03 Ene 2009
¿Japi niu yeal?
Como diría el roquero argentino Fito Páez, les invito a entrar al Circo Beat, vengan, pasen, que acaba un año y ciertamente no sé si decir que comienza el otro... tal como están las cosas. Pero seguimos vivos, por lo menos para ver la tele, mañana no sabemos qué será de nosotros. Aquí en España nos entretenemos con el aumento del paro y la sequía crediticia de los bancos a pesar de las rebajas de un cincuenta por ciento en El Corte Inglés; y allá, muy lejos de nuestra imaginación, una lluvia de misiles invade de mutilados los hospitales de Gaza, y una vez más todos miramos hacia el norte, Obama calla y apenas se escucha una discreta voz.
Pasemos al Circo Global queridos humanos, que el año 2008 ha roto todos los moldes de nuestras cabezas, el sueño romántico de un mercado autorregulable y eterno se vino abajo en un negro amanecer en Wall Street y no por culpa de los marcianos, sino por la avaricia de los que inventaron la mágica fórmula de multiplicar billetes como panes sin peces. Para la prensa global decir que en Burundi la gente pasa hambre no es noticia; sin embargo, decir que los acomodados de Palm Beach se han quedado en números rojos sí que es novedad, buenas se las ha hecho Madoff, un profesional de los barrios bajos de Nueva York que supo tentar a los amantes del golf con un encanto encantador, a lo Shrek.
Miremos más atentamente, ¿y qué distinguimos? El mundo patas arriba, incertidumbre y un año de mucha violencia. En el magro horizonte contemporáneo apreciamos la silueta de un Bagdad caótico que se haya como Saturno devorando no a sus hijos, sino a los militares extranjeros que la ocupan; mientras Kabul se muestra mucho peor y sin perspectivas de poner orden entre coches bombas y linchamientos tribales. En Moscú el rearme es evidente con maniobras militares en el Caribe de Chávez, a la vez que Pekín, pintado con el rojo olímpico, sella a cal y canto las puertas del Tíbet a todo curioso occidental. Bombay aún no ha salido del asombro y con las tripas afuera trata de enterrar a sus muertos, mucha sangre.
La Habana es una pesadilla, abrazada por dos huracanes sobrevive a cincuenta años de inventos paranoicos frente a Washington que no quiere dialogar y se entretiene refundando el capitalismo del siglo XXI con fórmulas del siglo XIX, mientas Caracas refunda el socialismo del siglo XIX con fórmulas del siglo XXI justo en el instante en el que cae el precio del petróleo y Buenos Aires repasa las lecciones de Perón con un falso populismo que incomoda a la vieja Europa. Londres, Hong Kong, Singapur, Ottawa, París, Lisboa, Teherán, Dodoma, Abuja, Madrid, Berlín, Bruselas, Quito, La Paz o Sydney iguales de contaminadas, unas más, otras menos, pero todas en el fondo atentas a Wall Street, al precio del barril de Brent y a lo que se supone ocurra los días pasados al 20 de enero. Es la ley post industrial de la hegemonía global.
Eso sí, pelotas de goma a toda hora, muchas pelotas y gas pimienta en el menú urbano; todos quietos, que no se mueva nadie. El orden hay que preservarlo: ojo con Atenas, a la izquierda radical hay que mantenerla quietecita con dos patadas en el culo, nada de revueltas que estos no son años de huelga general, así que ojo con el que mueva un dedito, aquí en Madrid o en La Habana: nada de Proyecto Varela, monjes tibetanos ni de afroamericanos del Bronx, y mucho menos afrancesados mestizos de Belleville o La Chapelle. Todos quietecitos, eh… que seguiremos requisando en los aeropuertos ya que todos somos terroristas y al que se ponga pesadito lo incrementamos en Guantánamo Bay. Orden, mucho orden… global.
Pero bueno, tan poco la cosa no es para tanto. La historia humana siempre ha estado envuelta en momentos histéricos como los que vivimos, llegará el instante en que nuestra especie encuentre el punto crítico de su existencia y se dé cuenta verdaderamente de que está en peligro de muerte y reaccione para sobrevivir. Ya ha ocurrido con el desembarco de Normandía o la firma de la concordia entre el Kremlin y la Casa Blanca a espaldas del malecón habanero cuando la Crisis de los Misiles. Tal vez ese momento haya vuelto a llegar, la elección de Obama es un síntoma del despertar de una conciencia de supervivencia en la cual la idea del “todos son malos” de Bush encuentra su agotamiento. Aclaro, esto sólo son suposiciones, ya veremos qué pasa de verdad… a fin de cuentas el circo está abierto y los caballos, los leones, los elefantes y los payasos están también en la XBOX 360; pero no quiero enajenarme, prefiero seguir despierto aunque corra el riesgo del más simple de los mortales.
De todas formas vuelvo con el filósofo Páez: ...quién dijo que todo está perdido. Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Feliz año nuevo...
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Juan Carlos Garrido CurbeiraLa intención es gritar, hablar de más, dar voces al viento como alguien que ha querido dejar de ser sólo un lector para convertirse en un desesperado comentarista de la vida misma. La fuente, o las fuentes, están en cada lectura de los noticiarios, la celle, el metro, las revistas del moda, internet, mis dolores de tripas, la quiebra de la bolsa o simplemente mis contactos con el banco para que me rebajen la hipoteca.
Una mirada desprejuiciada desde alguien que ha dejado de creer en los ismos, en la política, las religiones y las promesas de un mañana mejor, sobre todo, en el más allá. Total, ya lo dijo el viejo Galileo: Eppur si muove...
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Sole dijo
ehhhhhhhhhhhhhh colega, no eres el único, yo también vengo a ofrecer mi corazón a este circo mundial.
Juan Carlos Garrido Curbeira dijo
muchas gracias, ya somos dos los que soñamos con un mañana posible y mejor. venga ¿alguien más se suma?
alma dijo
aunque con mis reservas ( es suficente el día a día) yo también ofrezco mi corazón. ya somos multitud.
sueños dijo
menos mal que el mundo está lleno de soñadores como nosotros, de verdad que es la única forma de encontrarle sentido a nuestra existencia, así que al llamdo de sumarse a este sueño (hasta parece un trabalenguas) no puedo dejar de contestar: yo también vengo a afrecer mi corazón.
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