09 Oct 2013

Si algún día fracaso

Escrito por: r-blasco el 09 Oct 2013 - URL Permanente

Si algún día fracaso,

y el camino se retuerce en un destino sombrío.

Si el dolor se presenta, terrible e inevitable,

y el desaliento acecha

y la oscuridad de abalanza sobre mí.

Yo volveré al camino, a seguir luchando

con más fuerza y brío que nunca,

porque es lo único que puedo hacer,

porque el camino solo conoce una dirección,

y es la que está frente a mí.

Si algún día fracaso

Y aquellos que dijeron que estarían

ya no están.

Y aquellos que juraban su espada junto a la mía

sus manos sobre las mías

y sus abrazos sobre mis hombros,

desaparecen misteriosamente.

Y aquellos para los que la fidelidad

era lo más importante,

se convierten en sombras en la noche.

Volveré al camino de nuevo

Más fuerte y decidido que nunca.

Porque nadie merece mi derrota menos que ellos.

Porque nadie merece mi victoria más que todos los demás.

Si algún día fracaso,

o la vida me hace fracasar.

o los cauces del camino me conducen,

a precipitarme, descontrolado, por el precipicio.

No me dejaré llevar.

Aun sin alas intentaré volar.

Y el fracaso más temprano que tarde me encontrará,

Y lo hará donde siempre,

En pie, frente a él.

Luchando contra mis monstruos,

a mi manera, sin descanso.

Como una ola que nunca deja de golpear.

Por la felicidad y la paz.

Por todo aquello que merezca la pena luchar.

Y si algún día el fracaso,

me mira a los ojos

como tantas veces lo ha hecho ya.

Yo le devolveré la mirada

Y lo único que verá

Será a un hombre normal…

… apretando los puños.

Preparado para luchar.


Raúl Blasco Oct-2013

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18 Mar 2013

EL AULLIDO DE LOS CHACALES - CAPÍTULO 1

Escrito por: r-blasco el 18 Mar 2013 - URL Permanente

Capitulo 1

Hacía calor, mucho calor. Sostenía la pistola entre sus manos. Una bombilla frágil y solitaria colgaba del techo de la habitación como una estrella a punto de morir. Las paredes, viejas y decrepitas, tenían un color verde sospechoso, rezumaban humedad y parecía que iban a venirse abajo sobre él como un papel mojado. Todo el maldito lugar era un asco, pero tampoco le importaba. Ya no. Apenas era consciente de todo lo que le rodeaba. El calor era asfixiante, notaba el sudor empapando todo su cuerpo a pesar de no llevar más ropa que unos vaqueros desgastados. A sus 35 años y con casi metro ochenta de estatura, siempre había destacado por tener un cuerpo fuerte y atlético. Pero ahora sus músculos apenas respondían, su complexión había dismuido considerablente después de su paso por el hospital, y las múltiples cicatrices que poblaban su cuerpo lanzaban extraños brillos a pesar de la poca luz que tenía la habitación. Estaba cansado, agotado, derrotado. No solo física, sino también vitalmente. Apenas notaba la sangre circular por su cuerpo, se sentía frío, vacío. Era un espectro, una sombra. Hacía una semana que habían cercenado su vida de raíz y ya nada tenía sentido para el. No quería tener que volver a moverse más, nunca más.

El Motel Victory estaba en medio de la nada, a más de 10 kilómetros de la ciudad, sobre una llanura sucia y polvorienta, que parecía no tener fin. Llena de arbustos puntiagudos y chacales, en busca de carroña y basura, todo en aquel maldito lugar estaba hecho para pelear y sobrevivir, menos él. Antes había sido un superviviente, en el campo de batalla o en las sucias calles de la ciudad, entre criminales y sangre, había aprendido a sobrevivir, y a moverse rápida y letalmente. Lo hacía mejor que nadie, pero todo eso carecía de sentido ya para él. Ya no había más razones para sobrevivir, para luchar.

Estaba sentado en la cama, con la cabeza hundida entre los hombros. La mirada perdida, la mente desconectada. Volvió a concentrarse en su arma. Estaba fría, era lo único que estaba frío en ese pegajoso lugar. Era una 9 milímetros "Parabellum" lacada en negro. Un arma sencilla y precisa que le había acompañado durante mucho tiempo. Muchas veces había tenido que desenfundarla y demasiadas veces dispararla. Su ojos habían visto sangre como para llenar varias vidas, y sus manos tenían manchas que ni el jabón podía limpiar. Su recuerdo voló desde la primera vez que la había usado, hasta la última, hacía apenas quince días. No la había limpiado desde entonces y aun olía a pólvora, a muerte. Nunca antes le había fallado, hasta ese último disparo, el más importante de su vida, y que al errarlo le había convertido en un muerto andante.

- Vas a tener que hacerme un último favor, pequeña. Me lo debes. – En cualquier otro momento se habría sentido idiota al hablar solo con su pistola, en esa triste habitación, pero poco o nada le importaba ya eso.

La dejó apoyada en la cama y se dirigió al cuarto de baño. Apoyó sus manos grandes y cansadas en el lavabo, y alzó la mirada. El espejo estaba roto, varias grietas lo atravesaban de lado a lado, su figura se veía deformada y apenas se reflejaba en él. Tenía los ojos tan hinchados que parecía que iban a explotar. En ese mismo momento le hubiera gustado poder arrancárselos, al igual que todos y cada uno de los recuerdos que no le dejaban pensar y que le machacaban la cabeza como una maldita lluvia incesante de metal. El agua fría sobre su rostro le calmo un poco.

Volvió a la cama y cogió la pistola de nuevo. Se quedó mirando el cañón fijamente, tan oscuro, tan profundo, como un agujero misterioso en el que se escondía el final de todos sus problemas. Apoyó el cañón contra la sien y comenzó a apretar. Notaba la piel deformarse bajo la presión del arma, y como su dedo índice comenzaba a reptar hacia el gatillo. Tenía la mirada perdida, no había lágrimas, ni miedo, ni dolor. Ya no quedaba nada de eso, todas esas cosas las había olvidado para siempre, se había convertido en un ser inerte, incapaz de sentir, de vivir. Pero en esa mente, que todavía pensaba, se libraba una lucha contra su corazón muerto, por imponer un latido más. Él sabía que no era así, que no quería acabar con los sesos encima de un camastro asqueroso en esa mierda de Motel. Mil veces en su vida habría podido rendirse, tirarlo todo por la borda, pero nunca antes lo había hecho, y la sensación de hacerlo ahora por primera vez le daba autenticas nauseas. El culpable de todo andaba fuera de esas cuatro paredes y alguien tendría que perseguirlo, pero el solo podía pensar en la bala que aguardaba en la recamara y en descansar por fin. Su mente era un hervidero, una fragua. Muchas personas clamaban venganza desde su recuerdo, oía sus voces gritando, pidiendo justicia. El dedo acariciaba el gatillo con suavidad. La muerte, el fin, tan cerca y tan atractivo - pensaba - pero a la vez tan injusto. Un clic, un fogonazo y la oscuridad, demasiado fácil. La historia de su vida, elegir siempre el camino difícil. Poco a poco, el dedo índice fue recogiéndose hacia su mano y la pistola dejo de presionarle la sien.

En ese momento su móvil comenzó a sonar. Miró la pequeña pantalla iluminada. Conocía perfectamente el número. Comisaría. De aquella en la que había estado trabajando más de 10 años y a la que no pensaba que volvería jamás. Dudó, durante un minuto que se le antojo eterno. Sin soltar la pistola abrió la tapa del móvil. No hubo saludos ni palabras innecesarias. Una voz conocida habló al otro lado de la línea, escucho atentamente lo que tenían que decirle. En ese momento algo renació leventemente en él. Como un último coletazo de un pez recién atrapado sobre la borda de un barco.

Voy para allá. – Dijo. Y acto seguido, cerro la portezuela del móvil contra su pierna.

Durante un par de minutos y sin levantarse de la cama, miró fijamente la pistola. La notaba revolverse en su palma, rabiosa. Cada vez menos fría.

La sangre volvía a correr por sus venas. Se levantó rápidamente y se puso una camisa azul arrugada, que descansaba en el respaldo de la silla. La funda reglamentaria del arma, colgaba del cinturón, enfundó la pistola con un gesto seco, y se dirigió con determinación a la puerta. Junto a ella, había en el suelo una papelera de metal. Se agachó y recogió de ella su vieja placa. La leyenda en relieve que dictaba, “Detective de Homicidios” aun brillaba. Abrió la puerta y salió. El calor era todavía más asfixiante fuera que dentro. Sobre el horizonte alcanzó a ver las luces de una ciudad a punto de despertar, su ciudad. Subió a su viejo coche, y arrancó. El ruido del motor sonó como un trueno, como una tormenta que se desataba. Las ruedas derraparon sobre el suelo de gravilla y el coche salió disparado hacia esas calles en las que todavía me le quedaban asuntos por resolver.

El motel se quedó en silencio. Solo se oía, a lo lejos, una sirena alejándose, y de fondo, el aullido de los chacales.

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22 Jul 2012

Nuestro castillo

Escrito por: r-blasco el 22 Jul 2012 - URL Permanente

Todos tenemos un castillo sobre nosotros. Más o menos grande, con los muros altos y fuertes o sin ellos. Con foso, almenas y grandes torres. Está situado en lo alto de una montaña, en una verde pradera o incluso podemos llegar a encontrarlo en lo más profundo del más profundo océano. No hay límites, cada uno construye su castillo donde le viene en gana.

Todo lo que somos está dentro de ese castillo. Nuestros sueños, los anhelos, aquello que nos alegra y que nos pone tristes. Las fortalezas y debilidades que nos hacen ser como somos. Nosotros mismos, en esencia pura, sin maquillajes, sin falsedades, sin mentiras ni aristas. El castillo esta lleno de recovecos, pero nosotros debemos conocerlos todos, porque nosotros los hemos creado.

Tenemos habitaciones llenas de recuerdos, esparcidos por todas partes. Salones gigantescos en los que alardeamos de millones de victorias y nos avergonzamos de nuestros muchísimos fracasos. En el mío hay kilométricos pasillos en los que cuelgan mis cuadros favoritos. No hay límite, un Dalí, “El Grito”, tal vez algo de Andy Warhol. En algunas habitaciones también hay enormes estanterías con todos nuestros libros, tanto los que nos gustaron como los que no, todos los que hemos leido y nos han enseñado algo. Existen mazmorras en las que escondemos algún que otro secreto. Y por supuesto, tenemos una pequeña habitación, en el lugar más luminoso del castillo, en la que hemos colocado un camastro para poder descansar de vez en cuando.

En ese castillo no hay sirvientes. Todos somos nuestro propio amo. Todos somos reyes de ese magnifico castillo, pero no tenemos poder sobre nadie que no seamos nosotros mismos. Aunque a veces nos cueste mucho gobernarnos.

Y debemos ser conscientes de todo lo que nos ha costado crear ese castillo. Duros años de caídas, de cicatrices. De sangre y de dolor y de equivocarnos una y otra vez.

Pero en algún momento, sin previo aviso, llega otra persona, con su castillo, o pasas tú, caminando, por delante del suyo. Y te invita a visitarlo, y te gusta lo que ves y a esa otra persona lo que ve en el tuyo, y mágicamente, conseguís trasladar un castillo junto al otro y cuando lo miras, ves que los dos castillos lucen preciosos juntos, y eso te hace muy feliz. Y la vida es más bonita con ese castillo junto al tuyo.

Y es por ello que no debemos olvidar, que solo nuestra es la responsabilidad de cerrar bien el portón y dejar entrar únicamente a aquellos que de verdad sean portadores de dicho merecimiento. A aquellos que no vengan a robar o a fisgonear. A aquellos que les interese de corazón conocer tu castillo y comprender el por qué de cada cosa, de cada pared, de cada ladrillo, y que quieran disfrutar con tus atracciones, y con tus bebidas y tus guisos. Habrá personas que te miraran mal, que te juzgaran, que te medirán, las habrá que incluso se reirán de ti. ¿Por qué has colocado un muro aquí, por qué las paredes son azules, por qué hay millones de perros por todos lados y por qué demonios tu castillo tiene un foso grande como el océano con cientos de tiburones nadando? ¿Por qué? Porque me gusta, porque es mi castillo y porque con ello no hago daño a nadie. Se que mi castillo poco o nada tiene que ver con el tuyo, pero eso es algo que apenas me importa. No queremos jueces en nuestros castillos. Cada uno lo tiene como quiere, no hay reglas ni limitaciones. Todos somos dignos de cada una de nuestras decisiones. No queremos revistas de decoración ni opiniones de “expertos”. Queremos respeto y comprensión y que cuando alguien venga de visita, sea porque desea hacerlo, de corazón, sin obligaciones, sin motivos ocultos, sin maldad ni falsedades. Con honor y verdad en la mirada.

Y tampoco deberíamos olvidar, que en todos los castillos se cuelan ratas, pero ni siquiera ellas pueden roer los cimientos de ese magnifico edificio que con tanto esfuerzo y sufrimiento, hemos logrado construir.

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30 Dic 2011

Muere un año

Escrito por: r-blasco el 30 Dic 2011 - URL Permanente

Muere un año. Uno especial para mi.

Muere el año en el que he vuelto a encontrar la luz que me da calor, la sombra que me refresca y el descanso que me da la fuerza. Muere el año en el que volviste a mi lado y volví a sonreir. Muere el año que me ha visto nacer de nuevo.

Muere el año en el que por fin he formado parte de tu mundo y tu del mío. En el que me vestí de traje para ver casarse a tu hermano, en el que conocí a las dos sobrinas más guapas del mundo. Muere el año en el que también Taxa vuelve a compartir todo conmigo.

Muere un año en el que hemos visitado balnearios preciosos, en el que hemos recorrido mil callejuelas de Barcelona, en el que hemos visto tiburones juntos. El año en el que nos bañamos en el mismo mar, y en los mismos ríos. En el que hemos estado en el concierto más grande de nuestras vidas.

Muere un año en el que he visto casarse a dos personas maravillosas a las que aprecio de todo corazón, un año en el que hemos sorprendido a amigos en sus cumpleaños, en el que hemos asistido a exposiciones maravillosas de auténticos artistas que comparten mi vida.

Nos hemos corrido juergas, hemos jugado al Paintball, hemos hecho rafting, he tenido los regalos más flipantes de cumpleaños de toda mi vida. Un indio nos sirvió copas y nos contó historias. Conocimos la mirada del ciclista. Nos hemos bañado en pozas. Hemos jugado al Scalextric. Hemos echado mil fotos y bailado mil canciones. Y lo mejor de todo es que lo hemos hecho juntos.

He conocido a gente nueva maravillosa con los que compartir risas y balones los domingos.

He empezado a jugar al padel y me he reido mucho gracias a vosotros, arqueros y fisios.

Hemos viajado a una aldea en el prepirineo llamada San Felices, lo cual, y sin duda, se puede considerar como una señal clara de todo.

Han muerto cantantes a los 27 y genios de la informática. Dictadores y déspotas. Japón tembló, Lorca también.

Muere un año de perros blancos y marrones. De Lola, Taxa, Pipo, y más…

Muere un año duro de trabajo pero de grandes satisfacciones y con los mejores compañeros que se pudiera imaginar.

Muere un año de besos, abrazos, noticias malas y grandes noticias, un año en el que tengo más que el anterior. Un año que no hubiera sido grande sin vosotros, sabéis quienes sois,

Muere un año en el que he vuelto a descubrir el significado de la palabra AMAR.

Y para el que viene solo deseo una cosa, que por encima de cualquier acontecimiento que venga, que las mismas personas que han compartido este año conmigo, sigan a mi lado en el que viene. Esa es la autentica señal de que estoy donde debo estar.

Os quiero…

Con todo mi cariño para Carlos, Jorge, José, Paula, Luis, Gorka, Vero, Iván, Toño, Guillermo, Pablo, Bea… Y para todos lo que falten en esta lista y merecerían estar, sabeis que tengo muy mala cabeza.

Y por supuesto, para ti, mi niña… Te quiero mucho… Y contigo que vengan todos los años que tengan que venir.

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13 Oct 2011

Timonel

Escrito por: r-blasco el 13 Oct 2011 - URL Permanente

A veces, nos empeñamos en ver las cosas tristes de la vida, y eso nos destruye un poco cada día, nos borra el rostro, la identidad. Olvidamos las cicatrices que con tanto dolor conseguimos. Nos aferramos a los pedazos de sueños rotos, y lloramos, en vez de buscar nuevos sueños que poder cumplir cada día, y que poder volver a romper cuando nos dé la gana. Somos incapaces de salir de un agujero sin llegar hasta el fondo, cuando sabemos que entonces será mucho más difícil volver a ver la luz. Nos encerramos en nuestras carencias, en nuestras enfermedades y limitaciones. Las salidas están ahí, pero no las vemos, porque a veces nos da miedo cruzarlas solos.

Nos equivocamos porque nos encanta prestar todavía más atención a aquel que ya tiene demasiada, y nos olvidamos de los seres que con la misma luz, languidecen en las esquinas pidiendo en silencio un abrazo, o que luchan contra seres monstruosos, enfermedades infernales y limitaciones terribles sin que nadie aplauda sus victorias. Aunque ellos mismos saben perfectamente que van ganando. Luchan, combaten y vencen, y se han auto promulgado reyes y reinas en sus castillos, dioses de sus propios templos. Pichichis de sus equipos, y en definitiva, los únicos en pié sobre el ring cuando suena la campana. Son unos supervivientes. Pero a veces, incluso ellos, que parecen todopoderosos aunque nadie se asombre con sus hazañas, necesitan un abrazo porque se sienten solos.

Equivocadamente todos queremos estar en lo alto del rascacielos, con la gente guapa, con los que brillan, pero son solo destellos, puro espectáculo de luz y color, nos gusta estar en la cresta de la ola, contemplando y siendo contemplados, pero sin darnos cuenta, es la vida la que está dando vueltas debajo de nosotros, en un torbellino voraz en el que a veces nos da miedo sumergirnos, pero en el que todavía más cosas maravillosas se esconden. Nos compramos gafas de sol, pero a veces es importante cegarse un poquito para poder descubrir nuevos prismas, formas extrañas y manchitas de color sobre las que cimentar nuestras vidas, no son imaginarias, existen, están ahí, solo hay que buscar bien para poder verlas, y es que en las calles más oscuras se encuentran a veces los hogares más luminosos.

Aunque nos empeñemos en que este mundo es asqueroso, y bien es cierto que a veces lo parece, no debemos quedarnos en la línea de sombra, sino cruzarla, en bañadores de colores, buscando el sol, la luz, el calor de quien nos ama de verdad y no solo finge ante nuestros ojos. Buscar los corazones que palpitan ante nuestra presencia y que se ralentizan bajo nuestra ausencia, tenemos que buscar los pies que están deseando encontrarse con los nuestros, en las encrucijadas de los caminos, o sobre los tablones de las posadas, con lo que tropezar ante las mismas piedras y poder remojarlos en los mismos ríos.

No olvidemos que nuestras vidas pueden ser de mil colores, pero el arco iris siempre los tendrá todos, y siempre podremos recurrir a él. Porque después de las tormentas más duras y escalofriantes, aparece, recordándonos que los colores se esconden, pero nunca desaparecen del todo. Podemos estar solos en algún momento, pero el mar seguirá siendo inmenso y precioso. Podemos perder asaltos en la batalla contra alguna enfermedad, pero seguirán habiendo montañas verdes, y nubes blancas, y estrellas resplandecientes, y aunque suframos reveses, tropezones, caídas y heridas profundas, la luna seguirá ahí arriba cada noche, igual que todas y cada una de las personas que nos acompañan en nuestro caminar, como vigilantes incansables, y a las que no prestamos la atención que se merecen.

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30 Jul 2011

It´s my night

Escrito por: r-blasco el 30 Jul 2011 - URL Permanente

Ayer presencié el último concierto de Bon Jovi en España de su gira OPEN AIR.

Ayer fui testigo de algo increible y absolutamente explosivo. Ayer vi a UNA BANDA DE ROCK (y lo pongo en mayusculas porque son una banda superlativa) de esas que se te quedan grabadas en la memoria para siempre.

Empezaré por lo más evidente, y el que quiera quedarse solo en eso, que no siga leyendo. Evidentemente Bon Jovi es un hombre muy atractivo, y se pone tierno, y canta baladitas lentas con su guitarrita y las mujeres que, son mayoría en sus conciertos, alucinan con la belleza del cantante de Nueva Jersey. Pero repito, el que solo vea eso, que se limpie las gafas.

Hubo de eso, claro que si, se acercó al público y poniendo ojitos volvio locas a todas las feminas del estadio. Pero también hubo mucho de lo otro. Y cuando me refiero a lo otro quiero decir que hubo un concierto de Rock And Roll de principio a fin. Y es que aparte de ser asquerosamente guapo, sabe trasmitir lo que hace, lo ves disfrutar, después de tantos años en los escenarios, como si fuera el primer concierto de su vida. Posee una voz prodigiosa, a sus casi 50 años, con la que desgarra todas las canciones de su repertorio. Y esa es otra. Tiene canciones, pero tambien tiene himnos. Y la verdad es que me gustaría encontrar a alguien que no haya bailado, cantado y gritado más de mil veces con "Livin on a prayer". Ver a casi 40.000 almas vaciandose con una canción, dandolo todo, como siempre lo hemos hecho en los bares de mala muerte que pisabamos cuando eramos más jovenes. Fue como atravesar el tunel del tiempo.

Mención aparte se merecen el resto de los componentes del grupo. David Ryan parecía que tenía tentaculos en vez de dedos y acariciaba los teclados sin dejar de sonreir. Tico Torres aporreaba con saña la bateria y cada vez que aparecía en las pantallas veias a una persona que lo estaba dando todo y que te lo estaba dando todo a ti. Y por último, la chulería de Richie Sambora, tocando de manera magistral la guitarra, y mirando al publico, desafiante, con un sombrero que recordaba en la lejanía la mano de Keith Richards, dos mastiles, acustica, electrica. Richie no se dirigia al público, el se limitaba a trasmitir todo con sus cuerdas.

Saltamos como cosacos, "It´s my life", "We Weren’t Born to Follow", "Bad Medicine", "You Give Love a Bad Name", ...

LLoramos como infantes, "I’ll Be There for You", y cuando canto "Always" pude abrazar a mi chica y decirle que la quería. Y en ese momento, rodeado de 40.000 personas, estabamos solos ella y yo.

Y, por último, me emocioné con "These days" como no lo habia hecho nunca en mi vida en un concierto.

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27 Jul 2011

ZAS!! de Terry Pratchett

Escrito por: r-blasco el 27 Jul 2011 - URL Permanente

La verdad es que no se ni como empezar. Y es que cuando termino un libro de Terry Pratchett me siento literariamente insignificante, pero humanamente invencible. Veamos como lo explico.

ZAS! es el ruido que hace un garrote troll sobre la cabeza de un enano, y también es un juego de mesa, pero no es solo eso. De hecho eso es solo la punta de iceberg. Una minucia, un mota de polvo sobre el espejo guardado en el desván, tan solo es la primera hebra de lana de un ovillo interminable.

Seamos sinceros, ZAS! es un libro, pero no uno cualquiera, es todo un alegato contra el racismo, contra la xenofobia. Un manifiesto de paz, amistad y tolerancia para cualquier raza, idioma, continente o universo. Bien sea en la Tierra o en un planeta inventado, conocido como "El Mundodisco".

Y no acaba ahi la cosa, es que Terry Pratchett consigue hablar de cosas tan serias y desagradables como el odio o la discriminación, y se permite el lujo de hacernos reir con ellas, para darnos cuenta de lo poco que hacemos por borrarlas de nuestras vidas.

No hay mucho más que decir, y tampoco creo que haga falta. Pero an así continuo.

Necesito decir que Sam Vimes es el protagonista perfecto de cualquier historia. Duro, honesto y cínico. A veces no entiende las cosas, pero a todas les da al menos una oportunidad. El mundo sería mejor si hubiera muchos más como el viejo Samuel Vimes.

Y todos nosotros, en nuestro mundo lleno de personas que creen poseer la unica verdad eterna, sentados en carisimos sofás, conduciendo potentisimos coches e insultando y despreciando a cientos de almas cada día, en nuestras vidas, solo por ser distintas o porque piensen diferente. Todos nosotros tenemos algo de Troll, y también de enano.

Y sí, ZAS! es un juego de mesa, como ya he dicho, en el que también se enfrentan esas dos razas. Pero es un juego de mesa en el que solo puedes ganar si juegas con la raza contraria, poniendote en su pellejo, y pensando como ellos.

Todos deberiamos probar el ZAS! cada día.

No suena mal, ¿verdad?

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30 Jun 2011

No TAN malas noticias...

Escrito por: r-blasco el 30 Jun 2011 - URL Permanente

Ayer, cuando estaba sentado frente a la mesa del médico, y este me estaba dando malas noticias, no pude evitar dejar de escucharle, y mirar a mis padres, que estaban junto a mí. Sus ojos miraban fijamente al médico, intentando comprender todo lo que este me decía, analizando cada palabra, cada gesto, y buscando una salida a esa situación. Una salida que no existe. Serían capaces de buscar esa salida hasta el final de sus días, y eso es sin duda lo que harán. Son incansables, fuertes y tienen la mayor determinación que he visto nunca en nadie. Los quiero y los admiro tanto que apenas soy capaz de escribir sobre ello. Veía los dedos de mi padre estrujarse unos contra otros y como la mano de mi madre agarraba el brazo de él, apoyándolo, y buscando apoyo. Y en ese momento me sentí culpable, estaba tan centrado en mí mismo que no me dí cuenta. Y yo también caí en ese pozo, en ese miedo, con ellos, en lugar de alargar mi mano y sacarlos de allí, porque eso es sin ninguna duda, lo que se merecen.

Y es que a veces, cuando te dan una mala noticia, deberíamos pensar que en el fondo te están haciendo un favor. Te apresuras a llevarte las manos a la cabeza, y todas las horribles posibilidades que pueden llegar hasta ti, aparecen de repente. Pero de una manera mágica y misteriosa, y si eres capaz de soportar la punzada de dolor y miedo que te invade, las cosas se ordenan. Como si dando un puñetazo en la mesa, todas las fichas del Scrabble saltaran y formaran palabras de fortuna, de paz y tranquilidad.

Se avecinarán tiempos aun más malos, pero no deberíamos olvidar que todavía han de venir momentos increíblemente buenos. Y sí, es cierto que tendremos que prescindir de algunas cosas, pero somos alarmantemente conscientes de la importancia sublime de muchas que ya tenemos y que nos empeñamos en olvidar. Es inevitable darse cuenta de cuantos bolsillos tienes vacíos en tu cuerpo, pero a su vez, es la manera de saber cuantos tienes llenos a rebosar.

De repente, somos capaces de disfrutar mucho más un soplo de aire, o de reír a carcajadas con un buen libro. Somos dueños de muchas más cosas que nos ocurren, así que esa maldita noticia, y aunque parezca extraño, nos pone un par de riendas en la mano, para dirigirnos a donde queramos. Saltaríamos sobre todos los charcos de la ciudad, y nos bañaríamos en cada fuente, en cada río. Sabemos que hay cosas que o las hacemos ahora, o tal vez nunca las hagamos, y por eso, las hacemos. Es como una especie de pólvora sucia y maloliente que hace explotar muchas cosas buenas.

Yo soy un tipo con suerte, y el que diga lo contrario miente. Tengo una chica a mi lado, a la que quiero con locura, y que la vida ha puesto junto a mi para poder sonreír cada día, y que me da todo el apoyo que necesito en los momentos en los que mis pies parecen no responder. Unos amigos increíbles que me quieren y me hacen reír, y tal y como he empezado este texto, los padres más maravillosos y terriblemente fuertes que nadie podría tener. Tengo un trabajo que me gusta y millones de películas por ver y de libros por leer, y mi cuerpo todavía soporta todo el deporte que quiera suministrarle, que es mucho.

Y lo que es más importante, tengo miles de sueños por cumplir, y nada me va a impedir cumplirlos.

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26 Jun 2011

Hoy me he levantado con ganas de decirte que te quiero

Escrito por: r-blasco el 26 Jun 2011 - URL Permanente

Hoy me he despertado con ganas de decirte que te quiero.
Con ganas de abrazarte y no estabas.
He lanzado mi brazo,
aun somnoliento, y solo ha encontrado vacío.
He olido tu ausencia en mi almohada
y mi cama, de repente, se me ha antojado infinita.
Me he sumergido en las mareas interminables
que las sábanas forman con nuestros cuerpos.
He nadado durante horas,
buscándote,
intentando encontrar tus pies,
jugando traviesos entre las olas.

Hoy me he levantado y aunque ya era de día
no había salido el sol.
La noche anterior parecía un sueño, una fantasía,
pero tu sonrisa aun resonaba en las paredes de mi habitación.

Hoy me he levantado con ganas de decirte que te quiero.
Y aunque pasen otros mil amaneceres,
aunque no vuelvas nunca a deshacer mi cama,
ni a preparar el desayuno conmigo,
seguiré despertando, día tras día,
con el mismo deseo.

Hoy me he despertado con ganas de decirte que te quiero,
y he salido a la calle.
Sonriendo.
Porque se donde estás,
y porque se que te va a encantar que te encuentre.

Raúl Blasco Santamaría
26 de Junio de 2011

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22 Jun 2011

In Memoriam. Fragmento 50...

Escrito por: r-blasco el 22 Jun 2011 - URL Permanente

Permanece a mi lado

cuando se apague mi luz,

y la sangre se arrastre;

Y mis nervios se alteren con punzadas dolientes.

Y el corazón enfermo,

y las ruedas del ser giren lentamente.

Permanece a mi lado,

cuando a mi frágil cuerpo le atormenten dolores

y alcance la verdad.

Y el tiempo maniaco siga esparciendo el polvo,

y la vida furiosa siga arrojando llamas.

Permanece a mi lado,

cuando vaya apagandome y

puedas señalarme el final de mi lucha...

Y en la cabecera de los días eternos,

en el bajo y oscuro borde de mi vida,

permanece a mi lado...

ALFRED LORD TENNYSON

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