07 Oct 2008
¿…y los talibanes se mudaron a Wall Street?
En el principio fue el verbo… y así parece que va a seguir por los siglos de los siglos. Resulta sorprendente ver cómo en un mundo tan débil de cuerpo, las palabras cobran una fuerza demoledora. Basta que con ellas se envuelva determinada idea y de ahí a la acción van pocos pasos, sobre todo en el ámbito económico. Les pongo un ejemplo harto conocido, cuando el presidente del Banco Central Europeo abre la boca para hablar del Euribor el universo financiero en Europa se tambalea, desgraciadamente siempre que Jean Claude Trichet hace uso de la palabra, su discurso es desfavorable para los usuarios del transporte público que ven cómo aumenta el interés que pagan al banco en concepto hipotecario, a pesar de las voces empresariales y estatales que piden una bajada para liberar tensiones en los depauperados mercados actuales.
Pues bien, advirtiendo esta idea nos topamos con una temporada turbulenta para las bolsas de valores que ya se va haciendo extensiva, algo así como una especie de telenovela que si no fuera por lo crítico del caso, nos deleitaría con sus nuevos capítulos y sus personajes nada románticos que han adquirido carácter protagónico: Merrill, AIG, Goldman Sachs o Morgan Stanley. En el primer capítulo apreciamos cómo el mundo financiero se ha tambaleado con los sustos y las quiebras de los últimos días. En medio de estos desajustes predecibles, ha salido a la palestra pública un viejo personaje que en su libreto interpreta el papel de presidente de los Estados Unidos de América, por supuesto, les hablo de George Bush. Pero bueno, veamos su cronología.
Primero lo hizo Henry Merrit Paulson, secretario del Tesoro, con la intención de ir ablandando la opinión pública y asomando lo que al final no podía ser de otro modo, quienes iban a pagar las culpas del desastre monetario eran los consumidores. Ojo al dato, Paulson apareció en la escena con un documento de sólo tres folios el primer día, ya van más de 400 con el rimbombante nombre de “pacto para estabilizar la economía”, después de los respectivos lobbies de los grandes industriales que, por supuesto, tienen que sacar sus tajadas. Luego vino el Presidente y dijo: nada, vamos a sacar unos 700.000 milloncitos de dólares que le recortaremos al gasto público y lo vamos a inyectar en el viejo cuerpo neoliberal, nada de tocar lo de las tropas de Iraq, el dinero lo sacaremos de las reservas del Estado o lo que es lo mismo, de lo que la gente ha pagado a través de diferentes partidas impositivas.
El resfriado pasará pronto, por lo que el Gobierno intervendrá, fíjense bien en esta palabra, intervendrá, sinónimo de acojonamiento, apuro y doble moral política, en los mercados en crisis. Comprará todo el valor tóxico que se oferte más barato a los grandes bancos insolventes, en otras palabras, reciclará la mierda de otros. El proyecto es el de recuperar la economía con el dinero público, pero atentos, eh, que es la economía privada, no cualquier otra, la que reclamaba el libre mercado y la desregularización total del papel administrativo. Ahora cuando las cosas salen mal se llama a voces la intervención administrativa desde Washington.
Pero bien, lo dicho y lo hecho. Habló el presidente, dio una señal de paz y a volver al juego inversionista. La confianza, factor importante para cualquiera que tenga unos números de más en los bancos y quiera ver cómo los incrementa, ha vuelto para acelerar nuevas bajas y alzas en las bolsas con sus respectivas migraciones desde la industria para el sector financiero. Hay algo que resulta simpático, mientras Dow Jones se venía abajo y el mundo financiero vivía su peor crisis, el candidato a la presidencia McCain se jactaba en decir que la economía era sólida, como mismo tomó prestada la idea del cambio a Obama ¿se habrá contagiado con el optimismo de Zapatero aunque piense que éste es un presidente latinoamericano?
Pero aquí no acabó la historia. Después de la primera ronda para aprobar el plan Bush, los propios compañeros de partido dijeron que no. Así mismo, no fueron los votos demócratas quienes derribaron el proyecto de ley que pretendía poner orden en casa, sino los mismos republicanos que, estoy seguro, pensaban más en sus intereses de fe ideológica que en la necesidad de salvar el desastroso estado de la Unión. ¿Cómo se justifica la actitud del Estado interventor en estos casos? He aquí el gran dilema filosófico para los últimos días de la era Bush: después de tanta teoría neoliberal, con una fuerte base en la liberación de los mercados de toda acción estatal, cómo era posible volver al aparato administrativo central para recuperar el desorden y la quiebra. Más que un problema ético era un problema práctico: ¿y mañana, que pasará después de estas intervenciones?
¿Qué lecciones sacamos de estos últimos movimientos económicos? Una sencilla verdad: la confianza a los mercados llega por las palabras y la acción de los hombres, no de la mano de Dios. Si las palabras agrietan el sistema el pánico entra en la cabeza de los inversionistas y se van a toda velocidad, en cambio, si a pesar de la crisis material que se presenta a ojos vista, dígase enfriamiento de la demanda del consumo y la producción, el discurso que se proyecta en las bocas autorizadas es de optimismo y confianza, las asperezas se liman y las probabilidades de ganar adeptos a la causa es mayor. Disminuye el margen de riesgo, sólo bastó que el presidente Bush anunciara sus intenciones para que las fluctuaciones de Wall Street subieran y bajaran en correspondencia con la evolución de los acontecimientos. Pero las palabras, o el verbo del Dios Mercantil, tienen más fuerza cuando están en acción, y esa faena es sinónimo de avaricia, riesgo, irresponsabilidad y poder.
En lo particular no me creo el cuento del libre mercado y su teoría de autorregulación. La tesis de que la oferta y la demanda bastan por sí solas para mantener vivo el sistema social humano, sin la intervención de ley alguna, orden y sentido común es pura ficción, sino ¿cómo se justifican las fluctuaciones del precio del petróleo que sube en unas temporadas y cuando todos estamos al borde del colapso con la amenaza de los 200 dólares baja, esto sin importar que justo en esos instantes los rusos estuvieran en plena guerra? ¿Quién o quiénes establecen las reglas de riesgos en los mercados de futuro?
El mercado no es un ente metafísico, sino una institución intangible hasta cierto punto, pero controlada por un reducido número de personas con poderes y capital que mueven a su antojo entre un punto y otro de los gráficos estadísticos. Claro que no hay leyes, no puede haber leyes reguladoras porque eso sería poner orden en casa. Un multimillonario saudí, ruso, europeo o norteamericano necesita total libertad de movimiento fiscal. Poner barreras a las migraciones monetarias sería como acabar con el plan divino de enriquecerse de modo fácil. Especular es mejor que producir. Para mover el dinero sólo hacen falta un reducido número de especialistas, dos o tres teléfonos móviles y una terminal con conexión a internet. Para producir hace falta inversión material, pagos salariales e impuestos además de tiempo. No hay nada nuevo bajo el sol: la ley del menor esfuerzo. Más con menos.
¿Quiénes han sido los responsables de la crisis? Buena pregunta, pero la respuesta nunca la van a encontrar ya que en la misma confluyeron muchas causas a pesar del esfuerzo del FBI de buscar alguna cabeza de turco que permita una labor de marketing estatal. Han influido muchas causas, unas más evidentes que otras; pero la principal de ellas es la absurda idea de liberalizar a toda costa el ejercicio de bancos y mercados, dando margen a todo tipo de acción que no respeta regla alguna.
¿Cómo comenzó todo? Vendiendo la mierda envuelta en el ideal de crédito. Sencillo, un tipo común, con pocos ingresos pensó que lograría el sueño de su vida: tener un techo. Fue al banco confiando en las bondades del marketing, empeñó los mejores años laborales de su vida y salió con la llave de su casita. Un día se encontró que no tenía dinero ni para comprar una hamburguesa y no le quedó más remedio que entregar su embargada casa. El tipo común se multiplicó por mil, y los embargos se multiplicaron por mil. Sus acreedores supieron jugar al riesgo. Tomaron sus paquetes hipotecarios y lo envolvieron en papel de regalo, le acuñaron un precio y se lo vendieron a otros bancos. Así se desarrolló la fatal industria de la sinrazón: unos compraron los paquetes con la intención de especular, revenderlas y recibir sus respectivas ganancias pero se olvidaron de un detalle, el infeliz que se multiplicaba por mil no tenía más nada que ofrecer y llegaron los impagos, el frenazo del consumo, el desinflado de precios, el parón constructivo y lo peor, la sequía crediticia, la evaporación del circulante. ¿Y después? El miedo, la desconfianza y nuevamente la falta de dinero.
Lo demás ya se sabe… Notas de prensa, quiebras, correteos en la Casa Blanca, análisis económicos y predicciones de paro y mucho miedo. Todo en el peor momento. Justo cuando el gobierno de Washington vive sus últimos días. Nada peor para despedirse que la muerte de un mito: el neoliberalismo se derrumbó sin la intervención de Osama bin Laden pero con el mismo efecto mediático, esta vez los talibanes estaban en Nueva York.
¿Y Europa? Difícil pregunta, un complejo rompecabezas. Europa dice vivir la historia desde fuera, pero no es así. Ya los bancos del viejo continente han sentido lo que es el sabor amargo de la crisis ya que la contaminación ha llegado hasta sus puertas: Northern Rock, Bradford & Bingley, Dexia o Hypo Real Estate han tenido que ser intervenidos por sus respectivos gobiernos (Inglaterra, Francia, Alemania, Bélgica u Holanda). Ni hablar de la economía real que cava tumbas, ya el espanto de la recesión se hace evidente y van cayendo a cuentagotas los malos datos.
En este ambiente de espasmos aparece Sarkozy profetizando un nuevo capitalismo ético, no sé cómo, pero eso dice. La señal proveniente de los Estados unidos ha sido muy bien entendida; ahora anda con la Merkel, el Berlusconi, y el acosado Brown, además el archiconocido Trichet con Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, intentando conciliar puntos de vistas dispares; pero no se ponen de acuerdo, es muy difícil aquí, hay muchos intereses en juego, muchas diferencias culturales o políticas y cuando se trata de soltar la pasta la gente se resiente, sino que le pregunten a Merkel que ha advertido que “nada de cheque en blanco”, aunque ya comienza a meter la manos en el monedero para auxiliar los primeros casos de apuro en su país.
Paradójicamente mientras el mundo Occidental se tambalea entre el desastre y el desorden los chinos mandan al espacio a sus astronautas, clara señal de fortalecimiento económico que llega desde el otro lado de la geografía, no olvidar. Tal parece que el efecto de la leche en polvo no tiene mucha importancia, cuatro o cinco detenidos que ahorita serán fusilados y a pasar página. Más importante ahora es demostrar la eficiencia post olímpica que pone a Pequín dentro del campo competitivo espacial, nuevo mercado simbólico.
América Latina, o sea, la otra América, continúa con sus planes de desarrollo: Lula y Chávez convenian refundar la banca del sur, un espacio para proteger y potenciar el comercio entre estos países emergentes los cuales, en su gran mayoría, están mirando a la izquierda de la historia ideológica. Ignacio Sotelo comentaba en un artículo en El País que esta crisis llegaba en tiempos en los que no había otra alternativa al capitalismo, claro que hacía referencia al viraje hacia la derecha en las relaciones políticas que se produjo en el mundo después de la caída del Muro de Berlín, pero pienso que esta visión eurocentrista choca con lo dicho anteriormente.
América del sur está ofreciendo datos que sería bueno se tuvieran en cuenta, más allá de la pasión con que Chávez defienda su proyecto social(ista) o la solidez con que Lula ha fortalecido la economía brasileña, además de las miradas que se les puedan hacer al Chile post Pinochet o a la polémica Argentina de los Kirchner en las cuales, después de haber aprendido las malas lecciones neoliberalizadoras de los años ochenta que dejaron más dolores de cabezas que problemas resueltos, se les están ofreciendo al Estado un papel más responsable en las relaciones con sus nacionales.
Indiscutiblemente las cosas no pueden seguir así, envueltas en el libre albedrío, donde el fraude profesional puede estafar a manos llenas. Wall Street necesita poner orden a su ejército talibán, así como deben aparecer leyes que regulen el qué y cómo se produce en este mundo, normas que reglamenten la relación Estado-Sociedad-Mercado y donde los responsables de las futuras catástrofes sepan que deben responder ante estas normativas.
Pues bien, tal como se empeñan en demostrar los hechos la teoría de un libre mercado que no respeta la ética más elemental es ya cuerpo muerto, o por lo menos agoniza. El hecho de que el presidente de los Estados Unidos tenga que anunciar que compra acciones a particulares dejará duros precedentes en esta forma de entender el mundo, por lo menos el contribuyente que hoy tiene que desembolsar su dinero hará que así sea. Es una pena que los gobernantes de la Comunidad de Madrid aprendan de los errores de otros; aquí el fantasma privatizador vuela por las escuelas y hospitales y ya amenaza la distribución del agua con la venta del Canal Isabel Segunda. Ay Esperancita Aguirre, ¿cuánto ganas con todo esto? No sé, la especie humana es muy compleja.
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Juan Carlos Garrido CurbeiraLa intención es gritar, hablar de más, dar voces al viento como alguien que ha querido dejar de ser sólo un lector para convertirse en un desesperado comentarista de la vida misma. La fuente, o las fuentes, están en cada lectura de los noticiarios, la celle, el metro, las revistas del moda, internet, mis dolores de tripas, la quiebra de la bolsa o simplemente mis contactos con el banco para que me rebajen la hipoteca.
Una mirada desprejuiciada desde alguien que ha dejado de creer en los ismos, en la política, las religiones y las promesas de un mañana mejor, sobre todo, en el más allá. Total, ya lo dijo el viejo Galileo: Eppur si muove...
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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
akematon dijo
Muy buen blog y comparto tu opinion, pasate por un blog que alomejor te gusta nuevosprotestantes.es y si tienes timepo pasate por el mio y le exas un vistazo y si t gusta votame. yo ya lo e exo.
http://akematon.blogspot.com/
jecalorena dijo
Te felicito por el artículo. Muy bien planteado y bien claro. Saludos desde La Guancha (Tenerife)
Juan Carlos Garrido Curbeira dijo
pues nada, realmente como vanlas cosas tal parece que la profesía del viejo marx se va a cumplir, un poco tare pero se cumplirá: al final al comunismo se llegará por la acción de los estados de los paises más ricos que luego iran arrastrando a los más pobres (en otras palabras eso fue lo que dijo en el siglo xix)...
saludos, gracias por tu comentario jecalorena
memorias dijo
me parece una pagina seria, y los trabajos estáis muy bien pensados y planteados. este especialmente me hace pensar en la fuerza que toman las cosas cuando los medios cogen el mando.
nada que esperemos pase esta situación a nivel mundial y la vida sea más llevadera ¿será posible?
Juan Carlos Garrido Curbeira dijo
lo mejor que tiene el ser humano es su capacidad para salvarse, cuando ve que le está llegando el agua a cuello despierta, no importa que el camino que tome vaya en contra de sus supuestos principios éticos, si no que se lo pregunten a bush que despues de promover a viva voz que el estado y el mercado eran incompatibles, ahora resulta que se convierte en el salvador de los desastres de wall street...
no pierdas las esperanzas que esto mejora, a golpes pero mejora...
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