GRUPO DE POESÍA DE LOS SÁBADOS A LAS 18:00 h
-revista virtual-
COORDINADOR :
MIGUEL OSCAR MENASSA (Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010)
NÚMERO 84 05- 11-2011
Semana a semana iremos mostrando en este blog el producto del trabajo realizado en el Taller virtual de poesía los sábados a las 18:00 h de la Escuela de Poesía Grupo Cero, coordinado por el poeta
Miguel Oscar Menassa

Por qué las mujeres de mi misma edad o parecido siguen a mi lado después de cuarenta años? ¿ por qué las mujeres 30 ó 40 años más jóvenes que yo están a mi lado?
Una mujer, de casi su edad, le conoció hace 44 años y no sabe si podrá transmitir la multiplicidad de sentimientos que, tratando de responder a la pregunta acerca de la permanencia a su lado desde entonces, iluminan un largo recorrido ¿Por qué me quedé a su lado?
A mis veinte años me impresionó su apuesta figura, su penetrante y sagaz mirada, su saber, su energía, la pasión por todo lo humano, la pasión por la mujer, su pasión por entregarse a la escritura en aras de avanzar hacia la construcción de un pensamiento crítico-constructivo sobre lo que la civilización debiera cambiar para conseguir una convivencia digna, una sociedad más justa, un desarrollo de la potencialidad que le es negada al sujeto por la presión de la corriente de opinión y la opresión del sistema que detenta el poder.
Le descubrí como escritor cuando escribía “Los otros tiempos”, 1970.
Mi vida fue como bailar un tango en los brazos de aquél que sabía conducir a una mujer, que soportaba algún pisotón y que siempre daba otra oportunidad.
Aquél que me construyó como mujer deseante, que me dejó hablar y me permitió crecer.
Aprendí que los afectos obnubilan, que la ideología debe ser psicoanalizada, que sin psicoanálisis uno desconoce las posibilidades del ser, que el yo se construye y el amor si no se trabaja para reavivarlo, se apaga.
Amo a Menassa porque a su lado aprendí a gozar, con el sexo, con la escritura, con la pintura, con la maternidad, con la libertad que se puede conseguir cuando el otro es consciente de nuestra naturaleza mortal y las asociaciones que el deseo trama para unirnos a la vida, al deseo de vivir.
Vivir cerca de Menassa es apostar por el goce y por el saber. Es someterse a una forma de vivir que cuestione desde el psicoanálisis los celos, la envidia, el odio, el amor, como sentimientos infantiles que entorpecen la vida de los sujetos cuando no se los tiene en cuenta.
Amo a Menassa por su sentido del humor y su pujanza, le amo porque ama vivir, le amo por la mano siempre tendida al otro, al semejante.
Le amo por su escritura, por su pensamiento que me abre la puerta a otra dimensión, por su firme certeza en que lo grupal es la máquina hominizante productora de deseos.
Por formar una familia particular donde lo que se privilegia es la creación, donde el trabajo es la única posibilidad de inscribirnos como humanos, así como la palabra forma sujeto.
Pienso que no hay edad para alistarse en un movimiento que gira alrededor de una escritura y que no hace falta una cercanía para sumarse a su manera de pensar. Generador de un movimiento liberador, creativo, novedoso y alentador, con rigor científico y alas para alcanzar la poesía, el cine, la pintura, sin ocho para atrás, sin caída.
Olga de Lucia.

SIN MOVIMIENTO NI DETENCIÓN
El camino que sube y el que baja son uno y el mismo.
(T.E.Elliot)
Beso sencillo del tesoro, distrito al que ofreciste, quitándole al velo del clavel tu ira, tu escándalo de sensatez y bello resonar.
Sonar tu boca apagada en el bullicio. Sol, en los hornos de la descendencia. Quizás un cénit de rituales, o acaso el matiz fatuo de la nada. Pues todo es tiempo.
Tiempo es mi soledad, el hilo que pende de este escollo y el horizonte entre mis muslos. También habito en lo que burla al níquel un día aferrado a la certeza.
Esquirlas y coral.
Libro de fuego en mi interior, vertebrado y extraño sobre el mismo duelo hecho de lo humano.
Ventaja, para descifrar, sin utensilios, el lugar exacto del amor.
Ilusión puntiaguda, perpendicular a formular el tiempo, con pisapapeles de sangre.
Un día la descendencia de tu sombra, olvidará la ley.
En esa soledad no habita Dios, ni el hostil milagro de los ríos, pero el mar es una dicha azul en que los muertos desaparecen, fríos ariete y bandera al mismo clímax.
Alfiler por el que pasan las avenidas ayer. Ahora nos detenemos frente al soñar de los esclavos. Un día más, un quehacer más y el solsticio, como si el rojo fuera el torbellino de la risa o el cuerpo violado de las prostitutas.
La desolación de las camelias estallando al volumen del suspiro, un esputo de fe y el sonido roto de nuestras espaldas.
Revolver las cartas del tejado pensando el tiempo de sus hijos, ronda el cuello del ruiseñor que enhebra en silbos, antes de hibernar, brotes de sangre en la tierra de la palabra.
Virginia Valdominos

POEMA EQUIDISTANTE
No sólo querían dominar al que caía de sus propias manos,
querían su claudicación por escrito y en lengua extranjera.
No sólo querían inventar el mundo y la política,
querían que no existiera nada antes de ellos mismos.
Parsimonias incesantes cautivaban sus regazos,
vértigos carismáticos se escudaban marchitos
en una sucesión interminable de decisiones rotas
que latían a espaldas de cada miembro incivil.
Pueblos insolentes y aburguesados
se escondían entre escombros de diseño,
hablaban de lo incomprensible y se abandonaban
en las garras majestuosas de la falta de misterio.
No reces y trabaja duro, no pienses y lee poesía,
no recuerdes y escribe, no dudes y aúlla sin parar.
Después cuando crezcas en esa dirección desconocida
te darás cuenta que eres un existente, una ráfaga
imperturbable, una cuestión sin puertas,
un hombre, una mujer, naciendo en todas direcciones.
AMELIA DÍEZ CUESTA

¿POR QUÉ MUJERES DE SU EDAD SIGUEN A SU LADO DESPUÉS DE 40 AÑOS? ¿POR QUÉ MUJERES DE 30, 40 AÑOS MÁS JÓVENES QUÉ EL ESTÁN A SU LADO?
A los que se pregunten sarcásticos o envidiosos qué tiene Menassa que no tengan ellos y que caigan quizás en la tentación de reducir la diferencia a una cuestión de tamaño les aclararemos ante todo que: Menassa no es ningún Don Juan que las toma y las tira de una en una. Menassa no es ningún Pigmalión que las educa a su manera. Menassa no es ningún dios que las modela a su imagen y semejanza.
Menassa es un trabajador, un trabajador de la palabra: un poeta, un psicoanalista.
Y eso es lo que las hace vibrar, lo que hace vibrar en ellas lo que desconocían de sí mismas.
A ellas, nuestra sociedad judeo-cristiana proponía como únicos modelo una mujer sin sexo, dolorosa, de escasas palabras o una mujer desbordada por su propia sexualidad, culposa y rechazada por la sociedad. En todos los casos una mujer viviendo a la sombra del hombre, incapaz de ganarse la vida.
Y así, casi se la tragó su madre, enamorada de sí misma en ella.
Casi se la tragó la familia, pidiéndole entregarse por completo a un papel exclusivo de esposa y de madre
Casi se la tragó la religión, desgarrándola entre la palabra virgen y la palabra puta.
Casi se la tragó el amor, a ella que no se podía ni amar a sí misma.
Vino la Poesía, a través del poeta y le trajo la posibilidad de volar: volar por los escritos y por las páginas blancas.
Vino el Psicoanálisis, a través del psicoanalista y le trajo su ansiada libertad.
La fue liberando poco a poco de sí misma, de esta sí misma condicionada desde siglos por la especie, la familia, la sociedad.
Libertad de ir ganándose la vida, de construir con su trabajo, con su escritura, otro mundo, otra manera de amar, de convivir.
Ahora, como lo escribió antes el poeta, anticipándose siempre a la realidad: una mujer construye la tierra donde vive.
A través de la escritura de Menassa se descubre a sí misma, va descubriendo en ella esta “energía secretamente guardada” que nombra el poeta, este fuego que antes sólo le servía para quemar sus propias alas.
El fuego ya no la devora, se vuelve deseo, se vuelve letra; va haciendo el universo.
Ella que buscaba por todas partes una vida posible va aprendiendo que palpita en ella una vida, una alegría por construir.
Ella que tejía y deshacía lo tejido en solitaria, esperando siempre un imposible puede ahora tejer un destino: un mundo heterosexual, humano, con palabras.
Un mundo donde cada uno tenga su lugar, el lugar que le permita su propio deseo.
Mientras ella aprende del poeta , el poeta reconoce aprender de ella. No cesa de amar lo que ella construye sin saber.
En cuanto al psicoanalista, prosigue incansable su investigación, la investigación de Freud que supo crear un espacio donde Elisabeth pudiera decir: “¡Déjeme hablar!”; de Freud que hasta el final de su vida se preguntó: “¿Qué quiere la mujer?”.
El psicoanalista prosigue la investigación de Lacan que se atrevió a afirmar: :”La mujer no existe.”, pensando lo femenino desde otro lugar.
Para Menassa “lo que quiere la mujer” irá apareciendo en las palabras que se deje ella misma pronunciar y combinar: en su escritura, en su poesía, transformadora de la realidad y en constante transformación…
Queremos subrayar que en mundo donde suele dominar a menudo la envidia y los celos , las mujeres que acompañan a Menassa pueden mirarse entre ellas, respetarse, pueden incluso amarse, pueden construir juntas; porque hablando y escribiendo cada una ha ido aprendido a amarse y respetarse a sí misma.
Por eso mismo, a medida que vaya circulando la escritura de Menassa, cuando su poesía vaya penetrando por las ventanas de la universidad, por el aire de las escuela primaria ya no será un grupo aun reducido de mujeres de 30 a 75 años que acompañarán con su alegría, su trabajo y sus palabras al poeta sino también niñas en edad de escuchar y de leer y ancianas centenarias que le acompañarán más allá de sus últimas palabras,
Entonces estaremos más cerca de un mundo heterosexual, donde hombres y mujeres, semejantes y diferentes, puedan combinar, sus palabras, sus colores.
Claire Deloupy

POEMA
En la sombra dialoga el cuerpo
con la tinta de sus múltiples
perfiles planetarios.
Domadoras del aire,
tus manos se aferran a la sangre
y a su cauce de estrellas,
al vendaval tardío
con que ciñe en horas
sus jornadas.
Ellas indagan en tu nombre
por el rubro de las cosas
y secan en tus ojos
la impiedad de una emoción.
Alimentando sombras,
Bautizan con sal y fósforo
el surco que en la piel
descubre su morada.
Ruy Henríquez
EL INCUMPLIMIENTO DE LAS LEYES MORALES Y/O RELIGIOSAS CASI NUNCA IMPLICA UN DELITO, SIN EMBARGO...
Sin embargo, vivimos cercados por leyes tras las cuales subyacen esas mismas cuestiones morales y religiosas.
En el código penal que rige nuestro país, no es difícil encontrar supuestos que responden a alguno de esos códigos de conducta.
Hay ejemplos muy claros, tomando como referente los diez mandamientos de la religión católica:
No matarás (asesinato, crimen, homicidio); no robarás (malversación, cohecho, desfalco, apropiación indebida); no cometerás actos impuros (incesto, bigamia); no levantarás falsos testimonios ni mentirás (prevaricación, calumnia, abjurar, fraude, falacia) se traducen en penas o castigos de diversa intensidad.
Estos son, digamos, ejemplos directos, aunque también se contemplan conceptos más abstractos que tienen que ver con la normativa cristiana:
Animus necandi (deseo de matar), puesto que sabemos que también existe el pecado de pensamiento. Y con los pecados de palabra, obra u omisión, encajarían el daño moral y la mala fe, por nombrar algunos.
Por otro lado, las leyes morales trabajan de una manera muy simple: Recompensan siempre el comportamiento moral y castigan el comportamiento inmoral.
Sabemos que la moral es un conjunto de reglas mediante las cuales los hombres distinguen lo bueno de lo malo. La ciencia que estudia esas normas es la Ética y sus conceptos se exponen mediante los llamados juicios del valor
Las normas morales varían con las creencias religiosas y con las sociedades donde rigen; a pesar de su diversidad, algunas de ellas se han universalizado. Por ejemplo, casi todas las sociedades coinciden en condenar el asesinato o el robo, hasta el punto de considerarlos delito.
En resumen, hasta aquí hemos dicho que hay delitos que implican el incumplimiento de ciertas leyes morales o religiosas, pero ¿qué pasa con los incumplimientos que no acarrean delito? ¿En qué terreno nos estaríamos moviendo? ¿Dónde encontrar ejemplos?
Contestar a esto último es sencillísimo: en la mejor enciclopedia de la perversión moral y religiosa que existe: los medios de comunicación.
Nada de honrar a padre y madre, mejor descalificarlos y anular su trabajo para con los jóvenes.
Nada de respetar a los mayores, su experiencia, su saber, cuanto antes vayan a parar a los asilos, mejor.
Nada de hacer autocrítica, el otro siempre es un nido de imperfecciones frente al dechado de virtudes que es uno mismo.
Nada de valorar el trabajo que el otro ha hecho y yo no: como no es perfecto, según mis ideales, no sirve. El famoso "yo lo haría mejor", pero no lo hago.
Nada de lealtad ni compañerismo con los semejantes, la propia personalidad es el modelo y, si no, nadie comparte nada.
Nada de pactar con otros, nada de acuerdos, nada de trabajo conjunto, nada de repartir responsabilidades, nada de pensar en el futuro...
Y sobre todo... nada de hablar, nada de exponerse al contacto verbal, nada que interrumpa nuestro idilio con nuestra particular verdad. Nada que nos señale como humanos.
Y si todo esto no es pasarse por la piedra las leyes morales que nos sostienen, que venga Dios y lo vea.
Carmen Salamanca