17 Ago 2012

Mujer de azul leyendo una carta, de Johannes Vermeer. Rijksmuseum, Amsterdam.

Escrito por: Germán el 17 Ago 2012 - URL Permanente

En la primera parte de la década de 1660 Vermeer realizó una serie de retratos de dimensiones pequeñas de mujeres ubicadas en ese mismo rinconcito junto a la ventana que queda a la izquierda. De todos ellos esta mujer de azul leyendo su carta con ese gran mapa detrás es distinto y el que más me gusta. En primer lugar limita la cantidad de colores. En todos los demás retratos aparecen el rojo, el azul, amarillo, verde y de todo con total naturalidad. Aquí se centra en un color frío como ese azul ultramarino que transmite lejanía, y la calidez que contrapone con los ocres que hacen de complementarios. En segundo lugar limita el espacio, la ventana no aparece y se interesa por la figura que sitúa en el centro mismo de la composición, absorta en la carta y sus emociones. El bodegón sobre la mesa es en comparación a los que vemos en los demás retratos más sencillo e incluso mínimo.

Resulta interesante fijarse en la trama detrás. Un cofre abierto, un collar de perlas sobre la mesa junto a otro folio, un pañuelo, un embarazo que dicho sea de paso es un motivo muy raro en la pintura de cualquier época, y la expresión de interés íntimo en la lectura. El sol da de pleno y podría ser perfectamente por la mañana: la luz entra mientras lee la carta. Hay que decir que en los cuadros de Vermeer no sabes realmente lo que está pasando y curiosamente conecta de alguna manera con la poca información que tenemos de su vida.

Hay en el cuadro una ausencia, representada de alguna manera por las sillas vacías y la carta de alguien que está en otra parte. El mapa en la que se enmarca su cabecita, tanto espacialmente como por color, no sólo alude al espacio ahí fuera en el mundo sino al interior mismo de la muchacha, de sus emociones y pensamientos. Por lo que yo sé se trata de un mapa de Holanda.

A Vermeer le gustaba pintar mujeres. Los tipos que salen no dan una gran impresión y quedan un poco al margen de lo que se cuenta, parece que estén de paso. La muchacha de azul forma parte del espacio y de las cosas de esa casa, está envuelta de las sillas y la mesa y sus cosas, las paredes y el mapa.

Este cuadro me recuerda a La joven de la perla. Me parece que se trata de la misma modelo, el rostro es idéntico y el labio superior inconfundible, y de alguna manera los dos cuadros están emparentados. El pañuelo sobre la mesa parece el mismo que corona la cabecita de La joven de la perla. En éste también aparecen perlas sobre la mesa, y en ambos casos el azul ultramarino tiene un papel principal.

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

dezabaleta dijo

Lo has sabido transmitir con todo lujo de detalles.

Gracias.
Mark de Zabaleta

limonynubes dijo

Veo que algunas vacaciones tienen sus frutos, sus buenos frutos. Las mías también se han convertido ya en recuerdos que van y vienen. Parece que el Verano se agota. Por cierto, ¡cómo ha podido pasar un mes tan deprisa!

Germán dijo

Espero que ustedes hayan disfrutado del verano. Al final todo se convierte en recuerdos, y las tres cuartas partes inventados, sin que eso quiera decir que la otra parte sea del todo verdad.

Es verdad que las cosas pasan deprisa. La vida tiene prisa.

limonynubes dijo

Ma, se non è vero, è ben trovato.

Germán dijo

Algo tiene de verdad eso. Pero no nos engañemos, no engañamos a nadie.

Esas sillas en el cuadro son las llamadas españolas. Daban mucha distinción a una casa.

merhum dijo

Lo has comentado estupendamente, Germán. La joven parece estar embarazada, al menos esa es mi impresión, y el tono azul empleado me gusta bastante. Saludos.

limonynubes dijo

Yo no estaría tan seguro. Lo que parece una joven junto a lo que parecen unas sillas y frente a lo que pudiera ser una mesa parece que pudiera estar preñada ...

Javier Carrasco dijo

Qué retratos más bellos pueden verse en el museo de Amsterdam. Recuerdo uno, creo que era de un síndico del paño, o de un cambista, no lo recuerdo bien, que aparece como apoyado en el marco inferior del cuadro produciendo el increible efecto de que está asomado a una ventana observándonos. Es como una ventana hacia el pasado. Genial, y además da un poco de yu-yu mirarlo...

Saludos

Germán dijo

Gracias por los comentarios. El retrato ése que sobresale lo recuerdo. Respecto de lo que parece, ése es un buen tema en los cuadros de Vermeer. Lo que parece no es, nunca, lo que es. En ningún caso.

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