edicioneslibrosdeceuta.es/

ImageA la Universidad Nacional Autónoma de México, le concedieron el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en este 2009. En esa Facultad ejercieron su saber dos ilustres exiliados ceutíes, el Diputado socialista Manuel Martínez Pedroso y el profesor Luis Abad Carretero, catedrático en el Instituto Hispano Marroquí, tras el golpe del 17 de julio de 1936, los dos tuvieron que abandonar Ceuta y afincarse en México.

Una buena parte de este premio también es para todos esos españoles, entre ellos muchos ceutíes, que tuvieron que abandonar la Ciudad e instalarse en tierras mexicanas. Hace ahora 70 años, el presidente Lázaro Cárdenas abrió las puertas de México a los exiliados españoles. El jurado de este premio recordó que la UNAM "acogió con generosidad a ilustres personalidades del exilio español" provocado por la Guerra Civil (1936-1939) y el régimen del general Francisco Franco (1939-1975). México fue en ese periodo tierra de asilo de numerosos intelectuales republicanos, muchos de los cuales trabajaron en la UNAM, como además de los ceutíes el filósofo José Gaos.
La Universidad Nacional Autónoma de México es reconocida como la casa por excelencia del pensamiento iberoamericano y mexicano y fue generoso cobijo de una buena parte del exilio español y del destierro intelectual iberoamericano.
Pero sobretodo este premio es un reconocimiento al pasado orgulloso de México -de las aulas de la UNAM surgieron tres premios Nobel y ocho premios Príncipes de Asturias- y a su compromiso con el futuro: más de 35.000 profesores y casi 300.000 estudiantes la convierten día a día en la mayor institución académica del mundo de habla hispana.
El galardón reconoce a la Universidad Nacional Autónoma de México, la mayor institución académica del mundo de habla hispana. De forma oficial, la candidatura de la UNAM al premio Príncipe de Asturias echó a andar el jueves 19 de febrero. Aquella noche, el embajador de España en México, Carmelo Angulo, reunió a un grupo de intelectuales entre los que se encontraba el escritor Gabriel García Márquez. El embajador contó que acababa de enviar una carta al presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, Matías Rodríguez, proponiéndole a la UNAM como candidata al premio. Era evidente que la calidad y variedad de su oferta académica y de investigación, así como su compromiso con la difusión cultural, el humanismo y las nuevas tecnologías la convierten en la máxima casa de estudios del país, y la de más prestigio y reconocimiento en América Latina.
El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, instituido en 1981, es concedido a la persona, grupos o institución cuya labor creadora o de investigación represente una aportación a la cultura universal en esos campos. Al premio optaban veinte candidaturas procedentes de doce paises, entre las que se encontraban las del periódico The New York Times, el historiador británico Geoffrey Lloyd, el sociólogo alemán Ulrich Beck y el filósofo español Emilio Lledó. La Universidad Autónoma de México, que está a punto de cumplir 458 años.
La UNAM, uno de los más importantes centros de educación superior de México e Iberoamérica, "ha sido el modelo académico y formativo para muchas generaciones de estudiantes de diversos paises y ha nutrido el ámbito iberoamericano de valiosísimos intelectuales y científicos", subrayó el jurado del premio en su acta. Esta universidad mexicana "ha impulsado poderosas corrientes de pensamiento humanístico, liberal y democrático en América y ha extendido su decisivo influjo creando una extraordinaria variedad de instituciones que amplían el mundo académico y lo entroncan en la sociedad a la que sirven".
El premio "es muy importante para esta Universidad y para México como país", declaró en un comunicado el rector de la UNAM, José Narro, que recordó que la universidad, "hija de la de Salamanca", en España, en breve va a "iniciar los festejos del centenario". Fundada en 1910 como heredera de la Real y Pontificia Universidad de México, creada en 1551, su Ciudad Universitaria -inaugurada en 1954 en la capital mexicana- fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2007, como ejemplo de conjunto monumental del modernismo del siglo XX.
Encargada de gestionar la Biblioteca y la Hemeroteca nacionales, así como una red de 141 bibliotecas, su gran actividad abarca la orquesta filarmónica y sinfónica, una emisora de radio, un canal de televisión, la filmoteca más importante de México, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (la escuela de cine más antigua de América Latina) y una red de museos universitarios. La universidad mexicana era la principal favorita, junto con el diario estadounidense The New York Times, de un total de 20 candidaturas procedentes de 12 paises, entre las que figuraban la agencia fotográfica Magnum y cinco organizaciones internacionales que velan por la libertad de prensa.
Los premios Príncipe de Asturias los entrega la Fundación que lleva el nombre del príncipe Felipe de Borbón, heredero de la Corona de España, y cada año premia a ocho personas o instituciones en los ámbitos de Artes, Cooperación Internacional, Concordia, Ciencias Sociales, Comunicación y Humanidades, Deportes, Investigación Científica y Técnica y Letras.
Los galardones, dotados con 50.000 euros (70.000 dólares) y la reproducción de una escultura de Joan Miró, son entregados por el príncipe Felipe en una ceremonia en el teatro Campoamor de Oviedo, ciudad sede de la Fundación.

Importante labor en México de Luis Abad y Antonia Castillo

Al catedrático Luis Abad, en los años treinta, se le podía ver por las calles de Ceuta pasear junto a sus alumnos del Instituto Hispano Marroquí, también es de destacar su labor política en la izquierda ceutí, fue presidente de Izquierda Republicana en Ceuta, donde era muy habitual sus conferencias y charlas, dado su gran calidad intelectual. Estaba casado con la primera mujer que fue médica en Ceuta, la doctora Antonia Castillo. Los dos tuvieron que abandonar su tierra y vivir sus últimos días de vida en México donde desarrollaron una gran labor docente. Ellos tan bien son parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, y en buena medida este premio les reconoce su gran labor en la educación de aquel país.
El catedrático Luis Abad, tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Al finalizar Guerra Civil logró escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara. En 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros, pudo subsistir.
Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos y en 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca. Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, la ceutí y primera mujer médica en nuestra Ciudad, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido tan sólo seis meses después de su boda.
A la mujer de Luis Abad, le impusieron diversas sanciones. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido. En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a México. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer.
Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en proyectos educativos y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas. Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la
Ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.
Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Marcharon a Almería, a Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud falleciendo a principios de 1971, y su marido el catedrático ceutí Luis Abad el 13 de noviembre de ese año.

De diputado en Ceuta a la Universidad de México

En los primeros años de la década de los años cincuenta la Universidad de México contaba en su nómina con el prestigioso catedrático de Derecho Manuel Martínez Pedroso, tras la terminación de la guerra civil tuvo que abandonar España, muchos de sus alumnos pudieron aprender de este gran profesor que en febrero de 1936 como candidato del PSOE fue elegido diputado por Ceuta, en la coalición del Frente Popular.
Marchó hacia México, junto a otros exiliados, donde el presidente de aquel país, Lázaro Cárdenas, los acogió. A este país fueron, en su mayoría, políticos, intelectuales y técnicos cualificados. En las Cortes en el exilio mexicano la Ceuta democrática estuvo representada por este Diputado, y como otros muchos ceutíes, de los que desgraciadamente no tenemos una estadística, marcharon a México.
Este éxodo es el más importante de los exilios políticos y culturales de la historia de España. Martínez Pedroso como Diputado por Ceuta, junto a otros políticos propician en 1943 la creación del primer organismo unitario en el exilio, y en 1945 el aislamiento de Franco y su posterior condena por las naciones unidas permitieron el restablecimiento de las instituciones democráticas en el exilio.
De la vida docente del Diputado por Ceuta, Martínez Pedroso en México, hay muchos intelectuales que han hablado de su gran labor como Sergio Pitol, quién al recibir el premio Cervantes en el 2005, en el paraninfo de la Universidad de Alcalá destacó al profesor en su discurso: "Quién definió mi destino, mi camino hacia la literatura, fue la facultad de derecho, y concretamente el maestro, Martínez Pedroso. Los alumnos más comprometidos con la carrera, los más ordenados, los de óptimas calificaciones en todas las asignaturas, desorientados ante la ausencia de un programa previamente establecido desertaron a las dos o tres semanas de haberse iniciado el curso. Don Manuel fue una de las personas más sabias que he conocido, y, quizás por eso, nada en él había de libresco, era un narrador espléndido, nos relataba sus actividades durante la guerra civil, sus experiencias nos incitaba a leer, a estudiar idiomas, pero también a vivir".
Otro escritor que recuerda el paso de este Diputado ceutí y Catedrático por México fue Carlos Fuentes, premio Príncipe de Asturias: "Yo asocio a Pedroso con largas caminatas, el recreaba el espíritu de lo que era la ciudad de México en 1952. Era un maestro al estilo medieval, al terminar su clase acompañado siempre de al menos media docena de alumnos de la Facultad, íbamos hasta su casa, el paseo de los estudiantes con el profesor era reposado, su extraordinaria categoría jurídica y humanista, queda en la historia de la Universidad como un magnífico momento en que brilló la inteligencia de rostro enjuto, ojos brillantes, tez que evocaba la de los andaluces y nariz afilada, más bien parecía un quijote que luchaba por la paz"
Martínez Pedroso impartió la Cátedra de teoría general del derecho y del estado y fundó el primer seminario que hubo en la universidad mexicana sobre esa temática. Antes de morir (1958), preparaba su obra fundamental sobre teoría del estado, soberanía y derecho internacional, que no pudo terminar.


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2 comentarios Escribe tu comentario

iray

iray dijo

"y como otros muchos ceutíes, de los que desgraciadamente no tenemos una estadística, marcharon a México" ¿Cómo pueden saber que fueron muchos si dicen que no existen estadísticas? Me parece demagogia total. ¿Estaban allí para contar cuántos fueron?

"era un narrador espléndido, nos relataba sus actividades durante la guerra civil" ¿Pero no dicen que se exilió? ¿En qué fechas? Los que normalmente se exiliaron lo hicieron al comienzo de la guerra (cobardes por otra parte, ya que no fueron capaces de luchar por aquello en lo que decían creer) y con posibles para subsistir. No lo quiero quitar mérito a éste señor en lo que a su profesión cabe, pero, por favor, no me lo pongan como a un mártir ya que logró llegar (costaban una pasta los viajes entonces), asentarse, conseguir un buen empleo bien remunerado y, seguro, murió en la cama rodeado de sus familiares y perfectamente atendido. Sufrimientos menos, por favor, y tengamos un respeto

Julio ruizo

Julio ruizo dijo

Martinez Pedroso fue un gran catedratico, que perdio la universidad de Sevilla de donde era titular... Los mejores tuvieron que marcharse...

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