31 Mar 2010

ESTUDIOS BIBLICOS: Sodoma y Gomorra: Juicio a dos fortalezas demoníacas de homosexualidad

Escrito por: fjimenez el 31 Mar 2010 - URL Permanente

Sodoma y Gomorra: Juicio a dos fortalezas demoníacas de homosexualidad

Fernando Alexis Jiménez


Los rostros de hombres y mujeres en la ciudad se vieron embargados por la angustia, y unos más gritaba a lo lejos mientras corrían con desesperación de un lugar a otro. La tierra rugía desde lo más profundo de sus entrañas. El cielo, otrora azul, con esa degradación de color que hace rememorar el mar apacible en un atardecer de verano, se quedó bañado por manchas de amarillo y rojo intenso, fruto de la ebullición del azufre.

--El mundo se está acabando—gritaba un viejo desde la ventana de su casa, junto a la muralla--. De nada servirá que intenten escapar porque no llegarán a ningún lado…—, acompañando su afirmación con la risa descontrolada de quien se acaba de ganar un premio en una rifa para la cual jamás compró boleta.

Nadie le prestaba atención. Siempre pensaron que estaba loco, y más ahora que no se inmutaba ante la cascada de bolas de fuego que se precipitaban sobre el enorme caserío.

Como castillos de naipes, los muros se desplomaban, cerrando el paso. El golpe seco de gigantescas antorchas, que ninguno sabía de dónde provenían, apagaba los gritos de dolor que millares de almas, literalmente incineradas en una pesadilla que no parecía terminar.

Atravesando el enorme valle del Jordán, Lot y su familia se daban prisa. No había tiempo que perder. Detrás quedaba la desolación. “El juicio de Dios”, le advirtió a su mujer y sus hijas, mientras gruesas gotas de sudor perlaban su rostro. Su esfuerzo era mayúsculo, más cuando no podía afirmar el bastón sobre el terreno pedregoso y corría el peligro de caer en cualquier momento.

¡La hora del juicio había llegado! Aquél día, Satanás sufrió un golpe bajo, porque una de sus más grandes fortalezas de homosexualidad, Sodoma, fue arrasada por el fuego al igual que Gomorra y otras tres ciudades del valle del Jordán.

¿Fue real la destrucción de Sodoma y Gomorra?

Sodoma y Gomorra se ubicaban geográficamente al sur del Mar Muerto. Además de estar en el extenso valle del Jordán, a su alrededor se podían hallar enormes depósitos de asfalto, sal y azufre. Estaban surcadas por una falla geológica—comprobada hoy día por la sismología—, que atraviesa Arabá, el mar Muerto y cubre el valle donde se construyeron.

Excavaciones realizadas entre 1975 y 1979 prueban varias cosas: que las ciudades además de que existieron, fueron destruidas en una conflagración, ocurrida en el siglo XXI a.C. aunque especialistas de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, señalan que el incidente específicamente tuvo ocurrencia el 29 de junio del año 3,123 a.C.

En el siglo XIX de nuestra era, el arqueólogo Henry Layard, halló en las ruinas del palacio de Nínive, una tablilla circular de arcilla, creada alrededor del 700 años antes de Cristo, que incluye un texto escrito en caracteres cuneiformes. Hasta ahora nadie lo había podido descifrar.

Investigadores de la Universidad de Bristol señalan que el objeto registra las observaciones que realizó un astrónomo del sur de Irán el 29 de junio del año 3,123 a.C., entre las que se encuentra la trayectoria de un asteroide antes de impactar con la Tierra. Este hallazgo no sólo podría explicar la leyenda de Sodoma y Gomorra (ubicadas en algún lugar indeterminado de la región del mar Muerto), sino que la trayectoria descrita por el astrónomo hace más de cinco mil años sirve para responder al enigma del desplazamiento de tierras que existe en Köfels (Austria).

Por su parte la BBC, publicó un informe según el cual el astrónomo Mark Hempsell dijo que estaba seguro de que la historia de Sodoma y Gomorra estaba vinculada al contenido de una antigua tablilla sumeria que data del año 700 AC, la cual contiene las anotaciones hechas por un astrónomo de la temprana Edad de Bronce. El hallazgo se hizo mediante la utilización de una nueva tecnología informática que permitió a los investigadores evocar imágenes del cielo de hace miles de años atrás.

Los astrónomos indican que el asteroide habría emitido una columna de llamas de 400 grados centígrados que se volcó sobre el Mar Mediterráneo y brevemente tocó tierra en algún lugar en el Levante mediterráneo, el Sinaí o el norte de Egipto.

Sodoma y Gomorra: fortalezas de Satanás

Cuando vamos a las Escrituras encontramos que la perspectiva de Dios frente a la homosexualidad, es que su práctica separa al hombre de Su presencia. El apóstol Pablo en su carta a los creyentes de Corintio fue claro al advertir: “¿No sabéis que los malvados no tendrán parte en el reino de Dios? No os dejéis engañar, pues en el reino de Dios no tendrán parte los que cometen inmoralidades sexuales, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los tramposos.”(1 Corintios 6:9, 10)

Observemos cuidadosamente la descripción que hace de los pecados que traen juicio, entre otros: inmoralidades sexuales, adulterio y homosexualismo. No, Dios no señala a los homosexuales. Él los ama, lo que no ama es lo que hacen. Y más desde la perspectiva cristiana, como observaremos a continuación, porque se trata de una atadura demoníaca de la que se puede ser libre por el poder de Jesucristo.

En su primera carta a Timoteo, el propio apóstol reafirmó el asunto cuando escribió: “Sabemos que la ley es buena, si se usa de ella conforme al propósito que tiene. Hay que recordar que ninguna ley está hecha para quienes practican el bien. La ley está hecha para castigar a los rebeldes y desobedientes, a los malvados y pecadores, a los que no respetan a Dios ni a la religión, a los que matan a su padre o a su madre, a todos los asesinos, a los que cometen inmoralidades sexuales, a los homosexuales, a los traficantes de esclavos, a los mentirosos y a los que juran en falso; es decir, a los que hacen cosas que van en contra de la sana enseñanza. Y esta sana enseñanza es la que se encuentra en el glorioso evangelio que el Dios bienaventurado me ha confiado.”(1 Timoteo 1.8-11)

De acuerdo con la enseñanza, la inmoralidad sexual y el homosexualismo son prácticas ligadas a la desobediencia y la rebeldía al Padre celestial, y que entendemos—como lo documenta la propia Biblia—que son inclinaciones propiciadas por el propio diablo, interesado en robar, matar y destruir al género humano, la creación de Dios (Cf. Génesis 2:7, 8; 3:1-7; Juan 10:10 a)

Es evidente que al estimular un comportamiento inmoral, Satanás alimentó en hombres y mujeres –como lo sigue haciendo hoy--un comportamiento contra su propia naturaleza.

En su carta a los creyentes de Roma en el primer siglo, el apóstol Pablo les refirió las razones y consecuencias de su comportamiento licencioso: “Vemos que Dios manifiesta su ira castigando desde el cielo a toda la gente mala e injusta que con su maldad impide que se conozca la verdad. Lo que de Dios se puede conocer, ellos lo conocen muy bien, porque él mismo se lo ha mostrado; pues lo invisible de Dios puede llegar a conocerse si se reflexiona en sus hechos. Por eso los malvados no tienen disculpa, pues aunque han conocido a Dios, no lo han honrado como a Dios ni le han dado gracias. Al contrario, han terminado pensando puras tonterías, y su necia mente se ha quedado a oscuras. Decían ser sabios, pero se hicieron tontos, pues cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, e incluso por imágenes de aves, cuadrúpedos y reptiles. Por eso, Dios los ha abandonado a pasiones vergonzosas. Incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales por las que van contra naturaleza; y, de la misma manera, los hombres han dejado sus relaciones naturales con la mujer y arden en malos deseos los unos por los otros. Hombres con hombres cometen actos vergonzosos y sufren en su propio cuerpo el castigo de su perversión. Como no quisieron reconocer a Dios, él los ha abandonado a sus perversos pensamientos, para que hagan lo que no deben hacer. ”(Romanos 1:18-28)

¿Hay juicio por la homosexualidad? Por supuesto. Pero ahora, quien aviva esa manifestación pública de la sexualidad perversa es el mundo de las tinieblas, que establece fortalezas de maldad en ciudades como San Francisco y Los Ángeles, en los Estados Unidos y Sao Pablo y Río de Janeiro, en Brasil, para mencionar sólo algunos casos.

En esos territorios Satanás ha establecido grandes fortalezas demoníacas que llevan a una aceptación de la inmoralidad y las perversiones sexuales, entre las que se cuentan por supuesto, la homosexualidad.

En los diarios se anuncian bares, saunas, clubes, tiendas y una amplia variedad de negocios en los que se dan prácticas homosexuales y lésbicas, sin mencionar la satisfacción de perversiones como la bisexualidad, la prostitución y el intercambio de parejas, con la anuencia incluso de autoridades locales. Un comportamiento otrora anormal y carente de respeto a los demás—porque ya no ocultan su condición sino que hasta se sienten orgullosos de ella—que va en contravía de principios y valores.

¿Una eventualidad cósmica o juicio de Dios?

Satanás es hábil para vendernos el pecado. Una demostración gráfica la hallamos en la decisión que tomaron Abraham y Lot de separarse, a raíz de las discusiones permanentes entre sus pastores de ganado. Abraham le abrió a su sobrino Lot la posibilidad de escoger el territorio y “Lot miró por todo el valle del río Jordán y vio que, hasta el pueblecito de Sóar, el valle tenía bastante agua y era como un gran jardín. Se parecía a Egipto. (Esto era así antes de que el Señor destruyera las ciudades de Sodoma y Gomorra.) Entonces Lot escogió todo el valle del Jordán, y se fue al oriente del lugar donde estaban. De esta manera, Abram y Lot se separaron. Abram se quedó en Canaán, y Lot se fue a vivir a las ciudades del valle, cerca de la ciudad de Sodoma, donde toda la gente era mala y cometía horribles pecados contra el Señor.”(Génesis 13:10-13, Dios habla hoy)

La escogencia de Lot, estimulada más por la ambición que producto de la dependencia de Dios en la toma de decisiones, lo llevó a Sodoma “donde toda la gente era mala y cometía horribles pecados contra el Señor.”.

Dos aspectos sobre los que deseo llamar su atención: el primero, que toda conducta pecaminosa es revestida por el diablo de una cubierta atrayente, como las nueces bañadas de chocolate, y el segundo, que una vez Lot llegó a Sodoma, quedó envuelto en la venda que pone nuestro enemigo espiritual sobre aquellos que caen en sus redes.

Conozco muchas personas honestas, trabajadoras, solidarias, inteligentes e incluso, comprometidos con sus comunidades. Profesan la condición homosexual o lésbica y defienden su opción. Incluso aseguran que Dios no tiene razón al juzgarles porque ellos también son sus hijos. Justifican su inclinación con mil argumentos y prefieren alejarse de todo cuanto les suene a compromiso cristiano.

Como consecuencia de su pecado, Dios trajo juicio sobre Sodoma y Gomorra. No fue una eventualidad cósmica, como pudo enterarse a tiempo Abraham: “Así que el Señor le dijo: –La gente de Sodoma y Gomorra tiene tan mala fama, y su pecado es tan grave, que ahora voy allá para ver si en verdad su maldad es tan grande como se me ha dicho. Así lo sabré.”(Génesis 18:20, 21, Dios Habla Hoy)

No, el asunto de la homosexualidad no fue para Dios algo superficial. Por el contrario, señaló que era “grave su pecado”. Esas ciudades del valle del Jordán se habían convertido en fortalezas de Satanás, donde reinaba la inmoralidad sexual. Sólo vivían para satisfacer sus deseos. ¿Qué decir de nuestras ciudades?

Ahora, una pregunta apenas obvia: ¿Por qué no ha venido juicio en nuestro tiempo pese al crecimiento exponencial de la perversidad? Por el inmenso amor de Dios que nos abre las puertas al arrepentimiento, para recibir perdón y reemprender una nueva vida (Juan 3:16; Apocalipsis 3:20). Si desechamos Su infinita misericordia, no queda otra expectativa que el juzgamiento, como enseña la Biblia: Porque si seguimos pecando intencionadamente después de haber conocido la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados. Solo queda la terrible amenaza del juicio y del fuego ardiente que destruirá a los enemigos de Dios. ”(Hebreos 10.26, 27, Dios Habla Hoy)

Y en el caso de Sodoma y Gomorra, vino juicio. La Biblia documenta este acontecimiento de alcance universal de la siguiente manera: “Cuando ya había amanecido y Lot había llegado a Sóar, el Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra; las destruyó junto con todos los que vivían en ellas, y acabó con todo lo que crecía en aquel valle. Pero la mujer de Lot, que venía siguiéndole, miró atrás, y allí mismo quedó convertida en una estatua de sal. Al día siguiente por la mañana, Abraham fue al lugar donde había estado hablando con el Señor; miró hacia Sodoma y Gomorra, y por todo el valle, y vio que de toda la región subía humo, como si fuera un horno. Así fue como Dios destruyó las ciudades del valle donde Lot vivía; pero, acordándose de Abraham, sacó a Lot del lugar de la destrucción.”(Génesis 19:23-27, Dios habla hoy)

Le invito a tomar nota del siguiente hecho: Dios sacó a Lot y su familia, pero juzgó a todo un pueblo que se había convertido en una fortaleza de Satanás. ¿Tuvieron oportunidad de ser salvos? Por supuesto. Lot, que vivía entre ellos, marcaba la diferencia frente al comportamiento licencioso que le rodeaba. Tanto así que ellos le rechazaron directamente cuando le dijeron: “–¡Hazte a un lado! Solo faltaba que un extranjero como tú quisiera mandar sobre nosotros. ¡Pues ahora vamos a tratarte peor que a ellos! ”(Génesis 19: 9)

Pudieron ser salvos del juicio, pero el mundo de las tinieblas les tenía atados, ciegos ante la realidad y consecuencias del mal en que estaban inmersos.

La homosexualidad: ¿enfermedad o atadura demoníaca?

Hace pocos días un amigo sicólogo me relató el caso de un adolescente con comportamiento homosexual que se daba a la tarea de seducir personas adultas. “Termina involucrándolos con él; considera que es algo inevitable”, me dijo.

Los padres del chico, concientes del problema, justificaban el hecho asegurando que era una enfermedad.

Cabe aquí la pregunta de si la homosexualidad es una enfermedad o una atadura demoníaca. Tema controversial, sin duda. Le invito para que miremos algunos elementos que nos ayudarán a despejar el interrogante.

La revista científica “Archives of Sexual Behavior”(Aarchivos de comportamiento sexual) en octubre del 2003 publicó un estudio del especialista Robert L. Spitzer, quien asegura a través de numerosos casos médicos asegura que la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse.

El estudio fue presentado en el 2001 en el Congreso de la Asociación Psiquiátrica Americana, luego de que Spitzer se retractara de la postura que lo hizo impulsar en 1973 el retiro de la homosexualidad de la lista de desórdenes psiquiátricos. La investigación –basada en más de 200 casos entre pacientes americanos, canadienses y europeos– explica cómo los hombres y mujeres homosexuales son capaces de ser “predominantemente heterosexuales” luego de una psicoterapia ofrecida en su gran parte por organizaciones religiosas.

Según el Dr. Spitzer –profesor de psiquiatría en la Universidad de Columbia en Nueva York–, aunque la mayoría de homosexuales se declaran seguro de sus preferencias sexuales, otro grupo preferiría adoptar un estilo de vida heterosexual.

“Considero que las personas que se sienten angustiadas por su homosexualidad tienen todo el derecho de llevar a cabo esta terapia”, afirmó el experto y agregó que “en algunos de los sujetos, los reportes de cambio en la orientación sexual fueron sustanciales y creíbles”. Los 200 pacientes que participaron en el estudio –143 hombres y 57 mujeres -- provinieron principalmente de Estados Unidos y Canadá, pero otros de Europa.

Según el psiquiatra, “Este estudio nos da evidencia de que hombres y mujeres homosexuales son capaces de cambiar su orientación sexual. Casi todos los participantes manifestaron cambios sustanciales en su orientación, y no sólo en una supuesta ‘actitud’”.

¿Una mayoría homosexual?

La creciente comunidad homosexual a nivel mundial asegura que constituyen el 10% de la población mundial, fundamentados en los estudios del Dr. Alfred C. Kinsey. Kinsey, que no era psiquiatra ni psicólogo ni sexólogo, sino profesor de biología y experto en la clasificación de insectos de la Universidad de Indiana, se dedicó por su propia cuenta a "investigar" la sexualidad humana llegando a muy dudosos resultados como el de la tasa porcentual de homosexuales y lesbianas en el mundo.

No obstante encuestas hechas con volúmenes significativos de personas en EE.UU., Canadá, Gran Bretaña, Francia, Noruega, Dinamarca y otras naciones, muestran un cuadro de experiencias homosexuales de un 6% o menos, y de una incidencia exclusivamente homosexual de un 1% o menos.

El ejemplo más completo es el de una encuesta llevada a cabo por el Buró del Censo de los EE.UU. desde 1988, para el Centro Nacional de Estadísticas sobre Salud del Centro para el Control de las Enfermedades. El sondeo de opinión, que cubrió unos 10,000 sujetos trimestralmente, sobre "Conocimientos y Actitudes Acerca del SIDA", incluyendo su comportamiento y conocimientos del tema desde 1977, arrojó los siguientes resultados:

Sólo el 3% manifestó haber tenido un comportamiento homosexual esporádico.

Sólo el 1,5% de las mujeres respondió afirmativamente en cuanto a esta inclinación sexual.

Una encuesta nacional mostró que 2,4% de los votantes en las elecciones presidenciales del 1992 en los Estados Unidos se describieron como homosexuales.

Científicamente no existe el primer estudio serio que determine que el comportamiento homosexual está en el ADN de cada individuo. No se nace con el “gen” de la homosexualidad, como lo aseguraba el genetista del Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos, Dean Hamer, en 1993. Señalaba una región del cromosoma X como probable localización de un gen determinante de la homosexualidad en los varones.

Un equipo dirigido por el profesor George Rice, de la Universidad de Ontario Occidental, en los Estados Unidos, repitió el experimento con otros sujetos y no ha hallado indicio alguno del supuesto gen. Los resultados fueron publicados en la revista Science en la edición del 23 de abril de 1999, luego de un año de pruebas y análisis.

Nos asalta entonces una pregunta: Si el ser humano no nace con un comportamiento homosexual determinado y científicamente está descartado que sea una enfermedad, ¿qué es entonces?

En los pasajes analizados al comienzo del Estudio se documenta que se enmarca en la categoría de atadura demoníaca. Forma parte del conjunto de hábitos y prácticas que se enmarcan dentro de la inmoralidad y perversidad sexual, y se les abre puertas mediante varios factores desencadenantes: consulta y lectura de material con contenido pornográfico, participación consciente e inconsciente en actividades ocultistas e incluso, a través de una línea de contaminación espiritual trasmitida de generación en generación.

¿Es posible ser libres del homosexualismo?

En una sociedad en la que hay ministros que se proclaman de iglesias cristianas que promueven el homosexualismo, el lesbianismo y las aberraciones como un comportamiento aceptado por Dios, es comprensible que se rotule a creyentes comprometidos con Jesucristo, como fanáticos. Yo mismo he sido incluido en esa categoría, pero para ser sincero, no me preocupa.

Es importante que las personas que por años han estado inmersas en las perversiones sexuales y pese a sus esfuerzos no hayan podido ser libres, vuelvan su mirada al Señor Jesucristo. Él es quien rompe toda atadura al mundo de las tinieblas: “Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: –Si os mantenéis fieles a mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Ellos le contestaron: –Nosotros somos descendientes de Abraham y nunca fuimos esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú que seremos libres? Jesús les dijo: –Os aseguro que todos los que pecan son esclavos del pecado. Un esclavo no pertenece para siempre a la familia, pero un hijo sí pertenece a ella para siempre. Así que, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres.”(Juan 8:31-36)

¿Es posible entonces ser libres? Por supuesto que sí. Es importante que la persona reconozca su condición; segundo, que asuma el que, aunque lo ha intentado muchas veces, no logrará el propósito de escapar del homosexualismo, el lesbianismo o cualquier perversión sexual en sus fuerzas; tercero, que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo y cuarto, que renuncie—en oración—a toda relación con prácticas inmorales. Son pasos fundamentales hacia la libertad en Jesucristo.

Hay una nueva vida de libertad para vivirla, como anotó el apóstol Pablo: “Así podréis portaros como deben hacerlo los que pertenecen al Señor, haciendo siempre lo que le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y llegando a conocer mejor a Dios. Le pedimos que con su glorioso poder os haga fuertes; así podréis soportarlo todo con mucha fortaleza y paciencia, y con alegría daréis gracias al Padre, que os ha preparado para recibir en la luz aquella parte de la herencia que reserva a quienes pertenecen al pueblo santo. Dios nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha llevado al reino de su amado Hijo, por quien hemos recibido la liberación y el perdón de los pecados..”(Colosenses 1:10-14)

La decisión de permanecer atado por Satanás a la inmoralidad y perversión sexual, en cualquiera de sus manifestaciones, es suya y nada más que suya. Comience una existencia renovada. ¿De qué manera? Recibiendo a Jesucristo en su corazón como único y suficiente Salvador.

Es muy fácil. Basta que allí donde se encuentra, en oración, le diga: “Señor Jesucristo, reconozco que he pecado, y que en mis fuerzas, me resulta imposible cambiar. Te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Has de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Lo felicito por esta decisión. Es la mejor que puede hacer toda persona. Ahora tengo tres invitaciones para usted: la primera, que haga de la oración un principio de vida diaria; la segunda, que lea la Biblia. En ella aprenderá principios sencillos y prácticos que le ayudarán en el proceso de crecimiento personal y espiritual, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida es distinta desde hoy!

Si tiene alguna inquietud, por favor no deje de comunicarse al (0057)317-4913705 o escríbame a fernandoalexis@aol.es

© Fernando Alexis Jiménez

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Anónimo

Anónimo dijo

Dios destruyo Sodoma y Gomorra por idolatras,egocentricos y perversos no por homosexuales pidele a Dios te ilumine a entender la Biblia y lo escrito en ella. Cristo no ensena odio por nada ni nadie y solo El juzga.

Anónimo

Anónimo dijo

Fernando, preocupate por tu vida espiritual y que Dios vive en el corazon de quien El elije no hay nadie justo ni tu y por tu juzgar te pierdes la vida eterna, preocupate pot tu salvacion y los homosexuales si van al infierno es su problema en vez de invertir tiempo en atacar usalo para orar y meditar en Dios y que te perdone por que no sabes lo que dices....

limonynubes dijo

Sólo quiero, además de agradecerle su extenso escrito, puntualizar que la destrucción de Sodoma y Gomorra no fue a causa de las prácticas sexuales de sus moradores. Jesús perdonó a la prostituta y hoy ella está a su diestra. Los pecados que condenaron a Sodoma y Gomorra fueron otros y nunca serán perdonados. El infierno está lleno de vírgenes, lo dijo San Bernardo, y no hay furcia que no pueda subir a los cielos. El Pecado y Satanas apuntan más alto y más lejos y son señores de la virtud que no tiene amor.

ccortesamador dijo

Santo dios. Que nos agarre confesaos

Trulylatino (N.Y.C.)

Trulylatino (N.Y.C.) dijo

Destruyó Jehová Dios, a Sodoma Y a Gomorra por el Pecado de la Homosexualidad.

En nuestros días, la inmoralidad va en aumento también. El homosexualismo y lesbianismo son aceptados por la sociedad como un estilo de vida. Se promueve la unión libre, no importa el sexo de los miembros de la pareja. Se exaltan el voyerismo, la promiscuidad, la rebeldía hacia lo establecido. Sin Dios, la sociedad, vacía de valores morales y nula de entendimiento, va de regreso a Sodoma.

En Sodoma era normal el homosexualismo. Cuando la sociedad acepta algo que va en contra de los valores morales dictados por Dios, pisa los mismos terrenos peligrosos que pisaron los habitantes de Sodoma. Cuando la manifestación de los sentidos se pervierte y se convierte en pecado, entonces Dios dice: ¡Basta!

1 Corintios 6:9
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los --►afeminados, ni los que se echan con varones. ◄--

anonimo

anonimo dijo

bien dicho hermano y el que se ofende es por que practica esas cosas que DIOS tenga misericordia de estas personas

Carmela

Carmela dijo

Sodoma y Gomorra fueron ciudades corruptas, corrompidas eran ciudades de pecado, adulterio, eran ciudades de llenas de Homosexuales, y Lesbianas, fueron ciudades de pecado, y males por eso Dios destruye la ciudad de Sodoma y Gomorra...

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