29 Nov 2011
Sobre homenajes y funas ¿Cómo pudo ser?
En una interesante columna, Pablo Ortúzar plantea que en cuanto a la violación de Derechos Humanos durante
Cualquier sociedad que ha vivido hechos brutales, fratricidas y de alto costo humano, debiera preguntarse ¿Cómo llegamos a que unos u otros, se vuelvan tan brutales?
Al menos así lo han intentado hacer en Alemania, desde la caída del régimen nazi y su estela de crimen, donde todavía muchos, como lo hizo Hannah Arendt se preguntan ¿Cómo llegamos a eso? ¿Cómo esa sociedad, cuna de grandes pensadores, llegó a ese nivel de barbarie?
¿Cómo pudo ser? Esa debería ser la primera pregunta que las generaciones más jóvenes, e incluso las más viejas, deberían hacerse en Chile. ¿Cómo pudo ser?
¿Nos hemos preguntado en Chile, cómo pudo ser? Claramente no.
La mayoría ni siquiera se hace esa pregunta, porque ya tienen su línea dramática construida, con los buenos y los malos ya preestablecidos; o cuando se la hacen, la evaden recurriendo a la respuesta más simplona y burda (habitual por ser la que requiere menos esfuerzo ético) de personificar el mal en algún sujeto o sector, y con ello dividir el mundo en buenos y malos, en víctimas y verdugos, en patriotas y terroristas.
Y listo, así la respuesta estándar de unos u otros es: los malos son ustedes, nosotros somos los buenos. Del por qué llegamos a tal brutalidad, no hay ninguna respuesta.
Hay algo más profundo que se requiere enfrentar al momento de decir ¿Cómo se llegó a ese nivel de banalidad humana? ¿Cómo pudieron ser posibles tales actos brutales de unos contra otros en una sociedad?
En esa pregunta sin tiempo verbal específico, se busca indagar cómo una sociedad, en su descomposición (paulatina), llega al punto de trivializar la existencia humana de manera colectiva e individual. ¿Cómo una sociedad llega a banalizar actos que a todas luces, son criminales y contrarios al más mínimo sentido de humanidad?
Y la pregunta no se debería limitar a responder cómo una democracia considerada modelo en relación a sus vecinos, termina en un nivel de polarización y violencia política tan alta; sino cómo una sociedad –que es algo que va más allá del Estado, el gobierno y las clases políticas y politizadas- termina por descomponerse de tal forma en cuanto a sus relaciones e interacciones, como para generar y validar conductas coercitivas, y validarlas como legítimas de manera colectiva.
Y entonces, no basta con sólo analizar los datos históricos, las acciones y las palabras de unos u otros de manera cronológica como se ha hecho en gran parte, con el fútil objetivo de establecer culpabilidades, determinando quién empezó primero. No es suficiente.
Porque intentar establecer quién hizo la primera amenaza o dio la primera bofetada, es finalmente la misma lógica de los buenos y malos. Pero no responde ¿Cómo pudo ser posible tal violencia?
Para entender cómo los seres humanos en una sociedad, llegan a ese nivel de inhumanidad, se requiere preguntarnos más. Ser valientes, aunque eso implique poner en duda nuestros paradigmas y actos. Porque tal como dice Fernando Mires “el mal es banal cuando es cometido por seres banales, y sobre todo, banalizados”.
Lo anterior es clave, puesto que la existencia de seres banales y banalizados implica una revuelta de la sociedad misma contra el ser humano en su sentido pleno. Es decir, contra el valor de cada individuo como un fin en sí.
¿En qué punto desvalorizamos al individuo, la persona, como fin único?
Cuando se desconoce o se desvaloriza al individuo, y se considera a unos u otros como simples medios, o como estorbos molestos para un fin superior, la banalidad del mal está a un paso de concretarse de manera material. Eso, sin importar quien finalmente se imponga por la fuerza, porque la sociedad ya ha banalizado al ser humano.
Y eso pasó en Chile. En ambos bandos –aún cuando hablar de bandos es otra forma de banalizar- el ser humano, como individuo fue banalizado y con ello fue banalizado el mal, y con éste el crimen. Todos tenían explicaciones, justificaciones y argumentos para explicar tal banalización y tal criminalidad.
Hay una frase de Albert Camus en su ensayo el Hombre Rebelde, que es muy decidora cuando dice en cuanto a los crímenes del siglo XX: “Nuestros criminales no son ya esos muchachos inocentes a los cuales uno perdonaba y tenía que amar. Por el contrario, son adultos, y su coartada es irrefutable: es la filosofía, que puede servir para todo, hasta para convertir a los asesinos en jueces.»
La frase anterior parece llevarnos irremediablemente a la pugna universal y jamás resuelta entre medios y fines. A preguntarnos sobre la idea del bien que cada uno tiene o tuvo. Porque quiéranlo o no, se consideraban buenos, entiéndase bien, en tanto todos, apelaban a la idea del bien –y siguen apelando a la idea del bien- de manera abstracta.
Pero el detalle es otro, todos tenían su noción del bien, pero además, consideraban legítimo imponerla sobre otros, por la fuerza. Y hoy parece no ser distinto.
Unos hablaban del bien de la patria, o del pueblo, de Chile, y un largo, etc. Y esto, no es más que una forma de no pensar, es decir, de ser banal y de banalizar. De banalizar el mal en base a una idea del bien.
En un espacio donde el mal es banalizado por muchos -incluso por aquellos que presumen desear el bien o tener un fin noble o elevado-, las mentes psicópatas tienen una peligrosa chance de legitimidad para sus acciones criminales.
¿Cómo se produjo en Chile, la banalización del ser humano, su desmoralización, en sentido genérico?
Creo que una aproximación a esa compleja respuesta, radica en tratar de explicar la paulatina y subrepticia supresión del pensar como acto político en los espacios sociales. Es decir, de lo que Fernando Mires llama las ruinas del pensamiento político, entendiendo al pensamiento como un elemento ligado de manera inseparable a lo político, como lo entendían los griegos. Es decir, como el instrumento para actuar en el ágora. Para resolver de manera dialogada y pacífica las diferencias entre los ciudadanos.
Así, la violencia y la coerción, como lo he dicho en otras ocasiones, no es una extensión de
En palabras simples, deberíamos tratar de explicarnos cómo es que llegamos a un punto en que el pensamiento –que es la base del diálogo- fracaso ante la fuerza.
Preguntarnos cómo llegamos a un punto donde los individuos –de un lado u otro- parecían haber perdido todo juicio y razón, es decir, su capacidad de pensar y con ello distinguir el bien del mal. Es decir, un punto en que sin importar ninguna clase de distinción o consideración, todos se habían vuelto superfluos. Porque banalizar a otros seres humanos es perder la noción del bien y el mal, e implica ser superfluo y banal también.
Preguntarnos ¿Cómo pudo ser? no implica de ninguna manera excusar a los culpables morales o legales de hecho brutales, que pueden ser claramente singularizados, sino responder en cuanto a las responsabilidades como sociedad. Y esto no implica decir: “todos somos culpables”, que como diría Hannah Arendt, serviría para exculpar a quienes sí son culpables, pues “donde todos son culpables nadie lo es”.
Establecer la responsabilidad como sociedad, implica asumir una responsabilidad política con el pasado reciente, pero sobre todo con el futuro y el presente.
Dejo abierta la invitación a reflexionar.
17 Oct 2011
40 AÑOS DE "TEORÍA DE LA JUSTICIA" DE JOHN RAWLS
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20 Ago 2011
QUÉ DIRÍA RUDOLF ROCKER SOBRE NUESTRA DEMOCRACIA
27 May 2011
DEMOCRACIA SIN SABER QUÉ ES
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02 Nov 2010
LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA: UNA DEFENSA DE LA LIBERTAD INDIVIDUAL
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/sep/13/legalise-drugs-john-gray
06 Oct 2010
POR UN MUNDO PACÍFICO
Diariamente y leyendo la prensa, uno puede constatar que la violencia sigue siendo el problema principal en los asuntos humanos. Ningún otro asunto puede encontrar solución mientras la lógica arraigada de la agresión siga siendo la regla base de las relaciones humanas.
14 Sep 2010
HUELGAS DE HAMBRE Y DILEMAS ÉTICOS
02 Jul 2010
AUTORITARIOS DE DERECHAS E IZQUIERDAS
La comparación entre Hitler y Allende, hecha por José Piñera, ha hecho surgir el viejo debate en torno a si el fascismo es una ideología de extrema derecha o extrema izquierda. En general, desde ambos lados del espectro se lanzan el muerto, desconociendo que el fascismo tiene una impronta autoritaria heredada del conservadurismo de derecha. Actualmente, muchas personas tienden a posicionarse en el espectro político, en base a la dupla izquierda-derecha, pero sin tener claro que implica ésto. Más aún si analizamos históricamente dichos conceptos. Según Sheldom Richman “Los términos al parecer se utilizaron por primera vez en la Asamblea Legislativa Francesa después de la revolución de 1789. En ese contexto los que se sentaron en la parte derecha de la asamblea eran firmes partidarios de la destronada monarquía y de la aristocracia - el Antiguo Régimen - (y, por tanto,conservadores), mientras que aquellos que se sentaron a la izquierda se oponían a su reincorporación (y, por tanto, eran los radicales). Debería deducirse de esto que los libertarios, o liberales clásicos, se sentarían a la izquierda”. Es decir, los izquierdistas en su sentido original, se oponían al Antiguo Régimen y todo lo que éste significaba: concentración del poder y la riqueza, además de nepotismo basado en una estructura de privilegios sustentados en el Estado monárquico. Por eso, contrario a lo que hoy se piensa, los izquierdistas no eran todos colectivistas, ni estatistas, autoritarios y menos aún marxistas (el marxismo de hecho aún no surgía como tal), sino también individualistas, libre mercadistas dellaissez-faire, socialistas y mutualistas. Entre ellos, estaban Bastiat y Proudhon. Como el mismo Richman dice: “no importa como se mire, el libertarismo era de izquierda”. Karl Hess también explicaba que la política consta de una “línea recta se extiende desde el extremo derecho donde (históricamente) encontramos la monarquía, las dictaduras absolutas, y otras formas de gobierno autoritario. En el extremo derecho, la ley y el orden significan la ley del gobernante y el orden que sirve a los intereses del gobernante…La extrema izquierda, mientras más alejada esté de la derecha, representa, lógicamente, la tendencia opuesta y, de hecho, así ha sido a todo lo largo de la historia. La izquierda es el lado de la política y de la economía que se opone a la concentración del poder y de la riqueza y, por el contrario, aboga y trabaja por distribuir el poder en el máximo número de manos”. Como se puede apreciar, el eje central entre los izquierdistas era su oposición a la estructura de privilegios que sustentaba el viejo orden y posteriormente comenzó acimentarse en el naciente Capitalismo de Estado, mediante subsidios, aranceles, licencias y política de tierras para los terratenientes. Tal como explicaba MurrayRothbard, la asociación entre el aparato estatal y sus beneficiarios privados ya era un tema familiar para los libertarios del siglo XIX como Fredéric Bastiat y Gustavede Molinari. En este sentido, como explica Richman “la izquierda históricamente ha entendido que el Estado es el más poderoso motor de explotación, a pesar de que las diversas facciones estaban en desacuerdo sobre la naturaleza exacta de la explotación y/o qué hacer sobre la materia”. En esa diferencia radica la posterior escisión entreMarx y Proudhon. Como explica Rothbard, “mientras libertarios y marxistas se quejaban del poder de las elites ricas, no estaban de acuerdo en el remedio, porque no estaban de acuerdo sobre el origen del problema. Para los marxistas, la plutocracia era un producto del mercado, la clase dominante surgió a través del comercio, y sólo posteriormente tomó el control del Estado. (El propio Marx fue ambivalente sobre esta cuestión, pero Engels solidificó la posición marxista ortodoxa.)”. Por lo mismo, aún considerando esas importantes diferencias, Sheldom Richmanagrega que históricamente: “la izquierda se identificó con la liberación de lostrabajadores (en sentido amplio). Hoy no asociamos a los libertarios con esta idea, pero fue en esa época el meollo de la visión libertaria. Puede verse en Bastiat,Richard Cobden, John Bright, Thomas Hodgskin, Herbert Spencer, Lysander Spooner,Tucker, y el resto de los liberales iniciales quienes nunca dejaron de hacer énfasis en el papel del trabajo en la producción”. Esa liberación que promovía el liberalismo radical, claramente actuaba en contra la estructura de intereses y privilegios del Antiguo Régimen, que los conservadores -la derecha- defendían fuertemente. No obstante, el paso desde el Antiguo Régimen al nuevo orden liberal –que en parte mantuvo parte de esa vetusta estructura de privilegios- implicó que el liberalismo radical perdiera fuerza y dejara de ser de izquierda, de luchar contra el Estado, y los restos del Antiguo Régimen, como el mismo Rothbard plantea. Ese debilitamiento produjo también la cooptación por parte de los viejosconservadores de la derecha, de ciertos principios liberales, y que como explica Rudolf Rocker "bajo la influencia cada vez más acentuada, de la monopolización de todas las riquezas, tanto de las naturales como de las creadas por el trabajo social, se desarrolló un nuevo sistema de servidumbre económica. Este sistema ejerció un influjo cada vez más funesto sobre todas las aspiraciones primitivas del liberalismo y sobre los principios auténticos de la democracia política y social".Todo eso causó un vacío en el movimiento libertario. Rothbard explica algo similar: “en este vacío creado por el agotamiento del liberalismo radical, se acomodó un nuevo movimiento: el socialismo. Los libertarios de hoy están acostumbrados a pensar que el socialismo es el polo opuesto del credo libertario. Pero esto es un grave error, responsable de una severadesorientación ideológica de los libertarios del mundo actual. Como hemos visto, elconservatismo fue el polo opuesto a la libertad y el socialismo…”. Lo mismo dice Rudolf Rocker: "El socialismo moderno no es, en el fondo, sino la continuación natural de las grandes corrientes liberales de los siglos XVII y XVIII". Entonces, la mayoría de los libertarios radicales que quedaban, comenzaron a oponerse al nuevo Capitalismo de Estado (identificado con privilegios para los dueños del capital, en detrimento de los trabajadores) promoviendo el Socialismo en sentido amplio. El mismo Benjamín Tucker, un defensor del individualismo y el libre mercado, se llamaba a si mismo un socialista, distinguiendo eso sí, entre el socialismo libertario que el defendía, del socialismo de Estado defendido por los marxistas. Posteriormente, y sobre todo debido a la imposición de la vía marxistas de Socialismo de Estado y el posterior surgimiento de la revolución bolchevique, se tendió a relacionar erróneamente socialismo con marxismo como una única y sola idea. Y como indica Rocker: "la gran mayoría de socialistas, con increíble ceguera, combatieron estas ideas de libertad basadas en la concepción liberal de la sociedad". Rothbard es claro en decir que “el socialismo, como el liberalismo y contra elconservadurismo, aceptó el sistema productivo y en los objetivos liberales de la libertad, la razón, la movilidad, el progreso, mejores niveles de vida de las masas, y el fin de la teocracia y la guerra, pero se trató de lograr estos fines mediante el uso de medios conservadores incompatibles: el estatismo, la planificación central”. Es decir, el socialismo perdió su posición izquierdista libertaria original, y se volvió a la derecha en el sentido autoritario, puesto que a diferencia de losizquierdistas como Tucker, los marxistas vieron en el autoritarismo y la dictadura la fórmula para cambiar el statu quo. Ese autoritarismo no es más que un derivado del principio monárquico que los conservadores defendían. Rudolf Rocker es claro en decir: "Es un hecho significativo que los representantes del socialismo autoritario, en la lucha contra el liberalismo, tomaran prestadas sus armas, a menudo, del arsenal del absolutismo, sin que este fenómeno haya sido ni tan sólo advertido por la mayoría de ellos". En ese proceso: “La mayoría de los Socialistas (fabianos, lassalleanos, incluso los marxistas) se volvió bruscamente hacia la derecha, abandonado completamente los viejos ideales y objetivos libertarios de la revolución y la extinción del Estado; y se convirtieron en conservadores permanentemente reconciliados con el Estado, elstatu quo, y todo el aparato del neo-mercantilismo, el capitalismo monopolista de Estado, el imperialismo y la guerra”. Eso en parte explica la influencia del marxismo entre los socialistas, en desmedro de otras corrientes libertarias como el anarquismo individualista de Tucker y el mutualismo de Proudhon, que fueron perseguidas en COMUNISMO Y FASCISMO Como habíamos dicho, una vez derribado el antiguo régimen y agotado el liberalismo radical, surgió el socialismo libertario que luego terminó cooptado por el marxismo. Por otro lado, algunos libertarios comenzaron a ver con desconfianza los nuevos nexos entre el conservadurismo de derechas y algunos vulgos liberales (en respuesta al marxismo), que estaban dando paso a una nueva plutocracia, al militarismo, el chauvinismo y el imperialismo. Así, Rothbard explica por ejemplo que: “En Inglaterra, los liberales clásicos comenzaron su giro desde el radicalismo al cuasi-conservadurismo en el siglo XIX” debido a la actitud británica hacia la lucha de liberación nacional en Irlanda. Esas condiciones marcadas por el militarismo, el corporativismo, la reglamentación, el chovinismo nacionalista, una plutocracia populista en apariencia, la apelación a líderes fuertes (elementos a los que los liberales radicales se oponen), cimentaron el auge del autoritarismo de derecha e izquierda durante el siglo XX, reflejados en el surgimiento del comunismo en la URSS, el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania. Por lo mismo, Murray Rothbard plantea que “el fascismo y el nazismo fueron la culminación lógica en los asuntos internos de la corriente moderna hacia elcolectivismo de extrema derecha. Se ha hecho habitual entre los defensores de las libertades, considerar el fascismo y el comunismo como fundamentalmenteidénticos. Pero si bien ambos sistemas fueron indudablemente colectivistas, diferían mucho en su contenido socio-económico”. Rothbard. Como dice Roderick Long “hay una diferencia en el énfasis y en la estrategia entre el fascismo y el comunismo. Cuando se enfrentan con las instituciones existentes que amenazan el poder del Estado - ya se trate de corporaciones, las iglesias, la familia, la tradición - el impulso comunista es por lo general a suprimir ellos, mientras que el impulso fascista es en gran medida a la absorción de ellos”. Rothbard agrega que por lo mismo, “el fascismo fue un movimiento contra-revolucionario que congeló una serie de privilegios monopólicos en la sociedad, en suma, el fascismo era la apoteosis del capitalismo monopolista de Estado moderno. [11] He aquí la razón por la que el fascismo fue más atractivo (que el comunismo, por supuesto, nunca lo hizo) a los intereses de las grandes empresas”. Como explica Sheldom Richman, en ese contexto se profundizó la confusión entre mercado libre con el Capitalismo de Estado imperante, lo que terminó por diluir los viejos principios libertarios radicales a favor del conservadurismo autoritario vulgo liberal, y por eso indica que en la actualidad algunos seudo liberales “con demasiada frecuencia defienden acciones particulares de empresas privadas (empresas petroleras, por ejemplo), olvidando que las empresas de hoy son el producto de muchos años de corporativismo…El ejemplo clásico es Ayn Rand en su muy ridiculizado ensayo, "Las Minorías Perseguidas de América: las Grandes Empresas." Por eso, para Karl Hess consideraba que: “Tanto Joseph Stalin como Adolf Hitlerpresidieron regímenes de derecha, políticamente, a pesar de las trampas socialistas con que ambos adornaron sus regímenes…”. Lecturas recomendadas:
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