12 Jul 2008
Bravo Obama, tú sí que vales
Por fin ha llegado el gran final de las elecciones en los Estados Unidos. Faltan pocos meses para el día cero. Si el suceso fuera en Burundi o en Chad estoy seguro que levantaría poca atención y menos expectativas entre los ciudadanos del mundo globalizado, adictos a las aperturas y cierres de Wall Street; pero como la historia va con los poderosos del norte, entonces ya hablamos de palabras mayores, somos todo oído. ¿Qué les parece?
Las primarias han concluido en los dos grandes partidos en disputa. Para los Republicanos la imagen que ha quedado es bastante endeble, no dice nada nuevo y sus militantes se ven obligados a cargar con la mala administración del gobernante más torpe del planeta; por tanto, su desgastada marca política está perseguida por el fantasma de George Bush, Bin Laden y las sucesivas guerras en Afganistán o Irak; sin embargo, para el proyecto Demócrata, la imagen que ofrece al público global, ávido de novedades, es más dinámica y convincente. Después de unas apretadas primarias renovadoras en sí por el mero hecho de haberse propuesto como candidatos a una mujer y a un hombre de piel oscura, ahora el perfil se consolida más hacia la figura de este último que, desde la era de los Kennedy, no despertaba tanta ilusión entre los votantes: Barack Obama.
Durante muchos años el sueño americano ha estado concebido sólo para una minoría de hombres blancos y adinerados. Tuvo la historia de este colosal país que pasar por múltiples momentos amargos para que toda la gama de genes se pudiera juntar no sólo en los escenarios públicos del gran imperio, sino también en los espacios reducidos de poder administrativo que en su momento han ocupado Colin Powell o Condoleezza Rice. Sin lugar a dudas, los sueños de Malcom X o Luther King se combinan con los de John F. Kennedy resurgiendo entre las aspiraciones del novel candidato presidencial.
Un rápido examen al panorama sociopolítico estadounidense nos muestra cómo, en los últimos años, se ha desgastado la fórmula administrativa Republicana. Cuando sucumbió el imperio soviético y Rambo tuvo que buscar otro casting en tierras asiáticas, los promotores del sistema ortodoxo liberal daban por sentada la supremacía del poder de Washington, incluso hubo quienes llegaron a profetizar el fin de la historia con la muerte del comunismo; pero no sucedió así, más bien después del 11 de septiembre lo que se gritó fue el inicio de la histeria occidental o el fin de la razón práctica, la muerte del sentido común: o todos están conmigo o en contra mía. Así se profetizo el futuro.
Las dos grandes guerras en el desierto afgano-iraquí se vieron acompañadas por el descalabro de la imagen liberadora que se pretendió vender de las tropas norteamericanas maquilladas por la CNN; pero, como siempre hay un patito feo en los cuentos de adultos, Al Yasira se encargó de mostrar la otra cara de la película, la de los malos saqueadores de la Biblioteca Nacional de Bagdad, así como las escandalosas y sádicas imágenes tomadas en Guantánamo… y, para aumentar el dolor de cabeza de los militares, la lista de soldados que regresaban a sus casas en bolsas de plástico o amputados va en aumento, alimentando muy a pesar de la férrea censura de la prensa, el síndrome de Viet Nam.
¿Y la economía? Bien gracias, pregunta mejor por la salud de mi madre. Olvida el tema. Hablemos de las playas del sur. ¿Qué tal Hawai? Mucho mejor.
A ver, ¿dónde me había quedado…? Ah, seguimos. Comentaba que Barack Obama se me ofrece como la mejor alternativa: Is change really possible? Quiero pensar que sí, en positivo; sin embargo, no olvidar que su discurso ha estado acompañado por una excelente gestión de marketing, mejor que la de la pobre Hilari; rica en tonos y matices y con un uso muy inteligente de los diferentes lenguajes contemporáneos, desde la televisión a las campañas en vivo y las letras online. El nuevo candidato demócrata ha sabido movilizar la sensibilidad del electorado estadounidense a límites que sólo pudieron lograr los Kennedy en los sesenta. Hablando desde el corazón y hasta el corazón, el mago Obama ha sabido cómo llegar al gran público convirtiendo cada frase en una cuerda vibrante que deja más de una anécdota de emociones, llantos o sonrisas.
Este nuevo aspirante a la Casa Blanca apuesta todo hacia el futuro y eso, en términos económicos, es vital. Estratégicamente ha elaborado su discurso desde posturas menos radicales y más racionales, jugando con la posibilidad de cambiar las reglas que hoy organizan la sociedad estadounidense o por lo menos, eso dice querer intentar. Construye su mundo sobre la base de principios progresistas con ideas claras de lo que no se debe hacer en los que ha primado un realismo pragmático que se ha puesto en función del norteamericano de clase media y, en materia de política internacional, ha estado siempre enfocado hacia posturas más racionales y menos histéricas como las que ha aplicado Bush hijo.
Realmente a los Estados Unidos les hace falta un cambio. Los ocho años de dictadura Republicana sólo han servido para revolver las cosas en este mundo, forzándose a las diferentes geografías y culturas a refugiarse en un fundamentalismo que ya se muestra cansado de un lado y del otro, los halcones están desplumados y los coranistas comienzan a perder la fe en la muerte. El mundo demanda nuevas leyes y nuevas formas de relacionarse para asumir los retos que hoy se imponen, en tal sentido, un gobierno inteligente dentro de la primera potencia global sería más que beneficiario, al menos serviría para poner un poco de orden en las estafas especulativas intencionales, los equilibrios financieros y la sostenibilidad de este planeta.
Quisiera dejarme llevar por las emociones, por tanto aunque sea de fe, le doy mi voto al Obama. Ya veremos... ojalá no nos defraude.
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Juan Carlos Garrido CurbeiraLa intención es gritar, hablar de más, dar voces al viento como alguien que ha querido dejar de ser sólo un lector para convertirse en un desesperado comentarista de la vida misma. La fuente, o las fuentes, están en cada lectura de los noticiarios, la celle, el metro, las revistas del moda, internet, mis dolores de tripas, la quiebra de la bolsa o simplemente mis contactos con el banco para que me rebajen la hipoteca.
Una mirada desprejuiciada desde alguien que ha dejado de creer en los ismos, en la política, las religiones y las promesas de un mañana mejor, sobre todo, en el más allá. Total, ya lo dijo el viejo Galileo: Eppur si muove...
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1 comentario · Escribe aquí tu comentario
unadaga dijo
Aunque ciertamente el mensaje de Obama de cambio es necesario, hay cosas que van a ponerlo muy a prueba. Primero está la mentalidad neoliberal (y neo-con) que domina en Estados Unidos y buena parte del mundo, y a la que él no es ajeno. Ese tipo de mentalidad no es precisamente la que necesita la gente de clase media o baja, y sin embargo demasiadas instituciones la imponen. Gobiernos Demócratas anteriores (Clinton) la mantuvieron y reforzaron, no creo que Obama sea la diferencia en eso frente a la presión de las Grandes Empresas.
Segundo está el problema de los numerosos cambios que la Administración Bush ha hecho en el país. Desde los cambios en el funcionamiento del Ejército (ahora fuertemente influido por la subcontratación de mercenarios y otro personal) a reformas en los derechos y deberes de los ciudadanos.
Obama tiene una dura prueba por delante. Esperemos que sea capaz de aprobar y con nota.
Costán Sequeiros Bruna
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