08 Feb 2010
Martín Favelis
30 Ene 2010
Los restos del naufragio
-

Polvoredo, o sea, Pepín el de Polvoredo colgó la sotana y, con ella, aquella vocación de salvar almas que venía sosteniendo, con orgullo de su madre, desde que supo decir las primeras palabras. Tomó tan heroica decisión la víspera de volver al seminario, la última tarde de septiembre del verano en que descubrió la flojera de rodillas y el sofoco repentino al cruzarse en la calle con Cristina, la vecina que, de pronto, se había hecho mujer sin darse cuenta.
Después resultó que a Cristina le gustaba mucho más Miguel, el mancebo de farmacia.
Después de unos meses lamiendo sus heridas como un tigre, por salvar a los obreros, se apuntó a algo de Jóvenes Obreros, que era cosa de reunirse los jueves en los salones de la iglesia y tomar unos vinos en pandilla a la salida. Lo dejó el día que Mercedes, que tenía aquellos ojos y otras cosas, le dijo, después de algunos escarceos, que sólo le quería como amigo.
En pleno desengaño, por salvar a las ballenas, se apuntó a una ONG que recaudaba fondos vendiendo chapas y folletos los domingos en el rastro.
Hasta que descubrió que las ballenas no daban acuse de recibo de los fondos recaudados los domingos.
Hoy le he vuelto a ver.
Después de tanto tiempo. Le he encontrado mayor. Como él a mí, seguramente. Me dijo, sin tristeza ni entusiasmo, que ahora, acostumbrado ya a la desventura, se ha apuntado a la legión dispersa y sin bandera del "sálvese quien pueda".
-
21 Ene 2010
No te equivoques, amor.
.
No te equivoques, amor,
no te equivoques.
Que la naturaleza
no es la fuerza desalmada
que lanza furia y terror
contra los pobres.
No te equivoques.
Los pobres ya estaban ahí
viviendo en casas de lata,
sufriendo en sus propias carnes
la injusticia
y el hambre centenaria
causada
por vecinos de aquí al lado,
testigos de la desgracia
desde sus teles
de plasma.
Que no te equivoques, amor,
que no es la Tierra
quien mata.
.
03 Ene 2010
Luisa, la zarata
02 Ene 2010
La paz
.
Cuando era joven
gritaba:
¡Libertad!
De hombre
luché por la justicia
Ahora os pido
amigos,
ya lo veis,
sólo la paz
(Construida,
eso sí,
con justicia
y libertad).
.
26 Dic 2009
24 de diciembre, por la noche
.
04 Dic 2009
Te recuerdo, Víctor.
.
Te recuerdo, Víctor,
compañero Víctor Jara
que hoy vuelves a la conciencia
como entonces,
como siempre,
abrazado a tu guitarra
como un arma de combate
(guitarra trabajadora
con el corazón de tierra
y con olor a primavera).
Que sepas
que está tardando en caer
aquella lluvia del Sur,
que las tierras despojadas
de Juan y María,
de Pedro y José
siguen sin desalambrar,
que Amanda
sigue yendo
a encontrarse con Manuel
cada mañana.
Que sepas todo esto,
compañero Víctor Jara,
pero que sepas también
que el recuerdo de tu voz
alimenta,
como entonces,
la esperanza.
.
12 Sep 2009
Amnesia histórica
.
Versión narrada
Versión escrita
Las cosas cambiaron de repente cuando murió el viejo general que, a fuerza de sangre, de miedo y de silencio, había sometido a cien años de teror y dictadura a aquellas lejanas tierras desoladas por la ira contenida tras la última guerra fratricida.
Hasta el arrogante coronel que había actuado, con orgullo y libremente, como perro de presa en aquella orgía despiadada de la sangre, se recicló, de repente,en entusiasta defensor de libertades y derechos.
Y, cuando se vio obligado a declarar en un juicio sobre aquello, sosteniendo la calma y la mirada, dijo eso que todavía recordamos con tristeza:
- "Puedo jurarles a ustedes que jamás puse las manos encima de ningún detenido y que jamás volveré a hacerlo".
.
06 Sep 2009
Duda Teológica
.
Versión narrada
Versión escrita
Don Silverio Berzosa, obispo de Mondoñedo, murió como un santo, una fría mañana de marzo.
Como perfecto gallego, había repartido su vida y su corazón entre una fe a toda prueba y unas dudas que le hacían preguntarse constantemente sobre cualquiera de aquellas afirmaciones por las que habría dado la vida sin pensarlo.
Por eso, al llegar ese día a la Gloria Celestial, se negó a entrar hasta que San Pablo le contestase a una cuestión fundamental:
-Oígame, señor San Pablo. Y digo yo: ¿Los Corintios? ¿Contestárosle o qué?.
.
30 Ago 2009
Antonio el de Utrera, o la grandeza del cante
.
-Déjalo ya, Damián, déjalo ya, que el maestro no te ve!
Pero él seguía allí, al borde del andén, levantando la mano y el clavel, en un gesto que recordaba de lejos el saludo de un mozo de estoques después de la tarde de gloria de un viejo torero, con los ojos nublados por las lágrimas, clavados en algún punto inconcreto de ese enorme boquete ardoroso y vibrante que deja el tren cuando se ha ido.
- Déjalo ya, Damián, déjalo ya!.
Pero ¿cómo romper el embrujo de aquella tarde de gloria? Nunca más podría olvidar el gesto, las palabras y hasta los silencios del maestro. Habían sido más de diez horas de cante y vino con Antonio el de Utrera. Casi nada. Y seguía vivo.
Y es que Damián, aunque nacido en Pobladura, había sentido desde niño, por no se sabe qué oscuras influencias, la suave y cruel mordida amorosa del flamenco.
Y aunque no deba decirlo, no lo hacía mal del todo. Dominaba dignamente algunos palos y, alguna tarde, cuando estaba entre amigos, había estado cerca de mirarle a los ojos al misterio y le salía de abajo ese cante valiente y desgarrado que te deja la boca temblona y fogosa, llagada por dentro, de puro sufrir.
Pero él lo sabía desde siempre. Nadie le podría engañar. Nunca estaría entre los grandes. El cante, como la leche, se mama a dentelladas. El cante es como la jara y las hierbas de Sierra Morena: no crecen por los cuetos de La Nava.
Y lo demás, poco o nada le ayudaba. Ni el nombre, más propio de fraile o de maestro, ni el trabajo y la rutina insoportable del mancebo de farmacia. ¡Cuántas noches, estando de guardia, había ensayado otros nombres y cantes! Pero algo tenían de raro ( "Gallito de la Nava", "El niño de la botica", "Farolito de Pobladura")
Por eso, cuando supo que Antonio el de Utrera venía a la ciudad a cantar para una peña, cambió el turno de tarde por tres guardias, se engomó el pelo a la gitana, se puso su traje color hueso, la camisa bordada y los botines marrones de las zambras.
No podía creerlo, pero allí estaba el maestro, tan cerca y tan enorme, concentrado y altivo, como el que sirve a una diosa misteriosa y esquiva, desgranando los cantes, reinventando las coplas, como un fogoso adolescente que habitara de pronto sus carnes cincuentonas y enjutas.
Y fue como si volviese a cruzar de pronto la estancia aquel aleteo que dicen de ángeles machos y heridos de muerte. Y al oírlo, lloró. Sin vergüenza, como lloran los hombres, sintiendo que aquel había sido el momento que siempre había estado esperando.
-"¡Qué grande es el cante, maestro!, ¡Si no cabe en el cuerpo!"
Y Antonio decía entre dientes:
-"Muy grande, chiquillo, muy grande. Tan grande que, a veces, da miedo
Lo decía el maestro distraído y distante, paladeando despacio aquel clarete de las Bodegas La Seca que, según dijo, mirando al trasluz ," este es un vino que templa los cantes".
Y después ya la gente cabal (Antonio, Damián y otros dos) se fueron mezclando el vino y las coplas en un viejo mesón de la Plaza las Tiendas.
Y, de pronto, ocurrió como ocurren las cosas. Apareció "la Alemana", sin saber muy bien cómo. El maestro la miró con mirar de torero, indagando la casta y la querencia y ella devolvió la mirada en un juego intencionado sin palabras. Se le abrió al cantaor la herida de donde dicen que manan los cantes legales y fueron saliendo, tiritando de rabia o de pena, las coplas de amor y de muerte.
-"¡Qué grande es el cante, maestro, qué grande"
Pero el maestro, en pleno arrebato, ni siquiera le oía, entregado a la lidia amorosa, atacando con tiento las suertes del beso, dejando alumbrar en sus carnes la fiera ternura dormida de antiguo, llevando a la hembra a los medios, templando a su hora, citando de lejos, mandando. Y la tarde se puso de fiesta. Y hasta Damián, contagiado, reventó las entrañas del cante con un Martinete que cuajaba los pulsos.
Y entre el cante, el vino y los besos se hizo de noche y, esperando la llegada del tren, el maestro, en voz baja, apurando con ansia el momento, le pedía a la bella que viniera con él hacia el sur si quería ver , en silencio y bañada en jazmines y besos, como las diosas de antaño y las diez mil mocitas de Cádiz, la agonía salina del sol que se ahoga en un pasmo silencioso y redondo cada tarde en La Caleta.
Y Damián, cada vez más cargado de vino, de euforia o de pena, repetía temblón y confuso:
-"¡Qué grande es el cante, maestro, qué grande es el cante!
Y el maestro, chasqueando los dedos y molesto, tal vez, de que no se respetara el silencio torero en aquellos momentos cruciales del rito, contestaba con una desgana infinita:
-"No me jodas, Damián, que en la vida hay más cosas que el cante!
Cuando el tren ya anunciaba su marcha, el maestro, al subir, en un último gesto torero, besó el clavel que llevaba al ojal y lo lanzó como un brindis a aquel amor imposible y eterno que duraba tan solo un instante. Damián lo tomó como el último don gratuito de un Dios viajero.
Mientras el tren taladraba la noche renqueando hacia el Sur, Damián, levantando la mano y la flor, repetía incansable:
-"Qué grande es el cante! ¡Si no cabe dentro!
____________________________________________________________________________________
Publicado en FRANCISCO FLECHA, El Vuelo del Milano, León, Celarayn, 2006
Sobre este blog
EL REINO MENGUANTE
Francisco Flecha Andrés
¿Quién digo ser?
Aparento ser (como se ve) un animal con caracteres secundarios de varón, de raza humana, sin rasgos ni marcas que me hagan muy diferente a otros individuos de la especie y con el deterioro propio de la edad.
Últimos Comentarios
- No te equivoques, amor. 5 comentarios Rosa Paredes Ignasi Rubert Vilar Francisco Flecha Andrés nanah vegalonso
- Los restos del naufragio 4 comentarios estaporllegar Anónimo Francisco Flecha Andrés vegalonso
- Luisa, la zarata 4 comentarios Francisco Flecha Andrés joana panchoflecha vegalonso
- La paz 2 comentarios guillermo-quindos vegalonso
- 24 de diciembre, por la noche 8 comentarios Francisco Flecha Andrés vegalonso joana Anónimo joana
Tags
Categorías
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
- Mayo 2012
- Abril 2012
- Marzo 2012
- Febrero 2012
- Enero 2012
- Diciembre 2011
- Noviembre 2011
- Octubre 2011
- Septiembre 2011
- Agosto 2011
- Julio 2011
- Junio 2011
- Mayo 2011
- Abril 2011
- Marzo 2011
- Febrero 2011
- Enero 2011
- Diciembre 2010
- Noviembre 2010
- Octubre 2010
- Septiembre 2010
- Agosto 2010
- Julio 2010
- Junio 2010
- Mayo 2010
- Abril 2010
- Marzo 2010
- Febrero 2010
- Enero 2010
- Diciembre 2009
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009
- Abril 2009
- Marzo 2009
- Febrero 2009
- Enero 2009
- Diciembre 2008
- Noviembre 2008
- Octubre 2008
- Septiembre 2008
- Agosto 2008
- Julio 2008
- Junio 2008
- Mayo 2008
- Abril 2008
- Marzo 2008
- Febrero 2008
- Enero 2008
- Diciembre 2007
- Noviembre 2007
- Octubre 2007
- Septiembre 2007
- Agosto 2007
- Julio 2007
- Junio 2007















