01 Ago 2012

Una Pastilla para la Segunda Fecundación Masculina

Escrito por: Carlos G. Basáñez Delfante el 01 Ago 2012 - URL Permanente

A veces es importante enterarnos de porqué algunos individuos estudiaron y vivieron desde el llano las angustias y alegrías de la existencia cotidiana, y no sólo las de su clase social sino de las otras clases a las que hayan tenido acceso o se hayan preocupado por conocer para mamar in situ los problemas y mentalidades que la pobreza, la medianía o la riqueza traen aparejados. Inclusive la de los que quieren y lo hacen desde la necesidad más real de vivir en sociedades equilibradas, justas y realmente democráticas, o de los que pueden porque han renunciado a la chicana, el oportunismo, la coima y el negociado, que como se sabe, son las tentaciones más frecuentes que a los gobernantes suelen ofrecerse como prometedoras y pulposas prostitutas de lujo.

Pero si aun tenemos tiempo sobrando, vale la pena enterarnos también de los que se atreven desde la audacia del que quiere cambiar para bien, sin confundir orden con dictadura, libertad con descontrol y tolerancia a todo lo que no implique la violación de derechos elementales, que es aquel querer “vivir y dejar vivir” tan mentado y tan poco practicado por esos represores grotescos llenos de miedo y odio. En todo caso, excluidos estos, el resto tal vez sería “lo ideal”.

Sin embargo, pese a mi taxativa metafísica ontología del ser humano, ahora me entero que a un hombre estadounidense se le antojó demandar por varios millones de dólares al laboratorio que produce un medicamento contra la calvicie, asegurando que ese remedio fue causante de efectos secundarios inesperados, y lo terminó por convertir en nada menos que una mujer en menos de nueve meses, luego de “comenzar a desarrollar pechos” y sentirse atraído por hombres en vez de mujeres… ¡Bueno! Puede que sea una segunda y exótica fecundación de su propio yo.

Pues bien, como nada de lo yo manifieste aquí con mis filosóficas teorías podrá importarles en este caso, resulta que Mandi McKee, la antes conocida como William McKee, actualmente se le dio por atestar que demandará a un producto originalmente creado para combatir la calvicie y que, por engaño, lo transformó en una mujer en pocos meses… ¡Bárbaro! Y asumió resignadamente su papel, ya que se cambió hasta el nombre.

Según lo informan los chismosos reporteros del “New York Post”, se trata de un ingeniero de software de 38 años que comenzó a tomar un remedio genérico contra la calvicie en octubre de 2008. En esa época, McKee era “un hombre casado, enfocado, agudo y energético”… Pero pelado.

Entonces McKee tomó la medicina, que es una imitación de los remedios que contienen finasteride, durante nueve meses, período en el que empezó a sufrir efectos secundarios inesperados… pienso que llegó a sufrir hasta cólicas menstruales. Sin embargo, el hombre-mujer asegura que su concentración profesional comenzó a decrecer severamente, por lo que perdió su trabajo.

Empero, cuentan que lo más alarmante fue el cambio físico. En su sitio web, McKee asegura que su pecho “musculoso” se suavizó y comenzó a desarrollar pechos, y que sus hombros “literalmente comenzaron a caer hasta adquirir una postura más femenina” y que sus caderas “se ensancharon, como en el cuerpo de una mujer”... No en tanto, de lo que le sucedió con el “birgulino” no cuenta nada.

Para peor, la píldora hizo muy poco para solucionar el tema de su calvicie. El hombre -ahora mujer- asegura que la turbación mental y el cambio físico lo indujeron a una severa depresión, y hasta asegura que comenzó a sentirse atraída por los hombres y se separó de su mujer, con la que había estado junto por diez años.

Por causa de esa tal paranoia, en diciembre del año pasado comenzó a ver un asistente para la terapia de transgéneros, y como los buenos efectos del tratamiento han sido muy valederos, ahora está en camino de “vivir completamente como una mujer”. Sin embargo, asegura que no es una opción sino algo forzado por la medicina… “Mi viejo yo fue asesinado por la farmacéutica Merck”, denunció, quien ahora pretende demandar a la empresa por nada menos que mil millones de dólares.

Claro que de nada vale advertir al incauto leyente que no se descabelle ante tanta falta de criterio lógico, pues delante del pasmo y de las pituitarias obsesiones de algunos, la Realidad conocida va definitivamente a pique, justificando de esa forma mi tan combativo exhibicionismo estético-canoro… ¡Idílico!

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